Disclaimer… Los personajes pertenecen a JKR Para gran alegría suya, yo solo juego un poco con los personajes. :P

Hola, hola. Lo sé, lo sé. quieren matarme, descuartizarme y echarme como comida para los perros U_U promeí subir la semana pasada, pero es que fanfiction no dejaba hacerlo, lo juro!! creo que el miercones se reestableció el asunto, pero yo me super ocupe y luego quise terminar bien el nuevo nuevo capitulo, para ya subirlo.

NOTA: los 10 anteriores capitulos que eran del fic original se han convertido en 12. como¿? no tengo idea. asi que: con el cap 13 regresamos con la historia :D

Disfruten!!


Capítulo 9 – Emboscada y huida.

Hermione trató de cumplir su promesa y decirle a Harry lo que había pasado con Malfoy el primer día. Para su sorpresa, el sábado por la mañana ya estaba enterado de todo y hasta con detalles, aunque unas que otras exageraciones, también.

Tuvo que soportar una pequeña reprimenda sobre el hecho de conseguir una pelea el primer día de clases en una escuela nueva y con un sermón; Hermione no hizo más que rodar los ojos y lo ignoró olímpicamente. Aunque empezó a gritar cuando a Ron le soltó toda una sarta de felicitaciones y preguntas sobre lo bien que se había sentido golpear a Malfoy.

Menuda forma de cambiar de actitud siendo que la noche anterior casi lo mataba con la mirada porque había quedado castigado. Hermione quiso golpearlo ahí mismo, pero no lo hizo, Harry realmente era una persona muy importante para ella.

Se conocían desde que tenían poco más de dos años de edad, se criaron juntos, iban a la misma escuela siempre hicieron todo juntos, excepto cuando decidieron que él iría a un colegio y a ella no se lo permitieron.

El domingo, a orillas del lago, aguardando la calidez de la noche, Hermione estaba recostada en el césped con Harry a un lado. Se sentía feliz de tenerlo cerca, simplemente feliz de saberlo junto a ella por el tiempo que el destino les deparase.

– Hermione… –Escuchó el susurro de Harry a su lado.

– ¿Uhm? –Masculló Hermione quedamente, la tranquilidad del lugar le estaba provocando un delicioso sueño.

– ¿Ya me vas a decir qué pasó esta vez para que decidieran recluirte en Hogwarts? –Preguntó de golpe. Hermione se enderezó un poco sosteniéndose sobre su codo para ver directo a Harry; no había cambiado nada, cuando asuntos de ese tipo se trataba jamás se iba por las ramificaciones ni lo blandito, se iba directo a lo que quería saber.

Hermione lanzó un largo suspiro y se tomó unos segundos antes de contestar. Era un recuerdo que, a pesar de su deseo de borrarlo de la memoria, sus sueños y miedos de una nueva afrenta no le permitían olvidar.

– Un ataque… –Susurró. Tenía que contárselo, lo prometió unos días antes.

Harry se sentó a su lado e exhalo el aire de sus pulmones mientras tomaba las manos de Hermione entre las suyas, conocía la mirada triste y asustada de ella tan bien, que la reconoció de inmediato.

– Estábamos al sur de Bulgaria, todo parecía estar tranquilo, hacía meses que no había señal alguna de malos presagios. Hasta pensé que al fin me dejarían volver a Londres… –Soltó una risita dolorosa– volver a hablar contigo. –Hizo una nueva pausa y cerró sus ojos recordando con nitidez, antes de decírselo– De hecho de eso íbamos platicando camino a casa…

Bulgaria era un lugar lindo, la ciudad le agradaba, y más le agradaba el hecho de llevar cuatro meses sin cambiar de residencia. Eso podría significar muchas cosas…

Deseaba regresar a su país, llevaba casi seis años en cualquier lugar, excepto en aquel que consideraba su hogar. Y ya que las cosas parecían haberse apaciguado bastante, quien sabe, tal vez al fin le harían caso de regresar. Con una vez más que lo intentara no perdía nada.

Durmstrang, la escuela a la que asistía, era un internado un tanto ostentoso. Según tenía entendido, a ella asistían los hijos de los más ricos del país. Todo sería perfecto si no fuera porque la mayoría de los más ricos del país fueran en muchos aspectos de los peores y más peligrosos.

La acababan de recoger de la escuela; no la consideraban tan segura como para dejarla los fines de semana. La lujosa camioneta que los trasportaba era exagerada si lo que querían era pasar desapercibidos. Además de que una Hummer no debería ser utilizada en las estrechas calles de la ciudad.

Hermione aún estaba molesta por la elección del trasporte. Desde el momento en que vio dirigirse esa camioneta a donde se encontraba, rogó porque no fuera por ella, eran demasiados los estudiantes que se encontraban cerca, y verla subirse a un monstruo como ese no sería algo bueno para su ya gran lista de cosas que los estudiantes odiaban de ella. Pero la dulce voz de Tonks le confirmó sus sospechas al pedirle que subiera.

Nymphadora Tonks era la más joven agente que existía en el servicio, y su belleza no pasaba desapercibida para nadie. Sus definidas facciones enmarcaban su pequeño rostro que siempre se presentaba risueño y feliz, su cabello, preferiblemente de un color rosa, se alzaba por encima de sus hombros. Su pequeña figura y sus características, propias de una dama, no lo eran cuando se presentaba en un combate, convirtiéndose en un arma mortal.

Hermione subió muy seria, ya habían pasado más de quince minutos y no había dicho nada, hasta que Tonks decidió ser la que rompería el hielo.

No me vas a agradecer por el espectacular medio de transporte que conseguí hoy.

Hermione bufó, ¿Agradecerle?, ¿Agradecerle qué?, ¿Qué la haya puesto en evidencia frente a toda la escuela que de por si ya la consideraba de la mafia como todos ellos?

En verdad es fascinante este bebé. Corre a una velocidad increíble, a pesar de lo que se puede pensar de su tamaño.

¿Por qué este… tanque…, Tonks? ¿No podías venir en algo más… más… normal?

¡Claro que no! –Su entrecejo se frunció y se corrió unos centímetros alejándose de Hermione, se sintió ofendida– Es mucho el tramo a recorrer, no iba estar dos horas dentro de una carcacha pudiendo disfrutar de la velocidad de esta maravilla.

¡Bah! Si querías rapidez le hubieras pedido el Jet a Silvester –Dijo Hermione sarcásticamente, pero la cara de Tonks empezó a tomar un matiz carmín en las mejillas que la delataba–. ¡Oh cielos! ¿Se lo pediste?

Vamos Hermione, hace meses que no hay algo de acción, quiero sentir un poco adrenalina en la sangre.

Así que te gustaría que nos atacaran, ¡vaya buena protectora! –Hermione se cruzó de brazos y lanzó su mirada por la ventanilla observando como iban dejando poco a poco las diminutas calles que conformaban la ciudad.

No te enfades, he estado aburrida y tenía ganas de manejar el X-1, es el nuevo BMW del cielo y acaba de llegar a las instalaciones… –Los ojos de Tonks demostraban un brillo de ilusión que solo ella podía tener por solo pensar en volar– Lástima que no pude conseguirlo…

No es que me enfade Tonks, pero enserio que… –Estaba dispuesta a regañarla un poco, pero la cara de Tonks arrepentida y algo triste, se lo impidió– Bueno… dime ¿Por qué no trajiste el jet?

Porque Sil me hizo darme cuenta de que no habría donde aterrizar –Su rostro parecía decepcionado– Hace meses que no he podido manejar un jet, ni nada que pueda alcanzar mayor velocidad de 180 km/hr, hace meses que no me muevo, a no ser cuando vengo a recogerte. ¡Anda! No seas aguafiestas y déjame disfrutar de estos únicos momentos de diversión.

Hermione se dio por vencida, quería mucho a Tonks como para enojarse con ella, ya se había convertido en algo así como su hermana mayor. Llevaban seis años juntas, la primera misión de Tonks al entrar a las líneas del servicio secreto fue estar en el grupo de protección de Hermione. Desde ese entonces no se separaban para nada; ya le habían ofrecido otras misiones a Tonks, más interesantes, peligrosas y, para ella que le gustaba sentir la adrenalina, espectaculares. Pero siempre las rechazó, y Hermione, aunque sintiéndose muy egoísta, agradecía que se quedara.

Pero si tú ni siquiera estás manejando –Apuntó a decir Hermione unos segundos después, percatándose de eso.

¡Ah! Es que estamos esperando salir de la ciudad, tú sabes, no creo que me guste tener algún percance hoy.

Hermione sonrió, Tonks era muy propensa a los accidentes, demasiado de hecho. Tenía una larga lista de "aventuras" que terminaban muy, muy mal y con algunos cuantos desastres. Los autos destruidos no serían mucho problema si fuera en una misión, el problema era que simplemente los tomaba para sentir la velocidad máxima que pudiera alcanzar, pero ocasionalmente no lograba controlarla. Los percances llegaban antes de sentir la velocidad, como había pasado con el Lamborghini gallardo, y vaya que destruir ese auto era una cosa difícil.

Aja, eso y que Ojoloco te sentenció que otro incidente más y te quitaría tu licencia de conducir permanentemente.

Tonks hizo una mueca, pero no contestó nada, sabía que era verdad.

Pasaron varios minutos en silencio. Hermione veía por la ventana como las grandes paredes de piedra se iban perdiendo para dar vista a la vegetación que se acrecentaba a cada kilómetro recorrido. Su mente retomó la idea que tenía antes de que llegaran por ella, tratar de regresar a Londres. Podría ver como estaban las cosas con Tonks antes de aventurarse a consultarlo con sus padres.

Tonks, ¿puedo preguntarte algo?

Ya lo hiciste –Seguía algo molesta por el desprecio hacia el trasporte, pero Hermione hizo un puchero, aquel que tan bien conocía podía mejorar las cosas– Está bien. ¿Qué fue?

Hace mese que no hay ningún atentado ¿verdad? –Intentó empezar poco a poco para llegar a lo que en verdad quería.

Así es.

Últimamente he estado pensando…

Tú siempre estás pensando –Una risita sarcástica de Hermione fue su respuesta ante ese hecho irrefutable.

He estado meditando algo específico –Aclaró Hermione y se puso frente a Tonks para llegar al meollo de todo– Hace meses que no ocurre algo realmente grave.

Porque hemos estado protegiéndote muy bien.

Sus cuidados son maravillosos, aunque a veces excesivos. –Precisó Hermione, recordando innumerables escapes por tan solo una llamada sospechosa– Ya no hay tanto peligro en el ambiente así que…

Claro que no hay tanto peligro, mira nada más que maravilla de agente está a cargo de tu cuidado –Se pavoneó de sus capacidades con la enorme sonrisa que la caracterizaba.

¡Tonks! Déjame terminar por favor –Exigió Hermione algo alterada, Tonks asintió retomando la compostura– Mi pregunta es, ¿Crees que tenga posibilidades de convencer a mis padres de regresar a Londres?

Tonks no pudo contestar de inmediato, la tomó por sorpresa esa pregunta. Asumió la compostura que un adulto debería tener, aunque eso le llevara un gran esfuerzo, y empezó a meditar sobre eso.

Lo que tú quieres es volver a verlo, ¿cierto? –Preguntó Tonks, conocía muy bien a Hermione y la historia que involucraba a Harry. Hermione asintió con una sonrisa, tal vez le darían el sí– No lo sé, tendrías que… –Se interrumpió al darse cuenta de que la velocidad de la camioneta disminuía poco a poco– ¿Hay algún problema?

Llamó al chofer, quien siguió en su trabajo hasta detenerse por completo a un lado de la carretera.

Sí… –El hombre que hacía de su chofer se dio media vuelta y les apuntó con lo que parecía ser una pistola 9 mm especial, con silenciador– O por lo menos para ustedes, los habrá.

Las dos se quedaron sin habla, y antes de que Tonks pudiera pensar en un plan o hacer algo para salvarse, la puerta del lado de ella se abrió.

Si me hacen el favor de salir –Un hombre encapuchado y vestido todo de negro las amenazó con un arma semiautomática.

Tonks se volteó para abrazar a Hermione y la jaló lentamente para salir, protegiéndola a todo momento. Su bajar fue lento, para no provocar que algo malo pasara, estando fuera de la camioneta vieron ante sus ojos como mas de diez personas, todos con enormes ropajes negros y encapuchados con mascaras siniestras, las rodeaban.

Estando ahí, acechadas, recordó lo que era sentirse vulnerable y temerosa de lo que les depararía el futuro… Y pensar que su cabeza estaba haciendo recién planes para regresar a su casa.

Hermione buscó instintivamente, como siempre que una situación peligrosa y preocupante se presentaba ante ella, su dije de mariposa que colgaba de una cadena de oro en su pecho. Necesitaba saber como estaba su sistema; su ritmo cardiaco no debía subir más de lo debido y sus niveles de no debían sobrepasar el límite. Y eso solo lo sabría con su dije, ese que tenía desde los dos años para cuidarla, y el cual le avisaba cuando requería correr con un doctor… con sus padres.

¡Sabía que no podía confiar en Mundungus! –Bramó Tonks solo para ella, pero el conductor, que ya se había bajado, la escuchó y empezó a reírse.

Tienes razón, no debiste confiar en él. Unas cuantas miles de libras y asunto resuelto –Varias maldiciones salieron de la boca de Tonks– Fue fácil convencerlo. Con decirle que quería conocer a la agente más joven del servicio… –Se acercó a Tonks y le rozó la mejilla con el dorso de su mano– y mencionar el hecho de que tenía algún dinero que podría dar por conseguirlo fue suficiente –Se sentía jubiloso ante su brillante plan– Creo que el dinero fue lo que lo convenció.

¡Kleller, cállate! –Una voz ruda y golpeada salió de la parte mas alejada del lugar, silenciando de inmediato al tal Kleller.

De una enorme camioneta negra empezaba a bajar un hombre con unos enormes ropajes que iba dejando un claro rastro en su camino, la luz del medio día lograba que su ropaje emitiera varios destellos dorados que lo hacían distinguirse entre todos los presentes, al igual que el brillo de la calavera de plata que engalanaba la punta del bastón que sujetaba elegantemente y balanceaba para dar un movimiento al frente junto a él. Su cara estaba valiosamente protegida por una mascara tenebrosa.

¿Qué haremos con ellas? –Preguntó aquel que las obligó a bajar.

A la muchacha la llevaremos con nuestro señor, a la otra… –Se acercó para observar mejor a Tonks– No creo que les genere demasiados problemas. Se pueden entretener un rato si quieren y después se deshacen de ella –Dio media vuelta para dirigirse de regreso a la camioneta– ¡Fuller, la chica! –Exigió a medio camino.

El tal Fuller, quien las sacó del vehículo, se dirigió a ellas dispuesto a llevarse a Hermione.

Tonks… ¿Qué vamos a hacer? –Preguntó Hermione nerviosa.

Tranquila… –Tonks veía a todos lados, pero su semblante no era de nervios o miedo, mas bien estaba enojada, furiosa– ¡Maldición! Debí de haber previsto algo así –Se reprendió, mientras su mirada la lanzaba a recorrer el lugar, ver a sus oponentes y conocer su ubicación. Sus facciones determinaban que su cerebro empezaba a trabajar a un ritmo elevado, trataba de encontrar una manera de sacar a Hermione de ahí–. Hermione, escucha. –La tomó por los hombros y le pidió con su mirad poner muchísima atención– Pase lo que pase, no dejaré que te lleven, ni que te lastimen –Afirmó tratando de que la chica no se agitara ni se llegara a poner mal.

Antes de que Hermione dijera algo sintió como era tomada agresivamente del brazo para que hiciera un recorrido involuntario. Pero ella no era cualquier chica, y nunca se iría con él por las buenas. Puso mucha resistencia, le pegó con el puño cerrado cualquier lugar del cuerpo de él que pudiera alcanzar, lo arañaba si era posible, pero sentir el frío metal de una magnum en la cabeza la hizo detenerse.

¡Ya cálmate! Sobrevivirás al viaje, sólo si te quedas tranquila –Amenazó.

Hermione se quedó quieta, pero muy asustada. Sobrevivirás al viaje… Eso quería decir que fuera donde fuera su destino, no estaba previsto mantenerla con vida por mucho tiempo. Tenía que pensar pronto qué hacer.

Su dijo empezó a vibrar levemente. Tuvo que respirar varias veces profundamente para tranquilizarse.

Varios ruidos a sus espaldas llamaron su atención, en cuanto le fue posible dirigió su mirada por encima del hombro. Se encontró con la imagen de un Kleller en el suelo retorciéndose de dolor y Tonks en pleno combate con un hilo de sangre en el labio, pero eso no la suprimía a seguir peleando.

Tonks siempre fue de las mejores es la clase de combate cuerpo a cuerpo y lo estaba demostrando en ese momento. Los golpes y las patadas en el aire fueron inmediatos, un golpe justo en el esternón con mucha fuerza fue lo que dejó sin aire a su contrincante cayendo de rodillas.

Pero tras ello, ahora fueron tres lo que arremetieron contra ella. Uno le dio un fuerte golpe en la cara dejándola tambalearse un segundo, y antes de que pudiera responder el segundo sujeto ya le había dado un gancho al hígado furioso, el tercero lazó una patada a las piernas de Tonks, la que dio en un punto exacto que la dejó tendida en el suelo.

Hermione había cerrado los ojos, alejando la mirada lejos de ese espectáculo; las lágrimas y los sollozos salían poco a poco, trataba de reprimir sus emociones mordiéndose un dedo, pero era muy difícil lograr alejar el dolor.

¡Vaya, vaya! Parecer que tú protectora es muy buena –Declaró Fuller con recelo.

Hermione abrió los ojos viendo a Tonks volver a mantener el equilibrio y, sin perder mas tiempo, contraatacar. Al primero, un golpe en la parte baja de la anatomía masculina lo hizo retorcerse de dolor mientras terminaba de rodillas ante ella. Al segundo, le tocó un golpe especial de Tonks, el dorso de su mano se convertía en un arma filosa y certera que propagó un golpe en un punto específico del cuello que lo dejó sin mayor capacidad de movimiento y también fue a parar al suelo. Para el tercero, una patada giratoria en el aire directo a la cara le hizo dar una vuelta al aire y aterrizar varios metros más lejos. Y así con tres golpes certeros término con sus atacantes.

Pareces ser un hueso duro de roer, ¿No te gustaría servirle a nuestro señor? –Preguntó el jefe.

Tonks hizo una cara de asco y un segundo después un escupitajo salió de su boca como respuesta hacia donde estaba él. No lo alcanzó, pero quedó mas que clara su respuesta. Hermione ahogó un grito mordiendo de nuevo su dedo, debía calmar las emociones, podría perjudicarla.

¡La quiero muerta! –Afirmó el jefe furioso– ¡MUERTA! ¿ME ENTENDIERON? ¡MUERTA!

Kleller, a quien había dejado fuera de combate Tonks en un principio, se paró y después de darle un tremendo bofetón que la hizo terminar en el suelo, sacó un arma automática y desde su posición, apuntó a Tonks.

Hermione se estremeció llena de miedo y tratando de que su mente pensara rápidamente en algo.

Dulces sueños –Dijo Kleller posicionando su dedo en el gatillo y con su pulgar bajar el seguro. Estaba listo para disparar a la figura indefensa de Tonks.

¡NO! –Gritó Hermione y un puntapié llegó a la pierna de su captor dejándola desaprisionada por segundos. Segundos que lograron que se echara a correr para ir junto a Tonks e intentar salvarla.

Un ruido ensordecedor llegó a sus oídos, un estruendo la hizo pararse a medio camino. Las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas a mayor velocidad dejándose caer de rodillas.

¡No, no, no! –Sollozaba Hermione con la cabeza escondida entre sus manos.

Se dejó caer de rodillas, el insistente dije le taladraba el pecho con un vibrar intenso en una exigencia de calma, su corazón se estaba acelerando mas de lo que debería. Pero no podía evitarlo, aunque quisiera las lágrimas no la iban a obedecer aunque lo pidiera por favor. No, su cuerpo no reaccionaría; el hecho de que alguien más muriera por su causa, y que ese alguien fuera Tonks, la hacía desear que ya todo acabara, tal vez lo mejor para todos los que la rodeaban fuera que ella ya estuviera muerta, o que nunca hubiera sobrevivido al incidente que le dejó en un estado tan frágil para toda su vida.

Se repitió incansablemente que eso no estaba pasando, que cerraría los ojos y que al abrirlos se encontraría cómodamente dentro de la camioneta escuchando los deseos de Tonks de sentir la velocidad, la adrenalina que siempre anhelaba.

Si, eso era lo que pasaría en cuanto sus ojos volvieron a hacerse a la luz.

Los abrió.

Lo que contemplaron fue el cuerpo inerte de Tonks en el suelo con una mancha rojiza y dadora de desilusión que se expandía cada vez mas en el costado derecho, afirmando lo que Hermione no quería saber.

Tonks moría…

"No, esto no puede estar pasando" De nuevo sus suplicas inconscientes se hicieron presentes en su cerebro y los movimientos que se aceleraban de su dije le advertían que se tranquilizara o las consecuencias de su descuido llegarían pronto.

Pero no podía, por mas que tratase simplemente no podía evitar desear estar en el lugar de Tonks, para que inocentes dejaran de morir por ella.

¡TONKS! –Un gritó desgarrador salió de la garganta de Hermione volviendo a comprimir sus parpados, tratando de cortar las lágrimas que planeaban no dejar de salir por mucho tiempo, junto con los sollozos que tampoco se dejaban reprimir.

Inmediatamente después de su grito, unos ruidos de pelea se hicieron presentes en el ambiente. El ruido lejano de la disputa se hacía mas prominente en el cerebro de Hermione, sus sollozos se acallaban por momentos y una luz de esperanza quería llegar a su corazón.

Un ruido, la descargar una bala, hizo eco en sus oídos. Se sobresaltó fuertemente antes de que sus lágrimas se cortaran, sus ojos pedían darse a la luz y saber qué estaba pasando.

Con miedo, abrió lentamente sus parpados, la intensa luz que le daba de lleno la hizo tener que esperar a que todo se enfocara. Las siluetas a lo lejos eran poco visibles, y ni siquiera lograba entender algo. Una figura en el suelo apuntaba a su atacante y quienes la rodeaban estaban pasmados. Cuando al fin sus ojos enfocaron la escena una sonrisa inundó su cara.

Kleller cayó de frente muerto en el lugar exacto donde estaba Tonks, pero esta ya se había puesto inmediatamente de pie y apuntó directamente al jefe.

¡Vaya, vaya! –Exclamó el jefe– Si, en efecto, un hueso duro de roer.

¡Quiero a Hermione aquí y ahora! –Profirió furiosa.

El jefe no profirió palabra por momentos, solo frunció los labios, estaba molesto, muy molesto; Fuller tuvo que intervenir.

No creo que cumplamos demandas. –Afirmó aprisionando a Hermione en torno a la cintura, de nuevo la magnum se halló en la sien de ella– Lo mejor sería que tú bajaras el arma si no quieres que algo malo le pase…

Ten en cuenta que tengo en la mira a su querido jefecito… –Tonks estaba logrando enojarlos, a veces sus palabras podían complicar todo–. A Hermione no le dispararán jamás, su querido dueño los mataría si llegan a tocarla.

Si, en eso tienes razón, pero ten en cuenta que son cerca de diez armas las que te están apuntando, tenemos las de ganar. –Era cierto, los subordinados estaban preparados para disparar en cualquier instante.

El corazón de Hermione se aceleró mas, mucho mas. Sentía el calor y la vibración de su dije, tratando de que entendiera que solo le quedaban escasos segundos para que se calamara.

Sus piernas se sentían flaquear, la respiración empezaba a costarle demasiado. Esa sensación de perderse dentro de su propio cuerpo empezaba a sucumbirla como tantas veces antes.

¡Hermione! –Escuchó a lo lejos la voz de Tonks, pero la verdad era que su cuerpo ya no respondía a lo que su mente mandaba.

Sus pulmones ya no eran participes de la lucha por retener aire, su garganta se cerraba mas rápido de lo que desearía. Eso significaba que su corazón latiría de tres a cinco minutos más. Las lágrimas salieron de inmediato, tal vez esa sería la oportunidad que estaba esperando de al fin dejar de ser una carga para todos aquellos que la rodeaban. A la vez que ella ya no sufriría mas, estaría en un lugar en el cual su propio sufrimiento y el que su presencia y circunstancias le causaba a los demás, terminaría. Podría dar una vida tranquila a sus padres, podría dejar que Tonks siguiera el camino hacía su sueño de escalar en su puesto como agente y por sobre todas las cosas: nadie más moriría por su causa…

Sus pensamientos inundaban su cabeza mientras sus piernas se negaban a seguir sosteniéndola más y su cuerpo sucumbió.

Si, tal vez eso sería lo mejor para todos, su presencia los dañaba. Gruesas lágrimas salieron por el borde de sus ojos, los cuales se encontraban en una compresión tremenda, a pesar de que anhelaba que todo pasara, le dolía dejarlos sin despedirse. Pero era lo mejor, de esa manera Voldemort jamás la tendría y descubriría aquello por lo cual la buscaba. Su espalda se contrajo varias veces, sus manos se posaban en su garganta. A pesar de todo, de lo resignada que estuviera a morir, de lo bien que les haría a todos que ella no pudiera causarles mas problemas. Por todos los Dioses que en verdad deseaba que el dolor fuera menos.

Dolor, conjugado con fuertes ruidos, el sentir de su cuerpo quedando al nivel del suelo y cientos de gritos a su alrededor fue lo último que sintió y escuchó antes de sumergirse en un hoyo negro, que si bien había experimentado varias veces antes, de esta, estaba segura, no regresaría…

– Desperté dos días después en un hospital de Londres. –Mantenía su mano aferrada fuertemente a la de Harry, gruesas lágrimas involuntarias salían de sus ojos– Parece ser que mejoraron mi dije… –Lo sacó de debajo de su blusa para mostrárselo a Harry, aunque él ya lo conocía muy bien– En cuanto mi dije analiza cambios en mi organismo por encima o por debajo de los normales, manda los resultados al SIS para revisarlos. De ser preocupantes se contacta con la base más próxima de mi ubicación para rescatarme de problemas seguros.

– Es el nuevo sistema que creó Lupin –Mencionó Harry tomando la mariposa entre sus dedos y observándola detenidamente– Es un excelente trabajo, no me imagino un sistema de pruebas médicas instantáneas, junto con un enlace global para enviar los datos, manejar tu rastreo y posicionamiento cuando piensen que la cosa va mal en esta simple cosita –Dejó caer el dije en el pecho de Hermione, quien estaba tratando de calmar su llanto.

– Yo tampoco lo creía posible, pero lo es.

Harry se quedó con la vista fija en Hermione. Estaba consternado, ella le había confesado el estar lista y dispuesta a morir durante ese enfrentamiento, y eso lo estremeció, esa Hermione que mostraba no era para nada la que él recordaba.

Su recuerdo se centraba en una niña fuerte, dispuesta a hacer de todo por sobrevivir, luchar por alcanzar lo que quería lograr, llegar a ser mayor, luchar contra Voldemort, derrotarlo, lograr su libertad, superara su enfermedad y llegar a vivir… Vivir sin miedos, sin guardaespaldas, sin chequeos médicos constantes, sin el temor de morir cualquier día.

Se lanzó a abrazar a Hermione al escucharla hipar repetidas veces y ver su vano intento de dejar las lágrimas.

– Ya todo está bien –Le susurró al oído mientras la reconfortaba con un subir y bajar de su mano por la espalda– Ya estoy contigo.

Hermione se aferró al cuerpo de Harry, quería desahogarse lo que no había podido en las semanas anteriores. El recuerdo de ese día aun permanecía bastante vivo en su recuerdo. Aun recordaba su despertar y cientos de aparatos conectados a su cuerpo para monitorearla, pues, como le dijo su madre minutos después, permaneció muerta declarada por dos minutos, no recordaba nada de lo que pasó, y no supo por qué regresó, pero de pronto todo empezó a funcionar de nuevo.

Fueron largas las horas de espera para saber de las posibles consecuencias de la falta de oxigenación de su cerebro. En verdad que no recordaba nada, se encontraba con en un abismo, nunca se dio por enterada de lo que pasó a su alrededor.

Sintió como Harry la soltaba y la miraba fijamente, era una señal de su preocupación. Esperaba a que la pregunta de ¿Cómo estás? llegara, pero era algo que prefería guardarse por ese momento, ya era demasiado lo que cargaba su mente y no le apetecía recordarse que aun deseaba mas que la hubieran dejado morir…

– Estoy preocupada por Tonks… –Soltó Hermione alejando su mirada de la de Harry, quien ya mostraba inicios de iniciar un interrogatorio.

– ¿Por qué? –Preguntó Harry resignado a no saber más por esa noche de lo que ella quisiera contarle.

– Cuando yo me desmallé llegaron refuerzos y la pelea comenzó… –Se detuvo un momento, de nuevo pensamientos, en los que desearía no vivir, inundaron su cabeza– El resultado: tres capturados, dos muertos y Tonks recuperándose en el hospital de dos heridas de bala y varios huesos rotos.

– Ella estará bien, es fuerte –Murmuró Harry recostándose a su lado.

Hermione volvió a quedar sobre la yerba húmeda sin decir más. Ella también deseaba que todo estuviera bien con Tonks.

Se quedó viendo el cielo lleno de estrellas resplandeciendo hermosamente junto con la inmensa luna que se alzaba en medio del infinito. Le daba realmente mucha paz estar en ese lugar, tanta como para cerrar los ojos y dejarse llevar por el cansancio y los tormentos que la martirizaban.

Su cabeza era un caos, y sus recientes problemas no hacían otra cosa que liarla más de lo que ya estaba.

Por un lado Malfoy se encargaba de ponerla histérica y bastante enojada, se sintió utilizada y deseaba poder partirle la cara a ese malnacido. Si no fuera porque llamar al SIS conllevaría una salida inmediata del colegio, los llamaría. Pero no, era algo que trataría de encontrarle solución sola, pero no era tan fácil con simplemente desear que recibiera su merecido y listo, los golpes a Malfoy llegarían. Aunque tal vez, solo tal vez, en esta ocasión su deseo se cumpliría, o haría que se cumpliera.

Estaba empezando a caer en un profundo sueño cuando una segunda cuestión que la desconcertaba la despertó…

"Ron…" Susurró su mente y la imagen de él inundó su pensamiento en segundos. Las emociones que se disparaban con su cercanía, su simple presencia, la estaban enloqueciendo. Ron era lo más impredecible que conocía, que llegaba a irritarla. No era como cualquier típico chico que alguna vez había conocido, bueno… la realidad era que jamás había conocido tanto a un chico en tan solo una semana, pero es que con eso le bastaba para darse cuanta de que él podría sacarla de sus casillas de la forma más impredecible y rápida posible.

Lo que mas la desconcertaba era que a pesar de saber todo lo que la frustraba, la realidad era… era que le encantaba y no deseaba alejarlo.

Simplemente Ron parecía ser aquel, que si se lo permitía, llegaría a darle fuerzas y deseos de vivir…

Desde el primer momento que vio a Ron supo que cosas "malas" provocaría su relación con él. Pero el sentir algo extraño en su ser con la cercanía de Ron, era algo que nunca imaginó. Las extrañas reacciones que empezó a mostrar su cuerpo ante su presencia y un simple contacto de sus manos con la cara de él disparaban aun más su corazón, y eso… eso le empezaba a preocupar. Y le preocupaba mas porque su cuerpo pedía a gritos que admitiera que la estaba pasando sensacional. Recordar lo de la fuente provocaba un calor en sus mejillas.

No creía soportar una nueva situación así, su cuerpo reclamaría un acercamiento y su mente probablemente no se opondría demasiado. Eso era en parte lo que la volvía loca, la desconcertaba que su cuerpo y mente no se opusieran para nada a él.

Los pensamientos quedaron acallados por el cansancio. Se quedó profundamente dormida hasta que muy tarde, cuando reaccionó que no estaba en su cama, ni siquiera en su dormitorio, despertó. Abrió los ojos apresuradamente, Harry la contemplaba con una amplia sonrisa, pero su expresión pronto se eliminó cuando Hermione lo reprendió por no despertarla. Furiosa, emprendieron el camino a su cuarto.

Continuará…


para lanzar insultos, golpes, recordadas de... (uds saben) o para decirme que a pesar de rehacer todo esto me mandan un chocolatito o un beso, o ya de perdis un ron para mi solita xD siempre pueden hacerlo a través de un review, lo harán¿?

Cuidense, nos vemos.

XOXO
rosa . chocolate