Jelóu everybody!
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Jotaká!
Aquí tenéis parte de mi recompensa por haber tardado tantísimo en actualizar! :p jeje (no acostumbrarse eh?) (Gracias por los comentarios, por cierto!)
Os quiero! :D
Posé mis labios sobre los suyos… con suavidad. Dulzura. Con la delicadeza que merecía mi salvador, aunque se tratara del rudo Scorpius Malfoy. La sacudida eléctrica fue más fuerte que nunca, y de pronto mi corazón se paró. Todo mi mundo se detuvo en el preciso instante en el que los párpados de Scorpius Malfoy temblaron, queriendo abrirse…
Me quedé paralizada por completo, sabía que lo más lógico sería huír de allí de inmediato, escapar del peligro de sus ojos…No podía permitir bajo ningún concepto que Scorpius me viera allí plantada a centímetros de su rostro, observándolo… que hubiera sentido ese beso, que descubriera que eran mis labios los que voluntariamente, habían rozado los suyos. Así lo único que haría es perder el peligroso juego que ya hace tiempo habíamos comenzado…y no estaba dispuesta a ello. ¿Pero qué podía hacer? Tan solo tenía décimas de segundo para actuar, y mi mente aletargada por las pociones contra el dolor, no es que estuviera muy…lúcida en esos momentos.
Una respiración. Dos respiraciones, y yo aún seguía allí pasmada, incapaz de menear un músculo y con cara de pánico.
Los párpados de Scorpius no se abrieron. Suspiré agradecida. Mi respiración intentaba volver a su ser… aunque volvió a cortarse, esta vez al verlo sonreír. Sus labios mostraban de pronto esa típica sonrisa suya tan arrogante…
No pude evitar poner los ojos en blanco. Malfoy, prepotente hasta en sueños. Reí bajito, y me acomodé apoyando mi cabeza entre mis manos, y acercándome de nuevo a su rostro. Esta vez quería oler su aroma…
Si un segundo antes estaba respirando su olor a una considerable distancia de sus labios, al segundo siguiente me encontraba encima de él. ¡Sí! Literalmente, ¡encima de él! ¡Besándolo! Y no había sido ningún arrebato mío el responsable de estar en esa embarazosa posición… Scorpius Malfoy me había atrapado entre sus brazos y me había arrastrado hasta allí!
¡HORROR!
Vaya vaya, Weasley… te he pillado.
Me deshice de la trampa de sus brazos violentamente, y como pude, apoyé mis manos en los barrotes de la cama, apartando mi cuerpo del suyo, y mirándole desde arriba.
El muy canalla estaba pletórico. Una vil sonrisa atravesaba su cara de lado a lado.
-¡Eres un idiota!-le di un tortazo, a lo que el contestó con otra sonrisa.
-Vaya… me parece un pobre agradecimiento para quien te acaba de salvar la vida.
-Ughhhhhh!- me bajé de su cama como pude, mirándolo con rencor.
- Eres insoportable! Te has aprovechado de mí! Me has obligado a besarte!
El rubio chasqueó la lengua, y se incorporó, sin perder su expresión divertida.
Vale que intentes engañarme a mí, pecas, pero a ti misma…
¿Quién te ha dado permiso para que me llames así?
Creía que no te gustaba que te llame leona, así que te busqué un nuevo mote.
Tengo nombre.
Claro, Weasley
Idiota
Consentida
Creído
Niña
Maleducado
Cobarde
Cer…-me quedé callada de pronto, taladrándole con la mirada.
¿Cobarde? ¡¿Cobarde? ESO JAMÁS!-me había herido el orgullo. Rose Weasley podía ser muchas cosas, pero jamás una cobarde.
Uno, dos, tres, cuatro…
¿Qué haces pequitas?
Contar
¿El qué?
El tiempo que te doy de ventaja antes de ir detrás de ti y asesinarte. ¡Ya puedes correr porque no vas a tener castillo para esconderte!-solté con las mejillas arreboladas.
El maldito Malfoy volvió a sonreír con su característica seguridad en sí mismo.
Yo que tú no saldría de la enfermería así.- me dijo mientras me observaba de arriba abajo y con un deje de lascividad en la cara.
¿Así, cómo?
Dirigí mis ojos a inspeccionar mi cuerpo, y un gritito de asombro escapó de mis labios. ¡Merlín! Me eché a correr hacia mi cama como alma que lleva al diablo, más sonrojada que en toda mi vida. Creí no ser capaz de volver a mirar a Malfoy a los ojos en mi vida… con todo el jaleo de la discusión con Malfoy, no recordaba que tan solo iba vestida con el fino camisón de la enfermería, que a la luz de la luna, se transparentaba por todas partes.
Ahora que lo pensaba, debía ofrecer un aspecto más que lamentable.
- Cállate pecas
- ¡A mi nadie me dice que me calle, Malfoy, y menos tú!
- Mejor si lo haces, no querrás que Madame Pomprey nos descubra por culpa de tus escandalosos grititos.
No pude contestarle, ya que ambos escuchamos un ruido en la habitación de la enfermera, y vimos cómo se encendía la luz.
-Eso me pasa por no utilizar muffliato-dije para mí misma mientras los dos, haciéndonos los dormidos aguantábamos la respiración.
Estaba a punto de levantarme pensando que Madame Pompfrey había cambiado de opinión y no iba a venir, cuando de pronto escuché cómo la puerta se abría, y la enfermera se nos acercaba con una vela en la mano.
Me encogí más dentro de mi cama hasta esta completamente tapada por las mantas.
Respiraba entrecortada por los nervios, esperaba que Madame Pompfrey no informara a los profesores, o pagaría esto muy caro. Después de todo era prefecta, y debía ofrecer un comportamiento ejemplar.
Tic tac, tic tac… de nuevo el repetitivo sonido del reloj era lo único que se escuchaba en la estancia.
Tic tac, tic tac… una vez, dos veces, hasta 20 veces pude contar antes de que alguien me destapara por completo.
Me incorporé, dispuesta a disculparme con la enfermera por mi mal comportamiento, cuando me di cuenta de que de nuevo era la burlona sonrisa de Scorpius Malfoy la que me observaba desde el suelo.
Tranquila leoncita cobarde, ya puedes salir de debajo de las mantas
¡¿Qué haces aquí? Por tu culpa…. He estado a punto de perder mi reputación frente a los profesores!
Scorpius bufó con mofa.
Tu reputación de qué? ¿de mojigata insoportable?
¿Tienes ganas de que te peguen hoy, Malfoy?-le pregunté cada vez más impresionada por su descaro.
Hazme un sitio
Yo, viendo sus intenciones, esperé a que diera un salto hacia mi cama, y cuando ya estaba en la esquina, lo empujé, haciendo que callera al suelo, y riéndome de él.
¡Qué haces pecas! Eres una desagradecida! ¡deberías llorar de la emoción por el hecho de que Scorpius Malfoy se digne a hacerte compañía!-me decía con auténtica rabia desde el suelo. Se notaba a la legua que Scorpius Malfoy no estaba acostumbrado a que lo dejaran en ridículo.
Más bien lloro de risa por lo estúpido que eres.
Scorpius se levantó corriendo y se enfrentó a mí.
Tus gestos no dicen lo mismo.
¿Qué gestos?
Mmmm… ¿acaso tengo que recordarte que te he pillado intentando besarme mientras estaba dormido? ¡Te vuelvo loca Weasley, debes reconocerlo!-dijo con voz llena de satisfacción.
Uyyy… me parece que sueñas cosas demasiado irreales Malfoy…
Me miró a los ojos con intensidad.
Ambos sabemos lo que estabas haciendo ahí, pecas. No estaba dormido, aunque así lo creyeras.
Solo comprobaba que estabas bien… me han dicho que mi primo te golpeó en la cabeza.
Scorpius puso mala cara al recordar a James, pero volvió a mirarme sonriente.
Tu familia tiene una curiosa manera de agradecer las cosas.
No tenemos nada que agrade…- Pero dejé la frase a mitad. Tenía razón. Scorpius Malfoy acababa de salvarme la vida, y yo no había sido capaz ni siquiera de darle las gracias. Por muy mezquino que fuera, se lo debía. Ante todo yo era una persona justa.
Gracias-solté sin ser capaz de mirarle a los ojos.
Muy bien, Weasley, vas aprendiendo. Ahora, mi recompensa.
Preté los labios.
Si piensas que te voy a pagar algo por haberme salvado…
Una fuerte carcajada proveniente de su boca me interrumpió esta vez.
¿De verdad piensas que quiero algún tipo de recompensa material?
Eres un Malfoy-me encogí de hombros, creyendo que eso lo dejaba todo claro.
Venga Weasley… déjame un hueco
No
No seas estúpida
No
Pecas…
No
Estaba claro que en realidad me moría de ganas por dejarle subir, por dejar que estuviera conmigo… ¡Merlín, al cuerno! Me moría de ganas por mandar todo a la mierda y pasar la noche besándolo! Estaba tan sexy ahí plantado… observándome desde el suelo, con la luz de la luna iluminando sus labios, convirtiendo sus ojos en en plateado y excitante enigma que quería resolver...
Si no te dejo subir, no vas a callarte, verdad?
Tú lo has dicho.- Puse los ojos en blanco, y mudé mi expresión de grata satisfacción por expresión de incomodidad y desprecio.
Scorpius subió a mi cama, haciéndose un hueco, y se quedó observándome con sorna. Sin duda estaba disfrutando fastidiándome.
Como alguien nos descubra así te juro que no solo yo, también mi fantasma te perseguirá durante toda la eternidad!
Mmmm… estimulante- dijo acercándose a mis labios.
Intenté apartarlo fingiendo cara de desagrado, cuando de pronto recordé algo que dibujó una gran GRAN sonrisa en mis labios.
Estaba ganando. En realidad me moría de ganas por que me besara, no podía engañarme a mí misma… ¿Por qué no dejar que lo hiciera, e informarle en cuanto acabara de que esta batalla la había ganado yo? Así lo hice. Scorpius volvió a acercarse a mí, insistente. Nuestras respiraciones volvieron a mezclarse.
Nuestros alientos de combinaron nuevamente… y nuestros labios se fundieron en un beso apasionado. Volví a recordar cómo me sentía cada vez que me besaba…
Tan libre… tan… maravillosa… tan excitada…
Mordí su labio inferior extasiada, estaba en el séptimo cielo, y quería que el beso fuera eterno… por ello no pude evitar decepcionarme cuando, con su arrogante sonrisita me miró, ya separados…
-Malfoy… he ganado.
Ni qué decir tiene que el resto de la noche no logré pegar ojo… aquellos ojos grises me estaban volviendo… insomne
