Traigo buenas noticias junto con otro, y mucho más largo, capítulo, me han arreglado el ordenador así que intentaré actualizar más seguido ahora.
Nada más, os dejo tranquilos:
Lily Evans
JPOV
Salí del baño después de darme la décimo sexta ducha fría de la semana.
No sabía que hacer. Llevaba desde la fiesta sin apenas pegar ojo pensando en la misteriosa morena. No tenía ni idea de cómo se llamaba, quien era, o dónde podía encontrarla. Nada. Pero estaba claro que no podía dejar de pensar en ella.
Fue la primera persona a la que le contaba cómo me sentía, y ni siquiera sabía porqué lo había hecho. ¡Dios, la acababa de conocer y le había contado más de lo que le había dicho nunca a nadie! Pero me sentí tan bien al hacerlo, era como si me entendiese, como si de verdad supiera lo que era sentirse de esa manera...
¡Buff... me estaba volviendo loco!
Me dirigí a mi armario, cogí lo primero que pillé y empecé a vestirme.
Necesitaba hacer algo y pronto porque no podía seguir así. No era capaz de concentrarme en clase, ni en las reuniones con mi padre o el consejo, todos mis pensamientos eran en torno a la extraña chica.
Bueno, en torno a ella y al beso.
Cada vez que conseguía dormirme soñaba con lo mismo, y aunque había empezado sólo reviviendo la noche de la fiesta, conforme pasaba el tiempo los sueños habían ido cambiando, mi desarrollada imaginación había entrado en juego, volviéndolos extremadamente vividos, y el beso había pasado a segundo plano dando paso a cosas mucho más interesantes. Ehmm... bien, mejor dejar de pensar en eso antes de tener que volver al baño de nuevo.
De todas formas, mi otro problema tampoco se había solucionado.
Jane no había ido a clase en toda la semana, y aunque ahora mi mente estaba más sumergida en la chica de la fiesta, no podía evitar que una irracional preocupación se apoderara de mí. Incluso había ido a hablar con su amiga Alice para que me dijera lo que pasaba, pero sólo me miró raro y se marchó.
Cada vez estaba más seguro de que las mujeres me odiaban.
En fin, algo tenía que hacer. No podía pasarme toda la vida lamentándome por eso.
Vale, mi búsqueda de la chica había fallado, y ya comenzaban a tomarme por loco de tanto mirarle el cuello a cada morena que pasara delante para ver si tenía algún tatuaje, así que tendría que buscar otra manera de dar con ella.
El gran problema era que no tenía mucho por donde empezar. Lo único que sabía era que tenía el pelo negro, era bastante alta y besaba de puta madre.
No eran demasiadas pistas, la verdad.
Y luego estaba lo del tatuaje. Quedaba claro que mi plan de andar buscándolo no funcionaba, así que tendría que buscar alguna otra alternativa. Lo que más me jodía era que estaba convencido que había visto ese dibujo en algún lado, pero no recordaba dónde.
Frustrado, salí de mi habitación y me dirigí al estudio para ver si encontraba algo que pudiera ayudarme. Sabía que en algún lado había un libro con símbolos y signos y con un poco de suerte hallaría el que estaba buscando.
Revolví entre las estanterías y al final di con el libro en cuestión. Te juro que lo leí de arriba abajo, deteniéndome en cada uno de las estúpidos dibujitos, pero nada.
Tiré el libro con toda mi fuerza y rompí un jarrón de una mesa cercana, ¡Dios, estaba harto!
Sin nada más que hacer, decidí irme de allí antes de empezar a destrozar el resto de la sala, pero cuando estaba a punto de salir algo llamo mi atención. Era un retrato que llevaba en mi casa muchísimo tiempo, desde que los primeros Potter llegaron a Verona. En él, aparecían mi antepasado Tomas Potter y su esposa, Rosaline Evans.
Me acerqué para comprobarlo mejor, y efectivamente ahí estaba, uno de los escudos que estaban detrás de los dos jóvenes. En un lado, junto al chico, el para mí tan conocido emblema de la casa Potter, y en el otro, detrás de la hermosa mujer, el de la casa enemiga. El mismo dibujo que tenía la misteriosa chica de la fiesta tatuado en el cuello.
El símbolo de los Evans.
···
LPOV
Estaba histérica. No entendía como me había dejado convencer. ¡Ni siquiera me gustaban las fiestas! Pero no, nadie escuchaba a Lily cuando decía que no quería celebrar nada, y tampoco le hacían caso cuando se negaba a ponerse estúpidos vestidos. No, para qué le iban a hacer caso a Lily...
Lily estaba harta y ... ¡Dios! Estaba hablando de mí en tercera persona. Las cosas estaban peor de lo que pensaba.
En fin, llevaba dos semanas organizando la odiosa fiesta, con Alice todo el rato detrás mía sugiriéndome amablemente qué tenía que hacer, cómo y dónde.
Al final, había decidido dejarlo todo en sus manos, por mí como si montaba una fiesta nudista con tal de que me dejara en paz.
Y para colmo Potter estaba más pelma que nunca. A cada lado que iba me lo encontraba, cuando entraba al instituto estaba en la puerta, cuando salía de clase esperando en el pasillo, a cada maldito lugar que fuera estaba él. No sabía cómo conseguir que me dejara tranquila, pero tenía muy claro que debía alejarme del moreno lo máximo posible. Era un Potter, joder, ¡un maldito Potter! Éramos enemigos desde antes de nacer, incluso antes de que nacieran nuestros padres o abuelos, y los abuelos de nuestros abuelos, y... En fin, creo que entiendes por donde voy, era imposible.
Pero el chico no me lo estaba poniendo nada fácil.
Oí gritar a Alice abajo en el bar, y me asomé por las escaleras para decirle que estaba arriba. El bar no era muy grande, tenía dos pequeñas salitas en el piso inferior, una cafetería y la otra restaurante, que habíamos juntado para la fiesta. Arriba estaba un pequeño apartamento donde vivía mi madre de joven y que ahora utilizaba como estudio.
Subió por las escaleras, supongo que para revisar si me había puesto el vestido o no.
"¿Qué haces así todavía?" Dijo. "Jane, apenas faltan unas horas, tienes que cambiarte ya."
Claro, era fácil para ella. Alice iba disfrazada de agente secreto, con un traje negro, gafas y guantes. En definitiva era un disfraz bonito, y con bonito me refiero a decente. En cambio el mío... el mío ni siquiera se podía considerar un vestido, cinturón se aproximaría más, creo yo. Pero no, según ella "Estaría super sexy vestida de vampiro putón".
¡Ja! Me faltaba colocarme un cartel en la frente que pusiera DESESPERADA con luces de neón. Vamos, ni de coña salía yo con eso en público.
"No pienso hacerlo, Alice" le contesté. "Tengo cierta dignidad y me gustaría conservarla, gracias"
"Oh vamos Jane, no me hagas esto" intentó ponerme sus famosos ojitos de cachorro, pero fui rápida y desvié la mirada. "Te quedaría tan bien..."
"No, no me importa lo que digas" me acerqué y le señalé su traje "¿Por qué tú puedes ir con pantalones y en cambio mi disfraz ni siquiera me cubre las bragas?"
" No seas tan exagerada, todo el mundo va ir así, es la moda es..."
" Me da igual lo que sea" le corté "Lo siento Alice, pero no voy a bajar con esto. He aceptado lo de la fiesta, pero hay cosas que simplemente no puedo..."
Me sostuvo la mirada durante un rato, intentando persuadirme, pero no me dejaría ganar esa vez.
Finalmente, al ver que hablaba en serio se rindió.
"De acuerdo" dijo, suspirando derrotada "He traído otro traje sólo por si acaso. Pero este te lo pones sin protestar, ¿queda claro?"
Asentí, no muy convencida aunque con la certeza de que nada sería peor que el estúpido trozo de tela rojo que ella llamaba vestido, y cuando lo vi me quedé simplemente sin palabras.
Era el disfraz más bonito que había visto nunca. Un precioso traje azul, estilo edad media, con falda ancha y mangas hasta el suelo. Tenía bordada la parte del escote y también la cintura, y venía con un hermoso antifaz a juego.
"¿Deduzco por tu cara que este te gusta no?" preguntó " En realidad suponía que acabarías poniéndote este, pero tenía que intentar meter tu bonito culo en algo más provocativo por una vez en tu vida."
"O sea, ¿que tenías pensado darme este vestido desde el principio?"
"Se puede decir que sí" sonrió, "Vamos, ahora muévete, que tenemos que comenzar a prepararte"
"Tenemos tiempo Alice, todavía faltan tres horas"
"Ya, pero tenemos que empezar ahora porque si no no se secará el pelo" contestó.
La miré extrañada, ¿qué quería decir con eso?
"Jane, cariño" dijo "Tu pelo es demasiado característico, además, no pega con el color del vestido"
"Espera" me aparte de ella unos pasos "¿Qué le quieres hacer a mi pelo?
"Teñirlo" dijo, como si fuera lo más normal.
"Ni de coña, vamos, por encima de mi cadáver" retrocedí más todavía hasta llegar a la pared, pero ella fue avanzando. Me sentía como una presa sin salida ante las garras de una leona.
"Vamos Jane, son tintes temporales, se quitan con el lavado" siguió acercándose a mí mientras hablaba "Además, hemos quedado que no te quejarías esta vez..."
"Yo... yo no..."
"¿Por favor?" y ahí estaba otra vez su estúpida mirada de cachorro abandonado.
Pero no me iba a dejar convencer, ¡no señor! Me encantaba el color de mi pelo y quería que siguiera así mucho, mucho tiempo. No pensaba dejar que una adolescente desequilibrada como Alice se acercara a menos de cien pasos a mi cabeza.¡Por eso no pasaba vamos!
Así que, después de dos horas en el baño, decir adiós a mis mechones pelirrojos y recogerme mi temporal cabello negro en un elaborado moño (lo se, mi resistencia es sorprendente, gracias) me vestí con el vestido azul y ambas nos dirigimos a la fiesta.
Abajo todo estaba llenísimo. La gente había ido entrando, y los camareros que habíamos contratado no daban a vasto. Alice me guió a la pista de baile, y empezamos a movernos al ritmo de canciones que ni siquiera conocía. Pero debía reconocer que no estaba mal, es más, quitando los pocos incidentes con algún que otro imbecil que no entendía lo que significaba la palabra largo, me lo estaba pasando como nunca.
Cuando ya no pude más, dejé a Alice bailando con Franc y me dirigí a la barra para pedir algo de beber, pero cuando iba a hacerlo, me interrumpió un chico vestido de príncipe que ni miraba por donde iba.
"Ponme un vaso de vodka, solo" no levantó la mirada, simplemente se quedó quieto hasta que el camarero le puso su bebida en frete.
" Empiezas fuerte, ¿no?" le pregunté, intentando animarlo un poco.
" Ya ves" dijo, dando un largo trago "No hay nada mejor que esto para olvidarse de todo"
"¿Echas mano al alcohol en vez de afrontar tus problemas? ¡Que valiente!" puede que la ironía no fuera lo mejor en un caso como ese, pero vamos, todos teníamos nuestras dificultades, y no las afrontábamos así.
" Deberías intentar solucionar las cosas y no buscar el camino fácil." Me acerqué y le cogí de la mano. " Seguro que no es tan grave lo que te pasa..."
"¿Sabes lo que es sentirte atrapado?" preguntó. "¿Sentir que no tienes el control de tu propia vida?"
¿Qué si lo sabía? Mejor de lo que se podía imaginar...
"Si, créeme, puedo hacerme a la idea..."
" ¡Dios, voy a cumplir dieciocho años y no me he sentido verdaderamente vivo en ningún momento! Mi padre ha organizado toda mi vida desde que nací. Donde tengo que estudiar, el qué, con quienes me tengo que relacionar... incluso las chicas que me convienen las elige él. Siento que soy sólo su..."
"Marioneta" lo corté, recordando que era precisamente lo que solía pensar yo. "Lo se, entiendo como te sientes. No ser capaz de guiar tus propios pasos, tus propias inquietudes. Sentir que tu destino está escrito y no puedes hacer nada para luchar contra él." Apreté más sus manos, intentando hacerle ver que sabía exactamente lo que quería decir "No debes rendirte nunca, siempre hay alguna salida, eso no lo dudes. Da igual que sea aquí, en Verona, o en la otra punta del universo."
"¿Entonces que debo hacer?" preguntó. , "¿Abandono a mi padre, mi casa, todo? ¡No puedo huir de aquí solo, no tendría donde ir!"
"¿No te das cuenta? No importa donde estés, lo importante es que escuches a tu corazón, que hagas lo que sientes y sobre todo que sientas lo que haces." Me acerqué más a él, tanto que empecé a fijarme en el revuelto cabello negro que le caía por encima del antifaz.
"Olvídate de todo" le dije "Cierra los ojos y piensa con el corazón, ¿qué sientes ahora, que es lo que de verdad quieres?"
Antes de que pudiese reaccionar, se agachó y empezó a besarme con fuerza. Al principio estaba sorprendida, pero luego no pude evitar corresponderle, profundizando el beso aún más si es que era posible. Podía notar el sabor del vodka mezclado con otro mucho más dulce que no sabía identificar, pero que deduje sería el suyo propio.
Quise protestar cuando al cabo de un rato se aparto, aunque en ese momento me di cuenta de que verdaderamente me faltaba el aire. No obstante, siguió besándome el cuello y los hombros, haciendo que escalofríos recorrieran todo mi cuerpo y que empezara a respirar entrecortadamente, pero no tardó demasiado en volver a reclamar mi boca.
No se cómo pero la certeza de lo que estaba haciendo llegó a mi cabeza, y utilizando todo el autocontrol que ni siquiera sabía que tenía, conseguí separarme de él.
" Espera... yo no..." intenté alejarme, pero no me lo permitió. "No puedo... yo, no está bien"
Volvió a acercarse con clara intención de besarme de nuevo, y te juro que fue la cosa más difícil que había hecho en mi vida, pero usando toda la fuerza de voluntad que me quedaba me aparté.
" Para... yo...no se ni como te llamas y..."
" James" contestó, y comenzó a quitarse el antifaz lentamente. Fue como en una película, poco a poco dejó al descubierto su bello rostro, la nariz recta y sus deslumbrantes ojos chocolate "Me llamo James Potter".
Decir que se me paró el corazón es la obviedad más grande de la historia.
Salí corriendo, huyendo como una cobarde pero es que no podía hacerle frente en ese momento, simplemente no podía.
Me metí entre la gente con la esperanza de despistarlo y avisé a mis amigos de que me marchaba. Sin tiempo de ir hasta mi casa y con miedo de que James pudiese encontrarme, subí directamente al piso superior y me encerré en lo que era la antigua habitación de mi madre.
Estaba impactada. Había besado a James Potter. ¡James Potter, mi mayor enemigo! Y lo peor de todo es que me había gustado mucho, muchísimo. No sabía que hacer, tenía la cabeza hecha un lío, y el constante cosquilleo que aún sentía en los labios no me ayudaba para nada.
Volví a pensar en el beso, y aunque no quería no pude evitar que una sonrisa se me escapará al recordar lo que había pasado, donde habían estado sus manos o las mías, lo segura que me había sentido entre sus fuertes brazos...
Esa noche no conseguí pegar ojo, y tampoco la siguiente ni la próxima. Todo lo que hacía era revivir el gran beso en sueños, sueños que conseguían que me levantara sudando y con la respiración entrecortada.
Además, el estúpido tinte no se iba, me había lavado el pelo veinte veces pero todavía se podía apreciar una clara sombra oscura. ¡No podía dejar que me viera así, seguro que me descubría! Por lo que con miedo a auto delatarme, decidí quedarme en casa hasta que recuperara su color natural, aunque el tiempo a solas sólo conseguía hacerme pensar más en el apuesto moreno, y estaba empezando a volverme loca.
Por no hablar de Alice, que me había sometido a un interrogatorio de tercer grado para sonsacarme lo que había pasado en la fiesta, y que casi me mata cuando le conté que había dejado plantado a Potter. ¿Pero que iba a decirle?
"Mira Alice, aunque el tío está buenísimo y lo que más me apetecía en ese momento era comerle la boca, cuando me enteré que es parte de la familia de los asesinos de mis padres, como que se cortó el rollo, ya sabes."
No, creo que no era plan. Por no decir que eso no me lo creía ni yo.
Vale, era un Potter, ¿pero que? Él no había matado a mis padres. No podía echarle en cara algo en lo que ni siquiera había participado. Simplemente no era justo...
¡Dios, pero tampoco podía evitar sentirme culpable por pensar así! Era como si le estuviese dando la espalada a mi familia, relacionándome con el enemigo. Incluso había momentos en los que me sentía una traidora por haberlo besado, y más aún, porque lo único en lo que podía pensar era en hacerlo de nuevo. Yo...
Se me estaba yendo de las manos. Ya no podía continuar faltando a clase por mucho miedo que me diera que James me llegara a reconocer. Tendría que echarle valor y enfrentarme a él.
Estaba claro, el próximo día tenía que volver a Howarts, sólo esperaba poder controlarme lo suficiente para no saltarle encima nada más verlo.
···
JPOV
Había llegado pronto a clase como casi todos los días, intentando salir de mi casa lo antes posible. El aula, como el resto del instituto, estaba completamente vacía, algo normal a estas horas de la mañana, y sin nada más que hacer, me dirigí hacia mi mesa al lado de la de Sirius, me senté y me dispuse a esperar a que llegaran los demás estudiantes.
Mi mente empezó a vagar, recordando lo que llevaba en mi cabeza desde mi descubrimiento el día anterior, no era capaz de pensar en nada más. Mi chica misteriosa, la guapa morena que me había vuelto loco, tenía tatuado el emblema de la casa Evans en el cuello, y que yo supiera, sólo había constancia de una Evans que no hubiera muerto hace quince años. La hija pequeña del matrimonio, Lilian.
¡Dios, era tan jodidamente lógico! Cuando murieron sus padres la niña tendría unos dos o tres años, así que ahora sería de mi edad, justo como la joven de la fiesta.
En otras palabras, el beso más impresionante de mi vida había sido con mi mayor enemiga, cuya familia era la culpable del inicio de la estúpida guerra, y justo cuando parecía que habíamos conseguido la paz, tenía que volver su heredera y revolucionar todo mi mundo. Porque por mucho que intentara negarlo, no había nada que quisiera hacer más que volver a besarla.
¡Ah, debía acabar con eso!
Frustrado, apoyé la frente en la mesa, e intentaba despejar mi cabeza por un rato cuando oí un ruido en la clase. Levanté la mirada y me encontré con algo que no esperaba.
Jane estaba en la puerta, mirándome con los ojos abiertos, como si ella también estuviera sorprendida de verme ahí. Era extraño el hecho de que hasta ese momento no me hubiera dado cuenta de lo mucho que la había echado de menos esa semana, pero nada más verla un nuevo sentimiento de calidez se apoderó de mí. ¡Joder, era preciosa!
"Jane..." vi en su mirada que quería marcharse, pero antes de que le diera tiempo a huir, me levanté, me acerqué a ella y la abracé con fuerza. "¡Dios, me tenías tan preocupado!" le dije, separándome un poco para mirarle a los ojos "¿Dónde te has metido? Llevas toda la semana sin aparecer a clase, intenté hablar con Alice para que me dijera que te pasaba pero se fue sin decir nada y yo..." sin poder resistirlo más, volví a abrazarla. "Te he echado de menos."
"Yo no..." intentó apartarse, pero la apreté fuertemente y esta vez noté como ella empezaba a corresponderme. "Yo también te he extrañado James" contestó "más de lo que debería..."
Se estaba tan bien así, con Jane entre mis brazos. Podía sentir el calor de su pequeño cuerpo apretado al mío y su cálida respiración contra mi cuello, aunque tenía una extraña sensación déjà-vu que no me podía explicar, pero aún y todo me negué a soltarla.
Seguimos así hasta que el timbre que indicaba el inicio de clase sonó, entonces y sólo entonces empecé a separarme.
Ella se fue rápidamente a su sitio al final del aula y yo me volví a sentar en mi silla esperando a que entrara el profesor.
Durante toda la clase, mi mirada estuvo vagando continuamente hacia la última fila, intentado encontrarme con esos preciosas esmeraldas que tanto me fascinaban, y cuando ella finalmente me mirada, no podía evitar que una sonrisa se escapase entre mis labios al ver como se sonrojaba.
Así fueron pasando los minutos, hasta que volvió a sonar el timbre indicando el comienzo de nuestra clase de educación física.
"Vamos Prongs" dijo Sirius "¡deja de mirar a la pelirroja y muévete que llegaremos tarde!"
Estaba seguro que no tendría tanta prisa si fuéramos a clase de historia, pero aún y todo recogí las cosas y salimos juntos hacia el gimnasio. Allí, el profesor nos explicó lo que íbamos a hacer, y nos mandó que nos pusiéramos por parejas. Fue entonces cuando se me ocurrió.
"Eh Pad, ponte con Monny hoy ¿vale?" mi amigo asintió extrañado, y yo eché a correr antes de que nadie se me adelantara.
"¡Jane!" me acerqué a ella y le cogí de la mano "¿Quieres ponerte conmigo?"
"Eh... yo...no se, iba a ponerme con Alice y..."
"Ella se pondrá con Franc" dije, mirando a la castaña "¿verdad?"
"Por supuesto" contestó esta, sonriendo maliciosamente "No problem"
"Entonces hecho." me reí al ver la cara que puso Jane. "Vamos, tampoco será tan malo ¿no?"
"Si ya... seguro."
Antes de que pudiésemos continuar el profesor nos interrumpió para indicarnos que teníamos que hacer. Esa clase estudiaríamos algunos conocimientos básicos de defensa personal, y yo no podía estar más contento por ello, porque ¡vamos! ¿Quién iba a ser capaz de vencerme? Llevaba toda mi vida entrenando en todo tipo de artes marciales, eso para mi iba a ser como un juego de niños.
"Tranquila Jane" dije "Yo te enseñaré como se hace si no entiendes algo"
Para mi extrañeza, puso los ojos en blanco y me miró con altanería.
"¿Y quien ha dicho que necesite que me enseñen?"
"No te pongas así, sólo quería ayudarte" protesté algo enfadado, y es que, joder, esta chica siempre saltaba por todo...
"No necesito que vayas de machito conmigo Potter" contestó "Se defenderme sola"
Antes de que me diera cuenta el profesor dio la señal de inicio y no se como acabe con el culo en el suelo. ¡Ni siquiera lo había visto venir!
"Quizás eres tú el que necesita que lo ayuden..."
Oh, eso había sido demasiado. Enfadado, me levanté y me situé en posición de ataqué. ¿Quería jugar? Entonces de acuerdo, por mí bien.
"Tu lo has querido Scott, no digas que no te lo advertí"
Me lancé, procurando no usar demasiada fuerza para no lastimarla, pero con una increíble destreza logró esquivarme.
"¿Eso es todo lo que sabes hacer?" sonrió con arrogancia "¡Venga Potter, mi abuela lo haría mejor!"
Ya estaba, hasta ahí había llegado.
Furioso, arremetí contra ella y la derribé apresándola bajo mi cuerpo.
"Te noto algo... atrapada" le sujeté las manos por encima de su cabeza, y por primera vez tome conciencia de la posición en la cual nos encontrábamos.
Supongo que fue mi momentánea fantasía lo que le dio opción de liberarse, pero antes de que me diera cuenta nos giró en el suelo colocándose ella encima mío, sentada en mi cadera. Y ¡Dios, no sabes lo bien que se sentía eso, casi me da algo!
"¿Qué decías?" preguntó, acercando su cara a la mía "¿Quién está atrapado ahora?"
Quería contestarle, lo prometo, pero lo único que se me ocurría era que no me importaba mandar todo mi orgullo a la mierda si ella iba a quedarse justo así. ¡Joder, me estaba entusiasmando demasiado, y en la comprometida situación en la que nos encontrábamos no había duda de que Jane lo notaría!
Así que, intentando ahorrarme el bochorno, volví a girarnos y me levanté, dispuesto a seguir con la pelea.
"Menos hablar y empieza luchar Scott" dije, mientras ella se ponía en pie.
Se apartó el pelo de la cara y se lo recogió en una coleta. ¡Mierda, era tan sexy! Todo lo que quería era lanzarme sobre ella de nuevo, volver a sentir su pequeño cuerpo junto al mío y...
"¿Quieres dejar de mirarme? Me pones nerviosa"
Salí de mi atontamiento y me dispuse a pelear otra vez. Ella dio el primer golpe pero lo esquivé con facilidad y aproveché el momento para atacar, aunque también consiguió evitarlo. Viendo que así no llegaríamos a ningún lado, empecé a arremeter con más fuerza, las patadas cada vez eran más certeras y habíamos empezado a movernos por toda la clase. Sin darme cuenta, estaba teniendo el combate más reñido desde hacía mucho tiempo, ya que nadie que conociera era capaz de luchar como lo estaba haciendo ella.
El resto de la clase detuvo su entrenamiento para vernos, y nosotros, ajenos a lo que sucedía fuera, continuamos dando y recibiendo duros golpes.
En un momento de rapidez, aprovechando uno de los ataques fallidos de Jane, le agarré el brazo y lo sujeté detrás de su espalda mientras con la pierna hacía que perdiera el equilibrio para que se cayera al suelo. Así, en esa posición, apoyado sobre su espalda, pude verlo claramente. Un pequeño dibujo en la parte trasera de su cuello.
Aparté los mechones de pelo que se habían escapado de su coleta durante el combate, y efectivamente estaba ahí. El tatuaje que tantos rompecabezas me había dado. El emblema de la casa enemiga.
Eso sólo podía significar una cosa, Jane Scott era la chica que había besado en la fiesta de disfraces. La hija de mis adversarios.
Lillian Evans.
¿Esto se pone interesante no?
James ya conoce su secreto, pero, ¿que hará ahora que sabe quien es Lily?
a- Se enfadará y no volverá a hablarle nunca.
b- Le dará igual e irá a por ella.
c- Se lo contará a su padre.
d- Ninguna de las anteriores.
Lo sabremos en el próximo capítulo...
GWP
P:D: minipunto para el que lo adivine.
