Capítulo 7: Débil

- Rose Weasley- mírame a los ojos y dime que no querías este beso- pidió mirándome fijamente.

Mi mente se paralizó por completo. No me podía creer que me estuviera preguntando eso.

¡Merlín, pues claro que quería! ¿Cómo no iba a querer? Quería besar al dueño de esos labios hasta el día de mi muerte, quería besarlo y besarlo sin parar, no me podía resistir a esa mirada, ni a aquellos labios prohibidos… Scorpius Malfoy ejercía una enorme atracción sobre mí. Una atracción que jamás en toda mi vida había sentido. Era indescriptible: bestial, brutal, lo más fuerte que había sentido nunca, solo podría compararse a la atracción que ejerce el sol sobre la tierra por el efecto de la ley gravitatoria… era físico, y a la vez algo mágico.

Tuve que hacer unos inmensos esfuerzos para evitar lo que todo mi cuerpo estaba pidiéndome a gritos: olvidarme de todo y lanzarme a su cuello para poder seguir besándolo apasionadamente hasta el final.

Sin embargo, mi parte Granger me impedía moverme. Es más, esa parte me indicaba a gritos que esto era un juego, y que yo estaba perdiendo. Y yo no era el tipo de persona que se deja ganar tan fácilmente. Si algo era yo, era la persona más orgullosa de todas cuantas había conocido. Nadie me superaba en orgullo y en afán por ser siempre la mejor en todo. Así pues, por fortuna y aunque por muy poco, mi orgulloso lado Granger ganó esta batalla mental, y mi cara se transformó en una máscara de frialdad.

Jamás desearía nada contigo. Más quisieras ¿Quién te crees que eres, Scorpius Malfoy?- escupí

Sus profundos ojos grises mantuvieron el pulso de mi mirada durante unos segundos: parecía que él sabía de sobras mi debilidad. No podría aguantar mucho si seguía mirándome así.

Vaya Weasley, pensaba muchas cosas de tí, pero jamás pensé que fueras una mentirosa. Veo que me equivocaba- me contestó serio.

Una oleada de desencanto me propinó una fuerte bofetada, dándome un vuelco en el estómago…. No sabía por qué, pero odiaba que Scorpius se formara una opinión errónea de mí. ¡Yo no era ninguna mentirosa! Esto sólo había sido… una mentirijilla piadosa, solo quería disimular frente a él, ¡Merlín, no quería que él me hiciera daño!

Escruté su rostro con ansiedad, intentado encontrar en él un atisbo de amabilidad…

Y otra vez estaba perdiendo la cordura, me desviaba del tema constantemente. Esto era una guerra, una guerra que Scorpius sabía jugar muy bien, como me indicaba nuevamente su sonrisa de petulancia. Me manipulaba a su antojo, y eso no me gustaba nada. Yo no podía resistirme. No cuando nuestros ojos se encontraban, o nuestras manos se rozaban.

Intenté volver a mi antigua máscara de frialdad. Esconderme tras ella sería lo único que podría salvarme de sufrir una clamorosa derrota.

Aquellos ojos grises me estaban volviendo tan débil…

Me importa un cuerno lo que pienses Malfoy, es la verdad, no soy ninguna maldita mentirosa.

El rubio volvió a reír.

Sí claro, lo que tú digas leoncita.

Eres patético

Scorpius se alejo levemente para volver a su tarea mientras me guiñaba un ojo con sorna. Me estaba sacando completamente de quicio.

Gruñí, y eso parecía divertirlo aún más.

¡Basta!- dije para mis adentros ¡estoy perdiendo! Intenté pensar en la solución, no me iba a dar por vencida. Aquella tarde la vencedora sería yo.

Pensando me dí cuenta de que cuando mejor me había ido las cosas durante este fiera batalla fue cuando intentaba seducirlo. Sin duda, en ese momento, él había perdido el hilo, y yo iba ganando hasta que…hasta el be…

¡Por Merlín, céntrate!- me exigí por dentro a gritos.

Decidí finalmente hacer caso a mis instintos, y recuperar mi estrategia inicial.

Me fui desabrochando los botones superiores de la camisa con cara de perversa maldad, hasta que conseguí un pronunciado escote: lo iba a hacer sufrir de lo lindo. No podía creer que me estuviera rebajando de esta forma, pero era lo único que se me ocurría. Después de todo, tampoco enseñaba tanto, sólo un poco de escote… ¿no?

Ufff! ¡Qué calor!- dije con voz más alta de lo normal e inclinándome hacia el suelo para recoger un trofeo roto mientras me abanicaba el escote con la otra mano. En efecto, mis artimañas cumplieron su cometido, y la mirada de Scorpius se fue directamente allí.

La cara que puso en aquel momento el rubio bien habría valido todo el sufrimiento y esfuerzo del mundo. Era un auténtico poema. Las aletas de su nariz se hincharon a la par de sus ojos que parecían un par de globos, la boca se le abrió ligeramente, y tenía aspecto de estar quedándose sin oxígeno de nuevo. Reí bajito mientras recogía trocitos de trofeo haciéndome la distraída. Cuanto más tiempo así, mejor. Cuando decidí que comenzaba a ser sospechoso seguir agachada levanté la vista dispuesta a incorporarme, y por increíble que parezca, el chico seguía en la misma posición exactamente. Reí esta vez en voz alta, quería que se diera cuenta de que esta vez, yo iba ganando.

Cierra la boca rubito, no seas cerdo – le dije ampliamente satisfecha.

Mi voz actuó como una descarga para él. Sacudió la cabeza, con aspecto de avergonzarse de sí mismo, y sin decir media palabra más, se dio la vuelta para seguir trabajando.

El hecho de que no hubiera habido réplica por su parte contra aquella situación, me indicaba que había ganado por goleada. Estaba ampliamente satisfecha.

Seguimos toda la tarde así, recogiendo en silencio, y lo cierto es que estaba empezando a preocuparme demasiado. ¿Estaría enfadado conmigo? ¿qué demonios le pasaba? Aún así, no me atreví a dirigirle la palabra en todo el rato, era demasiado orgullosa para ello.

Tras unos momentos de frustrada lucha interior en mi cabeza, un soñoliento profesor Slughorn entró en la sala y satisfecho por el resultado final, nos comunicó que nuestras sesiones de castigo habían concluído.

La enorme alegría que debería haber sentido por haber finalizado el tedioso castigo se vio totalmente eclipsada por un sentimiento de tristeza. Ahora que el castigo había terminado… ¿cuándo iba a poder ver a Scorpius? ¿cuándo podría escrutar sus hipnotizantes ojos grises?

El profesor Slughorn se fue con paso ligero, y Scorpius y yo caminamos a la vez hacia el Gran Comedor. Era la hora de la cena, y yo estaba hambrienta y cabizbaja, y sin duda, él también debía estalo. La tristeza debió reflejarse claramente en mi cara por lo que, en cuanto llegamos al enorme arco de la puerta del comedor, Scor se acercó a mi oído, y con voz aterciopelada me susurró:

Tranquila, gatita… todavía nos queda el partido.- y entró sin dejar de mirarme satisfecho.

Todos los ojos de los ocupantes del gran comedor estaban puestos en nosotros… tragé con dificultad al ver a mi primo Albus fulminándome con la mirada desde la mesa de Gryffindor, y a su hermana a su lado, con cara de rabioso gozo. Me senté entre ellos, sabiendo que me tocaba confesar palabra por palabra.

- ¿Qué demonios…- comenzó Albus.

Sin prestar atención de nada de lo que Albus me estaba reclamando, me arriesgé a mirar por última vez hacia la mesa de Slytherin. Scorpius Malfoy sostenía una copa, inclinándola hacia mí en señal de brindis.

La cabeza me dio vueltas. Si había alguien en el castillo que no se había dado cuenta todavía de que pasaba algo extraño entre nosotros, sin duda, acababa de darse cuenta con este gesto. Lo peor de todo es que a Scorpius no parecía importarle en lo más mínimo. Pero a mí sí… a partír de ahora, iba a ser la chica más odiada (o mejor dicho, envidiada), de todo Hogwarts.

Recordé lo que él me había dicho antes de separarnos: faltaba poco menos de una semana para el partido Gryffindor- Slytherin, en el que ambos nos enfrentaríamos. Me temblaron las piernas

Aquellos ojos grises me estaban volviendo débil…

Hello hello! perdonadme la tardanza, pero lo cierto es que no tengo tiempo de nada! Clases, trabajos, más clases, más trabajos... ¡me cuesta horrores sacar algo de tiempo libre, y el poco que tengo lo utilizo para escribir! Tenía planeado subir capítulo para mi otra historia también, pero eso requiere más tiempo, y lo cierto es que ahora mismo carezco totalmente de él... en fin...

Bueno, espero que al menos el capítulo os haya gustado... creo que es más de lo mismo, pero os prometo que el siguiente será mejor, porque veremos la charlita de Albus a Rose además de la de James y Fred y Hugo, y... ¡todos!(menos de Lily claro, porque está encantada con la situación) jajaja y también el esperado partido de Quidditch en el que pasarán un montón de cosas! :)

Actualizaré lo antes posible, lo prometo! BESOTES!