Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. Yo solo me base en los libros para crear esta historia.


Capitulo 38: Catástrofe. Parte I

Katniss Pov.

Cuando me despierto, tengo una sensación breve y deliciosa de felicidad que esta de algún modo relacionada con Peeta. Todo están ya levantados y mirando el descenso de un paracaídas a la playa. Me uno a ellos para otra entrega de pan, idéntico al que recibimos la noche anterior. Veinticuatro panecillos del Distrito 3.

-Si fuerais Brutus y Enobaria, sabiendo lo que sabéis sobre la selva, ¿Dónde os sentirías más seguros? – pregunta Beetee.

-Donde estamos ahora. En la playa. – dice Peeta. – Es el lugar más seguro.

Me siento junto a Peeta en la arena para comer mis panecillos. Por algún motivo, me es difícil mirarlo a los ojos. Quizás después de todo lo que paso ayer entre nosotros, me es difícil no poder avergonzarme al sentirlo tan cerca de mí. Disimuladamente giro mi cabeza en su dirección, pero soy pillada por sus ojos azules, al descubrirlos observándome. Me regala una sonrisa que no dudo en responderle. Vuelvo mi mirada a donde están Finnick, Johanna y Beetee, me pregunto. ¿Cuánto tiempo podemos mantener esta alianza? Está claro que yo no podre matar a Finnick, le debo mucho como para acabar con su vida. Pero ¿él sería tan letal como para acabar conmigo y Peeta? Necesitamos hablar pero teniendo a los otros tan cerca es imposible por lo que se me ocurre una idea.

-¿Así que porque no están en la playa? – dice Beetee.

-Porque estamos nosotros. – dice Johanna con impaciencia.

Llevo a Peeta al agua, adentrándonos un poco en ella y alejándonos de los oídos de los demás, para hablar con él, mientras le enseño a nadar, bueno técnicamente le enseño la brazada básica pues el cinturón lo mantiene a flote. Mientras Peeta nada, he descubierto algo, al frotar suavemente un puñado de arena por mi brazo, limpia el resto de las escamas. Al principio Johanna nos vigila con cuidado, pero después de un rato pierde el interés y se va a echar una siesta. Finnick está tejiendo una nueva red con viñas y Beetee juguetea con su cable. Así que este es el momento.

-Mira, ya solo quedan ocho. Creo que es hora de que nos vayamos. – digo en voz baja.

Peeta asiente y puedo verlo considerar mi propuesta, sopesando si la suerte estará de nuestra parte.

-Sabes que te digo. – dice. – Quedémonos hasta que Brutus y Enobaria estén muertos. Creo que Beetee está ahora mismo intentando crear algún tipo de trampa para ellos. Después, lo prometo, nos iremos.

No estoy completamente convencida. Pero si nos vamos ahora, tendremos dos grupos de adversarios detrás. Tal vez tres, porque ¿Quién sabe qué es lo que trama Chaff? Además hay que lidiar con el reloj.

-Exactamente. Estamos nosotros, reclamando la playa. Ahora ¿a dónde irías? – dice Beetee.

-Me escondería justo al borde de la selva. Para poder escapar si viniera un ataque. Y para poder espiarnos. – digo.

-También para comer. – dice Finnick. – La selva está llena de criaturas y plantas extrañas. Pero a base de mirarnos a nosotros, yo sabría que el pescado es seguro.

Tengo una extraña sensación que se coloca justo en el pecho, después de aceptar quedarnos hasta terminar con Brutus y Enobaria, esa sensación en la que sabes que estás haciendo algo mal, pero no sabes el que. Supongo yo, que se debe a que no se que pasara después, se que si nos vamos ahora, Johanna no tendrá ninguna consideración con matar a Beetee, que no puedo llevarlo conmigo, porque supondría tener que escoger entre él o Peeta. Y tengo bien claro que el que debe de salir vivo de la arena ese es Peeta, aunque haya decisiones difíciles que tomar. También esta esa pequeña esperanza o inquietud del ¿Por qué los vencedores se han empeñado en salvarle la vida? ¿Qué pasara si me equivoco? Y si fueron simplemente una coincidencia o si todo ha sido una estrategia para ganarse nuestra confianza y convertirnos en presas fáciles o si no entiendo lo que está pasando de verdad? Espera, no hay "si" sobre eso. No entiendo lo que está pasando.

Tengo en claro que los del Trece no hicieron nada para que yo no entrara en la arena, tampoco movieron un dedo por mí, se que lo único que quieren es verme luchar hasta el final utilizar mi cara como estandarte y convertirme en una mártir. Pero entonces ¿Qué pasa con Peeta? Los demás vencedores ¿saben que soy el sinsajo? Y si lo sabe cómo es que se enteraron. El Presidente Snow me quiere muerta, por eso estoy aquí, es la manera más cruel y simple de deshacerse de mí. Entonces, unas preguntas más sensatas se formulan en mi cabeza. ¿Por qué se molesta conmigo? ¿Qué es lo que tengo que lo hace sudar frio? ¿Por qué tiene tanto miedo de mí? ¿Qué hay detrás de todo esto? Muchas más preguntas empiezan a formarse una tras otra, pero ninguna respuesta.

-Sí, bien. Lo veis. Ahora esto es lo que yo propongo: un ataque a las doce en punto. ¿Qué pasa exactamente a mediodía y a medianoche? – dice Beetee.

-El rayo golpea el árbol. – digo.

Finnick, Peeta y yo, nos restregamos las costras de nuestros cuerpos, ayudando con las espaldas de los demás, y acabamos tan rositas como el marisco de Finnick. Aplicamos otra ronda de medicina porque la piel parece demasiado delicada para el sol, pero el ungüento no se ve ni la mitad de mal sobre la piel suave y será un buen camuflaje en la selva.

Beetee nos llama y resuelta que durante esas horas de juguetear con el cable, si que ha tramado un plan.

-Sí. Así que lo que estoy sugiriendo es que después de que el rayo golpee a mediodía, pero antes de que golpee a medianoche, extendamos mi cable desde ese árbol hasta el agua salada, que es, por supuesto, altamente conductora. Cuando el rayo golpee, la electricidad viajará por el cable y hacia no solo el agua no también la playa que la rodea, que todavía estará húmeda por la ola de las diez. Cualquier contacto con esas superficies en ese momento será electrocutado. – comenta Beetee.

Beetee quiere inspeccionar el árbol del rayo antes de prepararlo. Juzgando por el sol, son aproximadamente las nueve de la mañana. Tendremos que dejar nuestra playa pronto, en cualquier caso. El árbol del rayo es inconfundible, por lo mucho que se levanta por encima de los demás. Dividimos tareas. Finnick vigila a Beetee mientras este examina el árbol, Johanna hace un grifo para obtener agua, Peeta recoge frutos secos y yo cazo por ahí cerca. El sonido de la ola de las diez me recuerda que debería regresar, vuelvo con los demás, y limpio mis presas. Peeta y yo nos sentamos para tostar nueces y achicharrar cubitos de rata.

Beetee aún esta andando en el árbol, haciendo no se que, tomando medidas y eso. En un momento dado arranca un pedazo de corteza, se nos une y lo lanza contra el campo de fuerza. Rebota y aterriza en el suelo, brillando. En unos momentos regresa a su color original. Alrededor de este momento oímos un sonido de chasquidos levantándose en el sector adyacente al nuestro. Eso significa que son las once en punto. El volumen es mucho más alto en la selva que en la playa. Todos escuchamos con atención.

-Deberíamos ir saliendo de aquí, en cualquier caso. – dice Johanna. – Falta menos de una hora para que empiecen los rayos.

Aunque no vamos muy lejos. Solo hasta el árbol idéntico en la sección de la lluvia de sangre. Tomamos un picnic, agachados en el suelo, comiendo nuestra comida selvática, esperando por el rayo que señala el mediodía. Tomamos una ruta tortuosa de vuelta a la playa, la arena está lisa y húmeda, barrida por la reciente ola. Esencialmente Beetee nos deja la tarde libre mientras él trabaja con el cable. Al final de la tarde decidimos darnos por ultimo algún tipo de festín de pescado, bajo la guía de Finnick, ensartamos peces y atrapamos marisco en redes, incluso nos sumergimos en busca de ostras.

Johanna monta guardia mientras Finnick, Peeta y yo limpiamos y preparamos el pescado. Peeta acaba de abrir una ostra cuando lo oigo reír.

-¡Eh, mirad esto! – Levanta una brillante y perfecta perla del tamaño de un guisante. – Ya sabes, si sometes el carbón a la suficiente presión, se convierte en perlas. – le dice seriamente a Finnick.

-No, no es cierto. – dice Finnick con displicencia. Pero yo me parto de risa, recordando como una ignorante Effie Trinket me presento a la gente del Capitolio, al ser la única no Vencedora que iba a la arena. Como carbón transformado en perlas por mi significativa existencia. Belleza que se levanta desde el dolor.

Peeta enjuaga la perla en el agua y me la da.

-Para ti. – La levanto en mi palma y examino a la luz del sol su superficie irisada. La conservaría por lo que queda de mis días. La tendría conmigo siempre, sintiendo la esencia de Peeta en ella.

-Gracias. – digo. Peeta se sienta a mi lado, y yo tomo su mano entre las mías. Miro con ojos tranquilos a los ojos azules de la persona que es ahora mi mayor oponente, la persona que me mantendría con vida a expensas de la suya propia. Y me prometo a mí misma que derrotare su plan, porque se lo debo y porque quiero que vuelva a casa.

-Aun no puedo creer lo que me has dicho… Siento, que solo fue un sueño. – dice.

-Fue real. Te quiero Peeta. – vuelvo a repetir aquellas palabras que tanta dificultad me hacían pronunciarlas y que ahora salen de mi boca con tanta facilidad, elevo una mano a su rostro y con delicadeza delineo sus labios con mi dedo. – ¿Es tan difícil de creer? – pregunto.

-Puede – ríe un poco ante su respuesta. – Nunca creí que pudieras corresponderme.

-¿Por qué no? – digo.

-Porque Katniss, eras inalcanzable para mi, ni si quiera podía acercarme a ti y entablar una conversación. Y eso que llevo mucho tiempo intentando hacerlo.

-¿Desde cuándo? – pregunto curiosa.

-Desde los cinco años. – responde.

-¿Qué? Eso es mucho tiempo. – digo sorprendida.

-Lo es. – contesta cabizbajo. Alzo con dulzura su barbilla haciendo que me mire.

-Eso ya no importa. – digo. – Solo recuerda estos momentos. – Sin preámbulos lo acerco a mí y lo beso, intentando transmitirle todo lo que siento, y que nunca pueda olvidar nuestros momentos.

-¡Hey tortolos! Venid a comer. – Grita Johanna a unos metros de nosotros, interrumpiéndonos.

Justo cuando estamos a punto de comer, aparece un paracaídas con dos suplementos para nuestra comida. Un pequeño bote de salsa roja picante y otra ronda más de panecillos del Distrito 3. Finnick, por supuesto, se pone a contarlos de inmediato. Veinticuatro de nuevo. Nos atiborramos hasta que nadie puede tomar ni un bocado más, e incluso entonces quedan sobras. No se conservan, por lo tanto las arrojamos al agua, así los Profesionales no puedan tomar nada.

Cuando Finnick y yo juzgamos que son las nueve, dejamos nuestro campamento sembrado de conchas y empezamos una sigilosa caminata hasta el árbol del rayo a la luz de la luna. Beetee le pide a Finnick que lo asista y los demás montamos guardia. Antes de unir siquiera el cable al árbol, Beetee desenrolla metros y metros de la cosa. Hace que Finnick lo asegure alrededor de una rama y que deje esta en el suelo. Después se colocan uno a cada lado del árbol, pasándose el carrete entre sí a medida que van desarrollando el cable alrededor del tronco, una y otra vez. Al principio parece arbitrario, después veo un patrón, como un intrincado laberinto, apareciendo a la luz de la luna en el lado de Beetee.

El trabajo en el tronco se completa justo cuando oímos empezar la ola. Es hora cuando Beetee revela el resto del plan. Ya que nosotras nos movemos más ágilmente entre los árboles, quiere que Johanna y yo bajemos el rollo a través de la selva, desenrollando el cable a medida que andamos. Tenemos que estirarlo a través de la playa de las doce y sumergir el carrete metálico con todo lo que quede en la profundidad del agua, asegurándonos de que se hunda. Después correr a la selva, si nos vamos ahora, justo ahora, deberíamos estar a tiempo a regresar a la seguridad.

-Quiero ir con ellas como guardia. – dice Peeta de inmediato.

-Eres demasiado lento. Además, te necesitare en este extremo. Katniss vigilara. – dice Beetee. – No hay tiempo para debatir esto. Lo siento. Si las chicas van a salir de allí con vida, tienen que ir moviéndose ya. – le entrega el rollo a Johanna.

No me gusta el plan más que a Peeta. ¿Cómo puedo protegerlo a distancia? Pero Beetee tiene razón. Con su pierna, Peeta es demasiado lento para bajar la colina a tiempo.

-Está bien. – le digo a Peeta. – Solo dejaremos el cable y volveremos derechas hacia arriba.

-No hacia la zona de rayos. – me recuerda Beetee. – dirigíos al árbol en el sector de la una a las dos.

Tomo el rostro de Peeta entre mis manos.

-No te preocupes. Te veré a medianoche. – le doy un beso, y antes de que pueda poner más objeciones, lo suelto y me giro a Johanna. – ¿Lista?

-¿Por qué no? – dice Johanna encogiéndose de hombros. Claramente no es más feliz que yo por estar juntas en esto. Pero todos estamos en la trampa de Beetee. – Tú vigilas, yo desenrollo. Podemos cambiar después.

Sin más discusiones, bajamos la colina.

-Mejor apurar. – dice Johanna. – Quiero poner mucha distancia entre el agua y yo antes de que golpee el rayo. Solo por si acaso Volts calculó mal algo.

-Yo llevare el rollo un rato. – digo. Es un trabajo más duro extender el cable que vigilar, y ella ha tenido un largo turno.

-Aquí. – dice, pasándome el rollo.

Las manos de ambas están aun sobre el cilindro metálico cuando hay una breve vibración. De pronto el delgado cable dorado de arriba salta hacia nosotras, enriendándose en vueltas y más vueltas alrededor de nuestras muñecas. Después el extremo cortado llega serpenteando hasta nuestros pies.

Sólo nos lleva un segundo procesar este rápido giro de los acontecimientos. Johanna y yo nos miramos, pero ninguna de las dos tiene que decirlo. Alguien por encima de nosotras ha cortado el cable. Y llegara hasta nosotras en cualquier momento.

Mi mano se libera del cable y acaba de cerrarse sobre las plumas de una flecha cuando el cilindro metálico me golpea en el lateral de la cabeza. Lo siguiente que se es que estoy tumbado sobre la espalda encima de las viñas, un dolor terrible en mi sien izquierda. Algo no está bien con mis ojos. Mi visión se nubla, enfocándose y desenfocándose, mientras lucho por juntar las dos lunas flotando en el cielo en una sola. Es difícil respirar y me doy cuenta de que Johanna está sentada sobre mi pecho con las rodillas presionadas contra mis hombros.

Siento una puñalada en mi antebrazo izquierdo. Intento apartarme pero aun estoy demasiado incapacitada. Johanna está cerrando algo, supongo que la punta de su cuchillo, en mi carne, girándola a uno y otro lado. Hay una terrible sensación de desgarro y una calidez corre por mi muñeca, llenándome la palma. Pasa la mano por mi brazo y cubre la mitad de la cara con mi sangre.

-¡Quédate abajo! – sisea. Su peso abandona mi cuerpo y estoy sola.

¿Quédate abajo? Pienso. ¿Qué? ¿Qué está pasando? Mis ojos se cierran, bloqueando el mundo inconsciente, mientras intento sacarle algún sentido a mi situación.

Todo lo que puedo pensar es en Johanna empujando a Wiress a la playa. "Solo quédate abajo, ¿sí? Pero no atacó a Wiress. No como esto. En cualquier caso, yo no soy Wiress. No soy Nuts. "Sólo quédate abajo, ¿sí?" resuena dentro de mi cerebro.

Pisadas llegando. Dos pares. Pesadas, no intentando ocultar su situación. La voz de Brutus diciendo.

-¡Podemos darla por muerta! ¡Vamos, Enobaria! – Pies moviéndose hacia la noche.

¿Lo estoy? Entro y salgo de la inconsciencia buscando una respuesta. Pero lo único que se me viene a la mente es: Johanna me atacó. Golpeo ese cilindro contra mi cabeza. Me cortó el brazo, probablemente haciendo un daño irreparable a venas y arterias. La alianza se terminó. Finnick y Johanna debían tener un acuerdo para volverse en nuestra contra esta noche. Sabía que deberíamos habernos ido por la mañana. No sé de qué lado está Beetee. Pero ahora yo soy una presa y Peeta también.

La explosión de un cañón hace que mis ojos se abran de golpe por el pánico. ¡Peeta! Ahora más que nunca no puedo darme por vencido, tengo que encontrarlo, saber que está bien, que ya se ha dado cuenta que está en la boca del lobo. Tengo que volver junto a él y mantenerlo con vida. Hace falta cada gramo de mi fuerza para sentarme y arrastrarme a una posición erguida apoyada contra un árbol. Sin aviso, me echo hacia delante y vomito el festín de marisco, haciendo arcadas hasta que ya no es posible que quede ninguna ostra en mi cuerpo. Temblando y empapada de sudor, evaluó mi condición física.

Cuando levanto mi brazo herido, la sangre me salpica en la cara y el mundo da otro salto alarmante. Cierro con fuerza los ojos y me aferro al árbol hasta que las cosas se estabilizan un poco, después doy unos pocos pasos con cuidado hasta un árbol vecino, arranco algo de musgo y sin examinar más la herida, me vendo el brazo con fuerza. Definitivamente, mejor no verlo. Después permito a mi mano tocar tentativamente la herida de mi cabeza. Hay un enorme chichón pero no mucha sangre. Me seco las manos con musgo y agarro el arco con manos temblorosas con mi lastimado brazo izquierdo. Aseguro una flecha en la cuerda. Obligo a mis pies ascender por la ladera.

Peeta. Mi último deseo. Mi promesa de mantenerlo con vida para que vuelva a casa sano y salvo se vuelve cada vez más lejana, pero lo hare, tengo que encontrarlo. Me agacho detrás de una cortina de viñas, ocultándome justo a tiempo. Finnick pasa volando a mi lado, su piel ensombrecida por la medicina, saltando sobre la vegetación como un ciervo. Enseguida ve la situación de mi ataque, debe de ver la sangre.

-¡Johanna! ¡Katniss! – grita. Me quedo en el sitio hasta que se va en la dirección que tomaron Johanna y los Profesionales.

Me muevo tan rápidamente como puedo sin hacer que el mundo se convierta en un remolino. Los chasquidos se vuelven más intensos conforme avanzo, tal vez son mis oídos los que palpitan por el golpe, pero no lo sabré hasta que se callen, pero cuando lo hagan, empezaran los rayos. Tengo que ir más rápido. Tengo que llegar hasta Peeta.

La explosión de otro cañón me para en seco. Otro muerto. Mi corazón se acelera alarmado de que uno de esos cañones pueda ser Peeta. Sé que todos corriendo en todas direcciones armados y asustados justo ahora, podría ser cualquiera, pero esta sensación, no se va. Obligo a mis piernas a correr.

Algo atrapa mis pies y caigo de bruces. Lo siento envolverse a mí alrededor, enredándome en fibras afiladas. ¡Una red! Me agito sólo un momento, sólo consiguiendo que la red se vuelva más ajustada a mí alrededor y después la veo brevemente a la luz de la luna. Confusa, levanto el brazo y veo que esta enredado en relucientes hilos dorados. No es para nada una de las redes de Finnick, sino el cable de Beetee.

Me pongo en pie con cuidado y descubro que estoy en un trozo de la cosa que se enredo en un tronco en su camino de vuelta al árbol del rayo. Me desenredo lentamente del cable, salgo de alcance y prosigo mi ascenso. Mantengo las vueltas del cable a unos metros a mi izquierda como guía mientras corro, pero tengo mucho cuidado de no tocarlo. Si esos insectos se están apagando y el primer rayo está a punto de golpear el árbol, entonces su energía bajara por ese cable y cualquiera en contacto con él morirá.

El árbol aparece en mi campo de visión, su tronco cubierto de oro. Aflojo el paso, intentando moverme con algo de sigilo, pero la verdad es que tengo de mantenerme en pie. Busco una señal de los demás. Nadie. Nadie está aquí.

-¿Peeta? – llamo suavemente. – ¿Peeta?

Un leve gemido me responde y me doy la vuelta para encontrar una figura tumbada en el suelo más arriba.

-¡Beetee! – exclamo. Me apresuro y me arrodillo a su lado. El gemido debe de haber sido involuntario. No está consciente, aunque no puedo ver ninguna herida salvo el tajo bajo su codo. – ¡Beetee! ¡Beetee, qué está pasando! ¿Quién te cortó? ¡Beetee! – lo sacudo de la forma de la que nunca deberías sacudir a nadie herido, pero no sé que más hacer. Gime otra vez y brevemente levanta una mano para apartarme.

Es entonces cuando me doy cuenta que está sosteniendo un cuchillo, uno que Peeta llevaba antes, creo que está envuelto en cable sin apretar. Perpleja, me pongo en pie y levanto el cable, confirmando que está unido al árbol. Entorno los ojos mirando colina arriba y me doy cuenta que estamos a sólo a unos pocos pasos del campo de fuerza. ¿Qué hizo Beetee? ¿Intentó clavar el cuchillo en el campo de fuerza tal y como hizo Peeta accidentalmente? ¿Y qué pasa con el cable? ¿Era este su plan de reserva? ¿Si electrificar el agua fallaba, tenia pensando enviar la energía del rayo al campo de fuerza? ¿Qué haría eso, en cualquier caso? ¿Nada? ¿Mucho? ¿Freírnos a todos? El campo de fuerza debe de ser sobre todo también energía, supongo. Lo he visto parpadear cuando el cuchillo de Peeta lo tocó y cuando mis flechas lo golpearon.

Otro cañón resuena mis oídos, que ahora no están pitando, lo que significa que después de todo eran los insectos. Ese cañón me altera un poco más, no sé donde esta Peeta, no puedo hacer nada por Beetee, el vendaje de musgo de mi brazo está empapado y no tiene sentido engañarme a mí misma. Estoy tan mareada que me desmayaré en cuestión de minutos. Tengo que apartarme de este árbol y…

Escucho pasos, puedo oírlos venir, a dos. Abriéndose camino rápidamente a través de la selva, mis rodillas empiezan a flaquear y me derrumbo junto a Beetee, apoyando el peso sobre los talones. Mi arco y flechas se colocan en posición. Si puedo acabar con ellos, ¿sobrevivirá Peeta al resto?

Enobaria y Finnick llegan al árbol del rayo, no pueden verme, sentada por encima de ellos en la ladera, mi piel camuflada con ungüento. Apunto al cuello de Enobaria. Con algo de suerte, cuando la mate, Finnick se agachará detrás del árbol en busca de refugio justo cuando el rayo golpe. Y eso pasará de un momento a otro. De pronto la voz de Johanna me detiene.

-¡Finnick! – grita Johanna, llegando hasta él agitada, y ensangrentada. Enobaria al darse cuenta que está sola y sin armas, sale corriendo. Están por seguirla, pero mi lamento por perder el equilibrio y caer de rodillas, los hace detenerse y observar en mi dirección.

-¿Katniss? – me llama Finnick, pero yo no responde. Sigo con arco y flecha apuntando ahora hacia él. – Lo siento, yo no quería… yo solo lo golpe… él ya no está. – comienza a decir entrecortadamente, pero yo no entiendo lo que dice.

-Tenemos que salir de aquí. No tardaran en caer los rayos. – dice Johanna.

Pero yo no me muevo, no entiendo del todo las palabras de Finnick, ah que se refiere, porque lo siente. ¿Siente él a vernos traicionado? No por supuesto que no lo hace. Entonces cual es el motivo de su disculpa. Yo solo lo golpe. ¿A quién golpeo? A ¿Beetee? Fue él quien lo lastimo. Él ya no está. Entonces entiendo, no es a Beetee a quien se refiere, entonces hago las cuentas. Tres cañones. Finnick, Johanna, Enobaria, Beetee y yo. Tres muertos. Brutus, Chaff y… Peeta. Mi corazón deja de latir al entender las palabras de Finnick... Peeta... está muerto... se ha ido...

...

¡Hola chicas!

Lamento mucho el retraso, se que no es una buena excusa, pero quería disfrutar de mi ultima semana de vacaciones, por eso no actualice, y ahora, que entre a clases, se me hará un poco difícil actualizar mas seguido, o mas bien escribir, ya que cada semana tengo que leer un libro. Yo estaría feliz leyendo libros cada semana, pero no estos porque son totalmente aburridos. Bueno ya no las abrumo mas. Pero si que las extrañe.

El capitulo, uff espero no me maten por dejarlo hay, pero si no iba hacer demasiado largo, porque lo que si vieron el titulo del principio esta dividido en dos partes, ahora si viene creo yo lo bueno y los cambios.

Si tengo listo el capitulo 39 para el domingo, lo publicare, si no pues veré que día. xD

Saben me he dado cuenta que nunca eh agradecido a todas esas personas que me ponen en favoritos y alertas, & ya que nunca lo eh hecho lo haré ahora:

La chica sin pan / Micro-stars / darknashecullen / jutresca / Team 7 - Girl / magui9999 / Elisabeta . Gray / minafan / SaRgUeReTa / princesaartemisa / Ires / monogotas2 / daphne-gabycoco / Xime25 / adriana2011 / Denisse97 / CandyAndSweetGirl / KristenRock / Nymphaea´s / anaprinces25 / ConaCartes / Tamynna / rusher . henderson . 9 / XiimMellark / Luzyla . Palermo / ConyFarias / Kuroi Kuchiki / Jota97 / Yaimaria / natin mellark / EllieZarcek / Kobato12 / BloodyThoughts / LoveDamonSalvatore / marii-hhrpotter / Guilliman1962 / jaulas de noche / Dayree / veraniega / zairyasi / whatsgoon / maiaiauchiha / Gluken /

Muchas Gracias por darle una oportunidad a mi historia, de verdad se los agradezco mucho. También a todos aquellos que no tienen cuenta y leen gracias.

"CandyAndSweetGirl" Me alegro de que te gustara el vídeo y el capitulo lo hice tan solo para ustedes 3, lo que resta de la historia les dejare dejando mas cosillas ;D Yo en la que no pare de llorar fue en la primera en la de 3MSC me pase lo que restaba de la película llorando a mas no poder, no podía dejar de llorar, fue tan triste la muerte de pollo (snif snif) Si la canción la ame, por eso quise compartirla. ;)

"magaly" Yo tambien amo el personaje de Finnick y Johanna, la broma del ungüento, tiene que estar en la película de ley. Si ya era mucho beso dado de Johanna a Peeta, aunque le fue bien, porque Katniss pudo declararse le, me alegro de que te haya gustado esa parte :3 La apertura de los juegos, no mucho la verdad, es que salí xD pero lo buscare en youtube, para ver esa parte y comentamos ¿Vale? A mi también me gusta Harry Potter :)

"LenaPrince" Me alegra a ver podido ayudarte, por que si esta un poco confuso si Peeta beso o no a otra, pero bueno eso solo lo sabe Suzanne Collins. Hay que feliz me haces al ver que te encanto esa parte x3 quería que fuera único y especial. Cuando estuve leyendo En Llamas iba imaginando miles de cosas de las que podría pasar, pero nunca me imagine que harían explotar la arena, pero me alegro que lo hicieran así se salvaron mas. Finnick es uno de esos personajes que no puedes olvidar, como alguien que ya tiene dinero, es un símbolo sexual y todas la mujeres quieren estar con él, solo puede pensar y estar para Annie aun cuando ella no esta bien, es algo de lo que hoy en día no se ve mucho. Finnick se da cuenta de que algo pasaba con Peeta cuando Katniss lo ve llegar a las carrozas por eso se le ocurrió tal cosa xD ¡Oh! Ke$ha del Capitolio, no lo había pensando, pero puede ser :/ xD

"La chica sin pan" Si es que ya era mucho beso para Peeta de parte de Johanna, pues él solo quería besos míos y de Katniss, bueno no, solo de Katniss xD por lo que le puso un hasta aquí. Pero Finnick no se podía quedar atrás con los celitos de Katniss. La escena de los charlajos sin duda vemos el lado sensible de Finnick, él que muy pocos llegan a conocer, el verdadero Finnick y no el engreído que todos quieren del Capitolio. Aww me alegro mucho de que te gustara la escena del beso, y la conversación sentí que era necesaria porque en Sinsajo vimos mas Finnick - Katniss que Peeta - Finnick. Si me gustan mucho las sagas, novelas, libros, series, etc. Que va por etapas de superación de la muerte de un ser querido, como aunque ya no este entre ellos, sigue su presencia y que no puedes derrumbarte, porque tu vida sigue. Soy sincera me gusta Crepúsculo, pero ya no tanto como antes, si sigo al pendiente de noticias, gracias a una web, veo sus películas, pero eh descubierto que hay mejores sin ofender, y viéndola bien no es muy buena la trama. E libro es bueno, en lo personal a mi me gusto, pero cada persona tiene sus opiniones y gustos ;D Supongo yo que las ronchitas ya se te han de ver quitado. ;)

"Nymphaea´s" Gracias Nympha aww me gusta esa determinación xD Espero sea de tu agrado y te guste mucho este capitulo y no quieras matarme por el final xD.

"Ada" Hola Ada, capitulo 6, todavía te falta un buen tramo, espero cuando llegues a este puedas ver tu contestación y te siga gustando como te gusta ahora. Gracias por leer. Y espero podamos seguir leyéndonos. :)

Esta frase se la robe a mi maestro de matemáticas de este semestre, me llamo mucho la atención, pero no se de donde la saco él. xD

"El que no conoce el lugar a donde quiere llegar, no le importa el camino que tome."

Review? :3