De nuevo por aquí U_U No tengo vergüenza. Pero creo que estoy gafada. Primero me enfermo, y luego lo hace la familia (así que no estaba por escribir). Cuando me pongo a escribir, deciden mandarme trabajos y más trabajos en la universidad (mañana tengo examen, pero en fin...). Y cuando tengo ganas de escribir el ordenador no me va.
Ahora que estoy más organizada escribiré más...Eso espero

Disclaimer: Los personajes no son míos, son de JK Rowling. Excepto algunos de nivención propia


El día siguiente

La mañana siguiente amaneció lluviosa, algo lógico en el lugar en el que se encontraban. Tanto Escocia como Inglaterra eran países lluviosos y frescos, aunque estuviesen en verano.

Severus se despertó sintiendo un peso en su brazo izquierdo, otro en el derecho y alguien encima suyo. Cuando abrió sus ojos pudo darse cuenta que su familia estaba durmiendo en una cama, todos juntos. Suerte que la cama era grande, o ya se veía en el suelo. Al lado izquierdo tenía a su hijo mayor abrazando su brazo como si fuera un salvavidas, en el otro lado a Sirius abrazando todo su cuerpo, y Michael lo trataba como una cómoda almohada.

El pelinegro intentó sacarse al pequeño de encima, luego a Axel y finalmente a Sirius, sin conseguirlo. Suspiró. En ocasiones lamentaba a ver dejado de ser tan huraño, pero la mayoría del tiempo no. Si ponía en una balanza lo que tenía antes y lo que tenía ahora, ganaría perfectamente la segunda opción. Era feliz, con una familia, con pareja y con un trabajo que no le amargaba. No tenía que aguantar a niños que no sabían lo especiales que eran las pociones, que olvidaban que ellas les podían salvar de la muerte.

— Papi, tengo hambre— una pequeña voz sacó al adulto de sus pensamientos. Bajó su mirada hasta su pecho y se encontró con un adormilado Michael.

— Si te bajas de mi pecho quizá pueda levantarme. Pero hazlo con…— Michael bajó de la cama chafando el cuerpo de Axel—…Cuidado. Pequeño, tendrías que vigilar un poco más, podrías haber hecho daño a tu hermano.

— Lo siento. ¿Vamos a comer? — Severus se levantó y salió por el lado de los pies. Se puso las zapatillas y se giró para llamar a las dos marmotas que quedaban en la cama.

—Axel, Sirius, vamos levantaos, tenemos que ir a desayunar al gran comedor.

—Sí, papá, yo los vigilo— Axel se giró sobre sí mismo y abrazó una almohada.

—Sirius, ¿quieres levantarte? — Pero sólo obtuvo un gruñido—. Siempre igual...

—Papi, si quieres puedo despertarlos yo— sonrió el pequeño.

—Hazlo, así aprenderán a levantarse a la primera— Michael se subió a la cama y les mordió en la oreja a cada uno. Los dos se levantaron a la vez con cara de pánico, mientras el culpable se bajaba de la cama con la ayuda de su papi—. Cambiaos que tenemos que ir al Gran Comedor. Yo voy a ayudar a Michael y a Melissa. ¿Me habéis oído? — Preguntó cuando vio que de nuevo se tumbaban en la cama.

—Sí, te hemos oído— refunfuñaron a la vez.

—Vamos Michael— salieron de un cuarto para dirigirse a otro.

Media hora más tarde los cuatro y la bebé en brazos de Severus se dirigieron a desayunar. Los pasillos no habían cambiado nada. No lo hicieron en siglos así que en cinco años tampoco. Solamente algunos cuadros habían sido cambiados de lugar. El pequeño lo miraba todo fascinado, pues el día anterior se había dormido después de cenar y no había visto nada.

Las puertas del comedor estaban abiertas así que entraron para dirigirse a una de las mesas más vacías. Sirius preparó un poco de leche en polvo en un biberón y después de calentarlo con magia se lo pasó a Severus quien lo llevó a la pequeña boca de la niña. Ella contenta cerró los ojos y sólo se preocupó de comer. Axel le ponía un poco de pan, embutido y algún cruasán a su hermano y lo mismo hacía en su plato.

—Axel, tu hermano no tiene el mismo estómago que tu— Sirius se llevó un poco del pan y de embutido del plato del más pequeño y se lo puso en el suyo—. Y poneos un poco de leche, que os veo evitarla— los dos suspiraron y se llenaron el vaso ante la mirada de sus padres—. Eso está mejor. ¿Quieres lo mismo de siempre Severus?

—Sí— los pocos que estaban desayunando se atragantaron con el desayuno al ver una escena tan...tierna.

—Vaya Sirius nunca te había visto tan cuidadoso y tierno— dijo una voz que se sentaba a su lado.

—Ya ves, James, es lo que tiene ser feliz y tener una familia— sonando demasiado serio para ser él, no le dio importancia—. ¿Tú sabes algo del porque estamos aquí?

—Nada, lo mismo que tu, sólo que a mí no me llegó ninguna carta puesto que veo a Albus muy a menudo.

—Ya— dirigió una mirada a su plato y vio que le faltaba algo que lo vio en otro plato— Michael, tú ya tienes suficiente con lo tuyo.

—Pero éste era mío tu me lo has quitado.

—Tiene razón Sirius, lo tenía él antes— le habló Severus sin mirarlo. Él tenía la vista fija en Melissa que tragaba con rapidez.

—No tendrías que darles la razón Sev.

—Pero cariño, tus tres hijos son iguales que tu. Los tres comen todo lo que tienen delante, y eso también lo haces tú— el comedor que ahora estaba más lleno se quedó totalmente en silencio al escuchar la conversación. Sev y cariño en la misma frase era algo muy fuerte de sentir—. ¿Qué pasa, no tenéis otra cosa qué hacer que oír conversaciones ajenas? — la gente suspiró con más tranquilidad al ver que Snape no había cambiado tanto.

—Los estás asustando papá— Axel rió cuando su padre le miró con una ceja alzada—. No cambies papá, no cambies—. Los dos hijos rieron y se dispusieron a comer.

Albus entró y se sentó con ellos. La mesa que antes era la más vacía, ahora era la más llena, pero Severus y Sirius parecían ajenos a ello. Todo tipo de conversaciones se dieron en esa mesa, desde porqué estaban allí, hasta el ver a los antiguos rivales de Hogwarts juntos y con familia.

Una vez acabado el desayuno, Dumbledore se levantó e hizo levantarse a los demás para hacer desaparecer las mesas y aparecer todo tipo de asientos, desde butacas hasta sofás familiares. Los elfos domésticos se llevaron a los más pequeños.

—Tomad asiento todos— pidió Albus— Estáis aquí porque os lo he pedido a todos. Algo muy fuerte y grande está a punto de suceder.

— ¿Cómo lo sabes? — preguntó Molly.

—Llevo investigándolo más de un año cuando aparecieron las primeras pistas. Dejadme empezar por el principio— el director se sentó en un sillón color escarlata—. Hace un año hubo un extraño asesinato en el Ministerio. Oficialmente fue un ataque en el corazón, pero realmente fue un asesinato. El fallecido era Marcus Baracci.

— ¿Baracci el que se encargaba de asuntos internacionales? — preguntó Bill Weasley.

—El mismo. Todo podría parecer un asesinato vengativo o algo similar, pero sólo era una prueba para realizar algo más grande poco después. Dos meses más tarde apareció un vagabundo muerto, también con las mismas circunstancias.

— ¿Pero Dumbledore cuáles son esas circunstancias? — preguntó Sirius.

—Los pulmones llenos de agua, pero no como puede ser una persona ahogada, el agua venía del propio cuerpo del fallecido. Los irises de los ojos desaparecieron. Nunca habíamos visto algo igual. No son muertes de vampiros ni de ninguna otra criatura.

—Dumbledore— Severus cogió la mano de su pareja y la apretó con fuerza—. ¿Los muertos tenían la marca de un halcón en el pecho, al lado del corazón?

— ¿Cómo lo sabes? — el viejo sonó duro.

—Conozco al jefe, y ellos no son los asesinos.

— ¿Y no será que tu eres el jefe y el asesino? — ataque directo de uno de los Weasley. Axel se levantó enfadado, pero se sentó con una mirada de su papi.

—La verdad Weasley que tu nivel intelectual me sorprende— Severus no había olvidado cómo hablar arrastrando las palabras—. El grupo proviene de Rusia, y no son los asesinos, porque esa marca es la que los caracteriza, toda persona que lleve un halcón en el pecho, es miembro de los Bulgákov*. No puede ser una marca para culparles porque ese símbolo sólo lo puede hacer el círculo interno. Es lo que te hace entrar al grupo.

— ¿Cómo es que los conoces?

—Eso lo diré más adelante. La cuestión es que no son los asesinos, sino las víctimas y que si van a por ellas van a por todo mago.

— ¿Y qué tienen de especial esta gente para que vayan a por todo el mundo? — preguntó Ron. Más serio que cuando era niño, parecía ser uno de los que habían cambiado.

—Porque son la balanza del mundo mágico. Si ellos mueren, el caos se desatará.

—Sabía que algo grande venía, pero no pensé que ellos serían los perseguidos. Nunca había oído hablar de ellos, si se esconden, ¿cómo es que tú los conoces? — Albus no dejó mostrar su nerviosismo.

—Porque Voldemort me mandó investigar la última temporada porque él también lo descubrió. Es por eso que él te ofreció hacer una tregua meses antes de la batalla final, pero tú no quisiste hacerle caso, pensando cosas que no eran. Él estaba dispuesto a cambiar y que su objetivo fuera otro pero no le dejasteis. ¿Por qué crees que las últimas semanas me veías poco? La razón es simple, estábamos estableciendo contacto con los Bulgákov para salvar al mundo mágico. Pero al destruir una gran fuerza mágica como la de él y sus Mortífagos, habéis hecho que la balanza que iba de nuestro lado, el de los humanos, fuera a por el de ellos.

—Teníamos que realizar la profecía.

—Por favor Dumbledore— Severus se levantó furioso—. ¿No se te ocurrió pensar que quizá era falsa? ¿Que alguien la puso ahí para matarnos entre nosotros, y al estar débiles matarnos a nosotros? A él sí que se le ocurrió y lo descubrió, por eso no os atacaba y si lo hacía era para disimular. ¿Desde cuándo un Mortífago ataca con un expelliarmus? Ellos atacan con imperdonables.

— ¿Tú lo sabes bien, eh? — Moody sonrió con suficiencia en su dirección.

—Sí, yo lo sé bien, viejo. Lo que está ocurriendo es nuestra culpa. Porque ya hace más de treinta años que esos asesinos desconocidos llevan actuando. Pero como los gobernantes de aquí son tan estúpidos, pensamos que viene de ahora. El primer muerto fue Tom Riddle.

— ¿Qué? ¿Cómo va a ser ese la primera víctima?

—Flitwick, Tom Riddle como persona murió hace cuarenta años, fue "eso" que no sabemos qué es quien poseyó su cuerpo y actuó bajo su nombre. ¿Qué como lo sé? Porque yo estuve delante cuando murió.

— ¿Esto era lo que no me querías decir? — preguntó Sirius en voz baja.

—Sí, él no era malo, ¿pero quién me creería a mí? ¿A un Slytherin repudiado por todos? — De nuevo se sentó y Axel le abrazó con fuerza—. Ves a ver a Michael y a Melissa— le pidió a su hijo.

— ¿Por qué te callaste todo esto? — le preguntó con el ceño fruncido Albus.

—Tanto mi vida como la de otra gente estaba en peligro.

—Pero murieron decenas de personas por tu culpa— acusó Harry furiosamente—. Fuiste un maldito egoísta. Mis padres murieron, Fred, Remus...

—Los tiene vivos a tu lado Potter, pero otra gente no, hay otros que llevan años lamentando la pérdida de sus parejas, hijos, padres. No me hable de muerte Potter, no me hable. Lo importante, ahora es que ellos no son los culpables. Qué si no se hace algo el caos se desatará en este mundo y en el muggle.

—Será mejor descansar por un rato, después de comer nos reunimos de nuevo, ahora podéis ir a donde queráis.

Severus se levantó y salió con paso rápido del comedor. Sirius se levantó y se giró a sus amigos.

—No te reconozco Sirius— le habló Lily.

—Ya no soy el mismo de antes, tengo una familia que me quiere, que quiero cuidar y que si les pasa algo o les hacéis algo, no os lo perdonaré.

— ¿Qué tiene él que no tengamos nosotros?

—Él me entiende Remus, él me entendió cuando nadie más lo hacía. Con él no necesito decir a cada momento donde voy o donde estoy, sabe cómo me siento, y confía en mí— así era como se sentía antes, vigilado y sin tener la confianza de los suyos. Se giró y se fue a buscar a su familia.

Severus y Sirius fueron al exterior con sus hijos, a pasar una mañana agradable. Todos iban con ropa cómoda, pues teniendo a un niño pequeño, lo habitual era arrastrarse por el suelo junto a él.

Michael sacó una pelota de futbol y se puso a jugar con Axel, para luego unirse los dos adultos. Un hechizo protegía a Melissa que dormía bajo la sombra de un árbol.

Sirius iba junto a Michael y Severus con Axel. El futbol era un deporte muggle que les fascinaba a los chicos y que había convencido a sus padres. No era lo mismo que el Quidditch pero les entusiasmaba. No se perdían los partidos de la Premier League.

Severus se puso a perseguir a su niño pequeño, los dos riendo pues las cosquillas iban y venían. El pelinegro levantó como un saco de patatas a su hijo y chutó la pelota a Michael que logró esquivar a Sirius para marcar un gol.

—No se vale, eso es trampa papi— pegaba con sus pequeños puños la espalda del hombre—. No vale el gol.

—Está bien, lo repetiremos— tras revolverle el pelo lo dejó en el suelo—. Pero a lo mejor el nuevo gol es más duro.

—No, porque no marcareis ninguno. Vamos papi, ponte serio— Sirius estaba riéndose al ver a su hijo enfadarse. Le encantaba su familia—. Y tú no te rías, ¿qué no ves que nos ganarán? — Esta vez fue el turno de reír de Severus y Axel. Éste se acercó corriendo para levantar en brazos a su hermano y hacerle el avión. La risa del pequeño les dijo que le gustaba.

—Venga enano, a jugar— Axel bajó a su hermano y se fue hacia su papi. Durante un rato los cuatro jugaron, los niños celebrando con euforia los goles.

Un rato más tarde, Remus se acercó a hablar con Sirius que estaba haciendo cosquillas a la barriga de la bebé. El castaño iba con un niño cogido de su mano. Era rubio, y ojos grises, un Lucius en miniatura que al ver a alguien más pequeño que él sus ojos se abrieron con curiosidad.

—Hola Sirius— se sentó a su lado.

—Hola Remus. ¿Y cuántos años tiene este pequeñín? — le desordenó el pelo cosa que al pequeño no le agradó mucho.

—Año y medio. Se llama Julius.

—Ayer no lo vi cuando llegamos.

—Estaba muy cansado así que se durmió pronto. ¿Cómo te va la vida de casado?

—Créete cuando te digo que es lo mejor que me ha pasado en mi vida. Hay momentos anteriores que nunca olvidaré, como sostener a Harry cuando nació y saber qué era su padrino, o conoceros a vosotros. Pero cuando me casé, y he tenido en mis brazos a mis hijos…Tú me entiendes. Verlos comer, reír, es algo que siempre agradezco. Después de Azkaban pensé que mi vida está dedicada a ser un amargado en Grimmauld Place, pero ya ves, ahora los malos tiempos están olvidados.

—Te entiendo Sirius, a mi me pasa lo mismo. Pero te ves diferente— Remus estuvo a tiempo de evitar que su hijo metiera un dedo en el ojo de la niña—. Eso no se hace Julius.

—Es tan Malfoy tu hijo— rió el moreno—. Sé que me veo diferente, y algún día te contaré qué ha pasado en estos años, pero ahora mejor no.

—Hola Sirius— se giró para ver a su ahijado con una sonrisa.

—Hola pequeño Cornamenta. Anda dame un abrazo— Harry se acercó y abrazó con fuerza a su padrino—. ¿Y qué es de tu vida? Ayer apenas me dijiste nada.

—Pues estoy saliendo con Draco.

—Me lo imaginaba.

—Y estoy estudiando para Auror.

—También me lo imaginaba. Y dime, estás estudiando con Ron? — la cara del ojiverde pareció desilusionarse.

—Ya no somos amigos Sirius.

—Porqué estás saliendo con Malfoy?

— ¡Oye, que mi hijo no tiene nada de malo!— Se quejó Remus.

—No, no es por eso…Después de la guerra él cambió, se volvió más serio y dio un giro de 180º. Él quería estudiar para ser Auror, pero decidió estudiar medimagia. No me digas como, pero es de los primeros de su curso.

—La guerra fue muy dura para todos, tienes que entenderlo Harry. Él vio como mataban a su hermano, y el otro era herido de gravedad, fue muy fuerte para él.

—Lo sé, pero ya no hablamos. Está muy serio, no sé, ya no ríe como antes.

— ¿Y si hablas de nuevo con él? — le animó Sirius.

—Lo intentaré.

Después de comer, Severus y Sirius se fueron para acostar a sus hijos a la siesta por lo que llegaron un poco más tarde a la reunión. Todos estaban gritando qué hacer o por qué sucedía eso. Pero todos callaron al verlos entrar.

—Chicos, ahora estábamos hablando de qué hacer— les resumió en una frase Albus.

—Lo mejor es ponerse en contacto con ellos. Pero para hacerlo deberéis esperar dos semanas, que es cuando se reunirán de nuevo. Hasta entonces, por ese lado no hay más que hacer— Severus se sentó junto a Sirius y Axel en el sofá que había enfrente del director de Hogwarts.

— ¿Podemos ir preparando alguna estrategia, no? — propuso James.

—Si no sabes contra lo que vas a luchar no vale la pena malgastar tiempo. Puede aprovecharse este tiempo para hacer pociones de todo tipo, ropa para protegernos y conseguir todo tipo de armas. Sólo con la magia no haremos nada.

— ¿Pero tú sabes luchar de otra manera? — le preguntó Remus.

—Pregúntale a tu esposo— contestó refiriéndose al rubio Malfoy—. Las reuniones entre Mortífagos eran algo más que charlar y alcohol. Muchas veces eran luchas con armas.

—Severus, no hace falta revelar nada— siseó Lucius, extrañado ante el comportamiento de su amigo. Parecía estar en contra todos, o quizá antes ya lo estaba y no se había dado cuenta.

—Prefieres que se piensen que las reuniones eran orgías. Cosa falsa por cierto. Años en vuestras reuniones escuchando estupideces, dan ganas soltarlo ahora—Axel rió. Su padre siempre daba frases directas—. Y tú no te rías— hizo un puchero que Severus no pudo evitar y le atrajo hacia sí. Esa imagen era algo más de lo que muchos en esa habitación pudieron aguantar y algunos se desmayaron.

— ¡Qué fuerte papá, consigues desmayarlos sin hacer nada! — exclamó Axel.

—Sí, eso es algo que sólo sabe hacer tu padre— le dijo Sirius.

Hablaron todos media hora más sin llegar a un acuerdo, por lo que se decidió dejarlo para el día siguiente e ir a descansar. Severus se estaba yendo cuando se acercaron Lucius y Draco.

—Llevamos todo el día intentando hablar contigo, pero parece que huyes.

—Tengo cosas más importantes qué hacer que aguantar reproches, ¿sabéis? — se excusó ante los rubios.

—Has cambiado.

—Que a ti no te guste como soy ahora porque no puedes odiarme o menospreciarme, no significa que yo deba ser un amargado.

—Yo no digo eso, sólo quiero hablar un rato contigo. ¿Tan difícil es? — el rubio estaba empezando a impacientarse ante la actitud de su amigo.

—Está bien, vayamos a un lado más privado— se giró y miró a su hijo—. Dile a tu padre que voy a hablar con ellos, estaremos en el salón de al lado, por si quiere venir— Axel asintió y se fue a decirle a su papá que estaba hablando con Arthur y Remus.

Severus y los dos Malfoy salieron juntos para entrar por una puerta que había en el pasillo.

—Bueno, ¿qué queréis?

—No sabíamos que estabas casado padrino— habló por primera vez Draco Malfoy.

—Ahora lo sabéis. Y vosotros seguís tan enamorados como antes por lo que veo.

— ¿Eh?

—Tú miras a Potter como si él fuera un Dios, y tú— dijo mirando al mayor—. No sacas tus ojos de Lupin como si fuera a desvanecerse.

—Tú sabes qué...

—Si si, lo sé, no quieres que le pase nada. Pero Lucius, eso pasó hace cinco años, él está bien, no tiene secuelas, y si las tiene tu sólo haces que recordárselas— Severus le estampó la verdad.

— ¿Tu amas a Black, no? Pues entonces te puedes imaginar que verlo al borde de la muerte hace que te vuelvas más sobreprotector— Lucius no perdía nunca la compostura. Hasta ahora.

—No hace falta que me lo digas, lo sé perfectamente, pero eso puede hacer que lo pierdas. Ahora, si no quieres nada más, me voy con mi familia— el moreno salió dando un portazo.

Siguió andando hasta llegar al pasillo que le llevaba a la salida y a las mazmorras. Miró el largo pasillo que llevaba al sótano. Hacía muchos años que no pisaba ese lugar pues su habitación ahora estaba en un segundo piso, la vista hacia el lago y un lugar muy acogedor, mejor que donde estaba antes cuando era profesor. Iba a ir hacia las escaleras cuando vio como corría Michael desde la puerta de salida.

— ¡Papi, papi, vamos a ver cómo juegan Quidditch! — su hijo saltó a sus brazos y tras cogerse fuerte del cuello le indicó donde tenía que ir.

— ¿Todo bien? — le preguntó Sirius cuando estuvo a su lado. Entrelazaron sus manos.

—Sí, todo un poco revuelto. La gente está sorprendida.

—Normal, no todos ven a Severus Snape con una familia i riendo— le atrajo hacia si—. Te amo Sev.

—Y yo—Severus no deseaba cambiar su familia.


Bulgákov* desarrolló la teología sobre la sofiología. La «sophía» es aquella realidad intermedia entre Dios y la creatura. Es la presencia de lo divino en lo creatural.

Este apellido es importante para la historia, así como lo que dijo.

La Premier League es la máxima categoría de futbol en la liga inglesa ^^

Gracias por los comentarios.