Entrando a Howarts
LPOV
Allí estaba otra vez, frente a las enormes puertas de Howarts, el prestigioso colegio exclusivo de Verona al cual únicamente mi beca me había permitido acceder. Algo muy difícil de olvidar para todos los niñatos consentidos que estudiaban conmigo.
En fin, digamos que mi pelo desgarbado y mi uniforme de segunda mano no pasaban desapercibidos entre trajes de Prada o Armani.
Llevaba dos años aquí, desde que me habían concedido la beca, aunque había resultado bastante difícil convencer a mi madre para que me dejara venir. Toda esa mierda de ser una Evans, y que me matarían si se descubría, ya sabes. Pero lo necesitaba. Era mi única esperanza de poder salir de Verona para siempre.
Esta era la mejor escuela de la ciudad, y si me graduaba con honores conseguiría entrar en la universidad, y me iría de allí para no volver. Y si para eso tenía que aguantar a unos insufribles y pedantes pijos con complejo de superioridad, bien, podía con ello.
Como también soportaba los entrenamientos diarios y los fines de semana ayudando en el restaurante a mamá. Todo con tal de terminar lo antes posible.
Puede que fuera más difícil en Howarts, pero había aguantado dos largos años, e iba a aguantar otro más.
Sólo que esta vez sería diferente, se había acabado eso de ser la empollona, la rara e invisible niña pobre que nunca se defendía. Este era mi último año, así que no pensaba quedarme callada. ¡Vamos! ¿Cuántas probabilidades había de que alguien descubriera quien era? En este colegio la gente estaba tan preocupada mirándose al espejo que dudaba mucho que fueran a molestarse en fijarse en mí, mucho menos relacionar a alguien como yo con una Evans.
Ni de coña, en serio.
Además, Alice agradecería el cambio. Mi mejor amiga se exasperaba cada vez que me quedaba callada frente a los hirientes comentarios de mis compañeros. No lo entendía, y yo no se lo podía explicar, porque venga, incluso a mí me constaba creerlo, y es que, ¿qué le iba a decir?
"La verdad es que nunca me defiendo para no llamar la atención, porque en realidad soy Lily Evans, la única descendiente de mi familia y heredera de todos sus poderes y si alguien lo descubre lo más probable es que los asesinos de mis padres, que por cierto, incluyen al que tú llamas alcalde, intenten matarme."
Sí, sería una charla bastante interesante...
Me adentré en el enorme edificio y me dirigí directamente a la oficina para coger mi horario evitando al mayor número de estudiantes posible. Vale, había decidido no esconderme este año, pero una cosa es defenderte de tus problemas y otra cosa es buscarlos.
Mis clases eran las de siempre. Lengua y literatura, química, historia, matemáticas avanzadas, educación física... Y los profesores, los de siempre también. Otro año a aguantar como les besaban el suelo a los hijos de los ricachones de la escuela... genial.
En fin, cansada de lamentarme me dirigía finalmente a mi aula cuando me tropecé con algo y caí al suelo:
"¿Estás bien? Lo siento, no miraba por donde iba y..." Miré hacia arriba intentando encontrar a alguno de mis antiguos compañeros cuando me quedé atrapada en unas profundas orbes marrones. Era el chico más guapo que había visto en mi vida, con su pelo negro y revuelto, el rostro anguloso pero sumamente bello, y sus penetrantes ojos escondidos tras unas finas gafas, mierda, era tan perfecto... ¡Dios, avergüénzate Adonis! "Eh...hola, ¿estás bien? ¿te has golpeado la cabeza?"
" Mmm.. no. Esto... estoy bien, sí, tranquilo."
" Vale, había empezado a pensar que me había cargado a la primera chica con la que me cruzo. No sería la mejor forma de empezar, la verdad." Te juro que intenté seguir escuchando lo que decía, en serio, pero lo único que podía era ver como sus labios se movían suavemente mientras hablaba, la hermosa sonrisa que se formaba en esos labios tan llenos y dulces... seguro que sabían igual de dulces si..., sólo tenía que estirarme un poco y... ¡No Lily, para! ¿Por qué estaba pensando así? Llevaba toda mi vida siendo completamente asexual, nunca me había atraído nadie de esa manera, pero con ese chico lo único que se me pasaba por la cabeza era agarrarlo, meternos en el armario más cercano y...
" ¿Me escuchas? Creo que deberías ir a la enfermaría o algo, no se, igual sí que te golpeaste al caer."
" Eh.. no, estoy bien."
" Bueno, ¿entonces me dirás dónde está la oficina?"
"Por supuesto, sigue este pasillo, todo recto y a la izquierda, pero, si quieres puedo acompañarte, no se, para que no te pierdas" o para secuestrarte en el camino...
"No, tranquila, ve a clase que no quiero que llegues tarde por mi culpa. Pero gracias eh..."
" Li… Jane. Jane Scott"
"Bueno, gracias Jane, Jane Scott. Hasta otra." Contestó y empezó a andar hacia el otro lado.
Mi Adonis desapareció en el pasillo sin ni siquiera decirme su nombre.
Mierda.
Por lo menos tenía en qué pensar en el aburrido día que me esperaba, algo con lo que entretenerme mientras los profesores daban su charla de bienvenida de todos los años. Sí, definitivamente cierto moreno ocuparía todas mis ideas esa mañana.
Entré al aula y me dirigí a mi lugar en la última fila donde, para variar, ya estaban sentados mis mejores (y únicos) amigos del colegio.
"Ey Jane" dijo Alice Cooper, mi mejor amiga desde que tengo memoria. "pensaba que me ibas a dejar sola frente a los lobos"
"Hola Alice, yo también te quiero, por cierto ¿qué tal el verano? El mío estupendo, gracias por preguntar."
"Calla tonta, que sabes que te quiero" Se rió abrazándome fuertemente.
"Vale, lo capto, la prefieres a ella..." Ese era Frank, el novio de Alice. "Después de todo lo que te he dado..."
"Le has quitado, querrás decir" sonreí de lado mientras me giraba hacia él "Vamos Franky cariño, que sabes que eres nuestro chico preferido..." me reí, aunque verdaderamente lo era. Alice había entrado al instituto con una beca como yo, pero Frank Longbottom era uno de los ricos de la ciudad, que como solíamos decirle, había decidido unirse a la plebe. Llevábamos juntos desde que empezamos en Howarts, y ellos habían empezado a salir por fin a finales del curso pasado. Dirás que era peor para mí porque haría de sujeta velas, pero era más incómodo antes cuando tenía que aguantar sus coqueteos y frustrantes silencios. Sí, además me alegraba mucho por ellos, eran mis mejores amigos y los quería con toda mi alma.
Finalmente el profesor entró al aula y comenzó con su insufrible charla:
"Bienvenidos un año más a Howarts, este año como todos sabéis es el último que pasaréis entre estas sagradas paredes, un año donde aprenderéis no sólo matemáticas, literatura o historia, sino también la ciencia de la vida, el misterio del mundo que nos rodea..." Se me hacía imposible concentrarme en nada de lo que dijera, y como ya había previsto, mi mente comenzó a vagar entre ojos marrones y sonrisas ladinas, su pelo revuelto y sus labios tan... "- presentaros el nuevo alumno de la clase..." ¿perdona? ¿Había oído bien? Mis dedos se cruzaron y comencé a rezar para que mi apuesto moreno fuera el nuevo estudiante, y de paso, empecé por primera vez a prestar atención a lo que decía el profesor.
"Entre, por favor" dijo, haciendo pasar a alguien por el umbral de la puerta, y sí, o ¡Dios gracias! Era él. " Bienvenido a Howarts, siéntese ahí, al lado del señor Black" Mi chico misterioso comenzó a andar hacia su silla, levantó la mirada y al verme sonrió.
"Os presentó a todos a su nuevo compañero, el hijo del alcade, James Potter"
¡¡¡¿¿¿QUÉ???!!!
···
JPOV
Finalmente aquí estaba, colegio privado de educación secundaria Howarts. Este iba a ser mi año, lo sabía.
Entré al edificio y procuré encontrar algún cartel o algo que me llevara a la oficina, pero nada. Ni una mísera indicación. ¿Cómo coño iba a descubrir dónde estaba? Arghh... empezaba mal y ni siquiera llevaba diez minutos dentro de este sitio.
Seguía andando mientras buscaba por las paredes para ver si había alguna señal, cuando me coche con algo y note como 'algo' se caía al suelo.
"¿Estás bien? Lo siento, no miraba por donde iba y..." bajé la mirada y la vi por primera vez, una hermosa pelirroja con los ojos verdes más grandes y arrebatadores que había visto nunca sentada en el suelo. Le pedí perdón de nuevo, y extendí mi mano para ayudarla a levantarse, pero no me contestó. "Eh...hola, ¿estás bien? ¿te has golpeado la cabeza?"
" Mmm.. no. Esto... estoy bien, sí, tranquilo." Me dijo, y sus mejillas se tiñeron de un precioso color rosa mientras hablaba.
" Vale, había empezado a pensar que me había cargado a la primera chica con la que me cruzo. No sería la mejor forma de empezar, la verdad." Bien, era un chiste malo, lo se ¿pero que querías que hiciera? Estaba nervioso y el hecho de que no dejara de morderse el labio inferior no ayudaba para nada a la fluidez de pensamientos, sólo me daba más ganas de agacharme y mordérselo yo mismo y...
Sí, definitivamente tenía que salir de ahí si no quería saltarle encima.
"Bueno, soy nuevo y no se dónde está la oficina, ¿te importaría decirme donde queda?" Ella seguía mirándome mientras se mordía el maldito labio, pero no dijo nada.
"¿Me escuchas? Creo que deberías ir a la enfermaría o algo, no se, igual sí que te golpeaste al caer."
" Eh.. no, estoy bien." Contestó, volviendo a sonrojarse más si es que era posible.
" Bueno, ¿entonces me dirás dónde está la oficina?"
"Por supuesto, sigue este pasillo, todo recto y a la izquierda, pero, si quieres puedo acompañarte, no se, para que no te pierdas"
Mmmm... no, no era una buena idea, o mejor dicho, era una idea demasiado buena "No, tranquila, ve a clase que no quiero que llegues tarde por mi culpa. Pero gracias eh..."
" Li... Jane. Jane Scott" dijo, sonriendo débilmente.
"Bueno, gracias Jane, Jane Scott. Hasta otra."
Seguí sus indicaciones y llegué a la oficina, pero mientras la mujer que había allí me daba mi horario y llamaba al director para saludarme, en lo único que podía pensar era en la deslumbrante pelirroja, Jane Scott. Tan bonito el nombre como su portadora.
Me intrigaba, tanto su aspecto algo desarreglado aunque imponente, como el aura de misterio que infundía.
El mismo director me guió a mi aula mientras halagaba constantemente el buen trabajo de mi padre (algo completamente exasperante, si me lo preguntan), y me presentó al profesor que estaba dando algún tipo de discurso a sus alumnos.
"Entre, por favor" dijo, invitándome a pasar a la clase. " Bienvenido a Howarts, siéntese ahí, al lado del señor Black" señaló un asiento vacío al lado de un chico moreno, pero mi vista se había perdido en busca de algún rastro esmeralda. Y sí, allí estaba, sentada al final del aula mirándome con sorpresa. Le sonreí y ella me devolvió una de sus preciosas sonrisas.
"Os presentó a todos a su nuevo compañero, el hijo del alcalde, James Potter"
Definitivamente este iba a ser mi año, lo sabía.
···
Otro capítulo más.
Ya se que me está costando más de lo que dije pero tengo bastantes problemas con internet y tengo que ir a casa de mi hermano cada vez que quiero actualizar. De todas formas intentaré hacerlo lo antes posible.
Besos.
