Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
N/A: Capítulo final.
-Bla bla - Diálogo.
-Bla bla - Pensamientos.
Disfruten la lectura...
~oO:: Nada Quedará ::Oo~
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Nada Quedará (Capítulo Final)
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¿Cuánto había pasado? ¿Cuánto tiempo llevaba ahí con ella? No lo sabía con certeza, pero, sin duda alguna, ese tiempo había sido el más largo por el cual había pasado, los segundos más eternos que ha tenido que vivir. Y eso que ni siquiera habían pasado 4 minutos.
-Mierda…
Aún no digería lo que estaba pasando, más bien se estaba negando rotundamente a que fuese cierto. ¿Cómo era posible que todo cambiara tan drásticamente de un momento a otro?
Aspiró profundamente el aroma que se desprendía de ella, de sus cabellos dorados y húmedos.
-No me dejes… - susurró apoyando su mentón en la cabeza de ella, aún abrazándola con fuerza. –No lo hagas…
Cerró sus ojos e intentó inútilmente reprimir los sollozos que ya le entrecortaban la respiración.
No, no, no y no. ¡No quería perderla! Habían pasado muchas cosas juntos, altos y bajos, y cuando supuestamente todo estaba bien, se estaba yendo abajo rápidamente.
¿Por qué tenía que pasarles precisamente a ellos tantas cosas? ¿Por qué…? ¿Por qué ella? ¿Por qué no él, mejor? ¡Maldita, sea! Hubiera preferido ser mil veces el que estuviera en esa condición, y si le dieran la opción de elegir, indudablemente habría dado su vida por ella.
-N-No lo hagas – volvió a repetir aferrándola más a su torso.
Depositó un suave beso en la cabeza de la rubia, implorando desde lo más profundo de su alma desgarrada que sucediera algo que la trajera a la vida, rogando una nueva oportunidad de seguir al lado de ella.
-Y-Yo no puedo… - balbuceó abriendo sus ojos y fijando su mirada chocolate en el rostro de Ino. –No puedo estar s-sin ti… - se quebró, derramando su más desahuciado sentir.
¡Mierda, mierda! Eso no debía estar pasando. Se suponía que permanecerían juntos, se supone que juntos formarían una familia, se supone que ella sería su mujer… se suponía.
Mordió con fuerza su labio inferior, tratando a través de ese gesto liberar el dolor que le carcomía el corazón.
-¡No me hagas esto! – gritó apretándola con fuerza a su pecho. -¡NO LO HAGAS!
Su visión se volvió poco nítida, todo producto de las lágrimas que imparables se desprendían de sus ojos.
Fue en ese momento – en que agonizaba destrozado – que en el cuerpo de la rubia suscitó un espasmo tónico acompañado de una fuerte tos.
Amplió sus ojos, inclinando por acto reflejo a Ino para que expulsara el agua retenida dentro de sus pulmones.
-Ino… – susurró sintiendo de pronto el alma volverle al cuerpo.
¿Era cierto? ¿De verdad Ino estaba viva?
Al parecer sus ruegos habían dado resultado, ella en realidad estaba reaccionando.
La ojiazul tosió más seguido, ahogada entre la eyección de aquel fluido y el recobro de la respiración que dificultaba su capacidad inspiratoria y espiratoria continua.
Confirmado, ella estaba con vida. No puedo evitar, pese a la situación, esbozar una sonrisa de alivio.
Al notar su falta de oxígeno, la soltó un tanto de su agarre, sin dejar de afirmarla.
Entre quejidos ruidosos, asfixiantes y arrítmicos, la coloración de la piel de ella volvió a su tono natural, aunque con variaciones cianóticas en algunas partes de su cuerpo, sobretodo en su rostro.
-N-No p-puedo – dijo entrecortado ella, llevando inconscientemente una mano hacia su tórax que lo sentía oprimido – r-respirar…
Quiso abrazarla cuando escuchó su voz una vez más, pero la dificultad respiratoria que tenía ella le imposibilitaba hacerlo.
-S-Sh-Shika – logró pronunciar entrecortado. –N-No – no pudo decir nada más, realmente la presión en su pecho era demasiado pesada como para desentenderla.
-Lo siento, Ino - murmuró tomando con ambas manos el rostro blanquecino de ella, adornado con pequeñas heridas que irrumpían la continuidad de su piel.
Sabía, y era lo suficientemente consciente para saber que la insuficiencia e incapacidad de respirar normalmente, había sido a causa de sus compresiones torácicas desmedidas y sin control para lograr reanimarla, en cierta parte era su responsabilidad lo que repercutía en ese momento. Probablemente algo de daño había causado.
-N-No… - trató de decir, mas no podía hilar las palabras en un sólo aliento. En ese instante, varias lágrimas surcaron los azules ojos de ella que reflejaban dolor.
-Lo siento, Ino, no debí… - sin embargo, ella a pesar de todo, le sonrió, entregándole con ese gesto la confianza y agradecimiento por lo que había hecho con ella pese a las circunstancias.
Ella intentó una vez más decir algo, no obstante la disnea era tal que le impedía expresarse, incluso apenas podía sí balbucear.
Shikamaru comenzó a desesperarse, pues sabía que con la cantidad de oxígeno que ella trataba inútilmente de recibir, era escaso, acaso efímero para su sobrevivencia.
Sus palpitares aumentaron a cada segundo que pasaba, si no hacía algo en ese momento para ayudarla, ella corría un gran riesgo, pero… ¿Qué hacer? Él no era médico como para saber qué pasaba con ella, de hecho tenía una vaga idea de lo pudo haber ocasionado, sin embargo no eran evidencias concretas como para saberlo con seguridad.
¡Maldición! Era su culpa.
-No te preocupes, Ino. Te ayudaré… sólo aguanta un poco más – la alentó recargándola en sus brazos y levantándose enseguida junto con ella.
Sólo tenía una opción, ir a la aldea, encontrar a Sakura, Tsunade o Shizune para que ayudaran a Ino. No tenía otra opción más, era la única.
No teniendo idea de lo que sucedía alrededor de él, puesto que no era relevante dado que su prioridad era la rubia, corrió lo más rápido que pudo en dirección al hospital.
Cuando se distanció sólo unos cuantos metros de aquel río, sintió que lo seguían, mas no se preocupó, pues sabía de quién se trataba, de Chouji.
-Shikamaru – el regordete lo llamó corriendo a la par de él. -¿Ino está bien?
Miró a la rubia en sus brazos, que con ojos entreabiertos le dedicaba una sonrisa de su estado, puesto que ella había escuchado la pregunta de Chouji.
-Sí… - respondió con cierta luz de esperanza que radicaba en su pecho, transmitiéndole que en verdad era así. Además la sonrisa de ella fomentaba su confianza de sobrevida.
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Cuando llegó al hospital, el caos era una escena que sobrepasaba los límites de aquellos que clamaban ver con vida a las personas que habían sufrido los ataques de los ninja del país del Hierro.
Sintió cierta empatía, ya que él también tuvo la opresión en su pecho cuando Ino fue atacada y estuvo sin vida unos minutos. Quizás él había tenido suerte, más bien la tenía por estar ella con vida.
Afortunadamente Shizune se había encargado de la rubia apenas lo vio entrar a ese lugar con Ino en brazos. Tal vez había sido su rostro atemorizado lo que había desencadenado la preocupación de la ninja médico que rápidamente había auxiliado a su novia, no estaba seguro, mas eso ya no importaba, Ino estaba en buenas manos.
Los minutos, se habían hecho por segunda vez en ese día, los más largos de su vida. Si bien era consciente de que la ojiazul estaba con vida, no sabía su condición actual.
Las lesiones de su improvisada reanimación habían dejado probablemente secuelas de las cuales era indiferente, ya que un diagnostico certero aún no era de su conocimiento.
Sin embargo todo lo que había hecho tenía una visual de desesperación, pues no había tenido otra opción para hacer vivir a la rubia. Y todo lo hecho fue meramente con efecto de verla, de sentirla una vez más junto a él…
-Ella estará bien – le dijo Chouji que estaba a su lado.
Asintió con un ligero movimiento de cabeza, otorgándole sin palabras que estaba de acuerdo con eso, tenía fe.
-Escuche que los ninjas del país del Hierro se retiraron de la frontera – murmuró tratando de alejar de su mente lo que pasaba con Ino, pues necesitaba despejar la ansiedad que lo tenía al borde de la desconcertación.
-Sí, lograron que abandonaran Konoha. Oí a Sakura decir que se quedaron sin refuerzos.
-Supongo que así es – suspiró apoyando su mentón en la palma de sus manos, que a su vez tenía los codos apoyados en sus rodillas. –Es bueno que haya terminado todo. – Comentó sin mucho ánimo.
-Ahora sólo queda esperar qué hará Tsunade respecto al inesperado ataque. – Miró a su amigo de soslayo y asintió.
-Tienes razón. – Respiró profundamente, e iba a seguir hablando con él para despejar su cabeza, pero en ese momento Shizune se acercó a él con una sonrisa en el rostro.
Apenas la miró, supo de inmediato como estaba Ino.
-Ella está bien, sólo algo cansada. – Les dijo la castaña mirándolo a él y luego a su amigo. –Tenía el esternón fracturado, además de unas cuantas costillas. Por eso no podía respirar, pero ahora está bien. – Continuó fijando su mirada en él. –Quiere verte.
¡Oh, Kami! Fue capaz de sentir como la pesadez de su pecho se disipó rápidamente.
-S-Sí… - susurró levantándose de inmediato. -¿En qué sala?
Shizune enseguida le contestó: - Sala 72
En un pestañeo, se dirigió a ese lugar, dejando en la sala de espera a Chouji y a Shizune.
Por impaciencia pura llegó a la sala 72 del hospital. Se detuvo frente a la puerta para respirar profundamente antes de entrar, acto seguido, giró la manilla e ingresó temeroso y con cierta ansiedad bombeándole el corazón repetidas veces a un ritmo más acelerado de lo normal.
Con la vista al frente, pudo ver a la rubia que estaba con ambos ojos cerrados y recostada, más bien sentada en aquella camilla con sábanas blancas, reflejando la asepsia de aquel lugar.
Para él siempre Ino había sido hermosa, sin embargo en ese momento, le parecía más bella que nunca, quizás porque estaba con vida, o quizás simplemente porque el vislumbrar de su corazón marcaba la dispersión de amor que sentía. No lo sabía con certeza.
-Ino… - susurró suavemente una vez que estuvo a su lado.
Ella entreabrió sus ojos, oscilando sus pestañas lentamente. Aquel gesto le pareció tierno, lindo.
-¿S-Shika?
-Lo siento – le dijo tomándole la mano con cuidado.
La ojiazul realizó una mueca de disconformidad por sus palabras. ¿Por qué continuaba disculpándose si él la había salvado? No debería disculparse por eso.
-No… - miró sus ojos caoba, dándole a entender con ese simple monosílabo que estaba en desacuerdo.
-Entiende, yo debí – ella apretó su mano, interrumpiéndolo.
-Salvaste mi vida – susurró cerrando sus ojos. Estaba agotada. –No tienes que… no tienes que disculparte por eso.
Shikamaru asintió en silencio, entrelazando sus dedos con ella y acercando su rostro hacia ella para depositar un beso en su mejilla.
Ino de cierta manera tenía razón, pues la había ayudado, mas de esa misma manera la había dañado, y aunque eso ya no importara, él aún seguía sintiéndose culpable. Casi la había perdido… no quería volver a pasar por aquella situación una vez más, era demasiado dolorosa.
-Tuve un sueño – dijo ella volviendo a abrir sus ojos. Se dejó hipnotizar por sus orbes azulados mientras ella le sonreía. –… donde tú y yo estábamos juntos.
-Estaremos juntos, Ino. – Levantó la mano de ella, mostrándole el anillo que estaba en su dedo anular. -¿Ves?
-¿No era un sueño? – le preguntó dubitativa al momento que sus ojos comenzaron a volverse acuosos. -¿Es verdad?
-Tsk, sí.
-Creí que…
-No, no fue un sueño. – Aseguró subiéndose a la camilla y recostándose al lado de ella que se acurrucaba con cierta dificultad, por lo que la ayudó. –Y no será un sueño, se hará realidad.
-¿Lo prometes? – él mordió su labio inferior antes de responder, no porque no quisiera prometérselo, sino porque al parecer las promesas entre ellos siempre terminaban siendo vulneradas. Si no pasaba una cosa, pasaba la otra completamente ajena a lo que debía ser.
-No, no es necesario, Ino. – Respondió mientras ella y nuevamente gracias a la ayuda de él, se recargaba en su pecho.
-Tienes razón, confío en ti.
Sonrió asintiendo en silencio y dibujando una sonrisa en su rostro. Sí, era mejor así. Sin promesas que quizás el destino se encargaría de obstaculizar.
-No vuelvas a hacerme esto – murmuró luego de un silencio tranquilizador.
-¿Qué cosa? – se aclaró la garganta antes de replicar.
-Asustarme. – Ella no dijo nada, sólo se aferró más a su pecho.
-Somos ninjas… - cierto, no podía refutar contra eso, mas no quería volver a sentir la pesadez que sintió cuando fue testigo de que la perdía.
-Lo sé, pero yo te cuidaré… yo no podría soportar verte morir, cuando tú… creí que me moría también y quería hacerlo, pero… No me asustes otra vez ¿De acuerdo? – confesó reprimiendo el temblor en su barbilla. ¡Kami! El sólo pensar en eso lo angustiaba.
-Pero…
-Ino, sé que todos algún día tenemos que morir, pero déjame pensar, déjame creer que te tendré a mi lado por siempre. Aunque no sea cierto, porque sé que no es cierto y me estoy engañando… sólo déjame creer que será así.
-Shikamaru… - Ino se inclinó - ignorando el dolor en su pecho – sobre el moreno para poder besar sus labios. –Te amo… - dijo suavemente volviendo a rozar sus labios partidos.
-Yo también, Ino – la abrazó, pasando una mano por la cintura de ella.
-¡Ouch! – se quejó ella.
-Lo siento – se disculpó por su torpeza, afirmando con cuidado el cuerpo de la rubia que ya casi estaba sobre él.
-Está bien – ella le dedicó una sonrisa y escondió el rostro en su cuello. –Hueles rico…
Sólo pudo esbozar una sonrisa, más parecida a una mueca cuando escuchó sus palabras. ¿Cómo podía decir eso luego de una batalla?
Sin duda alguna, ella era única.
Permanecieron así –abrazados- un largo rato. Él disfrutando de las respiraciones de Ino entre su cuello que le causaban un leve cosquilleo que provocaba a su vez el burbujeo de su vientre. Ella, disfrutando de la protección tranquilizadora que le provocaba el Nara.
Suspiró y acarició los suaves cabellos de ella que parecía haberse quedado dormida.
Debía estar cansada, al igual que él, mas no quería ni cerrar los ojos, porque estar un segundo sin verla, sin ser consciente de que estaba a su lado lo hacían sentirse vacío.
Tal vez se había vuelto muy sobreprotector, bueno sabía que era así, mas era con justa razón.
El corazón, su corazón tenía dueña, estaba completo, hasta agradecido de tener una mujer como ella. Quizás a veces se comportaba como un idiota, como un holgazán bueno para nada, no obstante en esos momentos, todo lo que fue ya no estaba dentro de lo que quería seguir siendo, ahora quería ser más, por ella.
Sonrió, era increíble la dinámica de la existencia, a veces muy fuerte, con caídas, pero así como había desastres, también había momentos de felicidad que recordaba y esos eran los que dejaría en su mente, lo demás daba igual. Tal vez había madurado, no lo sabía, pero estaba seguro de que se había convertido en un mejor hombre.
-Por ti… - susurró sólo para él.
Pronto, sus ojos comenzaron a cerrarse solos, sus párpados estaban pesados, claramente el cansancio le estaba pasando la cuenta.
-¿S-Shika? – apenas escuchó la voz de Ino, abrió sus ojos.
-¿Qué pasa, Ino? – preguntó con preocupación cuando ella se separó de él, arrodillándose en la cama. Su rostro reflejaba miedo, preocupación.
Ella no contestó, sólo volteó su mirada hacia el ventanal de la habitación, fijando su vista hacia la aldea.
-S-Shika… - y comenzó a llorar.
Rápidamente se sentó en la cama, quedando frente a ella.
-Ino, mírame – ella no lo hizo, siguió con su vista clavada en el ventanal. Al no obtener respuesta, fijo su mirada en dirección hacia el cristal que mostraba la aldea.
Fue ahí, en ese preciso momento en que notó y fue consciente de lo que estaba pasando…
- ¿Qué diablos…? – balbuceó siendo espectador de cómo una inmensa explosión se iba propagando rápidamente por Konoha en dirección a ellos, al hospital, más bien a toda la aldea.
No tuvo reacción por unos segundos, mas los sollozos de Ino lo hicieron despertar rápidamente de su trance.
-Debemos irnos. – Habló, tomando de ambos hombros a la rubia que aún permanecía vagando con su mirada cristalizada aquel lúgubre paisaje que estaba destruyendo todo.
-N-No… n-no hay n-nada que hacer… - le dijo ella volviendo su mirada a él unos breves segundos antes de voltear su mirada en dirección a la puerta de la habitación que estaba abierta.
Un fuerte estruendo se escuchó, seguido de un temblor que no fue muy movido, posiblemente porque no estaban en el epicentro.
-¿Ino…? – sintió miedo, por lo que su corazón latió con rapidez, parecido al ritmo que tenía cuando ella estuvo ahogada.
-Te amo, Shikamaru – ella se abalanzó sobre él, abrazándolo con fuerza.
-Yo también problemática, pero debemos salir de aquí – no pareció escucharlo, porque se aferró más a él, llorando sin detenerse.
-E-Es demasiado tarde – otro movimiento telúrico replicó ahí, haciendo temblar con fuerza la cama, mas no logró hacerlos caer.
Miró en dirección al ventanal, viendo como la gigante bola de fuego avanzaba sin descanso. Estaba cerca, muy cerca…
-Ino… - Tomó su rostro con ambas manos, haciendo contacto visual con ella.
-T-Tengo miedo... – se quedó en silencio, ya que su garganta comenzó a contraerse pesadamente, dejándole un nudo asfixiante.
¿Cómo podía terminar todo así?...
No había nada por hacer, nada. Ni aunque corrieran lo más rápido posible, ni aunque se escondieran, ni aunque lo implorara, ni aunque sucediera un milagro podrían salir de ahí con vida. Estaba escrito, era el fin.
-Te amo – sin más, la besó. Lento, tardándose, tomándose todo el tiempo posible, pues sabía que ese sería el último contacto entre ambos, ya nada quedaría de ellos.
Cuando terminó el beso ambos se miraron a los ojos una última vez antes de aferrarse el uno al otro, apegados - rostro con rostro-, compartiendo sus últimos alientos de vida.
Sintió los latidos de Ino fusionándose con los suyos, eran uno solo. En ese momento fueron sólo uno. Sus lágrimas eran una sola, pues se mezclaban en sus mejillas.
Era uno, fueron uno, serán uno.
Se sentía el calor, los temblores, los estruendos, los miles de cristales rotos que chocaban contra ellos, dañándolos, erosionando sus pieles.
-Te amo – susurraron al unísono, cerrando sus ojos, pese al ruido pudieron escuchar sus últimas palabras antes de que sus cuerpos se disolvieran en un efímero segundo de dolor que quemó sus entrañas.
Se fueron juntos, se evaporaron juntos, se desvanecieron juntos, sonrientes, apagando la luz de sus corazones siendo única y perteneciendo sólo a ellos dos.
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FIN…
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¡Hola! ¿Cómo están? Lo que es yo, super feliz. ¡Sudáfrica, allá voy! xD Jajaja. Dios, esta semana ha sido increíble. Aunque ahora igual me baja la tristeza, pues terminar un fic de capítulos multiples me causa esa sensación.
Cambiando el tema... ¿Apuesto a que no se esperaban esto? Sé que me quieren matar, lo tengo más que claro y siento desilucionarlos, sin embargo aún no está... ¿Complete? Hay un cabo suelto por ahí... xD Ya, no adelantó más, lo dejaré para el epílogo.
Quiero agradecer a todos los que han seguido mi fic, y mis locas ideas. De verdad, me alentaron mucho. Es por eso que el próximo Shika/Ino será mejor, se los prometo. De verdad que sí. :D
Gracias especiales a: mitsuki, pilar, RoLl, akena0arwen5, Eiko Hiwatari, Ilusion-Chan, Kotorii-Chan, anita, fern25, Neith Akemi, Jamie Black 5, anni fer, grabriela sinsaya, Naoko-eri, Karina Natsumi, anita, Redii, Tsubakiland, tsuki-airen, Nara_Seba, kelly, Claressa, Monny_anime, Luzz Eternaal, AisakaTaiga, xxrisxx, amuto, tsuki-lilium19, Mizza27. ¡Gracias por dejarme sus comentarios con su opinión!
Bueno, agradezco también a todos aquellos que pasan a leer. Me hacen feliz ^^
Ya, nos vemos pronto con el epílogo. ¿Ok?
Cuídense mucho. ¡Besitos y adiós!
