Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. Yo solo me base en los libros para crear la historia.
Capitulo 11: Mi Historia Feliz.
Peeta Pov.
Prim estaba destrozada después de la muerte de Rue, era comprensible pues habían compartido más que comida, más que supervivencia o más que un saco de dormir, ellas habían compartido amistad. Estaba agotado tanto física como mentalmente, había matado a otro ser humano, por mera protección que haya sido, está muerto y yo soy el causante de su muerte. La cabeza de Prim descansa sobre mi regazo, mis manos tiemblan al acariciarle el cabello, intentando tranquilizar tanto a ella como a mí, pero necesitaba ser fuerte para brindarle seguridad, pues no había dejado de llorar desde que volvimos a la cueva.
-Peeta – murmura después de tranquilizarse un poco.
-Si – respondo
-Quiero irme a casa. – dice como a una niña que le han quitado un dulce.
-Y volverás, te lo prometo. – Aunque sea lo último que haga pienso.
-Quiero irme ahora. – contesta un poco berrinchuda.
-Vamos a hacer una cosa, duérmete y sueña con casa; antes de que te des cuenta, estarás allí de verdad ¿vale?
-Vale – susurra.
Antes de entrar a la cueva, un paracaídas plateado aterrizo a nuestros pies. Un regalo de un patrocinador, quizá Haymitch esté intentando animarnos un poco. Abro el paracaídas y encuentro una pequeña barra de pan, este pan no venía del Capitolio lo sabía porque el pan no era ni elegante ni blanco, si no estaba hecho con raciones de cereal oscuro, con forma de media luna y cubierto de semillas. Este pan venia del Distrito 11. Lo sostengo con cuidado, todavía está caliente.
No lo entendía, las personas del Distrito 11 nos estaban enviando pan como muestra de agradecimiento por lo que hicimos con Rue? ¿Cuánta gente se habrá quedado pasando hambre por haber comprado este pan? No lo quería, solo era una muestra más de que el Capitolio podía hacer con nosotros lo que quisiese, eso me recordaba que Rue estaba muerta y era por su culpa. Pero era una ofrenda de otro Distrito, lo cual era muy raro, pues nunca antes había sucedido, decidimos guardarlo, pues por el momento ninguno de los dos tenia apetito.
El tiempo pasaba muy lento en la cueva, al parecer los organizadores de los juegos no les había agradado mucho la idea de que hubiéramos cubierto de flores el cuerpo inerte de Rue. O que los del Distrito 11 nos enviaran pan.
Oigo un trueno y vuelvo a la realidad, veo los relámpagos iluminar el cielo a través de una abertura en las rocas. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Tres, cuatro, cinco horas? No, había pasado mas, pues el himno del Capitolio comenzó a sonar, mostrando al chico del Distrito 1 y a Rue, lo bueno que Prim sigue dormida y no ha podido verlo.
Prim despierta a eso del amanecer, la lluvia se ha convertido en un aguacero que convirtió las goteras de antes en auténticos ríos.
-¿Tienes hambre? – le pregunte.
-Un poco. – contesto soñolienta.
-Haymitch no la ha enviado por la noche. – Dije mostrándole la cesta de provisiones.
Dentro de la cesta hay un banquete, panecillos recién hechos, queso de cabra, manzanas, una sopera llena de estofado de cordero con arroz salvaje. Repartimos la comida en partes iguales, cogemos un panecillo cada uno, media manzana y una ración de estofado y arroz del tamaño de un huevo. Decidimos guardar el pan del Distrito 11 para después, al igual que el queso de cabra, un poco de estofado y arroz.
El cielo cada vez está más oscuro y lluvioso. Un vago recuerdo me asecha: de una chica revoloteando los cestos de basura, una mujer gritando palabras ofensivas y un chico que lo observaba todo desde la puerta. Estaba tan ensimismado en mis pensamiento que no me di cuenta de lo que Prim me decía.
-¿En que estas pensando? – me pregunto aquella niña de pelo rubio.
-En nada en especial. – respondo.
-Si tú lo dices.
Silencio, un silencio donde ninguno de los dos dice algo, pasados los minutos Prim agrega.
-Estas pensando en ella, ¿verdad? – la veo, como era posible que esta niña sepa cuando estaba pensando en Katniss. Claro era su hermana. Asentí.
Habíamos acordado en nunca revelar el nombre de Katniss, ni tampoco que estaba enamorado de la hermana de un tributo. Por lo tanto para hablar de Katniss nos referimos como ella.
-Cuéntame cómo te enamoraste de ella. – pedía Prim con una leve sonrisa.
-Bueno, a ver… Era el primer día de clase. Teníamos cinco años y ella llevaba un vestido de cuadros rojo y el pelo, el pelo recogido en dos trenzas. – Prim sonríe, supongo que recordando algo del pasado.
-Mi padre la señalo cuando esperábamos para ponernos en fila.
-¿Tu padre? ¿Por qué?
-Me dijo: "¿Ves a esa niñita? Quería casarme con su madre, pero ella huyo con un minero".
-¿Qué? ¿Es enserio?
-Sí, es completamente cierto. Y yo respondí: "¿Un minero? ¿Por qué quería un minero si te tenia a ti?" Y él respondió: "Porque cuando él canta, hasta los pájaros se detienen a escuchar."
Prim agacho la cabeza, recordando viejos momentos con su padre. Ella sabía que no estaba mintiendo, que lo que le decía era verdad, pero una parte de mi sabía que no debía contarle algo así, y la otra parte quería que donde ella estuviese, podría verme y escucharme contando el día que la conocí, el día que caí rendido a sus encantos. Me calle, ninguno de los dos dijo algo, escuche a Prim sollozar, pero al poco tiempo se tranquilizo y me dijo:
-Lo siento, continua. – Estaba teniendo una pelea interna en mi cabeza, tratando de averiguar si continuaba o no. Decidí continuar, al fin y al cabo no iba a regresar vivo.
-Ese día, en clase de música, la maestra pregunto: "¿Quién se sabe la canción del valle?" Y ella levanto la mano como una bala, la maestra la puso de pie sobre un taburete y la hizo cantar para nosotros. Te juro que todos los pájaros de fuera se callaron. Y justo cuando termino la canción, lo supe: estaba tan perdido como su madre. Después, durante los once años siguientes, intente reunir el valor suficiente para hablar con ella.
-Sin mucho éxito. – dijo Prim.
-Sin mucho éxito – admito.
Durante un instante nos quedamos viéndonos sonreír, una alegría casi absurda me invadió y empecé a reír, seguido de las risas de Prim.
...
Hola.!
Como ven la muerte de Rue afecto mucho a Prim y a Peeta, el a ver matado a dos tributos. Ahora si este es el ultimo capitulo de Peeta Pov. El siguiente se ira turnando de Katniss a Peeta. Iré actualizando un día si y un día no, pues no tengo muchos capítulos terminados & no se si podre escribir todos los días.
"La chica sin pan" Ahh ya, algo asi habia entendido XD lo de "que se nos va la onda" es algo así de que estamos locas en el buen sentido XD Pero muchas gracias enserio, por a ver seguido esta historia desde el inicio. La comadreja la verdad que chica tan mas lista pero no tanto como para no darse cuenta que las bayas eran venenosas. El vídeo no se porque no se puede ver, pero volveré a dejar el link si no te lo paso por inbox.
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Si no se puede o aparece pongan:
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junto con:
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Un Review se siente igual a un abrazo de la persona que mas quieres.
