Diaclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

-Bla bla - Diálogo.

-Bla bla - Pensamientos.


~oO::: Nada Quedará :::Oo~

.

Confesiones Que Duelen (Capítulo II)

.

~oOoOoOo~


No podía. No podía hacerlo. No se atrevía, pues sabía que sus palabras traerían consecuencias devastadoras, tanto para ella, como para él. Además de una herida profunda que demoraría mucho en sanar.

-Problemático… - murmuró él, abrazándola.

Comenzó a llorar más audible, y con evidente señal de dolor en cada lagrimeo y sollozo irreprimible.

-Yo… yo… yo… - se aferró fuertemente a él, temiendo que quizás fuese la última vez que estaría con él de aquella manera.

Tenía miedo, mucho miedo de perderlo.

-Ino… tranquila – dijo suavemente el Nara, al momento que se separaba de ella, y levantaba su mentón, para observar así su rostro.

-Shika, yo… no quise… yo… de verdad… y-yo…

¡Maldición! Las palabras, las tenía ahogadas en su garganta, sin poder sacarlas a flote, por el temor que aumentaba en su interior.

-Ino mírame. – Ordenó, buscando sus ojos azules, que por alguna razón, evitaban realizar contacto con él. –Ino mírame. – Exigió una vez más, con tono más autoritario, para que ella de una vez por todas le dijera que diablos había pasado, pues ya estaba bastante preocupado.

Fijó sus orbes azul cielo, en sus ojos cafés, y por más que lo intentó, no pudo sostener la mirada por un tiempo prolongado.

-¿Qué pasa? – preguntó preocupado mientras sujetaba con ambas manos el rostro de ella.

Respiró profundamente, para tratar de calmarse, y de una buena vez declarar lo que le estaba carcomiendo su corazón poco a poco.

Volvió a fijar sus pupilas en él, y con toda la valentía y coraje reunidas por las fuerzas de su culpabilidad, habló.

-S-Shika… y-yo… yo te fui infiel… - dijo lo último en un susurró casi sin sonido, pero aún así, él escuchó.

Lo escuchó lo suficientemente claro, como para que sus palabras hicieran eco una y otra vez en su cabeza, sin parar.

¿Había dicho infiel?... ¿Ella dijo infiel?... No, debía ser una broma.

-¿Q-Qué…? – exclamó no convencido por lo escuchado.

Tal vez, había oído mal las palabras de ella.

Sí, eso debía ser. Ino no era tan cruel como para bromear con algo de esa magnitud.

-Shikamaru yo… de verdad lo siento. – Ino comenzó a llorar, sintiéndose mucho peor de lo que estaba, sobretodo al notar la mirada atónita de él.

No, no, no, no, no… No era cierto. Ella estaba mintiendo, o algo parecido, pero no podía ser cierto… ¡Él la amaba! ¡Ella no podía hacerle eso!

-Ino dime que no es verdad… - rogó para que fuera mentira lo que escuchó, mientras permanecía aún con ambas manos sujetando el rostro de la rubia. –Ino, por favor dime que no es cierto… - ella sólo se quedó en silencio, otorgando sin articular, que lo que él pedía era la cruda verdad del engaño.

Sus ojos cafés, se surcaron con intrépidas lágrimas de dolor que amenazaban sigilosas por salir.

Se incorporó rápidamente de la cama, y comenzó frenético a caminar por la habitación, evitando en todo momento mirar a la rubia.

Ino siguió con la mirada cada acción de él, y definitivamente, por su reacción, presentía que nada bueno sucedería. Y no lo culparía… ella lo había herido.

Se levantó, y se acercó a él. Tuvo que hacerse a un lado, cuando él, ni siquiera tuvo intenciones de detenerse por verla frente a él.

Se armó de valor, como nunca antes, y se interpuso en su camino, obligándolo a que detuviera el paso de una buena vez.

Él lo hizo, clavando su mirada lastimosa en ella.

-Mierda…

Sintió su corazón destruirse, porque vio como estaba dolido él, y le bastó sólo con mirar a sus ojos caoba para darse por enterada que el daño que había provocado era fuerte.

-Shika… - intentó acariciar su rostro, pero él, en un hábil movimiento, le agarró la muñeca.

Sin dejar en ningún momento el contacto visual con él, trató de zafarse inútilmente del agarre que cada vez dolía más.

-¿POR QUÉ? – preguntó de repente él, con voz demasiado imponente para su gusto, sintió temor.

Ella no respondió, sólo se quedó mirándolo, ya no resistiéndose al agarre, pues él la había soltado.

-¡¿POR QUÉ MALDITA SEA?! – le gritó, provocando que ella cerrara sus ojos. -¡¿Por qué lo hiciste Ino…?! ¡¿Por qué?!

Abrió sus ojos temerosa, y sus orbes azuladas se volvieron a inundar con tibias lágrimas.

-Y-yo… no sé por qué lo hice… - confesó con sinceridad, sin dejar de mirarlo. –De verdad… yo… no lo sé…

Supo, y se dio por enterado que las palabras de ellas eran ciertas. Su mirada azulina no había dudado. Ella decía la verdad… pero aún así, no era justificación válida para su actuar desconsiderado.

-¡¿Quién es?! – preguntó queriendo en el fondo, mejor dicho rogando que no fuera alguien que conociera, eso sería mucho peor. -¿Es de la aldea?

Ella asintió en silencio.

¡Maldita sea! Eso era mucho peor, pues no sabía si sería capaz de controlarse y matar a ese bastardo aún en la incógnita.

-¿Quién es? ¿Dime quién mierda es el maldito con el que te acostaste? – exigió perdiendo su paciencia.

Su sed de matar, de venganza aumentaron la ira en su sangre. Mas el dolor punzante en su pecho, atormentaba su existencia.

-Aoba Yamashiro… - él negó con la cabeza.

No podía ser cierto…

-¡Maldición Ino! ¿Aoba Yamashiro? ¿Qué diablos estabas pensando? ¿Qué mierda le viste?

-Y-Yo… S-Solo n-no sé… no sé… - Shikamaru inhaló y exhaló profundamente para calmarse.

Sintió claramente como se quebrajó su corazón. Estaba roto.

-Son cuatro años juntos Ino… ¿No te importó?

-Yo… te juro que no sé… - él rápidamente la interrumpió.

-No lo entiendo… yo he estado siempre para ti, te he dado todo, te di todo de mi y así es como me pagas… no lo entiendo Ino… de verdad no lo entiendo… - susurró, desbordando finas lágrimas. –Yo te amo Ino. Yo jamás podría hacerte daño… ¿Cómo pudiste? ¿Qué hice? ¿Te traté mal? ¿No te di lo que querías…?

-Shika yo no sé qué pasó, no lo sé… - lloró sintiéndose horrible.

-Si no sabes tú, ¿quién va a saber? ¿Aoba Yamashiro?

Ino limpió sus lágrimas, con el dorso de su mano, y acortó la distancia entre ambos. Como con miedo, levantó su mano, e intentó de nuevo tocar su rostro. Esta vez, él se dejó acariciar por ella, sin impedirle que lo hiciera.

Acarició su mejilla con delicadeza, y secó las lágrimas de dolor que aún se desprendían de sus ojos canela.

¡Maldición! Si había algo que odiaba en el mundo, era ver llorar a Shikamaru… pero ahora, se odiaba a si misma por ser ella la causa de sus lágrimas y dolor.

-S-Shika… - susurró inclinándose en la punta de sus pies, para quedar a su altura.

Una vez que alcanzó sus labios, los rozó suavemente, sintiendo el aliento cálido de él, filtrarse en su boca.

Antes de que pudiera hacer algo más, él la agarró de los hombros haciéndola retroceder.

-No te quiero ver más Ino. ¡Nunca más! – le gritó.

La rubia amplió sus ojos. ¿Él no quería verla nunca más…?... No…

-Shika no… no me digas eso, por favor no lo hagas – rogó desesperada, llorando a mares.

-No Ino, ya no más. – Y antes de que pudiera replicar, él la tomó del brazo, y poco menos la arrastró hacia la entrada de la habitación. –Esto se acabó.

-No lo hagas por favor Shika. ¡Por favor! Yo no quise hacerlo, Shika… - imploró, resistiéndose para que él no la botara.

No podía seguir viéndola. Cada vez que miraba sus ojos arrepentidos, le era imposible no sentir nauseas, por imaginársela con otro hombre.

No aguantaba sentirla más cerca suyo, no podía seguir respirando su embriagante olor que le nublaba los sentidos.

-¡Por favor! ¡Yo te amo!

-Si me amaras como dices, jamás te hubieras abierto de piernas para acostarte con otro.

-Shika… yo lo siento – sin querer digerir las palabras de la rubia, abrió la puerta, y de un sólo movimiento, bastante brusco por lo demás, la sacó de su habitación provocando que ella cayera de rodillas en el pasillo.

Cerró de inmediato la puerta, colocándole el seguro, y se apoyó de espaldas en ella mientras respiraba agitadamente.

¡Kami! No quería hacer eso, no quería… mas no podía seguir mirándola, no después del daño que ella le había provocado.

Lentamente se dejó caer hasta quedar sentado en el piso.

Ignoró los golpes y sollozos de ella del otro lado de la habitación.

-Shikamaru por favor… yo te amo… - le dijo ella sin dejar de llorar. –Por favor Shikamaru, yo te amo, por favor… no me hagas esto. ¡Perdóname!...

Más lágrimas descendieron por su rostro. Se aguantó las ganas de abrirle, y acobijarla en sus brazos, pues aún la confesión de ella resonaba en su cabeza sin piedad.

¿Por qué lo había traicionado de esa manera? ¿No era lo suficiente bueno para ella? ¿Quería un hombre con más experiencia que él? ¿No lo amaba como antes…?

¡Por Kami! Él jamás sería capaz siquiera de besar otros labios...

-… por favor… - sintió que ella se apoyaba en la puerta. Probablemente se había sentado y recargado su cabeza en la misma. –Shikamaru… yo te amo demasiado. Por favor Shika… jamás lo haré de nuevo… mi amor por favor no me hagas esto…

Mordió su labio inferior con fuerza, y escondió su rostro entre sus rodillas.

Era insoportable el malestar que sentía en ese momento, y empeoraba con los gritos y sollozos de Ino.

-¡Shikamaru! – gritó ella, golpeando inútilmente la puerta. - … por favor… yo te amo, por favor no me dejes, prometo no volver a hacerte daño… por favor Shika, por favor…

Cerró sus ojos, y trató de ignorarla, pese a los insistentes golpes que ella daba a la puerta fuertemente, provocando resonancia en su espalda.

-Shika… debemos hablar, nosotros podemos superar esto, si me perdonas podemos intentarlo, por favor… no me hagas esto.

-¡¿Nosotros?! – le gritó como respuesta. –No hay más nosotros Ino, nunca más… mataste el nosotros. Ahora vete, no te quiero aquí.

Ella se quedó en silencio, y no siguió golpeando la puerta sin resultados, quizás se había dado por vencida.

Respiró profundamente, y sintió el llanto casi silencioso de ella del otro lado.

-¿D-De verdad… de verdad lo quieres así…? – preguntó entre cortado ella luego de una pausa eterna.

-Sí – replicó a secas, sintiéndose morir por dentro. –Vete Ino…

-E-Está bien – susurró ella. –Pero… quiero que sepas, que nunca he dejado de amarte, y que siempre lo haré Shika… independiente de lo que haya pasado, de mi error… Te amo… espero me perdones algún día Shikamaru…

No escuchó ninguna palabra más de ella, solo oyó cuando ella salió del departamento, lo supo a través del sonido de la puerta principal.

¡Maldición!

Apoyó su cabeza en la puerta, y obliteró sus ojos.

Luego de unos infinitos segundos, abrió sus orbes caobas, y las fijó en sus manos que sacaban una pequeña caja aterciopelada del bolsillo de su chaqueta.

Abrió la pequeña cajita de color azul oscuro, y observó el hermoso anillo que había comprado para ella, para la mujer que más amaba.

Sí… tenía planeado proponerle matrimonio, mas todo quedó en el olvido, desechado completamente por la traición de ella para con él.

¿Cómo fue capaz de hacer algo así si él tanto la amaba?

Cerró de golpe la pequeña caja, y lloró.


~oOo~

.

Caminó sin saber por dónde iba, ya no le importaba nada… había perdido lo que más amaba en el mundo, a la persona que había cambiado su vida, haciéndola increíblemente feliz…

Suspiró y limpió con sus manos, las lágrimas que aún se desprendían de sus zafiros cristalizados.

-¿Cómo pude hacerle algo así...?

Abrazó su cuerpo con ambas manos, y continuó la caminata sin rumbo. Alzó su mirada al cielo estrellado, y sonrió nostálgica al recordar que en un cielo como ese, Shikamaru le había propuesto que vivieran juntos.

Sonrió de medio lado, y parpadeó un par de veces para que su visión se aclarara, luego de que nuevas lágrimas surcaran sus ojos.

-¿Princesa? – giró sobre su eje inmediatamente al escuchar la voz de su padre. No dijo nada, pues las ganas de llorar aumentaron con creces, creándole un nudo en la garganta.

Su padre, al verla llorando de esa manera, a esas horas de la noche, y con esas ropas, pudo deducir que nada bueno había sucedido.

-Princesa… ¿Qué pasó? – abrazó a su progenitor y cerró sus ojos.

-Papi…

-¿Te hizo algo Shikamaru? – ella negó con la cabeza. -¿Qué pasó mi niña…?

-M-Metí…. Metí la pata… - él la apegó más a su cuerpo y la abrazó para reconfortarla.

-Vamos a la casa Ino, ahí podremos hablar. – Asintió algo dudosa y se separó de él.

Pronto, sintió que su padre posaba sobre sus hombros el abrigo que se había quitado.

Lo miró, y él le sonrió.

-Vamos princesa, hace frío… - Inochi la abrazó, y caminaron juntos a la casa.


~oOo~

.

Una vez en aquel lugar, él le preparó una taza de té caliente, y se la llevó a la sala de estar en dónde ella sentada, miraba hacia un punto inexistente sin dejar los sollozos a un lado.

-Princesa… - le dijo sentándose a su lado, y ofreciéndole la taza con el humeante té. -¿Qué pasó?

Ino recibió con ambas manos la taza, fijando su mirada en el agua caliente, para no tener que mirar a los ojos de su padre. Para ella era difícil, tener que confesarle a él sobre lo que había hecho, pues sería una completa desilusión para él, enterarse de que su hija había sido infiel… era como para calificarla de puta, pues había perdido su dignidad, y orgullo por una estupidez.

-Ino.

Lo miró de reojo, y dejó la taza en una mesa al lado del sofá en dónde estaba.

Suspiró profundamente.

-Y-Yo… yo le dije a Shikamaru que le fui infiel, porque en verdad lo engañé…

Observó la reacción de su padre, su rostro pasó por varias etapas de reacción, primero fue un gesto de sorpresa, después uno de decepción, y por último un gesto que no pudo descubrir, aunque pronto pudo reconocer de qué se trataba…, de fracaso, pues su padre se debía sentir así de esa manera acerca de ella, pues él no la había criado para comportarse de esa manera, al contrario.

Hubo un silencio incómodo, y bastante extenso por lo demás.

-Ino… ¿Por qué? – ella mordió su labio inferior y negó con la cabeza.

-No lo sé… papá no sé por qué lo hice, fue una estupidez…

-¿Cómo está Nara? – la interrumpió, antes de que pudiera explicar la situación.

-Él… no me quiere ver nunca más… - lloró, ocultando su rostro con ambas manos.

-No entiendo Ino… te enseñé para que fueras una señorita, una mujer con modales, con buena educación, y sobretodo valores… no puedo creer que lo hayas hecho… ¿En qué fallé, qué hice mal? – susurró lo último el Yamanaka, mirando hacia el techo.

Esas palabras, la habían herido, pues que su propio padre, le recalcara sus errores, y se lamentara en que había fallado, la hacían sentirse peor de lo que esperaba.

Más aún porque las palabras eran ciertas.

-Yo de verdad no sé qué pasó… y-yo…

-No hace falta que me des explicaciones. – La interrumpió una vez más. –La verdad es que no sé por qué lo hiciste, y créeme que no quiero saber, es sólo que no entiendo… si amas tanto a Shikamaru, cómo se te ocurrió hacerle algo así Ino, ¿No pensaste en él?

-Papá… te prometo que no sé que pasó, de hecho no recuerdo mucho, pero créeme que… ¡Kami! Estoy tan arrepentida…

-¿Sabes princesa? Hay cosas que nosotros los hombres no toleramos, y entre ellas está la infidelidad… creo que Nara, no te perdonará así de fácil, independiente de que haya sido un error intencional o no. Cuando hieren nuestro orgullo, y respeto que hemos dado hacia esa persona que amamos, es difícil volver a confiar. No digo que sea imposible, pero siempre estará ahí, pues se implanta la inseguridad. Si Shikamaru te ama tanto como él dice, creo que podrá perdonarte, pero no creas que lo olvidará… - aconsejó con sinceridad, pues de alguna manera sentía empatía por el genio. Él había sido engañado años atrás, cuando la mujer que más amaba lo abandonó, dejándole a su adorada hija. A Ino.

-Él no lo hará…

-Quizás… - ella lloró. –Bueno, es posible princesa, pero imagina cómo debe sentirse.

-Lo sé… es por eso que él no lo olvidará nunca, y tampoco querrá volver conmigo, lo lastimé, lo irrespeté, traicioné su confianza…

-Bueno sí, lo hiciste.

-Él no me perdonará, y eso es lo que más me duele… Sé que no merezco el perdón, lo sé, mas me cuesta imaginar el daño que le provoqué, sé que no lo hará, pero no puedo vivir sabiendo que me odia por lo que le hice…

-Él no te odia…

-Sí, él lo hace… - limpió sus lágrimas. –No sé qué haré papá… yo de verdad lo amo, lo amo tanto…

-Lo sé princesa, lo sé. – Le dijo abrazándola y transmitiéndole seguridad, aunque casi eran nulas.

TO BE CONTINUED...