Segundos después de las confusas declaraciones de Anzu pequeñas gotas de lluvia comenzaron a caer sobre sus rostros, sin embargo ninguno de los dos prestó atención a tal hecho.

"¿Sufrir? ¿Porqué habría de sufrir?" cuestionó el pequeño de ojos ametista realmente consternado.

"Eres mi mejor amigo Yugi, yo no quie-"

"¡Por favor Anzu!" La interrumpió visiblemente molesto al no obtener las respuesta que necesitaba "¡Si realmente les importo porqué no me dicen las cosas claramente!" exclamó levantando el tono de voz.

La joven de ojos azules no respondió al instante, jamás hubiera esperado semejante reacción por parte de su amigo.

Yugi comprendió que la situación no era tan sencilla como lo hubiera deseado y ello solo aumentó su deseo y necesidad por obtener respuestas, debía ayudar a su amiga para que le hablara claramente con la verdad.

"¿Qué fue lo que Yami les dijo?"

Anzu retiró nerviosamente algunos cabellos que le cubrían la cara, limpió de sus mejillas algunas gotas de lluvia y acomodó su uniforme ante la mirada seria de Yugi.

"Que esto pasaría" dijo con cierta contundencia como quien ha guardado un secreto por un largo tiempo.

Yugi levantó una ceja, cada palabra que salía de la boca de su mejor amiga sólo lo confundía más.

"Que esto pasaría" repitió él imitando el tono de voz que había empleado Anzu.

La joven miró al cielo, la lluvia seguramente incrementaría de intensidad en poco tiempo a juzgar por el color de las nubes, recordó cómo esa mañana había salido de prisa olvidando llevar un paraguas.

Volvió a inhalar y exhalar aire, pensando en lo que diría, efectivamente el grupo de amigos más cercano al joven duelista sabía que se presentaría esa situación y sin embargo ninguno se había preparado para afrontarla.

Anzu trató de hacer su mejor esfuerzo.

"No puedo decirte todo Yugi…y de verdad me duele pero…"

Él sólo le observaba fijamente, los mechones dorados que le cubrían la cara estaban empapados y pesados por la lluvia pero eso no le importaba.

"Te quiero mucho Yugi y por eso es que no te diré todo… incluso no debí decirte sobre nuestra reunión con tu otro yo…mira…sólo te diré que deb-"

"Anzu, es suficiente" una tercera voz se hizo presente interrumpiéndola.

Los dos dirigieron su atención hacia el poseedor de la familiar voz, Jounouchi Katsuya. Ninguno se percató de en qué momento había llegado el muchacho de ojos color miel, Anzu le dirigió una mirada de alivio mientras que Yugi se cruzó de brazos y frunció el seño, él los observó con una expresión seria pero serena como si estuviera a punto de dar una mala noticia que debe ser comunicada.

"¿Qué es lo que me están ocultando?"

"Nada Yug, las clases están por iniciar y se avecina una tormenta, ¿porqué no vamos adentro?" sugirió poniendo una mano sobre el hombro de su amigo intentando persuadirlo.

"¡Nada de eso!" Yugi se apartó bruscamente del toque. "¡Me van a decir todo en este momento! ¿Hace cuanto que sabían de esa maldita carta y porqué no me habían dicho?" el alterado joven comenzó a levantar la voz exasperadamente atrayendo la atención de los estudiantes que pasaban cerca del trío, Anzu se llevó una mano al rostro en señal de sorpresa, pero Jounouchi no se inmutó y permaneció con la misma expresión calmada.

"Estas actuando como un malcriado Yugi" juzgó fríamente y observándolo directamente a los ojos. "Yami confiaba en que después de haber partido conservarías la misma madurez con la que lo derrotaste"

Ese apelativo otra vez, el sólo escucharlo provocaba una violenta respuesta por parte de un rincón olvidado en su mente.
"Cómo se atreve a hablar de lo que él quería, no saben nada sobre él" pensó con la mirada clavada en el piso y los puños cerrados a los costados.

La lluvia se intensificó transformándose en tormenta, Anzu intentó resguardarse bajo su mochila, Jounouchi observaba a su amigo mientras que éste seguía con la mirada baja y sin hablar.

"Yugi esto ya fue suficiente debemos marcharnos" dijo el rubio fríamente.

El más pequeño de los tres elevó la mirada repentinamente para encarar a su interlocutor, su expresión dejaba ver clara indignación e ira, tenía el cabello empapado y pesadas gotas resbalan por sus mejillas, ninguno se atrevió a cuestionar si eran lágrimas.

Los dos amigos se quedaron paralizados ante tal imagen; el pequeño, inocente y dulce Yugi parecía mandarles un mensaje de odio.

"¡Muchachos!" el llamado del cuarto del grupo alertó a Jounouchi y Anzu apartando su atención de la inusual expresión en el pequeño. "¿Qué demonios hacen bajo esta lluvia? ¡Vamos adentro!" urgió el más alto del grupo a sus amigos quienes le obedecieron al instante, aunque Yugi por su parte tardó más tiempo en reaccionar.

Al entrar un profesor los recibió con reprimendas y algunas toallas para después informarles que estaban castigados por ignorar sus advertencias, mismas que sobra decir, en ningún momento escucharon.

Los tres reclamaron e intentaron apelar a su sentencia sin éxito, sin embargo Yugi ni siquiera se inmutó, seguía teniendo la misma expresión cabizbaja de hacía algunos minutos.

Sólo se limitó a responder con un si apagado a la interrogante del profesor "¡¿Me escuchaste Mutou?"

A partir de ese momento el día transcurrió tensamente para sus tres más cercanos amigos; Anzu sentía un nudo en la garganta y no podía evitar culparse de todo aquello, Jounouchi no demostraba sus sentimientos, era casi como el Jounouchi que habían conocido antes de que el rompecabezas hubiese sido completado, por su parte Honda, al haber recibido la versión de los hechos resumida de Anzu permanecía confundido en un mar de preguntas.

Yugi estaba perdido en sus propios pensamientos.

"Porqué no simplemente te largaste…porqué no me dejaste continuar con mi vida?"

¿Sobre qué había hablado Yami con sus amigos? ¿Porqué? Fueron las interrogantes que danzaron constantemente en la mente del atormentado joven hasta que llegó la hora de salida, todos los estudiantes abandonaron alegremente el recinto, salvo los que debían quedarse horas extras debido a un castigo.

Para su mala fortuna los cuatro amigos fueron asignados al mismo salón de clases para cumplir con la detención, por lo general el ambiente de un lugar de castigo se siente abrumador y tenso pero en ese caso había un factor que agregaba cierto peso a la situación, ese era Yugi Mutou, su mirada dejaba ver una serie de sentimientos que hacían sentir incómodos a sus amigos.

Anzu cargaba con la culpa, Honda con la impotencia de no poder hacer algo al respecto simplemente porque no entendía bien del todo qué pasaba, lo que pasaba por la mente de Jounouchi era un misterio.

Repentinamente el joven Mutou destensó la mirada y los músculos con una sonora exhalación que llamó la atención de todos los presentes salvo la del profesor que les vigilaba, si no hubieran tenido prohibido hablar seguramente Anzu hubiese corrido hacía su lugar para intentar aclarar todo el asunto.

Ni siquiera debería importarme lo que hizo Yami, tan sólo éramos amigos…y nada más, él cumplió con lo que tenía que hacer y se fue, así de sencillo además…ellos son mis mejores amigos en todo el mundo, jamás me traicionarían, seguramente eso que hablaron con Yami fue cualquier cosa…" pensó el, ya más tranquilo, duelista.

Sin embargo una imagen cruzó por su cabeza como si se tratara de un relámpago surcando el cielo.

"Yo no quiero que sufras Yugi!"

Le había dicho, casi con lágrimas, la chica de ojos azules ¿sufrir?

Quizás Yami les había confesado que odiaba a Yugi y estaba feliz de poder irse al otro mundo pero antes debía despedirse de los que en realidad consideró sus amigos. Quizás ya no soportaba su carácter débil e infantil, su timidez y actitudes ñoñas. Seguramente le había confesado a Anzu cuánto le atraía, probablemente la hubiera besado usando su propio cuerpo.

La tensión volvió a su rostro y cuerpo en general, la mandíbula comenzaba a dolerle por la presión que ejercía al apretar los dientes, tenía los puños tan fuertemente cerrados que las uñas empezaban a dejar marcas sobre la piel.

Nuevamente la calma regresó repentinamente.

"¿Y qué si lo hizo? No es como que esté celoso de-"

"Iré a recoger sus boletas de salida" anunció el profesor antes de salir del salón "Asegúrense de permanecer en sus pupitres hasta que vuelva " remarcó una vez en el pasillo.

El súbito aviso había interrumpido las reflexiones del joven Mutou dejándolo absorto y con la mente en blanco hasta que uno de los presentes se acercó a su lugar.

"Yug, ven conmigo viejo" sugirió el joven de ojos color miel extendiéndole la mano, realmente no buscaba tomarlo de la mano, simplemente lo hacía en señal de amistad.

"¿A dónde?" inquirió él sin mover un solo músculo, únicamente le miró de reojo.

"Vamos, necesito que… me ayudes con una…eh… tarea…" intentó mentirle pero su enunciado había salido en un tono más bien dudoso, Yugi le miró desconfiadamente.

"Sólo ven conmigo" dijo un poco fastidiado, al parecer quería terminar con esa situación lo más pronto posible.

Jounouchi dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la salida ante la petrificada mirada de algunos de sus compañeros que habían escuchado la escena previa. Tras dudarlo unos cuantos segundos el pequeño se decidió por alcanzar a su amigo en el pasillo, en su breve andar por el salón y al pasar por los pupitres de sus amigos no se percató, o no quiso hacerlo, de las reacciones incómodas que había provocado; Anzu arrugaba una hoja de papel entre sus manos nerviosamente mientras que Honda parecía tener el cuerpo entumecido.

"¡No quiero que sufras!" Las últimas palabras de Anzu hicieron eco en la memoria de Yugi justo antes de abandonar el salón de clases.

La tormenta matutina que había caído sobre Domino se convirtió en una llovizna que, si bien no afectaba en gran medida, evitaba que los estudiantes ocuparan espacios exteriores, la mayoría de ellos ya se encontraba fuera del recinto sin embargo los que aún permanecían en él, por diversas cuestiones, caminaban por los pasillos, Jounouchi decidió que el momento precisaba de un lugar un tanto más privado y llevó a su amigo al lugar habitual, la azotea.

Ambos se acomodaron bajo un pequeño techo que les ayudaba a resguardarse de la lluvia pero que no evitaba que algunas gotas perdidas por el viento se estrellaran contra sus rostros, Jounouchi pensó instintivamente que la plática debía ser rápida.

"Es normal que te sientas molesto" comenzó el muchacho rubio sin estar seguro de si aquella había sido la mejor manera de empezar.

"Pfff…no estoy molesto, ni siquiera sé porque lo haces" cruzó los brazos y dirigió la mirada hacia otro lugar que no fuera la mirada de Jounouchi.

"Yami habló con nosotros…" retomó el propósito original de la conversación tratando de ignorar la reacción negativa del pequeño.

"Si, ya me contaron" su voz comenzó a tomar un tono que reflejaba cierta molestia "Al parecer él y ustedes eran muy buenos amigos"

"Si, tus amigos Yugi"

"Deja eso para después Jou, ¿qué me quieres decir, de qué habló él con ustedes?"

"Que al principio no aceptarías nada de esto…y tenía razón"

"¿Nada de qué?" interrumpió él, finalmente mirándolo a los ojos.

"Su pérdida, a todos nosotros nos duele, pero es obvio que a ti más porque"

"¿Qué me duele haberlo perdido?" volvió a interrumpir "¡Claro que no! Yo estoy muy bien, perfecto, mejor que cuando él estaba por aquí."

"Estás enojado y eso es normal Yug pero tienes que ser sincero contigo mismo" su voz se suavizó e incluso fraternizó considerablemente .

Yugi volvió a cruzarse de brazos y a evitar la mirada pero Jounouchi debía continuar con lo que seguramente sería la parte difícil.

"Ustedes dos vivieron juntos…más que eso, compartieron un cuerpo y su mente durante años, es algo que ninguno de nosotros… seguramente nadie en la tierra podrá entender, por lo que vimos pudimos notar que tenían un vínculo…no sé…algo que los unía, algo especial Yug"

Fragmentos de memorias fracturados comenzaron a invadir la mente del joven duelista, las palabras de Jounouchi habían alcanzado a tocar algunos rincones sensibles, se le formó un nudo en la garganta y evitó a toda costa voltear a ver a su amigo.

"Yo no sé…de verdad, no puedo ni imaginar qué tipo de relación tuvieron, pero…después de lo que nos dijo, casi puedo entender…hacerme una idea de cuánto estas sufriendo"

"¡Yo no estoy sufriendo Jounouchi!" el pequeño se volteó bruscamente hacía su interlocutor, gritando y con lágrimas manando de sus grandes y expresivos ojos ametista.

Aunque el rubio esperaba esa reacción ésta no dejo de sorprenderlo dejándolo atónito por unos segundos, cuando pudo pensar abrazó a su amigo tan rápido como éste había actuado, fue el turno de Yugi de estar extrañado.

"¡Lo estás Yug date cuenta, por favor!" le susurró al oído al borde del llanto "¡perdóname por forzar esto pero necesitabas aceptarlo de alguna manera!, por eso tuve que decirte sobre la carta, pensé que si recordabas aunque fuera un poco a Yami comenzarías a aceptar la pérdida"

"¡…acepto la pérdida! ¡Si, él se fue! ¡Pero no me afecta tanto como ustedes creen!" alcanzó a decir entre lágrimas intentando apartarse del abrazo de su amigo pero éste le apretó con más fuerza.

"Has estado distante, distraído, no comes, no duermes, no has querido tener un solo duelo, no, no has querido volver a jugar nada de lo que te gustaba…¡Date cuenta Yug!

Yugi sintió como el corazón se le quebrantaba aún más, se habían dado cuenta, todos, a pesar de sus intentos por aparentar bienestar.

"¡Si, él se fue, se fue y no le importó nada ni siquiera miró atrás una última vez, se fue como si nada hubiera pasado! ¡Y no debería sentirme así porque fue mi culpa!"

El duelista de ojos color miel siguió abrazando a su mejor amigo, comprendiendo todas y cada una de las palabras que había pronunciado. Deseó que hubiera una manera más fácil de pasar por todo ese proceso pero sabía que no la había y que lo peor aún estaba distante.

Continuará:

Notas de la autora:

Primero quiero darle las gracias a todas las lindas personitas que se tomaron la molestia de dejar un review porque me han hecho muy feliz con ellos y también a las que no lo hicieron pero están leyendo esta cosa que se me ocurrió jeje

Waaa ya sé que ha habido varios cliffhangers…y es que va a haber muchos más y el pequeño Yugi sufrirá aún más, eso si lo puedo asegurar.

Tengan muy bonito día y nos vemos en el siguiente cap.

xoxo