Disclaimer… Los personajes pertenecen a JKR Para gran alegría suya, yo solo juego un poco con los personajes. :P
Mucho tiempo sin andar por aquí, ¿No es cierto? Me siento tan avergonzada por esto que algunas veces pensé, no, que oso volver a publicar después de tanto tiempo, mejor no. Pero no, no podía hacerles eso. No sería algo justo.
Tengo que decirles que jamás avandoné, solo que estaba con otras cuestiones en la cabeza y no me había puesto a trabajar realmente en este.
No los entretego más.
Disfruten!
CAPÍTULO 15
—¿Me explicarás qué significa esto? —Preguntó con más fuerza de la que tenía pensada.
La cara de Hermione simplemente pareció perder el completo color de sus mejillas. Se quedó totalmente quieta en la puerta con la mirada fija en la hoja que sostenía.
Ella sabía qué era y también sabía que él ya sabía lo que significaba.
Todo era tan claro para él. La nota solamente podría provenir de una persona, y sus intenciones solo podían ser unas.
—¿Vas a decir algo? —Su pregunta pareció regresarla a ese momento. Parpadeó unas cuantas veces antes de subir la mirada a la cara de Ron.
—No tengo por qué decirte nada —Respondió con un sutil temblor que a él no lo engañaba. No cuando llevaba semanas de conocerla y saber que siempre que hablaba lo hacía con seguridad y con firmeza.
Esquivó su mirada mientras entraba a la sala común e ignorándolo se dirigió a su dormitorio.
Oh, no, no, no, no. No iba a permitirle escapar por nada del mundo.
—Aun así vas a decírmelo —Sentenció poniéndose en su camino.
—Déjame pasar, Ronald, estoy muy cansada para hablar contigo —Tal vez lo dijera con seguridad en su voz, pero no lo vio a los ojos. Parecía que lo hacía, pero él podía notar la sutil desviación de sus ojos hacia la escalera.
Ella no estaba siendo sincera; podía notarlo. Lo sentía.
—Aun así creo que puedes esperar cinco minutos mas —Dijo buscando su mirada. Había algo etéreo que le hacía sentir lo mucho que ella quería quedarse y que al mismo tiempo ella misma se ponía las barreras para no hacerlo. Era algo así como un enorme caparazón de fortaleza que no quería que nadie derribara.
Era exactamente lo que había sentido hacía casi siete años. La primera vez que conoció a Harry.
—Hermione-
Antes de que pudiera decir otra palabra ella lo esquivó y pasó a su lado rumbo a las escaleras. Pero Ron fue más rápido que ella y sosteniéndola por el brazo la hizo detenerse.
Estaba temblando. Profundamente. Su labio palpitaba y tenía un sutil tic en el ojo casi imperceptible. Aunque no así para él.
—Hermione —Repitió acercándose a ella—, puedes confiar en mí —Aseguró dándole un suave apretón a su brazo.
Por primera vez desde que entró buscó su mirada y él estuvo ahí para dársela. El único confort que le estaba permitiendo otorgarle. Cuando en verdad lo que quería era abrazarla.
Abrazarla tal como lo había hecho la noche que llegó Harry. La noche que llegó corriendo a la sala de trofeos con lágrimas marcando sus mejillas. Quería hacer eso, quería lograr que ella se sintiera bien.
No sabía por qué tenía ese sentimiento de calidez y protección que le ocurría siempre que ella estaba cerca de él, pero ese no era el momento para tratar de entenderlo. Tal vez nunca lo haría, pero por el momento no le importaba. Lo que necesitaba era que Hermione le hablara.
Ver su mirada tan abierta y tan sincera le hizo querer poner su mano sobre su mejilla y acariciarla.
Toda su vida, durante todos los días, las personas que cuidaban de ella siempre le decían a ella que debía confiar en todos ellos porque era su seguridad lo que les importaba y aunque jamás protestó nunca pudo quitarse esa sensación de que jamás la dejaban elegir, toda su vida parecía seguir un ritmo, un por qué, un para qué, una misión, un algo que hacer que alguien mas ya había destinado para ella y ella estaba simplemente ahí para cumplirlo y esperar que todo saliera bien, que eso fuera lo correcto.
Simplemente debía confiar en ellos. Así sin más.
Y ahora venía este maravilloso chico que con tan solo una frase le hacía sentir cosas en su corazón que jamás había sentido antes.
Puedes confiar en mí…
Una simple frase que le daba lo que no muchas veces se le otorgaba. La capacidad de decidir.
Pudo haberle dicho "Debes confiar en mí" y ella inmediatamente hubiera corrido alejándose. Pero sus palabras y no solo eso, su mirada, no le permitieron huir. No pudo.
Se quedó observando como esperaba su respuesta y casi podía estar segura de que si le decía que no él insistiría, lo conocía lo suficiente para saber que era un cabezota irreparable que buscaba que se hiciera su santa voluntad.
Pero también…
También sabía que esa era su manera de preocuparse por aquellos que significaban algo para él en su vida. Y no era simple entrar dentro de ese círculo de protección Weasley. Por lo que ella sabía solo estaba su familia y dentro de esa familia incluía a Harry. Y ahora la incluía a ella.
Él era una de las pocas personas que estaban intentando protegerla no porque fuera su obligación, su trabajo sino porque en verdad quería hacerlo, en verdad estaba significando algo para él.
Eso fue aun más importante para ella que escuchar de sus labios que eran amigos. Esa era una declaración vana que había escuchado de muchas personas antes. Él no lo había declarado, tal vez jamás lo hiciera. Y aunque nunca lo dijera, ella sabía que con esa acción sin palabras él no lo estaba declarando, pero sin lugar a dudas lo estaba demostrando.
Ahí lo supo, confiaba en él. Por eso no podía irse, no sin darle una explicación.
—¿Hermione? —Rompió el silencio en el que se había sumido la habitación. Le estaba preocupando. Ella no hacía más que observarlo en silencio y con sus pensamientos perdidos.
—¿Estás bien? —Preguntó suavemente tratando de sacarla de sus pensamientos.
Parecía que no iba a respondería a ninguna de sus preguntas. La soltó del brazo y fue cuando ella al fin reaccionó. Siguió su movimiento y después volvió a subir la mirada y simplemente dijo una palabra.
—Sí.
"¿Sí qué cosa?" quiso preguntar de inmediato, pero tan solo frunció el entrecejo.
—Lo sé —Agregó con una pequeña y casi imperceptible sonrisa en los labios que más bien parecía de… ¿resignación?
—Creo que estoy un poco perdido —Declaró dejando pasar tiempo entre uno y otro papeado—, no entiendo a que te refieres.
—Lo que quiero decir —Explicó dándose la vuelta para quedar justo frente a él— es que sé perfectamente que puedo confiar en ti.
Apegándose la verdad tenía que decir que se sorprendió. No creyó posible que ella fuera a decirle eso, incluso pensó que le sacaría las palabras a punta de pistola. Parpadeó varias veces mientras lo digería y la sonrisa de Hermione, mientras tanto, se ensanchaba.
Sabía exactamente lo que sus palabras querían decir. Estaba tratando de abrir un poco ese caparazón que tenía para darle cabida a él. Ese simple pensamiento lo hizo sonreír.
—¿Entonces, me dirás…?
Su pregunta quedó cortada por el sonido de unas voces entrando a la sala común. Eran unas niñas de tercer año que seguramente venían del comedor. La cena debería estarse terminando y no tardaría mucho en llenarse el lugar de alumnos regresando para dormir.
No podían hablar ahí, de eso no había ninguna duda, pero no podía dejarlo para otro momento. No estaba seguro que Hermione fuera a abrir su barrera otra vez muy pronto. Tenían que irse.
—Creo que aquí no podremos hablar —Dijo mientras se removía un poco el cabello, nervioso. Esperaba que ella aceptara. Extendió una mano y buscando su mirada preguntó—: ¿Me acompañas?
Mucho antes de lo que él se lo hubiera imaginado una calidez se extendió en su brazo cuando su mano se posó sobre la suya y sonriendo asintió suavemente.
No pregunto ni siquiera dónde irían. Estaba confiando en él, reamente lo hacía.
Sonrió y cerrando su mano con la de Hermione dentro de ella empezó a caminar fuera de la sala común. Recorrió el camino principal del colegio hasta llegar a una encrucijada donde varios caminos se dividían. Tomó el menos transitado, el que les daría un poco de soledad.
Caminaron durante algunos minutos en silencio hasta que encontraron una de las pocas bancas que había en todo el camino.
—¿Te gustaría hablar aquí o prefieres seguir caminando?
—Creo que aquí estará bien.
Cuando fueron a sentarse fue inevitable que ambos se dieron cuenta de que sus manos aun estaban entrelazadas y que todo el camino habías estado así. Tímidamente sus manos se separaron y Hermione fue a sentarse mientras un ligero sonrojo se extendía por sus mejillas.
Ron decidió quedarse de pie tan solo apoyando su peso en uno de los árboles que estaba frente a la banca. Se cruzó de brazos y también cruzó sus pies observando detenidamente a Hermione mientras ella simplemente parecía perderé un poco en la vista del cielo.
Las estrellas ya estaba por completo iluminándolos y la luna también los observaba en todo su esplendor. No estaba seguro de si a Hermione le gustara ese lugar, pero a él en definitiva sí. Había un algo en la noche que daba paz como ninguna otra hora del día, esa atmosfera de serenidad y de soledad que daba la oscuridad tan solo rota por la luz de las estrellas. Era un excelente lugar para pensar y también para hablar.
Justo lo que necesitaban hacer.
—¿Y bien?
—¿Uhm? —Hermione se había quedado con la mirada perdida en las estrellas.
—¿Me contarás?
Suspiró antes de bajar su mirada con él.
—¿Qué quieres exactamente escuchar? —La sinceridad en su voz era palpable. Supo inmediatamente que le contaría lo que él quisiera saber. Porque él sabía que Hermione algo escondía. Y ella sabía que él lo sabía. Él también sabía que ella sería sincera porque él lo estaba presionando. No quería eso.
—Creo que me conformaría por saber acerca de esto —Sacó la nota que tenía guardada en el bolsillo de sus pantalones y lo agitó en el aire.
—Acerca de eso… —Sonrió agachando la mirada y juntando sus manos—, no sé qué quieres escuchar de mí. Pienso que la mayor parte tu ya la dedujiste.
Ella era bastante inteligente. Eso ya lo sabía.
—Tienes razón. Desde que la encontré supe exactamente que era de Malfoy y que eso no era bueno. Lo que quiero saber es por qué te la mandó.
—Te aseguro que yo en verdad también quisiera saberlo.
Frunció el ceño.
—Bien eso difícilmente podrás averiguarlo a menos de que se lo preguntes. Yo, personalmente, no soy capaz de deducir qué es lo que la mente retorcida de Malfoy esté planeando. Por lo general espero hasta encontrarme con él, averiguarlo y trabajar sobre la marcha.
Suspiró.
—Presiento que yo tendré que hacer exactamente lo mismo.
¿A qué se refería? No podía estar pensando en… en… ¡Oh! ¡Demonios! Ella en verdad estaba planeando asistir a esa cita.
—Oh, no, no, no —Resolló separándose del árbol y caminando hacia ella—. Estas pero que si bien equivocada —Declaró con autoridad—. Tú no te vas a acercar a Malfoy a no menos de veinte metros de distancia.
—Entiende esto Ronald —Dijo suavemente mientras buscaba su mirada— no puedo faltar a esa cita. Tienes razón en que no va a ser para nada bueno, pero aun así tengo que averiguarlo.
—Pues si insistes —Y estaba más que seguro que lo haría— no te quedará otro remedio que permitir que yo vaya contigo.
—No —Pronunció mientras saltaba de la banca—, estás totalmente equivocado si crees que te lo voy a permitir.
—Lo cierto es que no recuerdo que en alguna parte de lo que dije hubiera algo que te diera a entender que te estaba pidiendo permiso.
—Eres un… —Se quedó con las palabras en la boca mientras sus puños se tensaban al cerrarse fuertemente— ¡Idiota! Sí, eso es lo que eres —Empezó a crear un camino frente a la banca mientras daba vueltas sobre sus propias pisadas—. Para ti todo es muy fácil, ¿no? —Resopló—. Yo te voy a acompañar —Dijo tratando de imitar su voz—. No te estaba preguntando. No volverá a molestarte, le voy a partir la cara a Malfoy, no te preocupes.
—Pues sí —Afirmó Ron—, eso es precisamente lo que va a pasar.
—¡Hombres! —Exclamó haciendo una plegaria al cielo con sus brazos hacia arriba—. ¿Qué no me preocupe? ¿Cómo demonios crees que no podría hacerlo? La última vez que te metiste con Malfoy te sentenciaron a tener que afrentar una expulsión. ¡Expulsión, por Dios! Si no lo recuerdas, Ronald Weasley, yo lo hago por ti y no voy a permitir que vuelvas a tener problemas en esta escuela por mi culpa.
Era extraño pero con sus palabras solo le vino un pensamiento a la mente. Nadie, nunca antes se había preocupado por él. Claro estaba su mamá y su familia que siempre se preocupaba de que estuviera bien, de que se alimentara, de que no enfermara. Pero ellos son familia, eso es lo que se supone que la familia hace por los que quiere y no hay razones para eso, simplemente pasa.
Pero entonces ahí estaba ella. Gritándole al cielo y a él mismo que no le importaba lo que quisiera Malfoy o lo malo que pudiera pasar cuando ella se encontrara con él. Simplemente él no iría porque eso podría significar problemas para él.
Cómo si eso alguna vez hubiera sido alguna barrera para que él hiciera exactamente lo que tenía que hacer. Pero tenía que admitir una cosa. Se sentía condenadamente bien que ella quisiera protegerlo. ¡Ella! ¡A él!
—Puedes decir lo que quieras —Declaró decididamente con una sonrisa formándose en sus labios—, pero aun y así no vas a impedir que yo vaya y que le parta toda la cara a ese imbécil, no soy un estúpido como para dejarte ir sola…
Se detuvo cuando Hermione se dejó caer en el banco, sus hombros se hundían y escondía su cara entre sus manos.
—Ey… —Susurró acercándose— ¿Qué pasa?
—No es solamente eso, Ronald —Suspiró—, no es solamente lo que te pueda pasar a ti si te metes en esto, es lo que me puede pasar a mí, lo que le puede pasar a los que quiero si no averiguo qué tanto sabe Malfoy acerca de mí.
Esas eran demasiadas ideas para poder entenderlas siquiera.
—¿Qué tanto sabe Malfoy sobre ti? —Repitió—. No entiendo eso. ¿Qué puede saber él sobre ti?
—Todo ó absolutamente nada. No hay manera de saberlo a menos de que me presente el viernes y lo averigüe.
—No entiendo absolutamente nada. ¿Cómo puedes saber que él es capaz de representa una amenaza para ti con tan solo está nota? No dice prácticamente nada.
Sacó la nota de la bolsa de su pantalón y volvió a leerla.
¿Creíste que ya me había olvidado de nuestro asuntito? No, claro que no. Te veré el viernes en la sala de requerimientos a las 10 de la noche en punto y no se te ocurra faltar. No tienes oportunidad de hacerlo.
—No dice nada, y tal vez simplemente quiere vengarse por lo que pasó con su castigo y aunque debería de atacarme a mi estoy seguro que fue por tu causa que la profesora McGonagall se enteró de la verdad. No puedes saber lo que quiere tendrías que haberlo visto en otra ocasión y eso tan solo ha sucedido la primera vez que se vieron, ¿no es cierto?
Tuvo la primera sensación de que todo iba mal en ese preciso instante en el que ella no contestó.
—Sólo has enfrentado a Malfoy tu primer día de clases, ¿verdad?
Su gemido fue otra pista de que algo iba mal.
Se arrodilló frente a ella y la obligó a levantar la cara.
—¿Hermione? —Le habló y buscó su recelosa mirada que lo único que hacía era tratar de evitarlo—. Hermione —Repitió—, ¿Esa es la única vez que has hablado con Malfoy?
Un único movimiento negativo de cabeza fue todo lo que recibió. Y entonces un recuerdo llegó a su mente. Uno de hacía pocas semanas, uno en el que ella estaba temblando, llorosa y con una mirada de terror que nunca la pudo asociar con quien era Hermione puesto que solo parecía vulnerable y ella no lo era. Simplemente no.
Se puso de pie. Estaba furioso. En ese momento lo sospechó, casi pudo sentir aun la esencia de Malfoy en Hermione, la marca de que ese idiota le había hecho algo, y de que él no la había ayudado. En ese momento ya hasta lo había olvidado, pero ella le estaba diciendo que se había encontrado con él después de su primer encuentro y fácilmente podía asociar esas lágrimas con ese idiota.
Una rabia aun mayor de la que había sentido cuando Malfoy insultó a su familia se apoderó de su cuerpo y no era dedicada para Malfoy, sino para él.
Él que no había tratando de buscar la verdad en Hermione; él que aun no le había partido toda la maldita cara al hurón; él que no había sido capaz de protegerla; él que se había dado cuenta de que algo iba mal con Hermione, pero no había buscado las razones; él que si no hubiera sido por casualidad tal vez no hubiera encontrado esa nota y ella hubiera ido a encontrarse con esa rata de alcantarillo sin su apoyo; él, el idiota Ronald Weasley que no estaba protegiendo bien a los que quería.
Un fuerte golpe como el choque de dos objetos a gran velocidad le hizo levantar la mirada.
—¡Aaayyy! —El grito de Ron provocó que una bandada de pájaros que se resguardaba en el árbol salieron huyendo.
—¿Qué pasó? —Preguntó poniéndose de pie mientras Ron daba enormes saltos y tenía una mano apoyada contra su estómago y con la otra trataba de protegerla— ¿Qué demonios pasó Ronald?
—¡Que no pensé que ese árbol estuviera tan duro! —Gritó mientras seguía con sus brincos y sacudidas.
¿El árbol? Frunció el ceño. ¡Oh cielos! El árbol, la mano, el golpe.
—Eres un idiota —Susurró para que él no la escuchara—. Deja de estar corriendo y ven acá —Pidió volviendo a sentarse en la banca.
Ron le hizo caso mas rápido de lo que pensó y se sentó a su lado.
—Déjame ver tu mano —Exigió.
Tenía una horrible mueca de dolor enmarcando sus labios mientras separaba su mano derecha de su cuerpo y la extendía hacia ella.
Estaba realmente roja y con los nudillos raspados.
—No pensé que un árbol fuera realmente tan duro. Duele más que golpear a alguien.
—Ten en cuenta que una persona está llena de tejidos, músculos, piel, grasa y que además cuando golpeas a una persona está por lo general se mueve y la fuerza de tu brazo se expande hacia donde la persona se mueva. Contra un árbol es simplemente materia sólida que no tiene ni una pizca de materia suave. Es completamente diferente —Levantó la cara para ver a Ron—. ¿Por qué lo hiciste?
—Simplemente necesitaba golpear algo —Dijo con la mirada sobre su por poco fracturada mano.
Volvió su mirada al daño en la mano. Sus dedos estaba rígidos por el golpe y con cualquier movimiento Ron hacia una mueca y soltaba un gemido de dolor, pero no había gran cosa que pudiera hacer ella.
—Eres un idiota, Ronald —Dijo suavemente.
—Y tu eres una de las poquísimas personas que se atrevería a decirle algo así a una persona que está sufriendo con una mano rota.
—Primero que nada tu mano no está rota —Dijo moviendo sus dedos para que recuperara movilidad, y sin preocuparse por sus gemidos—, y segundo: te lo digo porque eso es precisamente lo que eres, y por tu tontería es por lo que sufriste esto. Así que no miento cuando digo que eres idiota. Y aun no puedo pensar en algo lógico por lo que te hallas provocado algo así.
Ella tan solo podía pensar en la respuesta afirmativa que le dio sobre sus encuentros con Malfoy. Pero Ron no podría saber exactamente qué había pasado esa otra vez, no tendría que ponerse de esa manera, no tenía motivos, no debería…
¡Oh demonios!
No, él no podría saber qué había pasado en ese encuentro con Malfoy, pero sabía perfectamente cómo de afectada había quedado ella a tal grado de que las traicioneras lágrimas habían inundado sus ojos y bañado sus mejillas.
Él lo recordaba, y para ese momento él ya lo había deducido.
Ron Weasley era un protector innato que defendía a aquellos que tenía a su alrededor y que estaban indefensos, poniendo una especial atención a aquellos que formaban parte de su círculo y estaba por demás segura que sería casi una transgresión a su propio código moral el no haber protegido a alguien que estaba bajo su cuidado, muy a pesar de que esa persona lo hubiera querido o no.
El golpe que había dado sobre ese árbol no era para Malfoy, o bueno, una parte sí que era para esa sanguijuela; pero la mayor parte, la que inició todo, era para darse a él mismo.
Nadie hubiera podido hacer saltar su corazón de calidez tanto como eso.
—¿Sabes exactamente qué día me encontré con Malfoy, no es cierto?
—No fue algo difícil de deducir, en realidad.
—Algún día deberías de tratar de bajar un poco tu temperamento. Estoy segura que te ayudaría mucho.
—Sí, algún día lo haré.
Subió la mirada buscando la de Ron.
No lo haría. No estaba dentro de su naturaleza.
Bajó de nuevo la mirada a la herida mano. Aun y que su mano había sido por tener unos pensamientos de lo mas lindos y sentimiento de lo más profundos eso no le quitaba que había sido un idiota.
Pero uno muy lindo.
Sonrió, uno al que muy fácilmente se podía querer. Y ese era un pensamiento que mas temor le daba.
Soltó su mano mientras buscaba dentro de su ropa para ver que traía consigo y que podría ayudarla. Solo encontró su pañuelo, una crema que siempre llevaba consigo, un gloss de manzana y las pastillas que recién le había dejado Tonks. No mucho con lo que trabajar, pero podría hacer algo.
Volvió a tomar la mano de Ron entre las suyas y aplicó la crema para que tuviera algo fresco que pudiera ayudar, después la vendó con su pañuelo para que no la moviera mucho y no se la lastimara más de lo que por sí ya estaba. Por lo menos estaría bien hasta que regresaran y pudiera curársela con algo más provechoso que simplemente crema.
—Por lo pronto ya estás.
—Gracias —Suspiró aliviado.
—De nada.
Volvió su mirada al cielo. No estaba segura de por qué Ron la había llevado precisamente a ese lugar, pero había acertado, y es que era simplemente pacifico y perfecto, lo que necesitaba para poder ser franca con él, decirlo lo que necesitaba escuchar y tal vez después de eso dejaría de objetar el que ella debía ver a Malfoy.
—¿Y bien? —Dijo Ron.
—¿Y bien qué?
—¿Me dirás qué fue exactamente lo que pasó cuando te encontraste con Malfoy?
Suspiró. No iba a poder evitarlo, eso era seguro. Se puso de pie y le dio la espalda. No podía hablar mientras su mirada estaba sobre ella.
—Lo que pasa es que Malfoy sabe cosas… Cosas que no debería de saber, cosas que aun así sabe y que no estoy segura dónde encontró.
Eso de que las había conseguido gracias a un Hacker de la escuela no se lo estaba creyendo, no cuando hacía menos de tres horas Tonks le había hecho recordar a Lucius Malfoy que claramente era el padre de este idiota que trataba de hacerla sufrir.
No, no se tragaba para nada que hubiera sido alguien de la escuela. Lo que si podía creer es que su padre le había dado esa información, pero, ¿para qué alertarla sobre el conocimiento que tenía sobre ella? Fácilmente podía habérsela guardado para él. Si él no se hubiera metido de nuevo con ella tal vez jamás hubiera pensado en él cuando Tonks le recordó a ese Malfoy.
Había algo encerrado ahí que aun no podía descifrar. Algo que le preocupaba y que no podría traerá nada bueno para nadie.
—¿Qué tipo de cosas son las que sabe?
—Cosas de mi pasado.
Un largo silencio acompañó su declaración. O tal vez tan solo lo sintió enorme porque no quería sentir la realidad y llegar al punto que más miedo le daba.
—Y, ¿Cuál es tu pasado, Hermione? —Fue una pregunta sutil, pero que iba a desatarlo todo.
Era la pregunta a la cual ella sabía iban a llegar en algún momento, una que no tenía la capacidad de rechazar contestar, no ahora que Ron le había demostrado que la protegería a base de todo y que podía depositar su confianza con los ojos cerrados incluso.
No, no podía no contárselo.
Continuará...
Y bien, ¿Qué les pareció? Si bien sé que en este capítulo no se dice realmente nada puedo asegurarles que en el próximo se enteran de toooooooooooda la historia de Hermione (:
Aun así espero saber de todas esas personas que a pensar del tiempo continuan estas locas ideas de mi cerebro xD
Tengo que poner una pequeña nota para Oito tambien llamada Tomoyo Ushio, Lyriel o mas recientemetne Asterisco (tengo que decir que ese último me hizo reir mucho xD, oh! y el de Tomoyo me hizo recordar la serie de SCC la cual realmente adoro!) bien tu insistencia valió de mucho. realmente quería contestar a tus comentarios, pero como no tienes cuenta en FF pues bueno no se pudo. quería decirte que estaba decidida a continuar solo me faltaba el tiempo y el ponerme en ello, pero bien aquí está ya (:
ah! y Becky dejame decirte que eso de pedir que actualicen a mi tampoco me ha funcionado, jajaja xD y enfurece realmente mucho.
Pero bueno, espero que todos aquellos viejos y nuevos amigos de este fic esten felices con mi regreso (:
Tengo que decirles que aunque el capitulo fue pequeño, y que probablemente todos los demas de aquí en adelante lo sean voy a tratar de publicar mínimo dos por mes, o si puedo mas por supuesto que mas (:
Millones de gracias a todos los que continuan en este barco conmigo y no se apunten que no lo voy a dejar hundirse, no si puedo evitarlo (:
Gracias y nos vemos en la proxima! Cuidense!
rosa . chocolate
...Los sueños son reales en la medida en la que tú quieras verlos cumplidos...
