La sangre de la inmortalidad
Desde aquel día decidió que no lo dejaría ir, Yuki sería su compañero. Tenía todas las cualidades que siempre había buscado para su novicio; era fuerte, valiente, inteligente, hermoso, frío y calculador; todos los requisitos que él había buscado para un poderoso inmortal. Además aquel joven había logrado interesarlo como ningún otro lo había hecho.
Ya habían habido otros, a los que había intentado darles el don de la inmortalidad, pero desistió de ello, al notar su debilidad. –No-. Se dijo así mismo hace mucho tiempo. -No crearía a una criatura incapaz de valérselas por si mismo y que solo, pueda vivir por la sangre. El deseaba más, quería crear a un ser cuyas ambiciones fueran mucho más grandes, y cuyo ego igualara al suyo.
Pero su larga búsqueda había terminado, había logrado encontrar el mejor ejemplar de hombre, para cumplir con sus propósitos.
Aquel hermoso y consagrado escritor había llegado hasta él como por arte de magia. Solo apareció en su camino. Se le presentó angustiado, pero controlando sus emociones, no permitiendo siquiera que le dirigiera la palabra, deseaba la soledad, y él era experto en ella. Cuanto tiempo había vivido en sus dominios... -Seríamos una pareja perfecta-. Pensé al verlo. Deseaba que hablaran, deseaba conocer más, a la criatura que se escondía bajo ese manto de frialdad.
Se dirigió a él, lo amedrentó; no conocía otra forma mejor de llamar la atención de alguien tan terco y testarudo como aquel hombre. Intentó seducirlo, pero no obtuvo resultados; su mente estaba cerrada para él, sus pensamientos resguardados de cualquier fisgón. Si, él sabía lo que estaba intentando hacer. Esa era otra de las cosas que le habían atraído de él; su inteligencia y el dominio que tenía sobre sus emociones y pensamientos, además su instinto era tan fuerte, que de inmediato se percató de que su vida corría peligro.
Eiri- Yuki era el nombre, del hombre más interesante que había conocido en sus largos años.
Desde que lo conoció vivía pendiente de cada uno de su movimientos, no podía despertar sin pensar en él, en lo sedoso y resplandeciente de su cabello, en sus fríos ojos dorados, en sus labios, su musculatura joven y firme... y por supuesto en lo irresistible de su sangre. Había llegado a enloquecer por él, lo deseaba tanto que no podía contener sus ansias, necesitaba sentir el calor de su cuerpo bajo el suyo, el elixir de su sangre dentro de su boca, y por sobre todo poseerlo, sentirse dentro de él y marcarlo como su propiedad.
Ya tenía todo planeado, el joven que dormía abajo, entre las paredes de su escondrijo, muy pronto sería su amante inmortal .
Al despertar, Yuki aun tenia sueño, sentía todo su cuerpo pesado y agotado, deseaba seguir durmiendo, pero sabía que no podía hacerlo, era de noche y se encontraba en un lugar desconocido.
Al parecer había dormido durante todo el día.
Intentó observar a su alrededor, pero la oscuridad era devoradora, se sentó y quiso bajarse de lo que supuso era una cama o un sillón, pero no puedo, pues no se trataba de ninguno de los dos. Con ambas manos toco los bordes de aquello en lo que se encontraba, parecía ser un cajón, pero algo en ello lo perturbaba, era acolchonado y suave. Con rapidez su mente halló la respuesta; sin duda se encontraba dentro de un ataúd. Palideció al instante, pues eso significaba que seguía junto a Tohma.
En ese preciso instante sintió el sonido de una pesada puerta al abrirse y unos suaves pero ágiles pasos acercarse.
Una fina luz entró a través de la puerta, y en el umbral se posó el espléndido vampiro.
-Peri si por fin ha despertado mi bello durmiente. Muy buenos días querido Eiri-san,¿cómo has amanecido?-. Tohma hablaba con exquisita elegancia, era como si cuidara que cada una de sus palabras fueran lo suficientemente eficaces en su cometido.
Yuki no pudo distinguir su rostro debido a la penumbra de la habitación, pero aun así supuso que éste lo miraba descaradamente y sonreía al hacerlo. Se levanto y tanteó en la oscuridad, no deseaba encontrarse en aquel espantoso cajón.
-No tienes por qué levantarte, no es necesario.
¿Qué te ha parece mi humilde aposento?-.
El rubio no tenía deseos de contestar a sus ridículas preguntas y mucho menos seguirle en el juego, deseaba encontrar una luz, una vela con la que poder ver. Odiaba aquella situación, se sentía en una sofocante desventaja.
-¿Puedes prender unas velas por favor?-. Dijo secamente el novelista.
-Por supuesto-. Respondió Tohma sin inmutarse.
Tras solo unos leves segundos, toda la habitación se iluminó por largas velas, dispuestas en candelabros de oro y plata fina.
Era un espectáculo magnífico pero a la vez aterrador.
Se encontraban en una cueva o algo por el estilo, pues las paredes no eran sino roca viva y del "techo" caían gotitas de agua que formaban charcas en el suelo de mármol. El lugar, parecía haber sido intervenido para convertirse en una guarida.
-Estas en lo cierto mi precioso Eiri-san, ésta, es como tu la llamas, mi guarida, y lo ha sido desde innumerables años. Que no te asombre notar que todo aquí es ideal para un vampiro-. -Es un lugar muy seguro-. Agrego contemplando el lugar.
-Eso no me interesa. Tengo demasiadas preguntas que hacerte como para ponerme a contemplar tu escondite. La primera y más importante es ¿cómo pudiste llegar hasta aquí?, ¿cómo pudiste cruzar el mar sin un barco con el que viajar?. Quiero saber ¿por qué me defendiste de aquellas criaturas, y cómo, si tu dices ser el más poderoso de los inmortales no puedes exponerte a la luz del sol y el vampiro con el que me encontré si pudo?. También quiero saber cómo es que logró adoptar la forma de un anciano, y también...-.
-Ya tranquilo, responderé todas tus dudas, una por una. Pero antes quiero que me beses-. En su rostro se dibujó una pícara sonrisa.
Aquello descolocó profundamente al rubio, quien no espero esa petición, pero con lo poco que conocía a Tohma debió suponer que querría recibir algo, a cambio de la información daría.
Yuki no se movió ni hizo gesto de asentimiento. Hizo como si no hubiera escuchado. -No estoy para juegos, necesito que me respondas, luego puedes matarme si así lo deseas. Que me respondas es como podría decirse; el ultimo deseo que merece todo caballero-.
-Yo no sigo las "normas de la sociedad, yo hago lo que quiero, Y SOY YO EL QUE DECIDE EL MOMENTO EN QUE TU VIDA ACABARÁ.
El rubio no supo que decir a ello. Quedo mudo; odiaba tener que admitirlo, pero su vida dependía por completo de los caprichos de Tohma .
-Ahora, ¿me das el beso, o tendré que tomarlo por la fuerza?-.
Yuki se hecho para atrás, no deseaba ser besado por aquella criatura que se sentía con derecho a tratarlo como a un muñeco.
-Muy bien, será como tu quieras-. Y sujetando con una mano su larga y almidonada túnica, se deslizó hasta el escritor y lo rodeó con ella, sujetándolo por ambos hombros.
El rubio utilizo toda su energía para soltarse de las manos de Tohma, pero éste era demasiado fuerte, y sus manos tan duras que parecían roca. Yuki estaba seguro de que si se atrevía a agarrarlo tan solo un poco más fuerte le rompería los huesos.
-¿Por qué ahora puedes leer mis pensamientos?-. Sus ojos brillaban como estrellas en el cielo.
Inquietud, miedo, odio, exaltación, todas emociones y sentimientos, que despertaba en él aquella criatura. Se encontraba perplejo, no sabía si deseaba estar en aquella situación o si quería huir de ella, lo cierto era, que no podía evitar que la cercanía con aquel cuerpo, le produjera sensaciones que no deseaba admitir.
A su mente llegó el recuerdo del incidente en la bañera del hotel. Rápidamente ahuyentó aquellas imágenes, pero no puedo evitar abochornarse por ello.
-Haces demasiadas preguntas, pero actúas poco-. Dijo Tohma mientras lo apretaba contra su cuerpo.
-¿Qué dices?-. El joven no entendía las palabras del vampiro, y la situación se estaba volviendo cada vez más complicada, resultándole imposible salir de aquel aprieto.
Tohma lo miró de la manera más seductora que podría existir y acercó su rostro al del rubio para luego posar sus labios en su oreja y susurrar: - Esta noche serás mío-.
Con esto, Yuki sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, su corazón se aceleró a tal punto, que cualquiera que estuviera en la "habitación"podría escucharlo.
Se movió con brusquedad, pero no resultó ser mas, que otro intento fallido para escapar de los brazos de Tohma.
Ya no sabía que hacer, nada de lo que hiciera tendría resultado. Quizás lo único que le quedaba era darse por vencido, pero el solo hecho de pensar en ello lo enervaba, no estaba acostumbrado a rendirse. Aunque no fuera a ganar , debía continuar peleando por su vida, pues no podía permitir que aquel sujeto hiciera lo que se había destinado a hacer. No con él.
-¡No!, ¡no te atrevas!, eres un...
-¿Un que mi querido Eiri-san?-. Dijo Tohma en el oído del rubio haciéndolo callar.
-¡Un bastardo!, ¡eso es lo que eres!. Sabes muy bien que no quiero nada contigo y aun así insistes. ¡Te aborrezco, no podría llegar a sentir deseo por una criatura como tu!-.
-Eso no es lo que me dicen tus ojos... queridísimo ángel. En ellos puedo ver mucho más de lo que tu crees, y claro esta, en tu mente, que aunque confundida y exhausta, me confiesa mucho mas de lo que tus labios se atreverían a decir.
-¡Eso no es verdad!, yo no...-. Justo cundo Yuki pronunciaba aquellas palabras sintió la intromisión de la lengua de Tohma dentro de su boca, escarbando para hacerse más espacio.
El vampiro atrajo la mirada de los dorados ojos del rubio a los suyos, y luego profundizó el beso, obligando al joven a que reaccionara a sus labios.
El cuerpo de Yuki estaba tenso, sus puños cerrados, sus piernas rígidas, pero sus labios... sus labios estaban aceptando los de Tohma, estaban buscando los de este y disfrutando con su suavidad, con su fragancia y su calor. Cerró los ojos y se relajó, aquel beso era demasiado exquisito para resistirse a él, y aquellos ojos, le dejaban en claro que ya no había vuelta atrás, solo se podía continuar.
Tohma sabía exactamente qué hacer para excitar al rubio. En sus largos años como vampiro, había aprendido todas las tácticas de seducción existentes en el mundo, y había tenido tiempo suficiente, para perfeccionarlas con cada una de sus victimas, atrayéndolas hacia él, para luego hacerlas sucumbir.
El vampiro mordió la lengua del joven, con lo cual éste soltó un leve gemido de dolor. Como se encontraba hipnotizado por los encantos de Tohma, no era plenamente consciente de aquello que lo dañaba.
El rubio se sentía cansado de aquel interminable beso, y de aquellas manos que no dejaban de tocarlo, invadiendo en su cuerpo. Pero la verdadera razón de su cansancio era que el vampiro no cesaba de succionar su sangre a través de la herida que le había hecho en la lengua.
Al notar que el rubio se iba debilitando paulatinamente Tohma deshizo el hechizo que echó sobre él y terminó con el beso. Lo cogió por la cintura y le susurró al oído: -Te deseo como jamás he deseado a otro, eres mi ángel-.
Aun cuando el rubio ya no se encontraba bajo el encantamiento, sintió que su cuerpo se acaloraba con aquellas palabras. Nunca pensó que alguien,( ni siquiera una criatura sobrenatural como esa), pudiera hacerlo sentir de aquella manera, y se maldijo por ello.
Sin darle tiempo a cavilaciones Tohma empujó al rubio hacia abajo y lo hizo caer sobre el duro y frío mármol.
-¡¡Agg!!-. ¿Qué crees que haces?-. Pregunto Yuki cuando intentaba volver a ponerse de pie.
-Algo que he estado esperando desde hace algún tiempo, pero que ya ha llegado el momento de tomar-. Dijo Tohma mientras ponía una de sus elegantes y blancas manos sobre el pecho del rubio y lo hacía quedar tendido sobre el suelo.
Una vez más Yuki se encontraba entre el frío del suelo y el peso del cuerpo del vampiro, pero esta vez, sabía que no habría una segunda oportunidad para él.
Tohma extendió su brazo a la altura de la cabeza del Rubio y de éste modo hizo distancia, entre su cuerpo y el del joven. Lo miró a los ojos y noto el temor y recelo que sentía hacia él, pero aquello no hizo otra cosa que provocarlo más. Le encantaba producir ese efecto en sus victimas, pero en ésta, era algo mucho más placentero, pues la deseaba más que a cualquier otra cosa.
Con su larga y filosa uña se hizo un corte en la garganta y sin separar los ojos de los del rubio lo atrajo hasta su cuello y obligó a posar sus labios en a herida.
En un principio Yuki se resistió a la idea, no hallaba nada agradable en beber la sangre de aquel sujeto, pero luego cuando sus labios sintieron el contacto con la sangre, no pudo evitar abrir la boca y lamerla por completo. Estaba embriagado en el sabor y la sensación de aquel elixir, le resultaba un delicia asirse a aquella garganta fuerte, y succionar la sangre que le proporcionaba.
Esa sangre tenía el poder de hacerlo olvidar por completo el lugar en el que estaba, lo hacía sentir liviano y placentero.
No deseaba acabar, quería seguir bebiendo, pero los brazos de Tohma estaban separándolo de su cuello. No lo aceptaría, aquello era lo mejor que había experimentado en su vida y no deseaba que acabara tan rápido.
Con ambos brazos se abrazó al cuello del vampiro y busco nuevamente la herida, pero ya estaba casi cerrada, y de ella, ya no salía sangre. Se sintió frustrado y arrebatado, aun deseaba más. Con fuerza intentó hundir sus dientes en la blanca piel, pero no pudo hacerle siquiera un rasguño.
Tohma lo corrió suavemente y lo obligó a sentarse en el piso. Comprendía muy bien como debía estar sintiéndose el rubio en esos momentos. Quien probaba la poderosa sangre no podía alejarse de ella jamás.
-¿Sabes de qué forma podrías volver a beber de mi sangre?-. Pregunto, mientras que con la llaga de sus dedos acariciaba el rostro y los labios del joven.
-No, no lo sé-. Dijo un Yuki enardecido.
-Pero si es lago tan sencillo, hasta alguien como tu podría hacerlo-. Dijo Tohma con intriga.
El rubio estaba confuso, dudaba de cual era la forma para conseguir el exquisito elixir.
-Pace que de verdad no sabes la respuesta, pues bien, te la diré: debes entregarte a mi, ser mi amante, -.
-¿Qué?... yo no...-. El rubio sabía que ésa, era una de las respuestas que le podía dar el vampiro, por ello, no se atrevió a preguntar.
-Solo tienes que entregarte, y podrás tener todo lo que desees. Te ofrezco todo, incluso un mundo en el que gobernar.
No debes seguir reteniendo tus deseos, no sacarás nada.
Con solo mirarte puedo notar como tu cuerpo desea que lo posea, y tu...
tu deseas con desesperación la sangre que solo yo puedo brindarte.
- Eso no es tan así. Yo mismo he podido comprobar la existencia de otros como tú. Tú no eres el único, puedo ir con otro vampiro y conseguir su sangre, no tiene por qué ser la tuya-. Yuki estaba realmente desesperado por beber nuevamente la sangre del inmortal, pero no quería creer que la única forma que tenía de poseerla era acostándose con Tohma, aunque todo dentro de su cuerpo lo incitaba a hacerlo.
-Me insultas al comparar mi sangre con la de otros, que ni siquiera llegan a mis talones. ¿Acaso olvidas que yo soy el más antiguo de ellos?, y ¿de verdad crees que otros vampiros te darán su sangre?. -.
Las palabras de Tohma eran ciertas, él no tenía como saber si otros vampiros le permitirían beber de ellos, o si su la sangre era tan exquisita como la de Tohma. Además en esos momentos solo moría de ganas por beber SU sangre, por besar SU cuello, por tener dentro de su boca la diestra lengua de Tohma. La verdad era que en esos momentos SOLO DESEABA A TOHMA.
Tohma volvió a besar al rubio, sujetándolo con ambas manos por la cabeza, y enredando sus dedos en los sedosos cabellos del joven, quien esta vez acepto con avidez el beso y se dejó guiar por su "maestro".
Yuki había tomado una decisión en la que no podía retractarse.
Con la filosa uña de su dedo índice, Tohma fue cortando los hilos de cada uno de los botones de la camisa del rubio, con lo que al final de su tarea la camisa se deslizó por los costados del joven, dejando al descubierto su perfecta anatomía. Su abdomen era liso y blanco, y la musculatura de su pecho marcada y recia.
Yuki separó sus labios de los de Tohma; a penas podía respirar por la pasión del beso. Tomo aliento y lo miró a los ojos, deseaba saber qué era lo que aquel hombre sentía por él, por qué deseaba tanto estar con él, por qué lo había seguido durante tanto tiempo?.
-No existe una razón en especial porque quiera hacerte mío. No tengo por qué sentir algo especial hacia ti. Después de todo, soy como tu dices; una criatura sobrenatural, ¿qué podría saber yo de sentimientos?. Pero... tu ya deberías estar acostumbrado a este tipo de relaciones, después de todo, siempre has estado con mujeres sin sentir absolutamente nada por ellas, siempre ha sido... solo algo físico. Lo mismo ocurre con nosotros, tu me deseas por lo que puedo brindarte, y yo te deseo por lo que me brindarás.
Sin podérselo creer, aquellas palabras le dolieron. Yuki sabía que aquel hombre solo estaba jugando con él, pero oírlo de forma tan dura de sus labios le resultó chocante. Sus palabras no eran otra cosa que la cruda y triste realidad. Sin quererlo se había convertido en una marioneta, en un juguete cuyo único propósito era dar placer.
En un rápido e inesperado movimiento Tohma se deshizo del pantalón del rubio y lo lanzó lejos. Ahora, la virilidad del joven estaba cubierta, solo por la delgada tela del calzoncillo.
Yuki no puedo evitar tensarse por completo, aunque sabía lo que sucedería, no se sentía preparado para ello. Nunca había estado con otro hombre, y eso era algo, que lo asustaba como muy pocas cosas lo habían hecho desde antes que el vampiro apareciera en su vida.
-No te preocupes ambos disfrutaremos de esta relación-. Y tras estas palabras se desprendió de su larga capa, y con increíble rapidez del resto de su ropa quedando completamente desnudo.
-Ahora conocerás lo que es gritar de pasión-. Y sin más, rasgó la prenda interior del rubio y lo dejó desnudo.
La luz de las velas les daba una impresión angelical, las figuras de sus cuerpos eran tan perfectas que parecían como pinturas de un mural.
Tohma se encontraba de rodillas observando el cuerpo desnudo de Yuki, y éste, miraba en otra dirección apenado por la mirada atrevida que le dirigía el vampiro.
-Detesto que puedas saber todo lo que pienso. Necesito saber ¿por qué ahora puedes hacerlo y antes no podías?-.
-Eso es muy simple; ahora puedo porque he bebido tu sangre, y a través de ella obtengo todo lo que desee saber acerca de ti.
-¿Y por qué yo no pude saber nada de ti al probar tu sangre?-.
-Porque tu no eres un vampiro, y porque, yo solo te di el privilegio de sentir placer con mi sangre, pero no el de ver dentro de mi. En cambio tu no pudiste evitarlo, cuando te mordí por primera vez, me abriste tu mente como un libro. Desde ese momento tengo la capacidad de indagar en tus pensamientos-. Tohma se puso entre las piernas del rubio y se acercó a su rostro hasta quedar a solo uno centímetros de él. –¿Hay algo más que desees saber antes de que te posea?, porque , aunque sigas retrasando el momento, este igual llegará-.
Yuki negó con la cabeza y cerró los ojos. Trató de cerrar su mente, de no dejar que sus pensamientos escaparan de él, no deseaba que Tohma supiera todo lo que estaba pensando, ni mucho menos lo que estaba sintiendo.
-No cierres los ojos, deseo que me veas cuando te poseo-. El vampiro sacó su lengua y con ella lamió el cuello del joven, mientras que con sus manos iba acariciando su pecho en busca de sus rosadas tetillas.
La maestría de Tohma era tal que con cada caricia hacía que el escritor se excitara más y mas.
Sus lenguas se entrelazaban una y otra vez, haciendo cada vez más profundo aquel beso, que les cortaba las respiraciones y los dejaba sin aliento.
Tohma se dedicaba a acariciar aquel cuerpo irresistible como si lo conociera desde siempre, haciendo despertar en el joven emociones que no conocía. Pero con cada caricia Yuki sentía ardor y dolor, debido a que el vampiro iba haciendo rasguños en su piel, de los que luego lamía la sangre.
Con sus manos Tohma cogió el miembro erecto del rubio y jugueteó con él, haciendo que éste, soltara pequeños gemidos de placer que luego acallaba con sus besos.
Después de un rato separó sus labios de los de Yuki y lo miró a los ojos, pudiendo ver en ellos el deseo y la pasión.
Había logrado lo que ningún otro había hecho, aquel frió e independiente hombre se había entregado por completo a el.
Bajó por su esbelto cuerpo depositando pequeños besos, hasta llegar a la altura de su virilidad, donde lo atrapo con ambas manos para luego introducirlo en su boca y continuar mimándolo.
-Mnnnnnnng, mng-. Yuki dejó escapar un gemido, que resonó en las paredes de la habitación y que lo hizo avergonzar sobremanera, pues nunca se había oído a si mismo hacer ese tipo de sonidos.
El inmortal se sentía complacido de ver al rubio tan excitado, pero deseaba lograr mucho más con él, quería hacerlo llegar al limite, por lo que levantó una sus piernas para tener más acceso a él y metió dos de sus dedos dentro de su entrada, haciendo que nuevamente jadeara, pero esta vez de dolor.
La estrechez del rubio era tal, que apenas había espacio para sus finos dedos, pero siguió haciéndose espacio, cuidando que sus uñas no rasgaran la delicada piel. Luego giró a su amante y lo hizo quedar en cuatro piernas. Había llegado el momento de sentirse dentro de aquel exquisito mortal.
Pudo notar el temblor en el cuerpo del rubio, pero no vaciló, tomó sus caderas con firmeza y metió bruscamente su miembro dentro de la estrechez del joven, que arqueó la espalda y soltó un grito de dolor.
Yuki sentía como si lo hubieran roto por dentro, el dolor era insoportable, pero al mismo tiempo sentía placer, aunque este era mínimo comparado con el tedio de su cuerpo.
-¡Agggggg!, ¡No!, basta... Mggggggg!!-. El rubio soltaba lágrimas de dolor, quería que Tohma se detuviera. Con cada embestida le iba haciendo más daño.
-Mnnnnn, Eiri... tranquilo, relájate, el dolor ya va a pasar y pronto experimentarás el placer más grande de tu vida.
Al probarme ya no podrás dejarme-.
-Por-favor, ahg...¡basta! -.
Tohma volvía a girar al rubio para hacerlo quedar de frente a él, y poder ver su rostro contorsionado por el dolor.
Levantó sus caderas y las atrajo más hacia si, para de este modo penetrarlo con más profundidad.
Vio las manchas de sangre en la entrepierna de joven y sintió orgullo por ser el primero en probar ese exquisito cuerpo.
-Eres exquisito, mmnnnnn!!... me encantas. Yo te voy a ayudar a relajarte-. Tras esto besó el abdomen del rubio y acarició su pecho y tetillas.
De a poco Yuki se había ido acostumbrando al ritmo de la embestidas de Tohma, y comenzaba a gustarle sentir dentro suyo aquel extraño miembro que lo hacía arder y despertar sensaciones que creía inexistentes.
El vampiro culminó dentro del cuerpo del joven inundándolo con su fluido mezclado de sangre.
Ahora lo había marcado como su propiedad, y nadie podría atreverse a tocarlo.
-Agggg, mnnnn!!-. Los últimos gemidos del exhausto novelista se extendieron por toda la habitación, pero esta vez ya no le importaba, se había desinhibido por completo y solo deseaba descansar.
Los cuerpos de ambos amantes se encontraban bañados por pequeñas gotitas de sudor, y se unían en un último abrazo.
-Esto aun no termina mi querido Eiri-san-. Dijo Tohma al tiempo que besaba las mejillas de Yuki y enredaba sus dedos entre los cabellos húmedos por la transpiración.
-Yo... ya no puedo más-. Dijo un Yuki realmente extenuado, y que apenas podía hablar debido a su agotamiento. Nunca se había cansado tanto en una relación sexual, y aun podía sentir su cuerpo palpitando por la excitación y el dolor, pues los rasguños en toda su piel ardían de una manera feroz, y en su entrepierna aun sentía el dolor producido por la penetración.
-No haré que te esfuerces más de lo que puedes, pero te voy a entregar algo que estoy seguro te gustará-.
-¿Me vas a dar más sangre?-. Pregunto esperanzado el rubio.
-Si, eso es exactamente lo que haré. Pero déjame advertirte, que esta vez tendrás que morir para tenerla-.
-¿Qué dices?, ¿por qué?, eso es absurdo-.
-No temas... Será algo transitorio, aunque en realidad, si, podría decirse que estarás muerto, pues te convertiré en lo que soy. Luego de beber mi sangre serás un vampiro-.
-¿Por qué?, ¿cómo?. Yo ya he bebido tu sangre y no me he convertido en vampiro, porque ahora lo haría? -.
-Es algo muy sencillo. Yo te voy a convertir en lo que soy para tenerte a mi lado para siempre-.
-No, yo no quiero eso. Tu me prometiste la sangre, no me dijiste que debía morir por ella-.
-Quizás no fue algo explicito, pero era bastante obvio que algo así sucedería. Ya te había advertido que sería yo quien te quitaría la vida, no hubo engaño en ello, todo este tiempo he sido muy sincero contigo-.
-Si, pero nunca dijiste que me harías un monstruo como tu. Yo no deseo ser una criatura de la noche y tener que alimentarme de la sangre de otros para poder vivir-.
-Parece que estas un poco confundido con tus intereses, porque no hace mucho fuiste tú quien se aferró a mi cuello para beber sangre y no se quiso separar de él. ¿O me equivoco?-.
-Tu solo me confundes, seguro has echado otro de tus hechizos sobre mi, y por eso me ha gustado tanto tu sangre. Pero yo no voy a matar gente para obtenerla, no voy a ser un asesino como lo eres tú-.
-¿Estás seguro?, ser como yo tiene muchos privilegios. Podrías tener poderes que ni imaginas, tus sentidos se intensificarían en un 100. Con tus poderes podrías tener cuantas riquezas y tesoros que quisieras, podrías gobernar el mundo si así lo desearás, y lo mejor... por lo que cualquier mortal estaría dispuesto morir; es por la inmortalidad. Vivir por siempre, sin que tu cuerpo envejezca jamás, con poderes que aumentan con cada año, haciéndote cada vez más fuerte-.
-Nuca le he temido a la muerte, prefiero que me mates, a convertirme en una criatura monstruosa -. Yuki intentó ponerse en pie y cubrirse con una de las ropas que había a su alrededor, pero el vampiro lo cogió por las muñecas y le hizo frente.
-¿Qué hallas de malo en mi, acaso mi cuerpo no te ha gustado?-.
-Basta, no se trata de eso, no quiero que me sigas confundiendo-.
-Yo no hago tal cosa, solo intento hacerte ver todas las posibilidades que tendrías a mi lado. Además no creo que te moleste tanto lo que soy, después de todo; yo una criatura sobrenatural te he hecho sentir como nunca, te ha hecho gemir de placer como nadie.
ESTA CRIATURA QUE TANTO DICES ABORRECER, SE HA CONVERTIDO EN TU MÁS GRANDE PASION-. Sacó sus filosas uñas e hizo un corte profundo en lo largo del torso del rubio haciéndolo gritar de dolor.
-Ahhhhh!!-. Miserable -. La sangre chorreaba por su pecho haciendo un camino hacia abajo. Poco a poco se iba desangrando.
-Tu serás mi amante inmortal, estaremos juntos por toda la eternidad, y nada ni nadie se atreverá a tocarte, porque me perteneces, en cuerpo y en alma.
- No puedes negarte a mi-. Tras esto buscó su garganta y clavó sus colmillos en ella, succionando toda la sangre del joven y con ello su vida. Había llegado el momento de convertirlo en vampiro.
Yuki sintió el aguijoneo de los dientes de Tohma en su cuello, y de inmediato su espíritu se elevó de su cuerpo. Podía sentir como pequeñas corrientes eléctricas chocaban contra él, y como si algo o alguien lo estuviera llamando, al otro lado de una puerta luminosa, que comenzaba a abrirse ante él. Pero aquello se fue marchando, fue abandonándolo cuando sintió dentro de su boca la tibia sangre del vampiro. Aquel elixir fluía para él como nunca lo había hecho, lo llenaba por completo de goce .
Ahora, se extendía ante él un inmenso campo. No tenía límites ni fronteras y poseía las más hermosas flores que podrían existir, de todos los colores del arco iris y con los más exquisitos aromas que jamás hubiera sentido.
En ese lugar se sentía completamente seguro, a gusto para quedarse por siempre, las mariposas y abejas danzaba a su alrededor. Todo allí era perfecto, demasiado bueno par durar por siempre. Yuki comenzó a sentir un fuerte dolor en su estómago, pero si aquello era un sueño no quería despertar, se sentía demasiado cómodo en ese lugar, deseaba quedarse ahí.
-Despierta mi adorada creación... mi hermoso ángel -.
El rubio se encontraba entre los brazos de Tohma, quien lo tenía sujeto como si lo fuera a mecer. Y lo contemplaba con sus castaños ojos llenos de orgullo y satisfacción.
Yuki seguía desnudo, su piel se encontraba blanca como la nieve, incluso más pálida que la de Tohma. En su cuerpo no había ni una sola marca de todos los rasguños que el vampiro le había hecho.
De apoco fue abriendo los ojos, encontrándose de inmediato con los del vampiro. Con el primer contacto quedó maravillado, los ojos de Tohma eran mil veces más hermosos de lo que recordaba, estaban llenos de luz y su color era tan intenso que le parecía mágico. Su rostro, cada curva de su cara era perfecta, era hermoso, parecía una escultura de yeso, sus labios carmesí dibujados por un sin fin de finas líneas, le resultaban provocadores. Si agudizaba más la vista podía ver los músculos del rostro del vampiro.
Estaba fascinado, nunca había visto como lo hacía en ese momento.
-Tendrás miles de años para observar todo lo que desees. Ahora, debes vestirte para ir a cazar tu primera víctima-. Tohma se levantó y caminó hasta donde había un gran ropero, de donde saco unas ropas y las acercó al joven.
El rubio quedó encantado con el sonido de la voz del vampiro, "cómo podían producirse ése tipo de sonidos magistrales con solo pronunciar una cuantas palabras" –Pensó Yuki-. Todo a su alrededor brillaba con una fuerza que antes no poseía, las cosas más lejanas le parecían cercanas y podía observar cada detalle de ellas, incluso veía la sangre de los insectos que caminaban sobre las paredes.
-Yo...-. Su propia voz le sorprendió, nunca la había oído de esa manera, le resultaba extraña e irreconocible. – Yo quiero saber qué es lo que me pasa-.
-Nada, o bueno si, muchas cosas. Resulta que ya no estás vivo, te he convertido en un vampiro como yo-.
-¿Pero cómo, en qué momento?-. Yuki estaba realmente perplejo, su nueva visión y audición lo abochornaban, no podía resistirse a observar todo lo que había a su alrededor.
Tohma había cumplido con su promesa y lo había transformado en un vampiro, por eso los sentidos del joven se habían agudizado en tal medida.
-No ha sido hace mucho, fue exactamente cuando te viste en aquel hermoso campo que yo cree para ti-.
-¡Maldito!. ¿Por qué lo has hecho?, ¿con qué permiso?-. Yuki estaba enfurecido, confundido y débil, no entendía por qué le dolía tanto el cuerpo.
-Ja, ja ja ( se rió el poderoso vampiro), me preguntas con qué permiso te he hecho un vampiro... con el mío por supuesto, no olvides que ahora me perteneces, y yo puedo hacer y deshacer contigo-.
El rubio se puso de pie, pero se tambaleó al instante. Tenía ganas de vomitar, sentía como si todo lo que hubiera en su interior debiera ser expulsado.
-Veo que el proceso está recién comenzando en ti-.
-¿Qué proceso? -. Dijo Yuki de mal modo.
-El de transformarte en vampiro. Ahora expulsaras todos los fluidos que hallan dentro de tu cuerpo.
-¿Por qué?. ¡Ahh!- Yuki debía vomitar de inmediato, ya no podía seguir aguantando.
-No olvides que ahora estás muerto, no necesitas jugos gástricos ni nada para digerir la comida-. Lo sujetó de un brazo y lo guió hacia la salida. -Vamos afuera-.
La luna llena iluminaba el cielo. Las aves de caza volaban en lo alto en busca de presas, el mar se sentía próximo y el aire estaba impregnado con su aroma y humedad.
Yuki se aproximo a unas rocas y vomitó como nunca, estaba eliminando todo lo que había en su cuerpo, todos los fluidos que ya no necesitaría.
Estás hermoso mi Eiri-Yuki, la muerte te sienta realmente bien. Tus rasgos se han hecho mucho más marcados y luces encantador-.
-No necesito de tus halagos-. Yuki se limpió la boca y lo enfrento como había querido hacerlo desde hace tiempo.
-¿Qué ya no te vasta con todo lo que me has hecho?, ¿tenías que convertirme en un monstruo como tu?-. Yuki se abalanzó a Tohma y lo agarró por la levita zamarreándolo con fuerza.- ¿Hasta cuándo vas a hacerme daño?-. Las fuerzas de Yuki habían aumentado sobremanera, y este mismo podía notarlo, pues rompió la chaqueta del vampiro sin ningún esfuerzo.
-La rabia que ahora estas sintiendo es infundada, yo solo te he mejorado, he sacado lo mejor de ti. Te he convertido en un ser superior-.
-¡¡Pero eso no es lo que yo quería!!-. Yuki le propinó un golpe certero en el rostro, que lo hizo perder el equilibrio. – Tu no eres mi dueño, no tienes derecho de decidir sobre mi vida-. El rubio estaba enfurecido.
Tohma se limpió la sangre que corría por la comisura de su labio, el golpe de rubio fue realmente fuerte.
-Entiendo tu confusión, pero lamento informarte que ya no hay vuelta atrás lo que he hecho no se puede revertir. Serás una criatura de la noche por toda la eternidad, y permanecerás a mi lado por todo es tiempo, porque tú eres mi esclavo, mi novicio y mi amante-.
Un escalofrió recorrió todo el cuerpo del rubio. Si lo que decía Tohma era cierto, él tendría que permanecer a su lado por siempre, la sola idea lo enloquecía. Una parte de él lo deseaba con desesperación (el lado físico y de la pasión), pero otro lo detestaba y aborrecía por todo lo que le había hecho, y por lo que lo había convertido.
-Pero ¿cómo me convertiste en vampiro?. No lo entiendo.
-Fue por un intercambio de sangre. Para convertirte en inmortal debes quedar completamente vació de sangre humana, y luego ser llenado con la sangre inmortal. De esa manera te traspase el don oscuro. Primero bebí tu sangre hasta la ultima gota, y luego te di de la mía.
-Así que éste es mi final-. Dijo Yuki abatido y desganado. No sacaba nada con seguir peleando contra alguien tan inmensamente fuerte, el único perdedor sería el mismo.
-Podrá ser el final de una vida, pero es el comienzo de otra mucho más interesante-. Sus ojos centellaron y se clavaron en los de su ahora nuevo novicio. –Eiri, llegó la hora de que te alimentes por primera vez-.
Yuki se vistió conlas ropas que Tohma le entregó, y juntos caminaron por una de las callejuelas menos transitadas de Atenas.
Tohma guiaba a su aprendiz en busca de una victima que considerara lo suficientemente buena para él.
En una escalinata de un viejo edificio se encontraba durmiendo una joven de no más allá de 16 años, cubierta por una capa de tierra, y con las ropas sucias y malolientes.
-Será esta, bebe de esa muchacha-. Dijo Tohma mientras hacía despertar a la joven.
Yuki miró a Tohma atónito, no creía lo que le estaba pidiendo. Estaba diciendo que matara a una jovencita, y no solo eso, la estaba despertando para que la mirara, para que viera a quien le quitaría la vida.
A su mente llegó un pensamiento difuso, pero que no le pertenecía. La joven estaba asustada, y miraba a ambos hombres y al espacio a su alrededor en busca de una manera para escapar. –Tengo que correr rápido-. Pensó la muchacha.
Yuki se dio la vuelta y camino lo más rápido que pudo. Lo que fue mucho, para su sorpresa, pues apenas veía a las casas y edificios en su camino.
-¿Por qué te vas?. Te he dicho que debes alimentarte, sino el dolor aumentará-. Tohma traía en sus brazos a la joven que no cesaba de gritar y pedir ayuda. – Por favor déjenme, ¡suélteme!-. Decía la chica entre gritos y gimoteos.
-¡Cállate!-. Con una de sus manos dobló el cuello de la joven dejándola inconsciente y muda como quería. – Bebe de ella, es toda tuya-. La acercó al rubio invitándole a beber.
La sangre en las venas de Yuki palpitaba por deseo, su boca se humedecía, y sus colmillos crecían en sus encías. Podía ver la tibia sangre de la muchacha correr por sus venas, sentía su aroma dulzón en sus narices e imaginaba la delicia de sentirla dentro de su boca.
-¡Dios!. ¡Aléjala de mi!. ¿En qué me he convertido?-. Estaba atormentado por sus propios pensamientos y culpas.
-Ella no sentirá ningún dolor, además, tarde o temprano morirá en estas calles. ¿Por qué no la ayudas a que sea de forma menos trágica e indigna?-.
Sin poder contenerse mas, Yuki se acerca a la muchacha y la toma en sus brazos. El aroma de la sangre era tan intenso que lo embriagaba y enloquecía.
-Tómala-. Susurro Tohma en su oído mientras contemplaba la escena con gusto y fascinación.
El rubio hincó sus filosos colmillos en la piel de la joven. Ella ya no tenía miedo, pues se encontraba vagando en sus sueños, aunque abrió la boca en una mueca de dolor.
Ya no pensaba mas, se encontraba sumergido en un torrente de pasión y satisfacción, era algo casi lujurioso estar mordiendo esa suave piel que cedía por completo a sus dientes.
-Ya es suficiente. Detente Eiri, ella está muerta-. El vampiro había puesto una mano en el hombro del rubio para hacerlo reaccionar.
Yuki abrió los ojos y miro espantado lo que había hecho, en sus brazos tenía el cadáver de una mujer, cuyo cuello estaba cubierto por sangre. Se separó de ella al instante, no soportaba estar más cerca de ella, el aroma a muerte lo mareaba.
-¿Qué he hecho?-. Dijo apenas en un susurro. La tristeza y la culpa llenó su corazón. Había matado a una mujer inocente, y había disfrutado de ello, nuevamente sentía odio por si mismo. Por su debilidad, que lo había hecho caer al nivel más bajo al que un ser humano puede llagar, o por lo menos alguien que lo fue.
-Ahora eres un asesino. Lo único que puedes hacer es matar-. Dijo Tohma acercándose a él y besando su mejilla.
-¡NO!, No es verdad, no puede ser. Yo puedo ser diferente, puedo vivir sin matar-. Yuki estaba trastornado, movía su cabeza de un lado a otro negando lo que Tohma le decía.
-Tu y yo somos iguales-. Dijo Tohma mientras sujetaba el rostro del rubio con ambas manos y lo obligaba a mirarlo a los ojos. -Somos dos bebedores de sangre; la sangre es y será nuestro único alimento-.
Yuki lloró en silencio maldiciéndose así mismo por su debilidad y por todo lo que había hecho. En todo lo que había pasado no había solo un culpable; eran dos: Tohma y él mismo.
-La sangre es más liviana que el agua bendita mi querido Eiri-san, y muy pronto te acostumbrarás a ella-. Le dijo el maestro a su aprendiz.
Continuará.
(N/A): Lo prometido es deuda, ya les he subido el cuarto capitulo, y espero sea de su agrado. Me he tardado un poquitín más de la cuenta, porque me duelen muuuuuuuucho los ojos frente al computador, porque no he dormido muy bien. Buaaa!!, pobre de mi, pero como las quiero mucho, y deseo que les siga gustando el fic, he seguido sacrificando mi visión. ¡Todo por buenas lectoras como ustedes!.
No dejen de darme sus opiniones sobre el fic, sobre algo que se pueda mejorar, o sobre lo que quieran, los ánimos también son muy bien recibidos. Gracias. .
En el próximo capitulo: Sólo les digo que un pequeño pelirosa aparece en escena y vuelve aun mas caótica la situación de nuestro Yuki.
Jijiji, ¿quien será ese misterioso pelirosa?, ¿de dónde es que salió?. Eso y mucho más en el próximo capitulo. No dejen de leer.
Matta Ne!!
