Hola!! Pues aquí estoy, puliendo capítulos y pasándome por acá, par subirles otro más.-aunque ya hace rato que deberia de estar actualizando en la otra pagina en donde lo tengo mas avanzado, jeh...- ¿Saben? Originalmente esta historia tenia veintitantos capítulos, pero al estarle pasando una buena pulida, estoy terminando por amalgamar varios capítulos originalmente cortos en uno, como seria este, que en un principio fueron dos...
Pero en fin, divago, para variar. Aquí les dejo "Sobre la Marcha", espero que os guste :3
Capitulo 4 Sobre la marcha
La villa oculta entre la Arena... La tormenta había pasado por completo, mientras una enorme luna llena se entreveía en un cielo cubierto de nubes grisáceas, iluminando tenuemente con un reflejo plateado los edificios de la villa que se alzaban bajo esta, en medio de un viento helado, que soplaba arrastrando consigo los restos de la tormenta pasada, alzando y arremolinando la arena sobre las azoteas de los edificios
A lo lejos, dos sombras se movían entre los techos de estos, zigzagueando vertiginosamente mientras uno sobrevolaba al otro... Uno de ellos poseía dos alas de murciélago y larga cola con pinzas... la otra, malherida, avanzaba en dirección hacia los acantilados que protegían a la villa de la arena del desierto que la rodeaba, seguido de cerca por su fea creación...
Idei se detuvo un momento, jadeando mientras se sujeto el brazo derecho con una mueca de dolor: dos kunais estaban clavadas en su brazo derecho, haciendo que la sangre que brotaba manchara de carmesí su ropa... La marioneta se poso enfrente de ella, enroscando su cola alrededor de la Kunoichi como si de una serpiente se tratara. La niña se saco una kunai, intentando ahogar su dolor mordiendo el mango de esta mientras se extraía la otra.
-¿Por qué lo hiciste?
Alzo la vista, distinguiendo la silueta de Kankuro en uno de los edificios, varios metros arriba de ella. Karazu se encontraba detrás de el, proyectando sus sombras sobre ella. Estaba de espalda a la luna, por lo que no pudo verle el rostro...era lo que menos deseaba ver en ese momento.
Tiro ambas Kunais ensangrentadas al suelo, escuchando como los centinelas le buscaban en los pasillos debajo de estos. Entrecerró los ojos, frustrada.
-Yo no lo hice... tienes que creerme
-¿Entonces porque huiste?
Los ojos de esta se llenaron de lagrimas - Tengo que llegar a Konoha, para presentar el examen Chuunin… -dijo, apenas audible para el otro.- Si me retienen aquí, prisionera, no lograría llegar a tiempo…
- ¡Por un demonio! ¡Huyendo solo empeoraste las cosas! ¡¿Porque huiste?!
- ¡Porque tu no me creíste !! -El se quedo en seco, pasmado al oír la respuesta, mirándola, pálido… Deseaba creerle… ¡quería creerle!... pero…
Una shuriken impacto contra el hombro de la chica, rasgando su ropa, mientras su marioneta interceptaba una lluvia de kunais y shurikens que estuvieron a punto de alcanzarle, antes de que otra Kunai le hiriera en la pierna.
Sin poder correr, se sujeto de Idia, mientras esta se lanzaba por el borde del tejado, La marioneta sobrevoló los techos con su dueña colgada de ella, planeando al ras de los edificios, esquivando los ataques que le lanzaban los centinelas que la perseguían...
-¡Idei, Detente !!- Se volvió al escuchar la voz de Temari, que le perseguía al lado de Kankuro… -Cerro los ojos un momento, mas no desistió, haciendo que Idia ganara velocidad, acercándose cada vez mas al acantilado
-Esta niña… -murmura entre dientes Temari, desplegando su abanico gigante ¡ Ninpou Kamaitachi !!- lanza la ráfaga de viento, que Idei esquiva cayendo en picada hacia una callejuela, mientras la técnica se estrella contra un edificio. La marionetita gira bruscamente, pegándose al ras de un edificio con forma de domo y rodeándole completamente, dejando atrás a sus perseguidores por un segundo, zigzagueando entre las calles, intentando perderles. Varias kunais se incrustan en la marioneta, que se tambalea en pleno vuelo, antes de frenar de golpe, activando su escudo de chakra justo a tiempo para detener la "sable de viento" del sensei Baki que se había lanzado contra ella...
En ese instante, ella se soltó de Idia, tirando del brazo dañado de la marioneta, haciéndola desprenderse, mientras la marioneta pasaba por encima del Ninja de la arena, que detuvo el ataque de las pinzas con una kunai, mas no logro detener a la niña, que pasaba por debajo de el, arañando con el sable su pierna... al momento Baki sintió la parálisis, cayendo aparatosamente en uno de los tejados, inmovilizado y viendo con rabia como la marioneta alcanzaba a recoger a la niña en el aire, continuando su escape.
Había llegado al acantilado, elevándose e intentando llega hasta arriba, volando al ras del muro de piedra, sintiendo como se le agotaban las fuerzas, notando como Idia comenzaba a perder sustentación al comenzar a desvanecerse la capa de chakra que cubría sus alas...
-Unos metros más...-murmuro entre dientes, viendo arriba de ella a escasos metros el borde de aquella barrera...
Por un momento un grito resonó en las paredes del acantilado cuando las alas quedaron desnudas... se sintió caer al vació...
Por sobre el borde del acantilado se asomo una mano ensangrentada, sosteniéndose con dificultad mientras con la otra sostenía su creación, pendiendo ambas en el vació... con un ultimo esfuerzo, comenzó a alzar a la marioneta, arrojándola a salvo, antes de encaramarse ella misma... gateo unos metros, desplomándose allí mismo.
Comenzó a recuperar el sentido, arrodillándose en la fría piedra, notando asustada alguien frente a ella, a unos metros de distancia... era Kankuro
Como pudo, se incorporo, tambaleado y limpiándose la sangre que escurría en un hilo de su boca con el dorso de la mano
-No... me detendrás… -el solo hecho de mirarlo hacia que sus ojos se empañaran, tomando las pocas fuerzas que le quedaban para formar unos cuantos hilos de chakra, levantando su marioneta del suelo que, sin poder ya volar, se apoyo sobre su cola, estremeciéndose bajo las ordenes mal sincronizadas de su dueña.
-Ya no puedes pelear, ya no te queda chakra...-la voz de el era apenas un murmullo, permaneciendo con la cabeza baja, sin atreverse a mirarla a los ojos
Por momentos esta perdía la vista, mareada por la perdida de sangre, aun con la Shuriken clavada a su hombro, sangrando... estaba acabada
El se acerco a ella, dejando a un lado su propia marioneta, que cayo ruidosamente tras el... alzando la vista lentamente mientras avanzaba...hasta que sus ojos se cruzaron. Ella no pudo soportarlo, cubriéndose el rostro y simplemente arrojándose al precipicio, al desierto, arrastrando a Idia con ella…
Por un momento el se quedo petrificado, lanzándose hacia el borde del acantilado y mirando abajo, sintiendo un extraño alivio al ver como ella se sujetaba a su creación, mientras la marioneta planeaba irregularmente lejos del acantilado, antes de caer sobre las dunas, rodando ambas en la arena.
Sin creerlo, vio como esta lograba levantarse, caminando hacia el desierto, bajo la luz de la luna, arrastrando aun su marioneta tras ella...
-Tiene determinación… de alguna forma me recuerda a un viejo amigo de Konoha –escucho el, volviéndose y notando a Gaara a su lado, asintiendo débilmente y mirándola alejarse, tropezando en la arena, mas sin detener su marcha...
En ese momento Temari y Baki llegaban junto a ellos, el último ayudado por uno de sus subordinados.
-Desplegaremos un equipo de persecución, no podrá llegar muy lejos -Exclamo Baki, sin disimular su rabia.-Avisaremos a Konoha por si llega a cruzar la frontera... no lograra escapar...
Gaara se volvió hacia Kankuro, el cual sin decir nada le devolvió la mirada... la misma Temari se asombro de ver algo en los ojos de su hermano, aun solo por un momento...
- Déjenla ir, cancela la persecución...
- P-pero Kazekage-sama...
-He dicho que canceles... desde este instante el incidente esta oficialmente olvidado; solo le concierne a mi hermano...
-S-...si, Kazekage-sama...
Baki, visiblemente confuso y ofendido, se retiro junto con la escolta... solo quedando los tres hermanos al borde del acantilado.
Temari bajo la mirada -Lo lamento Kankuro, yo cause todo esto... creo que estaba equivocada al confiar en ella...
-No te equivocaste hermana...- ella se le quedo mirando, sorprendida, viendo como el aun se esforzaba por verla a la distancia
…
Un ruido suave y rítmico, como un susurro, comenzó a despertarla, entrecerrando con fuerza los ojos y sintiendo el sol sobre su rostro… el susurro se vuelve mas claro, comenzando a tornarse lentamente en el sonido de una corriente de agua, un arroyo que fluía despacio en las cercanías... entreabre los ojos, con un profundo sopor, mientras sus dedos entumecidos se cerraban sobre la hierba fresca...
- "hierba fresca" -murmura para si. De repente aquel sopor desaparece, dando paso a un intenso dolor que la obliga a levantándose del pasto, tirando al suelo algo que la había mantenido cubierta...
-¿Pero que-…? Dónde… ¿estoy? ¿y el desierto?- murmura ella, alzando la vista confundida y mirando como la luz del sol se filtraba entre los árboles, cegándola por un momento… un dolor punzante en el hombro le hizo desplomarse de nuevo, llevándose instintivamente la mano.
Sorprendida, pudo sentir los vendajes, que le rodeaban por completo su cuerpo, mientras su mano recorría el lugar en donde estaría la herida de la shuriken, pudiendo sentir el aroma penetrante del medicamento... se miro la mano, llena de raspones y cortadas, recordando su huida de la villa de la arena
Apoya los codos, separándose de la hierba y mirándose el cuerpo: sus ropas, rasgadas, aun tenían manchones de sangre seca aquí y allá… parpadea, notando y levantando la tela negra que la había cubierto hace unos momentos...
- ¿Donde eh… visto esto antes? -se dice, confundida, pasando los dedos sobre un símbolo circular, de rojo y amarillo que resalta en esta...
Fue cuando se le ocurre levanta la vista
- ¿Ah? ¿eh? … ¿que?! - sus ojos, entrecerrados por el cansancio, se abrieron como platos, incrédula.
Allí, a unos 6 metros, apoyado contra un árbol, se encontraba el marionetista, que dormitaba perezosamente. La voz de ella le hizo parpadear somnoliento, restregandose un ojo y mirándola somnoliento
- Buenos días…
-Pe-… pe-… ¿Pero que demonios tu haces aquí?!
-Ehhm… etto… bueno, intentaba dormir un poco, el camino hasta Konoha será largo- señalo el, con una sonrisa tonta
Ella parpadeo, perpleja, sin quitarle los ojos de encima… una mezcla de sentimientos encontrados le impedía decir algo, mientras un alud de preguntas se entremezclaban en su mente.
-" ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Qué ocurrió con el arresto? ¿Kankuro la había segui-…? ¿Cómo había salido del desier-…? ¿la había cargado durante la noche ¿Dónde coño estaban? Las vendas... ¿Cómo me-…?" ...todas estas preguntas se callaron de repente, cuando una mas surgió…
- ¡¿Piensa acompañarme hasta Konoha?!
El torció media sonrisa, acomodándose contra el tronco - Idei, sigues pensando en voz alta... ¬¬
- ¡Ugh!...
Esta sacudió la cabeza, sin atreverse siquiera pensar, desviando la mirada hacia el arroyo, antes de fijarse de nuevo en el. Se sonrojo ligeramente, levantando la "sabana" negra... era la chamarra de este, que solo se encontraba con una camiseta sin mangas color plomo. Este abrió los ojos, incomodo al sentir su mirada -¿Y ahora que?
Esta bajo la mirada, palpando aun los vendajes… mas se detiene un momento, cuando una "pequeña" idea cruzo por su mente
-¿Eh? … c-co- ¿Cómo-… las vendas? - …lo repetiré: las vendas, rodeaban por Completo, su cuerpo, cubriendo a la vez heridas en su espalda y vientre
El se tallo el cuello por un momento, un tanto nervioso- ¿Los vendajes? … bueno, pues veras, fue algo un tanto complicado –exclamo el sonriendo, ignorando la cara que puso la chica y volviéndose a recostar contra el árbol, bostezando una vez mas…
...
-No se para que me complico la existencia ayudándote con esto, condenado primo
Dos ninjas, con la banda de la villa oculta entre la niebla, se mantenían emboscados entre las copas de los árboles, mientras uno de ellos parecía aburrirse conforme avanzaba el día. Ambos vestían ropas oscuras, el impaciente portando una larga alabarda, recargándose contra el tronco mientras su compañero seguía vigilante. Este, con una mirada fría y calculadora, poseía medio rostro cubierto al modo de Kakashi, mientras su cabello caoba se proyectaba por sobre la banda de su frente, mientras varios mechones alargados y sujetos por vendas le colgaban a los lados... el otro tenia un aire despreocupado, sin ocultar la cara mostrando sus facciones duras, con varias cicatrices que recorrían su mejilla hasta el cuello, asemejando un zarpaso.
Ambos poseían de entre 15 y 17 años de edad, mas el aspecto del enmascarado le daba un aire experimentado mas allá de lo su categoría de Genin, manteniéndose inmóvil acuclillado sobre la rama, desde donde se veía un camino enlodado, rodeado de aquel espeso bosque
-Han tardado- hablo por fin el sombrío personaje- deben de haberse retrasado por la tormenta...
- ¿Kiri o los novatos? Si es por Kiri, le dije que trajera pollo frito así que van a tardar…- se detuvo, viendo como el primo le lanzo una mirada acida - …y si es por los novatos, a mi me parecer no va a pasar nadie, viajar con esa tempestad de arena era un suicidio. No se porque te preocupas… En tal caso deberíamos estar ya en Konoha, estudiando a los oponentes que si han llegado en vez de perder aquí el tiemp-… se corto, sintiendo el filo de una aguja cerca de su cuello- Si, ya entendí… quieres eliminar a los aspirantes retrasados del examen para tener mas oportunidades de enfrentarte con el tipo ese… aun así, lo sigo diciendo: no se porque carajo te preocupas tanto
-Espere mucho para esto, así que lo haremos a mi modo… ¿esta claro? – pregunto, volviéndose hacia su compañero, que permaneció mirando hacia el camino, sin hacerle caso - ¿me estas escuchando? –pregunto, ya irritado
- Oye, creo que allí viene alguien
…
El calor del medio día se fue volviendo cada vez más insoportable, sintiéndose el aire caliente y húmedo, que poco a poco fue sacándole de manera desagradable de su sueño…
Kankuro bostezo sin prisa, cansado. En los últimos 4 días realmente había dormido pésimo, y ahora esas horas de insomnio se hallaban reflejadas en su rostro
- Ya estoy peor que Gaara...- se quejo, tallándose el rostro y corriéndose un poco las líneas púrpura que marcaban su rostro, mirando hacia donde Idei había estado durmiendo… parpadeo por un instante, aun dormido, antes de levantarse de golpe: ya no estaba
Se maldijo a si mismo, odiándose por tener un sueño tan pesado, buscándole con ansiedad en aquel pequeño claro junto al arroyo
-¡Ideiii !! - grito, sin obtener respuesta, sintiendo un opresión en su pecho conforme avanzaron los segundos, mientras veía a su alrededor, buscándole… sin hallarle… había huido… de nuevo había huido… ¿porque?
"tienes que creerme"... su voz le taladraba su mente, recordando las pocas palabras que le había logrado arrebatar mientras ella huía de la villa de la Arena… estas palabras se distorsionaban en su mente, repitiéndose una y otra vez… perdiendo lentamente su sentido…
- ¿Y desde cuando me detengo a pensar en estas cosas? - se sacudió la cabeza, ligeramente aturdido, suponiendo el mismo debido al sueño. Idei había escapado, rumbo a Konoha, seguramente; mas le inquietaba no saber porque parecía querer alejarse de el…
Tenia que alcanzarla. De alguna forma sabia que ella no había destruido el taller, con el simple hecho de haber visto sus ojos aquella noche, cuando sus miradas se cruzaron por un instante… le bastaba. Se sentía culpable por verla huir frente a el… se sentía culpable de haber actuado de esa manera, cuando la conoció en aquella tormenta de arena… la primera vez que la vio…
Aquella ocasión en que había acompañado a sus hermanos a aquella reunión mientras una tormenta de arena se levantaba sobre su villa, caminando en un de los pasillos elevados, uno de los tantos que permitían moverse de un edificio a otro sin salir a la tormenta que se elevaba a su alrededor. Lo que vio allí se convirtió en un recuerdo que se grabaría en su memoria de una forma que apenas comenzaba a entender
… -¿Kankuro? -Temari se detuvo, al ver a su hermano con la mirada fija hacia un banco, donde una chica jugaba con un pequeño títere. En si el muñeco era bastante feo, contrastando con quien la sostenía, no mayor de quince años, con una piel muy clara que destacaba bajo el negro azabache de su cabello, largo y sujeto en una coleta que se agitaban por el viento cargado de arena que, bajo los últimos rayos de sol filtrados entre la surgiente tormenta, daban un tono oro pálido a sus manos, mientras movía a la marioneta sin tocarla, manteniéndola suspendida en aire de aquel pasillo.
Sin darse cuenta, ya estaban pasando enfrente de la chica, que levanto levemente la mirada, con unos ojos verde hoja que apenas le miraron antes de retornar su atención a la pequeña fealdad con la que pasaba el rato, esperando el fin de la tormenta de arena...
Mas pasados unos mementos esta volvió a alzar la vista, al percatarse que aquel chico de cara pintarrajeada se había quedado frente a ella, mirándole... esto la incomodo, ladeando la cabeza y regresándole la mirada, que parecía reprocharle su presencia
Sacudió la cabeza, como si quisiera borrar aquellos recuerdos de su memoria, mientras se incorporaba entumecido.
-Tengo que encontrarla…
…
-Como es persistente… - exclamo ella, apoyándose contra el árbol y sintiendo como aquel enemigo se acerca a ella, sacando una kunai e intentando escuchar por donde vendría el próximo ataque... eran hábiles, habían conseguido separarla del resto del equipo para evitar que usara su jutsu medico en sus compañeros... tenia que hallarle cuanto antes
En segundos, los pies de Sakura se hundieron en un charco aparecido de la nada, enterrándole en el suelo hasta las rodillas al tiempo que desviaba con la kunai varias agujas que habían sido dirigidas a su pecho, en un intento por atravesarle el corazón.
Golpeo el suelo frente a ella con furia, haciéndolo saltar en pedazos y liberando sus piernas al tiempo que infinidad de charcos de agua se formaban a su alrededor, distorsionándose y alzándose en forma humana hasta tornarse en clones de agua, todas replicas de un sujeto con la cara cubierta y mirada helada, como el agua que le empapaba
-Un Mizu bunshin, clones de agua… -murmuro.
Esquivo la lluvia de agujas, impulsándose contra un árbol y trepándose a las ramas de este, intentando alejarse de aquellas sombras que le seguían… mas no podía huir, aquellos charcos vivientes le rodeaban, atacándole una y otra vez con aquellas agujas, que comenzaron a quedarse clavadas en sus brazos y piernas al no poder esquivar todas… provocándole un dolor indecible, haciéndole perder poco a poco su agilidad por las agujas incrustadas contra sus piernas… y la niebla que se intensificaba a su alrededor no ayudaba en nada…
-¿Donde esta con su Kage Bunshin, el inútil de Naruto cuando se le necesita?!
Dos de los clones se desintegraron en roció al recibir el puñetazo de la Haruno al atravesar sus cuerpos de agua
Mas tres agujas alcanzaron a clavarse en su costado, haciéndole encorvarse de dolor en pleno aire, estrellando una patada contra el rostro de un clon que intento apresarla, usándole como impulso para elevarse entre la copa de los árboles, ocultándose detrás de un tronco viejo
Se apoyo contra la madera mojada, curando sus propias heridas tan rápido como podía… mas no lograba curarse por completo antes de que tuviera que eludir otro ataque… pareciera que no disminuían, mientras mas eliminaba, mas surgían de entre aquella niebla que les rodeaba
- ¡Ahora verán! -molesta, estrello su puño contra el árbol contra el que se protegía, astillándole y rompiéndole en pedazos... la parte superior del enorme árbol callo entre la neblina en un enorme estruendo, arrastrando consigo no solo sus propias ramas, sino también las de los árboles cercanos y con ellas a una infinidad de clones.
Sonrió, viendo como ahora solo 3 clones le hacían frente
Sus ojos se abrieron con terror, al sentir el filo de las agujas atravesando su espalda, de dos clones que no había visto...
…
Las agujas salieron despedidas, incapaces de atravesar el Hakkeshō Kaiten del joven Hyuuga, deteniendose y esquivando la lluvia da agujas, acabando, , uno tras otro, la multitud de clones de agua que le rodeaban. Se encontraba completamente empapado, pues conforme su Juuken golpeaba a uno de los clones, este se convertía en una salpicadura de agua que inevitablemente caía sobre el...
La neblina se cerraba sobre el, no imposibilitándole la vista, poseía el Byakugan, pero si disminuyendo rápidamente la temperatura a su alrededor... el estaba empapado, y comenzó a sentir los estragos de esto en su cada vez mas entumecido cuerpo...
Por un momento su semblante serio se desvaneció al oír el grito agudo de una mujer
- ¿Sakura? ...no, ¿quien es?
…
La aprendiz de Tsunade cayo contra el tronco sobre el que hace unos momentos estaba de pie, al recibir de lleno las agujas que impactaron contra su espalda... yaciendo inmóvil por unos instantes... una nube de humo la rodeo un segundo, mientras en su lugar aparecía un pedazo de leño.
Los clones vieron molestos el trozo de madera, mirándose entre si por un instante, desapareciendo entre la niebla, intentando cazar a la verdadera...
Suspiro aliviada por un momento, apartando sus cabellos color chicle de su frente empapada en agua y sudor. Sakura se apoyo con dolor contra el tronco, extrayéndose las agujas de sus piernas y curándolas lentamente con un resplandor verdoso, antes de parpadear sorprendida, al oír el grito de una chica...
…
La marioneta giro sobre su eje, lanzando una cuchillada contra el ninja de la niebla que acababa de incrustar una aguja en el costado de su dueña, cortando al atacante en dos antes de que se desvaneciera en agua, empapando a Idei, que cayo de rodillas, extrayéndose la aguja metálica y moviendo a Idia a su alrededor, en un vano intento por mantenerles a raya.
La fría niebla le calaba hasta los huesos, entumeciendo sus dedos mientras intentaba controlar a su creación, que comenzaba a estremecerse bajo los dedos crispados de ella.
-Maldición... -se incorporo abruptamente, eludiendo otro ataque mientras las agujas se clavaban una tras otra detrás de ella... Idia se interpuso a tiempo, mientras estas se incrustaban contra su cuerpo de madera... su dueña se derrumbo, agarrándose su hombro ensangrentado... la herida de su hombro se había abierto, tiñendo de escarlata su costado.
Aun en el suelo, no dejo de controlar a la marioneta... mas no paso mucho tiempo, antes de que esta se derrumbara, al desvanecerse los hilos de chakra.
Miro apenas conciente como varios Mizu bunshins se acercaban a ella, levantando cada uno una kunai en la mano, mientras ella cerró los ojos, esperando el golpe...
Nunca llego... en vez de ello sintió como el agua fría caía sobre ella... antes de que perdiera sus ultimas fuerzas, antes de perder el conocimiento, logro ver por un instante una silueta anaranjada...
…
Oh cierto, no se porque, pero ahora que veo, los enlaces de los bosquejos que había dejado no funcionan… que mal. Intentare ver ese detalle, por mientras, chao!! –y cuídense!!-
…ah, y gracias por sus reviews!! X3
