Disclaimer… Los personajes pertenecen a JKR Para gran alegría suya, yo solo juego un poco con los personajes. :P

Hola, hola!!

Disfruten!!


Capítulo 5 – ¡El primer día de clases al fin terminó! Los problemas también, ¿verdad?

Se rió ante la advertencia de la profesora McGonagall y no pudo contenerse el recalcarlo, simplemente no pudo.

Weasley suspiró y agachó la cabeza ruidosamente; un segundo después volvió a su postura.

– Vamos –Dijo dándose la vuelta y caminando hacia la salida.

– ¿A dónde? –Preguntó Hermione con una mueca. Realmente no le iba a dar un tour por la escuela, ¿o si?

– Te mostraré la escuela. –Sí, planeaba hacerlo.

Hermione suspiró antes de responder.

– No hace falta. Ya me las arreglaré sola. –Tomó su mochila al hombro y empezó a caminar. No tenía intención de seguirlo si significaría una carga para él.

– Mira –Hizo una pausa y por su voz sonaba cansado, fastidiado y sin deseos de tener que convencerla–, McGonagall me acaba de decir que te enseñe la escuela; no voy a defraudarla, no de nuevo, no el mismo día.

– No hace falta, ya me las arreglaré –Repitió con una mueca; no deseaba un guía, menos uno que lo hiciera a la fuerza.

– Si que eres terca... –Refunfuñó, dio tres pasos largos y marcados hasta llegar a su lado. Le quitó la mochila del hombro y la puso sobre el suyo.

– ¡Óyeme! –Exclamó Hermione cuando Weasley ya empezaba a alejarse de ella– ¿Qué te pasa? ¡Devuélveme mi mochila! –Gritó caminando hacia él.

– Como no quieres ir, y al parecer tu mochila es muy importante, no te la daré hasta que cumpla con mi tarea.

Hermione rodó los ojos y se detuvo.

– Ciertamente no es importante, solo que en la mañana no iba a permitir que unos idiotas me pusieran en ridículo. –Le dio la espalda y se cruzó de brazos– Si quieres, quédatela.

– ¡Mujeres! –Exclamó con la mirada al techo y comprimiendo sus labios– Mira, si no lo hago McGonagall puede crucificarme por no cumplir su orden; aparte, tu puedes encontrarte con Malfoy y no va a estar para nada contento que hayas dicho lo que te hizo y ahora tenga que pagar un castigo.

Hermione se mordió el labio inferior, no quería reconocerlo, pero tenía razón.

– Argh. Está bien. Tú ganas.

Weasley sonrió ampliamente y sus ojos brillaron. Hermione sabía que eso no era posible, pero lo vio, parecía que toda su cara resplandecía. Agitó su cabeza y caminó hacia él con su mano estirada para reclamar su mochila.

– Ya la llevo yo. –Aseguró Weasley.

Hermione no quiso discutir mas con él, sabía que sería un caso perdido si ella empezaba a refutar todo lo que él decia y perderían demasiado tiempo en eso. No, mejor llevar el recorrido en paz y rápido.

Weasley se echó las dos mochilas al hombro y salieron por el pasillo hasta llegar al patio. Empezó a hablar desde los primeros pasos y continuó durante varios minutos. Le mostró el gimnasio, la biblioteca y la cafetería.

Aun le parecía increíble que se hubiera inmiscuido tanto en el problema de Weasley y que por ello ahora estuviera recibiendo un tour de él. Ciencia cierta, él hubiera sido bastante capaz de decir todo lo que había pasado y seguramente todo hubiera sido igual, entonces, ¿por qué no lo dijo?

– Weasley, tengo una pregunta.

Weasley arrugó la frente contrariado y algo molesto.

– ¿Weasley? ¿Por qué me dices Weasley? Nadie me dice así.

– Bueno, no lo habrás notado, pero oficialmente nadie nos ha presentado. Entonces, no conozco tu nombre, solo he escuchado tú apellido.

Era la verdad, no conocía su nombre. Weasley rodó los ojos.

– Pudiste haber preguntado. –Hizo una pausa y se puso frente a Hermione extendiendo su mano ante ella– Hola, soy Ronald Weasley ―Se presentó― Pero prefiero que me llamen Ron.

Hermione, algo desconfiada, aceptó el saludo.

– Soy Hermione Granger. –Estrechó su mano con la de él. Una suave calidez la embargó; sintió una leve descarga eléctrica que provocó que su corazón se acelerara un poco y contuviera el aire. Fue algo que jamás había sentido antes.

Hermione subió la vista y vio a Ron hacerlo también, sus miradas se conectaron y una duda creía en ellos, ¿qué les estaba pasando?

Se soltaron las manos cuando ambos se percataron de que el saludo había sobrepasado el tiempo normal.

– Y dime –Ron pasó una mano por su cabello y alejó su vista de ella–, ¿qué querías preguntar?

Hermione agitó la cabeza antes de contestar.

– ¿Por qué no explicaste tú la razón de la pelea? Te hubieras ahorrado la mayor parte de lo que pasó.

Ron contrajo sus labios y empezó a caminar con las manos en los bolsillos. Hermione lo siguió a la par.

– La verdad –Se inclinó de lado hacia ella–, es que no me hubieran creído.

– ¿Por qué?

– Tiendo a meterme en más peleas de las que debería y la advertencia de que no lo volviera a hacer o me expulsaban ya me la habían dado.

– Entonces, ¿Por qué rayos te metiste en esa pelea? –Preguntó contrariada y deteniéndose súbitamente. Era un completo desorden ese sujeto. ¿Quién en su sano juicio se mete en una pelea después de una advertencia de esa magnitud?

Ron se quedó callado alrededor de un minuto mientras Hermione lo observaba. Parecía estar tratando de pensar seriamente su respuesta, un respuesta que por lo que se percataba no conocía.

– No se... –Admitió y se encogió de hombros, empezó a caminar lentamente, Hermione lo siguió–. Creo que porque era algo que no podía permitir.

Sonrió con la vista al frente. Hermione lo observó y su mente no pudo dejar de pensar que él era un espécimen de hombre que no había conocido antes. Justiciero y explosivo, peleonero y divertido, modesto y tonto.

– Y al parecer, por aquí pasan demasiadas cosas que no se pueden permitir, ¿verdad, Ronald?

Ron se detuvo en seco y volteó a verla con el entrecejo fruncido.

– No me gusta Ronald, dime Ron. –Pidió, Hermione rodó los ojos. Lo acababa de conocer, no le diría Ron, no, no y no.

– Te peleas muy seguido, ¿verdad, Ronald? –Repitió Hermione acentuando el uso del nombre completo de Ron. Él rodó los ojos y reanudó la marcha.

– Solo cuando es necesario.

– Fue bastante idiota que lo hicieras.

Se volvió a detener bruscamente, tenía una mueca en el rostro.

– Sabes, tengo que admitir que esperaba que en algún momento me dijeras que fui valiente al ponerme a pelear tres contra uno, incluso imaginé con que podrías decir gracias. Nunca pensé en un insulto.

– No es un insulto si te estoy diciendo la verdad. –Ron estaba por responder, pero Hermione se adelantó– Si no te hubieras involucrado no hubieras llegado tarde y no hubieras retrasado tu examen; tampoco hubieras tenido problemas con el profesor Snape ni tampoco hubieras terminado castigado con la profesora McGonagall.

Ron se quedó callado con la mirada perdida en el cielo azul de la mañana.

Hermione estaba pensando en algo detenidamente. Estaba acostumbrada que la defendieran, bastante acostumbrada a que hubiera alguien dispuesto a recibir golpes por ella, incluso balas; pero siempre porque era su obligación, porque era su trabajo; jamás tuvo eso solo porque si, porque era lo correcto.

– Creo que fuiste muy valiente –Admitió Hermione para complacerlo– Un idiota muy valiente –Aclaró un segundo después.

Los dos empezaron a sonreír tontamente y las mejillas de Ron adquirieron un matiz rojo; estaba sonrojándose.

El timbre de la segunda clase les hizo regresar a la tierra. O por lo menos a Hermione, puesto que Ron siguió caminando muy campante.

– No se que idea tengas tú, pero yo tengo planeado ir a la clase. –Dijo deteniéndose y viendo a Ron sin ningún deseo de irse.

– ¿En serio quieres ir? –Preguntó desganado.

– Claro que si.

– Es tu primer día, puedes faltar o decir que te perdiste –Sonrió ampliamente tratando de convencerla.

– Claro, podría decirle a la profesora McGonagall cómo me perdiste, pero presiento que no le gustaría.

Ron rodó los ojos.

– De acuerdo, de acuerdo. Te llevaré a la clase de historia, pero te advierto que es la clase mas aburrida que puede existir en todo el colegio.

No le dio tiempo de contestar algo. La tomó de la mano y empezaron una carrera contra reloj; pero no parecieron seguir un camino normal.

Corrieron de regreso por el pasillo y antes de llegar al siguiente edificio cortaron a la derecha por entre los arbustos para salir atrás de otro edificio. Ron empezó a tentar la pared y encontró un ladrillo que sucumbió ante la presión que ejerció la mano de Ron y se abrió una pequeña abertura. La jaló y corrieron. Entraron a un salón de clases con una variedad increíble de telescopios y el techo estaba tapizado por mapas estelares. Hermione no tuvo tiempo de ver bien siquiera uno, la mano de Ron la jalaba insistentemente.

Salieron del salón y corrieron a la derecha por el nuevo pasillo que encontraron, pasaron otro edificio mas y en la esquina doblaron a la izquierda y nuevos matorrales tuvieron que cederles el paso.

Caminaron hasta el edificio de enfrente, llegando a la segunda puerta Ron se detuvo bruscamente.

– Llegamos –Anunció con una sonrisa.

Hermione se había quedado sin palabras, ese recorrido debería de haber durado mas que los tres minutos que habían hecho ellos. Estaba impresionada.

– Cuando quieras llegar pronto a alguna parte o pasar desapercibida por otra ya sabes a quien llamar –Guiñó un ojo y se quitó una de las dos mochilas que llevaba al hombro y la entregó a su dueña.

– Gracias –Susurró Hermione tomando la mochila– Por todo. –Agregó con su mirada sobre Ron, él comprendió la magnitud de esa palabra y asintió de inmediato, entraron al salón y tras ellos los hizo el profesor.

OooOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

– ¡Ronald Weasley, estás muerto! –Exclamó Hermione cuando muy entrada la tarde regresaban a la sala común– ¡¿Cómo te atreviste?! ¡Mi cabello está lleno de tierra!

Ron entró partiéndose de la risa. Hermione removía su cabello y pastas de tierra caían al suelo ensuciándolo por completo.

– ¡Deja de reírte de mi! –Exigió arrojándole una bola hecha de la tierra de su cabello. La tierra cayó justo en la boca que Ron tenía abierta y en ese momento fue el turno de Hermione para reír.

Ron empezó a escupir y a toser ruidosamente.

Su última clase del día había sido botánica y la tierra su instrumento de trabajo, pero siendo la clase realmente aburrida se le ocurrió una magnifica idea para entretenerse, aunque a Hermione no le hizo ninguna gracia puesto que fue ella quien terminó con el cabello lleno de tierra. No fue su intención pegarle a ella, bueno, no en un principio. Pero se interpuso en el camino de una bola de tierra y después de otra y de otra, no fue por completo su intención dejarla llena de tierra.

– Quien ríe al último, ríe mejor –Declaró Hermione aventándole un nuevo bonche de tierra que cayó en su cara­–. Mi cabello no iba a ser el único perjudicado –Aseguró empezando a correr a las escaleras para huir.

Ron no se quedó para nada tranquilo con el atentado, ¡se estaba burlando de él! Se quitó la tierra del rostro y corrió hasta interponerse entre ella y las escaleras para evitar que huyera.

– ¡Te vas a arrepentir! –Gritó frente a ella. Hermione empezó a alejarse de él rápidamente, pero Ron no la iba a dejar escapar, aunque sabía perfectamente que había sido su culpa el que ella se las cobrara. Pero aun así quería venganza.

Continuaron gritándose y amenazándose mutuamente a cada trote, hasta que Ron saltó por encima de un sillón y terminó interponiéndose frente a Hermione. Sonrió triunfador y levantó su mano llena de tierra para estamparla contra la cara de Hermione; pero no esperó que ella fuera más rápida que él.

Hermione sonrió de medio lado y estampó un bonche de tierra sobre el pelirrojo pelo de Ron dándole un suave lock castaño.

Hermione empezó a reír y se tiró al sillón; Ron de la sorpresa tiró la tierra que traía en la mano al suelo y se dio por vencido tirándose al sillón también.

– No me agradas... –Refunfuñó cruzándose de brazos.

– Tú a mi tampoco. –Respondió Hermione aguantándose la risa.

Ron se quedó con la mirada fija sobre ella.

Llegó al colegio y lo primero que hacía era meterlo en problemas, problemas que él no buscaba, problemas que él no quería.

Pero al fin y al cabo debió de quedarse todo el día con ella. Debía de cumplir con el mandato de McGonagall y lo hizo.

Después de clases siguió con el recorrido terminando en la biblioteca. En cuanto Hermione entró ahí no hubo fuerza humana que la sacara, al parecer lo que dijo cuando se presentó de que le gustaba leer era muy alejado de la realidad, ella amaba leer.

La dejó ahí y se volvieron a ver en la clase de botánica para la guerra que no había salido tan bien como él hubiera querido. Su idea era salir limpio de ello.

Sintió la mirada penetrante de Hermione sobre él. Salió de sus pensamientos.

– ¿Qué pasa?

– Tu ojo se ve asqueroso –Apuntó hacia él haciendo una mueca.

– No hace falta la agresión, Hermione. Además, no debe estar tan mal.

Empezó a revisar el arrea dañada con sus dedos, pero no fue tan buena idea, una punzada de dolor empezó a provocarle su propio tacto

Hermione le lanzó una mirada represiva tras la mueca de dolor de Ron.

– Bueno, no está tan mal como otros ojos morados que he tenido.

– Y ¿qué vas a tomar?

– ¿Tomar? ¿Para qué quiero tomar algo?

– Para bajar esa hinchazón, ¿no?

– Sola lo hará.

– ¡Hombres! –Renegó Hermione y se puso de pie–. En seguida regreso. ­

Se fue tan rápido que no le dio tiempo a Ron de decir ni pío. No le hizo mayor caso y empezó a sacudir su cabello para quitarse la tierra de encima.

– Hola, Ron –Escuchó el saludo de alguien que se sentó a su lado. Volteó, era un muchacho regordete y simpático con el cabello negro reluciente y facciones gruesas marcadas.

– Hola, Neville –Regresó la atención a su batalla contra la tierra.

– Se divirtieron mucho en Botánica, ¿cierto? –Preguntó entre sorprendido, fascinado y aguantándose las ganas de reír.

– Si, un poco –Respondió Ron dejando en paz su cabello, ya no había más que hacer.

– Oye, Ron –Neville se acercó disimuladamente mas a él para confiarle algo en un susurro,

– Dime.

– ¿Te diste cuenta que armaron todo un juego en medio de la sala común donde todos acaban de llegar de sus clases y no están haciendo otra cosa mas que observarlos detenidamente y cuchichear sobre tú extraño comportamiento y sobre la camarería que muestra con ella y que por lo general no muestras con absolutamente nadie mas que no sea Harry?

Ron se alejó de Neville y no fue capaz de decir nada. Empezó a observar a su alrededor. ¿Cómo fue posible que no se diera cuenta de que la sala común estaba mas que repleta y que todos lo miraban muy detenidamente?. Normalmente no le molestaban esas miradas porque eran después de ganar un juego de campeonato y todos estaban fascinado por él y por Harry, o después de haber estado en alguna pelea contra alguien de Slytherin (Malfoy y compañía por los regular) nunca por... "hacer el ridículo" sería el término adecuado para llamar a lo que había hecho. Ya no era un niño de once años para comportarse así. Aunque literalmente para él, no estaba jugando, estaba combatiendo contra esa niñita y sus ataques de tierra.

– Bueno, creo que ya te diste cuenta de eso. –Ron no contestó– Oye, ¿cuándo regresa Harry?

– El fin de semana –Respondió Ron como algo normal. Era la misma respuesta para la misma pregunta que le hacían cada dos meses. Siempre a la espera de que soltará algo mas de lo que significaba que Harry se fuera, como a dónde iba y por qué.

– Bueno, me voy. –Dijo Neville de pronto y se marchó. La razón fue que Hermione ya iba caminando hacia él.

– Muy bien, déjame ver ese ojo –Exigió poniendo algunos frascos que había llevado consigo a su lado mientras tomaba el mentón de Ron y volteaba su cara hacia ella.

– No hace falta, en mi cuarto debo tener algo para arreglarlo.

– No te pregunté.

Tomó un pequeño pañuelo con el que empezó a limpiar la tierra de su rostro lentamente. Por segunda vez en un mismo día su cara estaba a la merced de ella y debía de admitir algo: no le disgustaba demasiado.

Terminó su tarea bastante rápido y le entregó los cuatro frascos que había llevado.

– ¿Qué es esto? –Preguntó Ron desorientado.

– Medicina –Respondió rodándolo los ojos ante la pregunta tonta.

– Se que es medicina –Tomó los frascos y los observó– ¿Para qué los quiero?

– Mira. –Tomó uno de los frascos y lo abrió, tenía una especie de pomada de color morado– Este es para que baje la hinchazón y esta otra –Tomó otro frasco y lo abrió, tenía un color blanco cremoso– es para que se te quite el dolor –Ron estaba por refutar, pero Hermione lo impidió– si, ya se que no tienes dolor –Rodó los ojos y tomó los otros dos frascos de pastillas– Estos son para los mismos efectos solo que desde adentro.

Se quedó con los frascos entre sus manso y con su mirada fija en Hermione, no estaba planeando que se pusiera y tomara todo eso ¿o si?

– Lávate la cara y ponte las pomadas y después tomate las pastillas, para mañana ya no tendrás rastro alguno de la pelea –Sonrió y se puso de pie– Me voy, tengo que hacer la tarea de historia.

Ron hizo una mueca de desconcierto ante lo último. Su renuencia a las medicinas quedó de lado.

– ¿Te das cuenta de que esa tarea es para la próxima semana verdad?

– Si, lo se. ¡Tengo solo una semana para hacerla! –Hizo una mueca de descontento, pero de inmediato sonrió-. Me voy, hasta mañana. Y ya deja de meterte en problemas. –Agregó desde las escaleras.

Ron se puso de pie para refutar eso último, pero no alcanzó a decir nada y vio como Hermione se perdía en el hueco de las escaleras.

Hermione era una chica especial e intrigante; tenía una forma de ser muy diferente a absolutamente todas las personas del colegio, era valiente, muy valiente, tenía el coraje para enfrentar las injusticias, tenía una inteligencia tremenda y un alto grado de responsabilidad; además, tenía el humor para volver a ser niños y ponerse a combatir con tierra –sonrió con la tierra de su cabeza aun recordándoselo– era simplemente magnífica. Y a eso se le añadía que era la persona mas terca que había conocido antes, casi le llegaba al mismo grado de terco que era él.

Pero aunque fuera todo eso, también se percató de algunas otras cosas. En varios momentos del día pareció distante, perdida entre sus pensamientos, triste, con su mente dentro de recuerdos que siempre eran mejor olvidados en la memoria. Ella escondía algo, definitivamente ella escondía algo que la hacía sufrir, sufrir mucho.

Tomó los cuatro frascos en sus manos y sonrió. Seguramente eso sería una mejor solución que el pedazo de carne que pensó ponerse sobre el ojo.

Continuará...


Este fue por completo nuevo en la historia, ¿que tal?

ya saben, para lanzar insultos, golpes, recordadas de... (uds saben) o para decirme que a pesar de rehacer todo esto me mandan un chocolatito o un beso, o ya de perdis un ron para mi solita xD siempre pueden hacerlo a través de un review, lo harán¿?

Cuidense, nos vemos.

XOXO
rosa . chocolate