ENTINTADO
IV. RÁFAGA DEL PASADO
Grimmauld Place no era para ella lo que era para Sirius. No despertaba en Tonks esos sentimientos encontrados de odio y recuerdos de infancia.
Se apartó el flequillo que le caía sobre los ojos con un soplido. Era de color rosa chicle, y parecía tan fuera de lugar en aquella habitación sombría como ella misma. Puede que fuese por eso por lo que sólo sentía curiosidad. Nada más.
Solicita, como siempre, se había ofrecido a ayudar en la limpieza de la casa. Al fin y al cabo, ella también pertenecía a la Orden, y ese era su cuartel general. Se puso de rodillas, y levantó la colcha de la cama, para mirar qué había debajo. El dormitorio de su tía le ponía la carne de gallina, no sabía bien la razón. Había supuesto que a Sirius no le haría gracia limpiar ese cuarto, y había decidido ordenarlo ella, a pesar de que la señora Weasley no se fiase mucho de sus dotes de limpieza.
Había un par de cajas de cartón que a duras penas se mantenían enteras, cubiertas de tanto polvo que, cuando las abrió, se puso a toser. Un montón de papeles viejos; de objetos aún más viejos –la mayoría de los cuales eran antiguas reliquias, portadoras de escudo de los Black-; y de fotografías que seguramente habían tenido una mejor época.
-Oh, vaya.
Lo que sostenía entre las manos bien hubiera asombrado a cualquiera de los que se encontraban en aquella casa en ese momento. Nadie, a no ser que lo hubiese vivido, se las habría imaginado así. A ellas.
Su madre sonreía desde la foto. De hecho, era la única que sonreía, porque lo que aparecía en labios de Narcisa, la rubia y hermosa Narcisa, era más bien una mueca despectiva. Y dudaba mucho que Bellatrix supiera esbozar una, a menos que fuese cruel, una que se transformase en carcajada paranoica poco después.
Pero, igualmente, allí estaban. Juntas, en esa fotografía vieja y estropeada. Casi sin darse cuenta, pues fue un pensamiento que vino y se fue, se encontró con su pelo creciendo en dorados bucles que le cayeron sobre los hombros. Fue mezcla de curiosidad y sorpresa la expresión –una que Narcisa nunca adoptaría- que se reflejó en el espejo de cuerpo entero que colgaba de la pared. Su nariz se había hecho más puntiaguda, y su piel más pálida y aristocrática; Tonks llegó incluso a reconocer la frialdad que se escondía tras los ojos azul cielo.
Miró a su madre. Ella no era como las otras dos, aunque se pareciese en ciertos rasgos. Incluso se sorprendió cuando Andrómeda le dijo riendo que había ido a Slytherin, y al entrar ella en Hogwarts temió que la eligieran para esa casa. No quería.
No se transformaría en su madre, pues nadie podía igualarla. Pero le gustó verla joven, verla feliz como en otro tiempo había sido, y no muerta de preocupaciones, preocupada por su hija, como estaba ahora. Prácticamente se abalanzaba sobre ella cuando entraba en casa, llorando de pura alegría al verla sana y salva.
Esperaba que nadie pudiese igualarla. A la tercera, a Bellatrix. Su ceño se frunció al centrarse sus ojos en ella. Era una asesina despiadada, fanática. Con una tenían suficiente. Le disgustaba ese sentimiento que notaba en el estómago, uno de atrevimiento por convertirse en ella, aunque sólo fuese un instante. ¿Quién se enteraría? Sonrió levemente, mordiéndose el labio inferior con nerviosismo.
Era gracioso, de un modo bastante oscuro, lo que llegaba a hacerle sentir aquella mortífaga. Su hermosura era salvaje y agresiva, y se preguntó, a pesar de saber bien que no, si se sentiría como ella, tan segura de sí misma. Si el orgullo y la altivez que demostraba en su expresión burlona llegaría a colarse en sus venas, volviéndola más Black.
Su pelo se volvió oscuro, su rostro cambió y también lo hizo su cuerpo. Se sintió, aunque sabía que era una tontería, más sensual. Por un momento dejó de ser ella. Se contempló en el espejo, de rodillas como estaba.
La muerte le devolvía la sonrisa en el reflejo.
-Eh, Tonks –llamó Sirius-. Me está diciendo Molly que bajes, que hay que limpiar las cortinas de…
Fue como si a Sirius le hubiesen puesto un puñal en la garganta. Se quedó callado, sus ojos clavados en la figura de Bellatrix como si se tratase de una aparición.
Tan joven... Tantos recuerdos.
-¡Ah! –Tonks sólo alcanzó a abrir la boca. Apoyando una mano en el suelo, se levantó, volviéndose hacia Sirius-. No es…
Parecía en una encrucijada. Avanzó un par de pasos hacia ella, estirando la mano… La cerró, volviéndose a quedar quieto. Tonks nunca había visto en los ojos del hombre tanta confusión.
¿La amaba o la odiaba?
-Soy yo, Sirius –dijo al final, volviendo a recuperar su aspecto normal-. Encontré una foto de…
Pero la mentira había desaparecido.
Sirius se dio la vuelta y, sin decir nada, salió por donde había entrado.
N/A. Por si alguien no lo ha notado, no tenía un final pensado. La idea me gusta, pero supongo que tendría que haberla pensado mejor, porque no me convence como ha quedado. Pobre Sirius T.T qué bien queda con Bella, aunque no es su culpa, juju. Yo le seguiré haciendo sufrir. Cambiando de tema, odio a ffnet. LO ODIO MUCHO. Me está dando problemas para subir fics, cuando a otras personas no se los da, y he tenido que hacer trapicheos para colgar esta viñeta (viñeta de dos hojas xD pero viñeta). Así que muerte para ffnet. Para los demás, pues nada, que espero que os guste. Actualizaré este prontito creo. Y voy a intentar presentarme a un concurso de novela corta, que no ganaré ni de coña, pero que es una excusa que me vale para actualizar menos los fics. Me quedan dos meses para presentarlo y apenas tengo el principio escrito xDD Tengo que ponerme manos a la obra.
