N/A. Pscheeeee xD vuelvo con los drabbles en 30 minutos, y con uno que especialmente no me convence demasiado. Personajes raros, que tuve que inventarme sobre la marcha. Y qué coño, no me acostumbro a ver a un Lestrange enamorado XD Eso sí, Riddle ÑACAÑACA.

Reto: En la época de Tom Riddle¿Slughorn haría también esas fiestas¿Quién iba? Escoged a un personaje, el que queráis, acorde a la época, y meterle con alguna razón en alguna.

ENTINTADO

XIII. FAVOR POR LEALTAD

Se paseó entre las mesas. Cogió un canapé y se lo llevó a la boca, pero apenas pudo tragarlo. Miraba a su alrededor, observando con cautela a todo el mundo. Se reían y conversaban, divirtiéndose. Pudo ver a Tom al fondo de la sala, y en cuanto posó sus ojos sobre él, el joven mago se giró y le saludó. Lestrange respondió con un movimiento de cabeza, incapaz de dar ninguna muestra más de reconocimiento. Un escalofrío le recorrió, sintiéndose, a pesar de no haber hecho nada, como si hubiera estado espiando a Riddle y él lo hubiera descubierto.

No había sido demasiado difícil entrar en el Club Slug. Había entregado el último trabajo que Slughorn le pidió, y los siguientes los había hecho bien y a tiempo. Eso, unido a su buena familia y la posición de su padre en el Ministerio, le había servido para ser admitido en esas fiestas.

Y obviamente tenía sus razones.

Ella estaba allí. Alanna Rosier. Fingiendo escuchar a una amiga. Movía levemente ese cuello pálido (que le hubiera gustado morder) asintiendo, mientras sus ojos vagaban por la multitud. Se fijaron en Riddle un segundo, y Tom se volvió. Con esa seguridad que le caracterizaba, se acerco hacia ella.

Lestrange no podía moverse. Alanna parecía completamente seducida por el aura que desprendía el heredero de Slytherin, y, mientras, sus entrañas parecían consumirse por los celos. Podía ver como los labios de Tom rozaban su pelo rubio y rizado, ese en el que le hubiera gustado hundir sus manos para perderse en él.

Dio un paso adelante, incapaz de quedarse más tiempo quieto. Diría algo a Riddle, le diría algo a ella. No sabía qué, pero no podía permitir... Era suya. Tenía que serlo.

Las mejillas de Alanna se tiñeron de rubor entonces, y se rió con suavidad, esbozando una leve sonrisa. Tom le había dicho algo, y Lestrange necesitaba saber el qué. Pero sus piernas se detuvieron cuando de pronto ambos lo miraron -a él, seguro, no había nadie más en esa esquina-. No sabía qué mirada le paralizaba más, si la de ella o la de él. De nuevo se sintió como si le hubiera estado espiando, y temió irracionalmente un castigo que sabía que no vendría.

Tom se alejó después de dirigirle una sonrisa confiada, que Lestrange sabía perfectamente qué significaba. Sabía lo que él esperaba después de ese favor.

Volvió a fijarse en Alanna. Seguía allí, quieta y ruborizada, como esperando a que él fuese a buscarla.