Un día más de lluvia incesante sobre la ciudad de Domino daba comienzo, nuevamente nubes grises adornaban un paisaje inundado de sentimientos de melancolía para el grupo de jóvenes duelistas más cercanos al ex campeón Yugi Mutou.
Honda Hiroto, nervioso y preocupado, se encontraba bajo el resguardo de un paraguas negro, esperando la hora de entrada y el comienzo de las clases, maldiciéndose a sí mismo por haber llegado con tanta anticipación, veinte minutos, resguardaba bajo el brazo un folder plástico de color marrón. Sólo esperaba a que esos veinte minutos pasaran lo más rápido posible y que todo pudiera ser como antes, aunque sabía, todos sabían, que esos tiempos ya no volverían. Aún si Yugi superaba satisfactoriamente su pérdida la hora de la separación para todos estaba próxima, teniendo la fecha de graduación tan cercana, dos meses, el momento de decir adiós ya era un hecho.
Anzu estaba por marcharse a estudiar danza a un país del otro lado del mundo, a una de las academias de baile de mayor prestigio, Joey, tras haber arreglado los conflictos con su madre, iría a vivir junto a su hermana a un lugar con mejores oportunidades laborales, su sueño era ahorrar suficiente dinero para poder dedicarse a la profesión de duelista de tiempo completo e ir a torneos en todo el mundo, Otogi Ryuji se dedicaría a su empresa tras la graduación y haber conseguido el contrato anhelado con Pegasus, de Seto Kaiba no sabían los detalles, se corría el rumor que pensaba abrir una gran institución dedicada a formar duelistas profesionales, Ryou Bakura había empezado a viajar junto con sus padres, la familia Ishtar vivía pacíficamente en una tranquila aldea, por su parte, Honda se encontraba estudiando para los exámenes de admisión universitarios.
El joven castaño no pudo evitar sentir empatía con el pequeño del grupo, ciertamente no podía imaginarse por lo que estaba pasando, afortunadamente él jamás había perdido alguien tan cercano, pero entendía que era difícil y doloroso; Yugi un joven amable y solitario cuyo deseo había sido simplemente tener amigos verdaderos ahora estaba a punto de perderlos, y aunque la distancia no significaba que esos lazos, formados con los años y fortalecidos por las experiencias, fueran a desaparecer todos sabían que ya no sería lo mismo.
Del grupo Yugi era el único sin planes a futuro, por pequeños que fueran.
"Buenos días Honda-kun" saludó el joven Mutou, quien vestía un impermeable de color azul cielo con capucha, asustando a su interlocutor.
"¡Ah!…Yugi…" respondió el joven castaño casi dejando caer su paraguas "¿qué tal, como estas?" preguntó sin pensarlo, después se reprendió mentalmente "tonto que esperas que conteste"
"Um…bien…" respondió desinteresadamente y apartando la mirada desviando toda atención, fue entonces cuando Honda pudo notar sus ojos levemente hinchados y las bolsas oscuras debajo de estos, ya no podía cargar ese peso en los hombros.
"Yugi…" dijo aclarando su garganta para llamar la atención del distraído joven.
"¿Si?"
"Tengo algo que hablar contigo"
"¿Qué…es Honda kun?"
"Sé que no acostumbramos a hablar mucho de estas cosas pero…" desvió nerviosamente la mirada hacia el folder que cargaba.
El pequeño duelista le miraba atentamente y confundido.
"No me puedo quedar indiferente…por lo que estas pasando"
"Estoy bien" se apresuró a decir otra vez desviando la mirada para que no pudiera ver que sus ojos amenazaban a sucumbir ante las lagrimas.
"A eso me refiero…" Honda reacomodó el folder para llamar la atención de su amigo, sin lograrlo "Como sabrás Yami habló con nosotros"
La mención de aquel seudónimo había sido suficiente para atraer su atención.
"No sé qué fue lo que hablaste con Jou pero yo no creo que sea bueno para nadie seguir esperando como él nos pidió"
El corazón de Yugi comenzó a agitarse, sentía que una importante revelación estaba a punto de serle comunicada por lo que se limitó a guardar silencio.
"Y tampoco puedo decirte todo…por tu bien, créeme que cuando te digo que es por tu bien en realidad es por tu bien…ahh…yo" Honda comenzaba a ponerse nervioso, Yugi a impacientarse.
"Toma" dijo tan rápido como pudo y le extendió el folder. "Son las cartas que me dio a guardar, la verdad es que, por lo que sabemos, no tienen un orden …y tu complicado otro yo no tenía grandes dones de poeta…" comentó intentando aminorar la tensión
Tras dudarlo un par de segundos Yugi los tomó cuidadosamente entre sus manos, tal y como había hecho con las anteriores cartas, casi temeroso de que fueran a esfumarse al momento de entrar en contacto con su persona en específico.
"Y al parecer tampoco era bueno expresando sus sentimientos"
"No…no lo era" respondió Yugi con un hilo de voz y con una sonrisa agridulce.
"Debió ser difícil …tu sabes… platicar con él" comentó Honda eligiendo sus palabras lo mejor que pudo, al menos había logrado una sonrisa en su pequeño amigo, debía ser una buena señal.
"Él…no…él y yo hablábamos con frecuencia…al principio era demasiado callado" comenzó a platicar un poco más animado, se podía ver un pequeño brillo en sus ojos, como quien recuerda con nostalgia y alegría una época pasada. "No le gustaba hablar, ni ser cuestionado, era muy terco" se rió esta vez animadamente "Yo tenía que iniciar siempre la conversación, después del torneo de Pegasus y de haber comenzado a aceptar su presencia bueno…sentía que debíamos tener una buena relación, después de todo íbamos a compartir mi cuerpo por quien sabe cuánto tiempo jajaja"
"Ya me lo imagino viejo, te confesaré que a mí siempre me dio algo de miedo todo ese asunto, faraones y magia antigua, ¡me daba escalofríos!"
"Bueno…ahora que lo mencionas, al principio sentía que debía temerle, no sabía quién o qué era, o cuáles eran sus intenciones pero nunca me hizo sentir amenazado…o algo así. Él no recordaba nada sobre sí mismo, yo le platicaba y le platicaba sobre mí, ustedes, el mundo…Había noches en las que no podía estarse tranquilo y me despertaba, jeje…hablábamos hasta el amanecer"
Honda tardó un poco en percatarse del gran cambio por el que había atravesado su amigo, de evitar mencionar si quiera su nombre ahora hablaba de él con energía y fervor y sin duda alguna hubiera sido capaz de seguir recordando aquellos días de no ser por la campana que anunciaba el inicio de otro día escolar.
"Mejor entramos antes de que nos ganemos otra detención como la de hace unos días"
"Tienes razón…" respondió Yugi de forma distraída aún con los recuerdos de su compañero vagando en su mente.
"Oh….Yugi" los dos detuvieron su andar "¿No vas a leerlas?" preguntó ligeramente el folder que había entregado a su amigo.
"N-no, digo, no por ahora…es que…bueno" intentó explicar tartamudeando un poco y volteando hacia todas direcciones "No" fue su última y definitiva respuesta.
Honda hubiera querido indagar pero por el tono y la mirada con la que se había expresado sabía que no obtendría mayor explicación, asintió en silencio y le dedicó una sonrisa de semi aprobación, en seguida ambos retomaron su camino hacia el salón de clases.
"¡Yugi!" escucharon el llamado de una voz a punto de quedarse sin aliento, aguda y familiar, acercándose a toda prisa.
Anzu alcanzó a los dos amigos, se detuvo justo en frente de ellos respirando con dificultad y tratando de recuperar el aliento, una vez que se sintió mejor habló.
"Hola…Yugi…Honda…" les saludo tranquila y con naturalidad a pesar del cansancio, los dos esperaron para hacer algún comentario pero se sorprendieron de no escuchar alguna novedad o anuncio catastrófico.
El duelista la observó con extrema indiferencia que llegaba a rayar en el desprecio, dio media vuelta y se alejó sin mencionar una sola palabra, provocando extrañeza en sus amigos.
"Yug-" Anzu intentó tomarlo de un brazo pero Honda se lo impidió "¿Fue …algo que hice?" preguntó visiblemente preocupada la joven de ojos azules.
Él sólo hizo un gesto negativo con la cabeza.
"Ya nos entrometimos demasiado Anzu…yo…le acabo de dar todas las cartas"
"¿¡Cómo que todas!"
"Tranquila, él prefirió no leerlas, por su mirada estoy seguro de que no lo hará en algún tiempo, dejémoslo que sea él quien tome las decisiones de ahora en adelante"
La chica lo miró con una mezcla de enojo, resignación y preocupación, sin embargo sabía que tenía razón. Habían pasado ya dos semanas de la plática con Jonouchi, de aquel también lluvioso día en los que los cuatro amigos habían quedado en detención por una situación similar, dos semanas de pasar todas las tardes después de la escuela con el pequeño, en medio de juegos, risas y convivencia adolescente a veces nublada por el sentimiento común que dejaba el saber que esos días nunca más volverían.
La separación se hubiera llevado a cabo aún si nada de eso estuviera pasando pero el hecho de intentar sobrellevar una pérdida así tornaba todo aún más difícil.
Anzu parpadeó repetidamente para ahuyentar las repentinas lágrimas que amenazaban con hacerse presentes, tragó saliva para intentar deshacer el nudo recientemente formado en la garganta y centró sus esperanzas en que ese día terminara lo más pronto posible.
Los exámenes finales se aproximaban y cada profesor se aseguraba de recordárselo a sus pupilos en toda oportunidad, las chicas en su mayoría prestaban más atención a las celebraciones de fin de curso; la ceremonia y quien estaría cargo de ésta, las fiestas que lo conmemorarían y demás asuntos mundanos, el paisaje seguía vistiéndose de un color grisáceo muy oscuro, húmedo y melancólico.
Un par de ojos azules miraron distraídamente como las gotas de lluvia resbalaban por el cristal de los ventanales.
"Yugi…quisiera ayudarte" dijo para sus adentros la chica del cabello castaño sin percatarse de la presencia del profesor al frente del salón.
"Señorita Mazaki" al escuchar su nombre no pudo evitar dirigir su atención al frente, se sorprendió al ver que casi todos los alumnos la observaban con extrañeza, aparentemente esa era la cuarta vez que el profesor la llamaba y estaba empezando a sonar realmente molesto.
Todos la miraron, excepto una persona, el gran amigo de la infancia de cabello tricolor.
"Me…¿podría repetir la pregunta por favor?" pidió tímidamente Anzu, agudizando inconscientemente su tono de voz y forzando una sonrisa nerviosa.
"Olvídelo señorita Mazaki, Mutou pase al frente"
Yugi hizo lo indicado sin rechistar y sin distraer su atención, al terminar la tarea asignada regresó a su asiento, no sin antes dirigirle un gesto amistoso a Jounouchi y a Honda, ignorando por completo a su amiga, aún a pesar de verse obligado a pasar junto su pupitre. Hecho que hizo que la chica saltara de un extremo del abanico de sentimientos al otro, sintió como la sangre le subía a la cabeza.
"¿Piensas que tengo la culpa? No Yugi, a mí también me afecta ¿recuerdas acaso?" comenzó a sermonear a su mejor amigo en su mente "No, olvidaba que estas muy ocupado sintiéndote tan deprimido que te olvidas de los que te quieren" apretó con tanta fuerza el puño derecho que se enterró las uñas en la palma de la mano "Tu lo tuviste Yugi, por años…y jamás te atreviste a nada, apuesto a que todavía no lo aceptas ¿cómo es que jamás tuve oportunidad?"
…
…
La campana de salida marcó el final de la tortura para la atormentada adolescente, afortunadamente para ella tomaba la última clase en un grupo separado al de sus amigos lo que significaba que no tendría que ver a ninguno por el resto del día. Iría a casa, terminaría la tarea y dormiría intentando olvidar todo el asunto, incluso pensó en comprar algunas golosinas en la tienda que quedaba de paso, o quizás un postre y acompañarlo con una malteada, eso le ayudaría a olvidar al ingrato de su gran amigo de la infancia. Por más que se repetía y hacía a la idea de que la pérdida le había afectado no podía borrar de su memoria la forma en la que le había ignorado.
Tomó las últimas pertenencias restantes en el casillero de la entrada principal y las metió en la mochila lo más rápido que pudo, arrugando y mallugando algunas pero no le importaba, ya tendría tiempo después de salir de aquel lugar, casi imaginaba que todo el edificio estaba a punto de venirse abajo y tenía el tiempo contado para escapar.
A sólo un metro de lograr la huida la chica se detuvo en seco, una muy familiar voz le llamaba.
"Anzu-chan…" se escuchó una tímida voz, la joven dio media vuelta para encontrar a la última persona que quería ver, no respondió y solo esperó a que el errático duelista externara lo que tenía que comunicarle.
"este…tu…¿tienes tiempo para estudiar juntos?" preguntó en un tono que más bien parecía una súplica sincera, con sus grandes y expresivos ojos a punto de delatar sus emociones, le temblaban las manos y las piernas.
"no" pensó "si Yugi, ¿quieres que vayamos a tu casa?" respondió
"N-n-no Anzu, ¿podríamos ir a la tuya?"
Anzu deseó con todas sus fuerzas que dejaran de existir todas esas barreras que levantan los seres humanos para esconder sus sentimientos, que las palabras fueran claras y los secretos fueran cosa del pasado, que la objetividad en las relaciones personales fuera algo natural, que sencillamente hubiera una manera de saber qué es lo que el alma siente, algún producto desechable que diera respuestas si y no a las interrogantes ¿lo amo, estoy enamorada…?
Inútilmente se había convencido de que los sentimientos hacia su mejor amigo eran simplemente de amistad porque aquel espíritu milenario había aparecido para trastornar sus vidas.
Sin embargo al final supo que Yami simplemente no podía corresponder a nada de eso. Y ahora los sentimientos hacia el pequeño duelista regresaban como si en realidad nunca se hubieran ido. Esa mañana había despertado preocupada por él y con la sensación de que debía encontrarse con él a toda costa…sólo para ser rechazada y convertir así sus sentimientos en rencor y odio. Pero ahí estaba de nuevo el inocente Yugi, suplicante, débil y quebrado, buscándola como lo hacía años atrás, con la misma mirada que le dedicaba para que lo protegiera de los otros niños que abusaban de su debilidad.
La joven ojiazul optó por ignorar a la razón y la lógica tal y como Yugi la había ignorado no sólo esa mañana, sino todas las ocasiones del pasado que repentinamente recordaba.
"Claro que si Yugi, vamos a mi casa"
Continuará…
Notas de la autora
Wow no sé que estoy haciendo, la trama se complicara un poco y tendremos mucho más drama, perdonen que esta vez no les responda sus comentarios (que me hacen el día, de verdad me alegra que les guste) en este momento pero creo que necesito un poco de sueño x_x por la mañana responderé a todos, espero que sigan disfrutando de esta historia.
Muchos besos y abrazos y que tengan el mejor de los días!
