Perdón por tardar en actualizar pero hay una pequeña sorpresita en compensación XD.
…
Dominó permanecía bajo la sombra de una incesante lluvia que no parecía querer dar tregua a sus residentes, sin importarles este hecho los jóvenes amigos duelistas continuaban en el rincón más solitario de la preparatoria, envueltos por el amargo e incómodo sentimiento de la huella que deja el vacío.
Jounouchi dejó de abrazar a su pequeño amigo permitiéndole respirar y recobrar la calma, al apartarse de él no pudo evitar sentir como si su corazón estuviese siendo oprimido; el joven de ojos ametista lloraba sin parar, su expresión reflejaba no sólo tristeza y melancolía, sino derrota y arrepentimiento a su vez, mezclado con un dejo de ira y culpabilidad.
"Desahógate Yug"
Pero como era de esperarse el duelista no respondió, sus sollozos se hacían cada vez más sonoros, Jounouchi atribuyó esa desbordante cascada de sentimientos al tiempo que seguramente había pasado reprimiéndolos.
Años de buena y cercana amistad no prepararon a Jounouchi para enfrentar aquello, un historial de relaciones pasajeras y lejanas de parecerse a algo que pudiese llamar serio no le ayudaban en esos momentos, no era que no le importara su amigo, por el contrario, deseaba hacerlo sentir mejor y solucionar su problema al instante pero no podía, ni siquiera sabía que decir.
Al estar tan concentrado en sus propias reflexiones Jounouchi no se percató en qué momento Yugi había dejado de llorar, quizás aunque hubiere prestado atención no lo habría notado, la transición entre un estado parecido a una crisis emocional a uno completamente estático y carente de emoción había transcurrido tan rápida como silenciosamente.
"¿Yug? ¿Estás mejor?" cuestionó el joven rubio sin atreverse a tocarle, como temiendo que fuera a desmoronarse si lo hiciera.
"Se fue…"
Al menos ya lo aceptaba con más calma, pero ¿qué debía hacer ahora? Definitivamente Jounouchi no era el más apto para esa situación.
El rubio permaneció en silencio, con el cabello y el uniforme empapado, sin prestar atención a la pesadez que la lluvia le generaba en el cuerpo.
"Se fue sin decir nada" dijo Yugi sin darle entonación a sus palabras, inexpresiva y estáticamente
"Bueno Yug…eh"
"¿Tú crees que le importaba?" preguntó levantando la vista repentinamente, sus grandes ojos tan expresivos y llenos de luz ahora se veían vacíos, Jou notó las bolsas debajo de estos evidenciando la falta de sueño en el joven, de pronto pareció mucho más joven casi como un niño; estaba delgado y sin fuerzas.
"Yugi claro que le importabas…"
"¡¿Cómo lo sabes?" su rostro amenazó con distorsionarse de nueva cuenta dejando ver angustia en sus movimientos repentinos.
"Por…" el chico de ojos miel se detuvo unos segundos para pensar lo que le diría pero su mente se desvió a maldecir a su amiga castaña de ojos azules. "Esa tonta de Anzu, si no hubiera hecho ese drama en la mañana podíamos haber planeado algo"
"¡¿Como lo sabes?"
"Yug…" la presión era demasiada para Jou, en esos momentos prefería enfrentar nuevamente a Marik que tener que estar ahí precisamente.
La lluvia calmó su intensidad, Jou se sacudió un poco sin lograr quitarse la pesadez de encima, respiró profundamente y exhaló en señal de derrota.
"Yugi yo no… puedo más con esto" confesó el que era considerado como uno de los mejores duelistas en el mundo. "Y… puede que arruine todo con lo que voy a decir …"
Yugi sólo le observó en silencio, ansia en su rostro y sus movimientos, las manos le temblaban.
"Mira…él…" se llevó las manos a la cabeza y despeinó sus cabellos en señal de desesperación. "Aaggh…mira tú le importabas y mucho"
"Entonces porque-"
"¡Eso no lo sé!" interrumpió el exasperado Jounouchi "Iré al grano porque de todos modos te vas a enterar"
Volvió a tomar aire, pensando nuevamente lo que diría.
"Yami habló con nosotros, eso lo sabes, nos entregó a Honda, Anzu y a mi un montón de cartas que …no pudo darte"
"cartas…" repitió Yugi sin tratar de esconder su confusión. "¿cartas? ¿Como cartas?" el pequeño no daba crédito a lo que escuchaba.
"Si, como la que encontraste en tu cuarto…"
"¿Porqué?"
"No te puedo decir Yugi" Jou evitó la mirada, realmente no podía decirle, si veía una vez más esos ojos tristes sin duda se rendiría y terminaría confesando todo.
"¿No puedes? ¿Por qué? Jou… no entiendo" sus ojos amenazaron con liberar un torrente de sentimientos nuevamente.
"Yug no…mira yo tampoco lo entiendo bien…" el joven rubio pensó en algo rápido que decir para evitar hacer llorar al pequeño "pero presiento que al final todo saldrá bien…"
"¿Huh?" al menos ya no parecía querer llorar.
"Si…bueno…amigo…sólo se fuerte, ya lo aceptaste, eso es algo…supongo"
"Pero…y luego ¿qué?"
"¿Qué? Oh…no lo sé" la respuesta inmediata fue un rostro afligido y a punto de llorar "¡Pero no estés triste!... mira, te voy a decir algo porque no soporto verte así…no debo pero…no quiero que sigas sufriendo"
Yugi permaneció en silencio e impaciente por escuchar finalmente de qué se trataba todo aquel conflicto, sufrir…lo mismo que Anzu le había dicho por la mañana.
"Yami nos dio estas cartas porque había algo que quería decirte pero no podía…" Jounouchi se detuvo en seco presintiendo que si continuaba revelaría más de lo necesario, por ello cambió la ruta de sus afirmaciones "Pero primero tenías que…aclarar tu mente" le dijo con ademan de encomillar sus palabras"
Jounouchi temió no haber explicado sus ideas y haber dejado aún más confundido a su amigo pero para su sorpresa el joven duelista parecía pensativo, como reflexionando lo que acababa de escuchar.
"Quieres decir…que primero tenía que aceptar su pérdida para empezar a leer esas cartas"
Jou no podía sentirse más agradecido, no pudo articular palabra alguna así que se limitó a abrazar con fuerza y de manera protectora a su mejor amigo.
"Así es Yug…perdóname por no poder decirlo así desde el principio"
"Está bien Jou…"
Yugi no devolvió el abrazo, seguía reflexivo y sintiendo como si todo aquello perteneciera a una realidad ajena a la suya.
"¿Entonces puedo leerlas ya?" dijo repentinamente el ex rey de los juegos obligando a su amigo a romper el abrazo.
"Eh…" se llevó una mano a la nuca antes de continuar, la lluvia había cesado finalmente pero el cielo seguía nublado. "No…no puedes"
"¿Qué? ¡Porque no!" exclamó el pequeño nada contento.
"Porque…tienes que recibirlas…con el tiempo"
"No…yo no entiendo nada" el ya fastidiado duelista se cruzó de brazos y se llevó una mano a la frente masajeándose el puente de la nariz.
"No te enojes…es…un poco complicado, de hecho no debías leer esa carta aún…pero es que Yug no parecías reaccionar con nada y ya nos estabas preocupando"
Yugi lo miró de reojo como pidiendo una explicación.
"Tu indiferencia, negativas a todo, andas cabizbajo" Jou enumeró sus argumentos contándolos con los dedos.
"Si bueno, ¿y eso qué?"
"Pues…tuve que forzar un poco …las cosas, ya pasó un mes y pensé…bueno si yo ya no aguanto la presión no quiero ni imaginar cómo esta Yugi." El joven rubio le dio cierto tono humorístico a sus palabras para aligerar el ambiente pero Yugi no respondió positivamente, la expresión de duda en su rostro era imborrable.
"Está bien Jou…te entiendo" finalmente se rindió, exhaló aire pesadamente y descruzó los brazos.
"Vamos"
Jounouchi lo abrazó fraternalmente por última ocasión y despeinó sus cabellos en señal de paz.
"El maestro ya debe haber vuelto" comentó Yugi sin entonación.
"Sip y seguro pescaremos un resfriado"
Yugi esbozó una sonrisa un tanto obligada. Los dos estaban a punto de regresar al salón cuando el rubio expresó una duda.
"Yug…"
"¿Qué pasa?" ya se escuchaba más tranquilo, no bien pero al menos ya mucho más espabilado, parecía haber despertado finalmente a la realidad.
"Bueno…tu…" metió las manos en los bolsillos del pantalón y miró distraídamente al piso. "Tu y Yami…¿qué clase de relación tenían?"
"¿Relación?"
Deseó nunca haber hecho esa pregunta, pero ya había salido de su boca y tenía que explicarse.
"Si…es que…bueno…" miró a todas partes buscando ayuda inútilmente "Jamás te hemos conocido una novia y pues bueno…sólo quería saber si tu y él, tu sabes. " completó la idea haciendo ademanes con las manos de manera nerviosa pero ciertamente curiosos.
"No Jounouchi, éramos compañeros" respondió cortantemente y retomó su camino hacia el salón.
El joven Katsuya jamás se había interesado en temas relacionados con la psicología humana, aún le faltaba experiencia en el terreno de las relaciones interpersonales y a pesar de ello sabía que la afirmación de su mejor amigo estaba llena de contradicciones.
"Voy a tener que forzar esto aún más, ¡diablos! ¡Achu!"pensó y fue interrumpido por su propio estornudo.
…
…
El castigo se extendió algunos minutos por la repentina ausencia de dos alumnos pero al final los cuatro amigos pudieron reunirse en las puertas del colegio para aligerar los ánimos del día.
Estando los cuatro juntos nadie fue capaz de pronunciar palabra así que fue Yugi quien, con un estornudo, inició la conversación.
"¡Jou que tonto! Hiciste que Yugi se enfermara" recriminó Honda en un intento por cambiar la atmósfera pesada.
"¡Hey no es mi culpa! Yo no controlo la lluvia…"
"Pero para eso hay cosas llamadas techos señor brillante" comentó irónicamente Anzu.
"Está bien chicos…no se preocupen" dijo Yugi en voz baja forzando una sonrisa cansada.
"¿Quieres que te acompañemos a casa?" ofreció la chica de ojos azules claramente preocupada por su amigo.
"No es necesario…pero…"
Todos los presentes atendieron a lo que su amigo estaba a punto de decir, no querían asumir una evidente postura de sobre protección pero a esas alturas ya no quedaba mucho que esconder.
"Quiero disculparme"
Los tres expresaron la idea "no tienes porque hacerlo" con diferentes palabras pero al unísono.
"No, de verdad…es sólo que no me he sentido como yo mismo últimamente…y…sólo quiero disculparme porque ustedes son los mejores amigos…y yo me he comportado como un cretino" las palabras de Yugi sonaban desanimadas y sin fondo pero ellos entendían sus razones y sabían que hablaba en serio. Sabían también que después de ese día recuperar al Yugi de siempre sería un camino largo y difícil pero preferían eso a tener a un Yugi que aparentaba un falso bienestar.
"Viejo para eso son los amigos ¿no es así? "
Los cuatro asintieron al unísono y concluyeron que lo mejor sería acompañar al pequeño duelista hasta la casa de su abuelo, durante el camino Jounouchi habló sobre duelos y las nuevas ideas que tenía para una baraja haciendo constantes consultas al pequeño para motivarlo a hablar, Honda y Anzu intervenían con comentarios en general de ánimo. Los tres limitaron sus palabras para no tocar el tema del antiguo espíritu ni algo relacionado con él, aún no era el tiempo adecuado.
Al llegar a la conocida tienda de juegos los tres amigos saludaron al abuelo Sugoroku respetuosamente y finalmente se despidieron de Yugi cuidadosos de no parecer sobre protectores o muy consternados.
Finalmente los tres se alejaron y Yugi los vio partir, justo cuando estaba por cerrar la puerta de la casa algo se lo impidió, Jounouchi había regresado y le extendía un sobre arrugado y maltratado.
"Léela" el rubio impidió el cierre de la puerta con un pie y le entregó la carta por la pequeña abertura que había dejado, sin asomarse si quiera entregó el objeto y se marchó al instante, sin dar oportunidad de réplica.
El gesto sorprendió al cansado duelista, sólo unas horas antes le había dicho que las cartas le llegarían después de pasado un lapso de tiempo y ahí estaba la segunda carta en sólo dos días.
Yugi se retiró los zapatos y subió rápidamente a su habitación, apenas había entrado en ella ya se estaba quitando el uniforme mojado, ansioso pero cuidadoso de no romper el frágil mensaje abrió el sobre, saco su contenido con temor y leyó al instante:
"Tú me haces feliz."
Y eso era todo, era una hoja pequeña recortada con caracteres cursivos y borrosos por el agua de lluvia pero claros, el pequeño metió completamente la mano al sobre ya sin importarle si se dañaba pero no había más, escudriño la pequeña hoja de arriba abajo, analizó su contenido, su textura, el color de las letras, buscó algún indicio de algo más… encontrando nada.
"¿Y eso qué demonios significa?" pensó al dejarse caer sobre la cama desinteresadamente y soltando el sobre y su contenido, los cuales cayeron debajo de las sabanas.
El joven de ojos ametista quería llorar sin embargo sabía que era inútil, que llorar ya no aliviaría su dolor y mucho menos traerían de vuelta la otra mitad de su alma. Su mirada se perdió en el infinito que se veía a través del tragaluz de su habitación, aún conservaba remanentes de la tormenta pasada, algunas gotas resbalaban por el cristal.
El cansancio se apoderó de él inevitablemente, los párpados se rindieron ante la pesadez de la sombra que causa el insomnio.
…
…
El frio le heló los huesos y le obligó a despertar, el lugar lo conocía pero se veía diferente de la última vez que lo visitó; el escenario del Duelo Ceremonial estaba casi idéntico al del funesto día que lo marcaría para toda la vida. Algunos pilares derrumbados, flores blancas y rosas sobreviviendo entre bloques de piedra destrozados y una conocida sensación de vacío eran algunos de los elementos extraños en el onírico lugar, siendo el más visible la ausencia de techo, el sagrado lugar estaba debajo de un cielo infinito y estrellado, Yugi jamás había visto tantas estrellas en su vida, el paisaje era por donde se le viera irreal.
De entre las sombras el duelista vio cómo una figura se hacía lentamente visible, no se explicó cómo era que podía verlo cuando estaba justo detrás de él, pero eso no le importó.
Una fría brisa le golpeo el rostro y heló el cuerpo haciéndole saber que estaba completamente desnudo, se sintió desprotegido ante la extraña presencia que se acercaba cada vez más.
Sintió que era necesario encararlo y volteó para ver su rostro, sintió como si le golpearan el corazón con algo frío al reconocer los ojos expresivos y carmesí del espíritu del rompecabezas del milenio. Pero la sensación no perduró por mucho porque al momento de acercarse el espíritu le rodeó con ambos brazos que le dieron un inmediato calor reconfortante e inexplicable.
Yugi quería moverse o hablar pero tenía los miembros entumecidos y la voz quebrada, el espíritu tomó su rostro posesivamente y comenzó a besarlo en los labios arrebatadamente. Exploró su boca con la lengua, la hizo suya, al mismo tiempo que le clavaba ligeramente las uñas sobre el cuero cabelludo intensificando el contacto. Sin romper el beso el espíritu bajó sus manos para acariciar el cuerpo desnudo de su compañero, terminó el beso de forma sutil para utilizar sus labios y lengua sobre el cuello, hombros y pecho del joven duelista.
Yugi sentía un calor intenso en todo el cuerpo, percibía un aroma embriagante muy dulce y sobre todo quería moverse y responder de alguna manera, quería que aquello continuara y estaba ansioso por sentir los siguientes arrebatos del espíritu.
El espíritu milenario lo recostó sobre el frío piso de piedra pero el calor no desapareció, lo miró intensamente a los ojos y dijo algo que Yugi no alcanzó a escuchar, de pronto el pequeño sintió como si su cuerpo fuese liberado y recobró el movimiento pero la vista le falló, como si algo lo hubiera deslumbrado la imagen de Yami se hizo borrosa y el calor salvador abandonó por completo todo su ser para ser reemplazado por frio y humedad.
Despertó sobre la cama de su habitación mirando al cielo, había comenzado a llover de nueva cuenta y frías gotas de agua entraban por el tragaluz cayéndole directamente sobre el rostro.
"¡Atchu!" el estornudo le trajo por completo a la realidad.
Yugi se levantó con dificultad pero decididamente de la cama, cerró la ventana del tragaluz y se puso la pijama, al hacerlo percibió un aroma dulce proveniente de la cocina en el primer piso, el abuelo debía estar cocinando panqueques con miel y mantequilla.
En un acto casi involuntario y reflejo Yugi comenzó a buscar la carta que había dejado caer mientras pensaba en lo arrepentido que se sentía.
"Si tan solo te hubiera dicho lo que en realidad sentía por ti" dijo entre lágrimas y sollozos buscando desesperadamente debajo de la cama, apartando todo lo que estaba en su camino, como si su vida dependiera de que esa carta fuera encontrada, si no la encontraba moriría en ese instante.
Lo cual naturalmente no ocurrió pero ese insignificante papel era su único nexo con la mitad de alma que había perdido.
Continuará…
Notas de la autora: se que dije que actualizaría más seguido y no tengo excusa más que la baratez de aah no he tenido tiempo, pero creo que la trama al fin tiene un rumbo mas o menos fijo jojojo, bueeeno es que había pensado en que este sería un one shot o sería de dos capítulos a lo mucho pero gracias a ustedes y sus reviews esto se ha extendido! Espero que les siga gustando
Besos abrazos y la mejor de las suertes para ustedes!
Nos vemos en el prox cap.
Super spoiler: se dieron cuenta de que la ventana se abrió "solita" ¡Suspenso!
