Sé que el capítulo no es precisamente largo... Espero rellenarlo con mi súperdedicatoria! :P

Gracias, empiezo diciendo eso...

Sin (especialmente) tu apoyo, no habría continuado esta historia, a la que le quedan tantos capítulos como seas capaz de inspirarme... Que serán millones, entonces...

No pongo nombres, porque son innecesarios... Ya sabes que me refiero a ti... Y si aún no lo sabes...

Tan sólo tú,

Solamente quiero que seas tú,

Mi locura, mi tranquilidad y mi delirio,

Mi compás y mi camino.

Esto ayuda, no?, ahora ya sabes que eres tú... Y tan sólo tú!

No me preguntes que es lo que siento por ti... Es algo que ni yo misma comprendo, sé que te quiero, demasiado quizás para las circunstancias...

Pero bueno, es algo que no puedo evitar... Y vaya, no sé como será tu reacción, pero espero que no sea de terror...

Te dedico completamente este fic, porque sé tu ilusión porque lo continuara, y vaya... Una de las razones más grandes porque lo continúo (aparte de unas ideas fantásticas que me vinieron como caídas del cielo...) es por ti...

Y buf, no creo necesitar decirte lo importante que eres para mí, aunque no haga mucho que te conozca, pero sé que no soy muy de que me guste alguien hala! Porque sí! Y después de mucho sufrir, me pienso las cosas muchísimo antes de pensar como pienso de ti en alguien (en este caso, tú)

Bueno, os dejo leer ya el capítulo, queme vais a matar...

Crepúsculo no me pertenece! Pero a ti te pertenece este fic!

Capítulo 5: Regreso.

Corrí hacia la próxima ciudad con aeropuerto, volvería a Forks, o a donde estuviesen los Cullen, ese era mi hogar.

Me subí en el primer avión con destino a Nueva York.

Yo tenía un pequeño móvil plateado como el de los Cullen, con sus números grabados, aunque ellos no tuvieran el mío.

Al llegar a Nueva York llamé a Alice.

-¡Bella!-Sonó mi hermana, feliz.

-¿Cómo...?

-Visiones, querida, visiones...-Me explicó incluso antes de acabar mi pregunta.

-Vuelvo a casa.

-Vivimos en Forks, aún.-Simplemente me explicó.

Llegué a la mansión Cullen dos días después, estaba eufórica.

-¡Bella!-Vinieron todos a abrazarme, incluso Rosalie se acercó a saludarme.

-Oh, te echábamos tanto de menos... –Sollozó Esme.

Esme sostenía un bulto entre sus brazos.

-¿Qué es eso, Esme?-Le pregunté, interesada.

-Bella, prepárate.-Dijo Emmett emocionado.

-Este es Edward.-Simplemente dijo Esme, levantando la manta y mostrándome a un bebé precioso, con el pelo broncíneo y los ojos verdes.

-P-pero...

-Llegó ayer, como caído del cielo, fue impactante.-Me explicó Alice.

-¿Encontraste a Elijah Damon?-Me preguntó Carlisle.

-¿Cómo sabías que lo buscaba?

-Es obvio, tu deseo se ha cumplido.-Dijo Jasper, al que el pequeño Edward agarraba del dedo.

-Pero... Es muy pequeño... Debe de tener un año...-Agregué.

-Ayer tenía el aspecto de un recién nacido.

-¿Tendré que transformarlo?-Pregunté, alarmada.

-Esa es tu decisión...

-Ah, por cierto... Encontré a Elijah Damon... Pero ahora le llaman Ed.

Pasaron los días. El pequeño Edward crecía de media un año por día, hasta el día diecisiete, que dejó de crecer.

No recordaba a nadie, y no empezó a hablar hasta tener los diecisiete días.

Por esa razón, nunca me acercaba a él, hasta que empezamos el instituto...

Decidimos marcharnos a vivir a otro lugar, un sitio lluvioso, también.

Fue entonces como terminamos en Seattle.

Carlisle y Esme decidieron mandarnos a todos al instituto, de manera que Edward, Alice y yo estaríamos en el mismo curso y Emmett, Jasper y Rosalie en el último curso.

Edward decía pocas palabras, aunque se veía que empezaba a recordar a sus hermanos...

Menos a mí. Me miraba mucho, y cuando le preguntaba si me recordaba, se encogía de hombros y ponía una mueca de disculpa.

Para más seguridad, no le recordamos ni que había sido vampiro, ni que yo estaba con él.

Sabía que era adoptado, que había tenido un accidente, por eso no recordaba nada más de antes de sus diecisiete años.

Conocía todo de sus hermanos, de Carlisle y de Esme, menos su dieta, y que eran vampiros, por eso, teníamos que disimular que dormíamos.

Yo estaba realmente frustrada, no me recordaba, no sabía quién era, llegó a pensar que era una de sus hermanas... Y, por supuesto... No me amaba.

Sé que fue egoísta por mi parte... Pero deseaba tanto no haber desperdiciado diez años de mi vida en esto...