Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. Yo solo me base en los libros para crear esta historia.


Capitulo 37: Confesiones.

Peeta Pov.

Elegimos al azar un camino y lo tomamos, sin tener ni idea del número de la hora al que nos dirigíamos. Cuando llegamos a la selva, miramos dentro, intentando descifrar que es lo que puede estar esperándonos en el interior.

-Bueno, debe de ser la hora de los monos. Y no veo a ninguno aquí. – digo. – voy a intentar abrir un grifo en un árbol.

-No, es mi turno. – me dice Finnick.

-Por lo menos te cubriré. – digo.

-Katniss puede hacerlo. – interviene Johanna. – Necesitamos que hagas otro mapa. El otro se lo llevo el agua. – Arranca una hoja grande de un árbol y me la pasa.

Ante sus palabras no puedo evitar mirar a Katniss, como sus ojos se tornan a Johanna con odio, como intenta disimularlo desviando su mirada entre un lado de la selva y el otro, se que esta enfada por lo que paso el otro día, pero no debería estarlo o ¿sí?

-Tranquila, prometo no besarlo esta vez. – Johanna suelta una carcajada que retumba en mis oídos, seguida de la risa de Finnick.

Ellos se adentran unos quince metros en la selva, mientras yo me agacho, con cuchillo en mano para comenzar a trazar de nuevo otro mapa.

-¿Por qué lo haces Johanna? – pregunto al cabo de unos minutos de concentración.

-Solo me divierto. – contesta ella riendo.

-No es gracioso. – le reprocho.

-Para mí lo es. – contraataca, volteo a verla alzando una ceja de forma incrédula. – ¡Oh! Vale, no lo volveré hacer, pero debes admitir que fue graciosa su actitud celosa.

-Ella no está celosa. – digo volviendo a escribir lo que pasa en cada zona de la selva. Y no queriendo que Johanna vea como se desgarra mi corazón. Qué más quisiera yo, que Katniss se pusiera celosa, pero me he dado por vencido, ella no siente lo mismo que yo siento por ella.

-Oh vamos Peeta, ¿es enserio?, no viste como casi me mata por haberte besado.

-Bueno, no le has dado un motivo para no hacerlo. – bromeo

-Piensa lo que quieras, pero fue Finnick quien me dio la idea.

-¿Finnick? – pregunto confuso.

Me levanto del suelo para enfrentar a Johanna cuando un grito nos deja helados a los dos. Proviene de la profundidad de la selva, no sabemos con exactitud en donde, pero fue aterrador.

-¿Qué fue eso? – pregunta Johanna. Estoy por contestar un "no lo sé" cuando lo último que podemos escuchar es a Finnick llamándola.

-¿Katniss? ¡KATNISS!

Katniss Pov.

Por un momento creí a ver escuchado a mi hermana pequeña gritando, pero sé que eso es imposible, porque ella está muerta, pero no, ahí está de nuevo ese grito, corro todo lo que puedo para llegar al causante de tan agonioso grito. Me abro camino con las manos a través de una pared de vegetación hasta un pequeño claro y el sonido se repite directamente encima de mí. ¿Encima de mí? Levanto la cabeza rápidamente, la oigo, oigo su voz suplicante, me repito una y otra vez que no es ella, que ella está muerta, pero eso no me detiene para llegar a ella.

Entonces lo veo y comprendo, la fuente viene de la boca de un pequeño pájaro negro con cresta situado en una rama a unos tres metros sobre mi cabeza. Es un charlajo. Los vigilantes están jugando conmigo, esto es mil veces peor que si me estuvieran apuñalando, saben que Prim está muerta, que yo no fui capaz de hacer nada y ahora lo usan como método de tortura.

Lo silencio con una flecha en la garganta, el pájaro cae al suelo. Saco mi flecha y le retuerzo el cuello como precaución. Después lanzo la cosa repulsiva a la selva. No era real, me digo. Prim está muerta y no volverá, no sé cómo pude creer que ella estaba aquí. Finnick llega corriendo al claro para encontrarme limpiando la flecha con algo de musgo.

-Katniss, ¿Qué ha pasado?

-Estoy bien, eso creo. – digo aunque no me siento bien en absoluto. – Es solo que… - el agudísimo chillido me corta, esta vez es la de una mujer joven, no la reconozco. Pero el efecto en Finnick es inmediato, el color desaparece de su rostro y puedo ver como sus pupilas se dilatan de terror. – Finnick, ¡espera! ¡Finnick! – lo llamo pero ya es tarde ha salido disparado en pos de la víctima. Así que todo lo que puedo hacer es seguirlo, para explicarle lo que pasa.

-¡Annie, Annie! – grita Finnick. Los chillidos de la mujer salen de algún punto entre el follaje, el charlajo está escondido. Escalo el árbol adyacente, localizo el charlajo y lo elimino con una flecha. Cae derecho al suelo, aterrizando justo a los pies de Finnick. Él lo coge, haciendo conexión lentamente, pero cuando me deslizo tronco abajo para reunirme con él, parece más desesperado que nunca.

-Finnick, solo es un charlajo, todo está bien. Están jugando con nosotros. – digo. – No es real. No es tu… Annie.

-No, no es Annie. Pero la voz era la suya. Los charlajos imitan lo que oyen. ¿Dónde consiguieron esos gritos, Katniss? – dice él.

Puedo sentir cómo mis propias mejillas lividecen al entender lo que está intentando decirme.

-Bueno, no es un secreto que mi hermana murió en la arena, pero no creerás que Annie este…

-Sí. Lo creo. Eso es exactamente lo que pienso. – interrumpe Finnick. – ¿Por qué utilizan la voz de tu hermana, si todos saben que está muerta? – pregunta.

-Es una historia larga, Finnick. Ellos solo quieren torturarme. – otro pájaro empieza a gritar en algún lugar a mi izquierda. Y esta vez, es la voz de mi madre. Finnick me detiene antes de que pueda huir.

-No. – dice firmemente. Empieza a arrastrarme colina abajo, hacia la playa. – Hay que salir de aquí. – pero la voz de mi madre esta tan llena de dolor que no puedo evitar luchar para alcanzarla. – No, Katniss. ¡Es un muto! – me grita y me mueve hacia delante, a medias arrastrándome, a medias llevándome en brazos. Dejo de luchar contra Finnick al procesar lo que ha dicho. Tiene razón, solo es otro charlajo.

Y como la noche de la niebla, huyo de aquello contra lo que no puedo luchar. Lo que sólo me hará daño. Sólo que esta vez es mi corazón y no mi cuerpo el que se está desintegrando. Esta debe de ser otra arma del reloj. Las cuatro en punto, supongo. Veo a Peeta y a Johanna de pie en la línea de los árboles y me llena de una mezcla de alivio y furia. ¿Por qué no vino Peeta a ayudarme? ¿Por qué no vino nadie detrás de nosotros? Incluso ahora se mantiene apartado, las manos levantadas, las palmas hacia nosotros, sus labios moviéndose aunque hasta nosotros no llega ninguna palabra. ¿Por qué?

Peeta Pov.

Los gritos desgarradores cesaron y no volvimos a escuchar a Finnick ni a Katniss, volví mi mirada al rostro de Johanna y sin pensarlo salimos corriendo en su búsqueda. No teníamos ni idea de lo que había pasado hay dentro, pero no podíamos dejarlos.

-¡Finnick! ¡Katniss! – comencé a gritar pero no obtenía respuesta alguna.

Johanna luego me imito, gritando sus nombres, pero nada. Corremos un trecho más hasta que una pared transparente nos detiene golpeándonos en la parte superior de la cabeza y tirándonos al suelo.

-Eso ha dolido. – se quejo Johanna, sobándose la frente.

Yo no tenía tiempo para el dolor, me levante, saque mi cuchillo y comencé a golpear fuerte aquella barrera. No es un campo de fuerza, pues puedes tocar la superficie dura y suave todo lo que quieras, pero mi cuchillo no le hacía ningún daño. Johanna se acerca con su hacha y golpea. Nada, la pared sigue igual, lo intentamos todo, pero ninguno puede hacer mella en ella. Nos derrumbamos en el suelo, ah esperar, es todo lo que podíamos hacer.

-¿Crees que estén bien? – le pregunto a Johanna.

-Eso, espero. – suelto un suspiro de frustración.

Beetee llega con nosotros unos minutos después. Estaba desesperado, quería ir a buscar a Katniss, pero esta maldita barrera que nos obstaculiza el paso. Pasaban los minutos y no había rastro de ellos, eso aumento mi preocupación.

-Hey, mirad. – dijo Beetee alzando su mano y apuntando a lo que venía hacia nosotros.

-Son ellos. – dije alegre al verlos al fin, están bien, o eso parece, sus rostro están tan pálidos como la cal. Me levante al instante, Johanna y Beetee me imitan.

-Van a chocar contra la barrera. – anuncia Johanna.

Los tres alzamos las manos en su dirección, tratando de advertirles de la pared transparente pero ni nuestros gritos, ni nuestros movimientos, pueden evitar el choque de sus cuerpos contra ella, haciéndolos rebotar al suelo de la selva. Finnick choca de frente y ahora de su nariz mana sangre a borbotones y Katniss se ha lastimado el hombro.

Presiono mi mano contra la superficie y Katniss levanta la suya al otro lado, "Todo estará bien" le digo, pero parece ser que no entiende mis palabras, clavo mis ojos en los suyo grises, trasmitiéndole paz y seguridad. De pronto ella gira su cabeza y por instinto hago lo mismo, miro donde ella posa su mirada, montonales de pájaros empiezan a llegar ahí donde están ellos. Veo a Finnick encogiéndose en el suelo y apretando sus manos contra sus oídos, es entonces cuando lo entiendo. Los están torturando con charlajos. Katniss lucha por un rato vaciando por completo su carcaj, al final opta por abandonar y encogerse junto a Finnick.

Por un momento siento envidia de Finnick, él esta hay a lado de Katniss, y yo atrapado por una barrera, sin poder atravesarla, para llegar con ella, protegerla y sacarla viva de aquí. Descargo toda mi furia contra la pared, pero es inútil, nada logra romperla. Al cabo de veinte minutos, la pared transparente se desvanece, salgo corriendo y tomo a Katniss entre mis brazos alejándonos de esa parte de la selva, esta temblando, tiene los ojos fuertemente cerrados y las manos sobre las orejas. La sostengo sobre mi regazo, acaricio suavemente su cabello y le digo palabras tranquilizadoras. Pasa mucho tiempo antes de que empiece a relajar el agarre sobre su cuerpo.

-Todo está bien, Katniss. – le susurro las mismas palabras de hace rato.

-Tú no los oíste – me responde y me siento fatal, tienes razón yo no los oí, pero puedo imaginarme lo que sintió, me apropio del suyo y lo multiplico mil veces apuñalándome con su dolor. Porque tuvimos que separarnos, pude estar con ella en esos momentos, protegiéndola. – Oí a Prim. – dice al cabo de unos minutos.

-Pero ella esta…

-Lose, pero era ella. – me interrumpe.

-No, no lo era. – digo. – Era un charlajo.

-Pero, mi madre, Gale, su familia incluso Madge. – escuchar el nombre de Gale, me desconcierta, ¿de verdad está preocupada por él? Bueno, es normal después de todo el tiempo que compartieron juntos, una amistad así no se va porque si. Acuno su rostro entre mis manos, haciendo que me mire.

-Era un truco, Katniss. Uno horrible. Pero nosotros somos los únicos a lo que puede hacerles daño. Somos nosotros quienes estamos en los Juegos. No ellos.

-¿De verdad crees eso? – pregunta aun insegura.

-De verdad. – contesto. Katniss gira su cabeza en busca de Finnick, pero él tiene su mirada fija en mí.

-¿Tú lo crees, Finnick? – pregunta en busca de una confirmación.

-Podría ser cierto. No lo sé. – dice. - ¿Podrían hacer eso, Beetee? Tomar la voz normal de alguien y hacer que…

-Oh, sí. Ni si quiera es tan difícil, Finnick. Nuestros niños aprenden una técnica similar en el colegio. – dice Beetee.

Katniss Pov.

-Por supuesto que Peeta tiene razón. Si mataran a cada persona querida de los vencedores, probablemente tendrían un levantamiento entre las manos. – dice Johanna rotundamente. – No quieren eso, ¿verdad? – echa atrás la cabeza y grita. – ¿Todo el país en rebelión? ¡No querrían nada así!

Me quedo con la boca abierta del shock. Nadie, nunca, dice algo así en los Juegos. Definitivamente, no volveré a pensar en ella de la misma forma y nunca ganara ningún premio por bondad, pero sí que tiene agallas.

-Voy a buscar agua. – dice

No puedo evitar agarrarle la mano cuando pasa a mi lado.

-No vayas allí. Los pájaros… – recuerdo que los pájaros deben de haberse ido, pero aun así no quiero a nadie allí dentro. Ni si quiera ella.

-No pueden hacerme daño. Yo no soy como el resto de vosotros. No queda nadie a quien quiera. – dice Johanna y libera la mano con una sacudida impacienta. Aun así me preocupo por ella, y no sé porque a sabiendas que hace tan solo unos momentos la odiaba.

Mientras Johanna recoge agua y mis flechas, Beetee hurga en su cable y Finnick se va al agua. Yo también necesito limpiarme, pero aun estoy en brazos de Peeta, todavía demasiado agitada para moverme.

-¿A quién usaron en contra de Finnick? – pregunta.

-A alguien llamada Annie.

-Debe de ser Annie Cresta.

-¿Quién?

-Annie Cresta. Era la chica por la que Mags se presento voluntaria. Gano hace unos cinco años. – dice Peeta.

-No me acuerdo mucho de esos Juegos. – digo. - ¿Fue el año del terremoto?

-Sí. Annie es la que se volvió loca cuando su compañero de distrito fue decapitado. Corrió sola y se escondió. Pero un terremoto rompió una presa y la mayor parte de la arena se inundo. Ella gano porque era la mejor nadadora.

-¿Se puso mejor después? – pregunto. – Quiero decir. ¿Su cabeza?

-No lo sé. Ni siquiera recuerdo volverla a ver en los Juegos. Pero no parecía demasiado estable este año durante la cosecha.

Así que es esa a quien quiere Finnick, pienso. No a su ristra de guapas amantes en el Capitolio. Sino a una pobre chica loca en casa. Al parecer lo había estado juzgando mal al igual que Johanna, y me doy cuenta que no somos tan diferentes como pensaba.

La explosión del cañón nos reúne a todos en la playa. Peeta añade Ch para los charlajos en la sección de las cuatro a las cinco en punto y simplemente escribiendo bestia en aquella donde vimos el tributo recogido por partes. La brillante luna ya está levantada, llenando la arena con ese extraño crepúsculo. Estamos a punto de sentarnos para la comida de pescado crudo cuando empieza el himno. Y después los rostros de…

Cashmere. Gloss. Wiress. Mags. La mujer del Distrito 5. La morphiling que dio su vida por Peeta. Blight. El hombre del 10.

-¿Quién queda? Además de nosotros cinco y el Distrito Dos – pregunta Finnick.

-Chaff. – dice Peeta.

Baja un paracaídas con una pila de bollos de pan cuadrado del tamaño de un bocado.

-Estos son de tu distrito ¿verdad, Beetee? – pregunta Peeta.

-Sí, del Distrito Tres. – dice. – ¿Cuántos hay?

Finnick los cuenta, girando cada uno entre sus manos antes de colocarlos en una ordenada configuración. No sé qué le pasa a Finnick con el pan, pero parece obsesionado con manejarlo. Hay veinticuatro panecillos, cada uno toma tres, y quien siga vivo repartirá los otros.

Peeta y yo nos presentamos voluntarios para el primer turno de guardia, los otros se quedan dormidos de inmediato, aunque el sueño de Finnick es intranquilo. De vez en cuando lo oigo musitar el nombre de Annie.

Nos sentamos sobre la arena húmeda, mirando en direcciones contrarias, mi hombro y cadera derechos presionando contra los suyos. Yo miro el agua mientras él mira la selva, lo que para mí es mejor. Después de un rato apoyo la cabeza sobre su hombro. Siento su mano acariciarme el pelo.

-Katniss. – dice suavemente. – quiero pedirte una disculpa, por lo de Johanna. – la verdad es, que no estoy de humor para escuchar como lo besaba, así que me separo un poco de él.

-No quiero hablar de eso, Peeta. – digo un poco cabreada pero también dolida. Él toma mi rostro entre sus manos y me acaricia dulcemente.

-He hablado con ella… Sé porque lo ha hecho… pero no estoy muy seguro de creerle. – esto último lo dijo mirándome a los ojos. Intentando ver algo más de lo que ya ve en ellos. No puedo evitar fruncir el ceño ante su mirada.

-¿Qué es lo que te dijo? – pregunto, curiosa.

-Que solo te ha estado provocando, porque quería confirmar si…

-¿Si? – pregunto al ver que no está dispuesto a continuar.

-Lo siento… Olvida lo que dije. – lo que iba a decir está claro que ahora no podrá reunir el valor suficiente para contármelo. Agacha su cabeza y perdemos el contacto visual.

-Creo que no tiene sentido fingir que no sabemos lo que el otro está intentando hacer. – digo, rompiendo el silencio que se formo.

-No, mas bien no tiene sentido que intentes salvarme. – alza su cabeza y clava su mirada en la mía. – Si tú mueres, y yo vivo, no me queda ninguna vida de regreso en el Distrito Doce. Tú eres toda mi vida. – sus palabras calan muy profundo en mi pecho. Quitándome el habla por unos minutos.

-Peeta, no es… - empiezo a objetar pero me pone un dedo en los labios.

-Tu madre te necesita, podrías rehacer tu vida con un chico de la Veta, casarte, tener hijos, tienes un futuro prometedor. – Mentira, no tengo nada por lo que volver. Algo me dice que ese chico de la Veta al que se refiere es Gale. – Nadie me necesita de verdad a mí. – dice y no hay autocompasión en su voz. Es cierto que su familia no lo necesita. Llorarán su muerte, igual que hará un puñado de amigos. Pero seguirán adelante. Solo hay una persona que vaya a quedar dañada más allá de todo arreglo si Peeta muere. Yo.

-Yo sí. – digo. – Yo te necesito. – parece disgustado, toma una gran bocanada de aire, la retiene un momento y después la deja salir.

-Tú… tú ¿me quieres Katniss? – pregunta dubitativo, al cabo de unos segundos.

Es tal mi sorpresa, y mi estado emocional, que no le respondo por un buen rato, sus ojos se tornan cristalinos, por las lagrimas que amenazan con salir, y todo es, culpa mía. Sé que las palabras no funcionaran en este caso, así que sin preámbulos me lanzo a sus labios, tomándolo desprevenido. Al principio no me responde el beso, pero cuando se da cuenta de lo que está pasando, mueve sus labios al ritmo de los míos, en un tierno y delicado beso. Que después se vuelve intenso y adictivo, nuestra respiración se agita y nuestras manos buscan contacto de nuestra piel.

Esta vez, no hay nada más que nosotros mismo para interrumpirnos, no está Haymitch carraspeando su garganta detrás de nosotros, ni nadie a punto de morir. Solo nosotros dos. Siento de nuevo esa sensación cálida dentro de mí, que se extiende por mi pecho, y por todo mi cuerpo, a lo largo de mis brazos y piernas, hasta las puntas de mí ser. Sus besos crean en mí una necesidad de querer más de él. Entonces me doy cuenta de lo ya sabía, pero me daba miedo admitir y descubrir.

El primer rayo de la tormenta de relámpagos, el rayo golpeando el árbol a medianoche, es el que nos devuelve el sentido. También despierta a Finnick. Se sienta con un breve grito. Veo sus dedos enterrándose en la arena mientras se asegura a sí mismo de que cual fuera la pesadilla que habitaba, no era real.

-Ya no puedo dormir más. – dice. – Uno de vosotros debería descansar. – Solo entonces parece darse cuenta de nuestras expresiones, de la forma en la que estamos envueltos el uno en el otro. – O los dos, puedo vigilar solo.

Sin embargo, Peeta no le deja.

-Es demasiado peligroso. – dice. – Yo no estoy cansado. Acuéstate tú, Katniss. – No pongo objeciones y le dejo que me dirija hasta donde están los demás. Esta por retirarse pero lo detengo.

-Peeta. – susurro.

-¿Si?

-¿Puedes acercarte? – Él asiente con la cabeza y se acerca a mi rostro y siento como mi corazón empieza a latir desenfrenado, necesito decírselo de una vez por todas. Tomo su rostro y acerco su oído a mis labios. – Te quiero, Peeta, no sé cuando, ni como, pero empecé a quererte.

Peeta se aleja un poco solo para poder ver mi rostro, a ver si no le estaba jugando una broma, pero no lo era, es real.

-¿De verdad? – pregunta aun inseguro.

-De verdad. – respondo regalándole una sonrisa. Que él me responde con otra. Me besa por una última vez y vuelve con Finnick.

Esa noche duermo con una sonrisa en mi rostro, me siento feliz y plena. Pero tengo miedo de que esa felicidad no dure mucho, que algo malo pueda pasar en estas horas, trato de alejar todo pensamiento negativo e imagino un mundo sin Juegos, sin Capitolio. Donde cualquier niño pueda estar a salvo.

Peeta Pov.

Vuelvo a donde esta Finnick sentándome enfrente de él. Es increíble como unas cuentas palabras pueden cambiarte en un abrir y cerrar de ojos, si esta noche muero, puedo decir que moriría feliz, al saber que Katniss siente algo más que amistad o gratitud por mí, que no me importaría enfrentarme a Panem entero, con tal de que ella esté bien.

-¿Así que la chica en llamas, ya te lo ha dicho? – dice Finnick rompiendo nuestro silencio y mis pensamientos.

-¿Qué? – pregunto desorientado. – ¿Cómo lo sabías?

-No fue difícil deducir, Katniss es un libro abierto. – dice.

-Así que le dijiste a Johanna que me besara, para ver si Katniss sentía algo por mí y así confirmar tus sospechas. – le reprocho.

-No fue para tanto, la verdad es que no lo puso muy fácil.

-Pues no fue una buena idea.

-Ya, lo siento.

Nos quedamos un buen rato en silencio, viendo el movimiento del agua, cada uno sumergido en sus propios pensamientos.

-¿Qué pasa con Annie? – me animo a preguntar. Finnick me voltea a verme sorprendido.

-Yo… yo, no sé qué haría si le pasara algo… no, no podría perdonármelo. – es la primera vez que veo a Finnick Odair tan decaído. – Tengo miedo Peeta, miedo a que vuelvan hacerle pagar por mis estupideces.

-¿De qué hablas? – pregunto, confundido.

-Ya lo han hecho, la escogieron tributo, porque yo me rehusé a seguir complaciendo a los del Capitolio. – Las palabras de Finnick me dejan en shock, él esconde su cabeza entre el hueco que crea sus brazos y piernas y comienza a sollozar. Nunca lo había visto tan derrotado, tan frágil, que me siento mal por él.

-No le harán daño Finnick. Porque saben que es la única forma de mantenerte atado a ellos. Si la matan, no tendrás porque seguir cumpliendo sus mandatos. – Finnick voltea a verme con la esperanza reflejada en sus ojos llorosos. Solo necesita algo a lo que aferrarse.

-Gracias. – Yo asiento con la cabeza, y nos volvemos a sumergir en un profundo silencio. Hasta que Johanna despierta y se queda haciendo guardia con Finnick.

Ahora se un poco más de lo que son capaces los del Capitolio. Veo más claro el porqué Katniss acepto ser el Sinsajo, esperanza. Libertad, lo que muchos quieren es poder hacer sus vidas sin temor a que se las arrebatan al salir sorteados para los Juegos, al tener que ser manipulados, con el miedo de perder a tus seres queridos. Y me llena de coraje, de estar dispuesto hacer lo que sea con tal de que al menos otras personas, puedan tener un futuro, tal vez mis hermanos, se casen tengan hijos, y esos niños que serán mis sobrinos puedan vivir en un Panem mejor. Así que lo hare, me uniré al Sinsajo y a la rebelión.

...

Hola, chicas guapas.

Al fin eh acabo este capitulo, lo siento por el retraso, es que me he distraído mucho, pero son recompensadas ya que es un poco extenso. Bueno en mi opinión tiene mucho detalles importantes.

La escena de los charlajos como pudieron leer, la extendí mucho, pues no solo esta la parte de Katniss, si no también la de Peeta, y una platica con Johanna. Pensé en quitar la escena de los charlajos, pero quitaría mucho. Así se sabe un poco mas de Finnick & Annie, (que pienso ligarla con el otro fic) Y también de Johanna, él como ha ella no pueden dañarla porque ya no tiene a nadie. Y Katniss se da cuenta que no la odia tanto como piensa.

También la escena mas esperada, espero les guste la declaración de Katniss a Peeta. He ligado un poco mas a los personajes, esta vez es Peeta quien apoya a Finnick con lo de Annie y claro al fin puede entender porque lo del Sinsajo, y lo mejor que se une a la rebelión.

"LenaPrince" Me alegro que te haya gustado Lena. Creo que ganas no le faltan a Katniss, hasta de sacarle los ojos y la lengua, para que deje en paz a Peeta, pero sabe que si lo hace, la tregua se acabara y tendría que enfrentarse a Finnick, que hasta el momento ha sido mas que un aliado para los dos. Si siempre que oigamos Tic, tac, no solo nos acordaremos de la canción de kesha si no también de Wiress. Woow es muy buena tu pregunta, no me había detenido a pensar eso. Pero ahora que lo dices. No se la respuesta pero te daré mi punto de vista.

Haber Peeta es un chico. De padres comerciantes, el no tiene la preocupación de poner comida en la mesa como Katniss. Él tiene amigos, los cuales casi no mencionan mas que a Delly. Entonces como cualquier chico, y chica también, siente curiosidad, imagino que se le habrá pasado por la cabeza de comparar el sentimiento que siente por Katniss, al que siente por simple atraccion. Lo que si me quedo con duda es que para Katniss, su primer beso lo dio con Peeta, pero habrá sido también para Peeta? Yo pienso que Peeta si ha de ver salido con alguna chica, pero como simple curiosidad. (Creo que le llamara a Suzanne Collins para que me aclare esa duda xD ya quisiera yo.) Jhahaa Josh sexy con anteojos, ;) estoy de acuerdo contigo. Y si le atinaste, espero te haya gustado la escena de la playa.

"CandyAndSweetGirl" A mi me gustaria que pusiera todo, pero lamentablemente no se puede. Ojala no modifiquen mucho el libro. Pero si concuerdo contigo, espero las pesadillas de Katniss y los reconfortos de Peeta.

"KristenRock" Me alegro mucho que te haya gustado. Pues estos eran los últimos celos de Katniss, oh eso creo, bueno al menos creados por Johanna. Bueno creo que arriba se explica un poco mas. Pues Peeta no cree que Katniss pueda tener celos de él. Creo que lo de Johanna y Peeta son imaginaciones tuyas xD jahaha

"magaly" Si creo que esa postura le queda muy bien, de indiferente, pero aun así eso no quita de que duele. Haces bien, en no demostrarle satisfacción a las que nomas es lo que buscan. Hacerte enfadar, y sentir mal. Pero lo peor del caso, es que no se detienen hasta que te ven acabada. Si había visto lo de Jena Malone, la verdad es que solo la he visto una película de ella, que es la Sucker Punch, pero en esa me encanta su corte de pelo, creo que le sienta bien. Pues a muchas les gustara a otras, no, pero lo que debes saber es que nunca podrás complacer a todos. Así que, me gusta eso de no juzgar antes de ver. Ya cuando veamos la película, ahora si podremos ver que tal le hace de Johanna. Si yo también al principio no la veía en el papel, porque soy mas de las que les gustaba Naya Rivera o Phoebe Tonkin. Pero ya esta nuestra Johanna, y lo mejor que podemos hacer es esperar y no dar un punto malo para Jena. ;)

"La chica sin pan" Aww lo siento, pero todo es culpa de Suzanne Collins, aunque es una buena escritora, porque no todos son capaces de matar a sus personajes, de eso yo los admiro. Porque que aburrido y poco drama el no poner un poco de muerte a personajes queridos. Y si hacen lagrimiar a todos. Como hace unos años me leí un libro que se llama "La fuerza de Sheccid" o "Los ojos de mi princesa" creo que fue el primer libro que leí en el cual el personaje principal muere. Es muy trágico y lamentable, pero muy buen libro te lo recomiendo por si no te lo has leído. Ahora regresando a tu review. Si, no podía dejar a tras el susto de Peeta, casi lo matan de un infarto. Creo que deje un poquitin de lado a los patrocinadores, pero con este capitulo estarán mas que fascinados. Y ya Peeta hablo con Johanna, porque ya era necesario, tanto beso iban hacer que Katniss cometiera un homicidio. xD Si cuando lo vi, pensé en ustedes para compartir un rato de diversión :) Espero y ya se te hayan disminuido o quitado esas ronchitas. ;)

Bueno siendo todo, me despido y nos vemos en dos o tres días dependiendo con un nuevo capitulo. Hoy no hay frase, ni vídeo ni nada. No saben que si.

Les recomiendo la canción de Zahara - Con las Ganas. Cuando la he escuchado en la película de Tengo Ganas de Ti, me hizo llorar es muy buena. Debo admitir que cualquier película en el que el actor llora, yo lloro con ellos. Soy muy llorona.

¿Review? :3