Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. Yo solo me base en los libros para crear la historia.


Capitulo 10: Vuela Pajarillo Vuela.

Peeta Pov.

El himno sonó en medio del bosque oscuro y silencioso, ese día habían sonado dos cañonazos uno en la madrugada y el otro en el atardecer. Allí en el cielo estaban la foto del chico del Distrito 3 y luego la del chico del Distrito 10, dos tributos mas habían caído. Ahora solo quedaban. Ocho, los ocho finalistas.

Hice cuenta de quiénes éramos esos ocho finalistas, por lo que se, el chico del distrito 1, los dos del 2, Tresh el compañero del distrito de Rue, Prim y yo, faltaba alguien que no lograba recordad.

Esa mañana acordamos en que iríamos a buscar comida, pues del banquete que nos había enviado Haymitch no quedaba nada. Nos dividimos en dos grupos Prim y Rue buscarían juntas raíces y vegetales, mientras que yo recogería algunas frutas y bayas de las cuales me enseñaron cuales eran comestibles.

Fui adentrándome al bosque alejándome del arrollo buscando las bayas, había llevado conmigo un cuadro de plástico donde las pondría. Hasta que lo vi un arbusto con las mismas bayas que me enseñaron. Empecé arrancándolas y poniéndolas en el cuadro, mas allá se encontraba otro arbusto de bayas y fui hacia él, cuando escuche un cañonazo.

-¡Prim! ¡Rue!. – grito, preso del pánico.

Salí corriendo en la dirección que habían tomado y las encontré igual de asustadas que yo, las abrace, ellas estaban vivas.

-¿Están bien? – les pregunte

-Estamos bien, ¿tu?

-Estoy bien.

-¿En dónde has estado Peeta? – me recrimina Rue

-He estado en el arroyo, recogiendo bayas. – dije mientras se las mostraba.

-Peeta, esas no – me grita Prim y me da un golpe en la mano haciendo caer las bayas.

-¿Qué?, pero si son las mismas que me dijisteis.

-Peeta, esas son venenosas – me dice Rue

-Son jaulas de noche Peeta, morirías al instante.

-¡Oh! Hasta el nombre suena peligroso, lo siento no lo sabía. – Trato de disculparme.

Está claro que no soy un buen recolector, no supe diferenciar las bayas comestibles de las venenosas y eso pudo acabar con nuestras vidas, no más bien con la mía, porque Prim y Rue si supieron identificarlas a tiempo.

Un aerodeslizador aparece unos noventa metros de donde estamos nosotros, veo un destello de pelo rojo a la luz del sol, ahora la recuerdo. El aerodeslizador se está llevando lo que queda del demacrado cuerpo de la chica del 5. Como puedo empiezo a empujar y jalar a Prim y a Rue fuera de aquí, ellos no tardarían en llegar.

-¿Peeta qué haces? – me pregunta Prim

-Vamos, que están esperando correr, los profesionales no tardaran en llegar aquí.

Prim y Rue se voltean a ver entre ellas, pero yo no entiendo sus miradas ni el porqué están tan tranquilas sin moverse e intentando detenerme.

-No, Peeta. La has matado tú, no los profesionales. – me dice Rue

-¿Qué? Ni siquiera la había vuelto a ver desde el primer día. ¿Cómo iba a matarla?

Como podían culparme de haberla matado, no había hecho otra cosa que estarlos evitando, yo no quería que me cambiaran al estar en el estadio, no quería convertirme en un sádico sediento de sangre. No quería ser una pieza más del Capitolio, pero eso era lo que era una pieza más de sus juegos, al estar aquí y no en casa, las niñas pudieron ver mi confusión, y solo me enseñaron las bayas como respuesta.

-¡Oh! – es todo lo que pude decir. A sí que la chica del 5 nos estaba siguiendo y robando comida, pero la había superado, la había matado por culpa de las bayas venenosas.

Volvemos a la cueva sin articular palabra alguna, no logro sacar de mi cabeza aquella melena rojiza, seguía torturándome, aquella chica que tenía una familia, amigos y hasta podría a ver tenido un novio, está ahora muerta por mi culpa. Rue y Prim intentaban hacerme comer de la poca comida que habían recolectado, pero yo no tenía apetito. Tenía cerrado el conducto del estomago. Ellas lo entendieron y me hicieron dormir, esa noche, soñé con mi primera pesadilla de los juegos.

Me levanto sintiendo los primeros rayos del sol dándome en la cara, abro los ojos adormilado volteando a los lados en busca de Prim y Rue, pero ellas no están, salgo como puedo de la cueva, cuando las veo, están bien, han estado preparando el desayuno. Ellas voltean a verme sorprendidas.

-¿Te encuentras mejor? – me pregunto Prim

-Sí, gracias. – respondo con una sonrisa.

Al parecer los vigilantes han estado jugando con el clima del estadio, están subiendo la temperatura poco a poco por el día y bajándola al máximo por la noche. Rue ha conseguido tres huevos de ave y Prim tiene la grandísima idea de calentarlos en las rocas calientes. Por lo que en unos minutos tenemos tres huevos cocidos con algunas frutas para el desayuno. Sería el mejor desayuno que hubiera tenido si no estuviéramos en los juegos. El resto de la mañana la tomamos para refrescarnos un poco en el arrollo por el calor.

Por la tarde nos dirigimos rumbo al bosque, necesitábamos averiguar los movimientos de los profesionales, conseguir comida y planear un ataque hacia ellos, pero ese día no estábamos de suerte. Al sacar las pocas provisiones que tenía en la mochila, Rue ahoga un grito al ver las gafas de sol tiradas en el suelo.

-¿Cómo las has conseguido? – me pregunta ella.

-Estaban en la mochila. Hasta ahora no me han servido de nada, no bloquean el sol y hace que resulte difícil ver con ellas. – respondo encogiéndome de hombros.

-No son para el sol, son para la oscuridad – exclama – A veces, cuando cosechamos de noche, nos dan unos cuantos pares a los que estamos en la parte más alta de los arboles, donde no llega la luz de las antorchas. Una vez, un chico, Martin, intento quedarse las suyas, se las escondió en los pantalones. Lo mataron en el acto.

-¿Mataron a un chico por llevarse una cosa de estas? – pregunta Prim escandalizada.

-Sí, y todos sabían que Martin no era peligroso. No estaba bien de la cabeza, es decir, seguía comportándose como un crio de tres años. Solo quería las gafas para jugar.

Al oír esto hace que me den escalofríos, está claro que el Distrito 11 es muy distinto a nuestro Distrito, aun estando tan cerca el uno del otro, en el 12 no suele haber flagelaciones públicas, aunque suceden de vez en cuando, por lo que se estarían azotando y matando a la mitad de las personas de la Veta que compran o venden en el Quemador incluyendo a Katniss Everdeen.

Nos pasamos el rato desenterrando raíces, recogiendo bayas las cuales Prim y Rue se aseguraban de que sean comestibles y vegetales. Me había alejado un poco al encontrar un manzano. Rue y Prim estaban tan entusiasmadas en su plática que no me escucharon llegar.

-¿La música? – le pregunto Prim a Rue. - ¿Tienes mucho tiempo para eso?

-Cantamos en casa y también en el trabajo. – contesto Rue.

-¿Tenéis sinsajos?

-Oh, sí, algunos son muy amigos míos. Nos dedicamos a cantar juntos durante horas y llevan los mensajes que les doy.

-¿Qué quieres decir?

-Suelo ser la que este más alto, así que soy la primera que ve la bandera que señala el fin de la jornada. Canto una cancioncilla especial – dice, entonces abre la boca y canta una melodía de cuatro notas con una voz clara y dulce, que me recuerda a Katniss – y los sinsajos la repiten por todo el huerto. Así la gente sabe cuando parar.

Prim intenta imitar aquella melodía de cuatro notas, pero no lo logra, así que Rue le enseña cómo hacerlo.

Ya era de tarde cuando decidimos volver a la cueva, pero no contábamos que los profesionales se separarían a último momento, que uno de ellos andaría por nuestros rumbos, todo paso muy rápido, tan rápido que ni viendo la escena en cámara lenta podías adivinar lo que iba a suceder a continuación.

De regreso a la cueva, lo escuche, las pisadas de una persona andando sin rumbo, el pánico nos envolvió, intentamos hacer el menor ruido y volver a la seguridad de la cueva, el lugar que nos brindo una protección que no podías encontrar estando allí en los juegos. Entonces lo vimos, como él nos vio a nosotros, por instinto él lanzo, su lanza y yo saco el cuchillo que llevo conmigo a todos lados lanzándolo hacia él, clavándosele en el pecho y cayendo inconsciente al suelo, pero el grito de Prim hace que volteé en su dirección cuando la veo, Rue ha sido atravesada por la lanza del chico del Distrito 1.

Rue saca la lanza de su cuerpo y antes de caer la sujeto con mis brazos, poniéndola delicadamente en el suelo. Con solo echarle un vistazo a la herida se que yo no seré de mucha ayuda pero Prim, ella a lo mejor podría hacer algo por Rue, pues su madre es sanadora, ha de saber algunos conocimientos sobre heridas. Miro a Prim quien se agacha a su lado y me mira con ojos llorosos y preocupados, sé por su mirada que la herida esta mas allá de los conocimientos de Prim.

Rue alarga una mano y Prim se aferra a ella, como si fuese un salvavidas, como si fuese ella la que se muere y no Rue. Oigo un cañonazo y levanto la vista, el chico del Distrito 1 está muerto.

-No se vayan – nos pide, apretando todavía más la mano de Prim.

-No nos iremos a ningún lado.

Me acerco más a ella y le apoyo la cabeza en mi regazo. Después le aparto unos tupidos mechones de pelo oscuro de la cara y se los recojo tras la oreja.

-Canta – dice, aunque apenas la oigo.

-Yo no sé cantar, aunque estoy seguro que Prim lo hará muy bien. – Prim me mira sorprendida pero reprimiéndome que la delatara, sé que no quiere hacerlo, pero si es la última voluntad de Rue, porque no alguien que sepa hacerlo y más teniendo en cuenta los maestros que tuvo. Prim tose un poco, traga saliva y empieza:

En lo más profundo del prado, allí bajo el sauce,

Hay un lecho de hierbas, una almohada verde suave.

Recuéstate en ella, cierra los ojos sin miedo y cuando

Los abras, el sol estará en el cielo.

Este sol te protege y te da calor,

Las margaritas te cuidan y te dan amor,

Tus sueños son dulces y se harán realidad

Y mi amor por ti aquí perdurará.

Rue ha cerrado los ojos, la melodía que canta Prim, la había escuchado antes, mi primer día de escuela para ser exactos. Las palabras son tranquilizadoras y prometen un mañana más feliz que este horrible trozo de tiempo en el que nos encontramos. Todavía se le mueve el pecho, pero cada vez con menos fuerza.

En lo más profundo del prado, bien oculta,

Hay una capa de hojas, un rayo de luna.

Olvida tus penas y calma tu alma,

Pero por la mañana todo estará en calma.

Este sol te protege y te da calor,

Las margaritas te cuidan y te dan amor.

Tus sueños son dulces y se harán realidad

Y mi amor por ti aquí perdurará.

Todo queda en silencio, entonces de una manera inquietante, los sinsajos repiten la canción que Prim le ha cantado a Rue. Mientras ella comienza a llorar, yo no puedo evitar que algunas lágrimas empiecen a salir de mis ojos sin previo aviso. Suena el cañonazo de Rue, Prim le suelta la mano, se inclina sobre ella y le deposita un beso en la sien. Despacio, como si no quisiera despertarla, dejo su cabeza en el suelo.

-Deberíamos irnos para que recojan los cadáveres – digo en un susurro casi audible.

Prim asiente con la cabeza, nos levantamos, pero no podemos dejar de mirar a Rue. Parece más pequeña que nunca, nos resulta imposible abandonarla así, aunque ya no vaya a sufrir más daño. A pocos pasos de donde estamos hay un lecho de flores silvestres. Prim también las mira y se acerca a ellas recogiendo un puñado de flores en tonos violeta, amarillo y blanco, se acerca al cuerpo inerte de Rue, comienza a cubrirla poco a poco, tallo a tallo, arranco mas flores y la ayudo a decorar su cuerpo con las flores, le cubro la fea herida cerrándole la chaqueta, Prim le trenza el pelo de vivos colores.

Damos un paso atrás y miramos a la niña por última vez, lo cierto es que podría estar dormida de verdad en ese prado.

-Adiós, Rue – susurro

-Adiós, Rue – repite Prim y agrega en un lloriqueo – fuiste una gran amiga.

Como si lo hubiéramos planeado Prim y yo nos llevamos los tres dedos centrales de la mano izquierda a los labios y después la apuntamos con ellos. Nos alejamos sin mirar atrás. Los pájaros guardan silencio. No tarda mucho en llegar un aerodeslizador, pero intentamos no voltear atrás. Los sinsajos reanudan su canto y sé que ella se ha ido.

Un sinsajo aterriza en una rama delante de nosotros y entona la melodía de Rue.

-Sana y salva – murmura Prim.

Sana y salva repito en mi mente, siempre estaré agradecido con Rue por a ver advertido a Prim de los profesionales, por a verla ayudado después y traerla conmigo, por aquellos momentos que me permitió sentirme bien, al estar en la arena. Caminamos sin rumbo fijo, pero llegando a nuestra cueva, era extraño volver ahí, pero no teníamos otro lugar al que ir, Rue ya no estaba más con nosotros. No culpaba al chico del Distrito 1, si no al Capitolio, pues el chico también era parte de estos juegos, todos lo éramos, y nunca acabaría, empecé a odiar al Capitolio por sus formas crueles de llevar a cabo estos juegos, los juegos del hambre.

...

Lo se, lo se un poco largo el capitulo. Y sobre la muerte de Rue, que les pudo decir, solo hay un ganador. Es una de las muertes mas triste de la saga. Llore cuando Rue muere en "Los Juegos del Hambre" debo decir que primero vi la película y después me leí los libros.

Lo bueno de todo esto es que pronto ya sabrán de Katniss y lo malo que solo me quedan 2 capítulos terminados.

"La chica sin pan" Aun siendo pequeñas, son fuertes en otros sentidos. Sobre el mensaje de los Review, escribo lo que se me viene a la cabeza y esta vez fue la música, no es algo que no se entienda, si no que al poner atención a pequeñas cosas, como el ruido que hace una guitarra, un piano, etc. ese ruido porque así de la nada no sale la música, tienes que irle dando forma, ponerle el punto bueno. Y escucharas cosas que te sorprenderán D Amm lo de tu PD. no le entendí del todo XD te refieres a que se nos va la onda? Bueno eso entendí, espero y me aclares XD jhaha perdona me indiores. (palabra inventada por mi)

"Minafan" A mi también me gustaba la alianza que había entre ellos, pero pues tenia que acabar de alguna manera. :/

Les tengo un regalito por ser el décimo capitulo & que gracias a todas ustedes me han motivado a continuar esta historia. Es un video echo por mi, lo subí a youtube pero me lo elimino por derechos de copyright así que lo subí a otro servidor.

http:/ /id165790352#/id173722588?z=video173722588_162828928%2Fvideos173722588

Quiten los dos espacios del principio.

El Review es el inicio y el final de una historia.