Capítulo 13: Vacaciones navideñas en la madriguera.
Mi aburrida tarea quedó completamente relegada al olvido en cuanto logré abrir el adornado y misterioso paquetito.
- Ohhhhh!
No pude reprimir el suspiro de sorpresa que salía de mi boca abierta de par en par. Mis impresionados ojos se abrieron como un par de globos fruto de la inesperada sorpresa. Estaba segura de que si en aquel momento entraba alguien por la puerta y me veía de esa forma, podía pensar que me había dado un telele.
Mi corazón dio un tremendo vuelco cuando vi lo que había en el interior del paquete que aquella majestuosa lechuza acababa de traerme...
Tuve que frotar mis ojos con insistencia una y otra vez, pues no podía creer la belleza de lo que tenía ante mí… Incluso tuve que pellizcarme para ver si se trataba de un sueño… pero, como mi aullido de dolor corroboró, no, no estaba en un sueño, aquello era real, y era para mí, como así lo atesoraba la nota que traía consigo el paquetito, la cual rezaba así:
"Un pequeño obsequio digno tan solo de la belleza de la leona más hermosa, Rose… Póntelo, y te darás cuenta de que... Slytherin… sería el mejor complemento para tí... "
No estaba firmada, pero una enorme sonrisa surcó mi rostro. No hacía falta que la nota estuviera firmada para saber de quién provenía. Suspiré extasiada… sabía que debería estar algo molesta conmigo misma por dejar que él tuviera semejante influencia en mí, pero no podía evitarlo. Día tras día los grises ojos que me traían tan loca me hechizaban más y más, y a estas alturas sabía perfectamente que no había vuelta atrás.
El hecho de que la nota no estuviera firmada intentaba sembrar en mí una pequeña duda, casi insignificante pero lo suficientemente importante como para que no me atreviera a decirle nada, por si no era él quien me enviaba el regalo… Por otra parte, todo en el obsequio daba a entender que él el remitente. Una esmeralda, y no un rubí, como yo le había visto comprar en la tienda… de pronto me paré en seco al recordar ese momento en el que nuestros ojos se encontraron en la tienda donde estaba comprando el mismo colgante que yo tenía ahora en las manos, con la diferencia de que el mío era una esmeralda, y el que él tenía en las manos en ese momento era un rubí.
Tonta, tonta tonta! ¿y si el rubi era para la rubia estúpida esa? ¿y si relamente y como ya había pensado anteriormente, estaba jugando a dos bandas?
La cara de esa insulsa flotó en mi mente, y descubrí en mí unos instintos asesinos anteriormente desconocidos en mi persona. ¡Maldición! Esa rubia oxigenada iba a pagar por ser tan…
Mi mano se cerró con rabia en un puño al darme cuenta de lo tonta que había sido por confiar en que yo podía ser algo para él… yo era una más, como todas. Como todas esas chicas tontas con las que solía jugar sin importarle sus sentimientos. ¿Cómo no podía haberme dado cuenta? Suspiré con frustración, observando el precioso regalo, y cerré los ojos pensando en él.
Mi mente voló nuevamente hasta todos aquellos maravillosos encuentros que había tenido con él hasta el momento… ese fugaz y para mí vergonzoso encuentro en los vestuarios de quidditch, aquella tarde de castigo en la que me dio nuestro primer beso, nuestro último encuentro en la tienda, y sobre todo aquella maravillosa noche de besos robados en la enfermería de la que ninguno de los dos habíamos vuelto a hablar, por supuesto… Por cada recuerdo que pasaba, me daba cuenta de que su actitud para conmigo había cambiado, y mucho desde nuestro primer encuentro… Cuando me hablaba, ya no lo hacía con ese tono desagradable… cuando me miraba… cuando me miraba ya no me miraba como antes. Aquella mirada asesina con un punto de insatisfecha curiosidad en ella había pasado a convertirse en una mirada completamente diferente…en una mirada intrigante, desconocida para mí. Una mirada de necesidad, de desilusión… de búsqueda frustrada. Esa mirada escondía algo, mi corazón me lo decía. ¿Y si me estaba comportando como una paranoica total? ¿Y si en realidad el dueño de esos ojos grises pretendía regalarme a mí ese colgante con corazón de rubí pero al encontrarnos nuestros ojos y para despistar lo había cambiado por una esmeralda como el color de su casa? ¿Y si finalmente no había comprado mas que este colgante, si el regalo solo era para mí? ¿Y si no estaba pensando en nadie más que en mí cuando quiso comprar el regalo? Tonta...¿Y si el regalo no era de él? ¿Qué hay si quien me lo enviaba era otra persona totalmente distinta? Una oleada de desencanto sacudió mis sentidos al pensar en esa probabilidad, pero mis por su culpa aturdidos sentidos decidieron no hacerle caso, y hacerse ilusiones… De nuevo.
Agarré con mis manos el bello regalo, con toda la delicadeza de la que fui capaz, con la delicadeza que merecía un objeto tan exquisito, y me puse frente al espejo de pie de tío Percy para verme con él puesto…
Mi imagen me sonrió maravillada desde el otro lado del espejo.
Un indescriptiblemente bello colgante de oro blanco con una enorme esmeralda en forma de corazón adornaba mi pálido y blanco cuello. El precioso y brillante verde de la esmeralda hacía un contraste bastante interesante con el color de mi piel y mi pelo, dándole a mi cuello y a mi piel un porte aristocrático.
No pude sonreír embobada al verme con él, y acaricié con mi mano el contorno que el corazón creaba en torno a mi pecho, sin poder dejar de pensar en él…
De esa guisa estaba cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe…
Con toda la rapidez que fui capaz y como acto reflejo encerré el colgante en mi puño, escondiéndolo tras mi espalda.
-TE ENCONTRÉ! -gritaba triunfante Lily tirándose hacia mí.
Mi cara de susto no debía engañar a mi insistente prima, pues se acercó a mí con suspicacia.
-¿Qué demonios te crees que es esto? ¡Hoy es nochebuena, las primas ya han lle… ¡¿Qué tienes ahí?
-¡Nada!-grité gesticulando exageradamente. Sí… vale. No sabía mentir…era algo inevitable.
Mi cerebro comenzó a trabajar a toda velocidad intentando analizar la situación y buscar la salida más sencilla posible…
Con todo el disimulo del que fui capaz, que no era mucho teniendo en cuenta lo tenso de la situación di un paso hacia atrás de espaldas, rezando por no tropezarme con nada en mi camino… mi objetivo primordial era llegar hasta la mesa donde se encontraba el paquetito y esconderlo como pudiera… si podía alcanzar mi varita que estaba a unos metros, mejor que mejor y si no… ya idearía alguna otra forma…
Me fustigué mentalmente por mi poco disimulo, y sobre todo por dejar la varita a desmano… me juré que no volvería a ir a ninguna parte sin ella.
Lily continuaba avanzando hacia mí con cara de maldad.
- Rosieeeeee….
Debido a que necesitaba toda mi concentración, pasé de contestar… calculaba que ya casi había llegado a la mesa… casi casi…
De pronto vi cómo Lily miraba horrorizada hacia mis pies. Asustada, miré al mismo lugar, y menos mal que lo hice, porque estuve a punto de ser la responsable de una particularmente desagradable muerte por aplastamiento de la vieja lechuza de la familia (que sabe Merlín qué narices hacía allí…) por supuesto que el movimiento que tuve que hacer para esquivarla hizo que perdiera la concentración, el equilibrio y…(bueno, ya todo el mundo sabía que yo no era ninguna maravilla de la coordinación en tierra)… CATAPUM!
Mi trasero dio de lleno con toda la esquina del escritorio de mi querido tio Percy, la cual se hundió en uno de mis queridos y pobres glúteos, lo que hizo que gruesas lágrimas saltaran de mis ojos en protesta por el agudo dolor que posteriormente me obligaría a sentarme durante dos semanas en cojines flotadores…
Mis quejidos no parecieron alertar a Lily, que muy lejos de preocuparse por mi estado corrió riendo a carcajadas hasta mi posición, y me arrebató el colgante de las manos, con gesto triunfal.
- Wow! ¡Quién te lo ha enviado!
Puse mala cara.
-Gracias por preocuparte por mi estado de salud… -dije frotando mi dolorido trasero con delicadeza.
-Bah! Deja de lloriquear, no ha sido para tanto! Lo importante ahora es esto-volvió a agitarlo en mi misma frente.
- ¡Quién!
-Cállate!-dije logrando levantarme a duras penas y arrebatándole el collar en un veloz gesto.
La cara de Lily comenzó a mutar. Del fastidio a la sorpresa, y de allí a la malicia. Sin duda, había atado cabos.
- Es de Malfoy!
- Chstttttttt! ¡Cállate!-le dije muy alterada.
- Oh! No, no no noo! -gritaba dando saltitos de alegría. -Dime ahora mismo lo que sabes, o…
- Lily! Por favor, se lo mismo que tú…-la miré suplicante en el mismo momento en el que por la puerta aparecía la prima Roxanne, con cara de aburrida.
- ¡Por qué tardáis tanto!- vino hacia nosotras con cara de fastidio.
- Rose estaba enseñándome…
Pisé a Lily con disimulo para que me mirara, y le puse una clara cara de:
- "como abras tu linda boquita…"
- Los deberes que tenía.
Por fortuna, Lily había decidido apiadarse de mí. O quizá lo que había decidido era alargar mi lenta y agonizante tortura, no estaba segura… pero por el momento me sentí bastante aliviada.
Roxanne, nada convencida con la explicación nos miró a ambas con cara rara, pero decidió no hacer más preguntas.
-¿Vamos? Han llegado Dom y Louise- anunció con cara de maldad. Si de normal para sobrevivir en esta familia debías mantenerte medianamente alejada de Lily, cuando Lily y Rox se juntaban lo mejor era esconderse… La loca y despreocupada alegría de Lily hacía una combinación explosiva con la enérgica y traviesa personalidad de Roxanne, que según tenía entendido, era una versión femenina de mis tíos gemelos en su juventud, pero en chica. El efecto era similar al que se conseguía si juntabas a James con Freddie… Y si encima estaba el pobre Louise de por medio…
Pobre Louise. Siempre tan tranquilo y bueno, era el eterno flanco de bromas de mis primos más revoltosos. Por ello era mi primito favorito, además de Albus. Porque ambos se dejaban achuchar siempre por mí.
Rox ya bajaba con las escaleras.
-Rosie… - me llamó Lily muy sonriente.
Eché un vistazo rápido al paquetito, todavía encima de la mesa, y antes de que Lily pudiera hacer nada corrí hacia él, y me apoderé de la varita y del envoltorio.
-Vamos-dije, y me encaminé hacia la puerta respirando hondo, siguiendo a Lily y sus saltitos.
Todos los que faltaban fueron llegando. Abracé y besé a todos mis primos con mucho cariño, así como a mis tios, y entablé una interesante conversación con tío Percy y las primas Molly y Lucy, quienes más se parecían a mí en cuanto a cuestiones académicas.
Lily y Roxanne nos miraban en la distancia, e incluso nos hacían la burla, pero acostumbradas como estábamos, decidimos ignorarlas.
James y Fred, al igual que mi hermano no aparecieron hasta que la abuela Molly anunció voz en grito que la cena estaba servida.
Muerta de ganas de empezar a degustar los exquisitos manjares a los que nos tenía acostumbrados la abuela, me dispuse a sentarme al lado de Louise, cuando como salida de la nada, mi querida Lily le dio un empujoncito.
- Perdona Loiuse, pero le he prometido a Rosie que esta noche me sentaría con ella-dijo con una sonrisita llena de malignidad, dirigiéndome una mirada que decía claramente: "o si no…"
No pude más que poner los ojos en blanco e indicar a Louise que se sentara a mi otro lado.
La deliciosa cena comenzó, y la mesa se llenó con las típicas conversaciones banales de cena de navidad.
Lily estuvo inusualmente callada durante toda la cena, cosa que me sorprendió bastante… Lo que yo no imaginaba es que se guardaba la sorpresa para el postre, cuando todos se hallaban tan llenos de comer y adormilados por la comilona que en la mesa reinaba el más absoluto silencio…
-Rosie! ¿aún no le has enseñado a tío Ron el regalo que te ha enviado el slythe… Auuuuuuchhhhh! -ahí llegó mi venganza, en la que descargué contra su pie toda mi furia. Por segunda vez en aquel día, mis instintos asesinos volvieron a aflorar… aquellos ojos grises me estaban volviendo asesina…
Sin embargo, ello no sirvió para distraer la atención de los ventitantos pares de ojos que me observaban… dos de los cuales, parecían querer descuartizarme lenta y dolorosamente.
-¡Cómo! -escuché gritar a mi padre y James a la vez.
Tragué saliva
¡Tierra, trágame!
Yupi! Que cena navideña más divertida, eh? Jajajajaja espero que os haya gustado!
Millones de gracias a todos los que me dejáis comentarios, que agradezco con el almaaaaaaaaa! :D ^^ besotes!
