DISCLAIMER: D. Grey Man no es mio!


(8 meses después)

Hasu voló por los aires riendo con alta voz, sus bracitos revoloteando junto con sus piernitas. Allen la miró desde abajo saltando para atraparla, Hasu chilló de la emoción esperando que su 'madre' lo soltara nuevamente.

"Allen Walker" – Gritó una voz tras del exorcista. "Mi hija no es ningún muñeco de prueba para tus entrenamientos" – Gruñó Kanda, Allen se echó a reír activando su inocencia, la capa blanca alargadote para agarrar a la bebé con seguridad bajándola a los brazos del Ingles.

"Pero lo estaba disfrutando, eres un aguafiestas BaKanda" – Se quejó el menor estrechando a la pequeñita envuelta en su inocencia, Kanda bufó inclinándose para besar los rosados labios que lo invitaban.

"Komui dice que es hora de partir" – Susurró Kanda posando sus labios sobre sus compañeros un par de veces antes de dar un pequeño y rápido beso en los labios de su hija.

"¿Estas seguro que puedes con ella? Solamente serán un par de días"

"Moyashi ¿crees que no soy capaz de cuidar a mi hija? Te recuerdo que yo fui el primero en cambiarle el pañal porque cierto exorcista inútil lo puso al reverso" – Gruñó Kanda recordando como el papá primerizo había logrado poner mal su primer pañal.

"¡Oye! Estaba cansado y era de noche" – Respondió el chico ruborizando ante el recuerdo del incidente.

"Excusas, excusas mi Moyashi" – Se burló viendo a su amante hacer un puchero, Hasu imitándolo cómicamente.

"No creo que pueda regresar a la habitación antes de marcharme, cuídense ambos y trata de recuperar tus fuerzas, aun cuando tratas de esconderlo se que el hecho que solamente queda un pétalo esta debilitando tu cuerpo"

"No necesito que me digas lo que tengo que hacer"

"Hai, Hai honorable Kanda Sama" – Allen se despidió con un beso de su familia antes de retirarse a su misión.

Kanda por su lado regresó a la fría habitación que ocupaban desde que comenzado su relación, Hasu ya estaba dormida, apoyada en su hombro después de tanta conmoción en su primer entrenamiento como disco volador con el tonto Moyashi.

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Yuu Kanda trataba con todo el poder y la fuerza del mundo de meditar, ya que estaba fuera de servicio como exorcista no le quedaba mas que pasar el tiempo dentro de la orden, meditando y practicando con su katana las veces que no pasaba con su familia.

Unas gárgaras volvieron a llamar su atención pero rápidamente se reprendió por salir de su estado de total tranquilidad.

Una sonaja cayó cerca de sus piernas con fuerza sacándole un gruñido de exasperación.

"Hasu" – Gruñó abriendo sus ojos para mirar a su bebé, la pequeñita estaba sentada en el piso con una sonrisa traviesa extendiendo sus bracitos para alcanzar a su padre.

"Daaaaaada" – Gritó moviendo sus manitas a su boca para arrojar un beso tal como se lo había enseñado Lenalee, la mirada de Kanda se suavizó instantáneamente.

"No hay manera de que me enfade contigo mi princesa" – Murmuró mientras observaba como su bebé gateaba por el piso hasta llegar a él.

El japonés levantó la muñeca de trapo que Komui le había obsequiado a su bebé moviéndola de lado a lado frente a su hija, un intenso rubor pintó sus mejillas por un instante "Hola Hasu soy…" – Dijo en voz chillona, imitando la de una chica; la imagen de todos los inútiles de la orden riéndose lo hizo detenerse en seco mirando a la puerta para asegurarse de que nadie lo veía. "Demonios esto es mas difícil de lo que creía, no voy a jugar muñecas contigo, lo siento" – Dijo aun sabiendo que Hasu no entendería ni una sola palabra.

Kanda se tumbó en el piso sentando a su pequeña sobre su abdomen jugando con sus manitas, disfrutando la simpleza del momento por unos cuantos segundos antes de que una bola amarilla zumbara sobre sus cabezas, Hasu la tomó en sus manos cuando estuvo lo suficientemente cerca, inmediatamente metiéndola en su boca.

"Hasu chan no te metas esa cosa, esta sucia" – Gruñó Kanda sacando a Timcampy de la boca con tres pequeños y nuevos dientes. "Mamá ya está aquí" - Murmuró antes levantarse de su meditación no tan efectiva tan solo de diez minutos. Hasu río fuerte cuando fue levantada por los aires hasta caer en el protector abrazo del japonés.

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El edificio oscuro y tétrico había cambiado desde que la pequeña Kanda había llegado, no había nadie que no la amara o la conociera, excepto…

"¡Mi amado Yuu, como te atreves a ocultar esta belleza de su querido abuelo!" – Reverberó el grito de uno de los generales de la Orden oscura. Kanda se encogió estrechando contra su pecho a la pequeñita de cabello negro.

"No te acerques anciano" – Murmuró Kanda en voz amenazante que el otro no pareció escuchar.

"Es mi primer y querida nieta" – Tiedoll con emoción, Hasu le tendió sus manos al anciano esperando que este la mimara tanto como su padre y su 'madre'. Tiedoll no pensó ni dos veces antes de tomarla en brazos dando vueltas en el mismo lugar y llenándola de besos, mientras Kanda se cruzaba de brazos y miraba la escena deseando en estos momentos que su hija no fuera tan llena de confianza como el tonto Moyashi.

"No soy tu hijo" – Murmuró Kanda malhumorado pero el anciano nuevamente fingió no escuchar nada de lo que decía. "¿Puedes devolverme a mi hija? Tenemos prisa" – Kanda quiso cargar a su hija pero Tiedoll ya iba adelante.

"No veo porque el abuelo no puede ir con su nena" – Dijo el anciano echándose a reír estruendosamente haciendo que Hasu imitara sus sonidos. "¿Adonde está Allen kun?" – Preguntó el general observando por primera vez que el pequeñín ingles no estaba al lado de Kanda; pero quien podía culparlo con esta linda chica en sus brazos a penas y se había dado cuenta que su pupilo estaba a su lado.

"Estaba en una misión, Timcampy fue a buscarnos asi que supongo que ya está de vuelta. Seguramente está esperando en la cafetería, casualmente es hora de que Hasu coma su almuerzo" – Los tres cruzaron las enormes puertas de metal para entrar al bullicio de la cafetería, tal y como había predicho Kanda su pequeño amante estaba sentado con sus mejores amigos en una de las mesas mas apartadas de los demás preparando con delicadeza un puré y un biberón, linda escena si no hubieran alrededor de mil platos vacíos a su lado.

Allen los vio y sacudió sus manos enérgicamente corriendo para tomar a su hija en sus brazos, al igual que Tiedoll llenándola de besos.

"Te extrañe mi linda Hasu" – Lloriqueó robándole un casto beso a Kanda antes de devolver su atención a su pequeñita de ocho meses, regresando a la mesa de donde se había levantado dejando a los dos hombres solos.

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"¿Me extrañaste BaKanda?" – Preguntó Allen rodando por la pequeña cama hasta atrapar el cuerpo de Kanda bajo su peso, el samurai respiró profundamente volviendo su mirada a la cuna.

"Ah, no tanto Moyashi" – Contestó con una sonrisa altanera, Allen se echó a reir por lo bajo tratando de no despertar a su hija.

"Debí imaginarlo, señor anti emociones" – Gruñó uniendo sus labios en un demandante beso.

"¿Tu me extrañaste Moyashi, o sólo morías por ver a Hasu chan?"

"Cien por ciento Hasu" – Murmuró contra sus labios, Kanda se separó del beso, altanero y confiado como siempre, sus manos viajaron con toques sutiles hasta el pantalón de cuero de su amante.

"Neh Allen kun, esta parte de tu cuerpo dice lo contrario" – Dijo en un suspiro ganando su pequeña batalla.


P.D

uuh, lo siento que no actualize pronto pronto pero tenia unas cosas que hacer como.... terminar mi calendario antes de que comience la universidad de nuevo!
y bueno hahaha como sea, espero que les guste y que lo disfruten!