Rompecabezas incompletos
Capítulo 8
"No me atrevo a pedirte que te sientas mejor"
Cómo describir un sentimiento vacío, cómo explicar lo que se experimenta cuando una parte de ti te abandona para siempre.
"Porque, como ya te he dicho…me he cansado de decirte, no puedo alcanzar a entender cómo te estás sintiendo, ni siquiera puedo imaginármelo"
Cuando no sabes qué es lo que te espera en el futuro te puedes aferrar a una pequeña luz de ilusión que brilla al final del inmenso túnel de la espera.
"También me he cansado de intentar entenderte, he pensado en mil soluciones Yugi créeme que lo he hecho"
Pero cuando sabes que en ese largo túnel que te espera por el resto de tu existencia no habrá más luz lo único que puedes sentir es el vacío.
"Nosotros somos tus mejores amigos y no lo entendemos…así que… ni siquiera hablemos de psicólogos y no creo que un religioso llegue a comprender algo de esto…"
Porque si algo era seguro en la vida de Yugi Muto, a parte de la muerte, era que una parte de su alma ya no estaba presente.
"Y yo ya no puedo con esta situación, se me fue de las manos ¿sabes?"
Anzu ya no pensaba lo que decía simplemente explicaba lo que sentía, tras varios minutos de incómodo silencio en los que Yugi no había hecho más que permanecer inmóvil tumbado sobre el sillón ella ya no sabía qué más hacer.
"¿Recuerdas cuando éramos pequeños? Los otros niños te molestaban mucho y yo no lo soportaba, me enfurecía que te lastimaran y que tú no te defendieras, pero al final del día todo se arreglaba; venías a esta misma casa y te sentabas en ese mismo sillón con tus rodillas raspadas por los empujones y con las mangas de la sudadera manchadas de lágrimas secas, yo te traía un balde con agua y jabón y cuando terminabas estabas listo para un juego de mesa, ver alguna película de dibujos animados o comer mucho helado con una gran hamburguesa" el recuerdo de la hamburguesa le iluminó el rostro y formó una melancólica sonrisa "Siempre has amado las hamburguesas Yug, recuerdo que podías comer hasta dos porciones más grandes que tu cabeza"
Intentaba hacer un chiste, alegrar y aligerar el pesado aire pero él parecía estar en algún lugar diferente, muy lejos de ahí. Ella realmente no esperaba una reacción, hablaba más para sí misma y en voz alta para estar segura de que aquello era real, para convencerse.
"Y sonreías a pesar de todo, nada te alcanzaba en realidad, sí, te molestaban y lastimaban pero tú sólo decías cosas como…como me caí porque soy muy torpe, fue mi culpa… y sonreías…¡sonreías! Y era de verdad, en verdad creías que esos niños no lo hacían con maldad. Nos sentábamos a mirar la TV, leíamos tiras cómicas, jugábamos algo y al final del día se terminaban todos los problemas, venía el abuelo y te llevaba en hombros porque terminabas cansadísimo, a veces te quedabas a dormir, inventábamos juegos e historias de terror…¡Y la vida era tan fácil Yugi!" En algún momento sus palabras salían con tal velocidad que se tropezaban y aumentaban de tono, se acompañaban de lágrimas y se convertían en una plegaria.
"¿¡Por qué no puede volver a ser como antes?! EL autocontrol había quedado en el olvido, ya sólo le restaba la negación y el reclamo contra la nada. "Ya todo eso quedó en un pasado muy lejano, tanto que no puedo si quiera creer que en realidad pasó…"
Anzu paró un momento para ocultar la cara entre las manos, el cabello le caía a los lados ensombreciéndola aún más, lloró sonora y desconsoladamente.
Yugi permaneció acostado en el sillón, las ojeras, producto del insomnio de días pasados, se acentuaron, sentía la garganta seca y pastosa, piquetes en las sienes y el indescriptible sentimiento de vacío comenzaba a sofocarlo, sin embargo el llanto de Anzu no fue lo suficientemente fuerte como para alcanzarlo en el mundo de desconsuelo en el que se encontraba.
Pero eso ya lo sabía.
El llanto de Anzu se extinguió lentamente, los sollozos se convirtieron en suspiros silenciosos y recobró la calma y el control.
"Me duele haberlo perdido pero me está doliendo aún más verte así, pensar que no te puedo ayudar porque ni siquiera te entiendo… comienzo a creer que fue la peor de las ideas darte esas estúpidas cartas"
La simple mención de esos objetos provocó que Yugi moviera los ojos en su dirección, llamando su atención.
"Tanto mantenerlo en secreto para que al final el valiente faraón se acobardara y terminara confesándote lo que siempre te ocultó"
Le pareció notar que Yugi movía ligeramente la cabeza y una pequeña idea se dejó ver.
"Tan sólo era un cobarde…"
Una lágrima fugitiva escapó y rodó por la mejilla de Yugi.
"Tuvo que esperar a desaparecer de este mundo para decírtelo…y ni siquiera pudo hacerlo personalmente, no, tenía que involucrarnos a todos en esta tontería"
La respuesta se manifestó en el rostro del pequeño que se deformaba mostrando una mueca de dolor.
"Quizás ni te amaba" Dijo Anzu esforzándose por sonar lo más hiriente posible, torció la boca y enarcó las cejas con maldad pero no se atrevió a mirarlo directamente.
"¡Lo hacía!" Un grito desgarrador casi instantáneo confirmó la reacción esperada. Yugi se levantó casi milagrosamente, con el rostro ya empapado de lágrimas que le nublaban la visión, con brazos y piernas temblorosas. Anzu se apresuró a abrazarlo con fuerza.
"¡Lo sabía, yo lo sabía todo! ¡Y él se marchó sabiendo!" Intentó decir entre sollozos y respiraciones entrecortadas.
"Yugi, ¿de qué estás hablando?... No te entiendo"
"Todo esto fue tan tonto… tan tonto" se lamentó amargamente, las lágrimas no cesaban. "Y todo para protegerme"
Anzu rompió el contacto y lo miro con preocupación.
"Yugi no entiendo ¿a qué te refieres?"
Él respiro hondo tratando de reprimir las lágrimas y comenzó a hablar con dificultad.
"Yo sentía, siento…" se corrigió de inmediato "algo por él y él lo correspondía"
"Pero nunca se lo confesaron" se aventuró a conjeturar tratando de ayudar al fluir de sus palabras.
"Más que eso" Se sonrojó tímidamente en un instante, cerró los ojos y agachó la cabeza como quien quiere recordar algo con muchas fuerzas, Anzu tragó saliva.
"Nos amamos"
Esas últimas palabras quedaron flotando en el aire por unos segundos ante la incomprensión de Anzu que no alcanzaba a dimensionar lo que acababa de escuchar.
"Dentro de una de las cámaras mentales"
Tan intuitiva y astuta como había sido siempre, la joven ató cabos al oír las palabras clave y se quedó paralizada durante unos instantes.
"Ustedes…"
"Después de lo de Leviatán…" comenzó sin dar más preámbulo sabiendo que su mejor amiga comprendía el contexto.
"Llegamos a la playa antes que todos ustedes, él no se atrevía a mirarme y yo podía sentir su dolor…es… "se detuvo para meditar la explicación que daría "Cuando estábamos conectados podíamos sentir las emociones del otro tal y como las estuviera experimentando, pero también podíamos ocultárnoslas así que… " tomó aire profundamente y desvió la mirada hacia el techo desconociendo cómo se veía Anzu "Al reunirnos por primera vez durante aquél incidente, en aquel templo, sentí que me estaba ocultando sus emociones, yo sólo quería correr a sus brazos y decirle que le perdonaba todo pero no pude"
"Dices cuando fuiste liberado y tu alma regresó al rompecabezas" Recapituló Anzu para no perder el hilo del relato, él hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
"En ese momento me ocultó sus sentimientos por completo y se los guardó para sí mismo, sabes todo lo que pasó después… me fue imposible si quiera pensar o considerar preguntarle, durante esas horas me pareció tan inalcanzable, tan solitario, tan atormentado de cargar con toda esa responsabilidad… me sentí mal por él pero también me sentí como un inútil" El pequeño volvió a cerrar los ojos sintiendo como una herida volvía a abrirse.
"¿Pero qué pasó en la playa?" Insistió ella para evitar que se derrumbara nuevamente.
"Si, la playa" abrió los ojos súbitamente recordando lo que iba a decir "Bueno… cuando recobré el conocimiento él ya estaba muy lejos de mí, mirando el mar tan distante como siempre, pero olvidó ocultar sus sentimientos y fue como lo supe todo; lo que sentía por mí y el dolor que le causaba no poder expresármelo… en cierta forma sentí todo lo que te confesó esa noche, sentí que se ahogaba, que se asfixiaba con tanto dolor pero lo peor fue que se culpaba por todo, por haber llegado a mi vida, por enamorarse, por lastimarme…se decía a sí mismo que era un ser maligno lleno de oscuridad, se torturó tanto a sí mismo que me asusté….perdí el control sobre mis emociones…"
"Y él lo notó" Yugi volvió a darle la razón con la cabeza
"Sintió mi miedo y cuando volteó para mirarme lo vi como nunca volví a hacerlo, llorando, sorprendido, asustado, indefenso, en su descuido me había confesado su amor y su decisión de no amarme en unos segundos y pude notar algo de alivio en sus ojos, incluso algo de paz en su expresión, no me atreví a mencionar una sola palabra mucho menos a moverme o reaccionar si quiera…" Volvió a cerrar los ojos, una lágrima resbaló y el rostro se le iluminó con una sonrisa tierna "Corrió hacía mí, me abrazó con fuerza y me besó".
"Woaaah espera espera" Anzu agitó las manos en el aire y movió la cabeza de un lado a otro en señal de confusión "Él nos dijo explícitamente que nunca se habían confesado sus sentimientos y que tú ni siquiera sospechabas"
"También me dijo que les diría eso" confesó Yugi con una sonrisa culposa pero tímida
"Ahora sí que no entiendo de qué se trata todo esto" admitió ella con sus grandes ojos azules bien abiertos
"Te prometo que llegaré a esa parte Anzu… es sólo que…"una nueva sonrisa le iluminó el rostro, esta vez una que la joven castaña no veía desde hacía varias semanas "Acabo de recordarlo todo"
"Algo me dice que esto tiene que ver con más magia egipcia y milenaria ¿no, Yugi?" No salía de su sorpresa pero su expresión también se iluminó al ver a su mejor amigo salir tan repentinamente de su profunda depresión.
"Si algo así" dejó escapar una risita inocente
"Bueno…entonces… eso quiere decir, que, bueno, ustedes…ustedes dos"
La respuesta fue un par de mejillas sonrosadas sobre un rostro que fue cubierto por un par de manos casi al instante.
"¡Wow no me lo puedo creer!" estaba genuinamente feliz y emocionada por su amigo, por unos instantes todo había vuelto a ser como esos días de hamburguesas y juegos "¿Pero cómo?"
"Esa misma noche después de Leviatán y justo antes del torneo de Kaiba descubrimos que dentro del rompecabezas había una cámara mental oculta hasta ese momento claro, Yami entendió que al haber aceptado su propia oscuridad se había acercado un poco a sus memorias, así entendería más sobre sí mismo, bueno, eso y el aceptar… eso"
"¿Qué? ¿Aceptar qué Yugi? Ahora me dices, me vas a contar todo" se le abalanzó encima rodeándole el cuello con un brazo y despeinándolo con el otro, ambos rieron y jugaron un largo rato. "Me lo debes, no puedo creer que no nos lo dijeras, ¿él va a volver?"
Yugi dejó de reír pero la sonrisa no lo abandonó.
"No puedo contestar eso… no ahora, no porque no quiera, es sólo que ni siquiera yo lo sé"
"Oh…oh, bueno pero entonces no tenemos porqué preocuparnos ahora, ¡vamos cuéntamelo!" le animó ahuyentando cualquier ápice de tristeza que pudiera permanecer.
"Cuando dejó de ocultar sus sentimientos esa parte de su mente se liberó también, una parte que nos permitió sentirnos el uno al otro, no físicamente como te siento a ti o a otras personas, era algo diferente…."
"Yugi lo estás haciendo muy difícil, sólo dime qué pasó entre ustedes, yo te he contado absolutamente todo acerca de mis relaciones" reprochó ella con un falso tono de regaño
"Ojalá pudiera hacerlo fácil Anzu" se quedó pensativo mirando a algún punto arbitrario hasta que algo pareció cruzar por su cabeza "además hay otra carta"
"¿La hay? ¿dónde?"
Yugi levantó lentamente su dedo y la señaló fijamente de manera dramática, ella le miró confundida y enarcó una ceja como pidiendo una explicación.
"Tú sabes dónde está"
"¿Yo? Pero si ya te di todas, al menos las que guardaba y de verdad que no te estoy ocultando nada, yo también quiero saber de qué se trata todo este asunto…"
"Tranquila" la interrumpió extendiendo las manos en el aire, con una sonrisa y una cómica gota de sudor resbalándole por la frente "Él te dio algo, les dio"
Anzu estaba a punto de decir algo pero se detuvo y pensó su respuesta.
"Tienes razón"
Corrió hacia el piso superior dejando a Yugi solo y sorprendido de la rapidez en su reacción, desde su lugar podía escuchar sus pasos apresurados moviéndose de un lado a otro de la habitación, se oía que movía algunas cosas y dejaba caer otras, el ajetreó se detuvo en seco y con el mismo ritmo anterior la joven regresó corriendo con una carta, esta vez era una del duelo monstruos, una criatura conocida como amistad brillante.
"Esto" dijo Anzu a punto de quedarse sin aliento y entregándole la carta.
Yugi la observó con calma y detenimiento, le dio la vuelta un par de veces y encontró algo inusual en la parte inferior, una inscripción en letra muy pequeña y con plumón negro.
"Donde te conocí y empezó" Leyó en voz alta al mismo tiempo que pensaba su posible significado, Anzu se adelantó a sus conclusiones.
"Ahí está la siguiente carta que te dejó"
Se concentró para recapitular desde el principio; hicieron contacto por primera vez durante el duelo contra Kaiba antes de entrar al castillo de Pegasus, pero se refería a un tiempo anterior, había empezado a sentir la presencia del espíritu días antes de eso, pero él ya lo conocía…entonces, ¡claro! Se refería al momento en el que Yugi pudo completar el rompecabezas y él fue libre, se conocieron aunque quizás no conscientemente y ahí empezó todo.
"¡El patio trasero de la escuela, cerca de la piscina!"
Fueron las últimas palabras en ser pronunciadas y como si se hubieran tratado de una señal ambos se pusieron los zapatos al instante y salieron corriendo hacia tal ubicación.
Continuará…
Notas:
Vaya cuánto tiempo… pero aún sigo viva y esto no se acaba hasta que se acaba así que no se preocupen porque llegaremos al final! Pues decidí que el pequeño Yugi y compañía habían sufrido bastante y merecían un pequeño respiro, no se relajen tanto porque eso no significa que ya se acabó el drama!
