Capitulo 6 Luna Menguante

Cerró los ojos por un instante, suspirando con cierta resignación, mientras sentía como la brisa nocturna enredaba sus cabellos con la hierba sobre la cual estaba recostado.

Abrió los ojos lentamente, observando las estrellas brillando en aquella noche, iluminado tenuemente por aquella luna menguante, oculta parcialmente entre las nubes dispersas…

Era una noche fresca y despejada, dando un brillo etéreo al contorno de los árboles que rodeaban el claro en donde se encontraba, escuchando el leve sonido de una pequeña cascada que caía cerca… una bella noche…

Mas sus ojos se mantenían fijos en un punto al azar de aquel cielo nocturno, en aquel pequeño claro oculto entre los árboles…

-¿Por qué habré hecho eso?- soltando un largo suspiro, recordando… "¿Por qué me habré negado…?" – …mm?- Se incorporo un poco, escuchando con mas atención. Habría jurado haber escuchado un leve chapoteo.

Se despertó, sobresaltada, apartando las sabanas mientras se sentaba en el borde de la cama, respirando agitada… miro a su alrededor: aun se encontraba en el hospital, recordando como Sakura le había sugerido quedarse allí hasta que su hombro sanara por completo.

La habitación se encontraba completamente a oscuras, mientras por la ventana abierta entraba una leve brisa nocturna, haciendo ondular las cortinas. Ella se llevo una mano a la frente, mientras escenas dispersas de su sueño llegaban a su mente… no, había sido una pesadilla. Había soñado que se encontraba de nuevo en Suna, en aquel acantilado que separaba la villa del desierto, en donde Kankuro había intentado detenerla…

Se incorporo de la cama, dirigiéndose a la ventana. Al correr las cortinas, sonrió levemente, al ver aquel cielo nocturno salpicado de estrellas, en aquella noche de cuarto menguante. Miro abstraída la noche, ya sin intención de volverse a dormir, mientras el viento agito su cabello, esta vez suelto, sin la coleta que siempre traía…

- Ese chico… -frunció el ceño, recargándose contra el marco de la ventana- no le entiendo… ¿Por qué demonios se fue así nada mas?- Recordaba que había dicho que tenia que regresar a Suna, rechazando el consejo de Kakashi que permanecer en la aldea, al menos hasta el día siguiente… incluso se negó cuando Lee se ofreció a recibirlo esa noche… simplemente se fue, sin decir nada.

Alzo la vista, llevándose el índice al mentón, reflexionando

- Será que yo le-…. No, imposible –sonrió por un momento, tallándose el cuello mientras sus mejillas se tiñeron ligeramente. Se estiro un poco, cruzando los brazos detrás de su cabeza- …aunque me preocupa un poco. –miro de nuevo fuera de la ventana, observando la villa de Konoha bajo el débil brillo plateado de la luna -…espero que este bien

...

Se incorporo de golpe, intentando escuchar algo, mientras las hojas se arremolinaron a su alrededor. Las vendas que cubrían a Karazu, apoyado contra una roca cerca de el, se deshicieron mientras emergía de ellas, controlado por Kankuro, que miro a su alrededor, inquieto, mientras su marioneta se trepaba en su hombro.

"Maldita sea, no pensé que atacaran tan cerca de la villa". Movió ligeramente dos de sus dedos, haciendo que Karazu sacara las alargadas dagas que este tedia en las manos, impregnadas del veneno púrpura

Mas el silencio se mantuvo, solo roto por el rumor de las hojas, mecidas por el viento

-Maldición… - murmuro, permaneciendo unos momentos mas en esa posición, con las manos en alto esperando el ataque para contraatacar con la marioneta. Nada ocurrió… estaba solo…

Las dagas se retrajeron lentamente, mientras el se relajo un poco, suspirando pesadamente… volvió hacia donde recordaba se encontraba la cascada, al oír de nuevo aquel leve sonido acuático. Arrugo la frente. Había alguien en el rió, pero era demasiado obvio como para que fuera algún shinobi emboscado… Con la marioneta aun en su espalda, salio del claro, entrando a las penumbras del bosque, acercándose al río e intentando no hacer ruido…

Exhalo, exhausta al terminar su entrenamiento…aun así decepcionada. A pesar del cansancio que sentía, al igual que muchas otras noches, no había logrado completarlo…

Se sentó en una de las rocas que bordeaban la orilla, mientras se vestía lentamente…tembló un momento a causa del frescor de la noche, tomando su abrigo y secándose con él su rostro, antes de recostarse contra una de las rocas.

Se relajo, mientras sus ojos, completamente blancos, se quedaron mirando aquel cielo estrellado…sus mejillas se tiñeron ligeramente, recordando a alguien en particular

-Naruto-kun, yo…. –murmuro, con una amplia sonrisa

Se sobresalta, al escuchar un fuerte rumor entre los árboles, seguido del crujido de un rama y un -¡Maldita sea!- dos sombras cayeron de los árboles, golpeándose ruidosamente contra las rocas, quedándose allí tirados…

-Ouuhh… abre lentamente los ojos, sin conseguir enfocar nada… los cierra de nuevo, aturdido. En ese momento escucho un suspiro muy cerca de el

- …menos mal ¿T-te encuentras bien?- abrió los ojos de golpe, al escuchar aquella voz teñida de preocupación… sobresaltado, se irguió bruscamente, golpeando con su cabeza la frente de esta, que cayo de espaldas por el golpe

– auuh…

- ah…eh…perdona…. lo ¿lamento?... ¿Quién… eres tu?

Su vista se recupero lentamente, tallándose la cabeza, aun aturdido por el golpe, pudiendo distinguir como la chica se hinco en el piso de piedra, mirándole con un ojo cerrado, aun frotándose la frente

-H-hinata Hyuuga… ¿no eres tú el hermano… de Gaara? El chico cayo de espaldas siip: caída estilo anime… 3 – ¿porque nadie en esta villa recuerda mi nombre?! …murmuro entre dientes. Esta ladeo la cabeza, con una gotita en la cabeza

- Era… kan….Kankuro no? … ¿puedo…preguntarte, que haces aquí?

-Uhh…ah. No, no te espiaba, si a eso te refieres… estaba en el claro de allá, y al escuchar algo pensé que eran esos tipos… de la niebla, pero me caí estúpidamente al pisar esa maldita rama seca ¬¬…perdona si te asuste…oye, un momento ¿Qué haces tu aquí? si sabes de los asesinatos en el bosque ¿cierto?

-Uhmmm…bueno, si…pero necesitaba venir aquí…- cerro los ojos, en una sonrisa- me ayuda a pensar…

El simplemente arqueo la ceja, mirándola extrañado, lo que ella sintió, bajando la mirada, algo avergonzada de hablar con el de algo tan… intimo. Era su lugar preferido, al cual iba cada vez que podía, o quería estar sola…para ella era un pequeño refugio, un lugar apartado en donde desahogar sus pensamientos, sus emociones, sin temor a que nadie… la voz de el la saco de sus pensamientos, alzando la mirada al oírle

-…je, creo entender porque lo dices- este estaba mirando hacia el diminuto lago que formaba la cascada entre las rocas, mientras las sombras de los árboles se proyectaban sobre el agua y las rocas, que casi brillaban bajo el tenue resplandor de la luna. El se recostó contra una de estas, suspirando de la misma forma en que ella hace poco lo había hecho… esta lo miro, parpadeando, sin saber que decir o como reaccionar

- ¿Sabes?…en parte me alegra haber encontrado a alguien aquí… yo… no soy bueno, para pensar en estas cosas…

- ¿de que hablas?

-No debí abrir la boca…- dijo el, desviando su mirada

Kankuro rió por lo bajo, cerrando los ojos, apoyado contra la roca…por un momento el lugar se oscureció en las penumbras, cuando la luna fue ocultada por unas nubes ennegrecidas.

-… ni siquiera yo me entiendo…solo mírame: estoy aquí, si saber porque te estoy contando esto… ni siquiera te conozco, y a pesar de ello… debes de pensar que estoy loco… -se tallo la nuca, nervioso, mirando como ella se había quedado allí, sin decir nada. Se sorprendió un poco cuando esta le dedico una sonrisa

-No… créeme, creo que puedo entenderte…

Esta alzo la vista hacia el lago, que se convirtió en un espejo, cuando las nubes dejaron de ocultar la luna. – Realmente puede ser…algo frustrante, no poder ser sincero en momentos como esos… -ella saco la lengua, al darse cuenta- Podría decir que estoy en las mismas… ¿Cómo se llama ella?

-Idei… uhmm, espera, no recuerdo su apellido haka-algo…

- Hakanai… Creo

- …como? espera un segundo, ¿la conoces?!

-Nop, no personalmente… escuche de ella en palabras de Iruka-sensei. Según se, destaco en la academia

-Vaya… algo así me dijo ella… entonces, uhm… ¿no sabes nada de ella?

- Pues… je, no demasiado: se la pasó metida en la academia mientras estudio aquí. Iruka-sensei nos decía que una chica enigmática, algo callada y muy obstinada…

El sonrió, negando con la cabeza – Si… esa es Idei… … -se volvió hacia la Hyuuga, percatándose que esta se había quedado callada, observando hacia el lago

- Me habías dicho que estabas en las mismas ¿no? Supongo que viniste aquí a pensar en el ¿Quién es?

- ¿Eh? … e- etto…yo… -esta bajo la mirada, sonrojada. Kankuro se sorprendió un poco; toda aquella calma que había mostrado, aquella tranquilidad que a el le había inspirado a abrirse, se había desvanecido, convirtiéndose ahora en un manojo de nervios que no dejaba de jugaba con sus dedos.

- Déjalo así… no es necesario que-…. … mmh?

El lugar de nuevo se sumió en las penumbras, mientras una gota cayó contra su frente

Fue la primera gota de un fuerte aguacero que cayó pesadamente sobre ellos, haciéndole a el maldecir, mientras ella se cubría la cabeza con su chamarra, al sentir el agua helada

- Oye Tetsu, ¿no es ese el bastardo de las marionetas?

-….mmhhrr…

Este suspiro, negando con la cabeza, al ver como su primo simplemente gruño, sin quitarles los ojos de encima a las dos sombras que intentaban protegerse de la lluvia en aquel claro junto al río

Eran tres ninjas con la placa de la villa oculta entre la niebla. Todos sombríos a su manera: uno, con el rostro cubierto, solo dejaba ver sus ojos, negros como la brea; tenia varios mechones de pelo color caoba cayendo a ambos lados del rostro, envueltos en cintas. El otro, mucho mas alto, portaba una extraña alabarda -para aquellos que no saben que es, imagínense una lanza grande rematada en un extremo con dos enormes dagas con filo contrario, laboriosamente labradas con inscripciones negras-. Este tenia un cabello negro, algo descuidado y sin peinar, formando una enredada mata sobre su cabeza. Como ya lo había dicho, tenia unas largas cicatrices en su mejilla hasta el cuello asemejando un zarpaso…. Pero el que destacaba de entre ellos, era el que se mantenía en las sombras: enjuto, prácticamente escuálido, con la piel ligeramente azulada, parecía enfermizo y débil, sin portar ningún armas as que un viejo pergamino sujeto a su espalda.

– Primo, sabes que ese "mmhrr" no me dice nada. ¿les dejamos o que?

Este se volvió al escucharle, dirigiéndole una mirada agria, sin contestar, antes de dirigirse al otro sujeto, con apenas un murmullo ronco -Kiri… ¿que sabes de el?

-Jounin de la Villa de la Arena, hermano del actual Kazekage y experto marionetista…. no es prudente meternos con el… -su voz era apenas un susurro, apenas audible, en una voz apagada y rasposa.

Tetsu asintió, volviendo su vista hacia el lago, mirando como los dos se alejaron bajo aquella lluvia. Desvió la mirada de ellos, entrecerrando los ojos como percatándose de algo, antes de hablarle a su primo – Shitai… olvídate de el, uno de mis Mizu Bunshis encontró a otro aspirante

-… que problemático- murmuro, apoyado contra la rama, mirando hacia arriba para ver como caían las primeras gotas de aquella tormenta.

- Shikamaru… -este se volvió, viendo como su compañera intentaba cubrirse de la lluvia con los brazos – será mejor que regresemos. Nadie es tan idiota para viajar bajo una tormenta…

El chico asintió.- Ya se, no hallaremos a nadie mas, el equipo de Gai, Shino y Kiba están en la frontera, esperando a los aspirantes rezagados… con o sin asesinos rondando… no encontrarían a nadie a quien matar.

Su cara de fastidio era notoria a pesar de las penumbras, mientras echaba el cuello hacia atrás

- Entonces ¿por que estamos aun aquí? ¬¬

- Solo quería mojarme un poco… -solto el , con una sonrisa, mirando la lluvia caer, antes de ver a su compañera- … de acuerdo Ino, regresemos… -se limito a decir, al ver como aparecía una venita en su compañera, con una mirada ligeramente…homicida

Mas este se volvió de repente, quédense mirando a la distancia, ahora ignorándola…

- ¿Qué ocurre? …… ¿Shikamaru? -La expresión del Nara se borro

-Llama al resto, creo que los he encontrado…

La puerta de la casa se deslizo hacia un lado, apareciendo por ella Hinata, completamente empapada mientras se hacia a un lado, para dejar pasar al Jounin de la arena. Estaban chorreando, por lo que intentaron secarse un poco en el recibidor. La casa se encontraba completamente a oscuras, y era de esperarse: eran pasadas las 2 de la madrugada

-Esto no era necesario, yo hubiera… -ella se llevo el índice a los labios, indicando que bajara la voz- mi familia debe estar durmiendo… si se entera que traje un chico a estas horas, mi padre no lo tomara bien

-Oye, espera… no quiero causar problemas

- Si no es molestia… - le susurro dulcemente- además, tu lo dijiste, con la prisa no te trajiste dinero

- Auu… no me lo recuerdes. -Ella sonrió, al ver como el se tallo nerviosamente la cabeza, haciendo que un rocío de agua escapara de sus cabellos. Más ambos se sobresaltaron al oír un fuerte ruido, de alguien corriendo desde uno de los pasillos.

La hermana de ella, Hinabi, apareció de entre la oscuridad, percatándose de ellos y derrapando en el piso de madera.

- Ups…- soltó el marionetista

- ¿ Nii-san, donde estabas ? -…en ese momento se escucho un fuerte estruendo, como una explosión, cimbrando levemente el piso

- Nii-chan, ¿que ocurre? –solo hasta ahora se dieron cuenta que la niña traía una Kunai en la mano. De pronto, una de las paredes se desintegro, al tiempo que algo surgio entre los escombros, cayendo pesadamente frene a ellos, derrapado en el suelo junto con los restos desgarrados de la pared… apenas lograron verle forma humana, pues enseguida desapareció, literalmente desvaneciéndose en el aire dejando solo una neblina verdusca tras si…

-Q…¿q-que… fue…eso? –Tartamudeo Hinata

-Ni…idea, apareció de la nada dentro de la casa- alcanzo a murmurar la hermana, antes de que el padre entrara por el boquete de la pared, agitado y con el byakugan aun activado

- ¿Dónde esta?

- Solo… desapareció - exclamo el marionetista, inclinándose para levar uno los pedazos esparcidos por el suelo, viendo como aquella neblina se desvanecía, antes de notar como la mirada del Hyuuga se clavaba sobre el.

En la frente del padre surgieron varias venitas, arqueando la ceja, olvidándose por completo de aquella "cosa" y dirigiéndole una mirada homicida a ambos, sin lograr articular palabra.

–Ups…ehm… ¿hola?

Siguió corriendo entre el bosque, mas no podía huir de ellos, por mas que lo intentara… ya debería haber llegado a la entrada de Konoha, pero no era así, era como si huyera en círculos… no podía ser, no era posible que no pudiera salir de aquella niebla …

Su maldito hermano ¿para qué demonios se metió? Se preguntaba una y otra vez, sin importarle que estuviera rodeado, al menos había logrado alejar a esos malditos de sus compañeros, solo esperaba que ellos si lo lograran

Miro hacia atrás con frustración…pudiendo distinguir a los Mizu Bunshis que aun le perseguían… maldijo su suerte, sin tener ya fuerzas de seguir corriendo, se detuvo, intentando hacerles frente, con su única mano útil sosteniendo una Kunai, mientras su otro brazo pendía destrozado junto a su costado…

La lluvia caía sin cesar, con tal estruendo que apenas dejo escuchar un grito en la lejanía…