Cuando todo comenzó
¿Cómo había llegado todo a ese extremo?, ¿Cómo pudo perder el control de la situación?, él, el vampiro más antiguo que jamás ha existido, el más poderoso inmortal que ha pisado la tierra... No podía soportarlo, había perdido el "Amor" de su hermoso escritor solo por un maldito descuido, por no seguir el plan al pie de la letra... pero bueno, ese sería un error que jamás volvería a cometer. Ahora, ¿Cómo un simple mortal había logrado arrebatarle lo que más apreciaba, lo que con tanto esmero él había creado y pulido desde sus inicios?. Eso no se lo perdonaría, ni a él ni su encantador escritor. (Tohma divagaba en sus pensamientos mientras observaba a Yuki y el pelirosa juntos).
Era verdad que el joven de cabellos rosados era muy atractivo; eso no podía negarse, pero aún así, ¿acaso ese humano podía ser más bello que él y había logrado atraer a Yuki con su belleza?; no, no podía ser eso, porque nadie podía superarlo en belleza, mucho menos un simple mortal, además, él poseía grandes poderes de persuasión, pero... ¿cómo había logrado Yuki escapar de su increíble campo de atracción?... Quizás eso también era su culpa, por no redoblar el poder mental que había puesto sobre el rubio, después de todo Yuki había tenido una mente muy fuerte aún como mortal, y era evidente que esos poderes se habían redoblado al convertirse en vampiro, llegando a ser más poderoso que cualquier otro joven .
Recordaba muy bien la primera vez que conoció a ese frío y reservado joven de cabellos dorados y la razón por la que decidió transformarlo en lo que hoy es.
Aquel día de invierno de fines del siglo XIX la nieve estaba tan espesa que apenas había transito en las calles de Inglaterra, la gente preferían quedarse en sus casas junto al calor de la hoguera o simplemente en donde pudieran refugiarse del implacable frío, pero ese no era impedimento para él, el frío no le hacía ni cosquillas, pues podía regular su temperatura corporal. De cualquier forma, siempre conseguía un victima de la que obtener sangre, y no creáis que lo hacía por necesidad, ¡claro que no!, hacía muchísimos años que él no había necesitado beber sangre para poder vivir... ahora solo lo hacía por gusto... por exquisita diversión.
Sus victimas favoritas eran aquellas en cuyo corazón estuviera muy aferrado al deseo de vivir, y que por sobre toda las cosas, le tuvieran miedo a la muerte... ESOS ERAN LOS MEJORES; le fascinaba ver sus rostros contraerse por el pavor, oír sus gritos desesperados, y verlos suplicando por sus vidas... ¡que delicia!, acorralarlos, indagar en sus mentes para saber cuales eran sus mayores temores para luego llevarlos a ello.
Era muy divertido ser un vampiro, no lo cambiaría por nada, sentir la superioridad en carne propia, tener todo bajo su control, poder vivir por incontables años, conocer las maravillas del mundo, ver sus cambios a través de los años. Y noche a noche, salir de casería sin más compañía que la luna y las estrellas, acechando como un gato sigiloso en busca de quien sería su nueva presa.
Se encontraba en búsqueda de una nueva victima cuando llego hasta el parque central de Londres; una de sus ciudades favoritas para cazar, ya que ahí no era extraño que hubiera una muerte cada noche y sus matanzas no llamaban la atención, pues las hacía parecer muertes naturales.
Las calles de Londres le pertenecían, durante muchos años se habían convertido en su territorio, y ningún otro vampiro se atrevía a entrar en el... era cuestión de respeto, ¿o tal vez de miedo?.
Sabía que sería difícil encontrar a alguien en aquel parque esa noche, ni siquiera los indigentes se atrevían a exponerse a esas temperaturas; sería absurdo, pero le agradaba aquel lugar, más ahora que tenía todo ese sitio solo para él. Pero sus ojos quedaron gratamente sorprendidos a ver a un hombre de cabello rubio sentado en una banca bajo un gran roble. El hombre no era un indigente ni mucho menos; se notaba por sus finas vestimentas y por su maletín de cuero. La pregunta era ¿qué hacía un hombre como él en aquel frío y desolado lugar?. En realidad eso no tenía mucha importancia para él... ya había encontrado a su presa y era increíblemente atractiva.
Se escabullo con gran rapidez detrás de unos árboles y miro más de cerca de quien sería su victima; era un hombre joven, no debía tener más allá de unos 25 años, era alto y delgado y poseía unos hermosos ojos de color dorado que parecían hacer juego con sus sedosos cabellos. El solo verlo lo lleno de emoción, le encantaban los hombres jóvenes y guapos, siempre habían sido su debilidad, y con este se divertiría como hacía tiempo no había hecho.
Salió de su escondite y caminó con naturalidad dirigiéndose hacia donde estaba su futura victima. La larga gabardina negra se ondeaba con el movimiento de sus piernas y lo hacía ver muy atractivo. Al pasar bajo un farol la luz lo iluminó, dejando al descubierto la increíble blancura de su piel que parecía absorber la luminosidad de la bombilla, su rostro era juvenil y liso, parecía una porcelana y sus felinos ojos eran de un hermoso castaño. Cualquiera que lo viera no creería que tuviera más de 27 años, y la verdad es que estaban muy equivocados, pues como humano alcanzó a vivir por sobre los cuarenta años; una edad bastante respetable para el año 1023 d.C.
En su rostro se dibujaba una hermosa y dulce sonrisa, que no dejó de ser advertida con sorpresa por el joven que se creía completamente solo.
El vampiro sabía como hacerse pasar por un humano más, y no llamar excesivamente la atención más que por su increíble belleza, pero esa noche no se había alimentado y por ello su piel se veía exageradamente blanca.
El joven de cabellos dorados quedó por unos instante hipnotizado por la belleza del hombre de baja estatura que se dirigía hasta él, se maravillo al contemplar la delicadeza de sus movimientos, la blancura de su piel junto con sus marcados rasgos faciales. Al darse cuenta de que no dejaba de mirar a aquel hombre se sintió extrañamente avergonzado, no entendía lo que le había pasado, pues él no acostumbraba a reaccionaba de esa manera, y mucho menos ante un hombre.
Para que el hombre no se diera cuenta de que lo estaba mirando dirigió la vista en otra dirección e intentó recobrar su frialdad habitual.
El vampiro de cabellera rubia y ojos castaños se sentó en la banca junto al hombre, lo que molestó en sobremanera al joven que ahora miraba con descortesía al extraño acompañante.
-Lo siento, pero yo he escogido esta banca y no deseo la compañía de nadie-. La frialdad en los ojos del rubio no estaba solo dirigido a su interlocutor; era algo habitual en él, pues nada ni nadie le era lo suficientemente interesante como para comportarse de forma agradable, a menos claro, que la situación lo ameritara.
-Me disculpo si lo he ofendido, pero es que como lo he notado solo en esta fría noche pensé que quizás necesitaba de compañía o alguien-. Dijo educadamente el vampiro, dirigiéndole una amable sonrisa al joven que no pudo evitar sonrojarse.
Para el rubio eso era el colmo, ¿era acaso que ese tipo le estaba coqueteando?, y más encima él se abochornaba por su mirada. No podía entenderlo, se sentía profundamente perturbado, y deseba que la situación acabara en ese preciso momento.
-Si necesitara compañía( dijo secamente) no estaría en este lugar, y si me sucediera algo no se lo contaría a usted. Ahora, con su permiso, me retiro-.El joven se levantó y se dispuso a marcharse cuando el extraño le habló nuevamente.
-No es seguro que la gente ande sola a estas horas de la noche, ¿no le gustaría que lo acompañara?-.Aquello sorprendió mucho al joven.
-No es necesario, como usted dice hoy hace demasiado frío, nadie se atrevería a salir a la calle, tendría que estar loco-. Se dio media vuelta y se marchó con rapidez; pues no quería que aquel hombre volviera a decirle algo, y tuviera que mantenerse ahí por más tiempo.
Faltaba poco para que el joven de cabellos dorados llegara hasta donde estaba estacionado su automóvil. Caminaba con tanta prisa y fuerza que sus pies dejaban profundas marcas en la nieve. Al mirar en dirección a donde se encontraba su auto, quedó estupefacto al ver que apoyado en él estaba el hombre de hacía un rato. -¿Pero cómo? ( se pregunto así mismo), ¿cómo pudo llegar hasta allí tan rápido, si él fue quien se marchó dejándolo atrás?-. El rubio se encontraba visiblemente perturbado por la situación, y trato de recobrar la compostura. Seguramente ése hombre debió tomar un atajo hasta allí.
No había más allá de media cuadra entre uno y el otro cuando el vampiro "habló": -Aún no es hora para que te marches Yuki Eiri-. Las palabras no parecían haber salido de su boca, era como si simplemente hubieran llegado al cerebro del joven.
Yuki no pudo evitar retroceder un paso, no entendía que estaba pasando, cómo ese hombre sabía su nombre, y mucho menos, por qué sintió su voz dentro de su cabeza.
De inmediato, se arrepintió de su actitud, no debía mostrar debilidad ante aquel extraño, o se sentiría aventajado.
Todo tenía una explicación lógica, seguramente ese hombre debía ser otro de sus fervientes admiradores que lo perseguían por todas partes ( esa era la peor parte de ser famoso).
Con paso decidido caminó hasta su auto y se paró frente al hombre que ahora se recargaba sobre él curvando su espalda. -Retírate-. Su fría mirada se posó en los ojos castaños que ahora lo miraban con ferocidad. No pudo evitar sentir cierto temor, pues nunca nadie se atrevía a mirarlo de esa manera.
-Eres muy maleducado, pero... YO TE VOY A ENSEÑAR A COMO TRATAR A TUS MAYORES-. Se puso completamente de pie y trató de agarrar del brazo al rubio, pero este salto hacia atrás y pudo esquivarlo.
-¿Qué me vas a enseñar a como tratar a los mayores?... ja,ja,ja, si tu no eres más que unos años mayor que yo, además, a mi nadie me habla de ese modo-. Yuki se lanzó hasta el hombre e intento golpearlo en la cara, pero justo cuando su puño estaba a punto de tocarlo, el hombre de gabardina negra se escabullo con tal velocidad que el rubio apenas pudo verlo. Casi perdió el equilibrio y callo al piso, aunque no por ello se detuvo en su ataque, esta vez con más precisión se abalanzó contra el insolente individuo. Pero su puño fue detenido por la mano del hombre, quien con increíble fuerza lo atrajo hasta si, dejándolo a apenas unos centímetros de distancia de su cuerpo.
Yuki podía sentir la fuerza con que lo agarraba aquel sujeto y el dolor que le producía, pues era como si sus huesos estuvieran a punto de ser triturados.
El malvado hombre comenzó a reír estrepitosamente, y a apretar con más fuerzas el puño del joven que pugnaba por librarse.
-Me fascina que te desesperes por escapar, eso me hace mas divertida la situación-. Se detuvo unos momentos y lo miro a los ojos cargados con rabia. -Aún no me he presentado, que desconsiderado soy; Mi nombre es Tohma Seguchi. Quiero que sepas el nombre de quien te quitara la vida-. Con su mano libre rodeo por la cintura al rubio atrayéndolo aún más hacia él, convirtiendo el agarre en un fuerte abrazo. Luego, hizo presión en el cuerpo del joven obligándolo a quedar a su nivel y mirarlo a los ojos -¿Cuál es tu mayor temor?-.
-Y crees que te lo diría maldito, ¡Muérete! (le escupió en la cara). Si me haces algo, todo el mundo se enterara; yo soy muy famoso y mi familia muy acaudalada, por lo que no dejarán de buscarte hasta acabar contigo-. La furia estaba reflejada en los ojos del rubio.
-¿Así que me estas amenazando?... ja,ja,jaj,a (otra vez una risa siniestra), si que eres osado y estúpido, ¿qué no te das cuenta en la situación en la que estas?, además, y para tu desgracia, lamento informarte que ni tu familia ni nadie podrá hacer nada contra mi, soy demasiado poderoso para ellos-. Esta vez sujetó el otro brazo del joven y lo tiró con fuerza hacia su espalda, haciendo que el rubio soltara grito de dolor-.
-Ahh!!... Maldito. ¿Crees que eres invencible?, no sabes con quien te estas metiendo, las pagaras muy caras, ¡TE LO JURO!-. El corazón le latía muy aprisa, estaba terriblemente agitado, aunque con sus piernas golpeaba al hombre de gabardina negra, nada tenía resultado, parecía que estuviera golpeando a una pared de ladrillo.
-¿Quieres saber por qué soy tan poderoso?-. Dijo el vampiro acercando su rostro hasta el de Yuki, quien se corrió todo lo que pudo hacia atrás. -¿Cuánto miedo me tienes?... ¡grita!, ¡llora!, quiero oírte suplicar por tu vida-.
-¡Eso jamás!. No me rebajare a suplicarle a un bastardo como tu, mátame si quieres, pero no esperes una suplica de mi-.
Los ojos del vampiro brillaron intensamente, produciendo un escalofrío en todo el cuerpo del rubio, quien podía sentir la fría respiración del hombre que ahora abría su boca dejando al descubierto unos increíbles colmillos que crecían como por arte de magia. Eran tan grandes y filosos, que Yuki estaba seguro que con solo tocarlos se haría un corte. Comenzó a sentir un temor que no recordaba haber sentido jamás. -TU ERES UN VAMPIRO-
-Eso es; te has dado cuenta. ¡Precioso!, ¡teme!, ten mucho miedo. Morirás de la forma que muy pocas personas han podido morir... eres un afortunado, pues no solo sucumbirás por un vampiro, sino por mi, el más poderoso de ellos-.
-Ahora... creo que me estoy precipitando demasiado a las cosas (meditó para si mismo), eres muy bello para morir con tanta prisa, aunque tu sangre se me hace irresistible; tan valiente, tan orgullosa y testaruda. Quiero que juguemos un poco más, ¿qué te parece?, te estoy otorgando otros minutos más de vida-.
-¡Púdrete!, eres un maldito monstruo-. Yuki se encontraba tan furioso que sus palabras salían como disparadas de su boca. A pesar de estar a punto de morir por manos de aquel funesto hombre, no podía dejar de mirarlo, era tan hermoso, que lo cautivaba, lo embriagaba de una manera sin igual. Se aborrecía por ello.
-¿Qué estás pensando?, ¿quieres que te haga el amor antes de morir?-.
El corazón de Yuki dio un salto, aquellas palabras lo asustaron mucho, no deseaba que aquel hombre estuviera hablando en serio-.
-¿Estas asustado?, ¡es que acaso nunca te has acostado con un hombre?. Ja, ja,ja,ja..., ¡que ternura!, nunca lo hubiera imaginado. Eres tan hermoso que cualquiera se te habría querido tirar... pero bueno, es mejor así, yo seré el primero en probar este exquisito cuerpo-. Sin esperar ni un segundo agarró los labios del rubio entre los suyos y lo beso superficialmente. Ante aquello todo el cuerpo del rubio se tenso, estaba histérico, comenzó a moverse con más violencia para intentar librarse, pero no lograba nada, ni un centímetro a su favor-.
-¿Te resistes a mi?, ¿acaso no te gusto?... Sé que si, no hay hombre ni mujer en esta tierra que no me desee. Pero tu eres muy arrogante y vanidoso, no permitirás que te tomen sin tu permiso... pero, para tu infortunio, yo cojo lo que se me venga en gana, y en este momento TE DESEO A TI, y esta espera ya me está irritando-. El vampiro se acercó hasta el cuello del joven y lo lamió-. Vamos déjame indagar en tu mente y ver como es que te gusta hacerlo, míralo como un regalo de mi parte... deseo que ambos disfrutemos de la situación-. A pesar de que el poderoso inmortal intentaba escudriñar en la mente de Yuki no lograba encontrar lo que buscaba, era como si las puertas de sus temores y deseos más íntimos estuvieran cerradas con llave-.
A Yuki le dolía la cabeza, podía sentir como aquel monstruo intentaba encontrar sus puntos débiles, pero no lo permitiría, se resistiría todo lo que le fuera posible, pues sabía muy bien, que si su mente flaqueaba él estaría muerto-.
Estaba comenzando a amanecer y a Tohma el vampiro le quedaba muy poco tiempo. Aun con sus grandes poderes no podía permanecer despierto con la luz del sol; era como si su organismo dejara de funcionar y se sumiera en un profundo sueño, que no terminaba hasta que llegara el ocaso.
Miró al joven de hermosos cabellos dorados y vio la exquisita sangre que corría por sus venas. Sintió un enorme deseo de beber de él, de saborear cada centímetro de su cuerpo, pero se contuvo, lo dejaría para otro momento, deseaba divertirse un poco más con su nuevo juguete.
Soltó al joven, quien no pudo evitar caer al suelo, pues se encontraba muy cansado y adolorido.
-Nos veremos después-. Tohma se encontraba a casi dos metros de distancia del rubio que ahora lo miraba desconcertado.
-Puedes huir si quieres, tienes todo el día para hacerlo. Yo soy una criatura de la noche, no ando durante el día; esa es una gran ventaja para ti, y no solo eso, tienes todo el planeta para esconderte, yo te buscaré... y te encontraré, y cuando lo haga, SERÁS MÍO-.Tras estas palabras se marchó, Yuki apenas pudo ver el movimiento de su gabardina ondearse por el viento, el hombre simplemente desapareció-.
Yuki se levantó como pudo, le dolían las piernas y brazos por tanto moverse para escapar de aquel tipo, pero lo que más le dolía era la cabeza, había utilizado toda su fuerza de voluntad para impedir que el vampiro recabara información sobre él y sus debilidades. Todo su cuerpo tiritaba convulsivamente, y apenas pudo controlar sus manos para encender el auto.
Ya en marcha se dirigió lo más rápido que pudo hasta su apartamento ubicado en frente del río Támesis. Para él no había lugar más seguro en el mundo que aquel departamento, que durante muchos años había pertenecido a su familia, y ocupaba todo el piso numero 24 del edificio. Era uno de los departamentos más lujosos de la ciudad y estaba permanentemente vigilado por guardias seguridad, la entrada y salida del edificio estaba estrictamente supervisada.
Apenas entró en su apartamento Yuki se recostó sobre el sillón y clavó la vista en el techo. No podía dejar de pensar en todas las cosas que le habían sucedido en esa noche, definitivamente ése había sido un pésimo día; se había peleado con su editor y manager, y además se había encontrado en el parque con un vampiro... no, no podía ser, esas cosas no existían, seguramente era un psicópata obsesionado con la fantasía, pero aún así tuvo miedo, mucho miedo. De no haber sido porque aquel sujeto le tenía recelo al sol, él ya estaría muerto y quizás hasta poseído por el demente. Con solo pensar en ello se le crisparon los dientes. Ése hombre era extremadamente guapo y seductor, realmente se creía el cuento de que era un vampiro... ¿ y si no lo era, entonces cómo siendo tan delgado y bajito era tan fuerte?, y no solo eso, además él supo su nombre... bueno eso cualquiera podría saberlo con solo ver su fotografía en el periódico, pero sus dientes y el increíble poder que utilizo para leer su mente. No quería pensar más en ello, y aunque lo hiciera y llegara a la conclusión de que realmente era un vampiro, ¿quién le creería?, y ¿de qué le serviría?. Tendría que vivir atormentado, pensando que por las noches alguien podría venir y beberle la sangre... No, prefería no pensar más en ello y seguir con su novela, no podía continuar peleado con su editor y tenía que entregarle el libro en 20 días.
Yuki se levantó de un salto del sillón y se dirigió hasta el baño en donde abrió la llave del lava manos y se refresco la cara. Luego se miro al espejo del botiquín cuando aún le resbalaban las gotitas de agua por el rostro y pudo contemplar su cara, sus ojos no parecían reconocerlo, el cabello mojado le caía por la frente y se adhería a ella. Esa noche muchas cosas habían cambiado en él, era como si el pequeño hombre le hubiera arrebatado la seguridad que siempre había poseído.
Para relajarse se dio un largo baño y se sentó frente al escritorio con una taza de café humeante. Era hora de proseguir con su vida.
Cuando eran las 7:30 de la tarde no había logrado avanzar casi nada en su novela, estaba desconcentrado, y no podía sacarse de la cabeza el rostro del hombre que lo atacó en la noche. Veía con tanta claridad sus ojos castaños y chispeantes, su cabellera rubia y la blancura inmaculada de su piel, era como si lo estuviera viendo en ese preciso momento, luego, recordaba como habían surgido sus afilados colmillos y cuan amenazado se sintió ante ellos. Sabía que su vida corría peligro.
Un ruido en la ventana lo saco de sus pensamientos. Se levanto y caminó hasta ella. Se encontraba abierta y el viento la había hecho chocar contra el picaporte. La cerró y volvió a sentarse frente al escritorio.
Mientras continuaba con su novela algo lo desconcentró aun mas. Sentía una extraña presencia en la habitación, miró en la dirección que creyó percibirla, pero no vio nada, así, que siguió con su trabajo.
Pero luego de un rato el rubio soltó la pluma sobresaltado...ahora la presencia estaba a sus espaldas...podía sentía su fría respiración; Sabía de quien se trataba y podía sentir como sus brazos comenzaban a rodear su pecho.
Tohma se acercó hasta el oído del rubio, quien se estremeció por completo
-¿Me has reconocido verdad?... no sabes lo feliz que me hace el saber que no has dejado de pensar en mi... yo tampoco he podido olvidarte-.
Yuki se levantó de golpe tirando su silla en la acción. Se alejó todo lo que pudo y luego dijo: -¿Cómo pudiste llegar hasta aquí?-.
-Un vampiro tiene muchos métodos, comenzando por la dominación de mentes de seres más débiles que él, pero esta vez, preferí hacerlo más emocionante y decidí trepar por la pared; y sí, cuando sentiste que la ventana se golpeaba era porque yo había entrado por ella, pero tu no pudiste verme, aunque sentiste mi presencia, tardaste mucho en encontrarme-.
-Tu... tu, ( estaba tan nervioso que balbuceaba) llamaré a los guardias, ellos te sacarán de aquí-. El rubio cogió el teléfono, pero le fue arrebatado de las manos por el vampiro que ahora lo miraba con presunción.
-Parece que ni ayer ni hoy, has comprendido que soy inmortal, y que ningún arma ni enfermedad podrá hacerme daño jamás. Pierdes tu tiempo al intentar amedrentarme con esas estupideces-.
-Bueno, no he venido hasta aquí por eso, quiero llevarte a un lugar-.
Tohma se acercó hasta el joven que no dejaba de mirarlo implacablemente y lo alzó del piso. Yuki se resistió pero no logró soltarse.
-¿Qué crees que haces?, ¡suéltame!. No podrás llevarme a ninguna parte si no sales por la puerta principal y allí todos verán que me llevas en contra de mi voluntad-.
-Eso lo sé... por eso es que nos iremos, tal y como yo llegue hasta aquí. Descenderemos por la pared. Al decir esto el vampiro se acercó hasta la ventana y la rompió entera con solo tocarla. –Agarrate fuerte, esto será muy rápido-. El vampiro y el rubio salieron por la ventana. Afuera hacía mucho frío y Yuki sentía como su cuerpo se comenzaba a helar, pues apenas estaba vestido con una camisa y sus pantalones de lino.
El vampiro saltaba de tejado en tejado llevando consigo a Yuki que no dejaba de maldecir y golpear a su captor hasta que entraron por la pequeña ventanilla de una torre antigua.
Se encontraban en las afueras de la ciudad, pues solo se oían los sonidos que producían los árboles y animales como búhos y grillos.
-Te he traído a mi humilde morada. Aquí podremos hacer lo que ayer no pudimos por falta de tiempo-. Tohma había llevado al rubio a lo más alto de la torre, un lugar en el que solo había un sillón de satén rojo y un cofre desvencijado. El lugar estaba iluminado tan solo por unas cuantas velas a punto de consumirse y por el fuego de una chimenea.
-Acércate al fuego muchacho, así podrás calentarte un poco.
-¡Eres un bastardo!. No dices que eres tan apetecido por hombres y mujeres, por qué no te metes con alguno de tus pretendientes, ¡es mentira verdad!, tienes que obligar o someter a la gente para que estén a tu lado, ¡pero conmigo no lo lograrás!, ¡maldito monstruo pervertido!-. Agarró la larga vara de hierro con el que se mueven las cenizas de la chimenea y golpeó lo más duro que pudo al vampiro en la cabeza. El cuerpo del vampiro chocó contra la pared y calló al piso, su cabeza estaba deformada y rota por el golpe, y la sangre no paraba de salir.
Yuki no se detuvo a observar lo que había hecho, buscó una forma de salir de aquella torre y encontró una puerta de acero que debía llevar hasta las escaleras y luego a la salida. Intentó con todas sus fuerzas abrir la puerta, pero era imposible, debía estar cerrada con llave o trabada desde afuera, así que la única forma de escapar era a través de la por la pequeña ventana de la parte superior de la torre, por laque habían entrado.
El rubio se empecinó en trepar por la pared para llegar a la ventana, le faltaba poco cuando escuchó la voz del vampiro a sus espaldas.
-Me has dado un golpe muy duro amigo, he tardado un poco en recuperarme del todo. ¿Estás intentando huir de nuestra cita?-. Yuki no se detuvo a escucharlo, siguió trepando lo más rápido que pudo hasta la ventana, pero justo ante él, sentado en el marco de la ventanilla se encontraba el vampiro mirándolo divertido y hasta emocionado. La luz de la luna, le daba una luminosidad inusual al contorno de su cuerpo, y solo en ese momento, pudo ver que el rostro del extraño ser no lucía tan blanco como la otra noche, esta vez se veía más rosado, más vivo. Uno de los brazos del joven flaqueo y por ello su cuerpo se vino abajo, pero poco antes de chocar contra el piso Tohma lo atrapó.
-Veo que has notado que hoy parezco más vivo-. ¿Te gusta lo que ves?-. Con uno de sus largos dedos tocó los labios del rubio quien de inmediato volteó la cara.
-Para mi solo eres un monstruo, déjame en paz, ¡suéltame!-. Yuki lo volvió a golpear pero esta vez no le produjo ni un rasguño. Para su sorpresa aquel ser no tenía ni una marca visible de la terrible herida, que había sufrido hacía apenas unos minutos. Lo único que evidenciaba que había sangrado eran las manchas rojas en su chaqueta y levita.
-¿Te sorprende que mis heridas hallan sanado tan rápido?, ya te dije que soy inmortal, ni tus peores agresiones podrían matarme jamás... pero... para serte sincero me sorprendió tu ataque, hacía muchos años que ningún humano podía hacerme un daño como este. Eres muy agresivo, pero... yo lo soy más-. Agarró por el mentón al rubio y lo beso apasionadamente, hundiéndose más y más en su boca, recorriéndola por completo. Yuki no pudo resistirse... aquel beso era demasiado profundo.
El vampiro comenzó a acariciar su rostro, sus cabellos, su pecho. Luego depositó al joven en el piso.
Yuki estaba confundido, no entendía por qué, pero los besos y caricias de aquel sujeto le había gustado. Aunque intentaba moverse de su lugar no podía hacer nada, era como si lo hubieran clavado al suelo.
-¿Deseas que te tome ahora?, vamos pídemelo, ruégame que te haga mi amante-. Acarició el pecho del joven que ahora transpiraba por cada centímetro de su cuerpo.
El escritor no podía evitar sentir una inmensa atracción por aquel sujeto que ahora comenzaba a desabotonar su camisa. No entendía ¿por qué estaba reaccionando de esa manera?, ¿por qué su cuerpo no le obedecía?, deseaba escapar de sus manos pero no reaccionaba. Era como si el vampiro estuviera controlándolo a su antojo.
-¿Cómo puedes ser tan repugnante?, te acuestas con tipos que ni siquiera te desean. Solo me causas lástima, ni tus poderes ni tu belleza pueden lograr que te amen. Al verte, solo puedo ver a un monstruo y sentir pena por ti... ¡¡TE ABORRESCO Y CUALQUIERA QUE TE VEA PENSARÁ LO MISMO'!-.
-¡¡Eres un!!...-. Tohma había levantado la mano para golpearlo, pero antes de llegar a su rostro se arrepintió de ello. Sabía las consecuencias que esto tendría. Recobró su serenidad habitual junto con su implacable sonrisa y dijo:
-Eres tan vulnerable, con uno solo uno de mis golpes podría matarte, pero no quiero hacerlo-. Le dirigió una de sus miradas más conquistadoras al hombre que ahora se encontraba bajo su cuerpo, completamente indefenso y sometido.
-Me has desafiado, y me encantan los retos, pues... yo nunca pierdo-. Fijo sus ojos en los dorados del joven y dijo: -Lograré hacerte mío, y escucharé tus gemidos retumbando en las paredes, te oiré gritar mi nombre y pedir por más. Aprenderás que como yo, no encontrarás a otro amante en la tierra... me desearás como nunca has deseado a nadie, te humillarás a mis pies.
Aquellas palabras no inquietaron al escritor, sabía que diría algo así, lo que le incomodaba era la posición en la que se encontraba. Estaba en desventaja. El vampiro se encontraba sobre él, ubicado entre sus piernas y no tenía como escabullirse pues se encontraba tendido sobre la fría losa.
-¡Sal... apártate de una vez...!-. Yuki se encontraba terriblemente perturbado y no sabía si era por el dominio que estaban ejerciendo sobre él, o por otra cosa, lo cierto era, que aunque intentaba correrce, su cuerpo no le obedecía...eso lo frustraba.
-Llegarás a amarme... ya lo verás-. Acercó su rostro hasta el cuello del rubio y depositó un beso en él, acto seguido enterró sus afilados colmillos en su delicada y cálida piel.
Yuki sintió el súbito aguijoneo de los dientes en la garganta, su corazón quedó atrapado, agarrado, y apretado poderosamente. Sentía como la sangre iba siendo succionada por el hombre de ojos castaños y piel de porcelana, sentía el dolor de la herida en su cuello, pero no le importo. Aquel momento era tan intenso, era como si su corazón latiera al mismo tiempo que el de Tohma... si... así se llamaba, ése era el nombre del hombre que ahora se unía con él. Era como si ambos se fundieran en un solo individuo. No deseaba que aquello terminara, quería seguir así por siempre. Sentía como si estuviera flotando sobre una nube almidonada y que toda la sabiduría del universo le estuviera siendo concedida.
Soltó un grito cuando su corazón quedó libre y el aire llenó sus pulmones. El cuello le dolía, la vista se le nublaba, su corazón palpitaba agitado, pero quería seguir, aunque le costara la vida.
-N-no... no te detengas...-. El precioso rubio miraba como nunca había mirado a Tohma, comenzó a desearlo, ansiaba repetir la experiencia. Los ojo del escritor se cerraron suavemente... se había desmayado.
-Todo a su tiempo querido, todo...-. Tohma observaba encantado la figura inerte del novelista. Se le había pasado la mano al beber su sangre y por ello el rubio se desvaneció debilitado, pero no se arrepentía de lo que había hecho. Había probado la sangre más deliciosa del mundo, y seguiría disfrutando de ella por mucho tiempo más... no dejaría que se le escapara.
Continuará.
(N/A): Hasta aquí el segundo capítulo, ojalá les haya gustado, y si quieren estar al corriente de lo qué sucederá con Yuki, pues ya saben, sigan leyendo el fic.
En el próximo capítulo: Tohma le da una oportunidad al rubio para escapar de él, y este decide tomarla, pues aunque sea otro juego del vampiro, para él significa continuar con vida.
Juegos de seducción, asesinatos, y mucho más los espera en el próximo capitulo.
Muchas gracias por leer mi fic.
