Capítulo 6: Seductora:
Aquella mañana me desperté con unas inmensas ganas de venganza: iba a hacerle sufrír a Scorpius Malfoy todo lo que él me había hecho sufrír a mí.
Durante las clases estuve algo distraída como últimamente venía siendo habitual en mí, pero esta vez con motivo doble:
Además de tener la cabeza puesta en aquellos ojos grises que tan loca me traían, cada poco tiempo, una excitada Lily con cara de demoníaca satisfacción me paraba por los pasillos para repasar el plan y darme nuevos consejos cada vez con peor intención.
Pero no sólo era eso, también tuve que estar haciendo uso de toda mi habilidad para esquivar a mi enfurecido primo James, que se acababa de enterar de que iba a perderme los entrenamientos de Quidditch por segundo día consecutivo.
Ya era casi la hora del castigo cuando, tras asegurarme de que James no podía interceptarme en la sala común bajé de los dormitorios, y me colé por el hueco del retrato para bajar hacia la sala de trofeos: lo último que quería era llegar tarde.
Creí que me iba a dar un infarto o un desmayo de un momento a otro, estaba nerviosísima: más nerviosa incluso que el día que hice las pruebas para el equipo de Quidditch.
Sólo se oían mis pasos en el suelo del castillo, pues había tomado un atajo: ver a gente a mi alrededor sólo conseguía ponerme más nerviosa, cuando un ruido hizo que mi corazón se desbocara más todavía (si es que eso era posible).
Me di la vuelta lentamente: ¡era James! Estaba apoyado con un hombro y una pierna en la pared, los brazos cruzados y actitud chulesca.
- Rosie, Rosie, Rosie…
- ¡Maldita sea!- susurré bajito. ¿Qué es lo que quieres, James?- le dije con mi peor cara de mala leche. - ¡Me has dado un susto de muerte! ¿Cómo sabías dónde estaba?
En respuesta a eso, señalo un raído y grueso pergamino viejo que llevaba en la mano izquierda: El mapa del merodeador. ¡Maldito chisme!
- Ya sabes lo que quiero. ¡Una explicación!
- ¿De qué?
- ¡Venga no te hagas la tonta! ¿Por qué narices has dejado que te castigaran otra vez? ¡No te tomas en serio los entrenamientos Rosie, no te importa el equipo! Tendré que pensarme si debes seguir siendo titular como sigas de esta manera…
- ¡Serás imbécil!- protesté furiosa.- ¿Pero es que no te das cuenta de que yo no me lo he buscado? Fue el estúpido de Malfoy, que…
- Malfoy…- gruñó James sin dejarme terminar. Entonces iré a pedirle explicaciones a él. Como te esté molestando prima, ¡se va a acordar de cómo me llamo!- amenazó con el dedo índice.
Puse los ojos en blanco.
- Relájate, ya está, es el último día de castigo, y no lo volveré a ver más, ¿de acuerdo? Y ahora si me perdonas, tengo que irme, o llegaré tarde al castigo, y no querrás que me vuelvan a castigar por eso, ¿no?
James hizo una especie de reverencia apartándose para dejarme pasar, y me deseó suerte con un gesto de la mano. Me quedé mirándolo desaparecer por una esquina, mientras los implacables nervios volvían a mí, más fuertes que nunca. Suspiré hondo un par de veces, y miré mi reloj mágico.
- ¡Por las calzas de Merlín!- dije para mí misma. - ¡Maldito James, llego tarde!
Eché a correr como si me fuera la vida en ello: si llegaba tarde, corría el riesgo de recibir doble castigo, y no estaba dispuesta a ello en absoluto.
Hice mi entrada estelar en la sala derrapando, y de la "mejor" forma posible: resultándome imposible frenar, me empotré de frente con Scorpius, que me esperaba impaciente.
- Hombre, leoncita, no imaginaba que tuvieras tantas ganas de verme…- me dijo muerto de risa a escasos milímetros de mi cara.
¡Empezamos bien!- pensé enfadada por mi torpeza. Me separé de inmediato y compuse mi peor cara de desprecio, cuando de repente recordé que no iba a ser desagradable con él: mi plan era precisamente el contrario.
Sonreí maliciosamente y volví a pegarme a su cuerpo.
- ¿Sí? Igual eres tú quien tenía demasiadas ganas de verme, ¿no crees? Si no, ¿qué hacías en el marco de la puerta?- le dije con mi aliento rozándole su oido.
No sabía de dónde estaba sacando el valor, pero de pronto parecía estar muy inspirada.
La respuesta del chico de ojos grises no se hizo esperar, tan pronto como me acerqué a él de ese modo abrió los ojos de par en par de una forma exagerada: parecían un par de globos a punto de explotar. Sus labios quedaron entreabiertos formando una cómica y perfecta O de sorpresa, y ni siquiera fue capaz de moverse. Parecía una estatua.
Satisfecha por el resultado, le lancé mi mejor sonrisa y me aparté rápidamente de su lado: quería dosificar mis energías, sería una lenta y dolorosa tortura para él…
- ¿Qué te pasa Malfoy? Deberías quitar esa cara de bobo que se te ha quedado y comenzar a trabajar, pequeña serpiente- solté con malignidad.
- Vaya vaya, ya veo que la leoncita tiene garras, y está dispuesta a enseñarlas- dijo recuperando su característica sonrisa al instante
Así que esto va a ser una lucha de dos, ¿eh? Esta bien, será guerra de titanes, veamos quién es más fuerte - pensé para mis adentros orgullosa.
- Por supuesto que las tengo, pero solo las saco cuando me interesa, como ahora.
- ¿Y cuál es el motivo por el que debes sacarlas ahora leona?
- Porque igual te mereces unos arañazos, Malfoy, has sido malo conmigo- contesté con voz seductora al tiempo que me arrepentía de lo que había dicho. Me había pasado de la raya...
Pero esto era un juego en el que no me podía permitir perder, por lo que, cuando Scorpius no supo responder a mis provocaciones, decidí pasar a una vía más directa de acción:
Me puse a limpiar y recoger utilizando poses sugerentes, al tiempo que de vez en cuando le echaba alguna miradita provocativa y me mordía lentamente el labio inferior.
Por su parte, a Malfoy parecía que le había dado un patatús. Permanecía enfrente mío con la mirada fija en mi constantemente, y cara de estar aguantando lo inaguantable. Reí al verlo con esa expresión, como a punto de explotar.
- Vaya, Malfoy, ¿qué es lo que te ocurre? Pareces a punto de explotar…- pregunté acercándome a milímetros de él y mirándolo directamente a los ojos.- cualquiera diría que te has quedado tonto- terminé con mi aliento rozándole el cuello.
Pude ver con satisfacción cómo el vello de su cuello se erizaba. Volví a mirarlo a los ojos, que esta vez estaban fijos en mis labios, mirándolos como desenfocados. Aproveché al máximo la situación para, de nuevo, morderme muy lentamente el labio inferior: quería matarlo con eso.
Scorpius abrió un poquito más los ojos, pero siguió estático en su posición, y yo estaba empezando a enfadarme: esto era un partido ganado desde el primer momento, ya no había competencia, y comenzaba a aburrirme. ¡Pues vaya galán!- pensé.
- Malfoy, ¿piensas mover el culo algún día y ayudarme o has decidido convertirte en estatua?- solté con malicia mientras me daba la vuelta para seguir recogiendo.
Pero en ese momento, hubo algo que me lo impidió. Su fuerte brazo tiró de mi cintura hasta colocarme a escasos milímetros de su cuerpo, de nuevo.
- No se a qué estás jugando leoncita, pero no puedes provocarme de este modo y luego dejarme así- susurró amenazante. Creo que tendrás que terminar lo que has empezado- dijo colocándome contra la pared.
- ¡Ni en tus sueños, asquerosa serpiente!- le grité furiosa.
- ¿Ah no? Así que… me lo impedirías si yo hiciera… ¿esto?
Y me besó. ¡ME BESÓ! Y en ese momento caí completamente a sus pies, toda mi fuerza de voluntad se vino abajo. Fuegos artificiales explosionaban en mi mente y mi corazón, que latía desbocado. Quería luchar, quería pegarle, pero un inmenso calor, casi desconocido para mí, invadió mi cuerpo de pies a cabeza, y me hizo vibrar. Jamás había sentido una descarga como aquella, nunca me habían dado un beso como aquel, no sabía, no quería, no pensaba en otra cosa mas que en él, en su cuerpo, en sus labios, su pelo… en su beso. Quería besarlo hasta el fin de los días, quería tener la noche entera para nosotros dos, pero a la vez, el pánico que me daba que él se diera cuenta de mis sentimientos me hizo tomar la firme determinación de que se los escondería, escondería lo que sentía, pues estaba segura de que él no me quería y sólo se aprovecharía de mí, y me haría daño.
Y tras aquel maravilloso momento que pareció durar años, el se separó despacio, y yo abrí los ojos lentamente, confirmándome éstos lo que yo me temía:
Scorpius Malfoy se hallaba ante mí con la mayor cara de victoria y satisfacción que había visto en mi vida.
- No se por qué querías jugar a esto Weasley, pero que esto te sirva para darte cuenta de que un Malfoy, SIEMPRE gana- susurró.
- Oh! Y… por cierto, mi teoría acaba de confirmarse, estás loca por mí- soltó con prepotencia.
La vena de mi sien latía con furia, parecía a punto de explotar. Cuando hace unos segundos habría podido pasar el resto de mi vida solo besando sus labios, ahora lo único que deseaba era torturarlo, mutilarlo, ¡hacerle sufrir! ¿Quién se creía para utilizarme de ese modo? ¡¿Quién se creía para hablarme así?
Furiosa, le dí un tortazo en la cara con la palma de mi mano totalmente abierta
-¡Eres un cerdo y un estúpido! Y me has obligado a besarte, so asquero…
- Vamos, Weasley- dijo sonriente. - Nadie te ha obligado a besarme, podrías haberte apartado, y no lo has hecho.
- ¡Eso es mentira!- le grité desbocada.- Si tú no hubieras estado agarrándome de la cintura, ¡yo podría haberme zafado de tus asquerosas garras!
Me sujetó por los hombros con delicadeza, y aquellos ojos grises se tornaron serios de pronto.
- Rose Weasley- mírame a los ojos y dime que no querías este beso- pidió mirándome fijamente.
Mi mente se paralizó por completo.
¡! jajajajaja como podéis comprobar, se me ha ido completamente la cabeza! no pensaba meter el primer beso tan pronto, pero ha surgido y ahhh! esto es lo que hay! jajaja
Bueno en primer lugar me gustaría disculparme por mi tardanza en actualizar, pero tengo justificación: he estado estresadísima de examenes, sin un minuto para nada más que para estudiar sin parar! Pero… por fortuna, ¡TERMINÉ LOS EXAMENES! Jajaja Así que puedo prometer más actualizaciones!
No me tiréis tomates, por favor, espero que en general os haya gustado! jajaja, pero ya sabéis, si algo no os gusta, o queréis darme un consejo, una petición... ¡lo que sea!, decídmelo!
¡UN BESAZO! :D
BeitaPotter
