Huir es mejor que morir
El sol brillaba tan fuerte que le hacía daño en los ojos, se volteo y se puso una almohada en la cabeza evitando que la luz le llegara directo.
Yuki se encontraba en su habitación y la intensa luz provenía del agujero de la ventana.
A su mente llegaron imágenes confusas. Se sentó bruscamente en la cama y observo todo a su alrededor, ¿había sido un sueño?... no, la ventana estaba rota. Se toco la garganta en busca de la marca de los dientes que lo habían mordido, pero no había nada. Se levanto y fue hasta el espejo en donde busco ahora con la mirada, pero de nuevo... nada. Era como si su piel no hubiese sido rasguñada siquiera, estaba tan lisa como siempre, pero... su camisa estaba manchada por gotitas de sangre. En ese momento todos los recuerdos de la noche, llegaron a su mente bombardeándolo.
Había sido seducido por un hombre, pero no un hombre cualquiera, este era un vampiro y a través de la unión que se produjo entre los dos, en el momento que bebió de su sangre, pudo enterarse de quien se trataba: era el vampiro más antiguo aún vivo... era el vampiro Tohma Seguchi.
Se asustó al darse cuenta que al ser mordido por un vampiro él también se convertiría en uno de ellos, o eso según las películas que había visto sobre el tema. Busco desesperado el teléfono para llamar a emergencias y pedir ayuda, pero se abstuvo al percatarse que nadie le creería lo que había sucedido, además no tenía como demostrarlo.
A su mente vino otro recuerdo aún más perturbador que los anteriores... Tohma lo había tendido sobre la cama y le había susurrado al oído cuando él ya había recobrado el conocimiento, pero se encontraba muy agotado para moverse:
-Tienes que huir de mi, escapa. No te mataré mientras me parezcas interesante, pero debes ser rápido, o si no... me aburriré-. Lo beso suavemente en los labios y prosiguió.
-Esta vez toma mis palabras en serio querido Eiri-san, es lo único que te digo-. Tohma se marchó tan rápido que el rubio no supo cómo ni por dónde lo hizo; tenía demasiado sueño como para ponerse a pensar en ello.
Tras recuperar todos esos recuerdos Yuki tomo una decisión, no esperaría más, sabía que aquello no era un juego de su mente, pues aun podía sentir en su cuerpo las secuelas que había tenido que le succionaran la sangre, y todos esos recuerdos, eran muy claros para ser simples sueños. Debía hacer lo que el vampiro le había dicho, era lo mejor, o si no... moriría.
Se vistió lo más rápido que pudo y preparó un bolso con su equipaje. En 10 minutos vendría un coche a buscarlo junto con quién lo acompañaría.
No tuvo tiempo para hacer preparativos importantes, ni mucho menos para despedirse y dar explicaciones. Lo único que hizo antes de irse en dirección a Escocia fue visitar una vez más el Big-Beng.
Eran las 7:30 de la mañana y el sol apenas brillaba tras las oscuras nubes de invierno. Llovía incesantemente, pero estaba protegido dentro del automóvil.
El observar esa hermosa construcción lo hacía recordar el día en que llegó a Londres y por primera vez fue a visitar el Big- Beng. Le fascinaba ver cuando el reloj marcaba las 12 en punto y como todas las campanas de las iglesias sonaban al mismo tiempo, era una verdadera maravilla. Lamentaba que quizás esa fuera la última vez que pudiera estar en ese hermoso lugar y no podría escuchar sonar esas campanas nuevamente.
Era un largo camino para llegar a Edimburgo- Escocia, pero él no debía preocuparse mayormente por ello, pues viajaba acompañado de uno de sus mejores empleados, quien hacía todos los preparativos y trámites necesarios para viajar sin mayores contratiempos. Era un hombre de 51 años llamado Edgard Bronstell. Se había dedicado a su familia desde los 14 años, y con el tiempo se había convertido en su fiel mano derecha, lo que más le gustaba de él era que rara vez preguntaba por alguna de las cosas que se le pedía hacer, y sin más las llevaba a cabo a la perfección.
El automóvil en el que viajaban era muy amplio y cómodo. El chofer iba siendo sustituido por otro, a lo largo del camino, y el viaje iba sucediendo sin mayores problemas, aunque para Yuki las noches eran perturbadoras.
Al mirar por la ventanilla hacia la oscuridad de la noche, juraba ver a Tohma sobre un caballo negro cabalgando a toda velocidad junto al coche que ocupaban, el vampiro lo miraba dirigiéndole una de sus acostumbradas sonrisas, para luego desvanecerse. Aquello le resultaba desconcertante y no sabía si hacer que Edgard también mirara a la extraña criatura, pero cuando se decidía a hacerlo este ya se había desvanecido.
El escritor no sabía si aquellas visiones eran parte de su imaginación o si Tohma realmente se encontraba allí, cosa que dudaba debido a los largos kilómetros de distancia que los separaban. De todas formas deseaba llegar lo antes posible a Escocia para poder despejar su mente y descansar.
Cuando llegaron al centro de Edimburgo, Yuki se hospedo en uno de los mejores hoteles con tal de relajarse. Estaba seguro de que el vampiro no podría seguirlo hasta allí, y que jamás podría alcanzarlo.
Yuki ocupaba una hermosa habitación con balcón, que estaba decorada al estilo greco-romano y era muy acogedora; poseía un amplio y luminoso baño y una gran cama con dosel, que mandó a preparar con las mejores sábanas del hotel, pues pretendía dormir como hacía varias noches no había podido hacer por la inquietud.
Una suave brisa lo despertó, las cortinas de la ventana se movían por el viento dando una impresión fantasmagórica. Aquello lo hizo recordar el día en que Tohma entro en su departamento.
Se levantó sobresaltado y cerró la ventana, luego encendió todas las luces de la habitación y la reviso por completo - no (pensó) el vampiro no estaba allí, era él quien había olvidado cerrar la ventana por el cansancio-. Se volvió a acostar e intentó seguir durmiendo; no tenía de que preocuparse, ahí estaba seguro.
Yuki se levantó muy temprano en la mañana y se tomo un apetitoso desayuno, luego se juntó con Edgard y le ordenó que hiciera los preparativos para que se quedaran allí. El hombre obedeció y se marchó a cumplir lo que se le pidió. En cuanto a él, se dispuso a relajarse y fue a dar un paseo por los alrededores, visitó un museo y una inmensa biblioteca con antiquísimos documentos, deseaba llenar su mente de nueva información para así no tener espacio suficiente como para pensar en el poderoso inmortal.
Durante la tarde se dirigió a una cantina muy popular y bebió barias copas del mejor vino del lugar, junto con una botella de licor de caña. No acostumbraba a beber de esa manera, pero deseaba olvidarlo todo y divertirse con alguna damisela bien dispuesta.
Por la noche el rubio se fue hasta el hotel, acompañado de una hermosa joven de cabello negro azabache y grandes ojos verdes, la mujer no dejaba de hablarle y preguntarle cosas; era una demasiado parlanchina para el gusto del rubio, pero prefería estar acompañado por una bella chica que solo.
Debido a la gran cantidad de alcohol que había ingerido, era la joven quien llevaba por el hombro al rubio que se tambaleaba de un lado a otro.
Al llegar a la habitación Yuki indicó a la mujer que se tendiera sobre la cama mientras él iba al baño. La joven le obedeció, y alistándose se quito el vestido hasta quedar solo en enaguas y pantimedias. Bajo la enagua no llevaba nada mas, por lo que la transparencia de la tela dejaba al descubierto la prominencia de sus senos y la redondez de sus pezones.
Yuki salió del baño y se recostó junto a la joven que permanecía en silencio. -Mejor así- Pensó el rubio.
Yuki acarició sus cabellos y toco sus senos por debajo de la enagua, estaban tibios, pero por más que los acariciaba la mujer no reaccionaba, se dirigió hasta sus labios y la besó, pero no tuvo respuesta. Asustado se corrió hacia el lado y prendió la luz de la lámpara del velador. Un grito ahogado salió de sus labios al observar que la joven se encontraba muerta.
Los ojos de la mujer estaban abiertos con expresión de terror, su cuello estaba roto y su brazo presentaba un profundo corte del que no salía demasiada sangre.
El rubio se bajó de la cama y se tambaleó. No podía ser, era imposible que aquel monstruo lo hubiera seguido hasta allí.
Una pequeña risita siniestra lo dejó atónito y lo saco de toda sospecha; Tohma se encontraba sentado en el sillón de la esquina, mirándolo todo con una sonrisa malévola, mientras que en su mano sostenía una copa de cristal que sin duda contenía la sangre de la joven.
-¡Tú!... ¿cómo pudiste llegar hasta aquí?, ¿por qué has hecho esto?-. Yuki estaba aturdido, hablaba con todo el rencor de una acusación.
-No preguntes cosas de las que ya sabes la respuesta. Tu eres solo mío, no quiero compartirte con nadie, ni mucho menos con una prostituta barata, además, odio verte así. ¿Tanto te conmociono conocerme que ahora te arrojas a la bebida?, ¿deseas olvidarme o es más bien que no puedes vivir sin mi?-. El rubio no respondía, se encontraba paralizado, no se movía de donde estaba.
-¡Vamos, responde cuando te pregunto, no puedo ver tus pensamientos con esa borrachera espantosa; me resulta un mar de confusiones!, aunque... si puedo ver en tus ojos el odio que estás sintiendo por mi, pero eso no me importa, tarde o temprano llegaras a amarme-.
Yuki salió de su ensimismamiento, se dirigió hasta la puerta para irse, pero el vampiro se interpuso. – No escaparás tan fácilmente, has sido muy idiota al pensar que aquí podrías esconderte de mí-.
-Ahhhhhhh!!, ¡¡detente!!, suéltame bastardo..., aaggggg!. ¡Basta!-. Tohma había metido hábilmente la mano por entre el pantalón del rubio y agarraba con fuerza el miembro del joven quien ahora gritaba de dolor. Estaba tan borracho que apenas podía coordinar sus movimientos para golpear al vampiro, sus ojos no podían enfocarse claramente en él, todo le daba vueltas y lo hacía perder el equilibrio.
-Será mejor que te des un baño querido, porque apestas-.
-No quiero, ¡lárgate de aquí!-. Yuki no consentía las palabras del hombre que ahora lo abrazaba con fuerza y lo guiaba hasta el baño.
-Tranquilo, yo te ayudaré a bañarte, pero antes...-. Tohma sacó a relucir sus afilados colmillos y los introdujo en la delicada piel de la garganta del rubio quien dejó escapar un pequeño grito de dolor. El novelista podía sentir nuevamente como su alma se elevaba de su cuerpo y se suspendía suavemente sobre él, podía ver de lejos el remolino de conocimiento que se extendía ante él. Pero tras lo que no le parecieron más de unos breves segundos Tohma se separo de su cuello acabando con aquel agradable hechizo.
-Solo bebí un pequeño trago... así me desearás con más pasión y recobraras un poco la entereza-. Aclaró el vampiro llevándolo hasta la tina y sentándolo en el borde.
Lentamente comenzó a sacarle la camisa, luego los pantalones y calcetines, hasta dejarlo solo en interiores.
-Por favor... yo...-. Yuki no sabía realmente lo que quería, su cuerpo se sentía bien en los brazos de Tohma, pero no quería hacer algo de lo que después se arrepintiera, además el jamás se había metido con otro hombre.
-Tranquilo, estás en las mejores manos-. Y tras esto con su afilada uña, rasgo la tela del calzoncillo, el que se resbaló por sus piernas, dejándolo completamente desnudo. Yuki se asustó, quiso huir, pero su cuerpo no le respondía, era como si nuevamente Tohma lo estuviera controlando.
Tohma puedo notar la confusión en los ojos del joven .
-Te equivocas querido Eiri-san, esta vez no he ejercido ningún tipo de dominio sobre tu cuerpo, eres tu el que desea que lo sigan tocando-. Una vez más una sonrisa pícara se dibujo en el inalterable rostro del vampiro seguida de una mirada penetrante y seductora. Abrió la llave del agua caliente y comenzó a frotar con una esponja con jabón el cuerpo del rubio, primero la espalda, luego el pecho, el abdomen, para ir bajando gradualmente, hasta llegar a la entrepierna, en donde soltó el jabón y utilizó directamente su mano.
Las mejillas de Yuki se habían teñido de carmín, estaba avergonzado por lo que estaba haciendo, pero mucho más por estar disfrutando de ello y porque las palabras del vampiro eran ciertas, pero no podía contenerse. Soltó un suspiro de resignación y se dejó tocar.
Tohma comenzó a acariciar el miembro del rubio con movimientos envolventes, de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, sucesivamente, hasta notar que este se endurecía y elevaba, llenándose de sangre y haciéndose cada vez más exquisito para él como hombre y como vampiro; se sentía terriblemente tentado de metércelo a la boca.
-Mggggg, mnn, no!... mmng, basta, no!...-. Yuki estaba gimiendo de placer, las caricias que estaba recibiendo por parte de Tohma era las más diestras que jamás hubiera recibido, pero no podía evitar negarse a ello, sabía que se arrepentiría por lo que estaba haciendo.
Tohma empujó al rubio dentro de la bañera ya llena de agua y se quedó fuera observándolo encantado. Tenía un cuerpo perfecto, bien modelado, con músculos fuertes y definidos, sus pequeñas tetillas se encontraban endurecidas por la excitación y sus labios y mejillas rojos por la sangre concentrada. A través del agua transparente podía observar la prominente hombría del escritor. Metió la mano en el agua y sujeto ambas piernas del rubio para abrirlas, pero ese se resistió. Para el rubio eso había llegado demasiado lejos.
Pero su oposición no hacía otra cosa que provocar mas al vampiro, que sin mayor esfuerzo abrió sus piernas y siguió con lo que había comenzado, acarició su miembro ya erecto, pero esta vez con más rapidez y ejerciendo más presión a su alrededor. Con sus labios atrapó una de las tetillas del rubio que ya no podía resistirse y se encontraba a punto de culminar, la besó, la lamió y mordisqueó suavemente, luego comenzó a besar su cuerpo hasta llegar a su obligo en donde introdujo la lengua jugueteando, mientras que con su mano continuaba con la tarea de mimar el pene del rubio. Yuki arqueó la espalda. –¡mmnn, ahg, mnnnnn.!..-. Mas gemidos de placer por parte del escritor que se sentía terriblemente avergonzado.
-Si quieres puedes correrte, no tienes por qué sentirte apenado-. Y luego de eso metió con brusquedad uno de sus largos y finos dedos en la entrada del rubio, quien se sobresaltó por el ardor y se libero del todo dentro de la bañera. Ya no aguantaba más, estaba exhausto.
El vampiro lo observó satisfecho, había conseguido hacer que aquel joven engreído se sometiera por completo a su voluntad, pero no se conformaría tan solo con eso, él deseaba más, quería sentirse dentro... aunque ése aun no era el momento indicado, por lo que se contuvo. Retiró su dedo delicadamente de la estreches del rubio, que ahora lo miraba abatido, pero saciado.
-¿Te ha gustado?... vamos responde, por qué no dejas tu arrogancia cegadora de un lado y confiesas que un hombre te ha hecho sentir mejor que lo que cualquier otra mujer lo había hecho. Ja, ja, ja, ja, ja... eres como todos, en un principio resultan difíciles y obstinados, pero luego se rinden ante mi suplicando que los posea. Lo mismo sucederá contigo-.
El escritor nunca había tenido tantos deseos de llorar como en ese momento, se sentía humillado y herido, burlado como nunca antes. Contuvo sus lágrimas de indignación y se levantó, cubriéndose con la bata que estaba junto a la tina.
-Quiero que te largues de aquí y no vuelvas a aparecer, o si no, esta vez seré yo quien no sabrá como va a reaccionar, y lo que te podría sucederte-. Yuki estaba enfurecido y colérico, habían pisoteado su orgullo y eso no lo permitiría, aun cuando de verdad hubiera disfrutado de las caricias de aquel malvado sujeto.
-Muy bien, me iré, pero no por tu estúpida amenaza, sino, porque está a punto de amanecer. Hasta pronto-. Le lanzó un beso con la mano y tras abrir la puerta de la habitación se marchó.
Yuki se quitó la bata y se miro ante el espejo. Aborrecía lo que veía, el cuerpo ante el espejo y lo que este había sentido...mataría a ese sujeto.
Edgard preparó su escaso equipaje y el de Yuki y tomaron el tren hacia el muelle donde luego subirían a un barco con destino a Dinamarca.
Ya en Ribe-Dinamarca, tuvieron que marcharse nuevamente porque Tohma los había localizado.
A esas alturas Edgard ya estaba sospechando de las extrañas circunstancias en las que prácticamente huían de cada ciudad a la que llegaban, además había visto a un hombre muy sospechoso que los seguía.
A Yuki no le quedó otra que inventar una excusa para Edgard; le contó que aquel era un peligroso delincuente y que estaba obsesionado con él y lo venía persiguiendo desde Londres, por lo que debían ir lo más lejos posible, a un sitio en donde no los encontrara.
Aquello sorprendió mucho a Edgard, puesto que encontraba absurdo huir de un hombre siendo que tenían los medios suficientes como para deshacerse de él.
-Pero Sr. entonces deberíamos dar aviso a la policía, ellos sabrán que hacer ante este caso-. Dijo benévolamente Edgard.
-Ni ellos, ni mi familia, ni nadie puede hacer algo para detener a ese sujeto, es muy fuerte, solo podemos escapar-. Sin darle tiempo a discutirle Yuki se fue dejando solo a su fiel empleado.
-Sr...-.
Viajaron sin descanso hasta Alemania, pues donde quiera que se detenían, Yuki podía ver a Tohma aguardando, o simplemente siguiéndolo. Debía ser más astuto y rápido que él, pues aun teniendo todo el día para huir Tohma lo alcanzaba. Debía cambiar la estrategia de viaje y dejar falsas pistas en algunos lugares, para confundirlo y obtener más tiempo.
De este modo llegaron hasta Alemania, donde lograron hospedarse en la ajetreada ciudad de Hannover, sin ser descubiertos.
Todo marchaba bien hasta que a la semana de llegar, Yuki comenzó a sentir la presencia del vampiro. No sabía cómo, pero siempre que estaba cerca, él podía percibirlo. Debían marcharse de ahí cuanto antes.
-Debemos irnos, este lugar ya no es seguro-. Dijo tajantemente Yuki.
-Pero Sr., aquel hombre no nos podrá encontrar en este país, es muy grande y ya llevamos una semana sin tenerlo detrás nuestro, siguiéndonos como un sabueso . Seguramente ya nos ha perdido la pista, y no puede encontrarnos-.
-Es verdad, hemos estado tranquilos durante mucho tiempo, y por lo mismo debemos irnos de aquí, nos encontrará, sé que lo hará, está cerca, puedo sentirlo-.
Así que ese mismo día partieron a Paris-Francia, en donde al llegar pudieron hospedarse por más tiempo. Parecía que Tohma de verdad les había perdido la pista, o mejor dicho le, porque era a él a quien estaba persiguiendo.
A pesar de la aparente calma aun no podían cantar victoria, llevaban escapando del fatídico vampiro más de dos meses sin descanso.
A la tercera semana partieron de allí y se encaminaron rumbo a Italia..
Tohma estaba cerca, Yuki lo había visto antes del amanecer cerca de un pequeño café parisino, pero ya era muy tarde para el vampiro, el sol amenazaba desde lejos y no pudo acercarse más.
El agotamiento físico y psicológico se reflejaba en el rostro del Rubio, se encontraba demacrado y delgado, tenía ojeras muy marcadas y un carácter insoportable.
-Por favor Sr. Eiri, este es un buen momento para que se distraiga, para que se relaje y realice actividades que le agraden, aquel hombre no podrá seguirnos más-.
-¡BASTA EDGARD!, no sabes lo equivocado que estás, el nos ha perseguido todo este tiempo, sin perdernos un segundo la pista, solo nos ha dejado creer que nos libramos de él, lo veo en sus ojos cada ves que nos encontramos mientras viajamos, ya he perdido la cuenta de la cantidad de veces que se nos ha acercado tanto que casi nos toca. ¿Crees que me gusta vivir huyendo, escapando sin cesar?, estoy cansado, siento que ya no puedo más, y tampoco me gusta que me crean un loco porque vivo pendiente de cualquier movimiento extraño.
Él, es más listo que nosotros y ya está aquí, en Florencia, y justo en frente de nuestro hotel, aguardando por mi, lo he visto por la ventana, me mira y me sonríe victorioso, no me dejará escapar por siempre, ahora solo esta divirtiéndose, jugando conmigo, pero ese juego algún día acabara, y yo debo hacer todo lo posible por retrasar ese momento.
Edgard y Yuki viajaban rumbo a Grecia. Era un lugar al que solo se llegaba en un barco comercial que solo hacía aquel recorrido una vez a la semana y durante las mañanas, por lo que Tohma aun siendo un increíble vampiro no podría seguirlos, pues había perdido el barco y no zarparía otro hasta dentro de la próxima semana.
Yuki y Edgard llegaron a la mítica y gloriosa Atenas, de la que en verdad de glorioso ya muy poco le quedaba, pues con el pasar de los años sus construcciones habían sido arruinadas y saqueadas.
El escritor se dio el lujo de visitar las zonas importantes, ya que siempre había soñado con viajar a aquel país, conocer sus ruinas y su gente. Deseaba escribir sobre ello, así que viajó hasta el Partenón guiado por un anciano que hablaba a la perfección el inglés y podía indicarle sobre todas las creencias y costumbres de aquella tierra.
Durante todo el día Yuki recopiló gran cantidad de información que luego utilizaría para una de sus próximas novelas o algún documental
-Muchas gracias por traerme hasta aquí. Ha sido usted muy amable-. Dijo Yuki educadamente cuando ya habían terminado el recorrido.
-Para mi no es molestia, despreocúpese, al contrario, aun tengo energías como para ir a un lugar más. ¿Le gustaría que lo llevara a unas ruinas que se encuentran más allá?-.
-¿Qué tan lejos están?-.
-A unos cuantos metros de aquí, caminando llegaremos en una hora, pero déjeme decirle que vale la pena, no se arrepentirá. Muy pocos visitantes han llegado hasta allí debido a que el camino es un poco complicado y no hay como transitar en ningún tipo de vehículo. Pero yo voy siempre que encuentro a alguien que me acompañe, es un lugar realmente hermoso -.
A Yuki no le agradaba mucho la idea de tener que caminar por un sendero poco accesible, y menos en esos momentos que estaba oscureciendo, pero continuó adelante, después de todo no había sentido la presencia de Tohma el vampiro desde que llegó hasta Grecia el día anterior, y además no vendría otro barco hasta dentro de 6 días más.
Llegaron a un claro, en el que había habido una gran construcción de carácter religiosos, del que solo se mantenía en pie un grueso pilar cuidadosamente tallado.
Al rubio le llamo la atención la simpleza del lugar en el que debió encontrarse aquel santuario, pero más aun lo poco accesible que este era, pues debieron bordear una peligrosa ladera para llegar hasta él. En el lugar se respiraba un aire muy húmedo debido a que se encontraban junto al mar. Mirando hacia abajo desde el acantilado en donde se encontraban, se podía apreciar la ferocidad del mar que golpeaba con fuerza contra los roquerios.
Permanecieron en aquel lugar por un tiempo. La noche estaba muy clara y hermosa, por lo que la visibilidad era muy buena.
Mientras Yuki se disponía a sacar su libreta algo entre los árboles le llamó la atención. De entre medio de ellos salió un joven de rostro lozano y piel tan blanca como la de Tohma, pero menos luminosa, tenía el cabello largo y rojizo y los ojos de un café intenso.
Yuki no tardo en percatarse de que se trataba de un ser sobrenatural, pero quedo muy sorprendido por este, no solo por su increíble belleza, sino porque no había visto a otro vampiro además de Tohma.
Se encontraba en un grabe aprieto, pues estaba a tan solo unos metros de aquel poderoso ser, acompañado de un anciano que muy poco podría hacer para ayudar o siquiera salvarse a si mismo.
-Debemos huir. Sr., debe correr lo más rápido que pueda mientras yo trato de hacernos tiempo-.
-De verdad crees que un anciano de 74 años podría subir por esa complicada ladera sin mayores dificultades. Que incauto eres... pero me extraña que hallas podido presentir la presencia de mi amigo ¿cómo lo has hecho, cómo te has dado cuenta de que ahí había alguien?-. La figura del anciano desapareció tras un movimiento de su mano sobre su rostro y cuerpo, en su lugar había un hombre de unos 30 años... no, no era un hombre, era un vampiro.
-Así que me dejé embaucar por un par de vampiros, valla que idiota he sido-.
-Además sabes qué somos vampiros... que interesante eres-. Dijo el vampiro mayor. Tenía el cabello verde y los ojos color esmeralda, eran unos ojos realmente hermosos pero que producían escalofríos por su dureza.
-¿Acaso has tenido contacto con uno de nuestra especie?-. Dijo el vampiro de ojos cafés.
-¡Responde!-. El vampiro de cabello verde lo golpeó en el estómago, haciendo que cayera de rodillas al piso.
-¿Y si conociera a uno qué?... ¿acaso quieren saber su nombre?... pues no se los diré, ¡¡púdranse!!-.
Mientras se preocupaba de planear una forma de escapar su mente trabajaba a toda velocidad, se encontraba terriblemente intrigado por el vampiro de ojos esmeralda, ya que no solo había adoptado una apariencia que no le pertenecía, sino, que también, había podido permanecer bajo la luz del sol. –Quizás esos vampiros eran mucho más poderosos que Tohma-. Pensó sobrecogido el rubio.
-Ja, ja, ja, ja... ingenuo, de ti, es que acaso no sabes que tenemos la habilidad de indagar en tus pensamientos y saber exactamente lo que queremos. Te lo demostrare-. El vampiro de cabellera verde se acercó hasta él y lo toco en la cabeza. Estaba tratando de encontrar el nombre del vampiro que había tenido contacto con él, pero Yuki se resistía a que le leyeran la mente, y por ello el vampiro debió desistir.
-¿Cómo has podido cerrar tu mente de esa manera?-. El vampiro se tocaba la cabeza extrañado y a la vez asombrado por la habilidad del joven.
-Déjalo, eso no tiene importancia, seguro fue uno de los imbéciles de los recién creados el que se dejó ver por un humano y le permitió seguir con vida. Pero ese es un error de fácil solución. Yo mismo me encargaré de él; si lo permites claro-.
-Por supuesto, es todo tuyo Hiro (ese era el nombre del vampiro de ojos cafés)-.
El vampiro de cabello rojizo se abalanzo sobre Yuki.
-¡Deténganse!, realmente ¿quieren saber el nombre del idiota que me dejo seguir viviendo?, bueno, se los diré: es Tohma, Tohma Seguchi-.
-El vampiro se detuvo en secó, las huellas de sus zapatos quedaron marcadas en el piso.
-¿Estás seguro de lo que dices?-. Pregunto Hiro.
-No le hagas caso, eso imposible. Todos saben que Tohma jamás dejaría a una de sus victimas seguir con vida, ni mucho menos que anduviera pronunciando su nombre despreocupadamente. Él es el más sanguinario de todos nosotros, o por lo menos el más listo, de lo contrario no tendría la reputación que tiene.
Este hombre esta mintiendo para ganar tiempo, no le creas y continúa con lo tuyo-. Le dirigió una mirada al otro vampiro, y este prosiguió con lo que había empezado.
Yuki se percató del poder que Tohma poseía sobre los otros inmortales, aunque no entendió muy bien por qué, aunque no tenia tiempo para analizar el tema, así que utilizó aquello para hacer dudar a ese par de criaturas.
-Es verdad, yo soy su victima, él también tiene una gran curiosidad por mi, al igual que ustedes él tampoco ha podido leer mis pensamientos, y por ello ha decidido dejarme con vida hasta que estime conveniente. Según él yo le pertenezco, y no permitirá que nadie se me acerque, y mucho menos que me haga daño. A amenazado con destruir a todo aquel que se atreva a tocarme.
No creo que ustedes deseen avivar su implacable ira y hacerse su enemigo. Además, si no lo conociera ¿cómo se supone que sé su nombre?-. Las palabras del rubio no eran del todo ciertas, ya que aunque era verdad que conocía a Tohma y este se creía su dueño, jamás le había dicho o insinuado que lo protegería si su vida corriera peligro.
Ambos inmortales tenían demasiada hambre como para ponerse a pensar si las palabras que el joven decía eran ciertas, por lo que no titubearon ni un segundo y los dos se abalanzaron a toda velocidad sobre Yuki, quien no tuvo tiempo siquiera para correr en alguna dirección.
El vampiro de cabello verde y ojos esmeralda sujeto los brazos del rubio por la espalda y lo forzó a permanecer de pie para que su compañero pudiera alimentarse de la sangre que corría por las venas de su cuello.
Hiro hundió sus afilados colmillos en la piel y comenzó a beber quedando maravillado de inmediato, nunca había bebido una sangre tan deliciosa como aquella, su textura, su aroma, su sabor, todo en ella era embriagador y electrizante, deseaba que aquel liquido no acabara jamás, comenzó a beber con mayor avidez, pero algo lo alejaba de su presa, algo lo empujaba con fuerzas clavándole en los brazos. Volteó por un segundo para hacer frente a aquello que lo alejaba de su victima; era su "compañero", que le estaba enterrando sus garras en su afán de quitarle a SU presa. Pero después de probar tan exquisita sangre no deseaba tener que compartirla con nadie. Volteo de nuevo hacia el rubio y noto que estaba casi al borde de la muerte.
-¡Eres un imbecil!. Sabes muy bien que debes dejar algo para mi, yo he sido quien lo ha traído hasta aquí y lo ha compartido contigo, ¿y así es como me lo agradeces acaparándotelo por completo?-. El vampiro de cabellera verde estaba enfurecido, en aquella isla rara vez tenía la posibilidad de alimentarse de una presa tan buena.
-Qué mas da, ahora es mío, tu puedes buscar otro en cualquier momento. Tu y tu ridícula preferencia por los jóvenes, mientras que a mi solo me dejas a los viejos y enfermos, ve y busca a un anciano como tu, y aliméntate de él, yo ya estoy arto de tener que vivir de las miserias que me das.
-No te conformas con nada verdad, yo soy tu creador y debes obedecerme, el mundo allá afuera es muy peligroso para los jóvenes como tu. Yo he sido quien te ha protegido por todos estos años. Ahora córrete y déjame acabar con él, si no quieres vértelas conmigo otra vez-.
-Ja, como si me importara. No permitiré que le pongas las manos encima, me pertenece, ya te lo dije. No dejaré que lo mates, deseo seguir alimentándome de él -.
-Te has vuelto loco, dices eso, solo porque es la primera vez que bebes la sangre de un joven fuerte y sano, pero hay mucho más allá afuera, si deseas puedo dejarte uno de vez en cuando. No te encapriches con un mortal-.
-¡No juegues conmigo!, ya estoy arto de ti y tus malditas mentiras-. Hiro se lanzó al ataque del otro vampiro y se sorprendió de lo fuerte que era al pelear. Nunca se había atrevido a golpear a su creador y permitía que este lo maltratara pues pensaba que era lo correcto, pero ahora veía que sus fuerzas no estaban tan por debajo de las suyas-.
Mientras tanto Yuki, quien aun no había perdido el conocimiento se puso en pie y caminó sigilosamente por la ladera, debía huir de allí lo más rápido posible antes que la pelea acabara y notaran su ausencia.
Debido a la debilidad de su cuerpo, le estaba resultando muy difícil bajar aquella pendiente, y la imperfección del suelo lo hacían resbalar.
Al doblar una peligrosa esquina alguien lo sujetó con fuerza del brazo y lo obliga a voltear; era el vampiro de cabello verde, sus manos y ropas estaban manchadas de una sangre extremadamente brillosa, dejándole claro al rubio quien había sido el vencedor de la pelea y lo caro que le había costado al más joven luchar contra su maestro.
-Así que intentando escapar... no te veías muy bien allí arriba, parecías a punto de morir. Eres muy resistente-. El vampiro lo había sujetado por la barbilla.
-Suéltame, puedes estar seguro de que Tohma te cogerá del pescuezo y te matará-.
-Uyyyyy, que miedo, ¿crees que me interesan tus palabras?, solo quiero tu sangre y parece que aun tienes la suficiente-.
Yuki se libro de las manos del vampiro y se echó para atrás, pero noto que bajo su pies no había nada, miró hacia atrás y vio la inmensidad del mar. Nuevamente fue aprisionado por las manos del vampiro, pero esta vez rodeo su cintura y lo atrajo hacia si. – Si te suelto caerás y no quedará nada de ti-.
-Eso no me importa, prefiero morir ahogado a ser mordido por una bestia como tú-.
-¿Ah si?, ¿entonces que dices de esto?-. El vampiro se aproximo a sus labios, pero en aquel preciso instante su pecho fue atravesado por una mano y su corazón estrujado. El vampiro expulsaba sangre a borbotones por la boca, su cuerpo cedió por completo soltando al rubio para luego desplomarse en el piso. Los cabellos verdes le cubrían el rostro contorsionado por el dolor.
Yuki estaba aterrado, no entendía que había sucedido, todo fue tan rápido, se sentía pésimo, deseaba vomitar, toda esa sangre saliendo de la boca del peliverde, aquella mano que le atravesó el pecho y le sacó el corazón aun latiendo. Debía huir de ahí, salir lo más rápido posible, pero en su intento perdió el equilibrio y cayó por la pendiente.
Ya no había nada que hacer, su vida acabaría en solo segundos, cerro los ojos... deseaba dormir, ms no pudo, por la sorpresa de ser cogido por unos fuertes y familiares brazos.
Aquel vampiro lo tenía sujeto con ambas manos y lo llevaba volando hasta el suelo firme del monte.
-Justo a tiempo verdad, ¿me has extrañado?-. Sus ojos dorados fueron capturados por la profundidad de los ojos castaños de Tohma, no supo por qué, pero en un comienzo sintió alivio, pero luego aquella fugaz sensación fue alejada y ocupada por el miedo, el terror. ¿Acaso había sido él quien había atravesado el pecho del otro vampiro con un solo golpe?. En aquel momento se encontraba tan choqueado que no pudo distinguir al efector de aquella horrible escena, pero ahora podía verlo con claridad había sido Tohma quien le atravesó el pecho a su atacante produciéndole sin duda una muerte dolorosa.
-Dolor si, pero una muerte no, aun no... Tu caída no me ha dejado tiempo para deshacerme de él, pero de ello me ocuparé luego, aunque de seguro ya ha huido muy lejos, aunque tu ya sabes que ningún lugar es lo suficientemente lejos para mi, y cobraré venganza por lo que te han hecho, ningún otro, puede probar la exquisitez de tu sangre ni la dulzura de tus labios sin pagar por ello-.
Los ojos dorados del escritor se negaban a ver a quien ahora lo depositaba en el suelo, tenía demasiado miedo como para moverse, y su cuerpo tampoco se lo permitía.
-No me temas de ese modo, lo que he hecho, ha sido por ti... solo por ti... y si debo matar a todos quienes se atrevan a tocarte lo haré, tu eres solo mío-. Tras aquellas palabras lo bezo suavemente en los labios, pero el rubio no lo supo, pues estaba inconsciente.
Continuará.
(N/A): Este capitulo me ha quedado un poco más largo, pero espero que igual hayaa sido de su agrado, pues puse mucho empeño en él.
En el próximo capitulo: Ahora si que si, en este capitulo Tohma posee a Yuki (creo que les he adelantado demasiado), para luego convertirlo en vampiro. ¿Cómo reaccionará el rubio ante sus nuevos poderes y su nueva "vida"?.Eso y mucho más en el próximo capitulo.
Matta Ne!!.
