Holaa! perdón por no mandar mensajes como estos en los primeros capítulos .. recién estoy entendiendo esto. Pronto voy a actualizar mi perfil y poner mas info sobre mi (aunque creo que poco les interesa) mientras si quieren comenten y me preguntan alguna que otra cosita. Espero disfruten este capitulo ;)


Cando estaba apunto de irse Leo se paro y le mordió la capucha

-¡Hey!...te despertaste- dijo con una sonrisa, el caballo parecía preocupado
- Me tengo que ir, volveré en unas horas- le dijo mientras lo acariciaba, se hiba a ir pero el caballo la seguía- quédate
por favor...-pero el no parecía querer hacer caso
-Escúchame no me pasara nada, te debes quedar a cuidar el refugio- el equino protesto un rato, cuando salio de la cueva se quedo sin dar un paso mas bajo elefecto de las advertencias de su ama.
Viajo por los arboles un rato, hiso un pequeño mapa para buscar en los alrededores del campamento de americanos. Lo hiba trazando para no pasar por el mismo lugar dos veces. El mapa dio resultado y pronto tuvo trazado un boceto de los alrededores también trazandolo encontró la guardia que los americanos habían perdido. Estaba custodiado por varios soldados ingleses. Cuarenta como máximo.

Sofia miraba sus patrones, habían varios soldados americanos muertos a plena vista. Había un punto por donde podía empezar a...matar. Uno era por las guardias de enfrente, solo estaban dos soldados custodiando y algunos carros salían y entraban cada veinte minutos cargando barriles de pólvora abasteciendo las armas de todos los esbirros ingleses.

Se coloco adelante de los pobres soldados que custodiaban la entrada. Espero a que la ultima carreta con pólvora pasara y entonces ataco desde el árbol donde estaba. Con su arco tiro una flecha a uno y antes de que el otro se diera cuenta de que su compañero estaba muerto por una flecha en la garganta, el estaba en su mismo estado ahogándose en su propia sangre. Salto de el árbol y callo aguilmente acuclillada. Los veinte minutos que le quedaban los uso para esconder a los cuerpos, cuando termino espero pacientemente a que otra carreta pasara, para su suerte la siguiente carreta era de heno, seguramente para los caballos de los granaderos. Se metió en ella. Esta carga fue llevada justo a unos establos donde un soldado supervisaba el descargue.
-Este es el ultimo- dijo el campesino que traía la carga
-Déjalo por hay, luego te puedes ir- el soldado inspecciono mientras el campesino con un tridente descargaba el heno.

Sofia salto de la carreta y callo al lado del campesino. Lo noqueo pegandole con el codo en la frente. No lo mataría después de todo el solo estaba trabajando. El soldado no tuvo tanta suerte, le apunto, pero Sofia estaba demasiado serca, con un movimiento fugas pateo el arma del hombre, saco sus dagas y dio una vuelta sobre si misma para darle mas fuerza a su ataque. Ambas se clavaron y sentio como la vida de el hombre se le escapaba de las manos. Saco la armas de el cuerpo del esbirro y este callo al suelo manchando la hierva amarillenta con sangre. Al estar dentro de un establo nadie la vio, recostó al campesino y se fijo que solo tuviera un daño menor, en efecto así era, solo le salia un pequeño hilo de sangre de la cabeza. Nada de que preocuparse.

Salio del almacén del establo para entrar a las caballerizas. Camino entre los caballos, antes de salir ideo un plan simple. Había visto que entraban carros llenos de barriles de pólvora si asía explotar por lo menos la mayoría de ellos no incendiaria el lugar pero los acobardaría lo suficiente. Su primer paso para lograr esto era llegar a un punto alto en donde divisar la pólvora. En vez de salir del establo subió por el. Arriba de este habían maderas algo podridas que rompió fácilmente, cuando pudo salir escalo asía arriba hasta llegar a un mirador. En la cima dos soldados la esperaban. Salto sobre uno y le clavo la una daga en la nuca. Sofia callo arriba de el y amortiguo su propia caida, luego se paro y miro al soldado que estaba casi petrificado...su mirada le pareció conocida. Solo le tomo un momento para deducir quien era, era aquel sobreviviente que había dejado ir. Sofia volvió a mirar su mano y en efecto el anillo plateado seguía hay
-¡ Aléjate o te mato!- dijo apuntándole nervioso. Su arma temblaba y el sudor caía por su frente. Sofia agarro el arma con la mano y se la quito con la mínima fuerza. Volvió a sacar su ballesta y no espero a que este reaccionara... una pequeña flecha directamente se clavo en su pecho, lo agarro antes de que callera y lo recostó suavemente en el suelo. Este todabia estaba vivo pero no por mucho. A el soldado le sorprendió la amabilidad de la asesina
-Tu...tu no eres como el asesino americano-dijo mientras el aire se le acababa- eres mas gentil con los que matas
Sofia se apiado del hombre, solo le quedaban unos minutos, tomo su mano y sostuvo su cabeza
-No has echo tantas cosas malas, aparte pareces un buen hombre-fue lo único que se le ocurrió decir
-No entre a la milicia para abandonar a mi familia en Europa ..era la única salida que tenia para poder mantenerla...a mi pro..metida- dijo mientras sangre brotaba de su boca
-Ves no me equivoque eres un buen hombre - dijo, esto le saco una sonrisa al soldado en sus últimos momentos
-El asesino mata sin piedad... parece que hay venganza en cada vez que hiere a alguien- dijo ahogándose - ¿te puedo pedir un favor? algo así como un ultimo deseo
-Por supuesto
-E visto a muchos compañeros padecer ante el asesino americano, compañeros que realmente preferían estar en sus casas con sus familias. me gustaría que...-tosió y sangre salio de su boca, apretó aun mas la mano de Sofia esta acaricio su cabeza para alivianar aunque sea un poco su dolor- me gustaría que...hicieras sufrir a este asesino la perdida que sienten estas familias y hacerle entender que... no todos estamos aquí porque queremos... y...si puedes y quieres mandarle esta carta a mi prometida-el hombre saco de su uniforme una carta con la mano que tenia libre y se la entrego a Sofia-...ya la tenia prepa...

Un silencio total se apodero del momento, sabia que el soldado había padecido ante ella... unas lagrimas cayeron de sus ojos asía la herida envuelta en sangre del hombre muerto. Un dolor que no era físico se apodero de ella y se acumulo en su pecho, guardo la carta con tristeza pensando en la pobre mujer. Dejo al hombre tendido en el suelo mientras sus lagrimas corrían y asomo su cabeza por el mirador. Quería terminar con todo aquello, ojala los soldados americanos nunca mas la volvieran a ver y los soldados ingleses jamas supieran quien los apuñalo por la espalda.

Vio los barriles en un lugar ideal, justo en el centro de la base. Tomo una de las flechas que colgaban en su espalda y la ensendio con una antorcha que colgaba en una madera del mirador, apunto con cuidado, debia dar en el lugar perfecto. Solto la cuerda y la flecha se clavo en el barril. En un segundo todo se tiño de blanco. La explosion fue inmensa, aturdio a sofia que no tuvo tiempo de esquivar a un pedaso de metal que se le clavo en el brazo izquierdo. Callo asia atrás por el impacto del fragmento y por la fuerza de la explosion. Se apresuro a pararse pero sus sentidos no funcionaban bien, la explosion habia sido muy fuerte y la herida no le facilitaba las cosas.

Bajo del mirador lo mas rapido que pudo, al llegar al suelo agarro su brazo con la mano derecha. Multiples explosiones pequeñas le siguieron a la mayor, soldados corrian en llamas. Le fue facil escapar porque nadie se percato de ella, logro salir y se adentro en la espesura del bosque nevado. Camino sin rumbo aparente un rato hasta cuando estuvo segura de estar sola, se apollo en un arbol, con cuidado saco el pedaso de metal algo oxidado de su brazo. El dolor al sacarlo fue bastante, gimio y cerro sus ojos. Inspecciono la herida luego de que el dolor amenguo. Los mareos por el aturdimiento se presentaron obligandola a sentarse y a apollarse en el arbol. Debia llegar a su refugio para saturar la herida, pero estaba demasiado lejos... igual no podia rendirse ahora.

Camino un rato largo en el medio de la noche cuando recordo que habia traido la lampara de aceite. La prendio como pudo, aun asi con la lampara y todo la noche la deboraba como la boca de un lobo, no sabia asia donde se diriguia. Al cabo de un tiempo los mareos se hicieron mas fuertes, estaba exausta y mareada, se sento en la nieve y apollo su espalda en un arbol otra vez . Descansar era lo mas sensato que se le ocurio. Suspiro levemente, Por lo menos habia escapado con vida y casi ilesa, sonrio porque su mision habia resultado un éxito o por lo menos algo parecido a "exito". Aquellos americanos estaban a salvo de momento, lo unico que restaba era de que ninguno de los dos bandos se pusieran curiosos. De todas maneras ningun soldado habia vivido para contarlo. Recordo que habia echo unas promesas. Suspiro arrepentida, ¿como hiba a conseguir hacerle entender a un asesino que no todos eran iguales? lo de la carta lo solucionaba pero lo del asesino no...o por lo menos no era nada fácil. Pero si no lo asía era como si insultara la memoria de aquel hombre. Despertó de la inmersidad de sus pensamientos al oír pasos que venían al frente suyo, Lo único que alcanzo a hacer fue apoyarse en el árbol para poder parase, sacar una de sus dagas gemelas y esperar lo sea que fuera a aparecer en la oscuridad. Las sombras fueron volviéndose mas nítidas a la luz escaza de la luna. Eran soldados americanos. Parece que su capitán los había mandado a inspeccionar antes de ser atacados. En cuanto los primeros soldados la vieron se sobresaltaron. No sabían quien era esa figura femenina misteriosa que tenia en su brazo un corte bastante profundo. El grupo de soldados que la vieron supo que no podía hacer mucho con el arma blanca que tenia ya que estaba herida, sin saber la magnitud de las habilidades que ella poseía. El cabecilla se pregunto que asia una mujer en el medio del bosque y en el medio de la noche herida

-Hey...¿que haces aquí?- le pregunto el soldado mirándola fijo, luego se dio cuenta de la profunda herida que tenia en su brazo- estas herida...
Sofia no dijo nada solo se quedo mirando a el soldado con nerviosismo
-¿Quien eres?- pregunto otro soldado. Que estaba al lado de el cabecilla.
-Eso no importa...-dijo Sofia con una voz algo débil Ella no se había percatado cuanta sangre había perdido en todo el trayecto- prosigan no tienen que detenerse por mi
El cabecilla del grupo no pensaba seguir esos consejos, esa mujer estaba hay por algo y sus vestimentas y armas daban a conocer a alguien con habilidades especiales
-Por lo menos déjame ver esa herida- dijo el soldado. No tendría mas de veintiocho años. Tenia una mirada comprensiva y bondadosa. Pero Sofia no se fiaba de esas cosas, las apariencias engañaban a cualquiera. Pero por otro lado, su herida sangraba bastante y la carne viva se le veía por fuera. Si no llegaba a saturar la herida esta podría ponerse peor.
-¿Como puedo confiar en ti?-dijo agudizando la mirada hacia el soldado
El soldado soltó sus armas, incluso un cuchillo pequeño que tenia en el cinturón debajo de la chaqueta azul con detalles rojos.
-¿Ahora esta mejor?- dijo levantando las manos. Sofia lo miro de pies a cabeza y asintió El soldado se haserco lentamente hasta llegar a su brazo. Sofia se limito a mirar la nieve para no hacer contacto visual con el hombre. El agarro su brazo suavemente y lo inspecciono, el corte hiba desde su hombro y giraba hasta llegar casi a su codo, la sangre emanaban de el con consistencia
-Es un feo corte el que te hiciste...parece que fue con un pedazo de metal pero que tenia madera porque la herida esta toda astillada...-dijo inspeccionándolo con cuidado- si no la desinfectas y la saturas probablemente se te infecte y pierdas el brazo
-¿Puedes desinfectarala?-le pregunto Sofia
-Si, pero debes sentarte- dijo tranquilo, se volvió hacia los soldados y les dio ordenes en silencio, estos asintieron y siguieron su camino al norte, donde debería estar la base que habían perdido, el cabecilla se volvió a la joven y se sorprendió al encontrarla sentada mirándolo fijo. Se acerco a ella y se sentó a su lado.
-Escúchame tal vez te duela un poco pero desinfectara la herida- hiso una fogata en donde se encontraban, tenían ambos la suerte de que no estaba nevando y la fogata entibio a Sofia lo suficiente como para relajarse. Luego de que encendió la fogata el hombre desconocido corto la tela de la remera que cubría la herida, saco una botella pequeña de acero de su cinturón y vertió su liquido en el pedazo de tela cortado y lo paso suavemente por la zona afectada. Era alcohol Sofia desgarro la nieve del dolor que el liquido le producio. Ya había pasado esto antes pero ahora no era un simple raspón era una herida grave. Gimió y apretó su mandíbula. Cuando el dolor paso, su brazo se encontró tibio y relajado. El hombre cosió la herida con cuidado y luego la saturo con un pedazo de metal caliente para que no se volviera a abrir. Cuando hubo terminado Sofia se encontraba algo agotada.
-Gracias...-le dijo cuando este le vendaba la herida como ultimo paso
-No hay de que... si un humilde soldado no cura heridas no es un verdadero soldado- El hombre se sentó en frente de la fogata - a y por cierto mi nombre es David
La miro fijo un rato. Parecía esperar que Sofia le dijera su nombre, espera que fue en vano porque ella nunca se lo dijo.
A Sofia se le cerraban los ojos...pero no podía dormirse, estaba con un desconocido, sus ojos no le hicieron caso. El hombre sabia que se dormiría espero pacientemente hasta que la joven dejo de luchar contra el agotamiento del dolor. Los soldados que había encomendado ir a vigilar la base perdida regresaron luego de unas horas de que Sofia se hubiera dormido.
-¡Señor!-dijo el uno de los soldado. El hombre le hiso un gesto para que se callara, el soldado recién llegado hablo mas bajo- No va a creer lo que vimos, alguien mato a todos los ingleses usando la pólvora. Encontramos dos cuerpos afuera de la base con unas flechas clavadas en el pecho- el soldado le tendió las flechas a su capitán este las observo y luego observo las flechas que tenia la joven dormida en la espalda. Eran idénticas
-Miren esto...-les dijo a sus compatriotas, les mostró las similitudes. Los soldados no lo podían creer. Una mujer asesina había acabado con todo un régimen de soldados ingleses.
-No la vamos a dejar aquí ¿verdad?-dijo uno de los soldados- hay que presentarla al general, ella podría ser igual a Connor
-Eso y aparte de que esta herida y no es mestiza...es europea- los soldados no sabían que pensar- sea quien sea esta agotada y creo que ya sabemos porque
-¿Porque una europea mataría a los de su propio bando?
-No lo se pero lo averiguaremos luego, debemos regresar e informar al general, la llevaremos con nosotros.