Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
N/A: ¡Por un mundo con más Shika/Ino!
Advertencias: Lemon.
-Bla bla - Diálogo.
-Bla bla - Pensamientos.
Dedicado: A todas las niñas lindas que aman a Shikamaru, y son pervertidas como yo. ^^ Ustedes saben quienes son xD
Disfruten la lectura…
~oO:: Nada Quedará ::Oo~
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Reconciliación (Capítulo XII)
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La misión fue, sin duda, un éxito.
El plan era simple, ella lo conquistaría con sus técnicas de seducción, lo llevaría a un lugar alejado, y una vez allí, él haría acto de presencia inmovilizando a su víctima para luego matarlo.
Y así lo había hecho ella.
Ino había sido realmente buena en seducir a aquel idiota, no le gustaba, claro está, pero era capaz de reconocer lo bien que ella lograba su cometido.
Además su trabajo en equipo era excelente. Sobretodo luego de sentir el aire menos tenso.
Ella ya no estaba tan triste ni incómoda por estar cerca de él, ni él tampoco al estar cerca de ella, pues ambos son conscientes de que necesitan tiempo para lograr reparar los daños.
La miró de reojo y continuó caminando a su lado. Ya faltaba poco para que llegaran a la aldea de las rocas, en dónde podrían descansar un poco.
Desvió su mirada al frente, y luego de unos minutos avanzando en completo silencio, vislumbró la entrada de aquella aldea a unos cuantos metros de distancia.
-Por fin – la escuchó murmurar.
-Sí.
Luego de ingresar a aquella aldea, ambos se dirigieron a una posada que ambos conocían, pues la mayoría de las veces que andaban por esos lugares, alojaban ahí.
Al llegar a ese lugar, rápidamente pidieron una habitación. El cansancio era mucho, y necesitaban descansar para recuperar energías.
Sin embargo, la situación era diferente ahora. Antes, por lo general compartían la habitación, mas en ese momento preferían estar solos.
-Queda sólo una habitación – Eso no era que quería oír, mas no tenían otra opción.
Miró a Ino, en busca de su aprobación.
-Por mi no hay problema – asintió en silencio y observó a la muchacha que estaba detrás de un mostrador.
Minutos más tarde, ambos caminaban hacia la habitación N° 7 de aquel lugar.
Apenas entraron, Ino inmediatamente se recostó en la cama. Cerró la puerta, miró a la rubia e hizo lo mismo que ella, mas resguardó todo tipo de acercamiento con respecto a su cuerpo. Mantuvo la distancia.
Cerró sus ojos. Por alguna razón sentía los párpados más pesados que de costumbre.
Suspiró profundamente antes de que el sueño lo venciera por completo.
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Estuvo largos minutos observando al moreno a su lado una vez que se quedó dormido. En más de una ocasión quiso acariciar su rostro, y besarlo, pero no se atrevió. Quizás sería muy descarado de su parte, y él quizá lo tomaría como un gesto de aprovechamiento o algo parecido.
Se levantó con cuidado de la cama, y decidió tomarse un baño. Era lo mejor que podría hacer en ese momento. Sobretodo si tenía un exclusivo baño de aguas termales. Debía disfrutarlo, le haría muy bien a su piel.
Inhaló y exhaló una vez que sumergió su cuerpo desnudo en aquellas aguas calientes que le relajaron casi al instante sus músculos algo tensos.
Sonrió y cerró sus ojos, apoyando su cuerpo en una gran roca a su espalda. Desligó su largo cabello rubio, y dejó que cayeran en cascada por sus hombros.
Era tan relajante estar ahí, que posiblemente sería capaz de hasta quedarse dormida.
Llevó una mano a su cuello que estaba levemente inclinado hacia el lado izquierdo, y lo masajeó. Esa zona estaba algo rígida, por lo que continuó masajeándolo.
Pronto, sintió a alguien entrar al agua. No abrió los ojos, pues sabía que se trataba del moreno.
Pese a que su corazón comenzó a bombear con una rapidez desconocida, debido a que era consciente de que él estaba desnudo, fue capaz de controlar la pesadez de su respiración a causa de las pulsaciones.
-Ino… - fue en ese momento en que abrió sus ojos con cuidado. Sabía que Shikamaru estaba ahí, mas no se imaginó que estaba frente a ella, de hecho casi podía sentir su cuerpo.
Él le sonrió de medio lado, y le acarició su rostro con sus manos ásperas. Fijó su mirada azulada en él, y le correspondió aquella sonrisa inofensiva.
No supo cómo, y ni siquiera se dio cuenta de que el Nara estaba presionando sus labios con suavidad.
No hubo oposición de su parte, por lo que permitió acceso a su boca. Cerró sus ojos y rodeó el cuello del moreno con sus brazos, aferrándolo a su cuerpo desnudo.
Shikamaru aprovechó ese momento para explorar su boca, abrazarla por la cintura, y fundirse con ella una vez más.
Casi se derritió por sentir su sabor, por sentir esos cremosos labios que la volvían loca. Los extrañaba, y mucho.
Aumentó la intensidad de sus labios, acompasándolo al ritmo de su corazón, era idéntico. Sintió su lengua acariciando la suya de manera tan pausada y tortuosa, pero tan exageradamente sensual, que dejó que la dominara.
Él mordió su labio inferior, indoloramente. Increíblemente sexy, tanto, que provocó que su piel se erizara.
Entonces, en ese momento él eliminó todo espacio existente entre ambos cuerpos. La apoyó firmemente en contra de aquella gran roca a su espalda, y la obligó a que enlazara las piernas por sus caderas.
Aún besándolo, y aguantándose el recobro de la respiración, acarició con sus manos la amplia espalda de él, húmeda y suave. Fue ahí cuando reprimió un quejido al sentir que el moreno moldeaba sus caderas con delicadeza, estimulando cada espacio de su piel que comenzaba a aumentar de temperatura.
Sentía miles de burbujeos viajar por sus venas junto con la sangre galopante, que a cada milésima de segundo aumentaba considerablemente.
Fue en ese momento, en que la lujuria estaba dejando de lado su cordura, cuando sintió una gran obstrucción el la garganta. Aún besando al Nara, disminuyó la intensidad de los movimientos de sus labios, hasta que ya no acompañó el beso.
Él se separó de ella, y la miró interrogante. Mas pudo descifrar, por los ojos tristes de Ino, qué era lo que pasaba por su cabeza. Y por qué se había detenido.
La causa era lógica, ella se sentía mal por lo sucedido. Pues aquello aún repercutía en ambos.
-Shika… yo… - Ino trató de pronunciar bien las palabras, sin embargo, el poco aliento y las pulsiones desenfrenadas de su corazón, se lo imposibilitaron.
No podía permitir que continuase lo que acababan de comenzar, el agrio sabor de la infidelidad aún yacía fresco por la incertidumbre. Después de todo, aún siendo consciente de que ella no quiso hacerlo, y que quizá fue en contra de su voluntad, no estaba el perdón.
Sabía que él lo estaba considerando, se lo había dicho. No obstante, aún no la había perdonado. Esa era la razón por la cual no quería seguir en sus brazos, pese a que lo anhelaba.
-Ino… - él le susurró haciéndose camino hacia su oído.
Sintió su cuerpo estremecerse.
-Yo te amo, quiero estar contigo… - sus ojos se humedecieron. Todo el temor que sentía hace instantes, fue desechado de su alma al escuchar aquellas palabras, con fuerte emoción y sentimiento en ellas.
Él la estaba perdonando, la estaba dejando libre de pecado. Estaba eliminando todo el dolor que amargó su existencia.
Lo abrazó fuertemente, y no pudo reprimir más las lágrimas que descendieron por su bello rostro.
-Gracias – logró decir, inundándose de felicidad.
No había duda alguna, Shikamaru era un hombre increíblemente excepcional. Y la amaba demasiado, pues de lo contrario jamás la habría perdonado.
-Te amo tanto, Ino – le susurró nuevamente.
Se separó de él, y le hizo frente para mirar sus ojos caoba. En ellos vio la afirmación, la seguridad garantizada. Era cierto, ese momento realmente estaba pasando.
¡Kami! Era tan grande lo que sentía.
Shikamaru limpió las lágrimas de su rostro, con delicadeza y suavidad. Luego, la besó dulcemente.
Cerró sus ojos, y se dejó embriagar por el maravilloso sabor de la boca del Nara que le nublaba cada uno de sus sentidos, llevándola a una estado de sumersión tan hermoso, que no importaba nada más que sólo ellos dos.
Él mordió su labio inferior, e inmediatamente hizo intromisión de su lengua. Para él, aquel momento tan ansiado, se estaba volviendo realidad.
No podía seguir engañándose así mismo. No podía seguir viviendo sin el aire que ella le propiciaba, porque ella era su necesidad absoluta. Y no la quería perder.
Quería entregarle su amor, y lo iba a hacer. Quería que Ino supiera que el grito de su alma que fue rota, se estaba apaciguando poco a poco. Entregarle la pasión que estaba en su interior, borrar el sufrimiento y el vacío de sus sueños, a través de sus caricias, que nada quedara de ese sentimiento desgarrador.
Estaba dispuesto a entregarse, porque los lamentos, y lo malo había quedado atrás, era pasado.
Después de todo, era una necesidad darle sus besos, recibirlos de ella. El tiempo, su vida, estaba en cada beso que le estaba dando.
La sintió gemir en su boca, tan dulce, con tanto amor. Como él quería, como a él le gustaba.
Sus manos posadas en las caderas de ella, comenzaron a aventurarse hacia su cintura, con lentitud, deleitándose por el tacto de aquella piel tersa y humectante que tanto le gustaba. Posteriormente, sus manos alcanzaron ambos pechos de la rubia. Los masajeó sin prisa, pues quería disfrutar de cada segundo, hacerlo eterno para no tener que estar sin ella.
-Shika… - jadeó en su boca entre ahogos. Sonrió con ternura, y comenzó a descender por su cuello blanquecino, mientras que sus manos aún continuaban masajeando sus pechos, ahora con ambos pezones erectos.
Ino cerró fuertemente sus ojos, dejándose llevar por cada hormigueo que recorría su piel por el contacto del Nara. Soltó un quejido involuntario cuando sintió la erección de él en contacto con la parte baja de su vientre.
Fue ahí, que comenzó a friccionarse de arriba abajo, para poder sentir la masculinidad en unión directa con su núcleo delirante.
-Shika… - él dejó de lado sus pechos, para hacerse camino con sus manos hacia sus muslos. Mordisqueó su cuello, y fue a besarla.
En aquella batalla entre sus lenguas, le transmitió cada cuota de su amor. Mutuo. Fue incesante sentirlo tan expuesto ante ella, más que otras veces. Y eso era a causa de que en ese momento, ambos estaban descargando cada uno de sus más profundos sentimientos en el otro. Estaban compartiendo, mejor dicho renovando la sinceridad de sus corazones.
Arqueó su espalda cuando los dedos de él la invadieron. Pudo sentir el fuego intensificarse en cada espacio de su cuerpo. Esa quemazón deliciosa le estaba derritiendo las entrañas de manera significativa, extraordinaria.
Cuando él comenzó el bombeo en su interior, el ardor se incrementó de tal manera que vagó por los distintos niveles de consciencia. Cada arremetida con sus dígitos le estaba disolviendo cada una de sus células, provocándole una reacción en cadena que sólo traía consigo quejidos de placer.
Acarició los cabellos del Nara, y profundizó más la ardua lucha entre sus lenguas.
Acalló cada gemido en su boca, junto con cada chispa de lascivia. Su circulación aumentó, el ritmo fue cada vez más abismante y descontrolado. La frecuencia de su corazón no cesaba, sino que aumentaba cada vez más. Estaba perdiéndose en él.
Los dedos del Nara, se adentraron más en su centro, cada vez arremetiéndose más rápidos, a medida que su dedo pulgar dibujaba círculos con la presión precisa sobre su botón de carne sensible.
Cada movimiento, cada contacto la estaba volviendo loca. El roce, las caricias, los besos, todo en conjunto, la estaban desquiciando como nunca antes.
-Shika… - se quejó en su boca cuando se comenzó a propagar una ola de calor dominante desde su interior hacia sus poros, lentamente, pulverizándole la razón. -¡Oh, Kami!
Al sentir aquel sensual quejido en boca, su cuerpo se incendió más de lo que estaba, y si es que eso era posible. Continuó presionando su punto débil, cada vez moviéndolo más rápido. Además, prosiguió pujando sus dedos bañados en néctar, acrecentando los espasmos de ella.
Pudo sentir el golpeteo del corazón de Ino queriendo arrancarse de su pecho, estaba desesperada, al igual que él. Pues su membrecía palpitaba fulminantemente por querer introducirse en ella, por querer saciar no sólo el apetito carnal provocado por la lujuria, sino que también sellar el pasado que una vez se encargó de hacerlo sufrir.
Sintió los tiritones en contra de su cuerpo, cada vez más seguidos. Ella apretó más los muslos en sus caderas, aferrando firmemente sus piernas en él, en cada convulsión sin consentimiento. En un patrón repetitivo, avivado y salvaje.
El éxtasis en su sangre, lo estaba cegando de a poco. Cada vez que sentía los estremecimientos en su contra, ampliaba el deseo de manera impresionante. Tanto, que ya no era capaz de controlar sus actos.
¡Kami! Ino lo desquiciaba, ella era la única capaz de incitar ese efecto en él. La única, la dueña de cada parte de su cuerpo, de su alma, de su corazón. La responsable de su vida, porque por ella vivía. Su razón, su lógica, su aire, su abrigo, su luz, su todo.
Era su soplo de vida, su salvación. Por ella no se marchitaba, no se alejaba.
-¡Ahh! – gritó Ino en sus labios, separándose sólo un poco de ellos. Rozándolos con agonía insoportable. –Te amo, Shika… - ella abrió sus ojos.
Sonrió con ternura, y navegó por sus ojos azules hipnotizantes, a medida que seguía bombeando imparable la cavidad de ella. Antes de propiciarle el clímax a la rubia, retiró sus dedos para dar paso a su erección.
Era indescriptible la sensación de unirse con ella, sentirle en él, y él dentro de ella, era sorprendente. Poco a poco se introdujo, reteniéndose de enloquecer y embestirla de inmediato. Quería primero fusionarse de corazón. Luego de carne.
Sus zafiros habían recobrado aquella estela de luz incandescente, que sólo aparecía cuando lo miraba a él. Estaba ahí ahora, de regreso. Para él.
Se quedó paralizado unos momentos, observándola con detenimiento. Pronto, miró su rostro adornado de pequeñas gotitas de sudor, mezcladas con el vapor de las aguas en dónde ambos estaban sumergidos, luego miró su nariz, sus labios, sus mejillas ruborizadas. Oh, sí. Definitivamente Ino era la mujer más hermosa que existía, al menos para él. Preciosa.
-Te amo – besó sus labios, y una vez con acceso a su boca, disfrutó de la ojiazul completamente.
En ese momento, comenzó a moverse lentamente en ella.
Ino mordió la lengua de Shikamaru, logrando que él dejara escapar un suspiro ronco. Sonrió.
Inició un balanceo de caderas, para sentirlo más dentro de ella. ¡Kami! Era exquisito el sentir, ese ardor desesperante que suscitaba cosquilleos en su interior.
Sintió las manos de él, agarrar con fuerza sus caderas, para sincronizar cada una de las arremetidas. La empujó con ímpetu, introduciéndose hondamente en su núcleo.
-Mierda… - lo abrazó, y buscó refugio para sus gemidos en el cuello de él.
La embistió más rápido, con más intensidad, logrando inundar su cuerpo en una quemazón dolorosamente satisfactoria, que la transportaba a más allá de la realidad.
Si creyó que ya no podía sentir más placer, estaba equivocada, pues él en ese momento, pellizcó uno de sus pezones, aumentando más la lascivia en su sistema. Y como si eso fuera poco, dejó aquellas caricias de lado, para descender lentamente por su vientre, y acabar en su punto nervioso.
Sintió el dedo medio de él friccionándose con desespero en aquella zona, incrementando a cada segundo aquella sensación que le carcomía el alma.
Sincronizó las embestidas, con los movimientos en su botón de carne, logrando exasperar lo que creía quedaba de raciocinio. Acompañó con sus caderas las arremetidas, con frenesí excedido. Demandando en cada profundización la necesidad invariante que acababa con su cordura.
Su mente se quedó en blanco, y sólo era capaz de sentir el hormigueo incansable del éxtasis en su piel. En su interior, atormentando cada sistema de su cuerpo.
Sus músculos comenzaron a contraerse instintivamente, pues ni siquiera eran voluntarios. Actuaban en respuesta a cada arremetida, a cada reacción que el ardor delicioso le provocaba.
Lo sintió más dentro de ella, como nunca antes, por lo que, apremió varios gritos en su cuello, y mordió su labio inferior.
Estaba como en el paraíso, completamente abstraída de todo lo terrenal. Sólo los revoloteos en su vientre eran lo que le aseguraban que estaba ahí con vida. Porque Kami sabía, que tanto placer sólo era alcanzado en otro plano. Jamás imaginó sentir algo así, de esa magnitud.
-S-Shika… - sintió sus células temblar, cada vez con más auge. Aquello influenciado a través de las arremetidas, que eran a cada instante más rápidas, potentes, salvajes, y profundas.
-Ino – Shikamaru intensificó cada movimiento, concentrándose sólo en embestirla. Dejó de palpar aquella zona sensible de la rubia, y posó ambas manos sobre las caderas de ella, para proporcionar más aumento con el vaivén de Ino.
Sentía cada vez más sus músculos retraerse, dejándolo sin ya casi fuerzas. Mas ya faltaba poco, era capaz de percibir la llegada del clímax. Estaba próximo, pues cada vez más su piel se erizaba de manera exagerada.
Escuchó varios gritos con su nombre, ahogados en su propio cuello por parte de la ojiazul. Aquello lo impulsó a recaudar energías, y a prolongar el orgasmo que se acumulaba en lujuria por su sangre. Esperando ser liberado.
Apretó con fuerza las caderas de Ino, y continuó su balanceo.
Pronto, sintió la ola de placer avecinarse sigilosa por sus venas. Recorriendo su cuerpo con frenesí. Como sabía que ya quedaba poco, aumentó los movimientos, haciéndolos más duros, más imperantes y dominativos.
Fue testigo exclusivo, y partícipe de las convulsiones del cuerpo de Ino, vibrando a la par del suyo. Junto con el golpe de ambos corazones taquicárdicos.
-¡SHIKA! – gritó Ino. Y seguido, suspiró él. La embistió una última vez, y sintió la despolarización de cada célula, de cada tejido implorar compasión. Su cuerpo se erizó por completo por la reacción en cadena, provocando la propagación adyacente de su piel, que recorrió consigo el camino de sus nervios, estremeciéndolo plenamente.
La culminación, brotó a mil por hora. En efecto, culminó con el derretimiento de sus poros, que pronto comenzaron a sufrir los vestigios de la repolarización de su cuerpo, dejándolo en un estado de obnubilación pacífica.
Ino sufrió los mismos efectos, magníficos y maravillosos, que impregnaron su interior en miel.
Sentía sus muslos débiles, y temblorosos, por lo que no desligó sus piernas de las caderas de él. Se quedó ahí, fusionada con Shikamaru. Bañándose de amor, porque eso era lo que culminaron, amor. Acompañado de deseo mutuo.
Con su corazón latiendo feroz, y haciendo eco en sus oídos, sintió su alma llorando de felicidad neta. De alegría única.
Aún con la respiración entrecortada, retiró su rostro de aquella acogida que tenía entre el cuello y hombro de él. Se incorporó lentamente, y fijó sus ojos en él, que buscaban su mirada.
Fue en ese preciso momento, en que notó que estaba llorando. Él estaba llorando.
-¿Te hice daño? – le preguntó el moreno. No supo por qué, pero inmediatamente él acarició su rostro, y removió algo de sus mejillas. Ahí se dio cuenta de que ella también lloraba.
Ni siquiera lo había notado. De hecho no fue consciente de que lo estaba haciendo.
-No… - susurró haciendo lo mismo que él. Llevó ambas manos al rostro del Nara, y secó con sus pulgares las finas y tibias lágrimas que descendían por los ojos caobas de él.
Aquello, sus lágrimas, se debía a la entrega. La entrega mutua de amor, tan cálida y hermosa, que marcaba un nuevo comienzo. Una nueva oportunidad de seguir juntos, pese a los obstáculos dolorosos que tuvieron que enfrentar. Una muestra de lo que sentían, una nueva vida. Sin mentiras, sin daños. Sólo con amor por dar, con cariño, con confianza, y sobretodo respeto.
-Te amo… - esbozaron una sonrisa al escuchar la confesión al unísono.
Apoyaron sus frentes, y juntaron la punta de la nariz. Sonrieron, enamorados. Porque lo estaban, desde siempre.
Ambos sabían que eran el uno para el otro. Siempre había sido así. La coincidencia de nacer uno después de otro, porque debían, y estaban ligados a estar juntos. Sus cuerpos, encajando perfectamente uno al lado del otro. Como unos rompecabezas, unidos. Eran el complemento del otro, un corazón único. Era su destino, permanecer como uno solo.
-Gracias Shika. – Él sonrió, y junto sus labios con ella.
-Te amo, problemática. – Fue el turno de Ino de sonreír genuinamente.
Todo lo pasado, se fue al olvido.
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TO BE CONTINUED...
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¡Hola! ¿Cómo están? Bueno, yo les debo una tremenda disculpa. Debí actualizar el viernes, mas esta página no me dejó hacerlo. Cada vez que quería subir la historia, me salía error, lo intenté muchas veces, el viernes y sábado, y no pude hacerlo. Lo siento, de verdad T-T
Muchas gracias a todos los que han dejado un comentario, y también a aquellos que han leído mi fic... Me hacen realmente feliz. Especialmente a:
tsuki-lilium19, anni fer, akane0arwen5, Eiko Hiwatari, pilar, gabriela sinsaya, mitsuki (vi el error, apenas tenga tiempo lo modificaré, muchas gracias)
Les confiezo que mi musa está en huelga... No sé que le pasa, es por eso que quedé estancada en los drabbles. No obstante, es sólo en los drabbles, porque tengo el cuerpo de 3 fics (2 Shika/Ino - 1 Neji/Ino/Shika), que espero pronto comenzar a escribir.
Bueno, no los aburro más. Cuídense mucho y besos.
PD: Comentarios, amenazas de muerte, tomatazos y demás, ya saben como hacerlo. ¡Adiós!
