Disclaimer… Los personajes pertenecen a JKR Para gran alegría suya; yo solo juego un poco con los personajes. :P
lo sé, lo sé, meses sin aparecerme, pero creanme que han sido meses realmente pesados y tuve un problema con la historia, estoy en un punto muerto, bueno no muerto, mas bien de sequíe mental.
al final del cap les comento mas. pero en ningún momento crean que abandonaré, yo jamás haría eso. "No hacer algo que no desean que te hagan" xD
Disfruten!!
CAPÍTULO 14
Hermione se vistió mas rápido de lo que alguna vez lo había hecho; y vaya que había tenido que ser rápida en muchas ocasiones. Salió de su cuarto aun más aprisa y en los pasillos las somnolientas alumnas empezaban a salir de sus cuartos. No les prestó atención y corrió a las escaleras, necesitaba urgentemente su cuaderno.
Bajó las escaleras a prisa, en algunas ocasiones llevándose de dos en dos las escalinatas. A cada paso sujetaba la correa de su mochila para que no terminara en el piso y sujetaba el collar que jamás se quitaba; tenía que asegurarse que su nerviosismo no la alterara demasiado.
Dio un salto al último escalón y llegó a la sala, se detuvo y respiró profundo, cerró los ojos y exhaló el aire. Agitó su cabeza, puso una mano sobre su frente y la otra en su cintura. ¿Qué estaba haciendo? Actuando como una loca, eso era exactamente lo que hacía; debía tranquilizarse y empezar a utilizar ese cerebro que Dios le había dado, y que ella orgullosamente había desarrollado. No podía pensar realmente que Ron fuera a encontrar esa carta a menos de que la estuviera buscando, y aun así lo creía casi imposible de suceder. Además, no es como si fuera a estar hurgando su cuaderno mas halla del simple repaso de estudio para su examen.
Empezó a caminar a paso normal hasta el sillón pequeño de la esquina de la sala, dejó su mochila en el suelo y se sentó en él, subió una pierna al sillón y la abrazó hacia si, se mordió el labio inferior y pasó una de sus manos por su revoltoso cabello. Estaba exagerando, suspiró, lo que debía de hacer era tranquilizarse, esperar pacientemente a que los chicos bajaran y de la manera mas normal y casual posible pedirle su cuaderno. Simple.
El sonido de la puerta abriéndose llamó su atención, era demasiado temprano para que alguien saliera. Subió su mirada, al parecer no era demasiado temprano para que alguien entrara.
La profesora McGonagall entró lentamente con su habitual vestido negro que arrastraba por el suelo, su peinado en alto y sus características gafas negras colgando de un hilo en su pecho.
Cerró la puerta y empezó a inspeccionar la sala, detuvo su mirada sobre Hermione.
—Buenos días, señorita Granger —Saludó.
—Buenos días, profesora McGonagall —Correspondió poniéndose de pie.
—No esperaba encontrarla aquí —Comentó suspicazmente caminando al centro de la sala.
—Desperté muy temprano —Se obligó a responder algo.
—Me doy cuenta —Su mirada se movía lentamente por la sala hasta pararse por completo justo sobre Hermione—. Creo que está bien —La rigidez de su mirada terminaba poniendo nerviosa a Hermione—. Será mejor que me acompañe.
—¿A dónde? —Preguntó arrugando el entrecejo.
—Alguien la está esperando —Fue lo único que dijo antes de darse la vuelta y regresar a la salida.
Hermione se quedó de pie, quieta y pensando.
¿Esperándola? ¿Quién estaba esperándola? A penas iban a dar las seis de la mañana, no era posible que alguien…
Una sonrisa se formó en sus labios tenuemente y negó varias veces agachando la cabeza. ¿Cómo lo había podido olvidar?
* * *
Caminó junto a la profesora por casi cinco minutos enteros sin hablar; el cerebro de Hermione, por otra parte, no hacía otra cosa más que trabajar a mil por hora.
Era más que obvio quien la esperaba al final del camino, pero ya no estaba segura de si quería verla realmente; ciertamente no quería pinchazos en sus brazos. Aun así, eso no era lo que mas temía. No quería un interrogatorio, menos cuando estaba segura que debía mentir a la mitad de las preguntas que le hiciera.
Cuando se detuvieron frente al aula de química, Hermione enarcó una ceja, pero se arrepintió cuando la profesora le correspondió igual. Lo más sensato fue voltear su cara para observar el paisaje. La profesora se despidió con un amago de sonrisa en los labios y Hermione la detuvo un segundo después para pedirle un favor.
La verdad, era obvio que Harry se volvería loco si no la encontraba y lo conocía bastante bien para afirmar que sin lugar a dudas se olvidaría de la presencia de Tonks en la escuela y no quería preocuparlo. Escribió una nota y se la dio a la profesora. Y sin siquiera pensarlo demasiado estaba escribiendo una segunda nota; solo unas cuantas palabras de aliento que salieron de su corazón y que sabía perfectamente que él necesitaría. La entregó también con el nombre de Ron sobre ella.
La profesora se despidió con un asentimiento de la cabeza y se fue asegurando que haría entregar esas notas.
Hermione sonrió complacida y abrió la puerta del aula de química con un empujón lento y entró sigilosamente. La puerta hizo un rechinido que lastimaba los oídos y que se multiplicaba como un eco entre el silencio que reinaba, soltó la puerta y poco a poco se cerró con otro chillido martillante hasta que el salón quedó en penumbras y sus ojos tardaron en acoplarse a la oscuridad. Cuando lo logró, caminó unos pasos buscando a dónde ir, la tenue luz que se filtraba por las orillas de la puerta de la oficina del profesor le dio una respuesta.
Caminó lentamente tentando con sus manos su camino, se tropezó varias veces con las mesas de laboratorio hasta llegar al origen de la luz y empujar suavemente la puerta. La luz la deslumbró y la hizo cerrar los ojos resintiendo por la oscuridad a la que ya se habían acostumbrado, puso una mano sobre sus ojos y parpadeó varias veces; cuando logró abrir los ojos pude ver dónde había entrado.
El despacho del profesor Snape mas bien parecía el pequeño laboratorio de un científico loco. Había un escritorio al fondo con varias pilas de papeles sobre él, estantes con frascos etiquetados detalladamente llenaban todas las paredes, algunos con líquidos que iban de los colores mas comunes –rosa, azul, verde, amarillo–, hasta las tonalidades aun mas raras –verde musgo, purpura, un extraño tono café–, otros frascos con polvos y unos enormes frascos con animales muertos en soluciones que detenían el proceso de descomposición; seguramente habían sido parte de un experimento que llevaba seguimiento, resultaba espeluznante, aunque la realidad era que esas imágenes no eran las peores que habían visto sus ojos.
Justo en medio del cuarto había una enorme mesa con varios cuadernos y libros abiertos de par en par, los frascos de algunas sustancias permanecían abiertos y despedían un olor a podrido con un toque de azufre que se impregnaba en todo el salón, y en ella. Justo en medio de la mesa, con los ojos pegados sobre el microscopio, estaba quien la esperaba.
—Tonks —La llamó tímidamente sin creerlo aun; inmediatamente sus ojos se alejaron del microscopio.
Levantó la cara. Su inconfundible cara ovalada, sus grandes y expresivos ojos grises, su nariz puntiaguda, sus labios gruesos y su muy especial color de cabello rosa chicle estaba justo frente a ella y no era una ilusión.
—¡Tonks! —Exclamó y prácticamente corrió la distancia que las separaba y la rodeó con sus brazos. No sabía cuánto la había extrañado hasta ese momento y no sabía cuán preocupada había estado por ella.
Sintió su abrazo y sonrió más; era bueno saber que estaba bien.
La última vez que la había visto fue en una cama de hospital inconsciente con demasiadas agujas en su cuerpo y varios aparatos a su alrededor que hacían ruidos extraños y llenaban el silencio; estaba realmente mal, tan mal que Hermione tuvo miedo de que no volviera a despertar.
Debía de dejar de pensar en eso.
Tonks la apretó fuertemente una vez mas antes de soltarla y verla a los ojos.
—¿Cómo estás? —Preguntó Hermione con una sonrisa que llenaba su cara— ¿Cómo te sientes? —Empezó a verla buscando cualquier marca que hubiera dejado su hospitalización— ¿Cómo te trató el hospital? ¿Has seguido las indicaciones? ¿Por qué estas trabajando? Deberías de descansar por lo menos seis meses, tus heridas fueron de consideración. Deberías…
—Wow, wow —La paró Tonks agitando sus manos frente a Hermione deteniendo la lluvia de preguntas que lanzaba.
Sus brazos ocasionaron más que el silencio de Hermione. Dieron de lleno contra la mesa y tiró varios cuadernos que estaban sobre una pila. Se sonrojó y empezó a recoger los libros.
—Tranquilízate —Pidió mientras se agachaba—. Oh, vaya —Se irguió poniendo los últimos libros de regreso a la mesa—, había olvidado lo pesada que podías ponerte a veces.
—Solo cuando tengo una razón —Se defendió.
—A veces aunque no la tengas.
Hermione sonrió de medio lado y alzo la barbilla. Orgullosa.
—Así que…
—¿Sí?
—¿Cómo estás?
Tonks rodó los ojos y caminó de regreso a su asiento.
—¿No lo vas a dejar?
—¿Qué te hace pensar que lo haría?
Tonks se quedó como pensativa durante medio minuto.
—Tienes razón, no puedo soñar con que dejes algo por la paz —Suspiró y agachó la cabeza un segundo—. Estoy bien —Respondió con la frente en alto y una sonrisa altiva.
Hermione frunció el entrecejo.
—¿No te vas a creer que me voy a conformar con eso, verdad?
—Sí.
—Pues no lo estoy.
—Deberías.
—Replica todo lo que quieras —Le concedió cruzándose de brazos—; aun así me dirás cómo estás o no aceptaré una sola aguja en mi brazo.
Tonks se lo pensó un minuto completo mientras observaba de nuevo la muestra del microscopio. Al final levantó la vista y suspiró.
—Está bien —Accedió—. Tuve tres costillas rotas, fisuras en el hueso de la pierna y una herida de bala en el estomago. Nada tan grave que no se pudiera arreglar con reposo continuo.
—¿Y me puedes decir dónde está el reposo?
—Reposé más de un mes; fue más que suficiente —Se cruzó de brazos, apoyó su peso en una sola pierna y enarcó una ceja— A veces me pregunto, quién cuida a quien.
—Yo también me lo he preguntado —Murmuró.
Tonks suspiró amargamente logrando que sus labios se contrajeran en una sola línea y volteó la mirada. No enojada, mas bien sentida. Hermione sonrió, era divertido molestar un poco a Tonks.
—Enfoquémonos a lo que vine —Dijo tomando un maletín negro pequeño del suelo y subiéndolo a la mesa. Lo abrió de par en par.
Hermione pudo echar una pequeña ojeada a lo que había dentro, aunque no hacía falta, sabía perfectamente que había: frascos de muestras, jeringas, tubos para muestras de sangre, un estetoscopio, guantes, y todo un equipo medico preparado. Tomó otro maletín negro de donde sacó su laptop, la puso justo a un lado del microscopio y empezó a conectarse con el sistema central del SIS
—Es hora de tus exámenes —Anunció.
—Tonks, tú nunca has sabido realizar estos exámenes —Dijo Hermione un tanto preocupada. Tonks era propensa a los accidentes; no quería imaginarla con una aguja en las manos.
—Pasé un mes en el hospital —Especificó como si eso respondiera la pregunta–. Pasé entre doctores mas tiempo del que me agrada, así que tenía que servir de algo. Pedí que me enseñaran un poco —Sonrió solo como ella era posible. Con la comisura de sus labios llegando a la mitad de su mejilla, mostrando sus dientes y con sus ojos brillando—. Entré al curso de primeros auxilios y algunos extras. Ya era tiempo de que recibiera la instrucción formal de cómo cuidarte, y cuidarme, claro —Agregó ante de que Hermione pudiera replicar que la cuidaba mas de lo que debería y que eso ya era suficiente. Si, porque eso era precisamente lo que pensaba y quería decirle.
Hermione suspiró resignada.
—Empecemos —No tenía alternativa; lo último que le apetecía era tener de nuevo todo un día de pruebas, pero sabía que no le podía decir que no.
Extendió el brazo sobre la mesa y se arremangó la blusa, su brazo ya enmarcaba los puntos donde las agujas una y otra vez habían hecho de las suyas para obtener su sangre o para inyectar sangre, suero, una nueva droga, una nueva medicina; la mayoría de las veces nada de eso funcionaba, aun así siempre seguían tratando.
Tonks sacó una jeringa y rompió la envoltura de papel, revisó la jeringa en mas de una ocasión y cuando se decidió por su factibilidad puso un torniquete en el brazo de Hermione para que la sangre se acumulara en sus venas.
La fría punta de la jeringa se sintió en su brazo. Hermione volteó, no le gustaba ver las agujas, a pesar del tiempo seguían molestándole. La aguja se encajó en su vena y su sangre empezó a correr por ese pequeño tubito de plástico que se llenó muy rápidamente y tuvo que ser reemplazado por otro. Al final del régimen se llenaron los dos botecitos.
—No puedo creer que sigas odiando las agujas —Dijo Tonks cuando quitó la aguja y la tiró al bote de basura que había justo a un lado de la mesa.
—Y yo no puedo creer que tu sigas comportándote como una adolescente, pero qué le vamos a hacer, así son las cosas –Hice una mueca de medio lado y se quedó observando a Tonks hacer de sus labios una sola línea.
No dijo nada más, etiquetó la sangre y la guardó en otra pequeña maleta que seguramente debía de tener sistema de enfríamente, aun no sabía cómo, pero debería de tenerlo puesto que a Tonks le esperarían muchas horas para su regreso.
Puso el otro brazo sobre la mesa y esperó sentir de nuevo la aguja, aun faltaban dos botecitos mas de sangre. Y eso a penas era el inicio.
Después de entregar muestras de saliva, cabello –No sabía para que quisieran revisar su ADN, pero bueno, órdenes eran órdenes–, y todas las muestras de laboratorio posibles; así como la revisión de todo su cuerpo, sus reflejos, la circulación de su sangre, su resistencia, su garganta, su respiración, los latidos de su corazón, su presión, su pulso y todo lo que debía de revisar y tres horas después, al fin los exámenes terminaron.
—Tonks, ¿ya puedo ir comer? —Preguntó Hermione, aunque su tono de voz pareció de ruego, no era para menos, estaba cansada y no había podido comer nada desde que despertó. La mayoría de las pruebas tenían que ser en ayunas y no pudo hacer nada para cambiarlo.
—Creo que antes de que te desmayes sería lo mejor —Respondió guardando la mayoría de las cosas en la maleta y escribió los últimos resultados en su laptop, que se mandaban de inmediato al SIS, seguramente sus padres ya lo deberían de estar leyendo—, aunque no creo la cafetería haya abierto ya; nunca tienen comida tan temprano —Agregó parando de escribir.
—Tonks, son casi las 11 de la mañana —Le recodó con una mano en su cintura, ella si había sentido el tiempo pasar, y no era para menos, llevaba despierta desde casi las cinco– Si aun no tienen algo de comer, no te preocupes, iré directamente a las cocinas —Dijo mientras empezaba a caminar a la salida— ¿Quieres algo de ahí? —Preguntó volteando hacia Tonks y encontrándose con la cara distorsionada de un fantasma.
—¿Desde cuándo vas directamente a las cocinas?
Hermione rodó los ojos, ¿Qué importaba eso? Tenía hambre iría a donde fuera necesario para comer.
—La influencia de Harry —Fue toda la explicación que dio Hermione puesto que no le iba a decir que era por Ron por quien conocía tan bien las cocinas.
Empezó a caminar a la puerta con una media sonrisa en los labios y con una mano sobre su cabello. En ese momento Ron ya debería de haber presentado el examen de McGonagall, solo esperaba que realmente le hubiera puesto atención a los problemas que trataba de enseñarle y no solo a ella. Debía de admitir que se dio cuenta, era muy obvio que la mitad de la atención que ponía era en ella, y la otra…, bueno, la otra se dividía entre los problemas y en su alrededor.
Sacudió la cabeza, no debería de pensar en eso, no debería de importarle nada de eso, ni siquiera debería de estar acercándose tanto a Ron, al final de todo solo lo dañaría a él y a ella misma cuando todo acabara, cuando ella se fuera.
La oscuridad que había reinado en la mañana en el salón de química ya era débil, las rendijas de las paredes entre las ventanas y en techo dejaban una suave iluminación entrar al salón que empezaba a dejar de parecer tan lúgubre como normalmente era. Llegó hasta la puerta y la abrió lentamente, lo cierto era que estaba muy pesada. Justo en la entrada había un niño de primer o segundo año con una bolsa de papel en una mano y la otra la tenía alzada a punto de tocar la puerta.
Se quedó mirando fijamente al asustado y tembloroso niño.
—Pensé que era el profesor Snape —Susurró el niño respirando profundamente. Con eso Hermione entendió por qué estaba tan nervioso. Ir al salón de química era encontrarse con el profesor de química, quien no era nada querido en la escuela. Ese pensamiento le llevó a otro que la desconcertó. ¿Dónde estaba el profesor Snape? ¿No debería de estar dándose una clase en ese salón?
La bolsa de papel apareció frente a su cara sacándola de su concentración.
—La profesora McGonagall mandó esto —Dijo con simpleza.
Hermione tomó la bolsa sintiéndose confundida. El pequeño niño no dijo absolutamente nada más y salió corriendo de regreso a alguna parte. Como que en Hogwarts todo mundo utilizaba a los niños a hacer los mandados. Se rió, ¿Cómo habrán sido Harry y Ron?
Guió su mirada al cielo azul con desesperación, el sol le dio directo en los ojos y bajó la mirada rápidamente. ¿Por qué siempre tenía que inmiscuir a Ron en sus pensamientos? Estaba mal, muy mal; todo en su mundo estaba mal, no podía, no debía, no… no… ¡Ron era un idiota!
Frustrada por sus pensamientos que ya difícilmente tenían coherencia, bajó la mirada a la bolsa de papel en sus manos. La abrió un poco y el aroma a queso derretido, carne, papas, pan la hizo cerrar los ojos y disfrutar del delicioso aroma que inundó su nariz. Bajó la vista y una enorme hamburguesa con papas la llamaba a comerla.
Agradeció internamente a la profesora McGonagall por estar al pendiente, dio media vuelta para regresar con Tonks y comer con ella. Justo antes de entrar al despacho un grito desesperado la detuvo.
—¡Debes estar bromeando! —El rugido de la voz de Tonks hizo un hueco sordo— ¡Argh! —Grito aun mas desesperando para después empezar a despotricar contra alguien— ¡Son unos malditos burócratas! Les doy todas las pruebas sobre las irregularidades de Malfoy y siguen diciéndome que no hay una causa probable que me permita catear su casa. Sí, como ellos no son los que están en peligro, como ellos no son quienes casi mueren. ¡Que se vayan al infierno!
Un sonido estridente que se escuchó tras la puerta hizo sobresaltar a Hermione. ¿Qué estaba pasando?
—¡Claro! Di lo que quieras —Continuó Tonks con un molesto tono de voz, y estaba segura de que la persona con quien hablaba estaba feliz de tratar ese tema por teléfono—, aquí hay gato encerrado. —Un silencio se creo con solo el resonar de los tacones de Tonks escuchándose una y otra vez— No, no, no. Escúchame tú a mí. No me van a hacer idiota, se que llevo menos años que tú en el sistema pero sé perfectamente cuando algo va mal. ¿Cómo es posible que Malfoy hubiera sacado un amparo antes siquiera que solicitáramos una orden judicial que al fin de cuentas no nos dieron?
¿De que rayos iba todo eso? ¿Malfoy?
—No, no, no. A mi nadie me va a quitar de la cabeza que hay una filtración. —Un silencio ensordecedor— Sí, una filtración. No, no estoy loca. Debe haber alguien que nos está engañando, que no está realmente de nuestro lado. No me vas a convencer de lo contrario. No lo intentes. ¡Claro que los golpes no me afectaron! ¡Idiota!
El estruendo de algo pegando contra la pared sobresalto a Hermione y la hizo tambalear un segundo, trato de restablecerse y terminó agarrándose de la puerta y el rechinido de las bisagras la delató. Resignada se decidió a entrar.
—Mira, la profesora McGonagall nos envió de comer —Soltó Hermione como si no hubiera escuchado ni una sola palabra—. Realmente creo que…
—Hermione —Interrumpió Tonks cuando Hermione se sentó a su lado y empezó a sacar la comida de la bolsa—, sé perfectamente que me escuchaste. —Hermione bajó la mirada y entrelazó sus manos avergonzada—. ¿Qué fue lo que escuchaste?
Hermione suspiró y recorrió con la vista su alrededor evadiendo a Tonks. Justo en medio de dos estantes unos audífonos con un micrófono estaban en una posición extraña casi a punto de romperse, seguramente ese había sido el golpe que escuchó durante la "plática" de Tonks. Seguramente estaba en una videoconferencia a través de la computadora.
—Hermione… —Insistió Tonks.
Hermione comprimió sus labios y sacó aire de sus pulmones, odiaba que Tonks, con lo mayormente despistada que era, siempre se enterara de las cosas que Hermione no quería que hiciera.
—¿Qué?
—Dime —Exigió Tonks. Hermione suspiró amargamente, tenía que contestar.
—Escuché desde lo de la orden de cateo a la casa de Malfoy… —Se detuvo. Malfoy… Malfoy… ¿Malfoy? ¡¿Malfoy?! ¡Oh por Dios! ¿Por qué no se dio cuenta antes? ¿Por qué no lo captó antes? La cara de Hermione palideció y se le fue el aire, estuvo a punto de tambalearse, solo que logró sostenerse del filo de la mesa.
—¡Santo cielo, estás blanca! —Exclamó Tonks y tomó una carpeta para moverla de un lado a otro frente a Hermione y echarle aire.
¿Por qué no se había acordado antes? ¿Por qué no lo había relacionado con esa familia? No existen muchos Malfoy en la actualidad, ni es un apellido común. Solo hay una sola familia Malfoy. ¿Por qué no se dio cuenta? ¿Por qué no lo había recordado antes?
Lucius Malfoy era un apreciable miembro de la comunidad de Londres que tenía una empresa automotriz con toda regla, con una perfecta familia, una enorme mansión en las afueras de Londres, varias casas y departamentos esparcidas por todo el mundo y una cuenta de banco que marcaba mas ceros de lo que una persona podría soñar algún día. Pero detrás de toda esa perfección de hombre se encontraba una verdad, una vida ilícita que nadie quería reconocer, pero que existía. Lucius Malfoy era algo así como la mano derecha de uno de los mas mezquinos y perversos hombres que alguna vez había existido en el mundo; estaba en el centro del juego del poder para conseguir al mundo entero, pero para que su amo pudiera conseguir ese poder algo lo detenía, algo le impedía lograrlo, y ese algo que necesitaba estaba en manos de Hermione.
Y Lucius Malfoy quería conseguirlo.
Ya hacía algún tiempo que Hermione sabía perfectamente que Malfoy estaba metido en ese juego de poder, incluso lo conocía, las autoridades tenían consciencia de su existencia pero por mas que querían no podían atraparlo, simplemente no habían logrado poner todas las pruebas delante de un juez que les permitiera arrestarlo; y aun así, si las conseguían llevaban las de perder. Lucius Malfoy siempre supo reconocer lo que sería un buen amigo en su vida, y los jueces formaban parte primordial de su lista, así como algunos buenos detectives de la policía de Londres o algunos funcionarios públicos de alta categoría que incontables veces le habían telefoneado antes siquiera de que las pruebas estuvieran sobre la mesa para saber qué estaba pasado. Lo ponían sobre aviso, contra eso no se podía luchar.
Lucius Malfoy era una mala persona, tenía toda la pinta, el porte y absolutamente todo; había leído de él en varios informes del SIS entre tantas de sus intromisiones a archivos resguardados, había leído de él repetido en más de una ocasión, en mas de un informe. Siempre tratando de obtenerla a ella.
—Tonks, dime algo —De repente su voz le pareció seca y sintió la irritación en la garganta—. ¿Fue Malfoy quien nos atacó en Bulgaria? —Las manos de Tonks se detuvieron en su trabajo y volteó la cara. Esa era toda la respuesta que necesitaba— ¿Malfoy tiene un hijo?
La reticencia de Tonks para verla a la cara cambió bruscamente centrando su atención en ella, viéndola con esos ojos de investigadora y tratando de entender esa pregunta. Más bien, el por qué de esa pregunta.
—Si —Respondió Tonks vacilante.
Hermione respiró muchas veces y se bajó del asiento; empezó a caminar frenéticamente de un lado a otro con una mano en su cabeza y otra apoyada en su cintura. No fue ninguna casualidad que Draco Malfoy pudiera encontrar tan fácilmente todos los archivos sobre quién era; empezaba a sospechar que todo ese cuento del Hacker fue solo eso, un cuento. Toda la información que obtuvo fue de otra fuente, una muy importante, una muy peligrosa, una muy real. "…siempre se deben de contar con conocidos dentro del bando bueno, pero también en el bando malo" dijo Malfoy en una ocasión y realmente esos contactos del otro bando eran dados de primera mano, ¡de él mismo!
Para Hermione eso no podía estar pasando, no podía ser real. ¿Por qué la enviaron a un colegio donde existen conexiones de ese tipo? En todas las escuelas siempre había uno que otra persona que podía llegar a descubrir quién era, pero jamás alguien tan cerca, tan minucioso, y tan peligroso.
No prestaba atención a nada mas mientras casi hacía un hueco en el suelo. El universo debió de haber elucubrado un verdadero enredo y una verdadera mala suerte para ella. Ya no podía tomarse a Malfoy a la ligera; no, no podía. Algo escondía, algo quería, y ella debía averiguarlo antes de irse. Si, ya no le quedaba mucho tiempo en el colegio. Su estancia no podía prolongarse mas, sería perjudicial, en cuanto Lucius Malfoy supiera que ella estaba ahí…, si es que no lo sabía ya…
"Es difícil no enterarse de cosas que atañen al colegio cuando se tiene un padre como director de la junta de padres de familia" había dicho Draco cuando se conocieron.
El señor Malfoy estaba por completo enterado de que ella estaba ahí, lo supo incluso antes de que llegara. Entonces Voldemort también lo sabía…
Se detuve y el aliento se le fue, tuvo que utilizar el estante lleno de químicos que estaba tras de ella como soporte para no terminar en el suelo.
Voldemort lo sabía.
¿El SIS lo sabría? Se quedó pensando un segundo de mas en la respuesta. Había tantas posibilidades de que lo supieran como de que no lo supieran. Si no estuvieran enterados no se preocuparían de nada; por el contrario, si estuvieran enterados, y aun así no hicieran nada, significaba que la utilizaban de carnada. De nuevo…
No, no los creía capaces, no después de cómo salió su último intento de utilizarla de carnada.
—Hermione, me vas a dar un susto de muerte. ¡Por Dios! ¡Dime algo! —Exclamó Tonks.
Sintió los brazos Tonks sobre sus hombros y sintió su empuje para obligarla a regresar al asiento.
—¿Qué te pasa? —Preguntó, pero Hermione seguía con la mirada perdida y sus pensamientos muy lejos.
Por primera vez en mucho tiempo estaba disfrutando de la vida; si se olvidaba de Malfoy dentro del colegio, por primera vez se sentía bien. De nuevo tenía a Harry junto a ella, había conocido a Ginny y estaba consiente de que podía llegar a convertirse en su mejor amiga, tenía unas clases estupendas, tenía la libertad que no había tenido en casi quince años y, aunado a eso, estaba Ron.
No lo aceptaría jamás en voz alta, ni siquiera lo pensaría mas de las veces necesaria, pero le gustaba tener a Ron cerca, era… increíble.
Un gruñido salió de su garganta y varias lágrimas salieron de sus ojos. Sintió como los brazos de Tonks la envolvían en abrazo protector y susurraba palabras de consuelo y preguntaba una y otra vez que le pasaba, pero Hermione no podía hablar.
Deseó que eso no le estuviera pasando a ella, deseó no ser ella en ese momento. Deseo, como cada día de su vida, ser una chica normal, deseó no preocuparse por que un nuevo plan en contra suya se estuviera llevando a cabo, deseó no tener esa sensación de algo saldría realmente mal en cuanto saliera de una habitación, deseó no sentir ni pensar en nada.
Lo que mas deseó fue no vivir mas.
Su corazón se aceleró, su respiración se volvía cada vez mas agitada, su pecho dolía y las lágrimas no dejaban de bajar por sus mejillas, aferró sus puños tan fuerte que empezaban a doler sus uñas enterradas en sus manos, se sentía impotente y desesperada.
Tonks se alejó de ella echando maldiciones al aire, no le prestó mucha atención. Enterró la mirada al techo y se dio cuenta de que en realidad no quería morir, no aun, no quería que el sueño que estaba viviendo se acabara, era demasiado bonito y perfecto como para que se acabara por un estúpido Malfoy, no quería, no podía permitirlo, no lo haría.
Sintió el pinchazo de una aguja en su cuello y alcanzó a ver la mirada de Tonks llena de preocupación antes de cerrar los ojos y que todo se volviera negro.
..
Abrió los ojos lentamente mientras sentía que la cabeza le dolía como el infierno y que todos sus músculos estaban entumidos hasta el punto de no querer moverlos más del necesario. Se levantó un poco apoyándose en sus codos para mantener una posición que le permitiera ver a su alrededor.
Reconoció de inmediato el despacho del profesor Snape, solo que desde una perceptiva diferente, desde un lugar mas abajo. Volteó y se vio a sí misma en el suelo acostada sobre una bolsa de dormir con una sabana echada encima y sintió el molesto piquete de la aguja enterrada en la vena de su brazo derecho; siguió con la vista la aguja y vio el delgado tubo que salía de su brazo y viajaba hasta llegar a la mesa de experimentos donde una bolsa transparente le suministraba un líquido extraño, tenía una tonalidad amarilla hasta llegar por momento a anaranjado.
—Gracias al cielo despertaste —Susurró Tonks sentada en una silla a su lado—, por un momento pensé que me había sobrepasado con la medicina; no recordaba si era un frasco completo o la mitad —Movió entre sus manos un pequeño frasco transparente de algunos cinco centímetros con una tapa gris por donde se metía la aguja y se extraía el contenido. Aunque eso pequeño botecito ya estaba vacío.
—Es la mitad; completo me hace perder el conocimiento por demasiado tiempo —Se tocó el cuello, así que esa solución que detenía sus ataques era lo que Tonks le había inyectado. No había sufrido un ataque, bueno, uno en regla no, solo había sido un ataque de pánico, con solo dejarla tranquilizarse se le pasaría. Aunque tal vez no—. ¿Hace cuanto que duermo?
—Como cinco horas. —Tonks volteó su mirada y empezó a ver el lindo paisaje de químicos del estante de la pared— Empecé a ponerte un suero hace como cuatro para tratar de contrarrestar los efecto del calmante —Señaló la bolsa transparente de varios colores.
—Eso me produce hambre —Argumentó arrugando la nariz; no le gustaba estar medicada.
—Lo bueno es que hay comida —Lanzó a su regazo la bolsa de papel con comida.
Con cuidado se quitó la aguja del suero, ciertamente ya no lo necesitaba. Abrió la bolsa y sacó la hamburguesa, que aunque ya estaba fría aun seguía deliciosa. Dio un mordisco suave que dejó sus labios manchados con mayonesa, mostaza y salsa captsu en las comisuras, lo limpió mientras masticaba y bajó la hamburguesa hasta su regazo.
—Me vas a decir qué te pasó hace un rato. Por poco te daba un ataque —Dijo Tonks con las manos sobre el ordenador, pero sin prestar atención a lo que hacía.
—No era un ataque de verdad —Contradijo pasando el bocado–, era un ataque de pánico.
En realidad eso era lo que había sido; aunque pudo llegar a ser un ataque de verdad si no hubiera sido por Tonks.
—¿Por qué fue?
—Malfoy —Susurró Hermione dando otro mordisco a la hamburguesa.
—¿Qué tiene que ver en esto?
—Solo me hizo preocuparme sobremanera que él fuera el involucrado principal del último ataque —Ciertamente eso era parte de la verdad.
—¿Por qué me preguntaste que si tenía un hijo? —Tonks no se detendría hasta conseguir saber lo que quería. Podía parecer una desistida y destructora de todo lo que tuviera alrededor, pero no era nada de eso.
—Tonks, ¿confías en mí?
—Por supuesto —Afirmó Tonks de inmediato.
—Entonces no me preguntes mas. No ahora.
Devoró la hamburguesa muy lentamente mientras observaba a Tonks fruncir el entrecejo. Tonks era una investigadora innata, tenía la necesidad de hacer preguntas, conseguir respuestas, pero sabía perfectamente que Hermione tenía un buen juicio. Tonks había sido parte fundamental de su desarrollo, por ello confiaba en ella y no preguntaría todo lo que quería, al menos no en ese momento. Y Hermione lo sabía.
Tonks empezó a trabajar en su computadora y Hermione dejo de prestarle atención. Mientras comía sus pensamientos se movían demasiado rápido de un momento a otro, repasaba cada uno de las palabras que habían salido de la boca de Malfoy, haber que otra cosa había pasado por alto. Recordó sus palabras cuando afirmó quien era Hermione en realidad y el pasado que ocultaba; recordaba la amenaza que lanzó "…tendrás que hacer lo que yo pida" seguía sin gustarle, porque aun no sabía concretamente lo que quería.
Se frustró pronto, repasarlas una y otra vez no servía de mucho, seguía teniendo una pregunta clavada en la cabeza. ¿Habría sido coincidencia que su primer encuentro y su primera pelea hubieran sido precisamente con Malfoy? Intuía que tal vez el primero si hubiera sido una amarga coincidencia para su vida; pero la segunda vez, cuando la amenazó, ya tenía algo detrás, ya había hecho su investigación, tal vez contactó con alguien que le dijo realmente quien era, o desde antes ya lo sabía solo que no lo demostró totalmente en ese primer encuentro, o tal vez no estaba preparado para ese encuentro, no lo esperaba, o tal vez…
Empezó a dolerle la cabeza, eran tantas cosas que podrían ser verdad que le oprimían la cabeza. No le gustaba sentirse así, nunca le había gustado.
Escuchó el gruñido de Tonks peleándose contra el ordenador que la sacó de su letargo.
—Tonks —La llamó, se puso de pie y caminó hasta el asiento a lado de ella. Ya se sentía mejor—. ¿Qué pasa?
—Está maldita computadora —Rezongó mientras tecleaba furiosamente—, sigo sin poder hacer funcionar el Sistema Operativo de tu dije.
—¿El Sistema Operativo de mi dije? —Repitió confundida mientras sentía el frío metal en su mano.
—Si, no he podido instalarlo en mi computadora; algo raro le pasa —Dio un manotazo sobre la pantalla del ordenador— ¡Maldición, funciona! —Tonks si que estaba histérica, normalmente no haría eso; pero ella no se pondría histérica por algo así. Tal vez quisiera esconder la verdadera razón de su enojo, pero no podía lograrlo, no con Hermione, no cuando la conocía de tanto tiempo.
—¿Qué te pasa, Tonks? —Preguntó nuevamente.
—Ya te lo dije, esta maldita computadora me está…
—No es verdad —Interrumpió Hermione—, no es eso lo que te está molestando. ¿Qué es? —Insistió.
Tonks se dejó caer con todo el peso de su cuerpo en la silla y giró su cara para ver a Hermione; tenía una mirada intensa, preocupada, decidida; tenía sus manos entrelazadas sobre su estómago y una mueca inundó sus labios. No era buena señal que estuviera así, nada buena.
—Me pasa —Se agachó para sacar una carpeta del maletín negro que llevaba consigo— que sigo esperando que tú solita me cuentes qué significa esto —Sacó dos hojas y las puso justo frente al lugar de Hermione con un fuerte golpe que resonó.
Hermione les echó un vistazo. Eran dos hojas blancas con un grafica en ellas; había por lo general una línea central que enmarcaba toda la hoja, como algo estático, fijo, sin problemas, pero en algunas partes picos subían repentinamente, y en otros bajaban justo al ras de la hoja, era una discordancia tremenda de todas las líneas; acababa pareciéndose a la imagen gráfica de una montaña rusa, sube y baja, estático, de nuevo sube, baja todo destanteados, salteados, estrepitosos.
—Esto lo notamos el primer día de clases —Un pico verde había bajado hasta casi llegar al ras de la hoja, tenía una anotación con pluma negra donde terminaba el pico. ¿preocuparse?
Recordaba ese día. Su llegada, el día que conoció a Malfoy.
—Tu presión bajó considerablemente, pero solo por unos pocos minutos. Lo tomamos como causante de los nervios por una nueva escuela. Nunca te había pasado, pero nunca habías entrado a una escuela como Hogwarts. Lo dejé pasar.
Hermione sabía realmente lo que había pasado ese primer día, la pelea, el encuentro con Ron, su reacción para con el profesor Snape, la ayuda que recibió de Ron y la ayuda que ella le brindó. Recordó todo y le sorprendió que solo se hubiera marcado una baja en su presión.
—Después realmente me preocupé. Todo tu sistema se volvió loco —Unos picos de diferentes colores subían y bajaban en un mismo momento—. Ritmo cardiaco, respiración, potasio, todo —Resumió y su cara se volvió preocupada—, también lo dejé pasar. Ese día llegaba Harry al colegio, supuse que lo encontraste, ¿eso pasó? —Quiso saber.
Hermione hizo memoria. Sí, fue exactamente el día que se encontró de nuevo con Harry, pero también fue el día en el que Draco Malfoy la encaró abiertamente sobre quien era, sobre lo que él quería.
Asintió lentamente con las manos entrelazadas sobre la mesa y observando a Tonks de reojo, quien suspiró aliviada.
—Solo hay algo, un cambió en estas graficas que no logró deducir por qué pasó y fue lo que me trajo aquí. —Los picos elevados por sobre todos los demás, signos de interrogación llenando la hoja y las marcas de arrugas que Tonks había creado seguramente en un momento de furia la hicieron sonreír tenuemente.
Se refería al día que mandó la nota diciéndole que iba ir a visitarla. Sí, recordaba ese día. Realmente no pensó que se hubiera puesto tan mal como para que se elevara tanto. No pensó que Ron la provocara mas que las amenazas, mas que el sentimiento de ser descubierta.
Sonrió y sus mejillas se sintieron calientes, seguramente tenían uno que otro tono sonrojado de mas. Volteó la cara lejos de Tonks y bajó la mirada al suelo.
—¿Qué pasó ese día?
Hermione no pudo evitar que una risita saliera de su garganta. Tonks debería de estar interesada en los otros dos días, pero no, no le había llamado la atención otro día mas que el día que Ron la besó…
Su cuerpo se tensó suavemente, no había vuelto a pensar en ello desde hacía semanas, desde el momento en que pasó decidió dejarlo de lado, algo sin importancia que no debería de ponerla a pensar mas tiempo del necesario. Pero si era algo para pensarse, era algo realmente serio que había dejado de lado por miedo y estaba consiente de ello, aunque difícilmente lo aceptaría y trataría de cambiarlo.
—¿Qué pasó ese día? —Insistió Tonks.
No sabía si hablar o no. Lo que pasa es que Ron estuvo a centímetros de mi, tenía sus labios sobre los míos y terminó dándome un dulce y suave beso. Los colores se le subieron al rostro. Podría decirle eso, podría decirle la verdad; no había razón por la cual mentir, por lo menos no a Tonks; ella se comportaría como una hermana mayor, como una mejor amiga.
—Hermione… —Arrastró la voz al decir su nombre en una señal de amenaza.
—Ese día… —Empezó a remover sus manos, una contra la otra, y sus mejillas se llenaron de un rojo intenso— alguien me besó.
Ahí estaba, dicho en concreto, y con los colores subidos a sus mejillas.
—Ah… —Un suspiro salió de su boca y su cara se quedó como un estado de shock que pasó muy rápido— ¡¿Qué?!
—No me hagas repetirlo —Pidió Hermione, ya estaba bastante avergonzada de decirlo y sinceramente no quería entrar a un interrogatorio que le sacara más detalles.
—Vaya… —Susurró dejándose caer sobre su asiento— Tú madre que pensaba que tal vez te había pasado algo desagradable o incluso peligroso, nunca pensamos que… —Se detuvo y sonrió de medio lado volteando a ver a Hermione— ¿Quién te besó? —Preguntó acercándose y sonriendo.
—No te lo voy a decir —Cerró el tema de inmediato y se centró en otro— ¿Qué pensaba mi madre?
Tonks no contestó de inmediato. Observaba a Hermione tratando de obtener la respuesta a la pregunta que había hecho primero, pero sabía bastante bien que no lo lograría.
—Muchas cosas. Decía que te había asustado un insecto, una lagartija o algo así, hasta pensó que te habían atacado unos maleantes que iban tras de ti. Ese tipo de cosas.
Hermione se bajó de la silla y caminó por el despacho un poco.
—¿Qué hubiera pasado si fuera cierto?
—¿Qué cosa?
—Lo de los maleantes.
—Obviamente te sacarían de la escuela antes de que buscáramos explicaciones. ¿Por qué? ¿Pasó algo así?
—No, no, claro que no —Respondió apresurada; no quería que Tonks supiera o indagara mas, no quería salir de Hogwarts.
Respecto a lo de Malfoy, ya había decidido lo que era mejor para ella, para todos. No dejaría que Malfoy arruinara su felicidad. No, no lo dejaría, lo encararía. Aun no sabía cómo terminaría eso, pero de una cosa estaba muy segura, pelearía para quedarse ahí y si lo tenía que hacer contra Malfoy lo haría.
Cambió de tema radicalmente, pensando en distraer a Tonks de sus elucubrados planes.
—¿Encontraste cómo arreglar ese sistema operativo?
…
Pasaron otras cuatro horas antes de que se despidiera de Tonks y entonces regresó a la sala común de Gryffindor. Pasó una excelente tarde con Tonks, las últimas horas solo fue charlando de lo que fuera; de las últimas noticias del SIS, de los nuevos elementos, de las nuevas investigaciones, de cosas que tal vez parecían bastante mas insignificantes de lo que eran para ella. Pero es que era de su familia de la que platicaban, eso era todo lo que necesitaba para sentirse bien durante mucho tiempo.
Traspasó la puerta de su casa con facilidad, tenía una sonrisa plantada en su cara, muy difícil dejarla de lado. Entró despacio y en silencio, se quedó parada en la puerta de entrada con sus pensamientos volando hasta su casa, hasta el SIS, una parte de ella quería ir, quería visitarlos, quería ver a sus padres.
El carraspear de una garganta la llamó; no pensó que alguien siguiera en la sala común, se equivocó. Definitivamente no esperó encontrar a Ron.
Estaba parado frente a su sillón favorito, el muido rojo de la esquina; agitaba una hoja de papel en la mano y una extraña sensación recorrió el cuerpo de Hermione. Reconocía esa hoja, y reconocía el coraje en los ojos de Ron.
—¿Me explicarás qué significa esto?
Digamos que el punto sequía en el que estoy es porque hace muchisisisisisisimo tiempo que no voy a casa de mi musa y no he podido pensar realmente qué va a pasar en esa plática entre Ron/Hermione. que opinan uds ¿ya es tiempo que ella sea sincera? ¿que acepte la ayuda que él podría darle en todo ese asunto?
espero sus reviews, eh...
cuidense mucho y nos vemos a la prox :D
XOXO
rosa . chocolate
