Otra vez más... Siento el retraso!!
Disclaimer: Crepúsculo no me pertenece!
Capítulo 6: Recuerdo.
Edward me miraba con cara de disculpa cuando le decía que intentase recordarme, él no comprendía el porqué de que yo me lo tomase como algo tan, tan personal.
Me costaba cumplir el acuerdo de no decirle lo que él y yo habíamos sido. Todas las noches me quedaba en mi cuarto fingiendo que dormía, para que Edward pensara que éramos humanos. Era cuando cavilaba en lo que nunca volvería a ser, y me deprimía profundamente.
Un día en el que mis sollozos eran lo suficientemente sonoros como para que los humanos oídos de Edward los oyeran, vino a mi habitación.
-¿Qué te ocurre, Bella?-Preguntó alarmado.
Yo hice ademán de secarme unas inexistentes lágrimas, él no pareció darse cuenta. Yo no le dije nada, por eso, él siguió hablando.
-Es todo tan confuso, no sé porqué eres a la única a la que no consigo recordar. De los demás tengo vagos recuerdos, recuerdo que Rosalie y yo no éramos precisamente buenos amigos, que ella y Emmett están juntos, que Alice y Jasper también, pero de ti... Nada... Lo siento tanto...-Reflexionó en voz alta.
-Edward, si no me recuerdas, ¿Cómo puedes sentirlo? ¿Por qué te preocupas por mí, entonces?-Dije, enfureciéndome.
De repente, perdí el control. La sangre de Edward era increíblemente atrayente para mí, y eso que él sólo estaba en la puerta de mi cuarto.
Él percibió mi ira y se fue ofendido a su habitación.
-Mierda...-Susurré por lo bajo.
Me tumbé hacia atrás en la cama, era un típico gesto humano.
-Ey, Bells, ¿Cómo te encuentras?-Me preguntó Alice, apoyándose en el umbral de mi puerta, que después de la huída de Edward, seguía abierta.
-¿Cómo quieres que me encuentre, Alice? Si Jasper no te recordara... ¿Cómo te sentirías?-Le grité, hecha una furia.
Me observó detenidamente, luego habló.
-Tú no eres mi hermana, tú estás totalmente cambiada, antes luchabas por lo que realmente te importaba, no ofendías a nadie... –Dijo, frunciendo el ceño.
-¡Antes yo era humana, Alice!-Siseé, no lo suficientemente alto como para que Edward lo oyese, por supuesto.
Alice se giró y se fue a su dormitorio, pisando lo suficientemente fuerte como para hacerme notar que estaba muy, muy molesta.
Seguí tumbada en la cama, y dejé que las lágrimas inundaran mi rostro, pero cuando fui a secármelas, ya no estaban allí, yo no podía llorar, había sido mi imaginación.
Oí un débil llanto, provenía de la habitación de Edward.
Abrí la puerta quedamente y él estaba dormido echo un ovillo y destapado, estaba teniendo una pesadilla, su nívea frente estaba perlada de sudor, sus broncíneos cabellos se veían empapados y su rostro se contraía en una mueca de dolor.
Me acerqué a él con mucha cautela, y aguantando la respiración. Había comprendido que él era... Mi cantante.
Lo miré con infinito cariño, le acaricié la frente, secándole el sudor con la sábana de su cama.
Se despertó y me miró.
-¿Bella? Cariño, eres tú, ¡Eres tú!-Gritó.
Lo abracé y soltó un aullido de dolor. Lo noté inerte en mis brazos.
Volvía a dormir, despertó a los pocos segundos y me miró de una manera totalmente diferente.
-¿Por qué me abrazas, Bella?-Dijo incómodo, y noté que un ligero rubor se le subía a las mejillas.
-Eh... Estabas teniendo una pesadilla y pensé que igual te podía reconfortar un abrazo y...-Expliqué torpemente.
Se deshizo de mi abrazo.
-¿Por qué estás aguantando la respiración?-Preguntó inquisitivamente.
Lo miré confusa, era obvio que no me recordaba, había sido un acto reflejo, un resquicio de su memoria.
Me incorporé y salí corriendo a mi habitación.
Estuve toda la noche pensando en el momento en que Edward volvió a ser mi Edward, y me aferré a eso, como un puerto seguro, como la esperanza de que algún día volviese a recordarme.
