Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
N/A: Capítulo extenso.
-Bla bla - Diálogo.
-Bla bla - Pensamientos.
Disfruten la lectura...
~oO:: Nada Quedará ::Oo~
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Inolvidable Entre Guerras (Capítulo XV)
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-Quedas removido de tu cargo hasta nuevo aviso.
Al escuchar las palabras de la Hokage, no esbozó ninguna expresión de descontento en su rostro. Porque de cierta manera era algo que esperaba. Sabía que su actuar traería consecuencias, y entre ellas quedar inhabilitado como ninja por un tiempo. Aunque sabía que no sería por mucho tiempo, pues su participación como shinobi en la aldea era indispensable.
Suspiró con resignación y asintió en silencio.
-Espero no se vuelva a repetir. – Le advirtió Tsunade entrecerrando los ojos. Más bien parecía una amenaza. Simplemente la obvió.
-Tsk… está bien – espetó con voz monótona.
Claro que no estaba conforme, eso porque el idiota de Aoba merecía una paliza. Era lógico que tendría intenciones de matarlo por lo que había hecho, sin embargo para su fortuna, el imbécil también había sido removido temporalmente en el ejercicio como ninja.
Lo cual de cierta manera le acomodaba. Yamashiro estaba en el hospital internado y probablemente pasaría un largo tiempo ahí, recuperándose. Y luego de eso, se tendría que alejar de la aldea, puesto que por órdenes de la quinta, el azabache -luego de que Inochi utilizara su jutsu en él y confirmara que todo era cierto - sería transferido a la aldea del hierro como mediador entre ambas naciones. Lo que en efecto, era bueno para él. No lo vería más.
Al menos, viéndolo desde una perspectiva positiva su castigo había sido menor.
-¿Algo más? – preguntó luego del extenso silencio que se produjo en la oficina de la Hokage.
-Eso es todo, por ahora… - replicó la rubia – Te puedes ir.
Asintió en un murmullo y salió rápidamente de ahí. Ya había tenido suficiente con el inmenso sermón acerca de los protocolos y comportamientos entre los ninja de la aldea, además del regaño cortesía de Tsunade por su actuar.
..........
Luego de visitar a Ino – que estaba en la florería –, hablar con ella, contarle la represalia impuesta por la rubia voluptuosa, compartir unos besos apasionados y demás, se fue al campo de entrenamiento para descansar.
Se recostó en el césped y contempló las nubes.
Ya hacia mucho tiempo que no lo hacía, eso básicamente porque no se sentía tranquilo. No después de que pasara aquella situación tan indeseada. Sin embargo en ese momento, sentía que todo estaba más pacífico. Estaba bien con Ino, ambos estaban juntos – como era en un comienzo – y ya nada perturbaba su psique.
Bueno, casi nada. Después de todo lo ocurrido, de sentir que todo estaba estupendo, algo faltaba. Algo que tenía planeado hacer, pero por irrupciones del destino no había podido concretar.
Todo aquello de alguna manera efectiva había afianzado más el lazo de la relación que mantenía con la rubia. Se había reforzado su relación, estaba más estable. Y es por eso mismo que ese momento se sentía con más seguridad que nunca. La solidez era notablemente mejor, lo que lo había llevado a considerar una vez más, la posibilidad de estar junto a ella para siempre.
Él había tenido toda la intención de hacerlo, y aún lo sentía así. Incluso con más fortaleza. En consecuencia, estaba seguro que ya era tiempo de fortificar ese vínculo.
Ya era tiempo, tenía la confianza suficiente como para hacerlo. Le propondría matrimonio a Ino. Ya nada podía interferir, absolutamente nada.
El problema era cómo hacerlo, si bien era cierto, esa vez en que le iba a pedir que fuera su mujer tenía planeado hacerlo de una manera más romántica e íntima, sentía que en ese momento debía ser de otra manera.
Quizás se debía a que deseaba que todo el mundo supiera lo que en verdad sentía él por ella. No era su naturaleza hacerlo de esa manera, de hecho antes jamás se le hubiese pasado por la cabeza, puesto que él no era alguien que demostrara abiertamente sus sentimientos, ni mucho menos alguien tan "romántico", para él todo eso implicaba demasiado esfuerzo, y sería muy problemático, mas todo había cambiado, haciéndole ver que en realidad amaba a Ino como a nadie, de tal manera que la rubia se había transformado en su necesidad absoluta y estaría dispuesto a cualquier cosa por ella. Incluso hacer el ridículo como él creía.
Respiró profundamente y cerró sus ojos.
A pesar de ser un genio, no tenía ni la más mínima idea de cómo hacerlo. ¿Qué debía hacer? ¿Debía planear algo sorpresivo? ¿Algo inolvidable?
Esa era su idea, pero no sabía cómo demonios realizarlo.
-Qué problemático… - murmuró pensando en diversos escenarios posibles. No obstante ninguno lo convenció.
Realmente era difícil pensar en algo que agradara a Ino, y a su vez transformarlo en algo memorable.
Suspiró.
Una brisa fresca se coló por sus fosas nasales, provocando al instante que inspirara.
Aún con los ojos cerrados, llevó una mano hacia uno de los bolsillos de su chaqueta y extrajo una pequeña caja de color azul.
Abrió sus ojos, se sentó perezosamente y miró el objeto que contenía la sortija de compromiso.
Levantó la tapa de la caja azul, vislumbrando de inmediato el hermoso anillo, muestra de amor irrefutable. Adornado con un zafiro en el centro, rodeado de pequeños diamantes.
Suspiró y cerró la tapa la caja.
No sabía cómo demonios hacerlo. Estaba bloqueado totalmente, aunque no era novedad, él jamás se caracterizó por ser un hombre original en asuntos relacionados con el amor.
-¿Cómo lo hago? – susurró al viento, sintiéndose por un momento desesperanzado por no conseguir ninguna idea lo suficientemente buena y original.
En ese momento, un fuerte estruendo se escuchó proveniente de la aldea. Al instante se levantó y corrió hacia aquel lugar, apresurando el paso cuando observó una gigantesca nube de polvo.
Algo no muy bueno había sucedido.
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Apenas escuchó aquel ruido, acompañado de un fuerte temblor y un remolino de viento, rápidamente salió de la florería. Pudo ser testigo de que la gente alarmada ingresaba a sus casas, algunos eran guiados por ninjas a algunos refugios de la aldea, mientras que otros corrían despavoridos sin saber qué hacer por tan repentino ataque.
Corrió lo más rápido que pudo, hasta que en menos de tres minutos, estuvo en aquel lugar, para ser precisos en la torre Hokage.
Amplió sus ojos horrorizada al ver brutal cantidad de ninjas queriendo irrumpir en el lugar de la quinta. ¿De dónde rayos eran?
Apenas se le pasó aquello por la cabeza, un ninja del país del Hierro corrió hacia ella para atacarla.
¿País del Hierro…? ¿No se supone que ellos son un país neutral? – No alcanzó a formular más preguntas en su cabeza, puesto que de pronto tuvo que hacerse a un lado para no ser golpeada.
Por inercia, cogió de su estuche atado a su cintura varias kunai, lanzándolas en un ágil movimiento al sujeto frente a ella que para su suerte las esquivó torpemente.
Sin darle chances, realizó su técnica de bloqueo mental en él, para luego lanzar un par de kunai directamente al pecho del hombre que no pudo evitarlas. Murió al instante.
Respiró profundamente, contemplando su alrededor. Todo era una verdadera batalla entre ninjas del país del Fuego y del país del Hierro.
Divisó a Naruto con sus clones atacar a varios shinobis a unos cuantos metros de distancia, también vio a Kiba Inuzuka, Neji Hyuuga y demás hacer exactamente lo mismo, mas no a Shikamaru, que era la persona que quería encontrar.
Mordió su labio inferior, y acto seguido, saltó hacia algunos tejados estables de las construcciones cerca de la torre y corrió hacia la experta en armas que estaba siendo atacada por un trío ninjas, dejándola acorralada.
En un momento como ese tenía que proteger a la aldea, esa era la prioridad, ya habría tiempo de buscar a Shikamaru, pues en el fondo de su corazón sabía que él estaba bien.
Apenas se detuvo, realizó su jutsu de confusión mental en dos sujetos que intentaban atacar a la morena. Rápidamente su técnica tuvo el resultado esperado, ya que esos hombres comenzaron a atacarse entre ellos.
Le dedicó una sonrisa a Tenten que le sonrió de vuelta con cierta chispa de agradecimiento en sus ojos.
Ahora quedaba derrotar sólo a uno que no fue rival para la castaña, que lo atacó dejándolo agonizando para luego encajar un shuriken en su yugular.
-Bien hecho – le dijo retomando su camino, despidiéndose con un gesto de la muchacha. Había mucho por hacer, mucho que defender.
No alcanzó a avanzar mucho cuando de repente alguien se interpuso en su camino, arqueó una ceja al reconocer a la persona frente a ella.
-¿Qué sucede? – preguntó impaciente, no había tiempo de charlar ni de hacer vida social, su aldea estaba siendo destruida.
-Hay varios más en la frontera, están siendo retenidos por algunos miembros de la Raíz, debemos ir allá.
-¿Y quién estará aquí?
-Ya tienen casi controlada la situación Naruto y Neji. Además Shikaku ya realizó una estrategia para contraatacar a los que están luchando acá.
-Está bien.
Comprendió las palabras de Raido, e inmediatamente ambos se dirigieron hacia ese lugar.
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La verdad es que en cuanto estuvo en el origen de aquel estruendo, casi quedó sin aliento por unos momentos. Si bien es cierto, estaba deshabilitado de sus deberes como ninjas, jamás nunca se le pasaría por la cabeza hacerse el desentendido en ese momento en que la aldea necesitaba de su ayuda, incluyendo a su rubia amada.
-Ino… - un sentir de ansiedad invadió su cuerpo. Aunque más que ansiedad, se trataba de preocupación, tenía que saber como estaba ella en ese mismo instante.
Sin embargo, no pudo hacerlo.
Saltó hacia atrás, dando una hábil voltereta cuando un ninja le lanzó un gigantesco mazo. Gracias a Kami había desarrollado buenos reflejos pese a su pereza, o sino ya estaría acabado.
-Qué problemático… - bufó con monotonía.
Miró a su oponente unos segundos, luego convocó su jutsu de posesión de sombras que en un pestañeo logró adueñarse del cuerpo de ese hombre, dejándolo inmóvil y a su merced.
Sonrió de medio lado, pues ese sujeto no era contrincante para él. Hizo uso de su jutsu de estrangulamiento con éxito, aquel sujeto acabó muerto.
No demorando más tiempo, fue en busca de la rubia. Necesitaba saber si ella estaba bien.
Más de algún idiota se interpuso en su camino, retrasando sus ganas de ver a Ino, por lo que con un determinación increíble logró acabar en más de una ocasión a varios ninja sin siquiera darles tiempo de defenderse. No estaba para perder preciados minutos, no.
Además a cada instante la preocupación le carcomía el alma.
-¡Shika! – al escuchar su dulce voz, de inmediato un manto de tranquilidad cubrió sus hombros.
Se volteó y vio a la rubia que estaba junto con Raido sobre un tejado.
-Ino… estás bien.
-Sí Shika, tú también... – Le dijo ella con una sonrisa hermosa - Hay que detenerlos, están en la frontera.
Asintió en silencio siendo consciente de la situación. Actuando rápido, saltó hacia el tejado en donde estaba ella, y se unió para ir a ese lugar y acabar con los renegados que intentaban invadir Konoha.
..........
En cuanto llegaron a la frontera, Raido se separó de ellos para dirigirse hacia otra zona en donde sólo estaba Genma defendiendo.
Debían actuar.
-Ino, yo atacaré a esos dos de allá – señaló un trío de ninjas que tenían rodeado a un chunnin de la aldea. –Cuando los tenga bajo mi jutsu de posesión de sombras usa el Shōsen Jutsu, yo inactivaré mi técnica y así podré lanzarles algunas shuriken.
-Está bien.
Apenas se unió a la pelea, logró inmovilizar a los 3 hombres, llevando a cabo así su plan. En breves segundos Ino realizó su jutsu, otorgando el éxito a su estrategia y ayudando así al chunnin que antes peleaba con esos sujetos que ahora yacían muertos.
-Gracias – le dijo su compatriota aliviado de ser ayudado en el momento justo.
-Tsk… - Iba a decir algo más, sin embargo aparecieron 3 ninjas más. –Problemático… - murmuró analizando la situación.
-¿Qué haremos, Shika?
-Acérquense – tanto Ino como el chunnin así lo hicieron.
-Este es el plan – les dijo una vez que todos apoyaron sus espaldas, formando un círculo para mantener la defensa.
Todos asintieron a sus órdenes, formulando de inmediato su método de combate, lucharían uno contra uno.
La pelea pasó de ser algo relativamente fácil a una situación cada vez más riesgosa, mas de acuerdo a su plan que fue bien ejecutado, lograron salir del paso. Sin embargo las reservas de chakra se estaban haciendo cada vez más escasas, y no sólo para él, sino que también para quienes combatían a su lado, incluida Ino.
-Hay que hacer algo más… - dijo a si mismo mientras se defendía de un gran hombre, mucho más poderoso de acuerdo a los demás con los cuales había peleado antes. Sí, definitivamente debía reformular un nuevo método de ataque o quedarían todos pulverizados.
..........
Por otro lado para Ino, la pelea se hacía cada vez más ardua. A su lado estaba el chunnin que trataba de mantener resguardada a como diera lugar el bienestar de Konoha. Ese chiquillo batallaba bien.
Dio una voltereta hacia atrás cuando su oponente comenzó a atacarla con taijutsu
Era consciente de que ella para ese tipo de batallas no era la mejor. Sus habilidades eran las ideales para el espionaje, recaudaciones de información e incluso para asesinatos por encargo a causa de su buena apariencia, consideradas como un arma de seducción, no obstante para ese tipo de lucha en particular estaba en desventaja evidente.
Si bien es cierto había mejorado mucho a lo largo de los años, aún no estaba a la par de aquellos que su fuerte era el taijutsu.
Maldijo su situación.
Respiró con cierta dificultad al momento que trataba de defenderse de ese shinobi que sólo la atacaba a través de ninjutsus mezclados con taijutsus bastante fuertes, cada vez más difíciles de esquivar.
Necesitaba con urgencia poder hacer uso de algunos de sus jutsus, mas ese sujeto no le daba la chance para poder concretarlo, era un habilidoso.
-¡Mierda! – bufó por lo bajo cuando una kunai le rozó su brazo, provocando un leve sangrado que no dejaría – probablemente – secuelas.
Tomó una larga respiración y se abalanzó sobre ese sujeto, pero sus esfuerzos fueron en vano cuando él le dio una certera patada en su abdomen, dejándola sin respiración por unos momentos y tumbada contra el piso.
-¡Ino! – Escuchó la voz de Shikamaru.
-¡Maldición! - Chilló poniéndose de pie algo tambaleante, mas aún así se preparó para defenderse. Miró por el rabillo del ojo al moreno, dándole a entender que estaba bien.
Rápidamente corrió en dirección opuesta al ninja del país del Hierro y se alejó, escondiéndose para así poder utilizar algún jutsu. Quizás la técnica de control mental le daría cierto tiempo valioso como para contraatacarlo.
-¡Sal de donde estés! – gritó el ninja con el cual hace poco peleaba.
Y así lo hizo, oculta entre unos arbustos, realizó un par de sellos invocando su técnica de bloqueo mental que logró con éxito. Al instante, sin dejarse tiempo siquiera para un aliento, le lanzó un par de shuriken que tenía en su estuche.
Gracias a Kami había logrado darle de lleno a ese ninja en su cuello, atravesándole la carótida, dejándolo agonizando sin probabilidades de sobrevivir.
Suspiró, observando a su alrededor para no ser atacada por sorpresa o algo parecido.
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Shikamaru continuó peleando con ese sujeto que como sabía que podía atacarlo con su sombra, saltaba constantemente para no ser atrapado.
Lo cual empeoró cuando llegó 1 shinobi más a unirse a la batalla, shinobi que acababa de asesinar al chunnin de Konoha que hace poco luchaba junto a ellos.
¡Demonios! Si no hacía algo pronto acabaría muerto.
Miró a los dos sujetos frente a él, analizando los pros y contras de el margen en el cual estaba, pensando en miles de estrategias para acabar con ellos sin que aquello implicara más bajas, refiriéndose a Ino, ya que era la única que estaba ahí con él.
Y ni siquiera quería pensar en esa posibilidad, mas debía crear algún distractor para contraatacar
La cosa era ¿Cómo hacerlo? Si Ino no estaba cerca de él, no tenía ayuda alguna.
-¿Qué hago? – pese a tener muchas ideas en su cabeza, el sólo hecho de que sus reservas de chakra escasearan, lo dejaban en un estado vulnerable, por lo que sus estrategias pasaban a quedar prácticamente nulas. No podía hacer mucho al respecto.
Sólo esperaba que pronto llegaran más ninjas de Konoha a ayudarlos, porque si eso no pasaba todo el porcentaje de sobrevida se desvanecía.
Como si sus deseos se hicieran realidad llegó alguien, pero no se trataba de más ninjas, sino que de Ino.
La miró de soslayo, sin dejar la guardia baja, esperando a que ella llegara a su lado.
-Problemática… - murmuró regresando su enfoque en un 100% a sus contrincantes.
-Vi que necesitabas ayuda. – Le sonrió de medio lado y asintió.
–Necesito un distractor, no puedo hacer uso de mi jutsu, el de la derecha sabe mi técnica, por lo que salta para no ser atrapado, el otro no sé, no lo he visto pelear.
Ella asintió en silencio, sabiendo perfectamente qué pasaba por la cabeza de su novio.
-¿Bloqueo mental?
-Es lo mejor.
-Está bien… - sin más la rubia hizo un par de sellos e invocó su Shōsen Jutsu mentalmente, provocando el efecto deseado, bloquear la mente de esos hombres para que bajaran su defensa.
En esos segundos, el Nara aprovecho de inmovilizarlos con su sombra. Haciendo rápidamente uso de su técnica de estrangulamiento que pronto comenzó a ahogar a ambos sujetos que no sabían qué rayos pasaba.
Pronto, y en menos tiempo de lo esperado, ambos cayeron al suelo, asfixiados y prácticamente muertos.
-Eso fue rápido, Shika.
-Sí… - pero sus palabras quedaron ahí, puesto que en ese momento muchas kunai y shuriken se dirigían hacia ellos a gran velocidad. -¡Ino! – advirtió.
La rubia alcanzó a saltar hacia un lado para evitar el ataque que iba directo a ellos, lo mismo él que saltó hacia el lado contrario de ella.
Ino alzo la vista encontrándose con 2 nuevos ninjas que reflejaban sólo hambre de sangre en sus ojos.
Mirando al moreno de reojo, él asintió, indicándole con sólo un gesto lo que debía hacer.
-¡Ahora! – al escuchar las palabras de Shikamaru, hizo uso una vez más de su técnica de bloqueo mental, sólo que esta vez sólo dio resultado en uno de esos tipos.
-¡Maldición! – bufó corriendo hacia el moreno para alejarse del otro ninjas que no había sido afectados por su jutsu. -¿Qué haremos?
-Vamos – Shikamaru tomó la mano de Ino y corrió junto con ella para tener tiempo de planear otra estrategia para acabar con los nuevos shinobis que habían llegado.
-Shika…
-No te preocupes, Ino. Ya pensaré en algo – dijo con palabras seguras, pues la estaba determinado a que no iba a dejar que nadie les hiciera daño, mucho menos a la rubia. –Estamos en desventaja, hay que hacer algo. Dejaremos que nos sigan mientras tanto, pronto llegaran refuerzos. – Explicó teniendo la certeza de que luego llegaría ayuda.
Corrieron un largo rato, sin siquiera mirar hacia atrás, pues eran conscientes de que los seguían de cerca, probablemente el otro tipo ya se había recuperado del jutsu de Ino.
Llegaron a la orilla de un riachuelo y se detuvieron.
-Debemos pelear, Ino. – Ella lo miró y asintió en silencio algo desconcertada, pues sabía que ninguno de los dos estaba en condiciones adecuadas como para pelear mano a mano contra esos shinobis.
-¿Qué haremos? – Él la miró reflexionando qué podrían hacer, mas sus estrategias vagaban en la nulidad de realización.
Ambos voltearon a hacerle frente a los dos sujetos que llegaban a atacarlos.
-Trataré de atraparlos con mi sombra, luego realiza el Shōsen jutsu. Cuando lo hagas los liberaré de mi jutsu y los atacaré con mis shuriken. No me queda mucho chakra como para hacer el Kage Kubi Shibari No Justu. Debemos ser precisos.
-Está bien – resignados a la pelea, cuando esos tipos se acercaron a atacarlos, logró atrapar sólo a uno con su hombre, puesto que el otro saltó para dirigirse a Ino para enfrentarla. Ese tipo si sabía leer sus movimientos.
-¡Mierda! – gruñó paralizando a sólo un hombre, su plan se había arruinado.
Ino, esquivó una fuerte ráfaga de cientos de hojas filosas. A duras penas lo logró, sin embargo él no le dio tiempo para estabilizarse y defenderse, por lo que le propició un golpe en el pecho que la lanzó a volar unos cuantos metros.
-¡INO! – se levantó rápido, pues había logrado evitar de lleno el impacto.
-Estoy bien – le dijo mientras lanzaba un par de kunai a su contrincante, alejándose un poco del lugar en donde se encontraba el Nara.
Shikamaru aún manteniendo su técnica activa, asintió en silencio, tratando de recolectar hasta la última gota de chakra para poder realizar su jutsu de estrangulamiento.
-Tengo que hacerlo… - sin embargo no pudo concretarlo. Sus fuerzas estaban tan reducidas que aquello sólo provocó que su técnica de posesión de sombras se debilitara, dándole chances a ese sujeto para deshacerse de su inmovilización.
Cayó de rodillas al suelo, con la respiración agitada y con la vista al frente para ver al ninja que ya comenzaba a acercarse a él para liquidarlo.
Pudo hacerse a un lado para evitar un ataque con un objeto parecido a una katana, pero que poseía una especie de espinas para provocar más daño.
Se incorporó como pudo y sólo atinó a despejar los ataques más por instinto que por habilidades propiamente tal, sus energías estaban desapareciendo.
Respiró profundamente y se concentró para idear un plan, la única alternativa que tenía era utilizar su inteligencia. No obstante ese hombre no le daba ni un respiro como para hacerlo, sino que continuaba atacándolo una y otra vez con taijutsu y su arma, mas no lograba hacerle daño físico, aún.
Hasta que…
-¡Mierda! – sintió una patada en sus costillas que lo hizo perder el equilibrio, causando que quedara tumbado en el suelo.
Trató de levantarse, pero fue en vano, no pudo hacerlo. Fue en ese momento en que vio la pequeña caja azul tirada a uno metros de distancia, recordó que no podía darse por vencido, debía seguir luchando.
Se levantó justo cuando un ataque iba directo a su cuerpo, librándose de un golpe que probablemente si no hubiese hecho nada, hubiera muerto.
Con fuerzas otorgadas por la necesidad de seguir con vida, saltó hacia un lado para recoger la pequeña caja. Rápidamente sacó la sortija del interior y la puso en su dedo índice, quedando a la altura de su articulación falángica medial (Segundo nudillo)
Miró a su oponente frunciendo el ceño, ya era hora de acabar con él en ese momento, sin importarle cuanto esfuerzo tendría que hacer.
Se abalanzó contra él, propiciándole un puñetazo en el rostro con cierta dificultad. Por suerte ese hombre cayó a tierra. Quizá fue la adrenalina, no lo sabía, pero al menos tenía las energías revividas como para continuar allí.
-¡Ino! – la llamó divisándola a unos cuantos metros de distancia. Había sentido la necesidad inquietante de hacer lo que pensaba hace un tiempo atrás, quizá era el momento para hacerlo, aunque no como hubiese querido, mas la desesperación lo impulsaba a hacerlo en ese precioso minuto.
La rubia atacaba inútilmente a ese ninja que parecía no verse afectado por ninguno de sus ataques, lo que, sin duda era perjudicial para ella, dado que casi no tenía chakra. Ni siquiera podía realizar alguna técnica.
-¡Maldita sea! – susurró haciéndose a un lado para evitar una shuriken que iba a su pecho.
En ese instante escuchó al moreno que la llamaba. Lo miró sin dejar la defensa baja.
-Shikamaru – él le sonrió mientras se defendía de su oponente, lo mismo hacía ella.
-Hay algo que quiero preguntarte – le gritó acercándose cada vez más a ella.
-¿Qué cosa? – respondió dando una voltereta hacia atrás para evitar una kunai en su dirección.
-Ino Yamanaka – saltó una vez más alejándose de su contrincante y acercándose también al moreno.
-¿Si? – él estaba cada vez más cerca de ella.
-¿Quieres ser mi esposa? – su corazón latió con rapidez y cierta irregularidad. ¿Había escuchado bien?
¡Oh, Kami! Ese era el mejor día de su vida, a pesar de la invasión de esos ninjas.
Shikamaru distanciándose de su oponente logró llegar donde ella que se alejaba de ese hombre para correr hacia él.
-¿Qué? - Ino lo miró con una sonrisa radiante y perfecta.
Le correspondió su hermosa sonrisa, tomándola de la mano y corriendo con ella para alejarse más de esos ninjas.
-¿Quieres ser mi esposa? – le volvió a preguntar deteniendo el paso y sujetando el rostro de la rubia con ambas manos, esperando una respuesta a su proposición. –Sé que no es el momento adecuado, ni nada de eso. Quería prepararte algo inolvidable, pero dada las circunstancias… - Iba a continuar dando explicaciones, mas ella lo interrumpió.
-Sí, sí quiero – él besó sus labios en un breve contacto mientras introducía un hermoso anillo en su dedo anular. –Créeme que es inolvidable, Shika.
-Te amo – le susurró esbozando una sonrisa genuina. Ino lo abrazó, mas pronto tuvo que deshacer el contacto para evitar los ataques de esos sujetos que corrían hacia ellos.
-Yo también, Shikamaru… - alcanzó a replicar antes de saltar al lado opuesto de él. –Yo también.
-Acabemos con ellos – Ino asintió en silencio, formando posición de combate para enfrentarse una vez más a esos shinobis del país del Hierro.
Shikamaru asintió conforme, sintiéndose enormemente feliz. Quizá no había sido la mejor forma de hacerlo, mas nada confirmaba que sucedería con ellos, mucho menos en una situación así. Gracias a Kami, ella había aceptado.
Es por eso mismo que ahora con mayor razón no debía darse por vencido, lo mismo ella. Ahora sólo debían acabar con esos sujetos, ayudar a su aldea como buenos ninjas que eran y terminar pronto con todo eso para poder concretar sus deseos.
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TO BE CONTINUED...
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¡Hola! ¿Cómo están? Siento el retraso, debí actualizar ayer, pero no pude hacerlo a tiempo. Lo siento.
Cambiando el tema apuesto a que no se esperaban esto. ¿Cierto? ^^ Bueno, les daré una pista... Recuerden que éste fic se llama "Nada Quedará". Por algo será... ¿No? Ya, me dejo de decir tonteras. Jajaja.
Gracias a todos por sus comentarios, son muy lindos. Me hacen muy feliz.
Ilusion-chan, Kotorii-Chan, pilar (2), Fern25, RoLL (2). ¡Muchas Gracias!
Tomatazos, reclamos, sugerencias, críticas, amenazas de muerte y demás, ya saben como hacerlo.
Por cierto, con el capítulo XVIII se termina este fic. ¡Nos vemos!
Cuidense mucho. ¡Besitos a todos!
PD: Pilar; Sí, yo también estaba feliz por el triunfo, aún lo estoy. Y sí, me gusta el tenis, aunque nunca tanto como el futbol... Ya sabes, el futbol es mi pasión. Y lo otro, sí la pasé genial el 18, la pasé chancho, aunque todo el sentido de la palabra abarcaba mucho... Digamos que no al 100% de todo. xD Jajaja. ¡Adiós!
