N/A. Esta viñeta la hice para un amigo invisible que organizó Adhara Phoenix en su LJ. Poníamos unos retos que nos gustaría recibir como regalitos, y, a cambio, nosotros deberíamos contestar de forma anónima los regalitos que los demás pidiesen x) Este lo pidió Emeraldchan, algo sobre los merodeadores, y se me ocurrió esto. A ver si gusta jeje.
Joanne
ENTINTADO
XII. DIANA
-¡Ya está! –exclama James, subiéndose las gafas, que se le han resbalado hasta la punta de la nariz-. ¿Qué opinais?
-Que tus dotes de pintor dejan que desear, pero que servirá –responde Sirius con una sonrisa maliciosa-. Venga, cuélgalo.
Potter se levanta y rebusca entre las plumas desparramadas sobre la mesa. Coge triunfante una chincheta de color rosa que siempre ha evitado usar para colgar sus posters de Quidditch y clava la caricatura de Severus Snape sobre una diana que Lupin les regaló la Navidad pasada. Para que afinasen su puntería con algo que no fueran Slytherins dijo cuando abrieron el paquete.
-Premio si le aciertas en la nariz –dice James con picardía.
Sirius suelta una carcajada, coge uno de los dardos que tiene sobre la cama y afina la puntería. Saca la lengua, mordiéndosela un poco, y cierra un ojo –el derecho, nunca ha aprendido a guiñar el izquierdo-. Lanza y acierta.
-¡Sí! –grita, levantando el puño-. Ahora tiene tres enormes agujeros, y… oh.
James se echa a reír, y Black no tarda en hacerle coro. Algo redondo dibujado en el retrato encima de la cabeza de Snape, algo que Sirius había supuesto que era un adorno indefinido del de gafas o una mancha, explota gracias a la magia, llenando todo el pelo de Snivellus de grasa.
-Esto de caricatura no tiene nada –afirma categóricamente Sirius-. Es el vivo retrato de Snape. Ahora sí.
-El próximo día probamos con el de verdad –ríe James, dejándose caer de espaldas sobre su cama, sin fuerzas-. Siempre metiendo su gigantesca nariz en nuestros asuntos. A ver si con un dardo en ella se cansa y se esconde una temporada.
-Hoy ha vuelto a joderme el día preguntándome sobre Remus –suspira Sirius, clavando sus ojos grises en el techo de la litera.
-Si lo viera se le quitarían las ganas de seguir preguntando, eso seguro –masculla James-. Se acojonaría.
-Ya.
Sirius empieza a tamborilear los dedos sobre su vientre, y respira hondo.
