Un brillante sol matutino se cuela por la ventana de la cocina de la madriguera, el radiante día estival saluda así a los pocos Weasleys a los que las sábanas se les habían pegado mientras desayunan.
Un molesto rayo incide directamente en los legañosos ojos de James, quien todavía adormilado, y malhumorado debido en parte, a la resaca que arrastra, lleva instintivamente una cuchara atestada de reblandecidos circulitos de cereal a su boca de manera maquinal. Se siente observado, pero ignora la situación. Rose lo fulmina con la mirada desde su posición al tiempo que unta con mermelada de melocotón casera sus tostadas con mucha más fuerza de lo recomendable, provocando así y sin siquiera darse cuenta, un buen boquete en su tostada.
La abuela Molly recorre la cocina de aquí para allá, sin parar de ofrecer suculentas y abundantes comidas con las que sobrealimentar a sus nietos mientras la pequeña y dormilona Lily observa a su hermano y a su prima con una ceja levantada, y una sonrisita malévolamente divertida dibujada en su travieso rostro. No sabe por qué están peleados esta vez Rose y James, pero supone que por cualquier tontería. Se aburre, y el chute de energía que le acaban de proporcionar las ingentes cantidades de chocolate ingeridas durante su desayuno, la vuelve hiperactiva. Y… malvada. Además, todavía está molesta porque a ella no la dejaran ir a la fiesta de los hermanos Scamander la noche anterior, y a sus primos mayores sí. Busca venganza.
- ¿Qué tal ayer, James, Rose? ¿mucha juerga?- provoca, con gesto de maldad. -¿Quieres más agua James? Por lo que veo, hoy tienes algo de sed, no? Pobrecito, ¿te mataron de sed en la fiesta, no?- comenta con mordacidad y en voz cada vez más alta para captar la atención de la abuela Molly, y lo único que consigue las miradas asesinas de su hermano es envalentonarla todavía más. - Pues parece que estáis algo ojerosos los dos… quizá ha sido demasiado para vosotros… ¿terminasteis con todo el whisk…- Rose tose escandalosamente para que no se escuche esa palabra- …uego?- La abuela Molly frunce el ceño algo disgustada, y se cruza de brazos. Parece que va a comenzar a increparles, pero antes de ello, James machaca el pie de su hermana con un pisotón, ocasión que, a pesar de haberle dolido, todavía la motiva más. Vuelve a lanzar una mirada de sonriente y deliciosa venganza a Rose y James, y al instante siguiente está lloriqueando falsamente a voz en grito.
- ¡James me ha pisado! ¡Mira mi pie, abuela… mi hermano no quería que escucharas lo que tenía que decir, y me ha pisado para que me callara…
Rose pone los ojos en blanco, y entierra el rostro entre sus manos, dejándose caer sobre la mesa. Le gustaría ver cómo salía su primo de ésta. James se lo merece, por supuesto, por patán. Parecía mentira que después de tantos años, no conociera a su hermana.
Rose escucha la furibunda voz de la abuela aproximarse cada vez más a su posición, y siente un escalofrío. Siempre le han dicho que de todos los nietos, ella era la que había heredado su carácter, sin embargo, ello no impide que todavía sienta escalofríos cuando el tono de la abuela denota que el mundo está a punto de ser arrasado por su mítica ira. Aún con los ojos cerrados, la imagina temible, con el ceño fruncido y los brazos en jarras, esperando una explicación de James. La abuelita Molly podía ser el ser más dulce del mundo; pero también el más temible, y era una soberana estupidez provocar su ira.
James no contesta, y a Rose no le queda más remedio que enfrentarse al momento: sabe que si no, puede salir escaldada de la situación: después de todo, ella también estaba en la fiesta. Su mente trabaja a toda velocidad, intentando encontrar una buena excusa para James- aunque desde luego, no se lo merecía-, cuando ocurre algo que distrae toda la atención de los presentes: Una señorial lechuza parda entra por la ventana, y va a posarse justo en el cuenco de leche y cereales de James, poniéndolo todo perdido, y distrayendo momentáneamente la atención de la abuelita Molly. Todos los ojos confluyen en la carta, y la lechuza se acerca hasta Rose, depositando la misma en sus manos. Lily se lanza sin piedad hacia ésta, pero Rose cierra la mano justo a tiempo: acaba de ver su remitente, y lo mismo cree que ha hecho James, pues la mirada que le lanza la lleva de nuevo de vuelta hacia el compartimento de tren. La emoción pasa de furia a dolor rápidamente, provocando que la habitación de un vuelco ante sus ojos, y como si estuvieran visionando los recuerdos en un pensadero, ambas miradas, fijas la una en la otra, se transportan directamente a la noche anterior, durante la fiesta. Recuerdos que ha intentado enterrar durante su infructuosa noche casi en vela vuelven a salir a la superficie, sin piedad.
Rose se observa en el espejo de pie de los hermanos Scamander, está sola en la habitación. Acaba de huír de una extremadamente espesa sesión de testosterona en estado puro; rodeada de machos que pretenden ser el alfa de la manada. Sus amigas todavía no han llegado, y no es del todo seguro que lo hagan. Escucha abajo los intermitentes "gruñidos tribales" de sus compañeros de escuela, primos y amigos, y sonríe divertida al tiempo que pone los ojos en blanco. Observa su figura en el espejo: le gusta su vestimenta. Es sencilla, pero al mismo tiempo; bonita. Adora su peto negro y sus sandalias de cuña blanca. Su abundante melena roja caer en ondas por su espalda hasta llegar a sus caderas Observa sus desnudos brazos y piernas, y gruñe con disgusto: si algo no le gusta de ella, es su extrema blancura. Y el hecho de que no quede un milímetro de su cuerpo libre de pecas… Pero en ese instante le da igual: en ese momento siente que nada puede molestarle. Dejándose caer en la cama de Lorcan, agarra la botella de Ron de Grosella que ha dejado en el suelo, y se amorra a ella. No está borracha, sin duda. No es tan irresponsable. Le gusta divertirse; hacer el loco, pero siempre ha tenido claro que llegar a tal estado de embriaguez solo sirve para dejar de controlar tus pensamientos; tus impulsos, para dejar que la situación termine dominándote, en lugar de dominarla tú. Ha bebido lo justo y suficiente para sentirse bien: esa sensación en la que te sientes flotar alrededor de las nubes; la sonrisa no te desaparece de la cara; y crees que nada, nada en el mundo podría molestarte.
Por la ventana abierta le llegan los sonidos de salvajes chapoteos en la piscina, y asomándose, puede ver a todos sus amigos en un estado cercano al lamentable, lanzándose como borregos a la misma. Su mirada busca nerviosamente a su primo, y ni siquiera es consciente de haberle ordenado semejante cosa a su cerebro. A veces, piensa, su mente va demasiado de por libre. No ve a James por ningún lado, y un extraño sentimiento de desazón se apodera de su pecho. Quién sabe dónde, o con quién estará. Después de todo, ella no es la única invitada femenina a la fiesta… hay unas cuantas Hufflepuffs y Gryffindors con las que no tiene demasiado trato rondando por ahí. -¿Y qué demonios te importa?- … se dice a sí misma mientras saca de un plumazo el recuerdo de la discusión con James en el tren, y, amorrándose de nuevo a la botella, decide bajar a pasar un rato con los chicos, al menos allí, no tendrá pensamientos peligrosos.
No ha girado todavía el pomo de la puerta, que un empapado James, entra por la misma. Parece recién salido de la piscina. Su expresión es difícilmente definible bajo aquella luz mortecina.
- Rose- se limita a pronunciar. Su prima tan sólo lo observa con una ceja levantada, y se echa hacia atrás para dejarlo pasar.
- ¿Qué haces aquí?
- Es curioso, es justo lo que te iba a preguntar ahora mismo. Llevo toda la noche buscándote.- comenta serio. Su tono es duro, pero no demasiado. No parece enfadado, tampoco contento. La situación es tensa: llevan más de dos semanas sin dirigirse la palabra. Se le hace complicado a Rose adivinar el humor de su primo en este momento. Al menos, no parece haber bebido demasiado…
De pronto, y como contestando a los pensamientos de Rose, James relaja la expresión, y se sienta a su lado en la cama, muy cerca de ella.
- Vaya, ya veo que no te aburrías aquí sola- dice riendo mientras señala la botella que todavía agarra Rose, quien se la pasa. James da un largo trago, y la deposita en el suelo. Cierra los ojos, sonriente.
- Delicioso… igual… que ésto- dice mientras, con un gesto travieso, saca su eterna compañera: la cajita metálica, donde guarda sus… "cigarritos de menta".
En otro momento, en otra situación, quizá Rose habría echado de una patada a su primo de allí. Lo habría acosado de bipolaridad, y le habría gritado que no quería volver a verlo nunca más. Sin embargo… se sentía malditamente bien, y muy propensa a olvidar los malos momentos pasados. Seguía estando lo suficientemente sobria como para tener claro que su evidente estado de indulgencia estaba claramente propiciado por el alcohol, pero eso no evitaba que siguiera sintiéndose libre, generosa, bien.
Rose sonríe débilmente mientras James enciende el cigarrito, y aspira profundamente. Una gran cantidad de humo de exótico aroma llena la habitación. Se lo pasa a Rose.
- Sólo nos falta la música, y ya todo sería perfecto.- dice la pelirroja. James sonríe.
- Siento mi comportamiento en el tren. Me... bueno, me porté como un cerdo. Sé que tú no tienes la culpa de que ese idiota… ese imbécil…- dice cerrando los puños con evidente furia.
Rose frunce los labios, pero el inocente gesto de arrepentimiento de su primo, así como sus ingentes esfuerzos por no despotricar contra Scorpius, quien se había pasado medio viaje de vuelta a Londres tonteando con ella, la dulcifican.
Su mirada se vuelve ahora torturada, y Rose adivina lo que está pensando: quiere saber si ella siente algo por el rubio. Quiere saber si ella sería capaz de darle una oportunidad. Ella siente el peligro. Está demasiado bien, demasiado feliz, relajada, contenta. No quiere pensar ahora, mucho menos quiere discutir de nuevo. Sabe que la mejor opción será distraer la atención del asunto. Aunque también sabe, que jamás será una solución duradera.
Rose se deja llevar, perdiéndose en sus ojos del mismo color que el chocolate. Se siente hipnotizada, atrapada, hechizada. Repasa todos y cada uno de los milímetros de su primo con la mirada, y piensa que está hecho de sabores. De espeso, cálido y delicioso chocolate; su aroma fresco, frutal pero al mismo tiempo intenso y varonil y que le recuerda a melón, sandía, mandarina, albahaca, salvia, madera, musgo, almizcle y hojas frescas de tabaco; y sobre y ante todo, a menta. Su olor, su sabor a menta…
James está hecho de un sinfín de sabores: sabores que le gustaría probar.
Rose se muerde el labio con nerviosismo, y deja que los mismos comiencen a moverse involuntariamente; nuevamente sin permiso de su cerebro. Otra vez, en presencia de James, ha perdido el control de sus acciones. Pero ésta vez, no se siente asustada. Se deja llevar. Comienza a cantar, lento, suave, susurrante, la canción que su subconsciente ha escogido para el momento, y siente que las palabras le llegan del fondo del alma. Sus ojos se humedecen; está abrumada por la intensidad de las sensaciones:
- In a darkened room
En una habitación oscura
lies the wounded, the shattered remains of love betrayed
Yacen heridos, los restos echos añicos de un amor traicionado
and the innocence of a child is bought and sold
y la inocencia de un niño es comprada y vendida
in the name of the damned
en nombre de los condenados
Forgive me please for i know not what i do- James comienza a acompañar a su prima. Sus voces se amoldan armoniosamente, sus susurros son perfectos juntos.
Perdóname por favor, por no saber lo que hago
- how can i keep inside the hurt? i know is true
¿Cómo puedo guardar en mi interior el dolor? Sé que es verdad
Tell me when a kiss of love becomes a lie
Dime cuando el beso del amor se convierte en una mentira
that bears the scar of sin too deep
Que hace la cicatriz del pecado demasiado profunda
to hide behind this fear of running unto you- por la mente de ambos pasa un segundo que la canción es malditamente perfecta para ellos.
Para ocultarme detrás de este miedo de correr hacia ti
- please let there be light
por favor, deja que haya luz
in a darkened room…
en esta oscura habitación…
La canción termina.
- ¿Te he dicho alguna vez que tienes una voz rota perfecta para el rock? Hechiza… -suelta James, y los dos se observan hipnotizados. La mano de James va directa al cabello de Rose. Aparta un mechón rebelde de sus ojos, sonríe. Su otra mano acaricia su rostro, baja por sus hombros, sus brazos. James se pierde en el mar de su mirada, y el tiempo vuelve a detenerse. Como nunca, como siempre. Rose muerde su labio inferior, suspira y aspira el insoportablemente delicioso aroma que tanto la ha fascinado siempre en su primo. Cierra los ojos, su aroma la hace delirar. La sensación es irresistible, adictiva, demencial. El tiempo se ha detenido, y con él lo han hecho los perjuicios y reparos. Casi pueden sentir el roce de sus labios. Ambos sienten la cálida y acuciante sensación del miedo de correr el uno a los brazos del otro. Pero ésta vez no piensan, el dolor, el temor, se han evaporado junto al tiempo. Ésta vez ambos lo desean de verdad. Como nunca, como siempre. Sus labios se rozan, sus alientos se mezclan y la puerta de la sala se abre de par en par. Un ebrio Frank Bones cae de espaldas contra la cama más cercana a la puerta, y rie sin parar. Rose y James se apartan asustados: sus corazones desbocados. Frank confiesa que lleva toda la noche buscando a Rose, y pasa el resto de la noche intentando besarla. De regalo, se lleva una paliza de James, quien pasa el resto de la noche emborrachándose, y perdido en compañía de una Hufflepuff con la que Rose se lleva especialmente mal.
Un dolor atroz en la maño izquierda hace volver a James al presente. Sus ojos rompen por fin el contacto con los de Rose, quien despierta a su vez del extraño e intenso trance en el que ambos se hallaban sumidos.
La abuelita Molly corretea de un lado a otro gruñendo incoherencias sobre un desastre mientras recoge con su varita el bol de cereales de James, que ha ido a parar inexplicablemente al suelo con todo su contenido: ninguno de los dos se ha enterado siquiera de ello hasta ahora.
Lily rie a carcajadas mientras señala una palpitante y sangrante herida en la mano de su hermano, quien al parecer, había agarrado con fuerza una de las patas de la lechuza, la cual, intentando liberarse, había terminado arreándole un buen picotazo.
Rose sacude imperceptible la cabeza y se levanta: todo aquel escándalo es perfecto para pasar desapercibida. Sin embargo, James no piensa dejarlo pasar, y marcha detrás de ella corriendo, haciendo caso omiso de los gritos furiosos de la abuela. Luego pagará las consecuencias, y lo sabe. Rose sube las escaleras a toda velocidad: entra a su habitación, que se halla desierta, y cierra la puerta de un portazo. Pero antes de que le de tiempo a poner el pestillo, James está de nuevo en el dormitorio. Su aspecto es sencillamente, indescriptible.
- Malfoy. Creí que no tenías nada con él.
Rose apenas puede creer la desfachatez de su primo.
- Fuera. De. Aquí.- James no responde, se limita a mantener sus brazos cruzados con fuerza mientras fulmina a Rose con la mirada.
- Te he dicho que te vayas inmediatamente- ruge Rose, cada vez más enfadada. Sería mejor, por su bien, por el de ella, y por el de todas las personas que se encontraban a cien kilómetros a la redonda, que James desapareciese de inmediato.
- No me da la gana.
- Ya lo creo yo que sí que te va a dar la gana.
- Me dijiste que Malfoy no te gustaba. -Rose está completamente indignada. No sabe si le molesta más el hecho de que se meta en su vida de manera tan escandalosa; de que se piense que tiene algún derecho sobre ella; de que le pida explicaciones; o de que se invente cosas.
- No inventes.
- Ayer.
- ¡Mentira! ¡No dije nada!- James frunce el ceño, visiblemente frustrado. -Lo diste a entender- continúa.
- ¡Oh, por Merlín! ¡¿Cuándo?!- pero James cambia de táctica.
- ¿Sabes? Me parece un poquito de feo por tu parte, ayer toda la noche tonteando con mi amigo Frank, y ahora… vas a contestarle a ese estúpido sin cerebro…
- Pues ayer Frank no parecía tan amigo tuyo cuando casi lo dejas sin dientes- contesta temblando de ira.- ¡Además, yo no tengo la culpa de que Frank ayer no me dejase en paz!
- seguro que la Barbie quiere quedar contigo, y tú… ¡no eres capaz de decirle que no!
- ¡¿Qué pasa contigo James?! Mira, ni me gusta ni me deja de gustar, el hecho de que me haya enviado una carta no significa que yo se lo haya pedido. ¡Nunca nadie es bueno para mí! McLaggen no es bueno; Bones no es bueno; Malfoy no es bueno… ¡¿Quién…
- Sólo escoges a gilipo..- Rose lleva sus manos a sus sienes; las masajea.
- ¡Deja de ponerme como si fuera una cualquiera, no soy yo quien los escoge, ellos, todos ellos han venido detrás de mí, y ni siquiera he llegado a tener algo con ninguno de ell…
Toc, toc, toc… llaman con insistencia a la puerta del dormitorio, y la todavía infantil voz de Lily les llega desde el pasillo.
- Hermanito, si quieres volver a ver la luz del sol, aunque sólo sea dentro de unos veinte años, te recomiendo que bajes con la abuela. O al menos, si quieres conservar la vida.
Rose lo fulmina con la mirada, invitándole a salir de inmediato. Sus brazos están cruzados en el pecho tan fuertemente, que parece que se haya convertido en piedra.
El muchacho sale dando un portazo y sin mirar atrás.
Lily aprovecha la salida de su hermano para intentar colarse en la habitación, pero por fortuna, Rose ya ha cerrado con pestillo.
- Rose, ¿qué ha pasado? Déjame entrar- pide
- Ahora no, Lily. Por favor.
- Rosie… venga...
- Luego, Lilianne. - algo en el tono de su prima mayor debe haberla convencido de que insistir no es la mejor opción, pues Rose escucha los pasos de su prima bajar por las escaleras hacia el patio; donde sin duda deben estar Albus y Hugo.
Lágrimas acuden raudas e implacables al pecoso rostro de la pelirroja, y se siente una estúpida por haber confiado en él. Por haberse ilusionado, por dejarse siempre llevar. Por no haberle dicho tantas cosas que querría haberle dicho antes de que se marchara. Por no haberle pegado un tortazo que le hiciera sentir, aunque solo fuera una millonésima parte del dolor que desde ayer, ella siente en su pecho, alma y corazón.
Seca sus lágrimas con rabia e impaciencia, enchufa el tocadiscos -que lleva a todas partes consigo-, e inexplicablemente -porque lleva sin poner ese álbum en el reproductor desde hacía al menos dos años- "Metallica", de Metallica. Alguien debe haberlo puesto ahí, y la certeza de que ha sido James sacude su pecho como si de un huracán se tratara. La maldita "Nothing Else Matters" comienza a sonar, y Rose está a punto de hacer añicos el disco. Llora, recordando cómo ayer James se fue de la mano de aquella escandalosa Hufflepuff sin poner ningún reparo, y no volvió a aparecer durante el resto de la noche. No ha querido echarle nada en cara, tiene demasiado orgullo como para admitir que las acciones de su primo la noche anterior acababan de dejarla tocada, y prácticamente hundida. Cierra los puños y se clava las uñas en las palmas de las manos. Se apresura a cambiar de disco. Necesita algo fuerte, o pasará el resto del día lloriqueando, y aunque le apetece, no quiere darle la maldita satisfacción al estúpido de su primo.
La potente y veloz; atrapante melodía de uno de sus discos preferidos de Dover inunda la habitación, y ella se lanza en su cama, y abre la carta de Scorpius.
Cuando termina su lectura, "Downtown" suena a todo trapo, y ella sólo tiene ganas de hacer locuras.
- Por supuesto. Allí estaré- escribe en un trozo de pergamino como toda respuesta, y cierra los ojos rindiéndose al atrapante y feroz ritmo de la música.
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Hola Holaaaaaa! bueno, aquí vengo con el siguiente capi! :) Informo, por si queréis escuchar las canciones, o no las conocéis, lo que sea... (siempre es mejor leer el capi con las canciones, la verdad) (al menos los trozos en los que salen xD)
La primera que menciono (la que Rose y James cantan en la fiesta) (me suelo saltar algún trocillo menos adecuado de la letra en algunas), es "Darkened Room", de Skid Row. Luego de nuevo, cuando Rose está en su habitación a punto de morir de rabia, pena, etc es como siempre,"Nothing Else Matters", ya sabéis... es que es su canción (la de ambos jiji)
Y por último, uno de mis grupos favoritos antes de que se vendieran al mercado, y perdieran todo lo bueno (en mi opinión), respetable es para los que piensen lo contrario: Downtown, del grupo español, Dover.
Espero que os haya gustado, aunque sólo sea un poquito, y bueno, ya sabéis... estoy deseando leer cualquier crítica, sea buena o mala! Millones de gracias para los que me tenéis en fav y sobre todo para Lily Dangerous Black y Dhiane Potter Weasley.
Lily: Me alegro mucho de poder compartir mi fic con otra entusiasta de la pareja, y también de que te guste la música! veremos si te sigue gustando la que pongo en este capi y en los siguientes xD. Muchas gracias por comentar! :D
Dhiane: Opino excatamente igual. El incesto no me hace mucha gracia, de hecho, no lo veo con nadie salvo con estos dos, que siempre he pensado que son el uno para el otro. ¡El Rosames debería ser CANON! Jajajaja. Ufff no sabes lo que te agradezco ese beso sabor JSP, creo que no hay mejor sabor! Otro para ti! xD
Muak!
PD: Los pequeños escarceos de mis protas con el alcohol/drogas blandas no significan que yo esté deacuerdo con ello ni que invite a adolescentes/jovenes/personas en general a fumar/beber, etc etc. De hecho, no! recomiendo que no. Y creo que se ve, por lo menos los efectos negativos del alcohol en la resaca que tienen, el mal humor, las acciones incorrectas y ridículas cometidas por por ejemplo: Bones, o James cuando se va con la otra... etc etc. Por eso, que se me ha ocurrido pensar: a ver si voy a estar aquí dando mal ejemplo... ¡NO, ALCOHOL Y DROGAS CACA! Mejor vida sana jejejejejeje.
