Hoy, me di cuenta que habían pasado semanas sin verte la cara.
No era como que no me hubiera acostumbrado…es solo que, en estas circunstancias, uno espera que lo que dio se le fuera pagado.
Pero creo que la vida tuvo planes distintos a lo pensado.
Gokudera entró a mi oficina con violencia. Desde que te habías ido, no me quise alejar de la ventana. Quería verte. De verdad… era todo lo que habitaba en mi cabeza. Yo, Tsunayoshi, quería verte con las ganas que se desea algo que llena. Que amas.
Pero me gritó. Me dijo la verdad y hasta en ese momento comprendí lo equivocado que estaba.
Recuerdo haber llorado como nunca en mi cuarto, después de haber ensuciado las ventanas con mi vaho, y con mis dedos y pocas ganas escribí mi (tu) nombre.
Recuerdo haber abierto la boca, soltar un gemido y temblar de frio.
Recuerdo que, al hallarme tan solo, pensé en lo desdichado que me había vuelto. Pensé en todo lo que no logré y lo que prometí hacer a tu lado. Lloré más. Si, lo hice con tanta fuerza que no recuerdo en que punto me quedé dormido.
La mañana siguiente y las que vinieron fueron, secas. Por acompañado que estuve, no rondaba otro pensamiento en mi cabeza que el de…"Ahora… ¿Qué?"
Son sentimientos comunes, he de suponer.
Ya no lo sé.
Aunque, a pesar de tanto líquido perdido (tanto de día como de noche) ya no me siento del todo mal.
Yamamoto me está devolviendo las risas, a lo que antes no le encontraba lo gracioso ahora me parece hilarante…sorpresivamente, mi humor está volviendo a sus líneas después de unos pocos días de depresión sin verdadera excusa.
Entendí que no vale la pena estar así de triste. Puede dolerme. Sí, permití que me doliera. Y mucho. Pero un día me dijiste…que algo que te gustaba de mí era esa capacidad que tengo para sacar alegría de las cosas... No veo porqué perderla.
Han pasado varias semanas, si… y aún no sé si sienta dolor al verte. Pero sea lo que sea… creo que saldré de esta así como he salido de cosas peores.
En momentos como estos, recuerdo tu mirada… era cálida pero estaba vidriosa. No porque quisieras llorar (que bueno, esa es una parte de ti que jamás me mostraste), pero era como si estuvieras arrepentido. Vaya que te dolió Mukuro, te dolió verme así de jodido… te dolió enterarte que verme así de triste fue tu culpa.
Y también me acuerdo del cielo soleado de Italia, bordeando los límites verdes de la infinita línea de montañas. Cómo olvidarlo. Hasta sonrío al respecto.
Y cómo olvidarte Mukuro, cómo olvidarte…Ahora mismo, estoy aquí…tratando de decir lo que siento para liberar mi cerebro, corazón, lengua y garganta. Estoy aquí…esperando que me escuches y que tus cosas se arreglen, que te encuentres y acomodes tus ideas. Que jerarquices intenciones. Que hagas lo necesario para que sepas si quieres volver a pelear o pasar de largo.
Y yo…estoy aquí… amándote de la misma forma que lo hice el día que lo confesé… Escribiendo mi (tu) nombre en el vaho de la ventana. Pero ya no con más tristeza, pero con fidelidad a que lo mejor pasará para que tanto tú como yo, seamos felices.
Notas:
Me alegra haber vuelto a escribir...no había tenido tiempo desde que tengo que leer hasta que los ojos se me sequen. Estoy contenta, casi olvido el placer que me causa escribir para ustedes y para mí.
Verán... han pasado muchas cosas en estos días... Como se pueden dar cuenta, escribo en base a lo que me sucede como la mayoría de los que escriben. Así que, si he de confesar algo, es que hubo un punto en que me puse a llorar xD... Mariconadas mías. Sé que no es para nada relevante, pero es como un...eh..."Dato curioso" ;D
En fin...en esta "segunda parte" hablo de un Tsuna liberado. En la primera estaba atado a la idea de que su Mukuro volvería y él permanecería esperándolo como buena "doncella de piedra" dependiendo su felicidad del ser amado, esperando. Simplemente esperando.
Mi plan no era hacer una segunda parte. Pero necesitaba hacerla así que mi plan se fue a la mierda.
Espero que lo hayan disfrutado : D
