Capítulo 16: Ardiente
Fuego. Fuego fuego y más y más fuego apoderándose de mi alma. Recorriendo mis manos, recorriendo mi cuerpo, fundiéndose con mi ser. Mi acelerado corazón ya no bombea sangre, solo fuego, calor, pasión y excitación. Sus fríos ojos ya no son tan fríos a mis ojos, ahora aquellos impresionantes ojos grises emanan un calor desconocido para mí que me hace perder la cordura de golpe y querer arrancarle la ropa a bocados, dejando atrás mis años de inocencia y recato.
Quiero provocarlo, confundirlo, devorarlo, extasiarlo, amarlo, matarlo… todo lo que quiero hacer con él es fruto de ese fuego y esa pasión desenfrenada que la incidencia de su gris mirada sobre la mía provoca. Él me quema como si del más cruel de los fuegos se tratara, me controla, me llama, me mira, me provoca día a día, minuto tras minuto, segundo tras segundo… y aún pretende que me comporte racionalmente… ¿y aún pretende que le de una explicación? Cuando ni siquiera puedo controlar mi respiración cuando pasa por mi lado. Cuando ni siquiera puedo dejar de morderme el labio para contener mis ansias cada vez que me lo encuentro… cuando el varonil aroma que desprende hace que me olvide de mi humanidad y me convierte en un animal salvaje, totalmente controlado por mis impulsos hormonales, cuando cada roce de su piel con la mía enciende en mí de nuevo esas ansias de probar el pecado de sus labios… si cada mirada, susurro o palabra que ambos nos dedicamos provoca un incendio en mis venas y hace que la más placentera de las electricidades recorra mi cuerpo… si es la primera vez en toda mi vida que no se cómo actuar o cómo reaccionar frente a una situación por su culpa, si por él estoy a punto de perder el control, si lo necesito ya, aquí y ahora, si por primera vez en mi vida no soy capaz de formar ni una triste frase coherente en mi cabeza que explique mi extraño comportamiento…
¿Qué me está pasando?
- Déjame entrar….- oigo de su boca, e irremediablemente me lanzo a sus labios, y hago lo que tanto tiempo llevo deseando… y por primera vez soy yo quien lo besa, quien toma el control, quien desea poseer su cuerpo, quien necesita devorarlo a su antojo, quien se deja llevar por la llama de la pasión que solo él es capaz de encender en mí, quien lo devora, lo desea, y así lo demuestra… Lo beso, y no me reconozco a mí misma. Solo reconozco a alguien consumido por el demencial fuego de la locura, pasión y el deseo. Atrapo entre mis dientes sus labios, lo aprieto más y más contra mi cuerpo, me fundo en sus brazos, hago que el universo nos pertenezca a ambos.
Lo he sorprendido, puedo notarlo. Su pasividad me lo dice… y a pesar de estar cerrados, mis párpados pueden jurar que sus ojos siguen abiertos como platos, y fijos en mí. Sin embargo poco me importa, mis labios continúan desesperados en la placentera tarea de buscar una respuesta en los suyos, respuesta que muy pronto encuentran, y que me hace sonreír contra su boca. Esa boca de pecado…
Juntos nos devoramos, nos buscamos, nos llamamos… nuestras lenguas se funden en una sola buscando más y más de nosotros, buscando nuestro sabor, nuestra esencia… necesitándose cada vez más, intentando así que el mejor sabor que ambos hemos probado jamás permanezca en nuestra boca para siempre... El aire comienza a faltarnos, pero eso no importa, es mucho más urgente continuar devorándonos.
De pronto resuenan pasos en el pasillo, sacándonos del placentero trance en el cual nos encontrábamos y la fuerte mano de Scorpius me agarra del brazo, tirándome hacia atrás con toda sus fuerzas, y haciendo que caiga encima suyo.
- ¿Pero qué?
Sacudo la cabeza con confusión, de pronto nos encontramos en un lugar estrecho, agobiante, y por supuesto, completamente a oscuras. Solo un pequeño rayo de luz que se cuela por la rendija de la cerradura ilumina sus hipnotizantes ojos y me deja comprobar que nos encontramos dentro de un escobero.
Comienzo a enfadarme, todo el fuego de pasión que había sentido anteriormente se está convirtiendo poco a poco en furia.
- Qué demonios haces-susurré irritada.
- Chssssst! ¡cállate! ¿estás sorda?
- ¡Rose!
- ¿Qué!
- ¡Rose!
- Auch!no me pises desgra…
Pero no era Scorpius quien me llamaba por mi nombre. Aturdida como estaba por ese beso, no me había dado ni cuenta de que la voz de mi primo Albus me llamaba insistentemente. Al parecer, Scorpius me había metido allí dentro para ocultarme, y que nadie nos pillara en medio del pasillo dando rienda suelta a nuestra pasión de forma tan… digamos… escandalosa.
- Mierda… ya no está. Maldito James… ¿dónde se habrá metido?-escuché decir a Albus, y con gran alivio, pude ver por la rejilla cómo su abatida figura se alejaba con las manos en los bolsillos.
Chasqué la lengua.
- ¿Por qué protestas ahora?
- Este niño irresponsable… Albus debería estar ya en la próxima clase, no se qué hace…- me detuve a mitad de clase, Scorpius me observaba con expresión extremadamente divertida. Su ceja estaba enarcada hasta el límite de lo físicamente posible, y su boca dibujaba una enloquecedora sonrisa de suficiencia.
- No puedo creerlo-dijo riendo.
- ¿El qué?- puse mis brazos en jarras y lo miré algo fastidiada.
- ¡¿Acabas de decir lo que acabas de decir? ¡Tú! La prefecta perfecta que en lugar de estar en clase estaba dándose el lote con… ¡no! Más bien, TÚ! La Weasley perfecta que estaba devorando DEVORANDO literalmente a un Malfoy!
La expresión de Scorpius era indescriptible… no cabía en sí de gozo. Parecía que le acabara de tocar la lotería. A él, y a toda su familia. Aunque claro, eso era algo que no les hacía ninguna falta.
Me limité a cruzar mis brazos con fuerza. No podía replicar nada, ya que tenía toda la razón del mundo. Y odiaba eso. Jamás me acostumbraría a esa sensación, ya que habitualmente yo SIEMPRE tenía la razón. Scorpius se me quedó mirando a los ojos fijamente, de nuevo con esa enigmática mirada que tan loca me volvía, y no pude evitar volver a sonrojarme. ¿De verdad minutos antes había perdido el control de esa forma tan censurable y salvaje?
- Borra esa estúpida sonrisita de suficiencia de tu cara, Malfoy. -Pero el rubio respondió ampliando aún más su sonrisa, lo que hizo que terminara de perder los nervios.
- Ughhhhh!
Posé mi mano en el pomo de la puerta e intenté abrir, sin éxito. Saqué mi varita.
- ¡Por Merlín más vale que no nos hayamos quedado encerrados en un maldito armario escobero de dos metros cuadrados, o te juro que no respondo de mis actos!
- Excelente… no esperaba menos-dijo y se acercó peligrosamente a mis labios.
- ¡MALFOY!
- ¡¿Qué?- protestó, pero siempre sin perder su sonrisa -¿te sientes con derecho a comérteme vivo sin avisar, en medio del pasillo, a plena luz del día, en horario de clases, cuando te da la gana y ahora yo no puedo besarte?
Lo fulminé con la mirada, y me dediqué a intentar abrir la puerta, pero él fue más rápido, y me desarmó con su varita.
Mi mirada volvía a ser fuego, pero esta vez el fuego no era de pasión. Era furia asesina.
- ¡Cómo te atreves! ¡devuélveme MI varita!
- Chstttttt….- depositó un dedo en mis labios con la intención de silenciarme.- Baja la voz o cualquiera podría descubrirnos…
- ¡Es lo que quiero, que me saquen de aquí de inmediato!- vale, no iba a mentir… quizá esto era lo mejor que me había pasado en mucho tiempo. Quizá debía aprovecharlo… de hecho, seguro que cualquier habitante femenina de este castillo habría dado lo que fuera con tal de estar en mi situación. Sin embargo, mi orgullo Granger siempre me podía, y estaba demasiado obcecada como para reaccionar.
- Ah sí? Me gustaría saber cómo vas a explicar que te encuentres aquí encerrada en un diminuto armario… sola… a oscuras… conmigo- decía cada palabra con voz sexy y arrebatadora, y a cada palabra iba acercándose cada vez más a mi cuello, quedando al final completamente pegado a mí.
-Eso no va a funcionar conmigo.
Una carcajada salió esta vez de mis labios.
- ¿Te han dicho alguna vez lo graciosa que eres, Weasley.
Le hice la burla. Desde luego cuando estaba con él me volvía una niñita.
- ¿Sabes qué, Malfoy? Siempre sacas lo peor de mí.- solté. Y quizá me pasé un poco, pues pude comprobar como su rostro adquiría una expresión de inconfundible decepción.
- Bueno, quería decir… quería…
- ¿Y mi regalo?- me preguntó con tono abatido.
- ¿Cómo?
- Mi regalo, ¿dónde estás?
- ¿Qué rega…
- Ya sabes de lo que hablo, Rose.- me dio un ligero mareo y tuve que apoyarme en una de las paredes del escobero. ¿Rose? ¡¿acababa de llamarme Rose? ¡menos mal que estaba oscuro!- Lo llevabas antes puesto… ¿por qué ya no? Lo había visto…- me dijo con voz de pena. Estábamos en un momento crítico. Desde que recibí el regalo semanas atrás en la madriguera sabía perfectamente que este momento tendría que llegar. Intentaba negármelo a mí misma, pensando que me escondería de él. Claro que morrearle nada más verlo no era la mejor… digamos… forma de esconderme de él. Sacudí la cabeza. No sabía que era lo que implicaba exactamente el reconocer que yo sabía que el regalo era suyo… la situación se volvía impredecible, y no me gustaban en absoluto ese tipo de situaciones en las que no puedes controlar todo lo que ocurre… siempre me había jactado de ser dueña y señora de mis actos y de tener control sobre todas las situaciones en las que me hallaba… pero ahora no lo era, y eso me llenaba de ansiedad. Mi corazón volvía a estar a mil, esta vez por los nervios.
- Mmmm… bueno, me lo quité por… porque… emmmm… no quería…
- ¿Qué?-había un deje de impaciencia en su voz.
Decidí que ser sincera era lo mejor. Así seguro que me dejaba en paz de una vez por todas. Aunque… ¿quería realmente que me dejara en paz?
- Pues que me lo quité porque no quería que me vieras con él puesto. Además, no podía estar segura de que fueras tú quien me lo envió…
- Rose…
Le puse ojitos de cordero degollado. No me resistía… no podía resistir cada vez que pronunciaba mi nombre. Me provocaba unas sensaciones entre extrañamente placenteras y algo mareantes. Y por supuesto calor, mucho calor. ¿Cómo una persona aparentemente tan fría podía ser capaz de provocarme esto?
- No me digas que no lo sabías, sabes que sí- me dijo, su voz aterciopelada acariciando mi oído. El nivel de calor en ese cuartucho oscuro subía como la espuma, y también mi estado de alarma. Lo más lógico habría sido preguntarle qué significaba su regalo, yo lo sabía pero… ¿no he dicho ya que para ese entonces ya era incapaz de pensar?
- ¿Te gustó?- susurró contra mi cuello.
- ¡¿Qué?- contesté poniéndome rígida y pegando un brinco.
- El regalo…
- Ssss… sí…
- A mí el beso también- pude sentir contra mi cuello cómo sus labios dibujaban una sonrisa de triunfo, y se lanzaba de nuevo hacia mi boca, con la intención de devorarla nuevamente.
Justo cuando estaba comenzando a disfrutar de verdad ese beso, cuando mis brazos se enredaron en su pelo, atrayéndolo hacia mí, pidiendo más de él, Scorpius se apartó de mí, y con su mejor sonrisa de triunfo, abrió la puerta de un chasquido, y me devolvió la varita.
- Así me gusta, Weasley… que reconozcas las cosas. Y con toda la: prepotencia, el descaro, la chulería, la mala fe, la… la… la… poca… la poca ¡la poca consideración del mundo! Me guiñó un ojo descaradamente, y se marchó por el pasillo, con paso ligero, y sin decir ni una palabra más.
- Qué hay Potter…-lo escuché decir con voz satisfecha antes de perderse por la esquina y mezclarse con la multitud que comenzaba a salir de las clases, y al segundo siguiente ví cómo mi prima Lily corría hacia mí como una loca.
- ¿¡Acabo de ver lo que acabo de ver! TÚ! Encerrada en el armario… ¡CON MALFOY!-a Lily si que parecía que le había tocado la lotería de verdad.
- ¡Empieza a soltar, pero YA!.- me exigió sacudiéndome de la túnica.
Ni siquiera la miré. La inesperada salida de Malfoy me había dejado tan aturdida que era incapaz de menearme…ni mucho menos de pensar… desde luego, se me debía haber quedado una cara de tonta que no me la quitaba nadie… el fuego de la furia volvió a arder en mi cuerpo… ¡¿quién se creía él para jugar conmigo de ese modo? ¡ese rubito creído me las iba a pagar todas juntas!…
Aquellos ojos grises me estaban volviendo… ardiente.
Holita a todos! :D Aquí tenéis este capítulo que viene calentito calentitoooooo! :D espero que os haya gustado! intentaré subir el siguiente lo más deprisa posible...
Primero de todo quiero dar las gracias a todos los que me leéis, y por supuesto a los que me dejáis comentarios... significa mucho, muchísimo para mí, de veras que si... :D
Kero Weasley; LuGrint; RoseGreengrass; Diane Potter; Gabriela; cristi; Lucy y demás, gracias por vuestros comentarios de los dos últimos capis :D
Unas aclaraciones antes de irme! :)
LuGrint siento muchisismo no haberte dado un adelantooooooo! :( pero no he tenido nada de tiempo últimamente y me ha resultado imposible, ni siquiera sabía qué era lo que iba a escribir... pero muchas gracias por tu entusiasmo! :D jajaja
cristi... claro, la historia continúa, no sería tan mala de dejarla aquí :p
Y Lucy... la verdad no tengo ni idea de lo que le pasa a la página, pero últimamente a mí también me va mal :S
Muchas gracias por todas vuestras bellas palabras! OS ADOROOOOOOOO :D BESOTES! ^^
