Disclaimer… Los personajes pertenecen a JKR Para gran alegría suya, yo solo juego un poco con los personajes. :P

Hola de nuevo!

Disfruten!!


Capítulo 8 – Amenaza y reencuentro

El sufrimiento a veces atrae felicidad, solo desearía que esa felicidad pudiera ser permanente.

Hermione salió de la biblioteca después de conseguir el libro de la segunda guerra mundial que necesitaba leer para terminar su tarea. Con el libro en mano se le antojó ir a orillas del lago para poder leerlo.

Estaba sentada a orillas del lago con en libro en sus piernas y una manzana en la mano. Había elegido esa como su parte favorita del colegio. Era especialmente tranquila para pasar el rato y leer muy a gusto. A pesar del viento gélido y del frío que tenía le gustaba estar ahí, sencillamente se sentía felizmente tranquila.

Aunque su felicidad y tranquilidad iniciaban con unos ojos azules electrizantes que cada vez que los veía parecían hipnotizarla y acelerarle el corazón para después pararlo y de nuevo iniciar; y terminaba con el contacto cálido de unas manos por sobre su cuerpo. Sentimientos y sensaciones que jamás antes había conocido empezaban a perturbarle la mente.

Dio una mordida a su manzana con los tonos carmesís inundando sus mejillas. Dio vuelta a la hoja horrorizada; leía las cifras exorbitantes de los millones y millones de personas que habían muerto a causa de una maldita guerra que ni siquiera habían declarado ellos sino sus tontos gobernantes con ansias de grandeza, de poder. Y toda esa guerra fue iniciada por unos pocos para después inmiscuirse todo un mundo para darle fin, pero con ello también fue el fin de pueblos enteros, de ciudades enteras, vida o muerte era lo único que existía en ese tiempo.

Vida o muerte. Vida o muerte. Vida o muerte.

Resonó en su cabeza varias veces. Le recordó tanto a su situación...

– ¡Vaya! Al fin veo a Granger sin Weasley –Una siseante voz le hizo hacer una mueca de asco. Dio la vuelta a la hoja.

– ¿Qué quieres, Malfoy?

– Nada, yo solo estoy paseando por mi colegio. –Respondió sentándose a un lado de Hermione; ella se movió incomoda lejos de él.

– Molestando por el colegio, querrás decir. –Soltó dándole una mordida a su manzana. Quería alejarlo a patadas de ella, había algo en él que le caía terriblemente mal, era como un sentimiento de autoprotección que le decía que se alejara de él, que solo provocaría daño y maldad su presencia.

Malfoy no contestó, solo se quedó ahí sentado sin decir nada. Hermione siguió pasando hojas pero ya no las leía, simplemente estaba a la espera de que él se fuera, ella había llegado primero, ella tenía el derecho de quedarse ahí, no se iría solo porque él llegó a molestar.

El viento helado que llegaba desde el lago lo hacía con una tenue brisa de agua que congelaba aun más el cuerpo; Hermione se afianzó la bufanda al cuello y la chaqueta mas al cuerpo, no quería enfermarse.

– ¿Sabías lo difícil que es encontrarte? –Preguntó Malfoy de pronto y Hermione por primera vez volteó a verlo. ¿De qué rayos estaba hablando?– Si, tus archivos son demasiado confusos.

Hermione realmente perdió el hilo de las ideas.

– Primero fue difícil encontrar tus documentos en los archivos del colegio, tenían una especie de clave encriptado que me lo impidió –El corazón de Hermione empezó a dar unos latidos dolorosos y rápidos; un calor inundó su pecho. ¿Para qué Malfoy querría sus archivos?– Pero teniendo influencias entre alumnos de Ravenclaw (la casa de los cerebritos) fue fácil conseguir a un Hacker que los obtuviera para mi.

Hermione lo dejó continuar con su monologo, no estaba diciendo todo eso porque si, había un punto al cual quería llegar. Y ella lo quería escuchar ya.

– Cuando leí tus archivos me di cuenta de que son sorprendentes. Haz pisado colegios en todo el mundo; desde Japón hasta los Estados Unidos. Fue realmente increíble –Sonrió de medio lado, una sonrisa siniestra, que no presagiaba nada bueno–, pero revisándolos detenidamente me di cuenta de algo interesante. Entre las escuelas donde estuviste en Estados Unidos estaba marcado dos meses en Yale. –Hermione palideció, ¿por qué rayos los agentes del SIS habían puesto Yale?– Y yo me pregunto ¿cómo es que una estudiante de nivel preparatoria entraría a una universidad a los quince años? Además, no hablamos de una simple universidad, ¡hablamos de Yale!, si sabes lo que quiero decir…

Malfoy sonrió triunfador. Hermione volteó la vista, pusieron a Yale seguramente porque tenían la clave de esa escuela y la necesitaban para los papeles. Lo mejor hubiera sido poner una maldita escuela para todos sus cursos. Pero querían darle la oportunidad de poder hablar de algo real en el colegio, algo real como de todos los lugares que había visitado, pero sin poner la escuela real. Mala idea, resultó ser una mala idea.

– Me di a la tarea de buscar más. Y, ¿sabes a dónde me llevó toda la investigación? –Malfoy incitaba a que Hermione le diera una respuesta, cosa que no logró. Una porque Hermione estaba paralizada, otra, porque no quería decir mas de lo que probablemente ya sabía–. De una manera sorprendente llegué a los archivos del Servicio de Inteligencia Secreto, del SIS.

Hermione palideció por completo, y sus pulmones empezaron a batallar para contener el aire, su corazón empezó a bombear más rápidamente la sangre a su cuerpo. Estaba asustada.

– Ya sabes, un Hacker siempre puede entrar a donde sea –Malfoy sacó una carpeta negra de debajo del abrigo que llevaba y empezó a ojearla. Hermione se sintió desfallecer, dejó el libro a un lado y se quedó viendo fijamente a esa carpeta–. La mayoría de las cosas no tengo idea de a que se refieren. Marcan medicamentos, investigaciones y cosas científicas que nunca he entendido, pero, ¿sabes qué es lo interesante? –Detuvo el paso de las hojas en una en especifico y le mostró un pequeño párrafo que resaltaba por el color amarillo del marca texto que se había usado sobre él– Esta nota de un atentado en Bulgaria que sufriste hace menos de dos semanas. –Sonrió de nuevo cerrando la carpeta–. Si, realmente interesante.

Hermione no sabía realmente cuánto sabía Malfoy y qué tan peligroso se volvería, eso era realmente lo que la hacía sentirse vulnerable.

– Como sabrás, siempre se deben de contar con conocidos dentro del bando bueno, pero también en el bando malo. Y mi familia los tiene. Hice una llama y me enteré que tienes un pasado ligado al Señor Tenebroso desde antes de que tuvieras uso de razón. Y ese pasado te convierte en la última pieza del rompecabezas que necesita para renacer.

Malfoy tenía una sonrisa perversa en el rostro, seguramente el sufrimiento que se estaba formando en la cara de Hermione era como un deleite para los sentidos de Malfoy, no había mucha duda.

– Hay personas que te están buscando por todas partes, no precisamente para saludarte –Continuó con su perversa sonrisa. Hermione estaba trastornada por las palabras― Si yo doy un chivato a las personas correctas, no dudes que terminaras en una celda a manos de aquel Señor Tenebroso que viene a regresar las cosas a un orden antiguo donde los nobles estaban por encima de la escoria.

Malfoy con sus palabras y su mirada quiso decir de la escoria como tú, como los de este colegio, por encima de aquello que no son como yo… Hermione estaba segura que esas palabras son las que Malfoy quería agregar.

Pero no era momento de pensar en él. Era momento de pensar en ella, en todos.

– ¡Cállate, Malfoy! ¡No sabes lo que puedes provocar! –Hermione se puso de pie dejando que la manzana cayera de su mano hasta quedar tendida en el suelo y empezar a rodar rumbo al lago. Sus lágrimas querían salir desmesuradamente, una aprensión en el pecho la sometía–. Puede haber… puede haber… ¡Puede haber una catástrofe, Malfoy! –Solo pensar en ello la llevaba a una cólera enorme, pero también a un abatimiento desolador.

– Lo del lunes no se iba a quedar así… –Su voz era sucia y áspera mientras se levantaba, no le importaba lo que acababa de escuchar–. Aunque tengo que admitir algo, no pensé en encontrar algo así cuando empecé a investigar, creo que esto resultará muy divertido, mucho muy divertido. –Soltó una risa que congeló a Hermione–. Si no quieres que nadie se entere tendrás que hacer lo que yo pida –Sonrió de medio lado como si todo lo que acababa de decir solo fuera una charla banal, común, corriente y no con la magnitud de lo que realmente significaba o tal vez esa magnitud solo la veía ella y no él–. Y no le digas nada a nadie o haré una llamada.

Hermione se quedó ahí, con el viento colándose bajo sus ropas y removiendo su cabello hasta dejarlo desordenado. Sus labios querían soltar todos los improperios y maldiciones que conocía y dejar que su garganta soltara un grito que la desgarrara; sus ojos querían empezar a soltar todas las lágrimas de una vida que se podía echar a bajo por un tonto adolescente de preparatorio que no tenía idea de lo que sus acciones podía provocar, ¿o si?

––

Caminó desolada por mas horas de las que se dio cuenta, hasta terminar refugiándose entre las frías paredes del edificio de la biblioteca. Por una extraña razón encontró la puerta abierta, pero no le importó lo inexplicable del caso, lo agradecía, la biblioteca siempre la hacía sentir bien.

Dentro de ese espacio donde nadie más se encontraba sus ojos arrojaron todas las lágrimas que podían y sus piernas empezaron a reclamar un avance más rápido y continuo; trataba de alejarse de lo que hacía unas horas había pasado.

Cuando su cuerpo sintió la dureza de la pared en su espalda y el viento gélido a su alrededor se sintió realmente sola, exactamente lo que quería, lo que necesitaba para sacar toda esa frustración, miedo, enojo de su sistema.

Pero encontrarse con Ron jamás estuvo en sus planes, pero al final lo agradeció, la sutileza de sus palabras, la delicadeza de su voz al hablar, la profundidad de sus ojos y la sincera preocupación en ellos, la suavidad de su mano rozando su mejilla, la fuerza de sus brazos sosteniéndola y la protección de su abrazo. Si, al final había agradecido enormemente encontrarse a Ron.

Lo que no esperó fue encontrarlo a él.

Lo observó con ojos vidriosos y lágrimas iniciaron un recorrido que ese día habían repasado mas veces de las que desearía. Tenía una cara tan familiar, unos ojos verdes esmeralda que traspasaban su mirada por unos lentes redondos, facciones exactas que aun guardaba en la memoria, y la cicatriz, como sello característico, se hallaba como siempre en un intento de ser disimulada por el flequillo de la frente.

Era él, definitivamente era él, el único con capacidad de entenderla, de protegerla, de quererla… Empezó a sonreír como una idiota y sin siquiera pensarlo dos veces se aventó a su cuello. Él, algo consternado, correspondió.

Era tan reconfortante sentir su presencia. En cuanto lo vio y reconoció, sus sentimientos se desbordaron. No comprendió por qué él estaba ahí, pero no le importó, lo agradeció. Tenían más de seis años sin verse y realmente lo llevaba extrañando cada día de esos años.

– Hermione… Hermione, ¿Eres tú? –Preguntó abrazándola con mayor intensidad– ¿Realmente eres tú?

Sus lágrimas y sollozos le impidieron articular palabra, solo se aferraba al chico que conocía desde pequeña, un chico pelinegro, con unos lindos ojos y una sonrisa que muy pocas veces mostraba. El chico que ella recordaba no era tan diferente en comparación con el que tenía enfrente, lo notaba más alto, llevándole mínimo diez centímetros, su cabello mas largo de lo usual y su físico mejoraba un poco, aunque seguía igual de flacucho que antes. Su rostro parecía intacto, su cicatriz en forma de rayo se mostraba a lo alto de su frente marcándolo de por vida.

Después de ser reconfortada en sus brazos se tranquilizó y se separó un poco, pero sin romper el abrazo, los ojos de él denotaban una inmensa preocupación.

– ¿Qué haces aquí? –Escuchar el tono preocupado y tenso de su voz era como recordar el pasado y sentir como si nunca hubiera transcurrido el tiempo.

– Harry, han pasado tantas cosas desde la última vez que nos vimos… –Seis años eran mucho.

– ¿Por qué no he sabido de ti? –Preguntó Harry rozando su mejilla con el dorso de su mano borrando rastros de las lágrimas derramadas.

– Lo tengo prohibido, las medidas de seguridad se han intensificado –Se justificó viéndolo a los ojos sintiendo una calidez inmensa al recibir una sonrisa de aceptación.

– Te entiendo, yo también vivo en eso, pero vuelvo a preguntar, ¿Qué haces aquí?

– Aquí estudio –Una sonrisa de satisfacción se abrió en torno a la cara de Harry antes de contestar.

– Es obvio, y no me refiero a eso –Hermione quiso decir Lo sé, pero se contuvo– Quiero decir que ¿Por qué? ¿Qué fue lo que te trajo aquí?

– Yo… preferiría decirlo después –Pidió dulcemente y volteando la cara.

– Está bien –Concedió Harry, no podía obligarla a nada. Al menos, no aun.

– Harry, ¿por qué no sabía que estudiabas aquí? –Preguntó Hermione para cambiar de tema y porque realmente quería saberlo. La tristeza de su voz fue obvia, pero es que de haberlo sabido hubiera escogido Hogwarts como su colegio desde hacía mucho tiempo antes.

– Son pocos los que conocen esa información. Las medidas de seguridad son muchas. –Harry agachó la cabeza mientras hacía una pequeña mueca de descontento.

– ¿Por qué no podemos ser adolescentes normales, Harry? –Preguntó separándose de él y abrazándose a sí misma con sus brazos.

– Porque no lo somos… –Respondió Harry volviéndola a abrazar.

– Ejem, ejem –Un carraspeo los interrumpió haciéndose notar.

Hermione se separó de Harry y se dio la vuelta. Ron estaba cruzado de brazos con el entrecejo fruncido y una mueca en el rostro. Se veía… enojado podría ser una palabra bastante pequeña para reflejar lo que mostraba. Aunque mas que enojado tal vez confundido era como estaba. Hermione no supo el por qué, pero terminó sonrojándose levemente.

Hizo una tonta mueca y saludó con la mano a Ron; sabía que era una estupidez hacerlo, pero quería que se relajara y quitara ese enojo de su rostro. Hermione sonrió ampliamente hacía Ron y él, milagrosamente, le sonrió también; suspiró y agachó la cabeza rompiendo el amarre de sus brazos dejando caerlos cada uno a cada lado de su cuerpo, volvió a levantar la vista y su mirada volvía a ser normal, conocida.

– ¿Sería posible que…? –Pedía explicaciones por segunda vez en una noche, ¿debería decirle la verdad o una simple explicación bastaría? Ron golpeó a la nada eliminando la pregunta del aire– Olvídenlo, creo que ya no deseo saberlo. –Se sentó en el suelo y tomó el trapo que ocupaba para su trabajo de limpieza.

Hermione alzó una ceja desconcertada, ¿Qué le pasaba? Volteó a ver a Harry quien encaramó sus hombros en señal de que no sabía qué pasaba. Caminó hacía ella y pasó un brazo por sus hombros.

– No te preocupes, él siempre ha sido muy extraño –Le susurró y Hermione sonrió débilmente. Si, Ron era muy extraño, más extraño que cualquier persona que hubiera conocido jamás.

Ron se dio cuenta de su cuchicheo y los volteó a ver molesto, tomó otro trofeo y lo talló energéticamente, Hermione estuvo segura por un momento de que lo rompería, aunque no sucedió.

– Ron –Llamó Harry, el pelirrojo volteó no muy feliz–, ¿en qué consiste tu castigo?

– Limpiar todos los trofeos de Slytherin –Respondió amargamente.

– Puaj –Soltó Harry acompañado de una mueca de asco–. Eso es peor que limpiar los baños.

Hermione le dio un codazo a Harry.

– Gracias por los ánimos, amigo –Contestó Ron, dándole un énfasis y significado diferente a la ultima palabra.

– De nada, de nada –Jugó Harry– Y, ¿me vas a decir por qué te castigaron?

Hermione palideció, no quería que Harry se enterara de lo ocurrido, no ahora, no de ese modo, no por Ron.

– Pues…

– Harry, vete –Interrumpió Hermione soltándose del abrazo de Harry.

– ¿Eh? –Soltaron los dos chicos.

– Harry, vete –Repitió Hermione apuntando al pelinegro– Ahora –Afianzó.

– ¿Por qué? –Preguntó desconcertado.

– Vienes cansado de no se donde y solo estás interrumpiendo a Ronald que quiere terminar con su castigo antes de que la media noche caiga –Aseguró lo mas seria y segura posible.

– Tú… estas rara –Aseguró– ¿Irás conmigo? –Preguntó un segundo siguiente.

– No –Hermione no tuvo que pensarlo mucho, ella debía de decirle lo que había pasado el primer día o se molestaría mucho, así que necesitaba hablar con Ron antes de que él pudiera hablar con Harry.

– Hermione…

– No –Le interrumpió Hermione con una mirada mandona en el rostro, una mirada que le salía muy bien– Harry, por favor –Suplicó, Harry alzó una ceja desconcertado y vio pausadamente a Hermione y luego a Ron una y otra vez– Vete– Repitió, Harry seguía confundido– Ahora –Mandó mas fuerte y seguramente. Harry hizo una mueca pero se rindió.

– Acabo de llegar y no se muchas de las cosas que pasaron en la semana, no se que traigan ustedes dos, pero lo averiguaré, sabes que lo haré, Hermione. –Aseguró Harry ahora siendo él quien apuntaba a Hermione.

– Lo se, Harry –Lamentablemente, lo sé… Susurró en su mente.

Harry cruzó los brazos por encima de su cabeza, subió y bajó sus hombros restándole importancia al asunto, por el momento.

– Bueno, ya me tendrás que decir que pasó toda la semana, y la querré con detalles –Hermione volteó la cara y se sonrojó, detalles significaba cada segundo de la semana, ¡claro que no le diría todo! Lo primero que llegó a su mente fue la imagen de la fuente. ¡No le diría eso!

Después llegó la imagen de Malfoy. Su cuerpo tuvo un escalofrío, no, no quería que se enterara de eso ni que había estado llorando apenas unos segundos antes de que llegó, también de eso tenía que hablar con Ron.

– Ya vete, Harry –Dijo Hermione y con la fuerza de su cuerpo volteó a Harry y empezó a empujarlo para que caminara rápidamente.

– Ya, ya, cálmate. Ya me voy.

Lo vio alejarse con prontitud, aunque la verdad quería correr e irse con él; había tantas cosas de las que quería hablar y solo él podría comprenderlas y solo él podría confortarla.

– Si que eres extraña. No logro comprenderte –Escuchó la voz de Ron a sus espaldas.

Se volteó y lo encontró a solo medio metro de ella.

– ¿Por qué lo dices? –Logró preguntar.

– Dos segundos antes de que llegara Harry llorabas amargamente y ahora hasta sonríes sin más –Llevó una mano a sus labios, una sonrisa los enmarcaba. Ni siquiera se había percatado, pero es que el sentir a Harry cerca lograba eso y más. Hacía años que no tenía a su mejor amigo, a su hermano, tan cerca como esa noche.

Hermione reprimió su sonrisa.

– No es que me moleste –Soltó Ron y se sonrojó levemente, Hermione dejó de reprimir sus labios, además de que ahora volvía a sonreír pero no por Harry, si no por él. Ron volteó la vista antes de hablar– Digo, me refiero a que es mejor verte sonriendo que llorando.

Se dio la vuelta para regresar con los trofeos. Hermione lo siguió y tomando un trapo del montón y un trofeo de la fila empezó a frotar el dorado metal.

– ¿Qué haces? –Preguntó desconcertado Ron.

– Creo que eres inteligente, dedúcelo –Soltó Hermione mordazmente. Ok, no era su intención hacerlo, pero es que con Ron se volvía tan… tan… ¿fluido? ¿normal? ¿agradable?

– Sé que es lo que estás haciendo –Respondió rodando los ojos– Me refiero a ¿Por qué?

– Muy simple –Aseveró Hermione– Yo fui la causante de tu pelea, yo soy quien debería de limpiar la mitad de todo esto –Declaró y Ron estaba a punto de replicar, solo que ella lo acalló– Y no te estaba diciendo para buscar tu aprobación, solo te estaba avisando.

Ron se quedó con las palabras en la punta de los labios, tuvo que tragárselas. Sonrió soltando el aire. Hermione volteó a verlo, seguramente estaba loca, pero esa sonrisa era hermosa, de medio lado, mostrando parte de su dentadura, con la cabeza agachada y el cabello cayéndole por sobre su cara y con los ojos cerrados negando insistentemente. Si, era simplemente hermoso.

– Estás loca –Declaró Ron y continuó limpiando en silencio.

––

No hubo más interrogatorio, ni siquiera para tratar de averiguar quién era Harry para ella o ella qué era para él. ¡Nada! Solo se escuchaba el rechinido de los trofeos e insignias que se hacían más brillantes a cada pasada del trapo.

Cuando solo faltaba una cuarta parte de todos los trofeos Hermione se tomó el valor para hablar, necesitaba rogar para que lo pasado esa noche quedara solo entre ellos.

– Ronald –Le habló, él hizo una pequeña mueca, aun no le agradaba que le dijera por su nombre completo, pero ya no replicaba, empezaba a acostumbrarse– ¿Puedo pedirte un favor? –Ron volteó hacia ella.

– Depende –Enunció– La verdad es que no me gusta matar personas.

Hermione soltó una risita y rodó los ojos.

– No te preocupes, no estaba pensando en un asesinato –Aunque… La imagen de Malfoy por lo menos golpeado soltó a su mente. No se dijo a si misma, no inmiscuiría a Ron mas de lo que ya había estado, no quería ocasionarle mas problemas.

– ¿Entonces?

– ¿Crees que…? –Se puso nerviosa, ¿Por qué era tan difícil pedirle? Eran solo unas cuantas palabras para que Harry no se enterara de nada, bueno, lo que pasaba es que tenía miedo de sacar de nuevo ese tema y el hiciera preguntas que ella no quería contestar.

– ¿Creo que…? –Impulsó a que continuara.

Tomo aire antes de decirlo.

– ¿Crees que podría quedar entre nosotros lo que pasó esta noche? –Preguntó mordiéndose el labio inferior– No quiero que Harry se entere –Agregó.

Ron se quedó pensativo por un segundo con la vista al techo.

– Está bien. –Respondió mas pronto de lo que Hermione esperó y eso la desconcertó.

– ¿Así nada mas?

– Si.

– ¿Por qué?

– Porque esperaré a que tú me digas lo que pasó –Aseguró tomando un trofeo mas entre sus manos y continuando con su labor de limpieza– Porque tendré la explicación, ¿cierto? –Se detuvo con el trapo y se quedó con la vista fija sobre ella.

Hermione bufó ruidosamente. Estaba atrapada, era decírselo a Harry o decírselo a Ron. Harry podría romperle la cara a Malfoy y después contárselo al SIS, lo que ocasionaría realmente muchos, muchos problemas; Ron… bueno, no tenía idea de qué podría hacer él, pero no debía de ser tan grave.

– Si, tendrás la explicación –Confirmó.

Continuaron limpiando hasta que Hermione recordó algo.

– Y lo que pasó el lunes…

– Tampoco se lo diré –Lo cortó él sabiendo lo que quería– Pero tengo que decir que solo necesita estar media hora en el salón de clases mañana para enterarse, si no es que ya lo hizo –La previno y Hermione decayó.

– Lo sé, se lo tendré que decir mañana –Aseguró. Ron tenía una mirada de confusión en el rostro y Hermione sabía exactamente por qué. Era simple, ella la tendría si las preguntas de por qué, cómo y de dónde conocía a Harry también se albergaran en su cerebro.

Continuará…


mmm... me quieren matar¿? cambie el como se dieron las cosas de la amenaza de Malfoy y eso porque lo que había hecho antes con un tono sexual-fisico simplemente no era lo apropiado para la historia, no iba por ahi la cosa.

asi que lo cambie, aun asi me querrán aunque sea un poco¿? *_*

tengo que decir que me gusto como quedó (:

y ya saben: para lanzar insultos, golpes, recordadas de... (uds saben) o para decirme que a pesar de rehacer todo esto me mandan un chocolatito o un beso, o ya de perdis un ron para mi solita xD siempre pueden hacerlo a través de un review, lo harán¿?

Cuidense, nos vemos.

XOXO
rosa . chocolate