Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

N/A: Siento el retraso… T-T

Advertencias: Ninguna.

-Bla bla – Diálogo.

-Bla bla – Pensamientos.

Disfruten la lectura…


~oO:: Nada Quedará ::Oo~

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La Verdad (Capítulo XIII)

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Él le sonrió mansamente una vez que llegaron a la entrada del departamento del moreno.

Shikamaru, le había pedido que volviera con ella. Que iniciaran todo nuevamente y que fuera cuanto antes. Porque, lo único que quería era estar con su problemática.

Y bueno, Ino al escuchar sus palabras tan sinceras aceptó. Por lo que nuevamente convivirían, juntos.

Era más de media noche y hace no más de unos minutos habían llegado a la aldea, luego de aquella misión que había resultado un éxito, y de paso una oportunidad de reconciliación y eliminación de errores pasados. Por tanto, alojaría con él. Como debía ser. La convivencia, el retorno, comenzaba desde ya.

-Pasa – le dijo él, haciéndose a un lado para que ingresara. Asintió en silencio, y así lo hizo.

Una vez ambos dentro, se dirigieron a la habitación en dónde pasarían la noche. Él la tomó de la mano durante el recorrido, hasta que llegaron a sus aposentos.

Shikamaru dejo su bolso en el piso de la habitación y lo mismo hizo ella. Permanecieron en silencio unos minutos.

Ino, principalmente observando la habitación en donde tantos momentos gratos compartió junto a él. Y Shikamaru, haciendo exactamente lo mismo.

Indudablemente, aquel lugar sin la presencia de la rubia, era un vacío tremendo. Sólo soledad absoluta.

-Es bueno estar aquí… - él la miró de soslayo y asintió con una gentil sonrisa.

-Tienes razón. – Iba a decir algo más, pero se vio interrumpida por los labios del Nara sobre los suyos.

No le negó el gesto, por ende, correspondió aumentando la intensidad. Había algo en él que no podía dejar de lado. Era un magnetismo especial que le nublaba la razón, era hermoso, porque de alguna manera la hacía sentirse única.

Él le tironeó el labio inferior suavemente, provocando que jadeara pesado en su boca. Fue en ese momento en que la aferró a su cuerpo y la llevo directo a la cama.

Se perdió en caricias, besos, roces, gemidos y gritos que replicó durante toda la noche.


~oOo~

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Con pesadez abrió sus ojos. Pese a haber dormido de maravillas, sentía su cuerpo cansadísimo. ¿Y cómo, no? Si con la agitada noche que había tenido, no era para menos.

Se giró para encontrar al moreno, mas él no estaba del otro lado de la cama.

Frunció sus labios y se incorporó, sentándose con cuidado en la cama.

¡Cielos!, sus piernas sí que dolían.

Suspiró y desvió su mirada a la puerta de la habitación, cuando escuchó a alguien ingresar. Sonrió al verlo entrar con su típica expresión de aburrimiento que le encantaba.

-¿Cómo estás, problemática? – amplió más su sonrisa, porque Kami sabe que si estaba bien, independiente de los dolores en sus extremidades. Se sentía como nunca antes.

-Bien – él se acercó a ella y se sentó a su lado, justo en el borde la cama.

-¿Seguro? – le preguntó acariciando su mejilla.

-Sí ¿Y tú?

-Muy bien – en ese instante, él depositó un tierno beso en sus labios. –Iré a dejar el informe de la misión. – Le informó susurrando en su boca.

-¿Quieres que te acompañe? – Shikamaru le dio otro beso más.

-No, necesitas descansar – le dijo besándole ahora, la mejilla. –No estoy muy seguro de que puedas caminar.

Su rostro se sonrojó en extremo. Era cierto, ella misma dudaba si es que podía realizar algún tipo de actividad, entre ellas caminar.

Sus piernas estaban débiles, y como una gelatina. Lo que confirmaban con claridad que no podía ni siquiera hacer eso, al menos no en ese momento. Quizá con un buen desayuno, pudiese recuperar las energías perdidas por tal ejercicio practicado durante la noche.

-Tienes razón.

-No demoraré mucho.

-¿Quieres que te espere para el desayuno? – él asintió en silencio acariciándole la punta de su nariz, con la propia de él.

-Está bien, problemática – rió por aquel calificativo que proveniente de él le parecía adorable.

-Te amo, Shikamaru.

-Yo también.

Si había algo que le encantaba, eso era escuchar directamente de él, a través de aquella voz ronca y varonil, sentimientos honestos y fidedignos. Y esas palabras solo recalcaban lo mucho que ella también lo amaba, sentirlo mutuo era lo mejor.

Sin más, él besó su frente, luego su mejilla, después sus labios. Y nuevamente su frente antes de levantarse e ir donde la Hokage que posiblemente ya debería estarse preguntado por qué diablos nadie llegaba con noticias acerca de la misión.

-Nos vemos, Ino – le dijo antes de desaparecer por la puerta.

-¡Cuídate, Shika!


~oOo~

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La verdad era que él también estaba agotado. Quizás no como Ino, pero agotado de todas formas. Después de todo, él seguía siendo era un perezoso y flojo innato. Era su esencia.

Caminó apesumbrado bajo el fuerte sol mañanero que en contacto con su piel morena, provocó que unas pequeñas gotitas de sudor descendieran desde sus sienes, hasta su mentón.

La removió con su mano, y apuró el paso. Así como iba, terminaría hecho un hombre asado.

No demoró mucho en llegar a la torre Hokage. Conociendo bien el lugar de antemano, se dirigió rápidamente hacia la oficina de la quinta para la entrega del informe. Saludó de vez en cuando a uno que otro shinobi que pasaron por su lado, con un simple "Hn".

Muy comunicativo…

Cuando estuvo frente a la puerta de Tsunade, decidió golpear, pero antes de hacerlo, se percató de que la puerta estaba ligeramente abierta. Y por las voces que escuchó provenientes de aquel lugar, no le quedó de otra más que esperar.

Iba a voltearse para poder ir a apoyar su espalda cerca del marco de una ventana de esos amplios pasillos, pero cuando escuchó el nombre de Ino desistió de esa idea.

Él, nunca fue un hombre curioso. De hecho siempre le daba igual todo, bueno casi todo, sin embargo todo lo que estaba relacionado con su rubia problemática le causaba cierto interés. Obviamente porque se preocupaba y quería saber qué pasaba con ella, en absolutamente todo.

Así que, con la curiosidad golpeando su pecho, acercó su oído hacia el pequeño espacio que dejaba oír la conversación que se mantenía ahí adentro.

Pudo identificar las voces perfectamente, una sin duda era de la Hokage, mientras que la otra voz femenina pertenecía a la médico de cabello rosa.

Se concentró lo más posible para no ser visto, ni ser descubierto por ellas, por lo que inhibió su chakra. Después de todo, lo último que quería era ser capturado por la rubia voluptuosa y la pelirrosada que acabarían con él. Oh, sí, las mujeres enojadas pueden ser extremadamente peligrosas.

Nuevamente escuchó el nombre de Ino, no obstante el nombre que oyó a continuación lo dejó helado. Sin duda, había tratado por todos los medios posibles borrar de su mente el nombre de ese idiota, mas no había dado resultado. Había creído que lo había logrado con éxito, pero en ese momento se dio cuenta de que no era así.

¡Kami! Cómo odiaba a ese idiota.

Prestó más atención, pues si bien la pelirrosa había nombrado a ellos dos, se debía a que algo sabía, o al menos de algo relacionado entre ellos. Cualquiera de las dos.

Pronto, su corazón comenzó a bombear con mucha fuerza, de un momento a otro mientras oía las palabras de Sakura.

Su respiración se volvió más espesa y fue consciente de que en ese mismo instante, el recorrido de su circulación, iba cargado de gotas de ira que pasaban irregular por sus venas.

Apretó sus puños con fuerza y se volteó rápidamente para enfrentar la verdad. Lo que quiso pasar por inadvertido, mas al descubrir lo que realmente había pasado, lo obligaron a ir aclarar las cosas con ese idiota.

Sí, él iba a pagar todo lo que hizo y le importaba un reverendo lo que pasara con él. Se encargaría de hacerlo sufrir… y de matarlo, porque en ese momento el objetivo palpitante en su cordura era esa palabra. Liquidarlo, sin importarle las consecuencias.

-Te mataré… - murmuró apretando sus dientes con fuerza y caminando con una determinación jamás vista en alguien como él.


~oOo~

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Minutos antes…

-Eso de acuerdo a lo que Ino me dijo. El éxtasis fue obtenido de ese lugar y por él.

-Está bien, lo entiendo. Pero necesito pruebas, y pruebas tangibles Sakura. No puedo condenarlo sin tener absolutamente nada que lo acuse. Nada asegura que haya utilizado esa droga para otra cosa.

-¿Y para qué más lo iba a usar? Además está prohibido el portar ese tipo de sustancias. – Espero alguna respuesta de la voluptuosa, mas ninguna llegó. Por tanto, continuó. -Haré que él confiese.

-¿Y cómo? ¿Lo obligarás a que te diga que él efectivamente drogó a Ino para tener sexo con ella? – le preguntó arqueando una ceja.

Sin duda, necesitaba pruebas físicas, y necesarias para poder hacer algo al respecto. No vacilaba acerca de lo que decía Sakura, sabía que era cierto, porque en más de una ocasión había oído a un par de chicas de la aldea que habían pasado la noche con algunos shinobi sin ser conscientes de hacerlo. Sabía acerca de eso, pero no le había sucedido a una kunoichi y eso desde cierta perspectiva era más grave, porque significaba que estaban traicionando a sus propios compañeros. No era que perjudicar a las aldeanas no fuera importante también, sino que ellas nunca hicieron algo más, jamás recibió una queja directamente.

No obstante, en esta ocasión, estaba recibiendo una queja de directa fuente. Con investigaciones de por medio, realizadas por la médico de cabello rosa. Pero aún así, no podía inculpar a Aoba así como así. No era justo. Tenía que darle el beneficio de la duda antes de actuar.

Sakura suspiró y asintió. ¡Kami! Todo había resultado más difícil de lo que había creído en un principio y ahora todo se estaba complicando. Sí, necesitabas más pruebas.

-¿Qué puedo hacer? – Miró directamente a la quinta - ¿Hablo con Ino?

-Puedes hacerlo, pero no quiero que actúen sin mi consentimiento o que apresuren las cosas.

Sí, Tsunade tenía razón.

-Está bien… ¿Y qué pasará con Yamashiro?

-Lo estaré observando.

-Pero eso no es suficiente – bufó ya harta de la situación.

-No puedo hacer nada. Lo siento.

-¿Se podría utilizar ese jutsu de los Anbu (1) o el jutsu de Ino?

-Sakura, no puedo invadir la mente de él a través de un jutsu sin su aprobación. ¿Qué pasaría si él no está mintiendo?

-Lo está. Estoy segura… ¡Se trata de Ino!

La Hokage suspiró y apoyó ambos codos sobre su escritorio amontonado de papeles.

-¡Y también de uno de mis jounin!

-¡Pero hay que hacer algo! – Sí, estaba exasperada. Porque ella también era mujer, y estimarse en la situación que vivió su amiga rubia, le provocaba que su sangre hirviera.

-¡Lo sé! ¡Pero no puedo acusarlo de abuso si no tengo pruebas! ¿Quieres que vaya dónde Aoba y le diga "¿Abusaste de Ino con éxtasis, no es así?"? ¡No! No puedo hacerlo.

-¡Maldita sea! – bufó golpeando el piso con su pie fuertemente, pero no provocando ningún daño, menos mal. -¡Haz algo!

-¡Mierda, Sakura! – en ese momento, oyeron una ligera brisa que golpeó la puerta que estaba semi abierta. - ¿La dejaste abierta…?

-Sí… - tragó duro. -¿Crees que alguien haya escuchado?

-Si fue alguien ya sabremos.

-Espero que no haya sido Shikamaru… - susurró.

-Espera… ¿Shikamaru? – la pelirrosa asintió. -¡Oh, mierda! Él vendría ésta mañana a dejar el informe.

Apenas terminó de decir esas palabras. Se levantó de su silla y se asomó por el gran ventanal a su espalda, aquello no fue suficiente por lo que salió.

-¡Demonios!

Sakura hizo lo mismo que ella, y ahí abajo vio saliendo velozmente y con un aura asesino al Nara.

Había metido la pata.

-Él irá… - no pudo continuar.

-Sí. – Tsunade confirmó sus palabras, Shikamaru claramente iba a matar con sus propias manos a Aoba. Porque cualquiera de las partes que haya escuchado, eran suficientes como para creerlas en serio. -¡SHIZUNE! – gritó con toda la capacidad residual que quedaron en sus pulmones.

Sakura tapó sus oídos con ambas manos. Esa mujer sí que sabía gritar, y más que ella.

En ese momento apareció la morena, algo agitada por aquel brutal llamado.

-¿Hokage-sama?

-Llama inmediatamente a una unidad Anbu. Que sigan a Shikamaru. ¡Rápido!

-Hai.

-Y tú Sakura, ve a vigilar también. ¡AHORA!


~oOo~

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Lo iba a matar, y nadie iba a hacer nada para impedirlo, mejor dicho él no iba a dejar que nadie interfiriera. Ese imbécil merecía morir por provocar tal daño.

¿Cómo fue posible? ¿Cómo es que alguien es capaz de cometer tal bajeza? ¡Maldición!

Y lo que era peor de todo, era que Ino posiblemente no sabía nada al respecto. Ella fue abusada, prácticamente obligada a hacer tal locura. ¿Cómo pudo pensar alguna vez que ella lo hizo a propósito? Kami… Dudó de ella, y eso no podía tolerarlo, pues se supone que él confiaba en Ino, pero no. Tenía que culparla de absolutamente todo. Ella fue una victima… ¿Cómo no pudo verlo?

Se culpaba a si mismo por su idiotez. Él debió confiar ciegamente en la rubia, desde un principio, sin embargo no lo hizo.

¡Mierda! Se suponía que él cuidaría de ella, la protegería de que nada ni nadie le hiciera daño, mas no fue así. Lo peor de todo, es que no le creyó palabra alguna.

Era inconcebible su estupidez… y se arrepentía de no haber sido un apoyo para ella. ¿Por qué no vio la posibilidad de que Yamashiro haya sido el exclusivo culpable de todo? ¿Por qué no lo hizo?

Se arrepentía y mucho. Y es por eso, que para de alguna manera pudiera compensar su error, cobraría o mejor dicho encararía al culpable. Al idiota que premeditó todo, lo cuál era aún peor.

¿Cómo podían existir hombres con tal calibre de valores? ¿Dónde estaba el respeto? ¿Dónde…?

Apretó con fuerza sus puños, para tratar de calmar la ira que recorría con furor por todo su cuerpo. Sabía que el coraje no cesaría hasta que hiciera pagar al idiota por lo que había hecho. Y no le importaba, le daba igual las repercusiones que ello conllevara. No podía seguir permitiendo que Aoba se saliera con la suya, no… No señor.

Rápidamente, llegó a la academia ninja. Sabía que él estaría ahí y si no estaba en ese lugar, lo iría a buscar aunque fuera al fin del mundo.

Pasó a llevar a varias personas mientras caminaba velozmente por los pasillos de aquel lugar, fue en ese momento, en que vio a Raido.

No supo por qué, pero apenas vio a ese sujeto, lo tomó de la solapa de la chaqueta y lo empujó en contra de una pared.

-¿Dónde está Yamashiro? – su tono de voz fue tan imperante, que el jounin se sorprendió más por eso, que por como lo tenía. -¿Dónde diablos está?

Aquel sujeto respiró con dificultad antes de contestarle. Observó su expresión, y escuchó atento cada palabra que le dijo.

Lo soltó con cierta brusquedad, y se retiró de ahí. Al menos ya sabía el paradero del imbécil.

-Maldito desgraciado…


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TO BE CONTINUED…

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¡Hola! Sí, les debo una disculpa, mas mi tiempo ha estado muy escaso últimamente, sobretodo para escribir. Así que he podido avanzar súper poco. Tengo 2 capítulos más listos, aún estoy lidiando con el chap final. Mi musa realmente está en huelga... T-T No sé qué hacer...

Les pido paciencia, por favor. De igual forma actualizaré todas las semanas, de eso no hay duda. Pues aún tengo algunos capítulos. Y espero poder pronto recuperar mi inspiración.

(1): Me refiero a ese jutsu que usan los Anbu para robar información, creo que se llama shinto me no jutsu, o algo así xD.

El próximo capítulo es el enfrentamiento entre Shikamaru y Aoba, lo tengo listo, pero aún no me convence. Yo no soy muy buena escribiendo escenas de acción, soy realmente torpe al respecto... Lo siento.

Bueno, gracias a todos los que pasaron por aquí. Se los agradezco mucho, de verdad. Me dan mucho ánimo.

Nara_Seba, anni fer, Ilusion-chan, tsuki-lilium19, pilar, RoLl. ¡Gracias, muchas gracias!

Nos vemos pronto. Cuídense mucho.

PD: Respecto a cuánto le queda al fic... son cerca de 4 capítulos más, 5 máximo. ¡Besitos!