Si pensaron que habría una tercer historia en el día dos, ustedes, ¡¡¡están equivocados!!! La verdad no lo había contemplado y, creyendo que ya la tenía, pues creé este otro el cual se sitúa en viernes y ejem... cof, cof... pues me gustó y ta'chido...
Viernes 12 de Febrero del 2016
Día de Ayanami Rei 6:00 a.m.
El día de hoy, Ayanami aceptaría la invitación de Aida, su curiosidad podía más que su mente, ésa incertidumbre de no saber que hacer en un baile, bueno, a parte de bailar, la intrigaba demasiado.
Un solo vistazo y tal vez, le encantaría; un solo vistazo y tal vez, le desagradaría; o simplemente le caería igual.
Las máquinas habían iniciado puntualmente, ése, continuo, traqueteo de las máquinas la había despertado de nuevo, como de costumbre, pero ésta vez, estaba ansiosa por lo que acontecería en el día. Preferiría ser invitada por Ikari, pero sabía que invitaría a la Segunda, por eso no esperaba que él se lo pidiera.
Se dirigió al baño, y se duchó, no podía ir así a la escuela con esa cara, pues, ayer se fue a dormir sin quitarse las ropas sucias, que le causó aquella onda expansiva cuando la alcanzó y tumbó. Con esa ducha se limpiaría la cara y se cambiaría de vestimenta, a una más cómoda; que consistía en una falda azul con unos tirantes y una camisa blanca —ya sé, ya sé. Es el mismo uniforme que usan, pero éste es nuevo—.
Termino de ducharse, la ropa limpia yacía en su cama, y, como en las demás ocasiones, ella, se acercó a éstas para después colocárselas y por fin estar vestida, la chica pensó que, si no fuera por la moral, a ella no le importaría estar sin ropa por el mundo pero, le tenía prohibido eso.
Se dirigió a la cocina, indagó en su refrigerador, ahí encontró un poco de leche, otra vez desayunaría su platote de cereal, oh, esos fruti lupis la volvían loca, ése maravilloso sabor que es multisabor, no había frutas especificas en este desayuno lleno de vitaminas y complejo C.
Se sentó en la mesa para disfrutar el sabor y saciar su hambre del antojo.
»»»
Estaba arribando a sus labores diarios, hoy sería el día en que aceptaría la oferta de Aida con respecto al baile, en la vida pensó decir 'sí', a eso, además no muchos la invitaban, tal vez es por eso que ella no iba a esa clase de eventos escolares desde que tenia memoria —O sea, desde que Rei II, entró en acción en vida— y esos vagos recuerdos que la acompañaban.
Entró por la puerta principal del aula, se dirigió a su asiento, ese asiento que siempre le había pertenecido desde que ingresó a la clase "2A". Le gustaba por el simple hecho de que estaba cerca de una ventana de donde podía gozar de una excelente vista hacia afuera.
Sólo tenía que esperar a que Aida llegara y se propusiera de nuevo, pero, y si no tenía el valor para invitarla de nuevo. Qué haría si eso ocurría.
Tendría que atreverse ella si eso pasaba, pero no se sentía segura de poder hacerlo, invitarlo si él no se atrevía.
Buscó con su vista a ese chico, pero no lo encontró, tampoco encontró a Ikari ni mucho menos a Sohryu. Posiblemente no vendrían pero, ella pensaba que sí lo harían. Cuando menos se lo esperara tal vez estarían ahí.
Decidió regresar su vista hacia la ventana, pasaría mejor el tiempo. Con tal distracción sería más fácil pasar el día.
Se oyó la puerta abrir, dos voces estaban discutiendo, esos timbres de voces los conocía bien, eran nada más y nada menos que la Segunda y Suzuhara.
Ella viró su cabeza en dirección hacia ellos, divisó a los aludidos y también a Ikari y a Aida, al parecer se habían encontrado mientras venían a la escuela.
"¡¡Cállate, deja de molestarme!!" dijo el deportista mientras caminaba hacía adentro del salón. Él estaba caminado de espalda, ya que la chica estaba tras él y no podía darle la espalda, quién sabe de lo que sería capaz la chica.
"¿Qué?". Dijo con desdén la pelirroja. "No te gusta, ya acéptalo, ¡¡Te gusta Hikari!!".
"¡¡¡Asuka!!!". Una tercera voz ingresó a la conversación, su locutora tenía la cara muy roja. "¡¡Touji!! Dejen de pelear".
Rei sólo los estaba mirando. Tal situación era muy embarazosa desde su punto de vista. Aunque se hacía la indiferente no sabía el porqué ellos peleaban casi todo el tiempo. Bah, no le importaba.
El maestro ingresó al aula y pidió silencio, el cual llegó muy rápido ya que la jefa de clases lo ordenó de la manera más sutil (ruda) y gentil (agresiva).
Rei se levantó y dio el saludo al igual que todos. Este era el inicio de otro día aburrido en la escuela, ¡¡¿Qué?!! Jamás se acaban.
La primera clase del día sería la de geografía, luego economía del hogar, para después el tan esperado descanso. Concluyendo con deportes e historia despectivamente.
Vaya, el maestro de geografía, quien diría que ésta era una de las materias más difíciles, ya que uno no sabe cuando cambio la división política.
Malditas minas N2, como osan destruir a su paso. Puedes estar viendo una linda playa o bahía y en sólo dos segundos se convirtió en un golfo.
Cosas como ésas pasaban por la mente de la primera quien seguía mirando por la ventana, creía que la escuela no era más que perdida de tiempo, y yo opino lo mismo, aunque debo admitir que a veces, no.
Rei recordada varías veces donde sacó un 90 en los exámenes debido a eso, como había que cambiar los libros cada vez que una mina estallaba, a ella se le olvido hacer eso y por eso puso una extensión de tierra mayor a la que ya se había puesto.
Pero si esa era la correcta, pensó hasta que después le dieron los libros nuevos y checara que ella se había tenido un pequeño desliz, puso unas cuantos kilómetros de más.
Volvió en sí, miró hacia en enfrente donde estaba el maestro, él impartía su clase como todo un catedrático experto. Deh, como si eso fuera cierto, bueno, sigamos fingiendo, seguía de ese modo, alzando la voz en partes importantes para hacer énfasis, y también para captar la atención de los alumnos quienes muy pocos le prestaba dicha atención.
A Rei se le había olvidado el por qué estaba aquí, hasta que una reminiscencia llegó a ella, sí, había venido sólo para ser invitada por Aida, el chico obsesionado con lo milico que de vez en cuado la miraba de soslayo. Ella no se había dado cuenta de ello hasta que dirigió su vista hacia él.
Mmm… después de todo, talvez si la invitaría al baile. Por fin sabría que hacen en uno.
El tiempo pasó y, sin darse caer en cuenta, el timbre sonó marcando el final de la hora. Vaya clase, fue interminable para los demás, pero para Rei sólo sintió como un minuto y medio. Que suerte tiene esta chica.
(N/A: esto va como narración de la primera elegida).
Que aburrido… mmm… mira allá hay más árboles.
"A-Ayanami". Escuché una voz que venía detrás de mí. Me sobresalté, no muchos me hablan y pues…, no soy muy sociable.
Viré hacia atrás y miré a un chico, era ese chico que había esperado durante toda la mañana y que además me daba un poco de miedo estar con él.
Lo miré a los ojos y noté que estaba nervioso, por qué se pondría así, por lo general él es mucho más abierto que yo, y que digo abierto, o sea… ¡uhm!, dije o sea… bueno, lo ignoraré. Es muy sociable.
Vamos Ayanami, dile algo lindo, bonito y encantador que te sirva para… "Lárgate de aquí". ¡Uy!, que directa soy.
"¿Qué?". Dijo él.
También noté que ninguno de los dos estábamos hablando mucho. Otro de esos silencios estaba en esta conversación. Además, ni siquiera sé porqué dije eso.
Vamos Ayanami, di algo. Algo agradable.
Cualquier cosa. Sólo abre tu pico. ¡Ábrelo!
¡Oh!, está sudando. Vamos… di cualquier cosa.
"Me gustan los fruti lupis"
¡Huy!, creo que no debí de haber dicho eso, ahora creerá que soy tonta.
"A-a mí también, no es genial". Dijo muy feliz, no sé que dije pero le gusto.
Otra vez está esperando. Di algo… vamos, di algo.
"¿Sabías que los árboles están hechos de madera?" ¡Oh!, de nuevo eché todo hacia atrás.
"Sí, creo que ya lo sabía". Dijo él sonando un tanto raro. "¿Ayanami… quisieras… ir… al baile… con… migo?"
¡Oh por Alá! Me invitó, sólo tengo que decir que sí y asunto resuelto. Vamos, dilo, no te quedes así.
"Ah, ajá". Bueno, no era lo que esperaba pero es mejor que nada.
"¡Yahoo! ¡Google! ¡Wikipedia!". Gritó aida, dio un salto y se fue corriendo que le pasa, me preguntó eso y luego se va… sigo sin entender eso, tengo que preguntarle a alguien que debo hacer.
Ya sé, Shinji ha de tener las respuestas, o un libro también. Hoy iré a la biblioteca.
(Fin de narración).
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En la biblioteca…
Rei Ayanami estaba buscando entre, la vasta, colección, un libro que le ayudase a saber que hacer en ese tipo de casos.
Pero, un libro rojo, llamó su atención.
"Oh, vaya, un libro rojo… un gran y majestuoso libro rojo escarlata…". Lo tomó entre sus manos e intentó leer la portada, que para su asombro, estaba con letras mayúsculas, grandes y doradas.
"Abrase en caso de incendio…". Qué pasaría si se abriera y no hubiera un incendio… veamos que pasará aquí y ahora.
"Hmm… te dije que lo abrieras en caso de incendio". Leyó rey en el libro Rei. "No le encuentro el chiste".
Y continuó su búsqueda —la verdad yo tampoco le entendí bien, pero no sabía que poner en ese momento—.
Aproximadamente unos treinta y cinco minutos y medio después, la peliazul, encontró lo que estaba buscando, el famosos libro de la Collection; "Todo lo que siempre quiso saber y nunca se atrevió a preguntar…" —Oh, quién no conoce esos libros, ¿verdad, madre?—.
"¡¡Aquí está!!". La chica se entusiasmó mucho al ver que, efectivamente, era el libro que estaba buscando. "Todo lo que siempre quiso saber sobre los bailes escolares de San Valentín en Tokio y nunca se atrevió a preguntar". Musitó la joven, mientras leía el titulo del libro.
Ayanami dio unas cuantas hojeadas a las primeras páginas del libro, ya antes mencionado, y notó que ese libro era tan abstracto y bizarro que apenas y supo interpretar algunas cosas, conocía las palabras, pero acomodadas de ese modo, no podía entenderlo.
Tenía que buscar un traductor o interprete para poder saber, más o menos, de que se trataba el libro a ciencia cierta, pero a quién preguntarle en ese momento, a quién recurrir para satisfacer sus ganas (de dejar se ser ignorante y superarse) y saber más de lo que algunos pocos saben.
Su inalcanzable búsqueda por el conocimiento la llevaba a grandes horizontes, pero eso sí, no demasiado; no quería ser un sabelotodo.
Su periplo terminó cuando llegó al mismo punto de inicio. No había encontrado a ni un alma pero había escuchado un ruido. Se detuvo para poner más atención a aquello.
Supo que venía de la biblioteca, pues ese sonido dejaba un eco que resonaba en ella. Viró su cabeza hacia la derecha; de ahí provenía ese extraño ruido de procedencia casi extranormal.
Caminó a paso firme, sólo para saber qué provocaba ese ruido. Giró entre unos estantes y ahí estaba, era nada más y nada menos que el incomprendido Shinji Ikari, hincado. Él estaba hojeando un libro y en la portada pudo notar… "Todo lo que siempre quiso saber de las pelirrojas para invitarlas a un baile y nunca se atrevió a preg…" no pudo terminar de leerlo, pues el joven se percató de su presencia y cerró el libro.
"Ayanami… ¿Qué haces aquí?". Sentenció el joven.
"Lo mismo te preguntaría a ti". Se juntó un poco más al chico. "Ikari, ¿podrías traducirme esto al español?".
"Pero si hablamos japonés, ¿por qué lo quieres en español?". Ayanami se quedó pensando…
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Rei estaba feliz por haberle entendido a Shinji todos esos absurdos conceptos acerca de ese libro; pues ya sabía que hacer en dado casi de que se atreviera a ir.
En estos momentos la chica de cabellos azules estaba tan fresca que apenas y sentía el más mínimo cansancio. De hecho estaba con Ikari; le había enseñado bien que decidieron estar juntos para compartir consejos; bueno si a eso Consejos se les pueden llamar así.
"¿Y que debería hacer, si bailara con Kensuke y un rufián lo tumba y baila conmigo?". Cuestionó Rei.
"No creo que eso pase".
"Y si vomito… o si…".
"Rei… puedes callarte… por favor".
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"Ayanami… espera… no… aceleres… el… ritmo…". Dijo Ikari entre respiraciones cortadas. "estoy… cansado".
"¿Cansado? Ikari, pero si acabamos de empezar".
"¡¡¿Empezar?!!". Se exaltó el joven. "¡¡¡Llevamos 10 minutos haciendo esto… no es normal!!!". Abrió sus ojos de par en par. "…¿o sí?"
"No aguantas, ¿verdad?, ¡ah!".
"¿Estás bien? ¿Te lastimé?". Se apresuró a decir.
"No, es sólo que… ya me cansé".
"¡¡Oigan, chicos… despéguense…!!". Gritó Touji.
"¡¡Ay…!! No puede ser". Exclamó Kensuke con un cráneo en la mano, en tono poético como si hubiera sido Romeo en una obra de William Shakespeare. De Romeo y Julieta. "¡Que desdichado soy! Mi mejor amigo y mi cita… ¿juntos?".
"Párale, Kensuke, que aún no estamos en clase de arte". Dijo Touji a su amigo y compadre…
"Lo sé, lo sé".
"Por cierto ¿de dónde sacaste ese cráneo?". Musitó Ikari.
"Ahh… la mayoría dice que es de mi padre pero otros dicen que lo heredé de mi…". Fue detenido abruptamente.
"No tu cabeza, sino el cráneo de que ostentas en tu mano".
"Ahhh… es del club de teatro. No te lo dijeron…". Esbozó una gran y radiante sonrisa en rostro. "Seré Hamlet… 'Ser o no ser… he ahí la cuestión'. ¿Apoco no se oye chido?".
"Creo que me voy". Sentenció la chica de pelo azul.
"No, espera, Ayanami, que aún no terminamos de hacer las treinta abdominales". Musitó Shinji.
Ayanami dejó al los tres tipos. Ella prefería estar; o sólo con Ikari o sola, pero la presencia de ellos ahí no le agradaba del todo, sino que, le incomodaba, como cuando uno esta esperando en la sala de espera, valga la redundancia, esperando a que el dentista salga y diga: el siguiente. Y ese siguiente eres tú. Apenas y los había dejado, cuando volteó y miró, que un balón, se dirigía a donde había estado, es decir, se dirigía donde Ikari y sus amigos estaban.
No alcanzó a reaccionar a tiempo para advertir a Ikari sobre dicho balón que se dirigía fugazmente hacia él con una velocidad increíble. Lo que también era sorprendente era que ese balón estaba dejando una estela increíblemente grande tras de sí de color rojo… como si Oliver Atom de Super Campeones.
También, increíblemente, Touji y Kensuke, se libraron de ser golpeados por dicho balón, el desafortunado fue Ikari, quien estaba sentado en el suelo en esos momentos y no tuvo tiempo de reaccionar para soslayar el golpe.
Una sorprendente cara de asombro apareció en su rostro. Por un momento no pudo creer lo que había pasado, como fue posible que un simple balón acabara con la vida del tercero... nhe; estoy exagerando, como es posible que un balón noqueara a un chico que simplemente estaba sentado en el suelo sin hacer nada —así se oye mejor, porque, como para escribir sobre un sepelio como que no, ¿verdad?—. No supo que hacer. Simplemente se quedó viendo la escena que estaba frente a ella. Vio como todos, los alumnos de la clase, se juntaban alrededor del chico inconciente. Le dieron ganas de ir a echar un vistazo, pero esa no era su actitud.
Después miró como, los alumnos, se llevaban a Ikari, al parecer, a la enfermería.
"¿Debo preocuparme, o debo estar feliz?". Pensó Ayanami. "Intentaré hacer algo… por qué me están mirando". En esos momentos, todos los chicos de la clase, comenzaron a observar a la chica de cabellos azules con ojos penetrantes, esos ojos que nadie puede soportar, como aquellas veces que uno hace cosas sin querer y resulta que por hacer eso hicimos un grave accidente y todos te miran como si hubieses sido el único culpable….
"Creo que he hecho algo mal". Pensó de nuevo. "Mejor me iré". Se levantó y salió corriendo de allí. No sabía a donde dirigirse pero tenía que dejar ese lugar cuanto antes, antes de que la lincharan o algo así…
Había llegado a las escaleras y se sentó ahí. Suspiró. No sabía que hacer. Pero mejor decidió ir a la enfermería para averiguar el estado del tercero. Si estaba bien, podía sentirse mejor pero si no, que podría hacer, al parecer ella tenía la culpa pues sus compañeros de salón así se lo indicaban con la mirada.
Iba caminando por los pasillos de las instalaciones, se dirigía a la enfermería para visitar a uno de sus compañeros de trabajo. Viró a la derecha en uno de los tantos pasillos para después subir unas escaleras más.
Se encontraba afuera de la enfermería; un trozo de madera era el que lo que los separaba, acercó su mano para abrir la puerta y lo hizo.
En ella un inconciente Shinji estaba recostado sobre una cama de hospital.
Lentamente se acercó a él, para verlo a una distancia menor y poder ver el daño que tuvo en aquel día…
Una pequeña brisa se dejó sentir cuando la chica abrió la ventana que estaba en la habitación. Intentó crear una buena ventilación en la habitación para que se dejara de oler aquel extraño olor a esterilización que sólo los hospitales tienes.
Regresó su vista hacía donde se encontraba el tercer niño. Aquel joven se había movido para descansar mejor, y entre tanto movimiento, quitó las sabanas que tenía encima de él y éstas se quitaron de él.
Ikari estaba sólo con la bata de hospital. La chica lo empezó a ver más detenidamente… y se acercó lentamente…
Una corriente de viento estaba circulando muy cerca de aquella habitación. El viento sonrió al ver una ventana abierta. Pensó en colarse para ver que había adentro; entró.
Aquella brisa malvada tuvo una buena y monstruosa idea; pasó alrededor de la primera y levantó la bata del primero…
Rei no pudo evitar sonrojarse al estar viendo… eh… su… este… ya saben, ¿no?, ¡¡no me hagan escribirlo…!!
Tan vergonzoso fue eso que se cubrió instantáneamente sus ojos para no ver aquello que se acontecía frente a ella, pero dejó de apenarse cuado se repitió un sin número de veces, no se apene, no se apene…
Súbitamente, desde la habitación, se pareció oír la voz de la segunda que se acercaba mientras se quejaba de cómo el maestro la había regañado por lo que hizo, o algo por el estilo.
Rei percibió en la voz de la segunda mucho enojo e ira acumulada. Pensó que tal vez vendría a visitar a Ikari, pero con ese ánimo, atacaría a todo aquel que se encontrara frente a ella. No sabía que hacer; pero al ver la ventana…
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Rei se encontraba corriendo a más de 25 km/h de la Segunda niña que amenazaba su vida. A su paso fue dejando una estela de polvo que se levantó hasta muy, muy alto.
No sabía a donde dirigirse, en cualquier lugar podía encontrase con la peligrosa pelirroja. Pensó por un momento ir a NERV para pasar el tiempo allá y esperar a que fuese otro día para regresar a la escuela.
Increíblemente había roto la maraca mundial de los 5.6 Km que eran de nada más y nada menos que de 15 minutos reduciéndola a tan sólo a 7. ¡Fue increíble!
La chica se encontraba recargada en una de las paredes de la instalación jadeando por un poco más de aire. Pero para su fortuna se había recuperado muy drásticamente. Después de eso se fue al área de máquinas expendedoras de refrescos; donde, obviamente, compró una para frenar su sed. Se sentó en una de las bancas y se relajó.
Lo más extraño fue que no notó al sujeto que estaba sentado junto a ella. Aquel individuo estaba vestido de una manera inusual; usando una botarga de un frijol.
"Hola, Rei". Musitó el individuo.
La chica se exaltó y tiró su bebida. Volteó y miró a Kaji usando aquel bizarro traje de banana de segunda mano.
"¿Qué haces aquí?". Le musitó con una sonrisa esbozada. "¿No deberías estar en la escuela estudiando o hablando mal de los profesores?".
"Que extraño se ve". Pensó la primera. "Eh… ¿puedo preguntarle algo?".
"Claro, para eso estamos nosotros las bananas, ¿que no?".
"¿Por qué esté usando eso, señor Kaji?". Le dijo sin mucho interés; como siempre lo hace.
"Ah, es porque perdí una apuesta, y verás, tenía que pagar".
"Ok". Dijo sin mucho convencimiento.
"Bueno; te dejo". Le musitó el adulto. "Adiós".
Sin darse cuenta la chica había pasado casi todo el día en aquellas instalaciones que casi o mejor dicho, conocía por completo. Había almorzado y había comido allí, y dentro de algunas horas sería la hora de cenar; su día se había hecho aburrido, tan aburrido que empezó a divagar por los pasillos y empezó también a pensar en lo que haría en aquel baile.
Imágenes de ella y Kensuke llegaron fugazmente, también una imágenes de ellos bailando o más bien, intentando bailar. Aunque esto no había ocurrido aún era muy extraño ya que tenía visualizaciones de ellos dos juntos.
Una voz la sacó de sí.
"¡¿Por qué lo hiciste, Asuka?!". Le reprendió Misato a la susodicha.
"Porque, porque…". Intentó defenderse la chica pelirroja. "¡No te importa!".
Rei miraba a distancia la escena y no pudo evitar notar aquella incomodidad que sentía en sí misma. Adelante, en el pasillo, Asuka y Misato peleaban por algo ¿Qué era?, se cuestionaba la chica. Ese no era un buen momento para pasar por aquel pasillo y dio medio giro y regresó por donde vino. Pero antes de girar miró que la pelirroja también había girado y se estaba yendo al igual que ella, pero en dirección contraria. Misato se quedó mirando como la alemana se fue alejando hasta dar la vuelta en una de las intersecciones más adelante.
Rei huyó como sólo ella sabía hacerlo, pero no se percató de que su vestido se había enganchado a una planta decorativa que estaba por casualidad en ese pasillo, en ese momento. Obviamente, la planta, cayó al suelo provocando un ruido, no obstante la chica corrió rápido para no ser detectada por la Major.
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Sin darse cuenta, la chica, estaba afuera de NERV literalmente con el corazón a punto de salirse, y jadeando, había corrido mucho y se había cansado en extremo. Exhaló un poco de aliento sólo para sentirse mejor.
Este día, para ella, había sido muy extraño; había corrido demasiado y además había dicho que sí a una propuesta de Kensuke para estar como pareja para aquel dichoso baile donde ella, por primera vez, sería parte de uno de esos eventos que a la gente le gusta asistir como una manera de divertirse con sus compañeros y amigos.
Con intenciones de regresar a su casa; la chica, empezó a salir y pasó por el estacionamiento de las instalaciones. Un auto en particular llamó su atención, pues, no era auto, sino, era como una… ¡Bicicleta! ¿Qué hace aquí?, pensó. Se acercó a ella y empezó a toquetearla pasando su mano por el manubrio y después rozar con sus dedos el asiento del conductor.
"Dicen que pilotear un Eva es como andar el bici…". Musitó alguien a sus espaldas, era la voz de una mujer madura. Se supuso que era una Misato. Giró su cabeza sólo para toparse con ella.
"Ojalá supiera andar en bici". Dijo apenada.
"¡¿Qué?! ¡¿No has andado en bici?!, ¿qué, no tuviste infancia?".
"No". Dijo monótonamente.
"Es como si nunca hubieras visto Dragon Ball o jugado Mario Bros, o Megaman". Miró a la chica, ésta parecía inmutarse ante los nombres de aquellos juegos y serie televisiva.
La chica albina, parpadeó dos veces.
"¿Qué? Tampoco hiciste eso…". Misato mientras rascaba su cabeza.
"Ni siquiera tengo Tele". Musitó la chica. "El Comandante me dijo que la televisión es mala… que te hace adorar al diablo y quiere que sólo lo adore a él".
"Pero al adorar al Comandante, estás adorando al diablo… literalmente". Pensó Misato.
"Disculpe, Major… podría usted; este… enseñarme a andar en bici, es algo que siempre he querido hacer".
"Esta niña se esta volviendo más desenvuelta; ¿el último ángel vendrá en camino?". Caviló la mujer. "Ok, Rei, te enseñaré…"
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Después de varios intentos de hacer a Rei andar en bici…
"Vamos, Rei, tú puedes. Te empujaré…". Le dijo la Major a la chica que estaba sentada en la bicicleta intentando pedalear para lograr uno de sus sueños frustrados de la infancia. Y continuó con un susurro con fastidio. "como en las otras 35 veces…".
"Estoy lista". Espetó, Rei, con felicidad. Vaya cambio de personalidad. Esto es muy, que digo muy; demasiado… ¡¡¡¡Increible!!!!, un Mercedes Benz modelo 2016 aquí, pensó Misato cuando volteó a la derecha y lo miró.
Soltó a Rei dejándola andar sola mientras daba una carcajada cínica de la euforia que sintió cuando, por fin, lo estaba logrando, lento y tambaleante estaba aquella bicicleta, pero aun así, estaba dando y seguía adelante.
La Major se embelesó con aquel auto y se acercó para poder verlo mejor. "Ojalá tuviera uno". Dijo ella. De la nada, la alarma de aquel automóvil, comenzó a sonar. "¡¿Qué?!".
Otro estrepitoso ruido la sacó de sí. Volteó y miró a Rei tirada en el suelo con su bici después de haber chocado con un auto. Sin pensar en mas corrió hacia ella y la levanto. Le dijo que se colocara en los diablos y fue rápido a la salida. No quería ser atrapada con las manos en la masa además si sabían que ella había estado con Rei y tomado en cuenta que la dici era suya le iban a obligar a pagar los daños del auto dañado por la chica. Ambas salieron a paso acelerado del estacionamiento.
"Bien, Rei, ¿Dónde vives?". Le dijo la mujer.
La chica, obviamente, le respondió y le dijo donde ella vivía. Después de un tiempo.
"Uy, quien vivirá en un barrio tan deteriorado, que pocilga".
"Misato, esa pocilga, es mía". Le respondió la chica de pelo azul.
"¿Esa pocilga es tuya?, dije pocilga, quise decir palacio… ¡qué mansión!". Espetó con sarcasmo.
La chica no respondió y mejor se quedó callada. Unos instantes después Misato la llevó hasta la entrada
"Rei, si alguien te pregunta quien fue el que daño el auto, diles que no sabes nada del tema del Porche dañado, ¿eh?".
"Está bien". Dijo a manera de captar el plan. "Gracias por traerme a casa".
"De nada, Capem diem… aunque ya se acabó el día". Se despidió Misato.
"Adiós".
La Major se fue, dejando sola a la chica que empezó a subir las escaleras hasta su departamento para dormir y despertar el día siguiente con la idea de que, mañana, sería el mejor día del mejor mes del mejor año de su vida en la historia de la tierra y del sistema solar y de la vía láctea y del Universo y de… no se me ocurren mas pendejadas y así lo dejaré.
La muchacha se baño y cambio de ropa por otro uniforme idéntico al anterior. Cenó y fue a su cama para dormir.
Cerró sus ojos y cada vez más y más se dejó presa del sueño. En sus últimos pensamientos coherentes la chica pensó y abrió sus ojos de súbito; se levantó y se sentó en la cama…
"Qué me pondré mañana para el baile". Dijo.
Bye y hasta dentro de 2 a 4 semanas (semana = mes), yo qué sé. Espero que no. Trataré de terminarlo rápido...
Chao, chao.... ¡¡Bark!!
