Capítulo 14: Vulnerable
La ya de por sí rojiza cara de mi padre comenzó a hincharse cual globo, y lo más preocupante de todo es que el rojo estaba comenzando a alcanzar tonalidades moradas y verdosas nada saludables… Las venas de cuello y sien se le marcaban más que nunca, y le palpitaban como si de un momento a otro fueran a estallar.
Bueno… para quien no recuerde, le pongo en situación. Estaba muriendo en ese mismo instante. Sí, muriendo, literalmente, al igual que mi prima, que ya había firmado su temprana sentencia de muerte, ya que por su culpa estaba así… Lily acababa de decir algo que le iba a costar una lenta y dolorosa muerte por mi parte, y claro está, papá y James habían reaccionado como auténticos locos.
Miré a James con fastidio. Vale, podía entender que papá se pusiera hecho un loco, pero ¿James? Creo que últimamente me celaba demasiado, y eso no me gustaba en absoluto. Me dije a mí misma que más tarde tendría una charla con él recordándole que no es mi padre, ni mi novio ni nada similar. Y que si yo le dejo seguir felizmente su frenética vida de: "me acuesto con todas", él no tiene por qué meterse en mi tranquila e inocente vida de: "tonteo con uno". Por mucho que ese uno sea como Romeo Montesco, y yo como Julieta Capuleto.
Volviendo a ese instante… sí, vale, quería morir. Que la tierra me tragase, darme de golpes contra la pared, ponerme la capa de tío Harry, desaparecerme de allí… lo que fuera con tal de no tener que enfrentar las miradas de toda la familia, y por supuesto, la furia de mi padre. Sabía que debía contestar algo de inmediato si no quería que las cosas se pusieran mucho peor, pero en ese momento yo no estaba para pensar en qué contestar, pues me había quedado tan impactada y aturdida que mi cerebro era totalmente incapaz de componer palabras con sentido, como bien atesoraban mis pobres intentos de balbuceo.
-Emmm…yo….ehhhh…- dije tan ruborizada que ya ni se distinguían las pecas de mi cara.
- El regalo que le he enviado yo, tío Ron.- escuché a mi lado.
Todos volvimos rápidamente la mirada hacia el lugar de donde procedía la voz.
Le envié a Rose un regalo desde casa, justo antes de llegar. Quería que fuera una sorpresa, y quería ver si lograba averiguar de quién era el regalo
Lo observé boquiabierta. Mi primo Louise acababa de salvarme de la más terrible de las tormentas, de golpe y plumazo. Mis ojos se inundaron de agradecimiento que más tarde, a solas, le haría llegar.
Escuché cómo James se atragantaba enfrente mío y nos miraba con rabia a ambos, y cómo Lily soltaba una risilla, que a mí se me antojó un tanto infernal.
Giré la cara rápidamente hacia Lily con el único propósito de advertirle que por su bien, más valdría que apoyara.
Algo en mi expresión de enorme agobio debió darle miedo, o quizá convencerla de que por hoy, había sido suficiente.
¿Louise? ¿un regalo tuyo?-dijo mi padre algo incrédulo, aunque visiblemente menos hinchado… sus ojos iban de Louise a Lily y a mí, pasando claro está por James. Frunció el ceño de forma exagerada, sin duda, la cara de James no le convencía en absoluto.- ¿Y cuál es ese regalo si se puede sa…
Ron, ven a ayudarme con esto.
¡Oh! Aquella era mi madre. Mi santa madre al rescate… No lo podía creer… Miré a mamá con ojos de eterno agradecimiento. Ella me respondió con una mirada algo seria, pero comprensiva. Era la segunda persona de la familia en pocos minutos que me salvaba de una muerte lenta y dolorosa, y se lo agradecía con el alma. Sabía que probablemente luego tendría interrogatorio materno, pero eso no era ni de lejos tan grave como todo esto. Ya pensaría cómo hacerle frente a las preguntas de mamá. Además, siempre podía escaquearme de algún modo…
Papá me lanzó una última y severa mirada de: "tú y yo hablaremos más tarde" y se levantó de la mesa. Casi todos los adultos fueron tras ellos, dejándome sola con el resto de mis primos, que me observaban como un enjambre de hambrientos leones ávidos de información. ¡Qué ironía!
La primera en hablar, fue por supuesto, Victoire, quien había estado demasiado entretenida en ponerle caritas de corderito a Teddy durante la cena como para prestar atención a nada más. Ahora sin embargo, toda su atención se centraba en mí.
- Bueno, Rgose, es evidentéee que nos debes una explicación-soltó con su fingido acento francés… me ponía enferma cuando hablaba así. Siempre intentaba hacerse la interesante de ese modo… cuando en verdad le salía tan mal el acento como si yo ahora me pusiera a imitar el acento japonés.
A veces odiaba a Victoire. Se que está mal decir eso de una persona de tu propia familia, más si es tan cercana como yo a ella, pero… ese comportamiento de
Entrometida-hasta-la-muerte unido a sus aires de: "deberías estar eternamente agradecida por dejarte si quiera dirigirme la palabra" que siempre adoptaba cuando Teddy estaba cerca, era algo que difícilmente podías aguantar. Pero era mi prima, y en el fondo… en el fondo la quería. Sabía que debajo de toda esa asquerosa prepotencia se escondía un bello ser, como muchas veces (sobre todo cuando ambas éramos pequeñas), me había demostrado. Miré a Louise, que había puesto los ojos en blanco tras escuchar a su hermana. Muchas veces me preguntaba cómo dos hermanos podían llegar a ser tan distintos. Eran polos completamente opuestos.
-Ya te lo he dicho, Victoire. No es nada, es algo que yo le he regalado-volvió a rescatarme Louise.
Bajé una mano por debajo de la mesa y le di un apretón de agradecimiento a su mano. Más tarde se lo agradecería mejor.
James solo me miraba con la misma cara que me ponía últimamente cada vez que se olía que detrás de todo estaba Scorpius Malfoy. Y ya me estaba cabreando.
-¿Vas a seguir mirándome así el resto de la eternidad, James, o quizá algún día decidas perdonarme la vida?- le dije friamente.
¿Te has convertido en una mentirosa, Rose? Lily y Rox soltaron una risita nerviosa. El resto solo nos observaba un tanto boquiabiertos, entre ellos mi hermano.
Las palabras de James fueron todo lo que me faltaba para explotar definitivamente. Me levanté del golpe, haciendo un ruido horroroso con la silla al empujarla hacia atrás.
Miré a James acusadoramente.
-¿Cómo te atreves a llamarme mentirosa! Yo no he dicho nada, estúpido.
- Si es cierto que el regalo es de Louise, venga Louise, ¡dinos cuál es el regalo!
- Es un… - James no le dejó terminar
- ¡No sabía que de repente Louise haya pasado a llamarse Malfoy!- berreó ya a escasos centímetros de mi cara.
El efecto que ese apellido causó sobre toda la mesa fue… bastante significativo. Sin embargo yo, no estaba para atender a tales tonterías.
¡NO SABÍA QUE DE REPENTE TENGO LA MAYOR FAMILIA DE ENTROMETIDOS DE LA HISTORIA!- le dije apunto de apuntarle con mi varita y cruciarlo. Y por no hacerlo precisamente, en menos de dos segundos estaba subiendo las escaleras de tres en tres, rumbo a mi habitación (y también la de Lucy y Dom), antiguo dormitorio de mi padre.
Eres un imbécil integral, James-escuché decir a una voz femenina antes de tumbarme boca abajo en la cama, a intentar ahogar mis lágrimas de rabia contra la acogedora almohada.
Enseguida escuché pasos por la escalera. Me entró una sensación de terrible angustia al pensar que quizá los adultos lo habían escuchado todo… esperaba que se hallaran tan ocupados en lo que fuera que estuvieran haciendo que no se hubiesen enterado de nada.
Toc, toc.
Alguien tocaba la puerta. Pero yo no estaba de humor. Mi única respuesta fue un gruñido.
Toc toc toc!
-No quiero hablar.
- Rosie… abre la puerta, por favor. –era mi hermano. No tenía ganas de darle explicaciones de esto precisamente a él, pero… ¿Cómo no iba a abrirle la puerta a mi hermano? Me sequé las lágrimas con un toque de mi varita, y me acerqué hasta la puerta. En cuanto la abrí, volví a lanzarme sobre la cama bocabajo, no quería tener que mirar a nadie a la cara.
Hugo entró y cerró la puerta con timidez.
-James es un idiota. –dijo mientras noté cómo me acariciaba el pelo con dulzura.-No debería hablarte de ese modo…
No contesté nada.
Todos estábamos en su contra. Lucy Dom, Louise y Al querían subir, pero yo no les he dejado. Fred no ha dicho nada.
Silencio de nuevo.
Aunque en realidad quien peor está es Lily. Está muy disgustada. Parece sentirse muy culpable por todo esto.
Subí mi cabeza solo lo estrictamente necesario para adivinar en los ojos de mi hermano que estaba diciendo la verdad.
Lily te quiere, solo que a veces es muy impulsiva, y… y bueno. Estoy seguro de que no imaginaba que algo así pudiera pasar. Se siente muy…
Lily debería pensar las cosas antes de hacerlas. Pero no estoy enfadada con ella.
Ah no?
Negué con la cabeza.
- Se cómo es Lily… es… traviesa. Se que no lo hace con mala intención. Me miró sin comprender, mientras yo me incorporaba en la cama para quedarme frente a él.
Estoy enfadada con James. Es un bruto que últimamente no me deja ni vivir.
Hugo puso cara de pena.
¿Es… es cierto?- dijo poniéndose del mismo tono que su propio pelo rojizo.
¿El qué?
Hugo miró al suelo, cada vez más avergonzado.
¿Qué hay con Malfoy?
Esta vez fue mi turno de mirar al suelo, que de pronto, se había vuelto sumamente interesante.
¿Malfoy? Emmm… nada Hugo.
Subí la cabeza, había decepción en su mirada. Eso me dolió como mil crucios.
Pensé que tendrías confianza conmigo.
Perdona Hugo no es eso… es que… es que ni siquiera yo entiendo nada.
Asintió despacito. ¿Desde cuando mi hermanito pequeño se había convertido en alguien tan maduro y compresivo! Era tan tierno…
Vino y se sentó a mi lado.
-¿Sabes? No me gusta nada Malfoy. Es odioso. Lo mataría. Y no soy el único de esta familia que piensa así. Pero si me gustas tú. Eres mi hermana. Y te quiero. Y te protegeré siempre.
- Lo se Hugo, no hace falta que…-me cortó
- Solo quiero que sepas que…
TOC, TOC TOC! Aporreaban la puerta con violencia.
Venga Hugo, ya la has tenido bastante, déjanos hablar con ella.- decían la voces de Lucy y Dominique.
Hugo me puso cara tierna.
-¿Quieres que las eche? – una pequeña sonrisita de agradecimiento salió de mi boca.
-Déjalas entrar o echarán la puerta abajo.
- Está bien. Recuerda que… todavía tienes muchas cosas que contarme- me dijo. Me dio un largo abrazo que me reconfortó lo suficiente como para poder enfrentarme a un batallón de primas locas ávidas de información.
Huguito se encaminó a la puerta.
Y Hugo…-dije nerviosa antes de que saliera.
Ni una palabra de esto a nadie, por favor…- me puso cara de ofendido, y abrió la puerta.
Una manada de mamuts habría entrado al cuarto con más delicadeza de la que lo hicieron mis primas.
Louise y Al están esperando como unos locos a que llegue su turno de hablar contigo.
Oye! ¿Es que De pronto soy una atracción de feria, o qué!-dije algo molesta observando cómo unas alborotadas Lucy y Dominique se lanzaban sobre mi cama.
Fui a cerrar la puerta cuando de pronto ví a una disgustada Lily en el marco de la puerta. Parecía que no se decidía en entrar o no.
Roxanne, que llevaba cara de no estar enterándose de nada y estar muy frustrada por ello iba empujándola para que se acercara a mí. Lily me miró con cara de espanto, y con un arrebato me abrazó.
-Lo… lo siento Rosie, yo… supongo que no me di cuenta…
Le di unas palmaditas en la espalda, y la miré con severidad.
Lily. Te estuve advirtiendo con la mirada durante toda la noche. La próxima vez Roxanne y tú podíais buscar un entretenimiento mejor que andar jodiéndome.
Puso cara de perrito abandonado. Esa cara que ella sabía que yo no podía resistir.
-Está bien. Ya se que no lo hiciste con intención de hacerme daño. Y por eso te perdono. Pero por Merlín! ¡no vuelvas a hacerlo! –dije algo exasperada. De todas formas Lily sabía todo sobre Malfoy y yo, y jamás lo había ido contando por ahí. Y no había sido por oportunidades… Eso era algo que le agradecería siempre.
-Ha estado a punto. Por favor, Lily… guárdame el secreto-le rogué al oído, a lo que ella me contestó con una aliviada sonrisa de angelito.
-Lo juro- compuso con sus labios, y entró al cuarto a la vez que Rox, haciendo que pareciéramos ratoncillos encerrados en una ratonera.
El cuarto no es que fuera una maravilla de grande precisamente, y dentro hacía un calor de los mil demonios. Todo ello sumado a las conversaciones "demasiado maduras" (según Lily y Rox) de mis primas Dom y Lucy hicieron que muy pronto comenzaran a aburrirse.
Rox enseguida propuso a Lily ir a molestar a James, cosa que por supuesto Lily aceptó de inmediato. Las despedí con una sonrisa. Desde luego James merecía que lo molestaran un buen rato.
Dom dio un gran salto en su cama para celebrar que nos habíamos quedado solas.
-Bueno, ¡desembucha!
- ¿Cómo?-dije distraída pensando en todas las torturas manuales que podía aplicar en mi querido primo mayor.
- ¡Que lo sueltes!
- ¿Que suelte el qué?
- Oh, Rose ¡Por Morgana! Bien sabes a qué nos referimos- dijo Lucy bastante molesta.
Puse los ojos en blanco nuevamente.
No es nada, como os dije, tu hermano-dije mirando a Dom.- me ha enviado por lechuza su regalo de navidad.
Ah sí? – preguntó con suspicacia. ¿y qué es?
Ah? Em… ¡un colgante!
Enséñamelo
Mmmm…
Rose…
Rose, dinos la verdad. No diremos nada.
Respiré hongo buscando en mi atribulada mente una solución.
Está bien. Alguien desconocido me envió un collar.
Lucy y Dominique se miraron entre sí muy emocionadas, y con cara de picardía.
Ya, y ese "desconocido" mide metro ochenta y tantos, es musculoso, blanquito de piel, tiene un maravilloso pelo rubio, unos ojos grises de infarto y una sonrisa que quita el sentido, ¿no?- soltó con mordacidad Dominique.
S..no… emmm.. ¿qué…?
¡Venga ya Rose! A Lily en la cena casi se le escapa que es Malfoy, el cabreo de James no sería tal cabreo si fuera con cualquier otra persona, y además… ¿por qué tanto jaleo si no fuera por él?
Pues porque no se quién me lo ha enviado. No tengo ni la menor idea. La nota no contenía ninguna aclaración sobre quién me lo envía. – y era cierto.
¡Enséñanoslo, de inmediato!-exigió Lucy.
Chsttttt!-gesticulé exageradamente al escuchar pasos fuera nuevamente.
Toc, toc toc!
¿Rose?
¡Había llegado mi salvador por tercera vez en la noche!
Me levanté corriendo y abrí la puerta. Allí estaba Louise.
Me abrazó.
¿Cómo estás? Al subía conmigo para verte, pero tío George lo reclamó.
Oh. Estoy bien.- le dije con una sonrisa. Miré hacia mis primas. Realmente me moría de ganas de hablar con Louise a solas, pero no iba a ser fácil echarlas de ahí.
Dom, Lucy… me gustaría hablar con Louise.
¡También es mi dormitorio! ¿no serás capaz de echarme?
¿Qué tienes que hablar con mi hermano que no podamos saber nosotras?- me acusó Dom con un pucherito.
No, es más bien algo que YO tengo que contarle a Rose, sin que dos chismosas de este calibre estén escuchando.
¡Pues no pienso irme!-dijeron a la vez.
Está bien, par de gallinas alborotadoras… nos iremos nosotros-dije medio en broma medio enserio, y cerré la puerta. Nada más quedarnos solos volví a abrazar a Louise muy agradecida.
Gracias. Gracias gracias gracias gracias gracias, ¡gracias!- en respuesta, él soltó una musical carcajada.
No hay de qué-me dijo y me tendió un pedazo de chocolate.
Ten, Teddy me lo ha dado para ti. –me enternecí mientras mordisqueaba el apetitoso chocolate.
Y ahora… ya puedes ir contándome todo sobre Malfoy y tú-me dijo con ojos comprensivos.
Tomé aire, agotada…aquellos ojos grises me estaban volviendo vulnerable. Miré a Louise de nuevo. Claro que le contaría todo sobre Malfoy y yo. Era lo mínimo que merecía mi salvador.
Holaaaaaaaaaaa! Ya estoy aquí nuevamente! :D espero que os haya gustado el nuevo capi…yatengo ganas de escribir de Scorpius, la verdad es que lo echo de menos! :p
Mil gracias a todos por ayudarme con vuestros comentarios… gracias gracias gracias 3ra generacionLilyRose
Os quiero! Besos! ^^
