Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

-Bla bla – Diálogo.

-Bla bla – Pensamientos.

Disfruten la lectura…


~oO:: Nada Quedará ::Oo~

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Culpabilidad (Capítulo XIV)

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Apenas lo tuvo frente a él, le dio un certero golpe en el estómago. Fue tan rápido su actuar, que ni siquiera le dio la posibilidad al idiota para que reaccionara y lograra defenderse, de hecho, ese mal nacido ni siquiera lo había visto venir, fue cosa de segundos.

La verdad era que ya no podía seguir reteniéndose más.

-¡Abusaste de ella! ¡Maldito desgraciado! – le gritó ávidamente. Lo golpeó una vez más en el estómago, dejándolo sin respiración.

Pero al parecer eso no fue suficiente para el idiota, que sonriendo con sarcasmo, logró estabilizarse y darle una patada en su muslo derecho, que si no hubiese sido por un ágil movimiento, hubiera tenido repercusiones peores.

Se hizo a un lado, para evitar más golpes y poder defenderse, - al parecer ese tipo no se dejaría derrotar tan fácilmente - sin embargo eran tan veloces los movimientos de Yamashiro, que casi ya no podía protegerse del taijutsu que utilizaba el jounin en contra de él.

Sintió un golpe entre sus costillas, provocando que restos de sangre salieran despedidos por su boca, dejándole un sabor metálico en las papilas. Se alejó de él, saltando hacia atrás, manteniendo postura de defensa en caso de un nuevo ataque.

Lo miró directamente a los ojos, desafiándolo sin pudor. –Pagarás por todo – lo amenazó.

Escupió sangre acumulada de su boca, y hábilmente corrió para golpearlo. Posiblemente haciendo uso de sus jutsus sería una manera más fácil de deshacerse de él, mas quería y necesitaba hacerlo con sus propias manos, sentir que se lastimaba para que de alguna manera la agonía que estaba atrapada en su pecho se desvaneciera.

Le golpeó el mentón, haciéndolo retroceder y tambalear por unos instantes, no dejó que se recuperara, por lo que le propició otro golpe más. Puñetazos y más puñetazos.

Pronto, y sin saber cómo, un golpe en su rostro casi lo hizo desorientarse, pero no se dejó vencer. Recobrándose enseguida – con fuerzas de quizás donde - volvió a atacar al idiota, esta vez le dio un puñetazo en el mismo lugar en dónde hace pocos segundos había recibido él un golpe, no obstante el azabache quedó tumbado en el suelo.

Antes de que se pudiera incorporar Aoba, le propició una patada en sus costillas, con tal fuerza que fue capaz de sentir que su pie lastimó o mejor dicho fracturó algunos huesos costales. El sonido llegó a sus oídos, acompañado de un quejido.

-¡Ahh! – gritó el idiota de dolor, tendido en el suelo, mas no le importó, por lo que continuó golpeándolo, alternando de vez en cuando puñetazos y patadas. En ningún momento dejó que él se defendiera, por tanto a cada segundo provocaba más daño, y lo seguiría haciendo.

Cada golpe, cada patada que daba lo hacían de alguna manera liberar todo el enfurecimiento que sentía, se iba evaporando de a poco, no obstante, no por eso iba a dejar de golpearlo.

Fue un momento en que bajó la guardia, o quizás estaba tan sumido en sus pensamientos, que no fue consciente cuando una gran cantidad de cuervos comenzaron a rodearlo y a picotearlo por todo el cuerpo.

Sí, Yamashiro había utilizado su jutsu en él. ¡Mierda! Estaba tan caliente respecto a la lucha, que nunca pensó en alguna estrategia o algo. Y en ese momento poco tenía que pensar, pues cada picotón que recibía de aquellas aves aumentaban más su ira, bloqueándole el raciocinio, no dejándole chances a su mente para crear algún método de evasión.

Trató de quitarse aquellos cuervos, pero fue casi imposible. ¡Maldita sea! Si no hacía algo al respecto en ese momento, sería él el liquidado. Y él idiota se saldría con la suya…

No, no podía permitir eso.

En ese instante de desesperación, sintió que todas las aves dejaban su cuerpo. No supo que sucedió, hasta que alzó la mirada y observó que Aoba estaba siendo inmovilizado por la sombra de su padre. ¿Qué hacía él ahí?

Antes de procesar toda la información, volvió a atacar al idiota. Aprovecharía la situación, si su padre lo tenía inmovilizado, podría fácilmente acabar con él. Mas todo se vio interrumpido, cuando una gran mano lo rodeó por la cintura, impidiéndole avanzar.

Giró a su cabeza a la derecha y vio a Chouza junto con Inochi. ¿Qué mierda hacían todos ahí?

-¡Cálmate Shikamaru! – escuchó a su padre decir en tono pasivo, pero lo suficientemente dominante como para ser consciente de que le hablaba en serio, era casi una advertencia.

Desvió su mirada a su progenitor, claramente irritado.

-¿Qué me calme? – gritó tratando inútilmente de librarse del agarre del Akimichi. -¿Cómo mierda lo voy a hacer si este imbécil es el culpable de todo?

Pocos sabían a que se refería él con sus palabras. Sólo el trío original Ino-Shika-Cho. Los demás, quizá sospecharían algo.

Aunque sus padres no debían saber absolutamente nada acerca de lo que había hecho Yamashiro. No tenían cómo saberlo, si él se acababa de enterar de la situación.

-¡Suéltame Chouza! – el padre de Chouji no lo hizo y no lo haría tampoco.

-Hasta que te calmes, Shikamaru – oyó al padre de Ino decir lo último.

Exasperado, e ignorando las palabras de ellos, comenzó a tratar de golpear la gigante mano que lo envolvía, pero nuevamente fue imposible hacerlo.

Fijó su mirada en Aoba, que aún estando bajo el jutsu de posesión de sombras, actuaba como haciéndose la víctima, cosa que él no creía ni por si acaso.

-¿No ven que ese idiota es el culpable de todo? – nadie respondió, todos se quedaron en silencio, que era interrumpido por los murmullos de los demás shinobis que estaban siendo espectadores de la pelea.

-Shikamaru deja eso de una buena vez, ya pasó. – Le dedicó a su padre una mirada asesina. ¿Cómo podía decir algo así?

Fue ahí, en una milésima de segundos que una idea resonó en su mente. Si quería ser liberado, debía provocar algo que desviara la atención de sus padres. Y la idea que lo iluminó fue genial.

Había alguien más que reaccionaría cómo él por el daño que Aoba le había hecho a Ino y ese alguien se trataba de Yamanaka Inochi.

-¡No! ¡Él abusó de ella, maldita sea! ¡Él la drogó!– y en menos de lo esperado, la fuerte mano que lo tenía rodeado, lo dejó en liberación, puesto que el Yamanaka enfurecido a más no poder, estaba golpeando a Yamashiro.

-¡¿Qué le hiciste qué a mi princesa?! ¡Poco hombre! – el rubio comenzó a golpear fuertemente al pelinegro. -¡TE MATARÉ!

Como si todo fuera interrupciones, el padre de Ino fue sujetado por ambos brazos por Chouza, que intentaba controlarlo sin resultados.

Su padre había liberado al idiota del jutsu cuando vio a Inochi lanzándose sobre Aoba. Todos dispersados y no obteniendo su atención, se acercó al jounin para de una buena vez liquidarlo.

Sin embargo, antes de poder hacerle algún daño, estaba él siendo poseído por el jutsu de sombra, obviamente porque su padre lo tenía bajo ese ninjutsu.

-¡Maldita sea! – gritó siendo contenido por su padre, mientras que Inochi era contenido por el Akimichi. ¿Acaso no iba a poder matar al idiota?

¡Maldición! Todos defendían a ese hijo de puta.

-Contrólate. No lograrás nada matándolo, ni haciéndole daño. La herida ya está hecha y no puedes tomar venganza por tus manos.

-¡No tienes idea de venganza!

Y si las cosas fueran peor, en ese momento llegó una unidad Anbu a poner fin al asunto.

-Esto se termina aquí – oyó a un Anbu decir eso, que se acercaba al cuerpo lesionado de Aoba.

-Esto no se termina acá, se terminará cuando lo mate. ¡SUELTAME! – quizás fue por el impulso de la adrenalina en su circulación combinado con el coraje, que en ese instante logró inhibir el jutsu de su padre. Rápidamente, esquivando a los Anbu y antes de que alguien pudiera detenerlo, golpeó a Aoba en el rostro, dejándolo inconsciente.

Fue tan fuerte el golpe, que la sangre eyectada por la boca de él ensució su ropa.

El cuerpo de Yamashiro cayó sin reflejos contra el suelo del patio de la academia ninja.

Esbozó una sonrisa, sin embargo varios Anbu lo rodearon. Ya no le importaba nada más, ese idiota había obtenido su merecido. Lo que pasara con él desde en ese momento en adelante, le daba absolutamente lo mismo.

-Déjenlo – escuchó la voz de Sakura. La miró de soslayo, estaba tratando de pasar entre los ninja que los tenían rodeado. –Son órdenes de la Hokage.

Poco a poco, los shinobis se fueron dispersando. Uno de ellos tomó el cuerpo inconsciente de Aoba, recargándolo en su hombro y llevándolo al hospital, posiblemente...

Suspiró y cerró sus ojos. Si creyó que se sentiría más tranquilo, estaba completamente equivocado, mas… al menos se sentía más liviano.

-Shikamaru – abrió sus ojos y volteó a hacerle frente a la ninja de cabello rosa. –Lo siento yo… Ino…

-Está bien, yo hablaré con ella. – La médico asintió en silencio. –Gracias… - y caminó pasando al lado de Sakura, yéndose se aquel lugar.

No alcanzó a avanzar mucho cuando su padre se interpuso en su camino.

-Shikamaru.

-No quiero hablar ahora, quiero estar con Ino.

-Deberás informar a Tsunade por todo este lío.

-Lo haré más tarde, quiero estar con Ino. – volvió a repetir desviando su mirada a Inochi que discutía con Chouza, más bien el Yamanaka se culpaba de todo.

Era ilógico, pues el idiota de Yamashiro era el culpable de absolutamente todo. Ino, Inochi y él… habían sido víctimas.

-Podrías recibir un castigo, la inhabilitación de ejercer como ninja por lo que has hecho.

-No me importa, lo volvería a hacer. – Miró por el rabillo del ojo a Shikaku. –Lo que él hizo con ella… no tiene perdón.

-Lo sé, pero-

-No, nada más. Necesito a Ino – dando por terminada la conversación, se hizo a un lado y caminó. Realmente necesitaba estar junto a la rubia. En ese momento, más que nunca.


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Shikamaru ya se había demorado mucho. Demasiado, ya era más de mediodía, y se suponía desayunarían juntos. Pero al parecer él lo había olvidado, o Tsunade le había pedido algo.

Resopló su flequillo dorado y se dejó caer pesadamente en el sofá. Sí, aún dolían sus piernas.

Respiró profundamente, e iba a cerrar sus ojos cuando sintió la puerta abrirse.

Casi por instinto se levantó del sofá, pues sabía que se trataba del moreno. Caminó hacia la entrada y lo vio ingresar, cabizbajo, con semblante triste y bastante golpeado, incluso con rastros de sangre en sus ropas.

Su corazón latió con rapidez al no saber porqué Shikamaru estaba en ese estado. Se acercó a él, preocupada.

-Shika… ¿Qué pasó? – él no levantó su mirada para verla a los ojos. -¿Shika…? – en ese momento él la abrazó fuertemente, como temiendo algo. No sabía que pasaba por su cabeza, pero su actuar ya decía algo que desconocía.

Correspondió el abrazo.

-Lo siento Ino, lo siento tanto… - no sabía de qué hablaba, no tenía la menor idea. Se separó de él y tomó su rostro con ambas manos.

-¿De qué hablas? – cuando fijó sus orbes celestes en sus iris canela, el destello de tristeza que reflejaba, fue suficiente como para que algo sospechara.

-Debí creer en ti. – Intrépidas lágrimas surcaron los ojos caoba de él y los suyos también. Ya sabía de qué hablaba el Nara. –Escuché a Sakura… ese idiota…

-Ya no importa Shika… - lo abrazó fuertemente. –No importa. – Se daba por enterada, que todos los golpes que adornaban el rostro del moreno y de posiblemente su cuerpo, eran a causa de un enfrentamiento con Yamashiro.

-No fue tu culpa… yo no creí en ti… él te drogó, yo… - se volvió a separar de él cuando escuchó aquellas palabras. Lo observó unos momentos en silencio antes de coger su mano y entrelazar sus dedos con él.

Lo condujo hacia a la habitación, y una vez allí lo obligó a que se sentara, mientras ella permanecía de pie.

No pronunció ninguna palabra, porque nada podía decir. La obstrucción horrorosa en la garganta la asfixiaba. Al menos en ese momento, era realmente difícil aceptar la verdad, de la cual ya sabía algo…

Manteniendo el contacto visual con él, despojó las ropas del moreno lentamente. Primero era lo primero, sanar sus heridas. Luego vendrían las conversaciones pendientes.

-Ino…

-Shhh… - lo silenció posando su dedo índice sobre sus labios. Continuó desnudándolo.

Cuando él estuvo con el torso desnudo, juntó chakra en sus manos y las apoyó en su pecho golpeado. Luego hizo lo mismo en su rostro bañado en lágrimas. En sus labios partidos, adornados con gotitas de sangre… hasta que ya no quedó rastro de heridas.

-¿Estás bien, Shika? – él negó con la cabeza. En ese instante, el moreno la abrazó, recargando su cabeza en el abdomen de ella.

Si había algo que no toleraba, eso era ver a Shikamaru llorando, lo que empeoraba cuando era a causa de ella. Era doloroso.

-No es tu culpa Shikamaru… - acarició los cabellos de él. –Ese poco hombre… él… - por alguna razón, no podía articular correctamente. Tenía un nudo en la garganta, y era evidente, pues aún no podía digerir que la causa de su infidelidad haya sido por tal razón.

-Lo siento, Ino…

-Shikamaru – logró que él la soltara pese a la resistencia que interponía al separarse. –Shikamaru, mírame – él alzó la mirada, obedeciendo a sus palabras. –No es tu culpa.

-Debí confiar…

-No Shika, tu… - suspirando, se inclinó y depositó un suave beso en los labios de él. –Tu no eres el culpable de nada – susurró, acto seguido, lo besó nuevamente.

-Ino…

-Está bien, ese imbécil ya tuvo su merecido ¿No? – le preguntó dibujando una sonrisa en su rostro.

Él asintió con un ligero movimiento de cabeza, rozando sus labios.

-Gracias – dijo abrazándolo y depositando un beso en su frente.

Sin duda, y pese a toda la situación, sabía que él había reaccionado de esa manera porque la protegía y se sentía frustrado.

Era consciente de que él la apreciaba de sobremanera, que la amaba y por esas razones sentía la necesidad de cuidarla, siempre había sido así. Por tanto, el que haya pasado todos esos momentos desastrosos los atribuía a su responsabilidad, quizá porque fracasó en el darle protección.

Mas no era culpa de él, ni de ella. Era algo que había sucedido sin que ambos supieran la verdadera razón, algo que repercutió inevitablemente en ellos, tal vez se trataba de algún obstáculo por el cual atravesar.

Lo cual, en consecuencia y a pesar de todo lo malo, los había unido más de lo que jamás pensaron.


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TO BE CONTINUED...

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¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien, no como yo (Con tremenda resaca xD) Jajaja.

Ojala les guste el chap, la verdad es que no me convenció del todo. Y eso porque jamás me convencerán las escenas de acción, simplemente, y soy honesta reconociéndolo, apesto en ese ámbito.

Bueno, siento el retraso niñas (o). De verdad, me encantaría poder actualizar 2 veces por semana, mas tengo tantas cosas que hacer, y entre ellas editar los capítulos que siguen y demás.

A todo esto, el capítulo que sigue es completamente inesperado. A que no adivinan qué es ¿? Jojo.

Gracias a todos por sus comentarios, me hacen tremendamente feliz. T-T

Luniitha, Mizza27, Eiko Hiwatari, mitsuki, Kotorii-Chan, Ilusion-chan, pilar. ¡Gracias de todo corazón!

Nos vemos pronto. Y ojala les guste este chap.

Ya saben, reclamos, disconformidad, sugerencias, amenazas, etc, pueden hacerlo haciendo click ahí abajito. ^^

¡Besos y Adiós!

PD: Pilar, muchas gracias. Y felices fiestas a ti también. Anoche a las 24 en punto grité un viva Chile con chicha en mano, seguidito de un Ohi-Ohi, y de unos buenos zapateos. xD Espero que tu también lo hagas. ¡Pásalo bien!

Felices fiestas a todos los chilenos.