Capítulo 11: Estúpida
-Bffffffff
-Deja de bufar Rose, pareces un gato.
- Bffffffff…
- ¡Rose! Eres lo peor- se quejaba Lily mientras me arrastraba cruelmente escaparate tras escaparate empotrándome contra los cristales en su ansia por verlo todo.
Yo me limitaba a arrastrar los pies, dejando muy claro con mis bufidos que aquella no era mi forma ideal de pasar una mañana navideña.
Los típicos villancicos inundaban el abarrotado callejón, que se encontraba totalmente sobrecargado de parafernalia navideña.
Por mi parte, la cantidad ingente de personas, unido a la recargada decoración y el exceso de ropa de abrigo que llevaba encima provocaba que tuviera la asfixiante sensación de encontrarme dentro de una olla exprés a punto de explotar…
-¿Podemos irnos ya, Lily?
- Qué poco espíritu navideño.
- La navidad es para estar con la familia, no para comprar todo lo que pilles por banda…- repliqué casi sin ganas.
Mi pequeña prima hizo una mueca que pretendía ser ofensiva. Suspiré. Lo cierto es que habría dado lo que fuera por encontrarme en ese mismo momento en Hogwarts, leyendo en la solitaria y tranquila biblioteca... o dándome un relajante bañito en el baño de prefectos. O pensando en mis cosas en la Sala Común. o … o… o cualquier cosa antes que esto, vamos. Tranquila, sin que un millón de personas intentaran aplastarme en sus ansias por consumir como desesperados, solamente porque es navidad.
Mientras Lily observaba boquiabierta en el escaparate el último modelo de escoba de carreras, mi mente comenzó a vagar… como siempre hacía cuando necesitaba evadirse por un rato.
Lo primero que me vino a la mente me puso de tan mal humor que decidí que quedarme visitando tiendas en el callejón diagón era mucho mejor que dejarle rienda suelta a mi imaginación.
Habían pasado semanas desde nuestro último encuentro en la enfermería… semanas en las que su ausencia me mataba hora tras hora, minuto tras minuto, segundo tras segundo… la ausencia de esos labios estaba haciéndome perder la cabeza, volverme obsesiva… Aunque claro está que yo no estaba… emmm… enamorada de ese engreído-sentí un escalofrío por todo el cuerpo- solo era … era… ¡era culpa suya, por confundirme siempre con sus miraditas y sus gestos y sus palabras, y sus besos, todo lleno de dobles significados!
Pero… ¿Desde cuando lo primero en lo que pensaba al dejar volar mis pensamientos eran esos labios? ¡Por Merlín! Tenía que sacármelo de la cabeza como fuera, o terminaría por volverme completamente loca.
Cerré los ojos y sacudí la cabeza con fuerza, creyendo así que el pensamiento desaparecería, y me encontré con los extrañados ojos de Lily, que sin duda pensaría que me estaba dando un ataque o algo por el estilo.
- Vale vale, si vas a empezar a echar espuma por la boca nos vamos…
Le saqué la lengua, no iba a mostrarme molesta.
- Calla un poco, y salgamos de aquí… tengo ganas de ver a tío Charlie -le dije, y para mi gran hastío, pude comprobar cómo Lily corría hacia el interior de la tienda, con los ojos como platos y la boca de par en par.
- Por Merlín y por Morgana… ¿y ahora qué?- dije más para mí misma que para ella, mientras caminaba hasta donde se encontraba mi prima.
La enana estaba babeando encima de una estantería con uniformes de quidditch
- ¿Se puede saber qué tiene tanta emoción?
- ¡Rose, son las nuevas túnicas de la selección Inglesa, MIRA!- desplegó una de ellas mientras me sacudía el brazo con vehemencia, intentando llamar mi atención como desesperada.
Ni siquiera la miré, yo también estaba desesperada, pero por marcharme de allí. Ya tenía más que suficiente. Además me moría de ganas de volver a la madriguera y estar con mis tíos y abuelos, a los que prácticamente no veía nunca salvo en verano.
- Sí, sí... preciosa. Bueno, cuando termines, estaré fuera-dije visiblemente agobiada, y salí de la tienda haciendo caso omiso de las protestas de mi prima.
Pero salir no había sido ninguna buena idea, como mis ojos enseguida pudieron constatar en el momento en el que se cruzaron con sus ojos.
Sí, sí... SUS ojos.
Parpadeé, confusa e incrédula, no podía creerme mi mala (o buena) suerte.
Nuestros ojos se encontraron tan solo durante unos segundos. Tiempo más que suficiente para darme cuenta de que no estaba solo, iba acompañado de sus padres, que por supuesto, no es que me mirasen... del todo... bien. Puse cara de pánico y volví a mirarle a él, cuya expresión era inescrutable.
Uno de sus grisáceos ojos me hizo un guiño, lo que provocó que me sonrojara excesivamente.
Bajé la cabeza sumamente avergonzada. ¿Qué quería ese idiota? ¿Buscarme un problema con sus padres? ¿O acaso quería decirme algo con ese guiño? Me recriminé a mí misma por estúpida. ¿Cómo podía siquiera pensar que al rubito arrogante le interesaba algo que no fuera él, él, él y su… "aparato reproductor", por decirlo suave.
Bufé, a cada momento más cabreada justo cuando Lily hacía acto de presencia agitando una bolsa delante de mi cara.
-¡Estaba rebajada!
- Muy bien Lily- le dije agarrándola del brazo tensamente e intentando huír de allí lo antes posible, y a poder ser sin que mi prima se diera cuenta. Scorpius y sus padres se acercaban peligrosamente a nuestra posición, y no estaba dispuesta a sufrir ningún encontronazo.
Pero por desgracia era… demasiado tarde. Lily ya lo había visto, como enseguida se esforzó por demostrarme. Y la hubiera matado.
-¡ROSE!-gritó como desaforada. ¡Rose! Agitó mi brazo de nuevo.
-¡Auchhhhhh! ¡¿eres tonta! ¿por qué me pisas?
Puse cara de cruel satisfacción.
- Sin querer, Lily
¡Mira quién está ahí!- me dijo, por fortuna, ya más bajito.
- Ya lo veo Lilianne, lo he visto hace rato. Y si no quieres que él y sus padres se den cuenta de que estamos hablando de ellos, mejor será que pares de una vez y nos marchemos de aquí…
La pequeña pelirroja puso un puchero.
- Deja que antes vayamos a Loveless&Stink- me dijo arrastrándome hacia una tienda de joyería.
- Oh, no, claro que no! Ya basta Lilianne, ya he tenido más que suficiente-dije tomándola del brazo y encaminándome a la salida del callejón.
- Bfffffffffffff…..- ahora el bufido no era mío, si no de Lily.
Su hermano James acababa de aparecer ante nuestros ojos, acompañado de una rubia tonta. Stacy Williams, Hufflepuff, de séptimo curso. La rubia más tonta de todo Hogwarts, a la que ni Lily ni yo, por supuesto, aguantábamos.
En cuanto James se dio cuenta de dónde estábamos intento desviarse de nuestro camino, pero Lily fue más rápida, y me arrastró de nuevo (a estas alturas parecía una maldita muñeca de trapo) hasta él.
- ¿Qué haces aquí Jamesicito?- preguntó Lily mirando con burla a su acompañante.
- Lo que no te importa enana, quita de aquí-intentó apartarla y seguir su camino.
Yo me limité a ponerle una mueca desagradable a James. No me gustaba que fuera tan rudo con su hermana. Vale, era cierto que a veces yo lo era, pero solo cuando Lily explotaba al máximo su gran habilidad por sacar de quicio al resto de la población mundial.
- Hola, Stacy- saludó Lily con tonito desagradable.-Vaya vaya, parece que has cambiado de compañías… creí que te iban más los rubios de ojos grises…
- ¡¿Cómo!- solté muy alterada.
Todos se me quedaron mirando.
La cara de James era un poema. Parecía querer asesinarme de un momento a otro… sin duda también él sospechaba de mí y de Malfoy. La cara de Lily estaba adornada con su eterna sonrisa de: "yo se algo que tú no sabías, y acabas de delatarte tu solita", y bueno… digamos que la de la rubia de bote esa era la misma cara insulsa de siempre. Y pensándolo bien, ahora que acababa de enterarme de que frecuentaba a Scorpius, la veía todavía más fea y odiosa.
La expresión de James de: "¡explícate, pero ya!" estaba poniéndome cada vez más nerviosa, y como yo no sabía que demonios contestar, pensé que la huída era lo más inteligente en aquellos momentos, y que era mi turno de arrastrar de allí a Lily como si fuera una muñeca de trapo.
- Emmm… bueno James… luego nos vemos, adiós…
Antes de que pudiera replicar ya nos habíamos perdido entre la multitud.
Yo sudaba a chorro.
Me paré bajo el toldillo de una tienda, y miré a Lily con cara de póker.
- ¿Esa estúpida está con Scorpius?
- ¡Oh, por Merlín, Rose! ¿en qué mundo vives? ¡Todo el colegio lo sabe!
Puse cara de disgusto. Me sentía como una estúpida a la que acababan de traicionar.
- No me gusta marujear la vida de los demás. De todos modos, parece que no soy la única que no estaba enterada… tu hermano tampoco lo sabía.
- A mi hermano eso le da igual mientras tenga unas cuantas descerebradas lamiéndole el…-se calló de pronto.- Bueno, pero no es eso lo importante-continuó componiendo una sonrisa.- Debes tener más cuidado Rosie, tu solita te delatas.
- ¿En qué?-dije fingiendo inocencia.
- Vamos. ¡No puedes seguir negándolo! Te mueres por él. ¿Qué hay de esas sonrisas cuando volviste de la enfermería tras el partido de Quidditch? Te pegaste toda esa semana ida, siempre con cara de tonta, como si te hubieran dado un filtro de amor… ¡por Morgana que quien no lo vea, es ciego! No eres nada disimulada Rosie… Y ahora. Me vas a contar con pelos y señales lo que pasó en la enfermería aquella noche, o pienso contarle a tío Ron…
Pero yo ya no prestaba ninguna atención a sus palabras, pues podía ver por el escaparate de Loveless&Stink, la tienda donde nos habíamos parado a nada más y nada menos que el responsable de mis noches de insomnio, de mis ilusiones rotas, de haberme vuelto una idiota, al dueño de esos ojos grises que me convertían en otra persona…
Estaba solo, sus padres ya no lo acompañaban, y comprando se encontraba comprando un precioso colgante con un rubí en forma de corazón... para alguien.
El corazón se me encogió como si se protegiera de un golpe certero que acabaran de asaetarle. Scorpius Malfoy estaba comprándo eso para alguien, que sin duda, no era yo. ¿Cómo podía haberme hecho ilusiones con ese idiota? ¿Y desde cuando padecía yo un interés romántico por él? ¿Desde cuándo pretendía que el simple juego de provocaciones para ver quién podía ejercer más poder sobre el contrario se había convertido en algo personal para mí?
Nuestros ojos volvieron a encontrarse de casualidad, y fui incapaz de reprimir las lágrimas. Esta vez, sin siquiera agarrar a mi prima Lily de la mano me marché de allí. Corriendo como una loca por el callejón. Me daba igual lo que pensaran, solo quería alejarme de allí. Encerrarme en mi habitación en la madriguera, y llorar a gusto durante un buen rato.
Por segunda vez en ese día me sentí como una maldita estúpida…
Aquellos ojos grises me estaban volviendo estúpida.
Holisssssssss! ^^ capítulo navideño algo retrasadopero aquí está! No todos los capis pueden terminar bien, no?veamos… haremos una votación ¿Qué os parece? Sigo en la madriguera en el próximo capítulo y narro las vacaciones navideñas de Rose y sus primos y hermano, o volvemos ya a Hogwarts y nos saltamos eso? Bueno... creo que tengo algo bueno pensado en la madriguera, así que tendremos que esperar otro capitulito para volver a Hogwarts! :p
