Capitulo 10
Ya estábamos en la casa nueva desde hacia un mes. Todo había pasado rápido desde que Carole y Burt se habian casado; los Warblers me abrazaron reprimiendo el llanto cuando les dije la noticia y casualmente tenian tambien otra importante que contarme y era que habíamos sido aceptados por un buscador de talentos para sacar un disco con nuestras canciones originales que veníamos preparando desde los primero años de instituto. Les dije que aceptaran pero que no contaran conmigo porque sabia que si me iba lejos no estaría presente cada dia para los arreglos y detalles, no queria retrasar sus sueños y después de que se negaran por horas acabe convenciéndolos. No queria ser molestia pero muy en el fondo me dolia que mis amigos cumplieran ese sueño de la infancia y que yo no pudiera estar allí, a su lado, como lo habíamos prometido de pequeños. Finn era el único que parecía sumamente contento con la noticia, ahora seriamos hermanastros y eso lo ponía muy feliz.
La noche antes de mudarnos iba a abrir la puerta del departamento pero sentí ruido del otro lado, la puerta se abrió sola dejándome frente a decenas de personas agrupadas en mi sala gritando: Sorpresa! Salude a todos uno por uno, compañeros de clase, vecinos de otros pisos, colegas de Dalton y luego de preguntar durante horas quien había sido el responsable de la fiesta, todos señalaron un pequeño escenario al fondo de la salita donde Blaine se encontraba sentado frente al piano. El había preparado la fiesta sorpresa para despedirme, invitando a todas las personas mas importantes para mi, y ahora comenzaba a tocar una de las canciones que mas amábamos: Teenage Dream. Me hizo una seña para que lo acompañara y cantamos juntos frente a todos nuestros seres queridos, intentando esconder mi dolor y dejando escapar mis sentimientos tan solo por la mirada que mantenía pegada a la de Blaine. Mirandonos asi, como si fueramos los únicos en la casa, parecía que estuviéramos diciéndonos adiós y recordando los momentos que habíamos pasado juntos. Podia asegurar que por su mente tambien pasaba aquella tarde cuando aun no jugábamos con Finn, esa vez cuando guardamos las muñecas en el baúl: "Ahora que ya crecimos, quizás no deberíamos seguir jugando con ellas" Le había dicho a Blaine y el asentia no muy convencido. Mire el baúl cerrado y mi pecho se sintió presionado, una parte de mi no queria despedirse todavía.
"Si aun las quieres no te despidas, Kurt, si algún dia tienes ganas de volver a jugar con ellas hazlo sin preocuparte por ser mas grande. Seremos jóvenes por siempre, y siempre estare ahí para jugar contigo si decides abrir el baúl de nuevo".
El piano seguía sonando y me traía de vuelta a la realidad, mi voz sonaba un poco extraña por la cantidad de emociones que se agrupaban en mi garganta pero Blaine cantaba seguro y dirigiéndose únicamente a mi como si nada mas importara, una poderosa intensidad en la luz de sus ojos:
"Before you met me I was alright but things were kinda heavy
You brought me to life, now every February you'll be my valentine"
Cuando la canción termino lo abrace agradeciéndole y mi cuerpo no queria alejarse de el por miedo a dejar escapar el momento, la felicidad que sentia estando allí, temia que todo se perdiera en cuanto lo soltara porque el tiempo empezaría a pasar rápido y después de la fiesta de despedida vendría inevitablemente el dia de la mudanza. Nos prometimos mandarnos una carta por mes, hacer una videollamada por dia, mandarnos por lo menos un mensaje por semana y llamarnos por teléfono cada noche y, al principio, por supuesto que lo hicimos.
Actualmente, treinta días después de llegar a la casa nueva, me encontraba videollamando a Blaine como cada tarde a la hora de la merienda. Seguiamos tomando juntos nuestro café aunque estuviéramos a cuatro horas de distancia en auto sin descanso, no era tan lejos en realidad pero tampoco podíamos visitarnos todos los días. Los dos primeros fines de semana había ido yo a visitarlo porque en el pueblo en el que me encontraba no había tantas posibles actividades y entretenimientos como en su ciudad, aquí no había cine o restaurantes pero, de todas formas, no nos hacían falta para pasarlo bien ya que con solo estar juntos era suficiente para sentirnos felices aunque no hubiera nada con que entretenernos.
La primera carta que recibi de Blaine me hizo llorar aunque no se lo dije, de cierta forma fue el hecho que me despertó de mis ensoñaciones y me hizo dar cuenta de una vez por todas la distancia. Leer su carta me hizo dar cuenta que el estaba ahora en otro lugar y que, por mas de que nos mantendríamos unidos, no podía ir y darle un abrazo cuando quisiera o revolver sus cabellos enrulados para molestarlo, pasarles gel o burlarme con mi sarcasmo que tanto solia criticar, no podíamos discutir ni consolarnos, no podía llorar frente a su espejo mientras el sufria en el rincón opuesto conteniéndose para no meterse y muriendo por hacerme sonreir. Ahora me encontraba viendo Moulin Rouge solo, pensando en el y en mi vida, lamentándome en silencio porque no queria arruinar la felicidad de Burt y Carole que se encontraban disfrutando mas que en cualquier otro momento de sus vidas. Finn paso a mi lado y rodo los ojos al verme llorando, estaba acostumbrado a verme asi en esa escena pero no imaginaba que en realidad no se debía a la película.
"Sabes, Finn, me gustaste prácticamente desde que te conoci" Dije de repente limpiando mis lagrimas y el pobre escupio la gaseosa que estaba tomando de la lata que había sobre la mesita entre medio de los dos, abrió los ojos como platos y su boca húmeda se mantuvo sorprendentemente abierta. La razón por la que me había confesado era porque ya estaba seguro de que mis sentimientos por Finn se habian esfumado hace tiempo, Chandler había estado siempre en lo cierto de que aquello había sido solo un flechazo. Lentamente empezaba a descubrir lo que el verdadero amor significaba y no era lo que mi corazón sentia por mi hermanastro, se lo explique con delicadeza para quitarle el shock inicial pero se que le costo recuperarse y que tuvo que encerrarse dos horas en su cuarto para reflexionarlo luego de que nuestra charla hubo terminado. Lo positivo era que ahora que me había quitado aquella duda de encima, estaba totalmente seguro de mis sentimientos. Tome un lápiz y un sobre y me fui al cuarto a responder aquella carta con las ultimas lagrimas recorriendo mis mejillas, la voz de Blaine cantando Teenage Dream resonaba en mi mente mientras mis manos escribían temblorosas. Lo extrañaba con locura, ahora que no lo tenia a mi lado me daba cuenta de lo indispensable que era en mi vida. Al terminar la carta la guarde en mi bolsillo y detuve la vista en el baúl junto a mi cama, lo abri y pensé: "No quiero tener que decirte adiós, nunca" y saque mis muñecas para jugar con ellas de nuevo, luego de mucho tiempo echándolas de menos.
"Dijiste que la proxima vez que abriera el baul de muñecas estarias conmigo" Le susurre al muñeco con el brazo vendado, pero no me contesto.
