Disclaimer… Los personajes pertenecen a JKR Para gran alegría suya, yo solo juego un poco con los personajes. :P

No es mucho, simplemente es mi muy particular manera de decir que sigo viva, que aún amo escribir, que aun amo esta historia y que intentaré seguirla, lo juro, pero serán capítulos pequeños, porque de otra manera no verán la luz en mucho tiempo u_u

Espero que aun haya alguien que lo lea :)

Como siempre...

Disfruten!


CAPÍTULO 16

Hermione se había quedado callada. Ron no quería decir otra cosa, su pregunta seguía en el aire, y algo le decía que había hecho la correcta. Ella estaba de nuevo sentada en el banco con la mirada perdida, cada pocos segundos sus labios se entreabrían como si al fin fuera capaz de articular palabras, pero entonces volvían a cerrarse sin remedio.

Ron estaba apoyado de espaldas al árbol que antes le había causado el fuerte dolor de mano que gracias a lo que fuera que le hubiera puesto Hermione se sentía bien. Su mano estaba envuelta en un pañuelo rosa que lo hizo sonreír, probablemente si sus compañeros lo vieran se burlarían de él durante todo el año, pero sorprendido se dio cuenta de que no le importaba.

Dejó su mano de nuevo apoyada en el árbol y volvió a observar a Hermione. Empezaba a ponerse nerviosa. Sus manos temblaban y no precisamente por el frío de la noche. Sospechaba que lo que fuera que iba a decirle no sería nada bueno. El último temblor de ella lo hizo reaccionar.

—Si te perturba tanto, podríamos dejarlo para mañana.

No sabía exactamente de dónde salieron las palabras. Él en verdad quería saber qué pasaba, necesitaba saberlo, pero no a costa de verla preocupada o atemorizada por esa situación.

Hermione negó con la cabeza.

—Lo que pasa es que normalmente no me es fácil.

—¿Qué cosa no es fácil?

—Confiar.

Parpadeó una vez. No era exactamente lo que pensó escucharía.

—Me han enseñado durante años y años que solo puedo confiar en las personas en que me dicen puedo confiar y contigo…

—Sé que no estoy autorizado para escuchar algunas partes de toda la historia y mucho menos en esta situación, lo que pido es solo que me digas lo más importante, lo que…

Hermione negó con la cabeza cortando de tajo su discurso. Levantó la mirada y lo observó detenidamente.

—No es eso.

Ron estaba harto de estar tan lejos de ella. Caminó el tramo que los separaba y se sentó a su lado.

—¿Entonces? —preguntó sentándose a su lado.

Hermione se tomó su tiempo para pensar en la respuesta, Ron incluso creyó que no diría nada, pero cuando al fin lo hizo sus palabras lo estremecieron.

—Es abrumador el darme cuenta que puedo confiar en ti.

—¿Eso significa…?

—Que te contaré todo.

Ron asintió sin decir ninguna palabra, no iba a tentar a la suerte y echar todo a perder por unas palabras mal dichas. Entonces ella respiró profundamente, dejó salir el aire lentamente y volteó a verlo, su mirada de repente la hacía parecer mayor, él ya sabía que tenía una enorme carga sobre sus hombros, pero lo que ella le mostraba era aun peor de lo que él podía haber creído; y cuando ella habló el mundo de Ron cambió por completo.

—Estoy muriendo.

Su voz había sido un simple susurro. Su cara prácticamente inexpresiva hasta que él alcanzó a distinguir un casi imperceptible movimiento de sus labios y entonces las palabras se repitieron en su cerebro.

"Estoy muriendo"

Ron pensó una y otra vez que había escuchado mal, pero cuando la mirada de Hermione bajó hacía sus manos él la siguió y vio el temblor mientras las aferraba en dos puños de hierro.

El corazón de Ron se detuvo un latido y se dio cuenta de que hablaba en serio. Completamente en serio, pero él no lo quería creer, no podía creerlo. Regresó de nuevo su mirada a la cara de Hermione, seguí en un estado de shock y no sabía qué decir, pero no fue necesario, ella continuó hablando.

—Deduzco que conoces acerca de la explosión en la que murieron los padres de Harry, ¿verdad?

Ron sencillamente asintió.

—Bien, pues yo también estuve en esa explosión, pero nadie lo supo hasta algunas horas después de que todo hubiera terminado. No tengo recuerdos de por qué estaba ahí, en realidad nadie lo sabe. El hecho es que estuve ahí.

La mente de Ron intentaba procesar toda esa información lo más rápido posible, pero parecía negarse a dejar pasar su primera declaración. Una declaración que había provocado un corto circuito en su cerebro y un hueco en la boca del estomago, además de que su corazón de repente dolía. Mucho.

—Estuve ahí durante horas, así que todos sabían que había un alto porcentaje de probabilidad de que me hubiera infectado a causa de todas las sustancias que había inhalado. Al principio pareció todo normal, pero después de tres semanas algo empezó a afectarme, primero fueron algunos mareos y temperatura que eran fáciles de controlar, pero un buen día mientras estaba jugando en el parque de recreo un niño mayor se acercó muy sigilosamente hacia mí con el pretexto de asustarme. Lo logró, pero no esperó lo que pasó después.

El cuerpo de Hermione empezó a temblar y él sabía que debía de hacer algo. No estaba seguro por qué lo hizo, pero sintió que era lo correcto, así que pasó un brazo sobre sus hombros y la atrajo contra su cuerpo. Ella enterró su cara sobre su pecho, sintió sus pequeñas manos descansando sobre él aferrándose a su playera y continuó escuchando su voz.

—Yo simplemente grité y después me desmayé. Estuve en un especia de coma durante cinco días. Los peores cinco días de la vida de mis padres según sus propias palabras. Nadie sabía lo que me ocurría, ni podía hacer nada por mí. Parecía como si durmiera, no había nada de malo, todas mis funciones seguían siendo normales, no había ninguna explicación lógica sobre lo que me pasaba; los estudios que me hicieron no mostraron nada, y sin embargo yo no despertaba.

Ron trató de imaginarse a esa niña tirada sobre una cama sin poder despertar. Sus rizos cubriendo la almohada, sus ojos cerrados sin poder abrirse, sin poder mostrar la luz que él estaba seguro siempre había estado ahí. La aferró con mayor fuerza y descansó su mentón sobre la cabeza de ella.

—Cuando desperté todo había cambiado en mi. Durante los siguientes meses me monitorearon continuamente y fue cuando lo encontraron. La razón por la cual todo estaba mal en mí. Un fragmento de la explosión se incrustó en mi cabeza, tan pequeño que no podía ser detectado. Este fragmento contenía parte del arma biológica que inició todo y me infectó. De alguna manera los demás químicos que inhalé minimizaron la rapidez con la cual el arma actuaba, pero no la detuvieron. Mi sistema sigue decayendo muy lentamente, es como si esta arma biológica siguiera dentro de mí como un cáncer que aún no se ha decidido a actuar. Está latente sin que seamos capaces de erradicarlo de mi sistema. Durante años han intentado buscar una cura, pero no han tenido éxito. Lo único que han descubierto es que cada vez que mi cuerpo sufre un colapso el veneno actúa.

Ron deseaba saber exactamente qué decir para ayudarla, pero su boca estaba seca y su cuerpo empezaba a ser muy consciente del aire frío que lo golpeaba directamente provocando un estremecimiento, o tal vez la sensación simplemente era por sus palabras, más que nada por su significado.

—¿Estos… —inició con una voz extraña, que no parecía suya; carraspeó— estos colapsos pasan seguido?

Sintió el movimiento de su cabeza sobre su pecho mientras negaba.

—Siempre han monitoreada mi sistema, en cuanto un colapso se va a presentar toman medidas para tranquilizar mi cuerpo y detenerlo.

Él escuchó lo que dijo, pero también sintió su cuerpo, y su cuerpo habló más de lo que sus palabras decían. Ella tenía miedo.

—No siempre los detienen, ¿cierto?

Ella no habló durante mucho tiempo, pero él sabía que lo había escuchado y también sabía lo que eso significaba.

—¿Qué tan mal estás? —preguntó finalmente. Necesitaba saberlo.

La respuesta vino de un susurro que le caló muy hondo.

—Aunque no es visible, mi sistema cada vez está más deteriorado, y no va a aguantar más colapsos.

—¿Cuánto…? —no fue capaz de terminar la pregunta, aunque no fue necesario.

—Nadie sabe a ciencia cierta cuándo ocurrirá, pero llegará un momento en el cual me derrumbe y sencillamente sea incapaz de despertar.

Probablemente le estaba haciendo daño con su agarre que de pronto se intensificó, pero fue imposible para él evitarlo. Durante semanas había peleado con ella, pero también había reído y había sentido… algo. No era capaz de explicar muy bien el qué, pero había algo que estaba cambiando dentro de él, a causa de ella, y no quería ponerse a pensar en ello en ese momento. Pero era algo grande que le provocaba una sacudida en su sistema.

Estuvieron en silencio durante muchos minutos, simplemente abrazados reconfortándose mutuamente.

—El que exista Harry —empezó Hermione lentamente— es la única esperanza que tengo para que logren encontrar una cura a mi padecimiento.

—¿Harry?

—Él también está infectado, pero de alguna manera él es capaz de vivir con la enfermedad sin que repercuta para nada con su vida. El veneno forma parte de su sistema sin que sea capaz de dañarlo.

Ron entonces comprendió por qué Harry se ausentaba del colegio.

—¿Le hacen pruebas, cierto?

—Odio admitirlo, pero es como si fuera una rata de laboratorio, desearía que no fuera necesario.

—Pero lo es.

Además de que Harry lo hacía porque él así lo quería, y Ron no tenía dudas de ello. Siempre que se iba tenía un cierto aire de esperanza en su mirada que él nunca había entendido. Ahora sí. Cada que se iba era una posibilidad de que descubrieran cómo salvarla a ella.

—Él lo hace voluntariamente, Hermione, porque él te quiere.

Ella dejó escapar un lamento.

—Eso es lo que más me duele, porque cuando yo no esté…

—No —cortó Ron sus palabras y se obligó a sí mismo a separarse de ella.

Puso su mano debajo de su mentón y la obligó a levantar la cara. Las lágrimas inundaban sus ojos, pero ella era incapaz de dejarlas salir.

—No —repitió—, Harry nunca se ha rendido, y va cada que es necesario a esas reuniones. Él tiene fe en que lo van a lograr y tú también debes tenerla. Por todos ellos.

Una pequeña sonrisa que no llegaba a sus ojos se asomó en sus labios.

—Sabes, empiezo a creer que no eres por completo un idiota.

Su comentario primero lo desequilibró, pero un momento después trajo una sonrisa a sus labios.

—¿Solo lo empiezas a creer?

Se encogió de hombros.

—Sí.

Ron soltó su barbilla y se quedó observándola mientras ella dirigía su mirada al cielo. No estaba seguro acerca de lo que ella estaba pensando, pero algo sí sabía. Mientras estuviera en sus manos, nada ni nadie la iba a dañar.

—Sabes —dijo muy suavemente— la enfermedad no es lo peor de todo.

—¿No?

Ella negó.

—Es el sentir que no puedo hacer nada normal.

—¿Normal? ¿Cómo qué?

Una sonrisa triste escapó de sus labios.

—Como ir al cine, o de compras, o tener amigas a las cuales invitar a pasar la noche a mi casa, simplemente ir por un café, salir a pasar sin necesidad de tener una escolta.

—¿Necesitas una escolta para hace eso?

Ella asintió.

—Hay una razón por la cual he viajado a lo largo de todo el mundo.

Un recuerdo vino a la memoria de Ron. Y una simple palabra escapó de él.

—Voldemort.

Hermione se estremeció.

—Harry te habló de él.

No fue una pregunta, pero Ron aún así contestó.

—Me contó sobre él hace años, pero no estoy seguro cómo te involucras tú en esto. Sé que él busca a Harry…

—No es así.

—¿Eh?

—Él no está buscando a Harry.

—Pero él me dijo…

—Él dice lo que todo el mundo le dijo.

—Voldemort no lo busca a él. Me busca a mí.

Ron había sentido que su corazón no podía parase. No después de la primera declaración acerca de su mortalidad. Pero ahora… volvió a suceder.

—Después de la explosión se difundió que alguien había salido completamente ileso y de alguna manera semanas después se divulgó que quien había escapado había sido yo.

Las piezas empezaron a encajar en el cerebro de Ron con tal rapidez que no había creído posible.

—Él está enfermo, ¿verdad?

—Es lo que las investigaciones han concluido. Él me quiere para curarse.

—Pero tú… —Ron no quiso acabar la oración.

—Lo sé —dijo con tristeza—, pero él cree que yo estoy curada.

—¿No sabe nada de Harry?

Negó.

—Si lo supiera estaría tras de él y sería más difícil para todos el que consiguieran hacer las pruebas sin tanto peligro.

—Entonces lo dejan creer que tú eres la clave de su cura.

—Así es.

Todo el cuerpo de Ron, de pronto, se sintió arder. Todos habían dejado que un señor de la guerra estuviera detrás de ella, él entendía por qué, en verdad lo hacía, pero eso no disminuía su enojo.

—Entiende Ron —dijo, probablemente al sentir el cambio de su humor—, es la única manera en la cual Harry estará a salvo y podrá intentar salvarme a mí.

Él entendía completamente eso, pero en el mundo de Ron, en su familia no había absolutamente nada más importante que proteger a las mujeres de sus vidas; el que ella se pusiera en peligro y no hiciera nada por evitarlo simplemente era algo que su mente cavernícola no iba a entender.

Las campanadas del reloj principal de la escuela sonaron indicando que ya eran las once, se suponía que todos, sin excepción debían estar a esa hora en su casa. Además, Hermione no dejaba de temblar.

—Vámonos.

Ella asintió y en silencio regresaron hasta la sala común de su casa. Él era incapaz de decir nada. Todo seguía girando alrededor de su cabeza. Necesitaba protegerla de todo, necesitaba que ella estuviera bien, que fuera… feliz. El sentimiento se aferró a él con mayor intensidad y recordó la hoja por la cual había iniciado todo eso. No lo había olvidado, ni lo haría por nada del mundo, pero no era el momento para volver a tratar ese tema, aunque tampoco creía que lo haría con ella, eso era algo de lo que él debía encargarse personalmente por mucho que ella lo hubiera prohibido, y esta vez probablemente si provocaría algunos huesos rotos en Malfoy.

Ya no había absolutamente nadie cuando llegaron, aunque no le sorprendió. Acompañó a Hermione hasta la escalera de sus habitaciones y cuando ella se quedó de pie esperando algo, él no estaba seguro qué hacer. Tal vez se suponía que tenía que decir algo, pero no era muy bueno en eso, así que…

Las mejillas de Hermione se ruborizaron antes de que fuera capaz de preguntar:

—¿Podrías regresarme mi mano?

La mirada de Ron bajó hasta darse cuenta de que aferraba la mano de Hermione hasta tal punto que ella era incapaz de soltarse, y lo más probable es que lo hubiera intentando y él simplemente la hubiera aferrado más.

Fue consciente de la sensación que no había percibido un poco más. Era fascinante sentirse unido a ella de esa manera, provocaba un algo en todo su sistema que lo hacía querer sonreír muy ampliamente pero se contuvo deseando que su cara no hubiera adquirido el sonrojo Weasley que caracterizaba a su familia.

Él la apretó un poco más e hizo una pregunta que había rondado en su cerebro desde que Harry muy concienzudamente había incrustado en él y con lo que había pasado esa noche estaba más que preparado para hacer.

—Dijiste que te gustaría hacer cosas normales, ¿verdad? —preguntó muy sutilmente.

Hermione asintió.

Tragó saliva mientras intentó tranquilizar el latido frenético de su corazón.

—Entonces, ¿te gustaría asistir a una común, corriente, y bastante normal, inclusive aburrida, fiesta de navidad… conmigo?


Hermione no estaba muy segura de cómo había conseguido subir las escaleras y seguir todo el camino hasta su cuarto. Sentía que su corazón iba a estallar, o por lo menos sabía que así tendría que estar si ella lo dejara, porque estaba intentando con todas sus fuerzas tranquilizarlo aunque sencillamente era imposible.

Ron…

Ella sabía que algo malo iba a salir de todo aquello. Su corazón probablemente se iba a romper en pedazos que nadie iba a ser capaz de repara, pero no le importó.

No cuando le dio su respuesta, ni tampoco cuando él sonrió y la hizo bajar un peldaño de la escalera, mucho menos cuando sintió sus labios sobre su mano antes de soltarla y desearle buenas noches.

Quedaba poco tiempo antes de que ella tuviera que moverse a otro lugar, siempre era así, no tenía otra forma de vida.

Así que no, no se arrepentía de hacer lo único posible con ese tonto pelirrojo que estaba cambiando su vida.

Decirle que sí.


Un bostezo inundo la putrefacta habitación que habían tenido que alquilar para su misión. Eran cerca de las tres de la mañana y los dos hombres seguían en su vigilancia.

—¡Despierta! –Gritó uno a su compañero que estaba dormido en el catre que les serbia de cama. El dormilón casi cae por la sacudida que le dieron.

Despertó desconcertado hasta que abrió los ojos por completo y vio a su compañero a un lado de él.

—¿Qué quieres?

—Es tu turno de vigilar –Respondió y lo sacó de la cama.

—¿Por qué tenemos que hacer esto? –Preguntó tomando asiento en la silla donde momento antes estaba su compañero. Tomó los binoculares y observó a través del enorme ventanal las siluetas de los vigilantes que se movían en los límites del colegio.

—Son órdenes.

—¿Por qué no simplemente entramos, atacamos y nos la llevamos?

—Porque la última vez ese plan no funciono, y nuestro amo no nos dejara con vida si volvemos a fallar.

—Entonces, ¿cuál es el nuevo plan?

—No lo sé muy bien. Solo sé que tenemos que esperar y conocer absolutamente todos los movimientos que se realizan en colegio antes de intentar algo. Alguien desde adentro hará otro trabajo y solo tenemos que esperar su señal para hacer nuestra entrada.

—¿Quién está desde dentro?

—¿Qué te hace creer que lo sé? –Su compañero se encogió de hombros– No, no lo sé. Pero sé que si no te callas y me dejas descansar te volaré todos los dientes.

Se hicieron muecas de desagrado y el vigilante continuó con su visión sobre el colegio. Esperaba que su entrada fuera pronto y el rapto aun mas rápido, ya quería que la encomienda fuera finalizada y entregada; con ello su amo al fin podría salir desde las sombras y reclamar lo que le pertenecía.

En poco tiempo el mundo entero sería de ellos.


Espero les haya gustado.

Poco, pero sustancioso en lo que se refiere a la historia :)

Asterisco, esto es para ti :) vi tu review y me dije "demonios, es verdad, ¿qués es lo que estoy haciendo?" así que me puse a trabajar duramente y en unas cuantas horas salió esto ^^ No abandono. Jamás!

Gracias por leer.

XOXO

rosa . chocolate