De algun modo he encontrado
Un modo de perderme en ti
Dejame entrar, cambia de opinión
Me perderé si quieres que me pierda
De algun modo he encontrado
Un modo de perderme en ti.
"Esta chica va a ser mi muerte" Meditó Gale, esperándola en la cocina.
No sabía dónde estaba o cuando iba a volver. No sabía si estaba mal o peor. No sabía ni siquiera en que estaba pensando, no lo podía ni imaginar. Madge siempre era inesperada, siempre decía o hacía algo que le rompía los esquemas, y después vuelta a empezar. Si hubiera sido por él, la hubiera dejado a su suerte mucho tiempo atrás.
Pero sin embargo había aceptado el trato de Haymitch, y más tarde se había expuesto completamente a la merced de la chica. ¿Por qué? Quizás un tiempo atrás un par de marujas lo habían convencido de tener "sentimientos". Pero al fin y al cabo eso no era motivo para humillarse a tales grados. Con Katniss no había sentido —¿Sentido? ¿Y ahora no…?— Esa necesidad imperiosa de hacer cualquier cosa por no dejarla caer.
Unos pasos ligeros retumbaron por toda la casa, para fastidio de la propietaria.
No sabía a lo que acababa de comprometerse, pero sabía que iba a ser un infierno. Haymitch le había contado que los distritos estaban empezando a sospechar, y a causa de la muerte de Rue había habido varios intentos de revolución en el distrito 11. En teoría no tenía que hacer nada, solo seguir con la farsa de que amaba a Gale porque era un buen chico de la veta, un chico pobre. Eso "recalcaría" la idea de igualdad y sería de gran ayuda, además el carro ya estaba en marcha.
Sin contar el carro de los sentimientos de Madge, que iba cuesta abajo por el precipicio.
Desde el beso —el cual no habían ni siquiera mencionado— Había estado sintiendo cosas más fuertes de lo indicado, o correcto. El sentimiento de culpabilidad, el miedo y la presencia de Él habían apaciguado esa preocupación mundana, pero de repente la duda quemaba en su pecho como si alguien lo hubiera prendido.
Era un dolor casi físico. Un millar de preguntas estallaban en su cabeza, creando una especie de explosión interna que no podía controlar. Su propio cuerpo era como un laberinto desconocido, era incapaz de pensar en otra cosa que en salir de esa quimera. No podía siquiera realizar la acción más simple como andar. Tuvo que pararse varias veces para respirar y aclarar las ideas.
Lo encontraba absurdo. Ese revoltijo de emociones estaba logrando que perdiera el control de todo lo que creía cierto. Las mariposas de su estómago andaban ganando terreno y ni siquiera sabía a qué venía tanta reacción. Quizás las palabras de Haymitch habían sembrado la duda en su mente, pero llegaba a un punto exagerado.
Sin embargo Gale siempre estaba ahí, aunque a veces ni siquiera lo agradeciera.
Una nueva perspectiva se planteaba frente a sus ojos. Era como si alguien —El destino, como no— hubiera dado la vuelta a todos sus pensamientos y los hubiera dejado invertidos, mostrándole cosas que no había advertido hasta ese momento. La duda se regocijaba en sus entrañas y las hacía casi estallar.
Llegó a su hogar casi tambaleándose de los repentinos nervios. Se sentía como otra chica estúpida más, tan superficial que ni siquiera podía aceptar un amor no correspondido.
¿Amor?
Amor es una palabra muy fuerte, ¿verdad? Meditó ella, mientras caminaba por el pasillo intentando no hacer ruido.
¿Puede enamorarse alguien sin darse cuenta?
¿Sin proponérselo?
¿Sin quererlo?
Demasiadas preguntas para solo una respuesta. Si. Su vida se acababa de hacer el triple de triste.
—¿Madge?
El estómago de Madge dio una triple voltereta inversa. Contuvo las ganas de vomitar y se volteó para ver a un atónito muchacho de la Veta.
—¿Dónde estabas?
—En casa de… Haymitch —Respondió ella, intentando no tragarse su propia lengua.
Gale solo asintió, tan elocuente como siempre, y se volteó para… no hacer nada. Esa casa era tremendamente aburrida para él, o para cualquier otro ser viviente.
—¿Gale? —Preguntó Madge al fin, incapaz de callarse lo que quería preguntar.
Katniss salió casi corriendo del cementerio. Odiaba los entierros, la muerte y todo lo que conlleva. Todavía no sabía por qué había accedido a ir. La amistad daba asco, a veces.
Merodeó por las calles del distrito, embelesándose por cualquier tontería. Intentó olvidar que en ese maldito cementerio había una pequeña —Casi minúscula— Roca con los nombres de todos los mineros muertos en servicio. Intentó quitarse la culpa de haber evitado ese lugar, pero sentía prácticamente pinchazos en el cerebro cuando lo hacía.
Inconscientemente terminó en la calle de los Mellark, admirando de nuevo la panadería.
El edificio era bonito. Era de color amarillento, posiblemente por los años que tenía, pero sin embargo estaba bien cuidado. En la planta de arriba se divisaban unas cuantas ventanas de las habitaciones, con las cortinas de bordados siempre cerradas. Los marcos estaban un poco desgastados, pero aun así parecían más nuevos que cualquiera de las chabolas de la veta. La parte de abajo era la más bonita, llena de intrincadas pintadas en color blanco. Eran bastante recientes, por lo que supuso que Peeta las había pintado.
Pensó en entrar, pero al fin y al cabo no tenía nada que hacer allí. No tenía ni dinero ni nada que ofrecer más que su presencia. Como siempre. Decidió pasar de largo, pero antes quiso mirar por la ventana de la tienda, solo por curiosidad.
Encontró un par de cabezas rubias, y eso no le gustó nada para empezar. Peeta hablaba animadamente con una chica que resultó ser Delly. Katniss se odió a si misma por estar celosa, más que nada porque no tenía el derecho para estarlo. Quiso irse con dignidad, pero Peeta se giró y la pilló infraganti.
Se quedaron allí, mirándose a través del fino cristal. Cuando a Peeta se le escapó una sonrisa, Katniss tuvo ganas de correr lejos y esconderse para siempre. De hecho lo hizo, casi. Peeta siguió mirando a la ventana como si un ángel acabara de pasar por ahí.
Madge bajó la cabeza como si acabara de preguntar una atrocidad.
—Si —Dijo Gale en un murmuro inteligible.
—¿Si? —Preguntó de nuevo, atónita. Era una declaración, ¡no una pregunta!
—Yo también… supongo.
—¿Supones?
Se quedaron mirándose mutuamente, sintiendo la tensión que en pocos minutos se había originado en la sala. Madge tuvo el repentino deseo de salir corriendo de allí antes de que algo peor sucediera. Unos brazos fueron su única barrera.
Ambos sabían que todo eso iba a terminar mal pero… ¿Quién puede negarle algo al amor?
N/A: ¡Siento que haya tardado TANTO en actualizar! He tenido unas semanas complicadísimas y de hecho las sigo teniendo. Intentaré actualizar pronto y volver a coger un ritmo estable, pero no prometo nada. Lo siento mucho.
El capítulo. Mucho fluff para compensar tanta angustia pero no os confiéis tampoco, ahora empiezan los problemas (¿más? Claro) Muchísmas gracias por todas las reviews y el apoyo a la Historia, ¡sois geniales! Nos vemos en el próximo capítulo.
Canción: Lost in you - Three days grace
