Capítulo

I

El despertar

Un helicóptero con el logotipo de ShinRa sobrevolaba un viejo cráter. En el interior de dicha nave se encontraban tres personas de traje negro; Turks. Una mujer rubia, un hombre de pelo largo y negro azabache y el piloto de rojizo cabello. Elena hubiese preferido que otros Turks (que no eran muchos) hicieran el trabajo, pero Rufus había insistido, decía que ellos tres y Rude –Quien estaba haciendo "otra cosa"- eran los mejores Turk que tenia por el momento y esta misión era realmente importante, por eso se las había confiado a este trió. Elena se sentía realmente mal, si pasaba un minuto más ahí vomitaría y no por la altura ni nada por el estilo… eran ellos.

Ella lo sabía, sabía que lo que le había hecho a Reno había sido para desquitarse, para descargar el dolor que Tseng le había producido. Aunque en esa ocasión él afectado había sido un completo inocente.

"Pero no me llamó y en el transcurso de la semana actuó como si nada hubiese pasado… tal vez no fui tan importante después de todo… tal vez le hice un favor… tal vez él lo que realmente quería era terminar, sea lo que sea que teníamos" Miró al nuboso paisaje que la ventanilla del helicóptero le ofrecía, la visibilidad ya era mala de porsi y su aliento empañando el cristal a cada respirar, lo ponía mas bizarro y confuso. "Si me disculpara con Reno ahora, él sólo se burlaría en mi cara" se mordió el labio inferior para reprimir el patético escape de las lagrimas. Tenía que ser fuerte y mirar al presente para forjar un buen futuro. Como decía Tseng. Y tenía razón, en todo ese tiempo ella se había comportado como una adolecente infestada de hormonas, había perdido su profesionalismo y eso era peligroso, ya era momento de poner los pies en la tierra…Literalmente.

—Reno, mantente alerta—Ordenó el superior de melena negra.

—¿No sería más fácil encontrar lo que buscamos -sea lo que sea- si viene con nosotros? — Elena se mordió la lengua después de hacer esa pregunta…Reno fue quien le contestó.

—Soy el piloto y no sería PROFECIONAL si dejo mi puesto para hacer el trabajo de alguien más. —Respondía mientras re encendía los motores de la maquina

— Algo podría salir mal y tendríamos que escapar deprisa—Agregó el moreno con suavidad mientras repartía comunicadores.

¿Aquello de "Profesional" había sido una indirecta de Reno? ¿Acaso si le había molestado lo de la semana pasada?

Reno y el helicóptero se elevaron en las nubes, hasta desaparecer del campo visual de Elena y Tseng. Ahora les tocaba caminar y buscar… Ella también estaba curiosa en saber qué era eso que podría salir mal, después de todo sólo estaban en un cráter congelado en el cual nada podría sobrevivir como para comérselos. Y si ella se equivocaba en esto: tenían armas.

—Y… Exactamente ¿Qué estamos buscando? —Inquirió la joven mientras escondía sus manos en el abrigo negro que podía pasar por su uniforme habitual. Era muy similar, pero más abrigado.

—Ya lo veras cuando lo encontremos—Respondió sin llegar a ser tajante.

—Ósea que no sabes que es—Murmuró decepcionada, no había sido una pregunta.

—Si sé, pero no estoy del todo seguro…

—¿No estás seguro? …Eso es poco profesional. —Murmuró con un toque de sarcasmo.

Al escuchar esto Tseng se dio la vuelta para encarar a la que le venía siguiendo. Se había quedado bastante serio ante aquel comentario.

—Pensé que ya se te había pasado lo de la otra vez…—Tseng se iba a alargar con el discurso, pero Elena lo notó y decidió cortarle.

—¿De qué hablas? — Cuestionó con total tranquilidad — Oh, eso. Si ya lo había superado. Quiero agradecerte capitán, aquella ocasión me abrió los ojos— Ella comenzó a avanzar con velocidad, dejando atrás a su superior. No quería verle la cara un segundo mas, pues en sus ojos se reflejaba su propio rostro…y le hacía recordar la dolorosa escena que le hizo vivir a otro compañero. A un gran amigo… algo más que eso. Se sentía toda una basura por haber tratado de emular a su capitán en algo ¡tan idiota!— Tal vez sea mejor dividirnos, así encontraremos más rápido lo que sea que estamos buscando—eso había sonado mas como una orden que como una sugerencia.

—¡Elena! —El moreno la llamó pero ella ya estaba muy lejos como para escucharle. O simplemente hizo como si no le pudiese escuchar. —Debí explicarle…— murmuró mientras reavivaba el caminar.

La Turk se adentró a una cueva, aquel cráter estaba lleno de ellas, como un gran queso agujereado, aunque nadie conocía con exactitud las dimensiones reales, pues casi nadie se aventuraba a explorar su interior. Y no era de extrañarse, pues en primer lugar llegar al cráter era toda una aventura si no se contaba con el equipo necesario, como un helicóptero militar para comenzar. Cuando llegó al punto donde ya no lograba ver nada, metió la mano al bolsillo del pantalón y sacó su teléfono celular. El cual carecía de cobertura, por eso el comunicador en su oreja era tan importante, a pesar de que sólo le comunicaba con dos personas, irónicamente eran las dos personas en el mundo con quien menos quería hablar. Una vez con el móvil en la mano se fue a la aplicación de cámara, grabaría su aventurilla en la cueva y de paso usaría la linterna para iluminarse. Todo estaba realmente tétrico, hasta el punto de confundir frio con miedo.

"No debí alejarme de Tseng, no debí…" Ya ni llorar era bueno. Había cometido muchas equivocaciones y ya no había vuelta atrás. Una cosa era involucrarse con alguien y después botarlo como mierda- a pesar de que aun le amaba- y otra muy distinta era meterse completamente sola a una red de cavernas casi inexploradas.

"Genial, estoy perdida" aceptando su derrota, procedió a encender el comunicador de red triple.

—¿Tseng?

—No—Era la voz de Reno— él aún no enciende su comunicador, al parecer quiere ahorrar energía en caso de emergencia…

—Estoy perdida—Interrumpió ella tajante.

—Y ¿qué quieres que haga? ¿Qué baje ahí para rescatarte?

—Tal vez ... sí— Elena hubiera preferido no contestar a esa pregunta. El arrepentimiento surgió de inmediato y enrojeció su cara.

Hubo un largo e incomodo momento de silencio, incluso ella llegó a pensar que algo andaba mal con las líneas… o aun peor: Reno estaba meditando la respuesta.

—Humm… no, eso no sería PROFECIONAL de tu parte. Y nadie quiere que alguien tan PROFECIONAL como tu quede mal. —Ahora era Reno el que se sentía arrepentido por soltar de más la lengua.

—¡Hag! — Elena apagó el comunicador, intimidada por el rumbo que tomaba la conversación. Y si Tseng llegaba a tener problemas o algo con un hombre de nieve el podría solo, después de todo, cuando ella trató de comunicarse no pudo, pues él tenía apagado el comunicador.

"Todos somos una bola de incompetentes" murmuró para sus adentros mientras seguía avanzando y perdiéndose mas y mas.

Ya había caminado medio día, al principio se maravillaba en cada esquina por las magnificas formaciones rocosas, ahora por el contrario, estaba total y completamente aburrida, cansada de caminar y de observar el mismo paisaje. Sin embargo lo que encontró en una sección la dejó boquiabierta. ¿Acaso era eso lo que buscaban?

Aquella cámara de roca era especialmente amplia, tan grande como una catedral e igual de hermosa. El techo estaba parcialmente derrumbado, por lo tanto entraban leves rayos de luz grisácea, la linterna ya no era tan útil como antes, pero estaba tan maravillada que olvidó que tenía el móvil en la mano derecha. Lo que estaba ante sus ojos era como un altar de roca y raíces grises.

"¿Raíces? ¿Cómo es que algo puede crecer en este ambiente?" —Su mirada siguió las extrañas raíces entrelazadas en un objeto en especial, como venas de sangre gris abrazando un corazón de lento palpitar. Sí, eso es lo que parecía el objeto de en medio, un gran corazón que palpitaba con lentitud y se comunicaba con las raíces. Era hermoso… bizarramente hermoso.

Elena se acercó con lentitud al gran corazón, como seducida por el encanto de una serpiente. Como una mosca perdida que vuela a una lámpara muy brillante. Y aun sabiendo que les pasaba a las moscas curiosas… Elena tocó el objeto, era un poco más alto que ella y parecía traslucido, si ella veía algo atreves de la membrana. Maravillada se fijó un poco más, era una silueta…un rostro. Una mano, en el interior se colocó justo donde ella tenía la suya, y al instante un par de zafiros fueron descubiertos en el interior, un par de brillantes ojos de verde intenso.

—¡OH! — Asustada dio un respingo e intentó retroceder, pero no pudo, su mano se había pegado a esa extraña membrana—¡Hag! — hundida en pánico olvidó el comunicador en su oreja. Podía pedir ayuda a Tseng si ese ya había encendido el suyo… o recurrir a lloriquearle a Reno. Pero en aquel extraño momento no logró reaccionar con cordura.

Con todas sus fuerzas jaló el brazo atrapado y la membrana se rescrebajó bajó su palma, hasta que por fin esta fue liberada. Elena calló sobre su propio trasero, mientras el corazón dejaba de latir y comenzaba a morir, mientras las venas o raíces que le rodeaban estallaban y dejaban escapar un líquido plateado y espeso como el mercurio. La membrana… o placenta… se rompió ante sus asombrados ojos y el tembloroso contenido resbaló hasta su regazo. Era un cuerpo humano que luchaba por respirar, que se retorcía de frio y dolor. Y aun así… era la criatura más hermosa que Elena había visto en toda su vida. Era el cuerpo masculino más perfecto que había visto y se encontraba en la magnificencia que sólo la desnudes total podía brindarle. Los rasgos de su cara mostraban dolor, confusión y ¿miedo? …

Elena estaba en shock, no podía hacer otra cosa que obsérvale mientras este intentaba, a duras penas, llegar a ella y abrazarse a su cuerpo casi hasta fundirse con este…se estaba muriendo de frio y ella era una fuente de calor… tal vez si las cosas hubiesen sido diferentes… si ella no hubiera escuchado hablar jamás del gran y mítico general SOLDIER que enloqueció…

"Su cabello" Aterrada aún, ella logró incorporarse para dejar atrás al débil ser que acababa de ver nacer. Aquel joven de larga melena plateada como la luna nueva. Elena corrió hasta la salida del salón, no sin echar un vistazo antes. Abrió los ojos al máximo cuando vio que el joven ya se había erguido sobre sus pies. Elevó la mirada y se estremeció con la reacción en cadena que producían las venas estallando… no lo sabía, pero su inocente acto de curiosidad había adelantado el nacimiento de otras dos criaturas. Luego bajó la mirada de nuevo y vio al muchacho dar sus primeros pasos, lentos pero firmes. Ella echó a correr antes de esperar verlo trotar.

Corrió y corrió, hasta que por fin se tranquilizó y encendió el localizador.

—¿Tseng? Tienes que ver algo…—masculló mientras corría tan rápido como su corazón.

—No hay nada que ver, ya encontré lo que buscábamos— él sonaba completamente tranquilo.

—¡Asco! —Aquella exclamación se había producido cuando ella hundió, accidentalmente, el zapato en una maza gelatinosa.

—Que mas da… dense prisa—Murmuró Reno desganado, dando a notar su desinterés por lo que le pasaba a Elena o por el gran hallazgo de su capitán.

—¡Reno, el helicóptero! — Ordenó Tseng con algo más de volumen, tenía la intención de avivar un poco a su desganado compañero. Y en parte le daba un mal presentimiento ese lugar.

—Si mamá, ya voy—Murmuró incluso más desganado que la otra vez.

—Elena te quiero ahora en la entrada de la cueva

—Aja… —sin estar muy segura de a dónde ir, dejó que la suerte la guiara en su camino. Pensándolo bien, tal vez ir a entrevistar a aquel muchacho no sería una idea muy brillante, sobre todo por el color de cabello que le emparentaba con Sephiroth. Y de pronto… disparos.

Tanto Elena como Reno los escucharon por el transmisor, pero ella tuvo el plus de escucharlo incluso sin el aparato. Aquellos sonidos no venían de donde ella había estado antes, venían de la entrada de la cueva.

—¡Reno date prisa! —Suplicó Elena a gritos. Al mismo tiempo que gritaba intentaba llegar al origen de los disparos.

—¡Eh, eh! — en la desesperación Reno prácticamente había jadeado.

—¡Reno! —Gritó de miedo la rubia.

—¡¿Qué diablos ha sido eso?! —Cuestionó sorprendido al tiempo que su helicóptero descendía. — ¡¿Qué está pasando?! — ahora el también tenía miedo… tenía miedo de no sacar a sus compañeros a tiempo… a Elena.

—¡Tseng! —Ella ignoró por completo al piloto y continuó su frenesí huida. Hasta que llegó a la primera sección de la cueva…Tseng estaba tirado entre las rocas, desarmado y herido. Pero aun así luchaba por proteger algo, una caja.

Tres sombras se acercaban a él y Elena inició fuego, su celular seguía grabando lo que sucedía.

—Elena…—murmuró Tseng. —Vete…—ahora le entregaba la caja— es una orden…

—¡No! —Ella no le hizo caso, no iba a dejarlo…y entonces sus ojos fueron golpeados de nuevo por esas piedras preciosas, brillaban de verde aun en la oscuridad. El joven que había rogado su calor ahora le apuntaba con una pistola, mientras que tentáculos de humo negro envolvían y vestían su perfecto cuerpo. —¡AAAHH! —Le habían disparado a quemarropa y logrado derribarla. —Reno… vete— suplicó casi inaudible…

—¡Mierda! —fue lo último que escuchó del pelirrojo antes de que la conexión se cortara.

Ahora otro joven, similar al primero que vio, pero de rasgos más aniñados y cabellera menos larga, se acercaba peligrosamente a ella. La levantó del cabelló y la encaró – cosa difícil pues había mucho cabello de por medio en su cara-.

—Ya es tiempo de que regreses a la corriente vital…

Elena fue golpeada directo en la cabeza y derribada. Todo se hizo oscuridad.

….

En el corazón de unas montañas, no muy lejos de un valle que una vez estuvo repleto de flores lilas, se encontraba una esfera ligeramente ovalada. Su color era confuso, parecía una roca de carbón enorme. Poco a poco el negro carbón comenzó a rajarse y un halo de luz dorada emergió, como oro fundido. La figura empezó a derretirse hasta que sólo quedó su contenido, una figura, una criatura bañada en oro. Su forma era humanoide pero no pasaba por humano, era demasiado alta y metalizada…además de asexuada. La criatura comenzó a avanzar por sus propios pies, al principió se le hizo complicado y ya después pudo ir más rápido, hasta llegar al valle. Cuando sus pies tocaron el pasto vivo, este comenzó a marchitar, a secarse… hasta morir. Y como un virus en cadena esto afectó a los otros seres del valle, hasta que no quedó ni una flor lila mirando al sol.

…ella estaba cerca…él estaba cerca…era el momento, lo único que debía hacer era rastrear la fuente de aquel dulce aroma que el viento soplaba con descaro y asco.

Un desafortunado campesino tuvo la mala fortuna de toparse con la criatura, esta no le vio, no como lo haría un ser de aquel planeta. Esta criatura solo lograba ver la energía en el cuerpo, la escancia que se conectaba con el planeta y era incapaz de distinguir un rostro o de conocer los colores. El hombre corrió asustado pero fue rápidamente interceptado por el cazador estelar. Él gritaba del puro miedo y su depredador, tan alto e imponente como la estatua de un dios dorado.

Con ayuda de un tentáculo que salía de la parte inferior de su gran mano, extrajo información del hombre, se alimentó con sus conocimientos y energía vital. Y al final, cual vampiro, le inyectó parte de si, y lo infectó con su información genética. Este ser era un virus en su máxima expresión.

Aquel asqueroso planeta se ocupaba de gritarle la información, lo que buscaba ya tenía un nombre: Jenova… y a quien buscaba también: Sephiroth, el mensajero de Jenova.

Una vez que sabía lo que tenía que saber, su cuerpo se redujo en tamaño y su piel se hizo armadura, ahora ya parecía más un asqueroso humano... aunque su sexualidad aun no se definía del todo. Dejó al tipo tirado a medio camino, dejándolo consumirse en veneno, era cuestión de tiempo para que este mutara en un nuevo ser, en un vástago de aquel virus. Ahora este cazador tenía cosas más importantes de las cuales ocuparse, tenía que ir por el mensajero y quitarle lo que era suyo por derecho.

Y en su camino sembró la muerte y destrucción.

Cloud miraba el reseco lecho de muerte de Zack Fair… su mejor amigo. El lugar estaba marcado con una espada, la espada que tanto usó su amigo cuando estaba en vida, ahora solo era un trozo de metal oxidándose y lo único que cortaba era la brisa con destino a las ruinas de Midgar. La melancolía y la tristeza se apoderaban de él, como si ese lugar estuviese maldito y los demonios invisibles emergieran de la reseca tierra para poseerle.

—No he podido salvarles—Murmuró al silbante viento—Aerith…Zack. —Apretó los puños para reprimir una lagrima—¡Perdónenme!

"No soy capaz de salvar a nadie… daría lo que fuera por tenerles aquí de nuevo… lo que sea"

Él suplicaba y rogaba para tener a la joven Aerith de nuevo a su lado, decirle que le amaba, que era la única que podría amar y luego amarla por siempre. Pero sabía que eso jamás pasaría… los muertos no resucitan.

—Cof cof…¿Qué pasó? —Elena recién despertaba de la confusión, estaba realmente adolorida. La buena noticia era que ya no se encontraba acostada en las afiladas rocas del cráter. Sino que en suaves sabanas blancas, en la casa de Rufus… y sede de Shin-Ra. Una mansión entre pequeñas formaciones montañosas, no muy lejos de Edge, o nueva Midgar, una ciudad que despertaba a duras penas después del desastre. Al menos a la ciudad le iba mejor que a Shin-Ra que no hacía más que hundirse mas y mas en su propio lodo.

—¿Elena? —Esa era la voz de Tseng en la oscuridad— ¿Estás bien? —Preguntó preocupado.

—Creo…—Murmuró sin incorporarse del todo.

—No debiste quedarte, debiste escapar cuando te dije—No sonaba autoritario ni molesto—Pero te agradezco el que lo hayas hecho. Aun que si pudieron matarte.

—Descuida, lo importante es que estamos bien y cumplimos la misión…¿Verdad?

—Si…

—Y ¿qué era eso por lo que fuimos? —Preguntó dubitativa.

—…La cabeza de Jenova.

Elena se sobresaltó al escuchar eso y de inmediato se puso de pie, podía caminar, eso era bueno. Buscó el interruptor y prendió la luz de la pequeña enfermería, estaban en el primer nivel del sótano.

—¡¿Jenova?! — Entonces las cosas estaban tomando sentido y la imagen del muchacho de la melena plateada golpeó su mente— ¡Sephiroth! ¿¡Para qué diablos quieren la cabeza de esa cosa!?

—Teníamos la esperanza de levantar a la compañía con ayuda de Jenova… quien sabe, tal vez se le podía encontrar algún uso médico o…

—¡Al diablo con eso! ¡¿Es que no aprendimos nada?! ¡¿Y qué fue lo que vimos en la cueva, esos tres que nos atacaron?! —Bajó su volumen y respiró un poco— ¿Cuál es su relación de Sephiroth?

—Créeme, no se mucho más de lo que tú sabes— Tseng se llevó la mano a la cabeza— Pero tengo un muy mal presentimiento.

Un tonito no muy pegajoso comenzó a sonar en la habitación, estaba acompañado de vibración. Era el móvil de Tseng y tenía el nombre de Rude en la pantalla.

—¿Por qué las cosas no se pueden quedar tranquilas? —Tseng masculló mientras recibía las últimas noticias por parte de Rude

—¿Qué pasa? —Preguntó la rubia alerta.

—Ponte el uniforme de inmediato, nos necesitan, al parecer Kadaj y sus hermanos tienen al jefe…

—¿Quién diablos es Kadaj?

Un helicóptero de Shin-Ra sobrevolaba Edge, su piloto buscaba un lugar adecuado para aterrizar sin ser detectados por el enemigo. En una de las azoteas se encontraba una persona haciéndoles señas, esta persona tenia pelo rojo y estaba junto a otro helicóptero de Shin-Ra. El helicóptero aterrizó y sus dos pasajeros descendieron de él.

Reno les dijo que aria con Rude a enfrentar a dos de los tres hermanos, mientras ellos cubrirían las espaldas del jefe, quien estaba en un edificio cercano con el tal Kadaj, uno de los chicos de pelo plateado, Elena lo recordó como el que la había dejado inconsciente.

Minutos después el presidente estaba cayendo en picada y le disparaba al objeto que identificaron como la cabeza de Jenova, Kadaj caía detrás de él, tratando de proteger el artefacto alienígeno.

Por suerte Elena y Tseng actuaron a tiempo para evitar la muerte de Rufus, lo desafortunado fue que el tal Kadaj se hizo con la caja negra de Jenova y huyó con ella en motocicleta, seguido de sus hermanos y Cloud.

Elena cruzó mirada con el joven de pelo plateado, tenía los ojos tan muertos como los de una muñeca y era inexpresivo a comparación de sus hermanos. No era como la primera vez que le vio, asustado, desprotegido…frágil. Ahora era un simple títere….una maquina fría y calculadora lista para matar.

—Hay que perseguirles y darle apoyo a Cloud—Ordenó el presidente sacando a Elena del transe y haciendo notar a sus compañeros.

—Reno, estas sangrando—Fue lo primero que dijo, lo había hecho de forma casi inconsciente.

—Gracias por la observación—Sin decir mas le dio la espalda y se encaminó a su respectivo helicóptero—¡Rude ven! —Llamó a mi compañero que se había quedado rezagado.

—Nos enfrentamos a los otros dos—Comentó el moreno antes de seguir al pelirrojo.

Elena se sobresaltó al escuchar eso, sabía que ellos eran muy peligrosos y que ella y Tseng tenían mucha suerte de estar con vida.

El olor se hacía mas y mas intenso, estaba ya muy cerca de su objetivo. Curiosamente la zona urbana en la que se encontraba era mucho más cómoda que la rural, había menos – o nada- de vegetación, eso le gustaba. Entonces el instinto en su interior se identifico a su máxima potencia, sentía a Jenova y al mensajero y estaba más cerca que nunca. Un humano de cabellera plateada y larga se alejaba de la ciudad en motocicleta, es verdad este ser no podía ver colores, no como un humano, pero podía percibir la diferencia de otra manera. Además el tenia el cabello largo y el olor de Jenova estaba impregnado en él… ¡¡tenía que ser él!!

Era momento para actuar y demostrarle al planeta- con todo el descaro- quien era.

Cloud arrinconó a Kadaj en la vieja iglesia de Midgar, donde crecían las flores que una vez Aerith amó y mimo con cariño. Su motocicleta habia derrapado contra el muro de aquel edificio. Estaba aterrado y confundido, al parecer la caja con la escancia de Jenova se había roto y él la abrazaba con recelo, suplicando por "su madre"… ¡Era solo un niño! ¿Cuántos tenia, 17, 18?... no, ni siquiera llegaba a eso.

—Se acabó Kadaj—Sentenció el rubio al bajarse de Fenrir, su motocicleta—Ríndete y baja tu arma, podrías lastimarte.

—GRR, ¡¿Qué te has creído?! — Con una mano continuó sosteniendo a Jenova y con la otra desenvainó su catana de doble sable.

—¿Crees que una pequeña espada de juguete podrá contra mí? —Cloud contestó sacando dos grandes espadas del arsenal escondido en Fenrir. Una en cada mano. Tenía la obvia ventaja. —No quiero… tener que lastimarte— Este comentario no era más que mera caballerosidad, sólo modales. Él si quería lastimarlo y mucho.

—¡AAAAHHH! —Kadaj, El más joven de los hermanos, una copia simplona y barata del gran Sephiroth, había lanzado ya su pobre ataque final. Por dentro estaba llorando de miedo, sabía que Jenova le había abandonado y que no tendría oportunidad contra el exsoldier.

Y entonces algo casi milagroso sucedió.

«BOOOOOOM»

Una onda expansiva golpeó a todos los habitantes de Edge e incluso a los pocos que se habían adentrado a las ruinas de Midgar.

Cloud perdió el equilibrio, soltó sus armas y cayó al suelo casi muerto. Tenía los ojos abiertos, pero no podía moverse y apenas veía las borrosas imágenes de los hermanos de Kadaj entrando a la iglesia en ruinas. En Edge las cosas no eran muy diferentes, pero a diferencia de Cloud la gente no podía ver nada, aunque seguían en pie, como congelados en el tiempo. Estaban como en otro mundo, en un sueño con los ojos abiertos.

Cloud habia reaccionado diferente por una cosa… en sus venas circulaba una mínima porción de Jenova, muy pequeña como para afectarle del todo pero lo bastante fuerte como para darle fuerza y mantenerlo medianamente despierto.

Kadaj le dio un par de patadas al rubio que estuvo a punto de liquidarlo.

—¿Qué ha pasado? —Pregunto el más fornido de los tres hermanos: Loz. (También era el más infantil y sentimental, cosa que chocaba con su físico de tipo malo y rudo)

—Todos se han congelado…tal vez madre aún nos ayuda…—Este era Yazoo el joven más alto que Kadaj pero no tan fornido como Loz. También era apodado "La Reina de hielo" por sus hermanos. El odiaba ese apodo aunque no lo demostraba mucho. Era el menos expresivo de los tres y el más frio y calculador. Su especialidad eran las armas de fuego y jamás, jamás fallaba un tiro… a excepciones…

—¿Qué es lo que planeas madre? —Cuestionó el más joven de los tres.

Un chillido agudo y fuerte hizo que los plateados se llevasen las manos a los oídos y apretaran las mandíbulas de dolor. Kadaj dejó caer la caja negra con la información genética de Jenova. Como garras contra frio metal. Los tres se estremecían, tenían miedo y dolor.

Fue entonces cuando Yazoo abrió los ojos y notó la presencia de otra persona… otra criatura. Era amenazante y de armadura brillante y metalizada, esto hizo retroceder al de cabello largo. ¡Algo estaba mal, muy mal!

Ya estaba ahí, listo para tomar a su presa y reclamar lo que le pertenecía, había hecho un viaje muy largo, millones de años luz, pero por fin le había encontrado. La esencia de Jenova era todo lo que necesitaba para concretar su misión… para crear un dios. Pero algo no encajaba, había tres jóvenes y se suponía que sólo debía ser uno. Sephiroth… el mensajero de Jenova… el paladín de cabellera larga y platinada… así que lo más obvio para este ser es que se trataba del más lejano a la entrada, el único que le veía a los ojos.

—Sephiroth—Murmuró fría como el hielo y metal. Su sola voz calaba hasta los huesos de los tres hermanos. Nada mal para la primera vez que hablaba en lengua humana. —He venido por uno y me encuentro tres…—Murmuró con aquella maligna voz de acero que no revelaba la sexualidad de la criatura— así que…

Yazoo abrió los ojos al máximo, no podía creer lo que sus ojos veían. Y no podía creer lo mucho que le afectaba. Los brazos de la criatura se habían convertido en un par de largas y deformes estacas doradas. Loz vomitaba sangre…Kadaj igual. Todo había pasado tan rápido y se quedaba congelado ahí, por la eternidad en los ojos de Yazoo. Cada uno de sus hermanos había sido empalado por los amorfos brazos de esa criatura, una estaca en cada estomago. Acto seguido, las estacas empezaron a derretirse, eliminando la evidencia del crimen. La armadura siguió su ejemplo y se tornó aguada e uniforme, era como oro derretido que descendía por el cuerpo de esa criatura y al tocar el suelo se hacía humo. Yazoo estaba congelado del miedo y el humo dorado le imposibilitaba ver nada mas… le costaba respirar y le picaba la piel. Le descastaba la ropa y la quemaba como asido.

Poco a poco, una fantasmal forma se dejó ver de entre las tinieblas doradas, era la criatura sin su armadura…con piel humana, suave y tersa piel blanca. Sus ojos se tornaban verdes, como el tallo de las flores que morían a su alrededor, como los ojos del joven aterrado frente a ella… era ella, una mujer completamente desnuda y nueva.

—No temas—Murmuró, con una voz diferente, una voz suave— Has cumplido bien… — musitó con ternura falsa y casi infernal, al momento que tocaba el pálido rostro de Yazoo, con sus heladas y quemantes manos. El toque se convirtió en prisión, tenia al joven donde lo quería, abrió la boca al máximo y comenzó a absorber la esencia de Jenova que se encontraba en su interior. Robándole la fuerza y la vida que su monstruosa "madre" le había dado por conveniencia. Yazoo ya había dejado de sentir pero ella no se detuvo hasta que los ojos del joven habían quedado blancos y muertos. Hasta que quedó saciada de la deliciosa esencia.

Lo dejó caer de forma aparatosa y miró su nuevo y débil cuerpo humano. Olía a muerte y enfermedad, ahora era mortal e indefensa. No era más que otra marioneta en aquel sádico juego de dioses.

El último helicóptero de Shin-Ra de Edge sobrevolaba el destruido camino a Midgar, seguía el rastro destructivo de los hermanos y Cloud. La nave estaba casi al tope de su capacidad, con cinco tripulantes que incluía hasta al mismo presidente de Shin-Ra, quien viajaba entre Elena y Rude en la parte trasera de la nave. Algo imperdonable en la era de esplendor de Shin-Ra, lo normal en la patética actualidad. Para desgracia de Elena nadie hablaba, ni siquiera Reno, mucho menos Rude.

"Al menos no me tocó sentarme entre Reno y Tseng"

Cuando los Turks y su presidente irrumpieron en la iglesia, Elena no pudo impedir el escape de una exclamación de horror.

—Quiero un recuento de los hechos—Pidió Tseng sin mover un solo musculo, en pocas palabras había echado a Reno a mirar si las cosas estaban seguras.

El pelirrojo y su compañero calvo avanzaron sólo un poco antes de encontrar un par de cuerpos, o lo que quedaba de Kadaj y Loz.

—No sé porque…—Murmuró Reno mientras se rascaba la cabeza despreocupado—… Pero creo que están muertos— Con su barra eléctrica atravesó a cada uno de ellos en donde se encontraban las aberturas. No habían sido cortados, no habían huesos rotos… habían sido quemados, eliminados… eran cortes perfectos. Reno volteó en busca del otro o de Cloud y encontró algo que de verdad no se esperaba— ¡¿Hey?! —Hasta la barra eléctrica se le había caído de la impresión, estaba viendo un fantasma.

—¡La Cetra! —Gritaron todos menos Elena.

Junto al altar se encontraba la imagen de la última cetra, completamente desnuda como un Ángel celestial. Ella retrocedió asustada al verlos, no podía arriesgarse ahora que se encontraba en una postura tan peligrosa de debilidad.

—Humm…—Cloud comenzó a incorporarse.

—Cloud—Musitó el presidente Rufus, apenas y había movido el rostro del "fantasma". Cloud siguió la mirada de los asépticos y dio con algo que le detuvo el corazón y le impidió la respiración. —A…Aerith— Aquel nombre había sido casi imposible de pronunciar, doloroso como cuchillos en la garganta. Tenía que estar soñando despierto de nuevo…¡Era imposible!

Ella miró al joven rubio de cabellera en punta y ojos mako, él tenía algo especial, algo que le hacía diferente a los demás y que le resultaba incluso atractivo… de el emanaba un muy leve olor a Jenova… muy, muy leve. Eso significaba que era fuerte y que podría serle muy útil.

—Cloud…—Había repetido lo mismo que el presidente por pura y mera casualidad, jamás lo había visto o cruzado palabras con él. —Cloud—Repitió con un temblor el nombre y avanzó ante él—Cloud…

—¡Aerith! —Con lágrimas en los ojos él se puso de pie y corrió a abrazarla. Parecía no percatar la ausencia de ropa por parte de la chica, o simplemente no le importaba. Ahora lloraba con ella en brazos y ni siquiera le interesaba el hecho de que lo vieran llorar los Turks.

—Cloud…—Repitió con suavidad, tenía ojos casi muertos, inexpresivos, como los de una muñeca.

—No puede ser posible—Murmuró Reno.

—Cloud…—Le llamó Rufus— Tal vez lo mejor es que nos la llevemos para hacerle algunas pruebas y estar seguros…—No logró concluir.

—Aléjense de ella—Dijo tajante, había recogido una de las espadas y protegía a la desnuda con recelo. Como un perro en celo.

—He, tranquilo—Dijo Reno— Solo serán unos exame…—La punta de la espada ya estaba rosando el cuello del pelirrojo, sus compañeros sacaron sus armas, incluido el presidente.

—Baja eso Strife, podrías arrepentirte —Rufus no le apuntaba al rubio, apuntaba a la chica.

—Sólo déjenla en paz…déjenos en paz…¡Que no te entra en la cabeza que Shin-Ra ya ha causado mucho mal! ¡Tu maldita compañía destruyó la vida de millones y…

—De acuerdo, haz lo que quieras — Rufus bajó su arma y ordenó que los demás hicieran lo mismo.

—Pero presidente— intervino Tseng.

—Cloud tiene razón, dejemosle marchar—habló el dueño de Shin-Ra —Tal vez es lo mejor, además no hay gran cosa que nosotros o nuestro escaso personal científico y medico pueda hacer. Dejen que se largue con la chica. Shin-Ra ya no seguirá causando más daños—Dicho esto el joven presidente de quitó el blanco abrigo y se lo entregó al exsoldier. —Has que se lo ponga, no querrás que te multen por exhibicionismo— Cloud se lo arrebató y sin esperar un "gracias" Rufus se retiró al helicóptero.

Cloud y la cetra de fueron en la motocicleta, ella usaba únicamente el traje del presidente…habían tantas mujeres que hubieran querido usar ese abrigo. Y de todas ella era la última en merecerlo.

—Bien, hoy fue un día raro, pero aún no termina. —Tseng observó los a Reno y a Rude y después los cuerpos semi mutilados— Empáquenlos en bolsas negras y larguémonos a la oficina. Hay mucho papeleo que hacer.

—Hoy casi muero más de tres veces y ¡¿quieres que haga papeleo?! —Se quejó el pelirrojo —Y para colmo debo empacar cadáveres—Refunfuño mientras Rude le entregaba una bolsa mortuoria.

Elena fue a inspeccionar el resto de la iglesia, le encantaba el bizarro sentido del humor de sus compañeros, podían estar empacando cadáveres y divertirse al mismo tiempo, eran todo un caso. Vio la cama de flores marchitas y encontró algo peculiar en ella… había otro cuerpo.

"Es él"

—¡Encontré al otro! —Exclamó mientras se inclinaba a su lado para examinar sus signos vitales. Su traje negro había sido dejado casi en jilotes harapientos color negro, como si hubiera estado en medio de una tormenta de cuchillos. Curiosamente no tenía ninguna herida aparente. De nuevo se veía asustado y frágil, como la primera vez que le vio.

—Si quieres regresa al helicóptero mientras yo lo empaco—Murmuró Reno al tomar otra bolsa negra.

Elena precedió a examinarlo, no pudo tomarle el pulso, estaba muy nerviosa. No se percató de la respiración y podreció a poner la oreja en su pecho. Por alguna razón desconocida se sintió tranquila y serena al hacer esto, él cuerpo ya no se sentía frio como antes…y su corazón estaba palpitante.

—Esta…Vivo.

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^^ Hola!! No creí que esto fuera tan bien recibido, pensé que la semana terminaría sin ningún Post

* Tamborilero *

Ya sabía que Midgar estaba en ruinas, pero muuuchas gracias por facilitarme lo de Edge, yo lo iba a dejar en nueva Midgar XD

Me alegra que te guste esta cosa ^^ Y ya vendrán momentos buenos para Reno (solo que tendrá que hacer mucha cola XD)

* Dafne SchlossHerz *

Muchasss gracias! y tu también escribes muy bien!

Elena va a ser un personaje muy fuerte en el fic, pero yo no diría que es la protagonista absoluta. Cloud y Tifa tendrán sus momentos (en el prox cap imagínate como se va a poner Tifa XD que se la lleva el diablo!)

*Soulyn *

U.u estoy desacuerdo contigo, y tratare de que Reno no tenga las cosas tan feas XD (jojo ya hay más competencia)

Y quiero mas de tu fic!! _ que es mi droga!

* javier de jesus segura salas *

Muchas gracias por leer y dejar comentario ^^ espero no decepcionarte con este y los prox caps.

* aerith cullen *

Creo que quieren que Reno sea feliz ._.

tal vez lo sea de nuevo ¬u¬ Elena le debe una gorda disculpa!

* Darythia *

Grax a ti igual, aunque seria mas feliz si dejas comentario ^^ (como supe que leías... fácil, tengo poderes jojojojo!!! XD)