El único con poder para traer la paz a Verona se acerca, nacido de aquellos cuyas manos están manchadas de sangre. La guerra acabará cuando la historia se repita, ya que sólo el amor será capaz de destruir la semilla de la ira y el odio.

Quince años después...

LPOV

No me lo podía creer, otra vez uno de septiembre y todo seguía igual. Este verano había sido exactamente como todos los demás, caluroso, largo, exasperante y completamente aburrido.

¿Has sentido alguna vez que no eres el dueño de tu vida, como si sólo fueras una marioneta cuyos hilos mueve el destino, incapaz de cambiar esa ruta que ya te ha sido predeterminada y sin poder seguir tus propios pasos?

Así es como me había sentido yo durante mis diecisiete años. Presa entre mentiras y secretos que ni yo misma era capaz de comprender hasta hacía muy poco. El día de mi décimo séptimo cumpleaños, para ser exactos, donde por fin me había enterado de la verdad.

Mi nombre era Lillian Marie Evans, pero todos me conocían como Jane Scott, y era la única hija y heredera de la familia Evans, la que antaño fue una de las grandes casas de hechiceros allí, en la ciudad de la magia, Villa Verona.

¿Increíble, no? A mí todavía me costaba creerlo.

Aunque eso fue muchos años atrás, cuando mis padres aún seguían vivos, mi antigua casa estaba en pie y mi vida era inmensamente feliz y mucho más sencilla. Pero desde que hace quince años mi familia había sido asesinada, me había visto obligada a vivir entre las sombras, para evitar correr la misma suerte que tuvieron mis padres.

Por eso estaba ahí, en una pequeña casa en las afueras de Verona viviendo con los Scott, y fingiendo ser su hija pequeña, Jane, la extraña e invisible niña que todos ignoraban.

Otro año había pasado, y otro venía ahora para seguir completamente igual, seguiría yendo al mismo instituto de siempre, agachando la cabeza cada vez que me miraran y tragándome todos los gritos que amenazaban con salir de mi boca.

Pero, ¿para qué? ¿De qué servía seguir viviendo sin disfrutar de la vida?

Estaba harta. Aburrida de fingir ser quien no era. Cansada de callar ante aquellos impertinentes niños ricos que creían tener el derecho de humillarme. Frustrada por tener que esconderme continuamente.

Se iba a acabar. Por fin había descubierto la razón que me obligaba a estar callada, y había decidido que no me importaba. Este año acabaría el instituto, y me iría de aquí para siempre.

Sí, definitivamente este año sería diferente.

Ese día era uno de septiembre otra vez, lo que significaba que empezaba un nuevo curso para todos los alumnos del prestigiado colegio de Howarts, el comienzo de mi último curso y el final de mi antigua vida.

···

JPOV

¡Por fin! Después de tanto tiempo lo había conseguido.

Se acabó aguantar todas esas estrechas institutrices, y esos pedantes maestros que me volvían loco. Por fin, por fin mi padre había accedido a dejarme estudiar en un colegio de verdad, y ¡joder, no sabes las ganas que tenía!

Llevaba toda mi vida estudiando en casa. Diecisiete largos años sin poder ser un adolescente de verdad. Todo lo que conocía se resumía a mi entorno, o mejor dicho, el de mi familia. ¿Pero es lo que se esperaba de un Potter no? Relacionarse únicamente con la gente de su clase. No por algo éramos la única familia de hechiceros que quedaba en Verona. Y era posible que la hechicería se hubiera reducido a leyenda para todos los demás, simples relatos que se les contaban a los niños antes de acostarse, llenos de poderes extraños y valientes brujos y brujas. Aunque para mí no eran simples historias, por eso llevaba todo este tiempo estudiando en casa, porque no muchos profesores eran capaces de proporcionar el entrenamiento que precisaba.

Pero estaba listo, no había nadie que pudiera vencerme en ninguno de los campos de batalla requeridos, ni en combate cuerpo a cuerpo, ni mucho menos en cuanto a magia. Cuando todos los Evans murieron hacía quince años, mi familia había pasado a ser la dueña de la ciudad. Mi padre era el alcalde, y yo, James Potter, era el único heredero de la familia, el sucesor de mi estirpe, y el que debía asegurarse de que nuestra sangre perdurara para siempre.

Aunque a decir verdad, lo único que me importaba en ese momento era asegurarme de llegar pronto a clase para empezar mi nuevo año en Howarts. Mi primer y último curso y el principio de mi nueva vida.

···

Poco sabían ellos que sus vidas estaban a punto de cambiar para siempre.

Bueno, se que hace muchísimo que no actualizo esta historia. La verdad que es la tenía completamente olvidada, y cuando hace poco me encontré con algunos de los borradores que ya tenía escritos, no pude evitarlo.

Ya tengo escrita más de la mitad, así que intentaré actualizar todas las semanas, o incluso antes si sois buenos. Jejj...

No en serio, escribirme para que sepa lo que os ha parecido, si tengo que seguirla o no.

Besos.

GWP