Para personas como ellos parecía que amar y ser amado estaba prohibido:
Uno estaba maldito desde pequeño y estaba consciente del daño que podía causar, por lo que se había prometido nunca lastimar a nadie aun a el mismo le doliese, y pensó que alejándose de ella lograría ahorrarle un sufrimiento innecesario y pasajero, pero una parte de él sabía que al marcharse no evitaba nada.
El otro había perdido a la única persona que se había interesado en el, que en algunos momentos le defendió y él le dio la espalda de una manera cruel, ¿Por qué? Quizás por un orgullo guardado en el, celos y envidia, pues notaba como Lilly se iba enamorando poco a poco de una de las personas más detestables que había conocido: James Potter; que junto a su grupo de amigos igual de estúpidos que él, lo molestaban.
Sin embargo, llegaron los verdaderos tiempos difíciles, sobre ellos se erguía una guerra, y por un momento en su cabezo comenzó a formarse la idea de que lo mejor era estar del lado más poderoso, así conoció al Que-no-debe-ser-nombrado; luego esa profecía que lo cambio todo, ella aparecía de nuevo en su vida, la verdad nunca había desparecido, y estaba en peligro, ella y la familia que había formado se veía amenazada.
Si parecía que tenía una maldición encima más dominante que el Imperius, más dolorosa que un Cruciatus, y más mortal que el Avada, comenzaba a sentir algo y más obstáculos se cernían ante él.
Acércate más, quiero mostrarte lo que me gustaría hacer.
Ya tenía el plan, solo faltaba el momento indicado para ponerlo en marcha, y no tuvo que esperar mucho.
-Severus ¿Que informes tienes de Voldemort?-
-Por ahora está reuniendo fuerzas en Albania, su antiguo escondite-
-¿Ha comentado algo sobre Fenrir o su cambio de actitud con los nuevos integrantes?- sin duda había usa legeremens con Nymphadora.
- Lo mismo Profesor, no deja que ninguno se ausenté ni en Luna Llena, y parece que no cambiará en un tiempo- con el rabillo del ojo pude ver como ella mordía sus labios rosas, y en su cara puede apreciar cómo se preocupaba por ese Lupin, su cabello había dejado de ser de ese característico rosa chillón y había pasado a ser de un horrible café opaco y reseco, siempre le veía muy pensativa y melancólica.
La reunión de la orden pasó sin más preguntas, y yo me mantuve a una distancia adecuada de ella, estaba decaída.
-Querida ¿Segura que estas bien?-
- Si, son las misiones que me quitan el sueño reparador- entonces Kingsley entró muy molesto a la casa, tenía que cubrir su trabajo en el Ministerio y por eso se había retrasado.
-Es el colmo – azotó un ejemplar del Profeta sobre la mesa del comedor- Esto es infame, y el Ministro solo les ayuda en sus mentiras-
En letras grandes la primer pagina rezaba "Ministro teme por la salud mental del profesorado en Hogwarts" pag 2.
"El Ministro Cornelius Fudge admite tener ligeras preocupaciones en relación con el Director de Hogwarts Albus Dumbledore: Albus cree firmemente en un recuerdo triste, lo cual es lamentable, pues debemos velar por la seguridad de los niños alumnos de esta escuela.
La maestra Dolores Umbridge que imparte la materia de Defensa Contra las Artes Oscuras, también nos habló de estos detalles dentro del profesorado, a algunos llegó incluso a calificarlos de incompetentes para dar la materia cabalmente haciendo hincapié en los profesores de Cuidado de Criaturas Mágicas, Adivinación y los ex profesores de DCAO: Es increíble que se haya puesto en riesgo la integridad de nuestro alumnos al tener como profesor a dos híbridos, un semigigante y un licántropo…"
Con esto último no pude contener las ganas de ver su rostro y noté que sus ojos brillaban por la presencia de lagrimas que se negaban a salir, se apartó ligeramente de la multitud y en unos segundos en los que aparté mi vista soslayada de su persona, estaba en los brazos de Black a unos centímetros del suelo, aparentemente había perdido el conocimiento.
-Sabía que estaba mal, toda esta semana ha estado como perdida- habló preocupada la Sra. Weasley, tratando de controlarme me mantuve al margen de la situación mientras todos se amontonaron alrededor de ella, fingí leer el diario pero escuchaba de lo que murmuraban los demás.
- Creo que la Srita. Tonks necesitará descansar antes de volver a alguna misión, no hay duda que está en un mal estado, ¿Molly sería mucho pedir que le cuidarás un tiempo?-
-Por supuesto que no-
-Severus también necesitaré tu ayuda con algunas pociones re establecedoras para la joven- asentí con la cabeza, y observé que Black me miraba fastidiado, no me importo en lo absoluto, me divertía incluso molestarlo con algo tan mínimo.
Tu siéntate ahora, relájate, que yo cuidare de ti
-¿Qué me pasó?- preguntó adolorida
-Se desmayó- contesté con mi seriedad natural
-Me duele la cabeza-
-Si sigue moviéndose le dolerá Nymphadora, puede quedarse quieta- a veces ella me sacaba de mis casillas
- No me diga así, y si tanto le molesta puede dejarme-
-Si no lo hago por usted, el Profesor Dumbledore me dejo a cargo de usted, así que callase y descanse- le entregué un vaso y ella me miró desconfiada, todo este tiempo había vagado en sus pensamientos la mayoría dedicados a ese, por lo que al ver en mi mente proyectos sus pensamientos de ese instante no pude contenerme de responder una pregunta que no había sido expuesta- No sea insensata Nymphadora, sería una tontería y un desperdicio gastar unos buenos ingredientes en un veneno para usted- ella volteó contrariada, y bebió la poción de un trago.
-¡Que porquería!-
-¿Esperaba ponche?- sonreía maliciosamente; no era el mejor comienzo, pero ahora estaría más cerca de ella.
Dulces Sensanciones….
Infiltrándose
